El caballero dorado escuchó todo sin interrupciones. Parecía una versión muy retorcida desde el punto de vista del griego. Sin embargo solo podía considerarlo como un sueño del mito.

—No se que decir... Que horror. Siento pena por ella. —

— ¿Sabes que es lo curioso?—

— ¿Qué.?—

— Que me parece tan real. Que en ningún momento vi a Medusa, era yo en el cuerpo de ella. Eso, es aún más aterrador.

— Una verdadera pesadilla, Ofiuco. — Le extendió un dulce de menta y ella lo cogió para quitarse el mal sabor de boca.

— Sin duda esa no se le parece en nada a Athena — Bostezó ligeramente.

— No. — Shaina observó al caballero. Parecía un niño, comiendo caramelos y haciéndole compañía. Su rostro sereno. Diferente al impulsivo y arrogante inclusive despiadado, que solía ser.

La italiana se perdió en el paisaje hermoso, justo el amanecer comenzaba a delinear el horizonte. Dejando a ambos boquiabiertos.

— Es lindo, ¿ cierto? —. dijo ampliando su sonrisa.

— Es magnífico, vivir de nuevo para ser testigo de esto. — El dorado suspiró y pasó sus brazos por detrás de su cabeza.

— Tal vez deberías regresar a tu templo y descansar un poco. Tu viaje debió ser muy exhaustivo.

— En lo absoluto. — El caballero dorado suspiró.

— De todos modos yo sí voy a regresar a las barracas. —

—¿ Regresar?, se supone que entrenas en el coliseo con Marín y las aprendices. ¿ No haras eso? —

A Shaina no le agradaba del todo que los caballeros de alto rango, estuvieran al tanto de su vida, primero el caballero de capricornio, ahora él.

— Vaya, parece que están muy bien informados sobre lo que hago y lo que no.—

— No precisamente. Tu rutina, puede ser del dominio público Shaina, al igual que la de las otras chicas. — Sacudió el polvo de sus piernas. — Pero dijiste informados, me da curiosidad saber quién más te hace cuestionamientos sobre tus actividades. —

La miró fijamente esperando la respuesta. Sin embargo la italiana se ruborizó al recordar el sueño con Shura y la plática posterior a ello. Debió estar roja hasta las orejas que Milo pudo percatarse.

— Te ruborizas...— Rió levemente. — ¿Por que lo haces?, ¿ Es vergonzoso?. ¿ Encontraste otra botella de dudosa procedencia y te la bebiste? — rio brevemente.

El griego no vió venir el zarpazo que la chica le propinó apenas esquivando por mera inercia.

— Tranquila, solo era una broma. —

— No lo hagas. De verdad no estoy para bromas. Lo mejor será que me vaya a entrenar. Las mocosas no tardan en llegar.

— Ok, tal vez por ahí te encuentre. Sólo iré a dejar mi armadura y bajaré. Veré si encuentro algún compañero para entrenar. Tengo meses sin hacerlo, me hace falta un entrenamiento cuerpo a cuerpo. Tal vez Aioria, no se... solo espero encontrar a algún dorado. — dijo crujiendo los huesos de sus manos.

Shaina sonrió, le divertía la actitud del caballero.

Después de las siete de la mañana, las jovencitas aprendices llegaron, no eran muchas sin embargo, aún eran muy jóvenes. las cuatro firmaron una hilera frente a shaina. Todas portaban su máscara y se plantaban con respeto en la arena del coliseo.

— ¿ la maestra Marín no entrenará con nosotras? — dijo la más grande de las chicas.

Shaina le observó por detrás de su máscara sin responder.

— No lo sé Lin, ya debería estar aquí desde hace un rato. — la cobra temía que la caballero de águila no viniera. Tal vez aún estaba en shock con la confesión de Aioria.

Así que comenzó a darles indicaciones a las pequeñas y calentaron un poco. Los grupos de aspirantes hombres iban ocupando un lugar en la arena. Las gradas iban llenándose de a poco,

soldados, caballeros de plata y de bronce en su mayoría.

Pero al aparecer un grupo selecto de hombres. El bullicio que imperaba en ese momento cesó.

Seis figuras tomaron asiento entre las gradas

.

— Caballeros de oro.— Dijo una niña de coletas y cabello negro parando su entrenamiento para observar el grupo de hombres, se quedó ahí parada observándolos como si fueran estrellas inalcanzables.

— Tirsa, presta atención. — Shaina le llamó a la pequeña.

— Ah, si, señorita Shaina. Perdón es que son...—

— Guapos y sensuales — Otra de cabellos castaños comenzó a suspirar. Demasiado precoz para su edad.

— Niñas, ya, templanza por favor. Son superiores y deben comportarse ante ellos.

— Perdón señorita. — Dijeron las cuatro al unísono volviendo a hacer una fila.

— Que no vuelva a suceder.— Les dijo en un tono tranquilo.

Desde las gradas los hombres recién llegados comenzaron a entablar una breve charla.

— Aioria ¿ aún sigues de mal humor?— El arquero observó a su hermano, el cual se notaba absorto en la arena de abajo. — Soy tu hermano y puedes confiarme lo que sea.

— No soy un niño de siete años Aioros. Deberías saberlo. —

El sagitario se quedó en silencio con la respuesta del otro. miró hacía Shura y Saga. Los mismos se alzaron de hombros.

— Hermano, sé que no debería entrometerme, pero si es que tienes un dilema con el caballero de águila, te sugiero lo hables a con ella. — Tomó un poco de agua. — Nadie te necesita con el carácter de mil demonios.—

El menor iba a responder, pero enseguida Milo apareció. Por suerte, el tema sobre Marín y Aioria tendría que esperar.

Y así fué. Milo como de costumbre incitó a el león dorado a entrenar. Dejando a los otros en un silencio.

— No entiendo a mi hermano. No suele ser tan inmaduro. —

— Tal vez hay problemas en el paraíso. — El gemelo mayor dijo con sarcasmo.

— Por favor. Son solo amigos, el me lo ha dicho y le creo. Además, éste lugar debe ser respetado, por todo lo que significa ser un protector de Athenea.—

Algunos de los presentes rieron ante el inocente comentario del arquero.

— Por supuesto, eso lo sabe muy bien Saga — el español dirigió su vista al griego.

Aioros abrió los ojos en exceso.

— Eran otros tiempos. — Dijo Saga seriamente. — Ahora me porto muy bien.

— Y eso espero en realidad hijo. — Dohko se acomodó sobre las gradas.

Shura dejó a un lado la charla y sin saber se topó con la caballero de Ofiuco. Ella daba algunas órdenes a las pequeñas. Sólo calentamiento básico.Sin embargo y pese lo ecuánime de la situación, no podía dejar de ver la silueta de la mujer. Le recordaba a alguien, vino a su mente una escena vaga. Subió sus pies sobre la escalinata. Entonces, le miró darle un respiro a las crías.

— ¿ Por qué no bajas y la saludas?— el arquero le recomendó al español. — O mejor aún. Puedes ir y pedirle que practique contigo un momento—

— No es mala idea, tal vez así pueda comprobar que en efecto, algo le sucede a su Cosmo energía. — dijo con clara sinceridad.

Se levantó y bajó las gradas hasta la arena y comenzó a andar en dirección de ella.

— Señorita shaina parece que un Caballero dorado viene en nuestra dirección. — Tirsa señaló con su dedo índice al caballero de capricornio.

— No seas tan obvia, por favor baja tu mano — la guerrera de Ofiuco sentenció a la pequeña.

El dorado llegó y saludó cordialmente tanto a la maestra como a las aprendices.

— Veo que sólo estás ejercitando a estás niñas. ¿ Te parece si les das el resto de la tarde y entrenamos un momento?—

La Italiana dudó, puesto que no se sentía cómoda frente a ese hombre pero no iba a declinar una oferta por su cobardía, mucho menos por la vergüenza. Así que aceptó de buena gana.

Calentaron un poco. Al término el caballero hizo hincapié en que pondría un poco de Cosmo energía en los ataques que ella debía saber enfrentarlos. Así que ella adoptó su característica pose de pelea alzando su mano derecha y sus afiladas garras las cuales se llenaron de algunos rayos violetas.

— Veo que entendiste a qué me refiero perfecto Shaina de cobra, es momento.— Encendió su cosmo y atacó a la italiana.

Todo sucedió ante la mirada de todos los concentrados en el coliseo. Shura levanto su mano derecha e invocó a excalibur. la energía dorada se transformó a una velocidad en una ráfaga afilada Shaina abispo todos sus sentidos para poder esquivar el ataque pero por más que intentó no fue hasta que la afilada técnica estuvo frente a ella que logró verla, solo dándole unos segundos para poderse cubrir con ambas manos. De poco sirvió ya que el ataque dió directamente sobre ella aventándola varios metros hacia atrás ella quedó boca arriba y enseguida supo que el ataque había sido directo y limpio y por más que ella hubiera intentado no habría manera de haberlo repelido.

Todo sucedió en una fracción de segundo e incluso Milo y Aioria dejaron su entrenamiento para observar aquella escena, ambos griegos se sorprendieron al ver al caballero femenino sobre la arena.

Sin embargo, el más sorprendido y escandalizado fue Shura. quién no lo pensó e inmediatamente corrió hacia ella.

— Es que debiste haber detenido ese ataque o al menos observarlo y esquivar. — Dijo cuando pudo observar que ella solo tenía los guantes destrozados . — a esto me refería cuando te decía que tu desempeño no es el mismo. debes tratar de concentrarte, esforzarte y superarte a ti misma día con día. —

Le dedicó una mirada severa.

— Estoy bien, nunca había podido tener la oportunidad de enfrentarme en un entrenamiento con un caballero de mayor Rango. Es una pena que lo haya arruinado —

Colocó sus codos sobre la arena y se levantó sobre ellos para ver de frente al español al mismo instante que la máscara se partía y abandonaba su rostro.

El caballero quedó sorprendido por haberle partido la careta de plata. Se inclinó para poder darle una mano.

Pero, justo cuando tocó a la mujer los flashback llegaron a el.

"El miraba absorto los ojos verdes de la chica, la cual yacia debajo de él. No había dado tregua alguna desde que habían llegado a su lecho, iba tan profundo y fuerte como ella misma se lo pedía. El clímax llegaría y pronto se derramaria.

Shura...

La mujer pronunció al llegar y el no pudo contenerse."

La conciencia llegó después de esas escenas. Su corazón palpitó.

— Eras...¿ tu?— palideció. Le soltó cuando ella se levantó.

la guerrera se quedó paralizada sin saber a qué se refería. aunque en el fondo por supuesto que lo sabía y se negaba a creer.

— No sé de qué me estás hablando. —

El silencio se generalizó y podían sentir los cientos de ojos sobre ellos.

— No, no me prestes atención de verdad lo siento debí de ser más precavido. Por favor solamente regresa a tus actividades yo regresaré con los demás. —

Se disculpó, pero evitó la mirada de ella, dió media vuelta y regresó hacia las gradas pensando en una y otra vez qué rayos había sido eso.

El caballero de Escorpio se le acercó Aioria le siguió a una distancia considerable.

— Oye que ese tío por poco y te parte el brazo. —

— No soy tan débil, es solo que me distraje. — dijo tomando ambas partes de su careta.

— Lo siento pero deberías tener más cuidado tal vez la próxima vez que alguien con mayor Rango decida siquiera entrenar contigo, deberías revalorar la oferta no te expongas.

— Lo tendré en cuenta.—

Así que llamó a las 4 niñas y regresaron a las barracas designadas a los caballeros femeninos. Les ordenó asearse e ir a la clase de teoría que pronto Marín les repartiría.

Ella no lo dudó más y caminó hacia su cabaña pensando en lo que recién había pasado ¿ sería posible que el caballero de capricornio habría experimentado el mismo sueño que ella? no, tal vez ella estaba divagando demasiado al punto de la paranoia y lo que debía hacer es concentrarse y tal vez descansar un momento.

Eran cerca de las 3 de la tarde y ella ya no tenía ánimos de salir puso las dos piezas de su máscara sobre un pequeño mueble de madera. Se duchó y se sentó sobre el sofá.

Sus ojos comenzaron a pesar como dos bloques de piedra así que se acunó sobre el sofá y se quedó perdidamente dormida.

" eres una mujer genuinamente valiente fiel e incondicional dime ¿ es esto lo que tu corazón desea? ¿Tener a la persona indicada y anhelada te dará toda la felicidad que un ser humano puede tener?

¿ quién eres y qué deseas de mí?

yo solo deseo complacerte y darte lo que realmente te mereces solo tienes que aceptarlo... solo necesito un sí por respuesta.

hazlo...

está bien Shaina de Ofiuco esto es lo que mereces. "

En la oscuridad algo o alguien le había hablado.

No podía apartar la mirada del Gran ventanal, mirar a través de él hacia la calle le había hipnotizado como tantas veces que se perdió ahí en sus pensamientos y divagaciones.

— Shaina ¿sí has escuchado lo que te acabo de decir?

De pronto la voz suave y gentil la hizo volver en sí miró sus manos y la taza de té sobre ellas, dirigió su vista hacia la tierna joven que le hacía compañía, tenía los ojos castaños y el cabello igual que él.

— Seika...— pronunció en un hilo de voz.

— Vaya por fin reaccionas por un momento creí que aún estabas en shock.

—¿ por qué habría de estarlo?—

— Me preguntas el ¿porqué? vaya que eres cabeza hueca como bien dice Marín— le sonrió con ternura — ¿O es que te da miedo decirle a mi hermano qué estás esperando a su primogénito?

Los ojos de la Italiana se abrieron de par en par miró su mano izquierda y en su dedo anular una argolla dorada brillaba con fulgor.

De inmediato se levantó abruptamente de la silla la cual cayó de espaldas sobre el piso. ¿ qué estaba sucediendo ahora qué rayos acababa de decir la hermana perdida de Seiya?.

continuará.

muy bien chicas aquí está la continuación tan esperada de este nuevo fic. resumo que unos dos o tres capítulos máximo para terminar con él no saben lo que se viene espero les haya gustado el capítulo y prometo traer el otro próximamente.

las quiere Beauty.