JEALOUSY
Capítulo 8
Akane sostenía su barriguita de 6 meses, estaba sentada frente al estanque que había en su casa, se sentía feliz y tranquila, lamentablemente su madre había muerto cuando ella era muy chica y no tuvo una "figura materna" como tal, solo su hermana kasumi que se asemejaba como una, podría darle a su hija ese amor que le falto en la infancia, acariciaba su barriga ya creciente con todo el amor del mundo formando un vínculo con el bebé que estaba en su vientre.
—Akane, entra te hará frío — Apareció Ranma con un abrigo para su esposa y se la puso en la espalda, se sentó junto a ella y se acurruco en el cuello de esta.
—Aún después de dos años de casados me parece extraño verte así de romántico — Akane sonrió con picardia viendo a su esposo.
Este se quito de inmediato todo rojo y con nerviosismos, se cruzó de brazos y la vio.
—Mi-mira marimacho aún me cuesta asimilar que me case con una mujer tan poco atractiva como tu — miró hacia otro lado.
Akane rio y se acerco a el tomándolo de las mejillas, sus ojos brillaban como siempre, con ese brillo tan fuerte y esa sonrisa tan frágil que ante los ojos de Ranma era simplemente perfecto.
—Me gusta que al fin muestres lo que sientes — Akane se acerco más a el hasta que sus labios se juntaron, era un movimiento lento pero seductor, ambos se separaron y voltearon a ver la luna que se veía en aquella vista.
Akane poso su cabeza en el cuello de Ranma reposando en este, Ranma acerco su mano con suavidad al vientre de esta y lo acarició.
—Es extraño —Hablo el pelinegro — como verás mi padre no fue del todo un buen papá y viví dieciséis años de mi vida sin mi madre, es complicado —
Akane lo miro.
— Lo sé, también se que no sabes cómo tratar a una mujer — bromeó y este puso una mala cara, Akane continuo — sin embargo, siempre escucho por las noches como le hablas a la niña...— Akane vio como Ranma se sorprendía y el rojo volvía a su cara — siento que lo harás muy bien Ranma, lo haremos bien —
—Sera la próxima heredera de la dinastía de combate libre en las artes marciales la pequeña Saotome — hablo apareciendo de improviso el viejo Happosai tocando el vientre de Akane.
—¡Oiga viejo como se atreve! — Ranma trato de agarrarlo pero este salto—¡Venga aquí, como se atreve a tocar a mi hija! — Ranma corría para alcanzarlo.
Akane rio ante esa escena que presenciaba.
—Nisiquiera nace y el padre ya es un celoso — Bromeó la peliazul.
—¿Ya sabes que se llamará? — apareció Nodoka con un vaso de té caliente y se lo entregó a Akane, esta acepto gustosa.
—Ranma y yo lo hemos estado pensando y se llamará Akari — Sonrió Akane.
—Es un bello nombre querida — hablo amablemente— estoy muy anciosa, pronto seré abuela, todos en la casa esperamos anciosos por esa criatura —
Akane miro su vientre y la acarició asintiendo, le llenaba de alegría pensar que a su hija no le faltaría amor.
—Ten en cuenta esto Akane, ser madre conlleva un fuerte vínculo con los hijos, una madre siempre reconoce a su hijo, no importa donde este —
—¿Crees que será tan hermosa como Akane? — apareció otra ves el maestro Happosai molestando a Ranma.
—¡Me las pagará! — esta vez Ranma logró alcanzarlo — ¡no dejaré que se acerque a mi hija! —
—También es mi nieta, insensible — dicho eso Happosai se safo del agarre saltando encima de la cabeza del pelinegro.
[presente]
—Akane, akane — su amiga intentaba despertar a la peliazul que se quedó viendo fijamente a la computadora — ¡Akane! — grito finalmente para que por fin Akane volviera a la tierra.
—¿jum?, que paso — la peliazul la vio — que ocurre —
—¿Como que que ocurre?, estas como hipnotizada viendo a la pantalla, te volverás ciega —
—Lo siento, estoy pensando que técnicas enseñarles a los niños en el Dojo esta semana — hablo la peliazul.
—Ya deja eso Akane mejor enfócate en lo que te gusta, las artes marciales ya pasaron de moda —
—No hables así, hago lo que me gusta y las Artes marciales siguen siendo de lo mejor — Akane acomodo algunos papeles ignorando las palabras de su amiga.
—Oye y...— hizo una pausa para ver picarozamente a la peliazul — ¿Ya viste a ese guapo que vino junto con la otra empresa? —
Akane dejó de acomodar los papeles por un momento y vio a su amiga.
—¿Guapo?, ¿Te refieres al señor de cuarenta años que venía junto a ese dos jóvenes? — bromeó.
—¡Ey!, no, me refiero a ese pelinegro alto que llevaba una extraña trenza en su cabello, parece que tiene el cuerpo bien formado que hasta en el traje que lleva se nota — pareciera que se le caia la baba por la boca mientras hablaba.
—¿A si?, no lo vi y no me interesa — Akane le tomaba poca importancia a lo que su amiga decía, ella continuaba en lo suyo.
—Mira ya se que ese patán de tu antiguo esposo te dejó traumada pero ya es hora que te abras a nuevos horizontes, en este planeta se encuentran hombres más deliciosos que ese tipejo — alguien toco su hombro por atrás pero esta no hizo caso.
—¿Como es que se llamaba?, a si Ranma Saotome ese tipejo tan antipático, engreido de mala cara que era bien creído y ¿cuantas prometidas dijiste que tenía ese sinvergüenza? — seguía hablando, otro toqueteo en su hombro.
—¡cuatro esposas!, imaginate qué sinvergüenza pero tranquila, yo me encargaré de conseguirte uno mil veces más bueno que ese descarado, tal como ese hombre que vi esta mañana, ¡así!, pero a ese trenzudo me lo agarró yo —
Alguien a su atras se aclaro la garganta haciendo que ambas voltearan y palidecieron.
—Disculpen, ¿se encuentra Shinnosuke? —
Mizuki negó lentamente mientras que la peliazul se le quedó mirando con vergüenza.
—Soy Ranma Saotome — alzó la mano de la nerviosa pelinegra y la estrechó — Mucho gusto, soy el abogado de la empresa que vino, o puedes llamarme "patán", como gustes — se soltó del agarre — entreguen esto a Shinnosuke cuando lo vean y diganle que lo revise, necesitamos ese papel mañana mismo — le dedico una vista a la peliazul y luego se dio media vuelta yéndose.
Más la pelinegro se giro lentamente con los ojos abierto a la vista de Akane.
—No me digas que el es...— la pelinegra vio a su amiga.
—¡Que vergüenza Mizuki!, ahora creerá que solo eh hablado cosas malas de el — regaño la peliazul.
—¿¡Patan yo!? — Ranma estaba en en ascensor — esa Akane solo se encargo de hablar mal de mi, que mujer — se veía incrédulo en el reflejo del ascensor — y creí que ya había madurado, que lastima — bajo del ascensor acomodando su corbata — ni hablar, hoy tengo que hacer cosas más importantes — se dirigió a la salida.
—Tenemos que estar agradecidos ya que hoy hay mucha clientela — Cologne miraba que había venido bastante gente — ¡Muss apurate con los pedidos! — grito.
—Mira lo que me traje de China abuelita — la pequeña mostró un muñeco de porcelana con la forma de ángel.
—Qué lindo querída, ahora ve a jugar más allá ahora estamos ocupados — le resto importancia sin quitar su vista de los tallarines que cocían.
—¡Mira mamá! — se acerco a su madre con entusiasmos mostrando aquella figura.
Shampoo dejó de hacer lo que estaba haciendo por un momento y volteo a ver a la niña y se puso a su altura.
—Que lindo que es mi vida — Sonrió — ahora ve a jugar a tu cuarto que mami esta un poco ocupada —
La niña asintió y cuando se estaba dando la vuelta alguien la empujó haciendo que se caia y suelte aquel muñeco de porcelana.
—Mi muñeco...— la niña se levantó e intentó alzar los pedasos que quedaban.
Tanto shampoo como la abuela vieron a la niña espantados.
—Luan, deja eso te cortaras — La pelimorado le quito el trozo que la niña había recogido— ¡Muss fijate bien por donde vas! — grito.
Mousse dejo los platos en una mesa y se bajo los lentes que traía sobre su cabeza.
—pequeña lo siento...—quizo acercarse a ella pero la pequeña recogió los cuatro trozos rotos que quedaban del muñeco y empujó a su padre saliendo de ahí.
—¡Mira lo que ocasionas Muss! —Shampoo quizo ir tras ella pero por uno de los trozos que quedaba se resbaló también.
—Como se nota que no cambió ni un poco, sigue siendo la misma engreida de siempre — Ranma peleaba consigo mismo mientras conducía su auto— niña patética, haciéndome quedar mal con todos —.
Sonó su celular y este contesto.
—Ukyo, si perdoname dije que te iría a recojer pero ahora estoy yendo para el restaurante, si a devolver el peluche de la niña —
—¿Luego de eso vendras? — se escucho al otro lado de la línea.
—Si, si luego te llamo, ya casi llego — colgó y busco un lugar donde estacionarse, al encontrarlo se bajo y vio que le faltaba unas dos cuadras para llegar al restaurante.
Entre sus pensamientos divagaba lo de esta mañana y lo estúpido que pensó en hacerse la idea de querer hablarle de vuelta, iba a cometer un error por como había escuchado esas cosas de la boca de su amiga quedo en claro que aún ella lo seguía odiando.
—Que estupido — se recrimino así mismo, al fijar la vista a lo lejos vio una pequeña figura sentada en uno de los asientos que había en la calle, al acercarse más distinguió a la pequeña figura, se acerco más a ella.
La pequeña veía los pedazos del muñeco roto, aunque las juntará faltaba unos cuantos pedazos más.
—¿Hola? — la pequeña alzó la vista y vio al hombre de ayer, esta la miró con los ojos llorosos — ey, que pasa, ¿por qué lloras? — se puso de cuclillas para estar a la altura de la niña.
—MI muñeco...se rompió y lo traje desde chiná — sus ojitos se volvieron a cristalizarse — mi papá me empujó y se rompió —
—¿Sabes?, seguro que tu papá no lo hizo a propósito tal ves es muy torpe pero te quiere — Ranma rio y la niña se contagio un poco de su risa — déjame verlo — tomo los pedazos de porcelana que quedaban.
—No tiene arreglo, se rompió — la niña volvió a su semblante triste.
—Dime algo, si te prometo que para la próxima que venga te lo traigo como nuevo, ¿prometes ir al restaurante con tus padres? —
—Eso es trampa por que no lo cumplirás, es imposible que lo arregles — reprochó la niña.
—Vaya, eres muy inteligente, pero un hombre como yo siempre cumple con su palabra — se alardeo — además es muy peligroso que estés por aquí sola —
—Niño, eres muy engreido — Soltó de repente la niña, a Ranma le sorprendio eso.
—¿Y tu como sabes esas cosas? — se ofendió.
—Tengo cuatro años y dentro de unos días cumplire cinco, estoy muy grande para saber eso — la niña lo miro desafiante.
—Bien, te prometo que para tus cumpleaños te traeré tu cosa de porcelana como nuevo —
—¡Es un ángel! — recalcó la niña.
—Tu ángel, esta bien pero ahora vamos con tus padres de seguro Shampoo esta preocupada por ti —.
—No, me quedaré justo aquí, no pienso ir a ninguna parte — se negó la niña.
—Ey pero te tengo algo, alguien te a estado extrañando — de su otra mano le alcanzó el peluche que venia a devolvérselo.
—¡MI bebé! — grito la niña con emoción al ver de nuevo a su peluche — lo eh estado buscando toda la mañana — se sujetó a su peluche.
—Lo habías olvidado en una de las mesas del restaurante ayer, viste que si te lo devolví —
La niña lo miró sonriente.
—¿Que te parece si vamos con tus padres? —
La niña asintió ya más contenta, Ranma se paro y sorprendentemente la niña lo tomó de la mano.
Shampoo llegaba por el otro lado con la respiración agitada.
—¿Qué buscas mamá? — pregunto la niña que venía junto a Ranma de la otra esquina de la calle.
El corazón de Shampoo latio a mil por hora al ver a su hija agarrada de la mano de aquel pelinegro que no había visto hace casi cinco años atrás...
—Luan...— susurro para ir donde ella y abrazarla — ¿donde has estado?, te fuimos a buscar por todos lados —
—Luan estaba sentada en ese pequeño parque que está a casi menos de dos cuadras del restaurante — Hablo Ranma — ¿como no la encontraron? —
—Mousse...mousse fue hacia ese lado a buscarla —.
—Vaya, con razón — entendió todo el pelinegro.
—Ven Luan — Shampoo jalo a su hija para que soltara la mano de Ranma — hace tiempo que no te veo...Ranma —
—Yo tampoco, me alegro que por fin hayas construido una familia — hablo el pelinegro.
—Espero que tu también estés bien Ranma, ahora tenemos muchas cosas que hacer, gracias por traer a Luan —
— Me alegro de verte también, mándale mis saludos a Mousse —
Esta asintió.
—¡No olvides en ir a mi fiesta de cumpleaños Ranma! — hablo la niña.
—Oh si, el cumpleaños de Luan será el viernes, falta tan sólo dos días, Ukyo también esta invitada Ranma — Sonrió a lo último la pelimorado.
—¿si?, buenas tardes le habla...Akane Tendo — Akane movía su pie en la silla inquieta mordiendose el labio inferior agarrando el teléfono— Queria saber si el Doctor Tofu se encuentra ahí.. –
—Lo siento señorita, el doctor Tofu ya no trabaja aquí —
—...comprendo, perdón, claro...adios — colgó.
Dejó su celular en el escritorio ya cansada, aun tenía esa inquietud de ese día, quería saber si por fin le podrían decir que le había pasado a la bebé ese día del parto, pensó que sería más fácil con el doctor Tofu pero vio que ya no trabajaba ahí.
—Tendré que hablar y que busquen el archivo de ese día, supongo que será más difícil — hablaba la peliazul a su amiga.
—Creo que ya deberías de superar eso Akane...— Su amiga la tomó de su mano — es por tu bien...para que puedes seguir adelante —
Esta apretó el agarre viéndola fijamente con un semblante de tristeza.
—No puedo...Mizuki cada día esta en mi el dolor de ese día, siento que muero un poco cada vez que lo recuerdo, tal vez fue por mi errores que cometí cuando estaba embarazada, créeme que no puedo — Akane la miro con esos ojos llorosos.
—Akane, entiende lo mejor que puedes hacer es dejar las cosas así, te harás más daño amiga enserio — la abrazo fuertemente.
—¿Y si tal vez cometieron alguna negligencia con mi bebé?, ¿o si le dieron unas pastillas erróneas?, no puedo estar tranquila... —
—Me da gusto que por fin hayas venido a visitarnos Nabiki —
Las dos hermanas Tendo hablaban con una taza de té en sus manos.
— Después iré a visitar a Akane —
—Akane aún no supera lo que pasó hace algunos años.. — Kasumi dejó el vaso de té en la mesa — no me pareció justo que Ranma y Akane se separaran —
—Yo igual lo pensé pero, si akane tomó la decisión no tenemos por qué meternos en su vida.. —
Alguien toco el timbre de la casa y Kasumi fue a abrir.
—¡Akane!, ¡Akane esta aquí! —
Se escucho la insesante voz de un hombre.
—¡Ryoga qué alegría verte aquí otra vez!, Akane ya no vive aquí, se fue a Tokio hace tres años —
El chico se dejó caer junto con el palo que lo sostenía agotado y desepcionado.
—Nabiki, ayúdame a meterlo adentro —
—¿Hola?, señora Cologne, que gusto me da saludarla — se escucho con ironía en el teléfono que la mayor agarraba.
—Que es lo que quieres muchacha — respondió secamente la de mayor edad.
—Hable con alguien que le podría interesar, Nabiki Tendo me habló, está de vuelta y me hizo un montón de preguntas, tal y como un interrogatorio —
—Espero que no hayas abierto tu boca niña — hablaba en voz baja para que nadie la pueda escuchar.
—No tranquila, pero quiero un pequeño monto si quiere más mi silencio, no puedo ir a la cárcel si se llega a enterar la verdad — se seguía escuchando la voz irónica de la muchacha en el teléfono.
—Mira niña, si tu crees que amenazaras a alguien como yo que a vivido más de 300 años, estas muy equivocada — colgó.
Ranma estaba ya en su departamento buscando compras por online buscando ese muñeco de porcelana que le había prometido "reparar" a la niña, pensó que los ojos brillosos que la pequeña tenia se parecía a los de Akane.
—Hijo, ¿estas ahí? — tocaron la puerta del pelinegro.
—Si mamá, pasa —
La mujer de cabello café entró en aquel cuarto y dejó la taza de café en el escritorio de su hijo.
—¿Qué haces cariño?, ¿piensas comprar algo? —
—Es para un regalo de la hija de Shampoo, me invito a la fiesta de su hija así que iré —
—¿Hija de Shampoo?, ¿esa mujer que no te dejaba en paz? —
—Esa misma, pero ahora ella ya tiene una familia —
—Quiero conocerla, que tal si vamos los dos juntos hijo, puedo traerle un obsequio yo también — sonrió.
—Me parece bien, Ukyo también irá mamá la fiesta es el viernes —
Su madre entonces salió y el se enfoco nuevamente en la pantalla de su computadora, buscando.
—La fiesta de la empresa es mañana, lo había olvidado por completo — pensó Ranma — Quizá Ukyo también me acompañe —Pensó que Akane tal vez iría ya que es una fiesta por la unión de ambas empresas, sonrió de lado ante eso.
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Ya les voy avisando que para el siguiente capítulo ocurrirá muchas cosas!!
Los amoo!!! Gracias por sus comentarios me inspiran a seguir escribiendo.
Los leo en el siguiente capítulo
