Crepúsculo no me pertenece.
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Soy una vampiresa ¿y tú...? (Bella x Alice x Leah)
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28: El entrenamiento de parejas.
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(Isabella)
Entiendo el motivo del entrenamiento de combate.
Realmente, comprendo muy bien por y para qué, entrenamos.
Entiendo el peligro que se cierne sobre nosotras y el resto de la familia Cullen.
Pero me es demasiado raro, entrenar con Alice y saber que no está conteniendo su fuerza, mientras me enseña a perderle el miedo a lanzar puñetazos y patadas.
Alice me enseñó como colocar el puño de forma correcta, para no romperme ni un nudillo, ni una falange.
Me enseñó a girar el torso, al momento de lanzaron un puñetazo.
A lanzar una patada vertical u horizontal.
A hacer una llave y sujetarle las piernas a mi enemigo, como evitar que me meta un cabezazo, para librarse.
Aprendí a bloquear un golpe enemigo y a contratacar con velocidad, incluso si es a mi novia a quien le estoy tratando de encajar el puñetazo en su muy perfecto rostro.
Alice Cullen es mi bella hadita, pero ella, no está desarmada, ni necesita que la protejan. Se puede proteger a sí misma, sin problema alguno.
Carlisle y Esme entrenan juntos.
Emmett y Rosalie llevan toda una vida peleando, pues lo suyo no es una pelea, es un baile.
Muy fácilmente, podía imaginarlos, habiendo pertenecido que un Club de Pelea Clandestino o entrando en la cantina de algún pueblucho del GVejo Oeste y lanzando puñetazos a criminales, hasta dejarlos por el suelo.
Pero no me pasaba con los demás.
Al resto de la familia, no podía verlos en el pasado de los Estados Unidos o de Inglaterra, España, Alemania, cualquier lugar del extenso continente europeo o de lo que fuera.
Parecían y se veían tan normales.
Una familia contemporánea. Personas normales, como cualquier otra pareja joven, que ha decidido adoptar a un grupo de adolescentes desamparados, tan solo pafa cumplir el sueño de ser padres.
Edward y Jasper entrenan con fuerza, velocidad... casi rayando en el salvajismo e incluso yo, sé que así no se entrena.
Visité a los Quileute y aprendí con el clan de Jacob a cazar alimentos, a diferenciar una marca en un árbol del rastro de mi alimento.
Yo solo digo que...
El entrenamiento de combate, no es de parejas.
Entre los Quileute y los Cullen, aprendí a seguir rastros a distinguir olores, a esquivar un ataque por distinción olfativa y auditiva.
No fue fácil, no fue sencillo, pero aprendí a hacerlo.
