ENTRE PROMESAS ROTAS

¡Hola! Nueva actualización.

- Shikon de Oz: ¡Oh no! jeje Espero que, a pesar de la intensidad, estés disfrutando de la historia. Gracias por seguir la trama y aguantar el suspenso. ¡Nos leemos en el próximo capítulo!

- Rosa. Taisho: ¡Hola! ¡Cuánta intensidad en cada capítulo, ¿verdad? Naraku es todo un villano que despierta muchas emociones. Lamentable lo de Myoga, fue inevitable :c Pero, Sango podría sacar su lado guerrero para enfrentar a Kagura, pero ¿quién sabe qué sorpresas nos depara el destino? Jeje La recta final promete emociones fuertes, eso sí. ¡Gracias por tu entusiasmo y apoyo constante linda! Nos leemos en los próximos capítulos. ¡Besos!

- Cbt1996: ¡Hola! ¡Gracias por sumergirte en los sentimientos de la historia! El inicio con la pérdida de Myoga fue un momento emotivo, y me alegra que hayas conectado con esa parte. La tensión y el misterio aumentan con cada giro de la trama, sin embargo, la presencia de Sesshomaru, aunque sorprendente, al menos ayudó a evitar una tragedia mayor. La desesperación de Kag, las decisiones difíciles de Inu, y la incertidumbre que rodea a Moroha generan una mezcla intensa de emociones y ¡Todavía hay mucho por descubrir y estoy emocionada de que estés disfrutando de la historia! ¡Gracias por tu apoyo y nos leemos en el próximo capítulo! Saludos.

- Rocio K. Echeverria: ¡Hola! ¡Cuánta emoción! La relación entre Inu y Myoga es un vínculo fuerte y ese dolor por la pérdida es tan palpable. Pero sí, gracias a Sesshomaru, las cosas no se complicaron aún más. Por otro lado, la angustia de Kag por la falta de noticias es comprensible, pero como mencionas, la alegría del reencuentro con Inu fue indescriptible. Esos momentos de Yashahime nos llegaron al corazón, y estoy feliz de que encuentres esa misma conexión aquí. :3 La presencia de Kagura agrega un toque de intriga y suspenso, ¿verdad? Está claro que Naraku tiene algo planeado, y estoy emocionada de que sigas al tanto de la historia. Y sí, ya tengo otra historia rondando mi mente, y adelanto, será otro drama jeje ¡Gracias por tu apoyo constante y por sumergirte en este viaje conmigo! ¡Nos leemos en el próximo capítulo!

- Ferdy Arevalo: ¡Hola! ¡Me alegra que hayas disfrutado del capítulo! El final sí dejó un giro intrigante, y esperemos que puedan obtener información valiosa de Kagura para avanzar en la búsqueda de Moroha. Espero que disfrutes el capítulo :3 ¡Gracias por seguir la historia y por tus palabras! Nos leemos en la próxima actualización para descubrir qué sucede a continuación. ¡Hasta pronto!

- Annie Perez: ¡Hola! ¡Vaya intriga que ha generado Kagura al aparecer cerca de Inuyasha y Kagome! :o Todo apunta a que están cerca de Naraku y Moroha, pero con esta historia llena de giros, nunca se sabe qué sorpresas nos depara jeje ¿Será parte del plan de Naraku o habrá algo más detrás? Bueno, espero que disfrutes del capítulo. Gracias por seguir la historia y estar tan pendiente de los detalles. ¡Estoy emocionada por lo que viene! :3 Nos leemos pronto.

- kcar: ¡Hola! ¡Ay, lamento haberte hecho llorar! La partida de Myoga fue un momento emotivo, y la trama se está poniendo cada vez más intensa, lo sé y espero que encuentren a Naraku pronto y resuelvan todo este complicado entramado. Kagura tiene mucho que revelar, así que seguro habrá más emociones por venir. ¡Gracias por seguir la historia y por tu apoyo! Nos leemos en el próximo capítulo. ¡Abrazos!

- Kayla Lynnet: ¡Hola de nuevo! Jaja A veces, las sospechas pueden llevarnos por caminos inesperados. Me encanta que estés tan involucrada en la trama y que tus teorías estén a todo vapor. Las sospechas sobre Kaede y el misterioso informante mantienen el suspenso, ¡quién sabe qué sorpresas nos depara el futuro! Esperemos que con Kagura bajo custodia puedan obtener información crucial para acercarse a Naraku y recuperar a Moroha. La tensión está en su punto máximo, ¡y sí, esa sensación de tener el alma en un hilo es parte de la magia del drama! Agradezco mucho tu entusiasmo y tus reviews tan animados, enserio muchas gracias :3 ¡Nos leemos en el próximo capítulo para ver cómo se desarrolla esta intensa historia! ¡Abrazos!

- Karii Taisho: ¡Hola, hola! ¡Qué emoción leer tu review! ¡Me alegra que el capítulo te haya causado tantas emociones! La relación de nuestro InuKag es realmente conmovedora, y sí, su apoyo mutuo en los momentos difíciles es uno de los aspectos más hermosos de la historia (y del anime). InuYasha puede ser un poco terco a veces, pero esperemos que encuentre la manera de superar su odio hacia Naraku y proteger a su familia como debe de ser. Y sobre Kagura, ¡buena observación! Su llegada puede tener varias implicaciones. ¿Será una distracción, una provocación o algo más? El suspenso se mantiene, ¡y pronto lo descubriremos! Entiendo esos sentimientos encontrados al acercarnos al final de la historia, pero estoy muy agradecida por tu compañía y tus reviews a lo largo de esta travesía. ¡Nos leemos en el próximo capítulo para descubrir cómo se desarrolla todo! ¡Abrazos y cuídate mucho! :3

- Lin Lu Lo Li: ¡Hola, hola! ¡Tienes razón en tus observaciones! La preocupación de Kagome es comprensible, y la interacción entre los personajes siempre añade un toque especial. Sesshomaru ha decidido hablar con Kaede, lo que podría arrojar más luz sobre la situación. Y respecto a Kagura, su presencia siempre añade un toque de intriga. ¿Será una trampa o hay algo más en juego? ¡El misterio continúa! Y espero que lo descubras en este capítulo ¡Gracias por tus reviews y por seguir la historia con tanto interés! ¡Nos leemos en la próxima actualización para descubrir más!

¡ES OFICIAL! Entramos a la recta final. No estoy segura de sí debería sentirme feliz o triste al ver que la historia llega a su final. Pero, de algo si estoy segura, y es que agradezco a cada uno por su apoyo y por haberle dado una oportunidad a la historia. ¡Enserio muchas gracias! Significan mucho para mí.

¡Los dejo disfrutar de la historia! Y de una vez pido perdón por dejarlas con la intriga jeje. Pero bueno, disfrútenla. :3

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 29.

KAGOME

–Tranquila Kag, tal vez no fue nada.

–Sí, mi niña. Hagámosle caso al señor Inuyasha.

–No –solté firme–, estoy segura de que algo está pasando.

–Kag…

–Tengo que ir a ver.

–¡No Kagome! –Sango me sujetó del brazo– Puede ser peligroso.

–No me puedo quedarme aquí sin hacer nada. Inuyasha está afuera y yo tengo que estar con él.

–¡Kagome!

Me liberé del agarre que ejercía Sango, abrí la puerta y corrí hacia las escaleras.

–¡Mi niña no vayas!

Ignoré los llamados de Kaede y salí de la cabaña. Por desgracia la lluvia y el frío terminaron por hacerme estremecer. Busqué a Inuyasha con la mirada y cuando lo encontré, no muy lejos de donde estaba, fui hacia él.

–¡SUÉLTAME! –El grito de aquella mujer me detuvo en seco.

–No tengo intenciones de ser amable contigo Kagura, así que te conviene empezar a hablar –Sesshomaru se oyó tajante– ¡¿Dinos qué diablos estás haciendo aquí?!

La mujer comenzó a reír cuando sus ojos se posaron en mí. Al parecer fue la única en percatarse de mi presencia.

–¿Quieres saberlo? –soltó con un deje de burla– Vine a ver si la perra de Naraku estaba aquí.

Me estremecí.

–¿No piensas decir nada? Inuyasha –Siguió hablando– ¡Ah claro! A ti también te interesa esa maldita pe…

–¡No te atrevas a llamar así a mi esposa!

Kagura comenzó a reír escandalosamente y vi cómo Sesshomaru intensificó su agarre.

–¿Esposa? Hay por favor pequeño Taisho, no seas patético. ¿Acaso ya olvidaste a Kikyo? Ya olvidaste todo lo que tenían.

–Kikyo se quedó en el pasado y así debió de ser desde un principio. Tratar de volver con ella fue un completo error.

La mujer perdió la sonrisa y de inmediato fijó sus ojos en Sesshomaru.

–Y tú… ¿Tú también piensas igual que tu hermanito?

Sesshomaru no respondió.

–¿También piensas que debí quedarme en el pasado?

–Kagura…

–¿Ya me olvidaste, Sesshomaru? ¿Te olvidaste de nosotros?

–No existe un nosotros –dijo firme.

–Claro, ¡porque tú te encargaste de destruirlo! ¿O qué? ¿Ya se te olvidó? ¡¿Olvidaste que mataste a nuestro hijo?!

Los miré con gran asombro. ¿Qué acababa de oír? ¿Un hijo? ¿Un hijo de los dos?

–¡Por eso estoy aquí! –exclamó tratando de liberarse– ¡Pienso vengarme por todo lo que me has hecho! Ustedes los Taisho no hicieron otra cosa más que jugar con nosotras ¡Y juro que pagarán por eso!

–¡Ahórrate las amenazas Kagura! ¿Acaso no ves la situación en la que estás?

–¿Eso crees? –escupió agria volviendo a mirarme– Naraku matará a esa maldita niña si ve que no regreso a tiempo.

–¡No a mi hija! –grité.

–Kagome.

Inuyasha trató de sostenerme.

–¡No se atrevan a ponerle una mano encima! –advertí.

–¿O qué? ¿Qué harás pobre estúpida? Tu hija no ha sido más que una molestia desde el día que me la llevé del hospital.

Dejé de luchar con Inuyasha y miré a Kagura con una rabia creciente.

–¿Qué fue lo que dijiste?

–Kag, por favor, volvamos adentro.

–¡No! –Aparté la mano de Inuyasha– Quiero escucharla.

–¡Sí! –Sonrió– Fui yo quien se llevó a tu hija.

Di unos pasos hasta quedar frente a ella.

–Y no sabes cuánto me arrepiento –soltó sin dejarse intimidar– Pero no por tu sufrimiento, ¡Claro que no! sino porque esa molesta mocosa no ha dejado de llorar. Llora por todo, se queja por nada y ni que hablar cuando Kikyo la toma en brazos –La mujer se inclinó un poco hacia mí y Sesshomaru se tensó– Siempre llora cuando mi hermana la acariciaba con la navaja…

Estampé mi mano en su rostro lo más fuerte que pude a medida que las lágrimas comenzaron a invadirme. Mi bebé, ¿cómo podían ser tan miserables?

–¡Kag! –Inuyasha me sujetó– No la escuches, mi amor, solo lo hace para torturarte.

Kagura explotó en risa.

–¡Eso! Consuela a tu zorra.

Sentí unos pasos aproximarse hacia nosotros y entonces Inuyasha se puso en alerta.

–¿Acaso no fue por eso por lo que te quedaste con ella? ¡Por fácil y cualquiera…!

–¡Sango!

–Y tú ¿qué te crees, ah? –Mi amiga la tomó por el cabello.

–Suéltame…

–No eres más que el lodo que llevas encima ¿O acaso no te viste?

–Maldita, ¡Suéltame…!

Kagura cayó al suelo producto del golpe que Sango le dio.

–¡Sango! –exclamó Miroku a nuestras espaldas.

–¡Si Kagome no te mata, maldita estúpida, es porque acaba de tener un bebé! –Se lanzó sobre ella y nuevamente volvió a abofetearla.

–¡Estás loca!

–¡Los locos son ustedes por meterse con una bebé!

Miroku tuvo que intervenir y separar a su esposa de Kagura.

–Por favor, mi amor, no intervengas.

–¿Estás loco Miroku? Esta maldita mujer fue la que se llevó a Moroha.

–Sango… –la reprendió por lo bajo.

Inuyasha me envolvió en sus brazos mientras me cubría de la lluvia.

–Será mejor que entren a la casa –sugirió Sesshomaru sujetando nuevamente a Kagura– Yo me encargaré de ella en el garaje.

–Voy contigo –soltó Inuyasha.

–Yo también.

–Kag…

–Por favor Inu, también es mi hija. Merezco saber ¿dónde está?

Inuyasha dudó, y era comprensible, él solo quería protegerme de las posibles mentiras llenas de veneno de Kagura. Pero de alguna forma su corazón no podía ser indiferente al dolor que estaba sintiendo.

–Bien… –Dejó un beso en mi frente mojada– Miroku, por favor, llévate a Sango adentro y asegúrate de revisarle esa mano.

Recién mi amiga fue consciente de toda la sangre que bañaba sus nudillos. Miroku asintió y se llevó a Sango.

–No les diré nada ¡De mi boca no saldrá nada! –exclamó Kagura.

Llevamos más de dos horas en el garaje y no habíamos obtenido nada realmente importante. Ya estaba a punto de amanecer y la desesperación por no saber nada me estaba consumiendo.

–Kagura por favor, dime dónde tienen a mi hija. ¿Es cierto lo que dice Sesshomaru? ¿Es en esa hacienda donde la tienen?

La mujer no respondió y sentí las manos de Inuyasha sobre mis hombros a modo de consuelo.

–Por favor… –dije en hilo de voz– Tú también pudiste ser madre…

–¡Cállate!

–Estoy segura de que a pesar de lo que pasó, tú amaste a ese bebé.

–¡No sigas, él ya está muerto!

–Y me puedo imaginar el dolor…

Miré a Sesshomaru y este solo agacho la cabeza. Miré a Inuyasha y le pedí con la mirada que me dejara a solas con ella. Después de todo, estaba esposada a una barra metálica ¿Qué daño podría causar?

Inuyasha asintió, dejó un beso sobre mi frente y se acercó a su hermano. Ambos salieron en silencio y entonces nos quedamos a solas.

–Kagura…

–Sé lo que pretendes –dijo rápidamente– Y ya te digo que pierdes tu tiempo.

–Por lo que sé, Kikyo está embarazada –Kagura puso sus ojos en mí– Lo sé porque Inuyasha me lo dijo.

–Vaya, pensé que nunca te lo diría. Creí que sería igual que su hermano, estoy segura de que Sesshomaru nunca le dijo a su esposa que estuvo a punto de tener un hijo y que se deshizo de él.

–Kagura…

–Pero también es mi culpa ¿sabes? Debí de matarlo con mis propias manos antes de aceptar terminar con la vida de mi hijo –Apretó los dientes– ¡Debió ser él y no mi hijo!

–Sé que lo que hizo Sesshomaru no estuvo bien…

Kagura intentó liberarse.

–¡No intentes consolarme!

–Debió de ser difícil.

Miró hacia un punto fijo, entonces supe que estaba recordando aquel momento.

–No… fue peor que eso –murmuró– Fue una tortura…

Sus ojos viajaron a los míos y pude ver un brillo singular en ellos.

–¿Sabes lo que me dijo el médico cuando terminó el aborto?

Negué en silencio.

–Fue niño…

–¿Cómo lo supo?

–¡Porque no fue un aborto común! –dijo con lágrimas en los ojos– Yo ya llevaba tres meses, o tal vez un poco más y él lo sabía… Sesshomaru lo sabía… pero no lo quiso…

El dolor que estaba sintiendo Kagura era estremecedor. Cualquiera como madre podría imaginarlo.

–Debió de ser doloroso.

–Lo fue…

–Entonces debes de entender mi dolor –Di un paso hacia ella– Te llevaste a mi hija, la apartaste de mi lado…

–No es lo mismo…

–Tienes razón, porque es aún peor. Entregaste a mi bebé a un psicópata ¡Un demente!

–Naraku me prometió que haría pagar a Sesshomaru por lo que hizo. Porque él no es como Sesshomaru. Naraku es diferente.

–Es un asesino –exclamé– ¿No tienes idea de la clase de persona que es? Por su culpa su hijo y su esposa murieron.

Entonces entrecerró los ojos.

–¿Qué dices?

–La verdad –aseguré–, estoy segura de que no te lo dijo, pero fue él quien mató a su hijo –La miré fijamente– Naraku, el hombre al que ayudas es aún peor que Sesshomaru y todavía no te das cuenta del peligro que corres a su lado.

Rezaba para que Kagura cambiara de idea y que confirmara de una vez el paradero de Naraku.

–Kikyo… –musitó y yo abrí los ojos.

–¿Qué?

–¡Tengo que ir por ella!


INUYASHA

–El vuelo saldrá dentro de unas horas, ya no queda mucho tiempo.

–Tengo a muchos hombres rodeando la hacienda, nadie saldrá sin ser visto –Le dijo Sesshomaru.

Al fin, Kagura había accedido a hablar con nosotros. Me quedé al lado de Kagome tratando de calmar su ansiedad mientras ella hablaba.

–Tus hombres no podrán acercarse ni a tres metros de esa casa –soltó Kagura– Hay sensores en el suelo, una mala pisada y dile adiós a tus extremidades.

–¿Entonces cómo saliste?

Sesshomaru no dejaba de interrogarla.

–Porque tengo algo que tú no –dijo jocosa.

–No tengo tiempo para tus juegos –sentenció Sesshomaru.

–No estoy jugando Taisho, ven y compruébalo –Se inclinó hacia él– Tengo el botón que los desactiva.

–Eso no puede ser, yo te revisé y no trajiste nada más aparte del arma que obviamente ya me deshice de ella.

–¿Estás seguro? –Sonrió– Por qué no lo haces otra vez, pero esta vez por qué no revisas mi escote.

Ambos se enfrascaron en un juego de miradas. Ni uno de los dos estaba dispuesto a dar su brazo a torcer hasta que finalmente Sesshomaru dio un paso hacia atrás.

–Kagome –demandó– Revísala por favor.

Kag me miró y yo asentí con la cabeza. Kagura sonrió con malicia ante su pequeño triunfo. Al parecer, la mujer esposada frente a nosotros tenía razón; en su escote, había escondido un pequeño aparato de color rojo. Si bien había dicho que había venido hasta aquí para confirmar el paradero de Kag, yo aún no estaba del todo convencido. Sentía que había algo dentro de todo esto que me dejaba intranquilo.

–Después de esto ¿crees que podemos confiar en ti? –soltó Sesshomaru.

–Ya te lo dije, si quieres que tu plan funcione, tienes que liberarme. O si no, Naraku sospechará y matará a esa niña.

–¡No! – Kagome se acercó a Sesshomaru– Por favor, haz lo que ella dice.

–Pero…

–Ya escuchaste a tu cuñada. No tienes otra opción.

–Sí la tengo.

Sesshomaru avanzó hasta quedar frente a ella.

–Y tú no estás en esas opciones.

–Puedes decir lo que quieras Sesshomaru, bien sabes que me necesitas.

–Sesshomaru… –Intervine para la tranquilidad de Kagome. Me acerqué a ella y la atraje por la cintura.

–Por favor… –musitó Kag mirando a Sesshomaru– No lo hagas por ella, hazlo por nosotros y por nuestra hija.

–Esto es una mala idea.

–Aunque lo sea, debemos intentarlo –solté.

El silencio se adueñó del lugar y con ello pude ver que Sesshomaru lo estaba considerando. Aún podía ver duda en su mirada, pero en el fondo sabía que no podía hacer nada en contra de nuestro sufrimiento.

–Bien…–soltó un suspiro lleno de resignación– Pero si te pasas de lista, no dudaré en ordenar que te disparen en la cabeza.

–Me conformo con que seas tú el que lo haga.

Sesshomaru la liberó, y una vez que lo hizo, la mujer se acercó a Kag y a mí.

–Tú… –Apuntó con un dedo a Kagome– Tú vienes conmigo.

–De ninguna manera –Fui tajante, apartando a Kag de ella.

–No le haré nada, pequeño Taisho.

La vi sonreír con gran ironía.

–¿Para qué la quieres?

–Bueno… digamos que no solo vine hasta aquí para confirmar su paradero –Negó con la cabeza– Naraku me envió por ella, tengo que llevármela.

–Tú sola no podrías haberlo hecho jamás –aseguré.

–Tienes razón, por eso no vine sola –Volteó a mirar a Sesshomaru– Pero tu hermano ya se encargó de ellos ¿no es así?

Sesshomaru desvió la mirada.

–La sangre de asesino corre por sus venas.

–Agradece que aún estás con vida –soltó él– Y deja de culparme por todo.

–Claro cariño –Kagura sonrió nuevamente.

–No dejaré que te lleves a Kagome –dije otra vez.

–Inu…

–No Kag, tú no estás en el trato.

–Sin ella, Naraku me matará –aseguró mirando a Kag– Y también matará a tu hija…

–¡No intentes chantajearla con eso!

–Oh, pero si no es ningún chantaje. Es la verdad.

Sentí que Kagome trataba de liberarse de mi agarre.

–Inuyasha, tengo que ir con ella.

–No Kag, no te dejaré.

Giré para mirarla a los ojos.

–Es nuestra hija, y está en peligro. Claro que tengo que ir.

–Kagome…

–Por favor…

–¡No! –solté tajante– Yo traeré a nuestra hija y tú volverás a nuestra casa con Sango y Miroku. Ya no es seguro que se queden aquí.

–No me puedes pedir eso y tampoco impedir que vaya con ustedes

–Sí puedo Kagome –advertí– Sesshomaru. Dile a uno de tus hombres que venga por mi esposa y se la lleve.

–¿Qué? No Inuyasha –La voz de Kag sonó desesperada– Tú no me puedes hacer esto… No puedes…

–Señora, por favor, venga conmigo.

Kagome se apartó de mí de inmediato.

–Inuyasha…

–Llévatela por favor –Di la orden y el hombre asintió– Y asegúrate de que no salga de la casa.

–Sí señor.

–¡Suéltame! ¡No! –La vi forcejear con el hombre y tuve que contener el impulso de ir por ella– ¡Inuyasha, no! ¡No me puedes hacer esto! –Se fue alejando– ¡También es mi hija! ¡INUYASHA! ¡NUNCA TE LO PERDONARÉ!

El silencio que se instaló sirvió para tatuar en mis huesos aquella última frase.

–Vaya, sí que es dramática –Miré a Kagura con odio.

–Hiciste lo correcto –intervino Sesshomaru– Yo habría hecho lo mismo.

–Olvídalo. Mejor dime cuál es el plan.

Después de haber prácticamente convencido a Kagura de que su vida estaría segura cuando se presentara en la hacienda sin Kagome, salimos en marcha. El plan era el siguiente: infiltrarnos sin ser descubiertos, Kagura se encargaría de decirnos dónde se encontraban los hombres de Naraku, y Sesshomaru se encargaría de ellos junto a sus hombres. En cuanto a mí, ingresaré por la puerta trasera, puerta que Kagura aseguró que abriría una vez dentro.

Sí, estábamos confiando en ella; prácticamente, nuestras vidas estaban en sus manos, pero si algo llegaba a salir mal, al menos la vida de Kagome estaría a salvo.


KAGOME

–Cómo pudo, Sango, Inuyasha me hizo a un lado…

–Kag, ya no llores. Lo hizo por tu bien.

–¡¿Bien?! –La miré enojada– ¿Crees que estoy bien?

–Amiga…

–¡No! –Aparté su mano.

Me sentía herida y traicionada. Yo también quería ser de ayuda y no solo quedarme en este lugar a esperar.

–Sé cómo te sientes, pero Kagome, Inuyasha sólo se preocupa por tu seguridad y claro, por la de Moroha también, por eso lo hizo.

–No puedo estar aquí Sango, tengo que ir…

–¿A dónde? – Hizo que la mirara– ¿Al bosque? ¿Y qué harás? Crees que es así de fácil.

–Pero…

–No Kag, deja que ellos se encarguen. Es muy peligroso que vayas sola –afirmó– Además, no creo que esos hombres te dejen ir más allá del baño.

Tenía razón, los hombres de Sesshomaru estaban por toda la casa, era imposible salir sin ser vista y todo era obra de Inuyasha. Me senté frustrada sobre la cama.

–Lo odio…

–Kag… –Canturreó.

–¡¿Qué?! Es lo que siento ahora por Inuyasha.

Sango se sentó junto a mí y me tomó de las manos.

–No lo dices enserio.

–¡Claro que lo digo en serio!

–Bien sabes que no –Me miró– Tú lo amas, a pesar de todo lo amas.

No respondí, pero en el fondo, como siempre, Sango tenía razón.


INUYASHA

–Prepárate –dijo Sesshomaru por el auricular– Ya vamos a empezar.

Vi a Kagura asentir a lo lejos, entonces supe que ya no había marcha atrás. La mujer se encargó de desactivar todo el sistema que Naraku había implementado y entonces entró a la hacienda.

–Dos hombres a la izquierda… –musitó en forma de tararear una canción.

Yo me escondí y empecé a ir a la puerta trasera.

–Listo –dijo Sesshomaru– Ya me encargué de ellos. Sigan avanzando.

A medida que Kagura revelaba la posición de los hombres, Sesshomaru se encargaba de ellos. Esperé paciente a que Kagura abriera la puerta, tal vez porque esta era la confirmación de que Kagura no nos había traicionado y seguía con el plan. Pero el tiempo pasaba y los minutos se me hicieron eternos cuando no se escuchó más de ella. ¡Maldición! Nos había traicionado.

–Sessh…

La puerta se abrió revelando su figura.

–Qué pasó pequeño Taisho ¿Te asustaste?

–¿Por qué tardaste? –cuestioné.

–Tenía que cambiarme, ya no podía seguir con esa ropa llena de lodo.

Me sonrió y yo solo negué con la cabeza.

–Escúchame muy bien Inuyasha, antes de que entres hay algo que tiene que saber.

–Te escucho.

–Hay algo mucho más importante para mí que una venganza.

–¿Tu vida? –cuestioné.

–No, la vida de mi hermana. Y si Naraku es un maldito loco como dice Kagome, entonces ella está en peligro…

–¿Por qué..?

–Ya no queda ni un solo hombre –Soltó cambiando de tema.

Por mi parte, decidí no darle más vueltas al asunto.

–¿Cómo lo sabes? Tal vez quedan algunos allá adentro –comenté.

Kagura me miró con una sonrisa coqueta.

–No cariño. Allá adentro solo está Naraku, tu molesta hija y mi hermana.

–Entonces entremos…

–Inuyasha, no te precipites –advirtió Sesshomaru llegando junto a nosotros– Dejemos que Kagura entre primero –Me miró– Sigue el plan.

Solté un suspiro pesado y lleno de resignación.

–Bien.

Kagura ingresó y nosotros la seguimos manteniendo nuestra distancia.

–Y las cámaras… –susurré.

–No hay cámaras –respondió ella– Esta es una casa antigua, no pidas tecnología.

Sesshomaru me miró haciendo una señal y yo asentí. Nos separamos y cada uno fue por su cuenta.

–Mis hombres están en posición –afirmó Sesshomaru por el auricular.

–Bien, porque de aquí en adelante estoy sola –Soltó Kagura quitándose el auricular y deshaciéndose de él.

Bien, después de todo, si Naraku descubría que traía un intercomunicador empezaría a sospechar. La vimos ingresar a una de las habitaciones y cuando cerró la puerta se escuchó un disparo.

–¡Vaya, vaya, vaya! ¡Pero miren quién decidió aparecer!

Aquella voz. Era Naraku. Miré a Sesshomaru que estaba a unos metros y este negó con la cabeza. Pero esta era nuestra oportunidad, la oportunidad perfecta para acorralarlo.

–Inuyasha, no hagas ni una estupidez… –advirtió en un susurro.

–Pero…

Entonces se escuchó el llanto de un bebé y dejé de ser dueño de mis acciones.

–Inuyasha, espera…

Corrí hacia aquella puerta y la abrí de par en par. Naraku me vio y a lo lejos pude ver a Kikyo meciendo a Moroha para que dejara de llorar.

Aquel disparo que se había escuchado no fue de gravedad. Al parecer Naraku había disparado muy cerca de los pies de Kagura, solo como advertencia.

–Inuyasha… –musitó Kikyo viéndome con sorpresa.

–Kagura, veo que trajiste invitados –soltó Naraku mientras me apuntaba con el arma– Kikyo, tráeme a mi hija.

Quise acercarme, pero de inmediato una bala impactó a centímetros de mis pies.

–Ni un solo paso Taisho, o la próxima bala irá a tu cabeza –amenazó– ¡Kikyo!

La mujer dio un paso temeroso, pero sus ojos estaban puestos en mí. Moroha lloraba y yo no podía hacer nada por ella. Sin embargo, no podía terminar así, tenía que hacer algo, por ella y por la tranquilidad de Kagome y tenía que hacerlo ya.

Continuará...