—¡Aaah! —entre la espesa y amplia oscuridad, que conectan las sombras de los arboles por la luz tenue de la luna. Un quejido que con facilidad se puede confundir por un grito se esparce por la oscuridad, una figura femenina y de baja estatura corre con dificultad entre los troncos astillados. Su respiración agitada y mal ejecutada incrementa el peso en sus pulmones, sintiendo como sus costillas se vuelven más costosas de flexionar. La mirada de ella se enfoca más en ver atrás que en su destino, siendo solo visible los troncos pintados por la oscuridad, y las escases de rayos lunares que llegan al suelo, pasando por las hojas de los árboles.
Nadie, nadie pensaría que Lucy, una joven la cual contiene una indiferencia casi similar a su hermana menor, esta ahora, entrando en pánico y llorando, corriendo de la oscuridad, su amiga tan leal y la única que la comprende. Desea solo estar con sus padres, en un lugar sin ningún rastro de las sombras.
—¡Maldita rata! ¡¿Acaso eres estúpida?! —los árboles repiten dos veces con menor volumen los gritos de Dick. Lucy entorpece sus pasos, donde en dos ocasiones casi pierde la carrera tropezándose . Los gritos de ese hombre, pinchan las únicas burbujas de valor en su interior, desconfianza hasta en la oscuridad que tiene delante, sin saber donde esta Dick. Solo quiere estar lejos de la oscuridad ¿es tan difícil que le concedan eso?
—¡Mi ojo! ¡Mi, único, puto ojo! ¡¡Me duele!! —el grito de Dick no es desgarrante, aunque contiene el sufrimiento del dolor que siente, uno que convierte su voz en un chillido penetrante al gritar. A Lucy, en cambio de estar incomodada, está asustada. Con solo escuchar una palabra que salga de su boca, es como escuchar las propuestas de alguna alma maligna que quiere arrancarle los dientes.
Los jadeos no tardan en venir. Correr con su vestido no es algo que la ayude a ganar velocidad, o que mejore su escaso rendimiento. El dolor de su espalda provoca que pierda más resistencia al aguantar todo el dolor en movimiento. Sus ojos bicolor observan todo a su alrededor. Los árboles se vuelven más separados que el lugar donde Dick la llevó, pareciendo cada vez más al campamento, ¿estará cerca? O por lo menos, ¿tomo la dirección correcta? En el viaje, ella puede notar como el bosque tiene un terreno muy amplio, y el campamento tiene lugar en ese bosque.
—¡Solo quiero llevarte al campamento, maldita sea! ¡¿Crees que quiero perder mi puesto?! ¡¡Mi padre hizo que ganara un buen puesto en este trabajo de mierda!! —los gritos de Dick se escuchan cerca, odiando el temor que le produce la agitada voz de ese hombre.
Lucy intenta retornar su escapada, pero la espalda dañada provoca que toda su vértebra compartiera el mismo dolor.
—¡Ah! —el quejido de Lucy sale de los labios cuando intenta ponerse recta, resguarda el dolor en su interior para no llamar la atención con cualquier ruido, y que Dick no localice su ubicación. Con dificultad y lentitud, acomoda su espalda con cuidado en el tronco del árbol, después de sentarse en el suelo.
Solo quería quitarse su tormentoso bloqueo, no terminar alejada en medio de un bosque con un loco buscando una venganza que no le corresponde. ¿Por qué su madre? Lucy no niega que ella tiene un voluminoso cuerpo, aunque Lucy no tiene envidia de ella por su aspecto muy llamativo para los hombres. Pero, ¿su madre coqueteó o algo con ese tipo? Hay mujeres mejores pero, ¿solo por mirarla tendría tanta mierda en la cabeza? Lucy lo duda rotundamente, eso no seria posible. Solo si Dick tiene grandes problemas en su cabeza.
—¡Maldita gótica puta! ¡¡Deja de escapar!!
Ya no quiere escucharlo. El gran miedo al ver como ese tipo quiso acercarse a ella nuevamente, después de cortarle su cabello con el cuchillo, provoco que una humedad en su entrepierna se origine y expanda. Lucy agradece que Dick es ciego de un ojo, si no, dudaría que podría tirarle tierra a los dos, solo lo haría entorpecer por un corto tiempo, y con su dolor de espalda y cabeza, duda llegar a una gran distancia.
Una risa rebota por todos los árboles. Una sociópata risa que provoca un temblor en los dos parpados de Lucy.
—Igual que ella… ¡Eres igual de hipócrita que ella! —la agresiva voz del hombre se escucha extremadamente más fuerte que antes, seguido por un grito que casi provoca el chillar de Lucy.
Vampiros. Ella lo admira, ¿por qué no aparecen? La abuela Harriet le había informado que si, ellos existen. ¿Entonces por qué no la salvan? Honorarios a ellos, velorios a nombre de ellos, dedicatorias a ellos, incluso una vez hizo una ofrenda con medio vaso de sangre clonada de ella, hecho por Lisa. Entonces, ¿por qué? Solo quiere estar lejos del campamento. Ellos saben volar, controlar mentes y otras asombrosas habilidades.
«¿Por qué no me salvan?» es la pregunta que ronda por la cabeza de Lucy tras sentir como surgen lágrimas por los ojos.
—•—
La necesidad de silencio y paz siempre es un deseo imposible en la propietaria Loud, incluso en el patio trasero y garaje no tienen espacio para el silencio. La tarde de ahora, parece irreal a la costumbre y consecutivas tardes llenas de ruido.
Después de que Luna saliera de la casa al tener la autorización de su padre de ir a practicar con su banda. Se encuentra con Lola. La niña está levantando con esfuerzo una bolsa negra, para meterla al recipiente de basura que esta caído, incluso la misma bolsa tiene un tajo. Haciendo unas expresiones de desagrado, y mirando el interior del bote con la misma expresión, da vuelta con intenciones de volver al interior de la casa. Detiene los pasos al ver como Luna la está mirando. ¿Por qué le desagrada y le dan ganas de golpearle a su hermana? Sus ojos y expresión, la llenan de ese impulso tan violento.
—Lola —el tono de Luna de lástima también la enoja.
—Ten en cuenta, que pronto le contaré a papá y a mamá sobre… lo que te hizo Lincoln —le costo a Luna decirlo, aunque tenga un gran odio que crece cada vez más en su interior, un sentimiento o algún impulso de hermana, siguen disminuyendo ese odio ciego. A comparación de ayer, hoy a la mañana se puso a pensar y debatirse que hacer. Pero no llego a nada. Luna quiere ayudar a los dos, pero cada vez que observa el rostro de Lincoln, ese enojo que ya estaba controlado, provocan que arda como la primera vez que se enteró del atrevimiento de su hermano.
—Pero debemos esperar que esto se calme. No sabemos que le pasa a Lucy, pero parece algo serio. Si… le contamos ahora, puede que todo empeore mucho. Solo… espera, ¿sí? —asco. Eso es lo que se siente Luna ahora. ¿Cómo puede decirle que espere? Ella misma le dijo que Lincoln se sobrepaso. ¿Un abuso tiene que esperar? No, para nada y en ninguna ocasión. Lola solo se queda observando a su hermana sin decir nada, con su rostro de aburrimiento de costumbre. Parece la misma Lola de siempre, como si nada le hubiese pasado. ¿Cómo le afectó? Luna sabe que Lola es mucho más madura que una niña de su edad. ¿Acaso estaría fingiendo ser la de siempre? Eso solo hace que su corazón se agriete más, y que su odio queme con mayor intensidad en su interior.
—No lo tomes a mal. Sé que esto es serio, pero papá y mamá no aguantan otro problema grande. ¡No, espera!... no digo que tu seas un problema. Solo que… les complicarán las cosas. No, eso no… que solo esto… —la voz de Luna llena de inseguridad es cortada por Lola.
—Ya Luna, entendí y gracias por preocuparte. Solo quiero que Lincoln tenga su merecido —y que aprenda la lección de meterse con ella. Lola ya ni sabe que debe sentir, si arrepentimiento o un gusto malvado y desagradable al ver como las consecuencias caen en los hombros de Lincoln. Consecuencias muy graves, y de una acción que él no hizo. No quiere agarrar ese arrepentimiento invadido con todo ese peso.
Luna con una pequeña sonrisa forzosa, se agacha para estar en cuclillas y dar un abrazo a Lola. Para la princesa, además de desagradable, pero a la vez agradable, solo se queda mirando la puerta de entrada, y al ver como nadie los estaba mirando o algún testigo, rodo sus ojos por molestia. No le gusta esa muestra de afecto, llena de lástima, experimento esta situación una vez.
—Sí, sí. Ya, déjame que tengao cosas importantes que hacer —dice Lola concluyendo el abrazo, volviendo a acomodar el bote de basura, que lo hace Luna como muestra de apoyo, al igual que tirar la bolsa negra.
—Está bien, sister, lo siento.
Después que Lola entra a la casa, sube a su cuarto al darle un vistazo a su padre. Lynn cada vez, siente menos el cuerpo, estando a un solo paso de pasar a los terrenos del sueño. Estando en medio de su conciencia e inconsciencia, siente como la puerta se abre y luego cierra, acompañado de los pasos de su hija. Ahora puede dormir sin problema, con seguridad garantizada de que sus hijas no le pasara nada.
Mientras que con la hermana mayor, Lori. Todo el asunto le parece frustrante. El estrés, la ansiedad de que todo termine, la esperanza de que todo sea un malentendido o mentira, le atormentan toda su cabeza. Incluso a la mañana, antes de ver a Lucy se tomó una pastilla para calmar su pálpito constante en la cabeza. Cesando cada vez más el dolor, surtiendo efecto del calmante en cada parte y rincones de su cabeza.
Caminando por el corto pasillo que conecta cada cuarto y el único baño, exceptuando el cuarto que está el de sus padres. Lori se detiene delante de una puerta, golpeando dos veces con sus nudillos, esperando a que le abran. Su responsabilidad como hermana mayor la está agotando, nunca sintió tanto estrés, y mucho menos ansiedad de que todo termine o se resuelva solo. Pero no puede, no puede ignorar y estar con su celular mientras sus hermanos lo resuelven solo. ¿Hace cuánto no uso su celular? Ayer a la noche no lo toco, ni hoy a la mañana lo reviso.
Sus ojos dejan de enfocarse en un punto de la puerta, nublando la visión para solo estar consciente y atenta a sus pensamientos, cuando la puerta se abre y deja ver a su hermana Luan. Chica que, no pronuncio ningún chiste hoy ni ayer, algo irremplazable en su persona.
«Ahora que lo pienso, ¿literalmente se murió alguien para que todo este tan callado?»
—¿Lori? ¿Vas a responder o te quedarás quieta como estatua? —pregunta Luan nuevamente, ya le había hablado a Lori pero ella la ignoró, y no tiene tiempo para estar ahí perdiendo su esencial tiempo. La paciencia deja de estar en ella pocos minutos antes de que Lori tocara la puerta.
—¿Eh? ¿Luan? —llama Lori confundida al mirar a su hermana, a los segundos de estar perdida, capta el entorno de ella—. ¡Luan! Necesito tu ayuda.
—¿Para qué? —responde Luan cruzando los brazos mientras se apoya en el umbral, si es por alguna tontería de su celular, o alguna promoción de su redes sociales, le cerrara la puerta en la cara. De verdad no tiene paciencia, y el rostro de ella lo demuestra con sus ojos entrecerrados, con la carencia de su sonrisa.
—Es sobre Lincoln y Lola —la preocupación al mencionarlos aparece en la voz de Lori, es suficiente para que Luan se apartara, dejando el acceso a su cuarto a la mayor.
Después de que se sienten y tengan su comodidad para hablar sin problema, Luan y Lori conectan sus ojos, sin decirse nada. El momento es más incómodo para Lori que la habitante del cuarto. Un suspiro que tiene más parentesco que un quejido, sale de los labios de Luan.
—Habla, ¿qué quieres hacer con Lola y Lincoln? ¿Y para qué necesitas mi ayuda? —pregunta con apuro la joven de cabello castaño.
El dolor que antes disminuyo, retoma su molestia con más fuerza en la boca de Lori. ¿Tan ineficientes son esas pastillas? La rubia hace una mueca de dolor, arrugando su frente y labios, cerrando sus ojos. Volviendo a mirar a su hermana, mira como Luan tiene una expresión molesta ¿acaso la volvió a ignorar sin darse cuenta?
—Quiero que me prestes tus grabaciones. Quiero ver si lo que Lola dice es verdad —contesta la mayor conectando la mirada con la menor, terminando con el pedido. El rostro de Luan cambia de expresión a una sorprendida, Lori retoma su palabra con mayor velocidad y algo de nerviosismo—. No es que desconfíe en Lola… Bueno, un poco sí, pero quiero asegurarme de que todo sea verdad. Además, no hablamos con Lincoln.
Luan no cambia ni por un momento su expresión, estando analizando un poco a su hermana. Últimamente no tiene confianza con sus hermanas, con mayor relevancia a su hermana Luna y Lynn. Siendo las que tienen mayor agresividad a su hermano, teniendo hostilidad al menor tacto de él. Lana es otro asunto, a ella la ve como si la hayan manipulado, siendo muy fácil por su inocencia.
—No puedo.
—¿Qué?
La seriedad de Luan al negarse, sorprende a Lori. Y más al negarse sin ninguna duda a su petición. Estando estupefacta unos segundos, con su boca abierta y sus ojos abiertos llevados por la sorpresa.
—¡¿Qué?! ¡¿Acaso no piensas en…?! —los reclamos de Lori se vuelven ruidosos, abandonando el cómodo asiento al borde de la cama, se pone delante de Luan que la interrumpe.
—¡Silencio!
Lori vuelve a quedarse igual de sorprendida que antes al ser ordenada por su hermana menor. Su grito no es lo bastante alto para llamar la atención de sus padres y hermanos, pero si para opacar las palabras de Lori, y hacerla callar con la boca abierta.
—Lori, te voy a decir esto. Me estás haciendo perder tiempo, ¿piensas que no quiero ayudar a mis hermanos? Lo haría, pero me robaron mis grabaciones de toda esta semana y me cortaron la conexión de mi computadora a mis cámaras —la seriedad deja de florecer para que salga a flote la molestia y la impaciencia de Luan. Quien haya hecho todo eso con su equipo, Luan está organizando un cuaderno lleno de bromas y trampa para esa persona.
—¿Qué dijiste? —pregunta la voz impresionada de Lori, arrugando las cejas sin creer lo que escuchó.
Las horas trascurren llegando el sol al punto de su retirada, dejando lugar a la noche en el otro extremo. Lori después de discutir un poco con Luan sobre lo que podrían hacer para corroborar la historia de Lola, y de que Luan le haya contado sobre la corta charla de ayer con Lincoln, la mayor sale a visitar a Lisa. Aunque no logra hablar con ella. La puerta reforzada no se abre, ni da alguna respuesta del interior, aunque estuviese gritando el nombre de la propietaria del laberinto que nunca abandona. Lori sabe que la castaña de baja estatura está adentro, incluso le propone ser la probadora de sus artefactos y experimentos, y demás. Llegando al punto de extenderlo hasta dos meses, pero el mismo resultado, nada.
—Maldita científica, ¿tanto es darme un poco de atención? Solo necesito ver sus grabaciones, y nada más, literalmente puse una oferta que ella no rechazaría, ¿qué le pasa? Y encima no viene a comer, ¿tan indiferente puede llegar a ser con su familia? —los murmullos de la rubia mayor son escupidos con molestia, comiendo la cena sin prestar atención a las miradas ajenas.
La molestia de Lori no es discreta. El entrecejo arrugado y sus ojos que contiene la esencia del enojo, mira el plato de comida que su padre hace unos cortos segundos le entregó. Empieza a comer antes de que su madre le vuelva a preguntar si se encuentra bien, ignorando por completo tal duda.
—Cariño, ve a buscar a Lisa. Esa niña ya se está tomando mucha libertad de no comer con nosotros. Además le hice unas bolitas de quesos —ordena el señor Lynn al terminar de ordenar los demás platos, sentándose en la silla viendo que en la mesa de los menores, hay un asiento vacío.
Con la sonrisa alegre de siempre observa a Rita después de terminar de hablar. Ella solo asiente con una sonrisa, y afirma verbalmente para luego salir del comedor.
—Espero que Luna tenga buena compañía, y que no beba mucho. La última vez, necesitamos la ayuda de su amigo rockero para que entre a la casa —el señor Lynn les habla a las hijas que estan en la mesa, suspirando mientras termina de servir su plato. Hace tiempo no tomó una siesta como esta tarde, el silencio fue como una bendición, pero ahora, la bendición ya lo pone incomodo. Nadie responde a lo que él dijo, aunque Leni levanta la mano para decir algo, pero las miradas de algunas Loud provocan que baje la mano, y guardara silencio.
—¿Chicas? ¿Qué pasa? —pregunta de manera extrañada al mirar la rara acción grupal de todas, buscando alguna explicación en ellas.
Pero aún así, en el tercer llamado, ninguna responde. Al señor Lynn ya le parece absurdo tener tal bajo nivel de respeto a veces, o mejor dicho siempre. ¿Cómo un padre puede hacer que gane el respeto de sus hijos? Lynn nunca lo supo, y duda saberlo algún día. Él siempre se esfuerza para tener su admiración, algo que a él le parece más correcto y que hace los lazos más unidos. Eso no quita que se siente humillado consigo mismo, al ver el poco control que tiene en muchas ocasiones.
En la mesa de los menores están más calmadas y menos incómodas, algo que es al revés en la mayoría de las veces. El ruido del contacto de sus cubiertos chocando con el plato, es lo único en que puede romper el silencio, a excepción de las palabras de su padre al intentar formar una conversación en la mesa de los grandes. Lily es la única en jugar con su comida, con su tierna voz chillona de un año y meses diciendo «¡Papa!». A veces Lincoln se pregunta por qué Leni no le hace ropa, o por qué su madre no la viste. Y más al acercarse la fecha navideña.
Lincoln ya ni siquiera puede reconocerse al ver la foto familiar que le regaló a sus padres. Una familia ruidosa, caótica y alocada. Le parece raro que hoy haya tenido tanta paz en la casa, ayer había sido igual pero, no tan… vacío.
«Puede… que sientan lo mismo que yo. Pero, no las voy a ayudar, ¿ellas me ayudaron? Entonces ¿por qué yo si? Aunque, ¿por qué estan así? Si nada pasó, no creo que sea por el golpe de Lola. Ya habrían tenido que hacer su jugada para que todo vuelva a mejorar poco a poco, ¿o es la ley del hielo su jugada? Mañana me voy a disculpar con Lola, y puede que suba uno que otro video humillándome. Todo volverá a ser normal. Lana ya me está dando miedo» es lo que ronda en la cabeza de Lincoln, paseando los ojos en el plato de comida mientras juega con el tenedor.
Los pensamientos del muchacho se congelan para observar a Lucy. La niña está delante de él, con las gafas de sol. ¿cómo puede ver al estar adentro siendo de noche? Puede que sea lo mismo que con su flequillo, pero ¿qué le pasó? Actúa más fría, con menos contacto. ¿Cómo puede actuar así, si hace no más de dos semanas tenían un lazo similar al de Lynn y él? Lincoln solo tiene una respuesta, ¿ellas les dijeron sobre Lola?
«Solo fue un golpe, todos una vez nos lastimaron. Solo denme una represalia y listo, denme unos golpes o que Lynn lo haga, los que sean. Pero no es necesario quitarme mi único soporte. No es necesario»
—No es necesario —un susurro escapa de Lincoln, llamando la atención de todas en la mesa, menos a Lily. La voz es ligera y casi inaudible, pero el silencio deja que no sea ignorado. Los ojos azules del albino se preparan para dejar escapar unas lágrimas ¿cuánto tendrá que llorar, para dejar de sentirse atormentado por ese sentimiento de tristeza? Lana, Lola y Lucy mantienen su mirada en su único hermano, hasta que este se levanta de la mesa y deja el comedor. Sin discreción, Lincoln se pasa su manga a sus parpados mojados.
—¿Lisa? Soy yo, abrí la puerta —Rita toca la puerta reforzada de metal, siendo tan solo unos segundos para que se abra y así tener acceso al interior del laboratorio. Uno organizado y con gran limpieza, algo que Rita puede sentirse orgullosa, pero no lo está. Le fue mucho más peculiar la corta infancia de ella, y lo que pudo transitar con su hija. Siente como si ni siquiera le haya enseñado algo.
—Dime el motivo de tu repentino llamado progenitora. Estoy en un proyecto que, tiene grandes posibilidades de que funcione esta vez —la figura pequeña de cabellos castaños y con lentes, responde al llamado con simpleza y monotonía.
Le parece irreal que una niña de su edad le hable de esa forma. Tiene que trabarse en palabras difíciles, estar jugando o discutiendo con sus hermanos por tonterías, y tratar de llamar la atención de sus padres. Como lo hacen Lola y Lana. Todos sus hijos tuvieron y esa en esa etapa, ¿por qué ella se la saltó, y dio un paso tan alejado de la infancia, sin siquiera disfrutarla?
—Ya está la comida, tienes que bajar.
—Esa petición es algo que me tengo que negar. Por desgracia —responde sin pizca de lastima o importancia en la voz, no le interesa.
—¿Por qué? —pregunta Rita queriendo que no se aleje de la familia, Lucy y Lincoln parecen tener problemas suficientes como para que se alejen. Problemas que, Lincoln debe tener su apoyo al perder a su amigo, pero Rita aunque quisiera, últimamente sus turnos no le dan descanso, teniendo que aceptar el servicio de doble turno. Lynn tampoco, al tener que confrontar una familia sensible por un bicho en su comida, arriesgando su trabajo por culpa de eso.
—Tengo que reanudar mi trabajo que he dejado algo apartado al afectar las redes de esta ciudad —responde la niña ajustando los marcos de los lentes, mirando a los ojos sorprendidos de su madre.
—¿Sobre el apagón que ocasionaste?
—Afirmativo —la niña asiente con vergüenza, nunca ha tenido un fallo que haya afectado a toda la ciudad. Como muchos algunos transformadores, y algunas manzanas pero, nunca toda la ciudad. Rita suspira, ha tenido algunos conflictos y charlas largas que su hija, y debe aceptar que su persistencia es admirable, pero en mal uso.
—Esta bien. Solo no ocasiones un apagón. Ya sabes lo que pasó. Y por eso tu hermano está pasando por un momento difícil —sin importar las quejas o cualquier cosa que diga su hija, Rita pone su autoridad en marcha —. Y si pasa algo, tendrás un castigo de cinco meses sin nada relacionado a la ciencia, e irás al taller de manualidades.
Lisa quiere negarse a ese castigo, pero sin querer que la mano de su madre sea más dura, guarda silencio, sin poder evitar el chasquear su lengua, y maldecir a un volumen que su madre no escuche.
—Afirmativo, madre.
—Muy bien cariño, pero igualmente vas a bajar a comer —contesta Rita con una sonrisa, da media vuelta y así darle la espalda a su hija, para volver al comedor. La boca abierta de Lisa deja escapar su sorpresa.
—Pero si…
—¡Sin peros! O te adelanto tu castigo —acribilla con autoridad mientras le observa el rostro de la niña.
Una táctica que, mayormente funciona con sus hijos. Poniendo su autoridad, después mostrar una actitud algo sumisa delante de ellos, e intimidar al dar un castigo que ellos no aceptarían.
«Maldita primate» maldice Lisa observando la espalda de su madre marchando hasta las escaleras.
Rita al estar ya cerca de la escalera, deja de caminar al ver a su único hijo pasar a su lado. Los dos conectan su mirada, pero Lincoln no se detiene para decirle nada, solo la ignora. Ni le propuso su ayuda para cualquier cosa, algo que últimamente le preocupa a Rita.
—Lincoln —el llamado suave con dulzura llama la atención al chico, quien se escucha en la puerta de su cuarto. Los ojos dan un brillo más llamativo de lo normal, estando a poco de liberar las lágrimas oprimidas. Sin decir nada, deja la mirada clavada en su madre, esperando que dijera lo que quiere y después encerrarse en su cuarto. Algo que se volvió normal, pero con menos notoriedad al ayudar a sus hermanas.
—Si necesitas llorar o alguien que te escuche, sabes que estoy siempre disponible —las palabras maternales salen de los labios finos de Rita, dando un abrazo en el alma con la genuina preocupación de madre.
Eso es lo que pidió todo el tiempo, entonces, ¿por qué no se siente alegre? Espero que sus hermanas lo ayuden, pero lo abandonaron a los días. Espero que Lucy vuelva para hablarle, pero lo ignora. Ahora su madre le da una oportunidad de librarse de sus angustias pero, ¿por qué no siente nada? ¿Acaso es por el temor de volverse a sentirse traicionado como con sus hermanas? O ¿es algo más?
Una risa deja que una sonrisa se dibuje en sus labios, un sonrisa que a Rita le llega un escalofríos, no por miedo, por la preocupación de que el rostro de Lincoln parezca un calco idéntico, al semblante sombrío de su bisabuela Harriet.
—Gracias mamá, pero no lo necesito —el susurro que sale de Lincoln, termina al entrar a su cuarto sin esperar una palabra de su madre, dejando a Rita unos segundos congelada.
«Debo hablar con Lynn» ese pensamiento viaja por la cabeza aturdida de Rita, mirando con los ojos congelados la puerta donde se encerró el albino, quien está segura haber visto haber visto caer una lágrima.
—•—
—¿Y Lisa? —es la pregunta que Lynn padre le hace a su esposa cuando la ve llegar. Quien solo se sienta al lado suyo, tardando unos segundos para darle su respuesta.
—Ya bajará.
Rita deja que un suspiro llame la atención de Lynn, al igual que una que otra hija suya. Apoyando sus codos en la mesa, uniendo sus manos para después dejarla caer adelante, formando un triángulo con sus antebrazos.
—Lynn, tenemos que hablar con Lincoln.
La mayoría de las hijas Loud abren los ojos de sorpresa, en cambio la deportista, ella solo frunce sus cejas. Disimulando que están en total atención en su comida, dejan que su principal prioridad sea escuchar la charla que se está por formar.
—¿Qué le pasa a Linky? —la dulce voz de Leni se hace escuchar, sin prestar atención a las miradas de sus hermanas, observa los rostros de sus padres con preocupación. Hace un corto tiempo ella se dio cuenta de que su hermano no actúa como siempre.
—Lincoln está algo triste y… solo estamos pensando en que podemos hacer para animarlo —responde Rita mirando a su hija buscando la manera más suave para decirle la información, jugando con los dedos de su mano en la explicación.
—Si quieren mi ayuda, estaré contenta de ayudar a Linky —la respuesta de Leni aturde a las demás hermanas, lanzando unas miradas de reojo, deformando los rostros de ella de diferente manera.
