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Capítulo 25

"...No me importa, adelante, hazme pedazo. No me importa si lo haces.

Porque en un cielo lleno de estrellas. Creo que te vi..."

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- ¿Estas segura de tu respuesta?- me miro - Olvídalo, será tu problema, no el mío.

Diavolo se giro hacia un escritorio. Saco del cajón superior unos documentos, mejor dicho, una pila con ellos que arrojo sobre la mesa que estaba frente a mi.

-Fírmalos- ordenó.

Tomo un sorbo de su bebida antes de agregar- No lo leas, porque estaremos aquí toda la vida. Yo tengo una eternidad, pero dudo que tú puedas esperar otro mes.

Lo mire con odio, y firme sin leer, ni un solo documento. En fin, él no era de los hombres que hacían trampas, si atacaba lo hacia directamente. Su puñal iba a tu corazón, no a tu espalda.

Cuando el último maldito papel estaba firmado me levante ofuscada, cruce mis manos sobre el pecho y resoplé.

-Listo, ¿qué más quieres? - me miro con una sonrisa burlona.

- De ti nada... pero de la otra.

Puse los ojos en blanco, porque supe que no se refería a mi otra vida. Sino al espejo de esta. Aunque tarde un poco en darme cuenta quien era este hombre, cuando mire sus ojos pude reconocerlo. ¿como no hacerlo? su hija tenia los mismos ojos que él.

-Entonces... Mi rey ¿me pudo ir? - dejo su bebida y se giro.

Supongo que fue a su dormitorio o algo similar, dado que apareció a los minutos totalmente cambiado. Se paro a mi lado, y con un brazo en mis hombros me condujo al ascensor por donde había ingresado.

-Es hora de enseñarte alguno de los beneficios que trae tu decisión - lo mire con desconfianza, y con sus dos dedos choco mi frente.- Eso no, que mente pervertida. Eres casi como mi familia.

Puse los ojos en blanco.

-Pero si, debes reconocer que haríamos una gran pareja- lo empuje y puso sus manos en alto - Oye, este es un traje de diez mil euros.

Bufé y apreté el botón de planta baja.

-Bueno...

-Siempre impaciente, jaja, ahora entiendo porque mi ángel dijo que te quedaste embarazada en la adolescencia.

-Idiota.

Se río, pero lo déjé. Porque en cierto punto tenía razón. Siempre fui ansiosa, por querer hacer las cosas a mi modo me choque con el mundo varias veces.

Las próximas seis semanas, me condujo a un torbellino de información, conocimiento de un mundo mucho más feroz, me enseño habilidades que ni siquiera imaginé tener. Pero sobre todo me condujo a la última etapa, y era el porque de todo esto, y el saber de porque antes no estuve lista para la estocada final, pero ahora...

-Ya estas lista - me miro mientras subía a un auto negro y me ponía unos lentes. - Si hubieras sido mi pupila mucho antes, hoy el mundo estaría bajo tus pies.

-No necesito tener al mundo a mis pies, solo quiero a un hombre abajo de mi tacón.

Se inclina sobre el auto.

-Lo obtendrás, pero lo importante es que ese tacón este en su garganta.

Con eso cerró la puerta, y el vehículo se puso en marcha. Y esa era la razón de porque aún no estaba lista en aquel entonces, ya que al final seria yo quien diera muerte al demonio.

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- ¿A quién pertenece este lugar? - Darien me pregunto detrás mio una vez que ingresamos a la mansión.

No le respondí, y siguió caminando. También supe de su asombro dado que al ingresar a la casa todos me saludaron con una reverencia. Parecía más alguien de la realeza, que una simple periodista de un pueblo de Europa.

Me saque el abrigo y se lo entregue a una chica que ayudaba en la casa. Me gire para verlo.

-Te están esperando - señale al saco de Darién.

- No es necesario.

Me gire y me senté en el medio del sillón, esperando.

-¿Me puedes decir que es esto?- no respondí, agarra mi celular y me puse a contestar unos mail-¿Serena?, ¿me vas a ignorar? No haces ni veinticuatro hora que a nuestra hija casi la matan, y te la llevaste lejos. Ahora me atraes a este lugar lleno de toda esta gente - pone dos dedos en el puente de su nariz, parecía estresado - y encima me dices que es el inframundo... ¡SERENA!

-Deja de grita en mi casa - se escucho una voz saliendo de un cuarto, a los segundos apareció antes que nosotros.

Con eso, levante la cabeza.

-Pensé que tardarías más tiempo en aparecer - me burlé cuando me levanté, y pongo mis manos en mi cadera

-Siempre tan ansiosa - mira a Darien - ¿porque trajiste al muñeco?

Veo por la periferia de mis ojos, que esta totalmente desconcertado.

-Pensé que seria útil, a parte quiere matar al que me traiciono.

Él sonríe, se gira y vuelve en unos minutos por una pila de documentos.

-Firmalos - ordena a Darién.

Mi hombre lo mira y luego a mi -¿que significa esto?

Suspiro antes de responderle - Es solo papeleo, ¿no quieres saber quién me traiciono? ¿No quieres vengarte de tu tío y por fin romper tus cadenas?

Empieza a leer, pero pongo una mano encima de la pila.

-Escúchame antes, lo que pase a partir de hora debe quedar en este sitio. Nadie debe enterarse. No importa lo que veas o que cosas se hagan, esto no tiene nada que ver con el mundo que Diamante te obligó a ver. - hago una pausa - es cien veces peor.

-¿Tú estás en él?- asiento.

Me saca la mano y firma todos los papeles.

Mi socio sonríe y con ellos se va.

Nos quedamos unos minutos mirándonos hasta que decidí llevar a la otra cara de la mansión. Me sigue y presta atención a cada persona, o cosa que hay. Su curiosidad es tal, que creo que empieza a juntar las piezas.

-Tengo la sensación de que conozco alguno de tus hombres o personal. - lo miro un instante y sigo.

¿Como no conocer a esas personas?, las mayorías son personas que fueron rescatadas del mundo a donde no pertenecían. Mujeres obligadas a prostituirse, golpeadas y humilladas. Hombre usado como muñecos sin almas para gente poderosa o incluso personas que fueron drogadas con el fin de ser subastadas, como si fuera una simple cosa, y no un ser humano.

Se que muchos también lo reconocerán, como el sobrino del demonio o del señor de sus pesadillas, pero muchos no sabían que él era otra víctima más.

-Señora, acaba de despertase - sonríe.

Me gire a Darien- Te traje aquí porque una vez dijiste que pelearíamos juntos. Que no importa lo que hiciera, que ibas a estar a mi lado, y que no me arriesgara sola. ¿Aún mantienes tu palabra?

Asintió

-Puedo parecer un cobarde, lo sé. Pero no me quede cerca de ese demonio por gusto en este último tiempo. Podría a ver huido y avisitarte que sabia de Cielo de muchas maneras -bajo la cabeza un segundo- Nunca pensé que la traerías de vuelta, fue un error de cálculo. Pero si necesitas sacrificar a alguien será a mí.

Asentí, me di la vuelta para abrir la puerta cuando su mano agarro mi muñeca y me dio vuelta.

-Y por ningún motivo quiero que otro hombre te toque - sus ojos se oscurecieron. Era una mezcla de furia con deseo.

-Ven

Bajamos las escalaras al sótano, donde la oscuridad hacia su acto de presencia. El olor a sangre inundaba todo el lugar. Y allí, colgado de sus dos manos estaba el hombre que me traicionó.

Levante levemente su rostro golpeado y ensangrentado para mirarlo a los ojos.

-¿Trevor, aún sigue respirando? - lo solté y su cabeza colgó.

-Maldito- escucha como Darien lo miro.

Me saco del camino para darle al hombre un golpe certero en el rostro. Cuando grito, lo siguiente que hizo fue levantar su rostro y mirar a la razón de mi debilidad.

-Miren quien llego, el gigolo - escupió sangre -siempre supe que serias su perdición, alguien tan sucio que osaba tocar a la diosa del edificio.

Con eso se ganó otro puño de Darién, y otro, y otro. Deje de contar cuando la mano de mi amor le empezó a temblar. Lo dirigí al sillón que había en el fondo, y le hice una seña a uno de los verdugos de la habitación.

Una vez que me miro se puso en marcha, y los gritos de Trevor empezaron a inundar el lugar.

-Sácale toda la información que tenga - ordené

Mientras me concentre en aplicarle un poco de hielo a las manos de Darién, miro sin entender.

Trevor, era el encargado de mi edificio. Por años me estuvo vigilando. No sabía más que mis movimientos, o quien subía o entraba a mi casa. Al perder la confianza del mundo nunca pude revelarle nada comprometedor. Pero una vez que Darien y Hotaru vinieron a vivir a mi casa ese hombre se puso loco. Con el tiempo Diamante lo encontró y le pago, al principio pensé que lo estaba amenazando con algún tipo de chantaje, pero cuando supe que lo hizo por el simple hecho de hacerme daño, fue que mi propio demonio despertó.

Y cuando Cielo apareció en mi puerta, supe que él le había dicho a ese hombre que era mi hija.

Desde aquel día Diamante sabia de la existencia de ella. Lo mantuvo como su as bajo la manga.

-Lo diré, lo diré - escuche decir.

Apoye la mano de Darien y me levante. Fue un alivio, que en un segundo Darien comprendiera que hacia ese hombre colgado, y todo magullado de heridas abiertas dentro del sótano de esta mansión. También fue bueno verlo entender que no iba a darle tregua, ni a tener un gramo de compasión. Había arriesgado a mi hija, y eso no tenia vuelta atrás.

-Dilo,- levante su barbilla - te escucho y pensare si esta tortura tiene su final.

Me miro con sus ojos morados e hinchado de tantos golpes. Su cabeza esta desfigurada.

-Diamante me contrato para que te vigilara - le di una cachetada donde tenia un anillo con filo.

-Dime algo que no sepa - grité.

Bajo su rostro.

-Solo escuche algo, no se si será verdad- finalmente menciona lo que quiero escuchar.

-Yo decidiré si es verdad o no - lo amenace.

Me miro.

-Lo siento...yo.

-¡DILO!

-El próximo viernes será el proceso de iniciación de los nuevos miembros - dijo, tosió un poco y agrego.- Dicen que será el principio del fin de la cuna dorada.

Con eso arroje su rostro.

-Envíalo de vuelta.

-¿Lo vas a dejar ir así? - Darien me pregunta y lo mire desafiante.

Me gire sobre mis talones y empece a subir las escaleras. Cuando salí por la puerta él me alcanzo, y antes de decir una palabra un grito desgarrador salio del fondo del sótano.

-Los accidentes siempre ocurren - agregué mirándolo a los ojos

Lo deje ahí, en la puerta mientras que los gritos poco a poco se iban a pagando. Por primera vez no me enorgullece de las decisiones que tengo que tomar, tampoco la mirada fría que me dio Darien, antes de comprender el verdadero significado de mis palabras. Pero en momentos difíciles, las decisiones difíciles se deben tomar aunque mis manos a partir de ahora estuvieran manchadas.

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-Si piensas que era una buena persona, y tuvo una sola falla. Estas muy equivocado.

Mencione rompiendo el silencio que había dentro del auto.

A pesar de que no me hablaba, sabía que Darien estaba molesto. Estábamos regresando a la ciudad, y desde que empezamos el viaje se había mantenido en silencio. Con esas simples palabras logre que levantara el rostro

-¿Como lo sabes?- puse mis ojos en blanco.

-¿Crees que dejaría que algo así sucediera?- Kun que conducia el Rolls Royces intervino - No solo le vendió información a Diamante, sino que golpeaba a su mujer e hija. Tenia una orden de arresto por lesiones a su familia, que casualmente nunca se llegó a efectuarse porque habían pagado una fianza.

-Lo único que se logro hacer es que no viviera en su casa, pero inclusive en eso la policía falló - agregó Shingo que estaba como copiloto- Hacia dos semanas que volvió a su casa, y su ex mujer se vio obligada a irse de ella o terminaría en el hospital.

Darién entrecerró los ojos.

-Al final del día realmente no sabes como son las personas.

Hago una pausa y agregue.

-Todos los que están acá saben exactamente porque están, saben lo que vamos a hacer y no cuestionan nada - lo mire - ¿tú lo estas?

¿realmente estaba listo? el tiempo disminuía poco a poco.

Giro su cabeza hacia el paisaje que circulaba por las calles, sin dar una respuesta. Por primera vez pensé que aún no estaba listo, pensé que no podría con los siguientes pasos.

-Si - contesto y me miro- Solo dime cuando y donde apretare el gatillo. - y al minuto siguiente agregó - Kun enséñame a disparar.

Sonreí, al fin estaba listo.- ¿No quieres que te enseñe yo?- le dije juguetonamente.

-Si tu lo haces, lo último que aprenderé será a disparar, prefiero estudiar otra materia contigo.

Aunque me sonroje como colegiala, yo también quería ser una exploradora. Mi anhelo se hizo presente, y antes de hacer cualquier movimiento escuché.

-¡Dios, hay menores aquí! - mire a Kun y luego a mi hermano que se estaba tapando los oídos.

Por primera vez, después de tanto tiempo me reí. Me reí de verdad.

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Llegamos a mi departamento, Kun se dirige a la casa de Mina y Darién entra a la mía.

-Pensé que vivirías en una mansión -no te sarcasmo en su voz-¿no eres CEO?

Suspire mientras dejaba la cartera, y ponía a hacer un poco de café. Estaba bastante bipolar, y me estaba empezando a molestar.

Salí de la cocina y lo vi apoyado en el barandal del balcón, me quede viéndolo un poco antes de volver a la cocina por las bebidas. Agarre dos tazas y las lleve donde estaba Darién. Le ofrecí una.

-¿No tienes algo más fuerte?- puse los ojos en blanco- Deja.. cierto que los CEO que pueden beber cosas fuertes.

Apoye mi taza fuerte en la mesa.

-¿¡que demonios te pasa?¿dime?- le grite - Te aclare específicamente lo que iba a pasar antes de que lo viera... y lo aceptaste.

Apunte a él. Su comportamiento me estaba alterando. Me miro asombro y arrepentido.

-Yo.. lo siento - se giro y me dio la espalda- Es que... bueno, no se por donde empezar. Creí que tendrías más tiempo, no se. Diablos.

Se agarro la cabeza y se voltio a verme.

-Serena... solo seis semanas. Eso... eso.

Me acerque y lo abrace. Ahora lo entendía. No estaba mal por lo que paso en la mansión, o por el poder que adquirí en este poco tiempo. Estaba mal porque ya no me quedaba tiempo, y las próximas semanas eran decisivas y no eran como lo habíamos planeado. El, yo y Cielo en Villa Crystal contemplando mis últimas horas.

Me aparte un poco, y me miro con sus ojos cristalizados

-¿no hay alguna pequeña esperanza?- negué - ¿y aquella operación?

-Es muy peligroso, y tampoco es una garantía.

-Pero te daría más tiempo.- me estaba suplicando, sus ojos me suplicaba un esperanza.

-O moriría en la mesa de operaciones. Darien, debo hacer esto. Debo allanar el camino para nuestra hija antes que cualquier cosa pasé- me beso fuerte y con deseo.

Había desesperación, había amor y había suplica.

-Prométeme - lo mire cuando nos separamos- Cuando este tras las rejas, te harás esa operación.

Agarre su cabeza entre mis dos manos, y la bajera para poner nuestros frentes juntas.

-Cuando el maldito este bajo tierras, y el nombre de mi padre este limpio. Tú, solo tú podrás tomar esa decisión.

Y lo besé. Porque yo lo necesitaba, y él me necesitaba a mi.

Las horas pasaron, nos quedamos dormidos en el sillón cuando un sonido me despertó. Abrí los ojos despacio para agarrar mi celular.

"Abre"

Solo esa palabra aparecía el mensaje, puse mis ojos en blanco cuando me levante, y agarre el interruptor de planta baja.

-Déjalo entrar, esta autorizado.

Darién acababa de abrir sus ojos cuando me escuchó. Mientras se frotaba los ojos como un niño pequeño y pregunto:

-¿como es el sistema de vigilancia nuevo?-me senté a su lado

-Kun se hizo cargo, y ahora algunos soldados retirados se están trabajando en eso - me miro mientras me abrazaba- Tenían que trabajar a pesar de estar retirado, y esto es lo más cercano a lo que hacían...

-¿son de confianza?- entiendo porque me lo preguntaba

-Son parte de los guardaespaldas de la Élite.

Y con eso entendio que ellos también nos acompañarían en la última tarea que realizaría.

-Espero que tengas una muy buena explicación y razonable, para haber invadido en mi colmena.

Sus gritos no se hicieron esperar al momento que mi amigo entró por la puerta de mi casa.

-Por cierto ¿como entras? Estaba cerrado- entrecerré los ojos mientras me levantaba.

Simplemente levanto sus manos ante un manojos de llaves, y yo me golpie mi cabeza recordando que fue a la única persona que se las día, claro después de Mina, pero con ella era otra historia.

-Supongo que tu eres Darién ¿no?

Mi hombre de ojos zafiro se levanto.

-Te recuerdo...- hace una pausa- Eres él que obligue pagar el lavado del auto.

Con eso mi amigo se río. Extendió la mano.

-En aquella oportunidad no te salude como corresponde, soy Kevin el amigo o ex-amigo de esta mujer.

Con eso me señalo y yo puse mis ojos en blanco. Fui a la cocina a buscar café, porque supe que esta charla seria larga. Nadie podía intervenir en la colmena de Kevin, bueno en su bar o como ellos lo llamaban "la cuna dorada"

Ahora estaba en peligro, y sería el escenario de mi juego final.

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Serena diabolica... jaja. si te amenazan continuamente y te empujan al limite ¿harian?

Serena esta mostrando en lo que la obligaron a convertirse, despues que te tiraron a un pozo, no queda otra que levantarse y arrasar con todo a su paso. Ahora veran lo que las mujeres somos capaces cuando ya no tenemos nada que perder.

Mi Darien tan bipolar... pobre no se recupera de una cosa y ya esta en otra.

Gracias por seguir leyendo, ante cualquier duda o comentario todo sera bien recidido!

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