Afterstory: El final de nuestra historia

Parte 3: Adagio I

La veterana idol exitosa esbozó una sonrisa amplia y le dijo a Tachibana, su manager, que incluyera esa grabación inédita en el recopilatorio sobre su vida musical, incluyendo las fotos donde ella aparecía dentro de la cabina insonorizada del estudio de grabación, frente al micrófono, usando ropas muy casuales y casi nada de maquillaje, además de que estaba usando los audífonos para escuchar la melodía.

Ese día fue un domingo del mes de junio, donde las lluvias son comunes y los días son nublados, las noches son algo frías y lluviosas. También fue un día muy ocupado para Miku Izayoi.

La grabación fue temprano en el estudio, pero después de eso, fue a desayunar, después se hizo la grabación del vídeo musical promocional del single, eso le llevó casi toda la tarde, finalmente tuvo una junta sobre cuándo sería la premier de la película y que, obviamente, ella estaba invitada y debería ir con algún vestido de gala para la ocasión.

Tiempo después, por la noche, Miku regresó a casa totalmente deshecha por la carga de trabajo, la cual pensó que no ocuparía tanto tiempo de su día, pero se equivocó.

—Uuugh… —Abrió la puerta con una mano y con la otra sostuvo un bastón para apoyarse, para caminar con ayuda de este, su pie derecho estaba vendado.

—¿Miku-sama? —preguntó la sirvienta que llegó para recibirla, pronto la tomó del brazo—. ¿Qué le pasó? ¿¡Se cayó!?

—Estoy bien… sí, me caí… uh, suelo mojado, pero estoy bien… no fue tan malo —respondió con una pequeña sonrisa y algo de dolor en su voz, siguió caminando.

En poco tiempo, Satou apareció debido a que escuchó la voz preocupada de la sirvienta de Miku.

—¡Miku!

—Ah, Honey, ya estoy en casa~, uh… —Se sorprendió al ser abrazada con fuerza de repente, su esposo incluso le alzó fácilmente, la sirvienta se apartó entonces y Miku rodeó con fuerza a su pareja, cerrando los ojos con una sonrisa—. Estoy bien, cielos, te preocupas mucho.

—¿Quiere que traiga el botiquín, Satou-sama?

—Sí, llévelo a la habitación, por favor.

—Entendido, enseguida. —La mujer se retiró entonces, con el bastón en la mano, ya que ella lo había tomado en cuanto Miku se apoyó en ella.

El hombre de cabello negro la cargó en sus brazos como una princesa y ella se acurró en su pecho con una sonrisa, sintiéndose protegida, pero se le notaba el cansancio en la cara.

—¿Quieres que te cure, Miku? —susurró mientras la miraba con preocupación.

Satou siempre había sido así, todo el tiempo, no importa si era una herida pequeña o una lesión leve, siempre se preocupaba y quería una solución inmediata, entre menos pasara dolor la otra persona, más rápido se sentiría aliviado.

Pero su esposa negó con la cabeza.

—Tonto, Honey, no es necesario, es solo un esguince y puedo caminar bien, Tachibana-san insistió en el bastón, pero puedo caminar. Además, es la excusa perfecta para que no trabaje y me quede aquí contigo~, ¿no quieres? —Rápido hizo un puchero y Satou suspiró, para después besar su mejilla varias veces—. Honey… me alegro de estar en casa.

—Sabes que siempre me gusta que estemos juntos, pero… —Empezó a caminar hacia las escaleras para llevar a la habitación—. No te hiciste ese esguince a propósito, ¿verdad…?

—¿Eh? Que malo eres, Honey, ¿cómo me crees… capaz de hacer algo así? —respondió con algo de sudor en la frente, pero su esposo se detuvo a media escalera, para mirarla—. ¡H-Hablo en serio…!

—Miku, si estás excusándote, de verdad me voy a molestar…

—Bueno… sí, fui algo… no tomé precauciones y me dejé llevar… perdón… —Se pegó más a su pecho y Satou relajó su mirada, siguió subiendo los escalones con ella en brazos.

—Debes tener más cuidado, o pasará lo mismo que hace tres meses, cuando te enfermaste de la garganta…

—Eso… bueno, fue un error y aun así, salí a cantar en ese concierto… pero no había manera de que lo cancelara, yo abría el concierto para Akihisa-san.

—Lo sé… —respondió con cierto pesar—. Me gustaría también curar enfermedades con mis poderes.

—Sé que siempre me miras frágilmente y amo cómo te preocupas por mí, pero mi cuerpo es tan resistente como el de cualquier humano, y los humanos somos resistentes.

—Es verdad, pero estaba muy preocupado esa vez, se trata de tu voz y eso es muy importante. Es lo más importante.

—Lo era.

Para cuando dijo eso, ya estaban cerca de la habitación, la puerta quedó abierta, el botiquín estaba en el tocador, el hombre lo pudo ver desde la puerta, pero agachó la cabeza para mirarla a ella.

—Tú eres lo que más me importa ahora, porque eres mío~ —dijo mientras lo tomaba de la mejilla suavemente y soltó una risita de picardía.

Con poco tiempo, Satou se había dado cuenta que su esposa era muy buena con las palabras, quizás más que Shidou, además de que cuando decía cosas tan lindas como esta, él se sentía demasiado especial.

—Te amo mucho, Miku.

—También yo, así que, no me arrepiento de no ser cuidadosa, ¡porque tengo incapacidad por cinco días!

Él no dijo nada, solo la dejó ser, lo que sí hizo fue ir a dejarla en la cama suavemente, para después ir por el botiquín y se sentó cerca de los pies de Miku, para después irle quitando la venda. Mientras lo hacía, su conversación continuó.

—¿Cómo te fue, Miku? ¿Salió bien la grabación?

—Sí, lo más rápido fue lo del estudio, pero con el vídeo fue mucho más… tardado. Lo bueno es que hubo bastante comida después de eso, pero es al salir que no tuve cuidado y me resbalé…

—¿Y por qué no regresaste en ese momento? —preguntó mientras empezaba a sobarle el pie, algo inflamado, de Miku, ella tembló un poco por el ungüento en su piel—. Dime si te duele mucho.

—N-No, solo está frío… después de eso tuve una reunión, era importante y no iba a caminar mucho, además, Tachibana-san se encargó de los primeros auxilios y consiguió un bastón enseguida. —Ella se sentó y miró a su esposo—. Y qué bueno que asistí, porque estoy invitada a la premier de la película, está por definirse la fecha, pero será en un mes o dos.

—Oh. —Sin detener el masaje, la miró con algo de expectativa—. Entonces…

—Sí, sí. —Asintió con la cabeza—. Por supuesto que vas a ir conmigo.

—Nh… buscaré un buen disfraz.

—También habrá una fiesta después, pero eso es totalmente opcional el ir o no.

—¿Y qué quieres tú? —preguntó sin mirarla, se enfocó en seguir con el masaje para después dejar su pie en paz y le estiró la pierna suavemente—. Listo.

—¿Justo ahora? Quiero que estés encima de mí.

—¿Qué?

—Jajaja. —Se fue de espaldas para acostarse en la cama—. Es broma, siempre caes con esa y siempre me da risa.

—… —Sonrió y guardó todo en el botiquín para dejarlo en el tocador, después se acostó al lado de Miku—. ¿Aún te duele?

—Ya no mucho. —La idol se giró y lo abrazó fuertemente—. Respondiendo tu pregunta de antes, lo que quiero es que me mimes mucho .

El joven hombre la apretó con un brazo y con el otro empezó a acariciar su cabello azulado suavemente, le dio un besito en su frente y la dejó acurrucarse todo lo que ella quiso en él.

—Hoy me esforcé mucho, estoy deshecha… —susurró.

—Sí, lo hiciste muy bien, de verdad, estoy seguro que la producción está contenta por tu gran trabajo. Eres la mejor, Miku, siempre lo has sido, y cada vez solo te haces más grande —susurró con un suave tono de voz mientras seguía acariciándola, ella cerró los ojos y hundió su rostro en el cuello de su amado esposo.

—Nnh~.

—No importa cuánto tiempo pase, sigues dando tu mejor esfuerzo. Otras no lo hacen, una vez que llegan a un punto alto, ya no siguen persiguiendo más, porque cuando alguien hace su máximo esfuerzo, se nota. Tú no eres así, por eso, incluso ahora, te admiro mucho más que antes.

«Eres muy injusto, Honey». Incapaz de soportar tanto cariño, se apartó para besarlo en los labios con intensidad, rodeando su cuello y logró ponerse encima de él.

Satou ya ni se sorprendía de esto, solo correspondía de la misma manera, cerrando los ojos y dejarse llevar, justo como ella le había enseñado, por lo que no pasó mucho tiempo para que el beso se volviera más intenso y húmedo, Miku hasta apretó el cabello de su esposo mientras que usaba su lengua habilidosamente dentro de su boca.

—Ahh, haa… —Miku jaló aire después del beso, estaba enrojecida de las mejillas y empezó a desabotonar la camisa roja de su pareja, botón por botón—. Tú tienes la culpa por ser tan lindo conmigo… ah…

—Tú también lo eres, mucho… —respondió, igualmente de sonrojado que ella y tomó sus manos de repente, deteniendo sus acciones por completo.

—¿Uh? ¿Honey?

—Lo haré yo. Estás muy agotada, así que…

—¡…! —Cerró la boca por completo y rápido se acostó a su lado. «¡Él tomará todo el control! No pensé que me emocionaría tanto, pero… ¡de verdad quiero que lo haga!»

Por dentro, todo era fiesta y felicidad.

—S-Sí, así que… Honey debe hacerse cargo de mí~.

—…

Se quitó la camisa y el resto de su ropa, con solo algo de su poder, se cerró la puerta de la habitación y después, se puso encima de Miku, quien ya estaba ansiosa por sus próximos movimientos.

Satou le hizo el amor como un caballero cuidadoso, porque sabía que ella estaba agotada, pero también sabía que ella deseaba esto con todo su ser, por lo que se aseguró de complacerla sin usar la fuerza habitual ni la velocidad habitual, además ella le había pedido muchos mimos y él así lo hizo.

Miku no esperó que fuera tan gentil, ya que no era la primera vez, ni la segunda, ni la tercera, de hecho… ya no tenía idea de cuánto lo habían hecho para ese punto, pero siempre era bajo su liderazgo.

Y a pesar de que no fue como las anteriores veces, ella estaba muy feliz y satisfecha al terminar.


Al día siguiente, cuando el hombre de ojos azules se despertó, lo primero que vio fue a ella y que no se había apartado de él, ni un solo centímetro, ambos estaban cubiertos por las sábanas celestes y afuera se escuchaban las gotas de lluvia.

«Será mejor que Miku descanse». Apartó a su mujer de él suavemente para no despertarla y él se levantó para ir al baño y empezar a prepararse para ir a su trabajo.

La idol no se despertó hasta que su mismo cuerpo ya no estaba tan cálido como antes y buscó el calor de su esposo, sin éxito.

—Nng… —Se sentó en la cama con el cabello algo revuelto y se talló los ojos para después abrirlos, ya completamente despierta—. ¿Honey?

—Ah, ya despertaste, Miku. ¿Cómo estás? —preguntó al girarse, estaba terminando de peinarse, frente al tocador.

—Muy bien, ¿ya te vas…? —preguntó con una vocecita débil—. No te vayas…

—Volveré más temprano, es cumpleaños del jefe y dejaremos la oficina cerrada tres horas antes de la hora habitual, quiere beber con todos y comer barbacoa.

—Oh, ¿en serio?

—Sí, pero no voy a ir. —Terminó de peinarse y fue hacia la cama, donde ella lo abrazó con fuerza, pegando sus grandes pechos todo lo posible a su cuerpo.

—No vayas~, quédate aquí conmigo.

—Tengo que trabajar, pero volveré a las 3:30 si todo va bien. ¿Qué quieres hacer? Son tus días libres, hay que aprovecharlos.

—Hm… lo pensaré y te diré por celular. —Se separó un poco para besarlo en los labios durante casi un minuto entero, Satou la recostó suavemente y fue para besar su frente, Miku esbozó una sonrisa—. Jeje, también te amo mucho, Honey.

—Igual yo.

—Ah, espera, antes de que te vayas. —Miku recordó algo y se acercó a su mesita de noche para sacar un labial del cajoncito, se lo puso y se acercó para besar la mejilla de su esposo—. Mmmh . No te lo vayas a limpiar~.

—Miku… —Se sonrojó y sus ganas de abrazarla fuerte fueron indomables, así que en menos de un segundo ya la estaba apretando con sus brazos—. Eres tan linda, Miku.

—Tú también lo eres, demasiado. Te amo, Honey . —Ella acarició su cabello negro suavemente mientras lo abrazaba—. Ya quiero que regreses y ni te has ido, jaja.

Él tampoco quería irse, la verdad es que quería quedarse con ella todo el tiempo, sobre todo cuando Miku se ponía algo infantil y se aferraba a él para que no la dejara sola, este acto era medio jugando, pero siempre que lo hacía, Satou tenía que hacer un esfuerzo para no tomarlo en serio.

Volvió a besarla en los labios, esta vez con profundidad, probando el sabor de su labial rosa en el proceso, al separarse, Satou se alejó de ella.

—Volveré y comeremos juntos, Miku.

—Sí. Ten un buen día, Honey.

—Gracias.

Ambos se sonrieron y él, finalmente, se retiró de la habitación.

—… —Miró hacia la ventana y estaba empapada de agua de lluvia, ella suspiró. «Va a ser un día aburrido sin Honey…»

La idol dejó las sábanas y tomó su celular de la mesita de noche al lado de su cama, le envió un mensaje a la primera sirvienta que le apareció en su lista, la cual fue Ikuko.

La sirvienta de cabello café con coletas a la altura de sus hombros y ojos claros se apresuró a llegar a la habitación.

—Buenos días, Miku-sama, Ikuko ha llegado a tu servicio —dijo con una sonrisa y haciendo una reverencia.

—Buenos días, Ikuko-san, esta vez voy a requerir mucho de tu apoyo.

—Oh, sí, lo supe desde anoche, Miku-sama está lesionada. —Se acercó al armario y empezó a sacar ropa que se la iba mostrando a Miku, quien señaló un vestido—. De hecho, Satou-sama nos pidió que siguiéramos con los masajes, que ya le dio uno ayer.

—Cielos, no tiene que pedirles eso.

—Es realmente un gran hombre, Miku-sama.

—Lo sé~.

—Hn… —Ikuko sonrió, pero por dentro estaba molesta, sin embargo, siguió haciendo su trabajo y acompañó a Miku al baño.

—¿Sucede algo, Ikuko-san?

—No, para nada, señorita. ¿Ya quiere desayunar? Le puedo decir a Kana-san que empiece a prepararlo.

—Oh, sí, cuando salga de aquí. ¿No te quieres bañar conmigo? ~Miku le guiñó el ojo y su sirvienta solo soltó una risita.

—Aún tengo sábanas que lavar, Miku-sama.

—Uh, que mala~.

—Volveré en unos minutos, disfrute de su baño.

—Gracias.

Cuando terminó sus asuntos allí, Ikuko salió del baño y dejó de sonreír, para fruncir el ceño.

«¿Por qué tuve que enamorarme del marido de la señorita Miku? ¿¡Y por qué no hay fisuras en su matrimonio!? Ahh, cómo me molesta que me lo presuma en la cara, incluso si no es su intención, bueno, yo haría lo mismo… aun así, ¡como me molesta! ¡Si tan solo la paga no fuera tan buena, ya habría renunciado!»

La sirvienta suspiró y se fue a la cocina, donde se encontró con más sirvientas que estaban limpiando o barriendo, así como otras estaban lavando las verduras, algunas estaban comiendo una papaya.

—Miku-sama se está bañando.

—¿Te invitó? —preguntó Kana, con una sonrisa de picardía.

—Sí… me negué, aunque ya terminé con las sábanas desde ayer. Por cierto, empiecen a preparar el desayuno para la señorita, desayunará después de estar lista.

—Oh, de acuerdo. Ya lo oyeron, las que no estén ocupadas, empiecen a preparar el desayuno. —Se levantó y fue señalando al grupito que estaba comiendo la papaya—. Ustedes dos, vamos, acaben con eso y a trabajar.

Kana aplaudió con fuerza para indicar que se apuraran, por lo que las dos sirvientas comieron más rápido para ponerse a trabajar.

Kana tenía cabello celeste largo que usaba siempre trenzado y esta trenza descansaba en su hombro izquierdo, sus ojos eran de color verde y su piel era bastante blanca.

—Bien. Ahora yo iré a limpiar la mesa. Que lástima que Satou-sama no quiso desayunar aquí porque ya se le hacía tarde, aah… —Con leve decepción, Kana salió de la cocina con un trapo, Ikuko le siguió detrás—. Oye, ¿por qué me estás siguiendo, Ikuko?

—Solo vamos al mismo sitio… Ahem, Kana-san, tú estudiaste enfermería, ¿no?

—A diferencia de ti, sí, tengo estudios.

—…Lo que sea, ¿podrías darle el masaje a la señorita?

—¿Por qué no se lo das tú?

—No quiero… estoy algo molesta…

—Oh… —Se dedicó a ver la mesa y limpiarla con el trapo—. Bueno, está bien, no tengo problema con eso. Así me ganaré el agradecimiento de Satou-sama, ah~.

—…Que conformista eres, la verdad.

—Cállate. Es más, ¿qué haces aquí? —Se giró para mirarla con un rostro amargo—. Fuera de mi área, vete a la tuya, lavandera.

—Hnn… te odio.

—La verdad, que bueno. —Kana soltó una carcajada mientras que Ikuko se iba del comedor, negando con la cabeza.


Es así como tiempo después, Kana estaba en la sala, haciendo el masaje al pie de Miku, quien estaba recostada en el sillón, disfrutando del tratamiento.

—Ahh, Kana-san eres muy buena en esto, hasta me está dando sueño, mh~.

—¿En serio? Es que estudié enfermería y te enseñan diferentes tipos de masajes, de acuerdo a la lesión, incluso los que son solo de relajamiento.

—¡Ohh! Es verdad, creo que lo había escuchado alguna vez. Hm, tus conocimientos son muy valiosos, quizás debería de pagarte más.

—¿¡Lo dice en serio!? —Sus ojos brillaron.

—Bueno, solo si estás dispuesta a atender las emergencias que se presten en la mansión, entonces, sí.

—¡Acepto! Haré mi máximo esfuerzo.

Kana siguió con el masaje entonces, hubo silencio por unos minutos.

—Por cierto, Miku-sama, muchas felicidades por la canción para la película, aunque es una lástima que no pudiera grabarla con Satou-sama… no tenía idea de que tocara tan bien ese instrumento. Bueno, a él no le gusta la atención, es normal que pidiera que lo hiciera un profesional en el instrumento.

—Sí, eso es verdad, pero ya tiene suficiente atención siendo solo mi esposo. Aunque… él incluso escribió las notas que usó cuando la tocamos juntos. Ahh… me gustaría hacer algo para recompensar su esfuerzo…

—¿Por qué no le cocina algo? Yo podría ayudarla.

—¿Yo? No sé cocinar… pero no es tan difícil, ¿no?

—Bueno, no, pero podría ayudarla por si decide hacer algo muy complicado.

—No es difícil, ¡ya sé! Seguiré una receta, no te preocupes, Kana-san, escogeré algo sencillo de hacer —dijo con una sonrisa de confianza—. Así que, ya puedes vendarme eso.

—De acuerdo, señorita, pero… solo por curiosidad, ¿qué va a preparar?

—Lo más fácil del mundo: pasta, con camarones.

—…Bueno, le sugiero que siga una video-receta para eso. O puede llamarme, siempre estaré encantada de ayudarle.

—Gracias, Kana-san.

Ambas mujeres se sonrieron.

Kana terminó el masaje y después vendó el pie de Miku con una sonrisa maliciosa, pensando en el desastre que haría su señorita y ella ni siquiera tendría que hacer nada.

No es que odiara a su jefa, de hecho, la admiraba como idol y admiraba su belleza como mujer, pero ¿por qué tenía a un esposo tan gentil y guapo? ¿Por qué no tenía algo de decoro cuando hacía el amor con él? Sus gritos de placer le molestaban de sobremanera, porque solo creaba una imagen mental del tamaño o habilidad, ¡o ambas cosas! De su esposo, a quien amaba, en secreto, por supuesto.

«¿Qué de malo tiene que quiera ver sufrir a una idol exitosa que quiere cocinar por primera vez en su vida? Yo no veo nada de malo».

¿Qué tenía de malo?