Remus amanece al día siguiente y tal como era el plan, temprano se limpia, viste y… después de darle un beso a Sirius en la cabeza, se va a cuidar a los niños, que hoy toca Hogsmeade.

Sirius va a esperar un tiempo prudencial de unas horas.

Uuugh. No lo hagassss.

Y como perro, por las cañerías por donde cabe una serpiente gigante, va a ir hasta la entrada de Gryffindor.

No debería, ¡con el caos que va a organizar!

Se encuentra el papel de Neville en el suelo cuando va hacia la Señora Gorda y sonríe pensando que deben ser las contraseñas de Gryffindor y no puede tener tanta suerte!

La señora gorda se está limando las uñas con tranquilidad cuando se le planta delante como hombre. La mira con su mirada profunda de preso escapado de Azkabán con quince kilómetros de ojeras.

Docendo discimus —susurra.

La dama gorda deja de limarse las uñas y… levanta la mirada, a punto de abrir la puerta cuando…

—Iiiiihhhhh

Docendo discimus —repite poniéndose nervioso y mirando hacia afuera, no sea que venga alguien antes de que abra.

—Eres… eres… ¡no te voy a dejar pasar! —chilla histérica.

—¡Es la contraseña! —protesta, volviéndose al cuadro de nuevo.

—Y tú e-e-e-eres… eres. Eresereseres….

—No empieces a gritar, ¡solo abre y ya!

La verdad es que sí parece que esté a punto, A PUNTO de gritar y no había gritado porque no se le había casi ocurrido.

—¡¿Cómo no voy a gritar?! ¡No puedes pasar! —chilla… pero no grita aún.

—Sé la contraseña, tengo unas cuantas, de hecho. Soy un Gryffindor. ¡No tienes ningún motivo por el que no dejarme!

—¡Ya lo sé! —es que vacila, histérica, porque ES LA CONTRASEÑA. Pero es que…. —. Pero eres… ¡Eres TÚ! ¡Te conozco! —y es que la CANTIDAD DE VECES que la hizo sonrojarse.

—Ya sé que me conoces—la mira, nervioso porque no esperaba tener que estar aquí en mitad del paso tanto rato y como venga alguien... Minnie o Dumbledore—. Mira, los chicos ni siquiera están dentro. Todos se han largado a Hogsmeade. No quiero problemas, solo entro, recojo algo que necesito de ahí dentro y me voy. Nadie va ni a notarlo.

—Entras y te quedas ahí a esperar que llegue y… y… m-m-m…. —ni siquiera se atreve a decir "matarle".

—¿Eso te preocupa? ¿Que no salga? Si no lo hago, puedes llamar a los dementores.

—¡No vas a entrar!

—¡Pero tengo la contraseña!

—Y eres… B-B-B…

—Eso no tiene nada que ver. No voy a tardar mucho, de verdad. Una hora.

—¡No deberías estar aquí! ¡E-Eres un a-a-a… asesino!

—Mira, no tengo tiempo de discutir eso, ¡va a acabar viniendo alguien y encontrándome!

—¡Eso es lo que va a pasar!

—¡No, si me dejas entrar de una vez! —empuja el cuadro para abrirlo

—¡No puedes pasar! —el cuadro no se abre.

Vuelve a gritar la contraseña, todas las de la semana.

—¡Que no!

Saca una navaja que a saber de dónde ha robado y la corta con ella.

La mujer GRITA como loca y cuando ha metido dos navajazos oye pasos y ahí si es que se mete corriendo tras quien-sabe-qué armadura. O Baldosa. O Losa. O todo a la vez. Los pasadizos de Hogwarts son muy complicados.

Ahí viene la gente que queda en la escuela y no fue a Hogsmeade y empiezan a esparcirse los rumores, de que Sirius Black está ahí, ¡SIRIUS BLACK!

Minerva necesita respirar y contar hasta diez para no matarlos a todos.

Albus dice que ¡él que culpa tiene esta vez!

Rápidamente empieza a dar órdenes para mandar a todo el mundo al Gran Comedor.

—SÍ. TODO EL MUNDO. PREFECTOS, ENCARGUENSE DE SUS COMPAÑEROS.

—Sí, los Slytherin también, Sr. Malfoy.

—Este no es el momento de una teoría sobre animalitos inventados Srta. Lovegood.

—¡AHORA, Srs. WEASLEY!

—¿Cómo que qué Gran Comedor, Sr. Fletcher? No es como que tengamos quince.

—Pomonamalditaseavetealputograncomedorynomeestesjodiendobloodyhell.

—Severus. Discutiremos. Eso. LUEGO.

—¿DONDE COÑO ESTÁ FILIUS?

Albus intenta llegar hasta la zona en cuestión… para saber que ha pasado.

—Pero Minerva, es que SEGURO Remus…

—SEVERUS. AHORA. NO.

—Pero es que…

—¿Qué ha pasado? —Al fin, Albus consigue abrirse paso por en medio de los alumnos

—Dicen que Sirius Black ha atacado a la Señora Gorda a la entrada de la torre de Gryffindor —resume Minerva, mirándole—. Estoy haciendo ir a todos al gran comedor para ver que no falte nadie. Creo que deberíamos organizarnos y buscarle si no quieres que Severus explote de un ataque de ansiedad.

—¿Y para esto tenemos a los Dementores apostados en todas las entradas? —protesta Dumbledore entre dientes.

—Albus, no es el momento. Coopera o apártate —protesta porque nadie ha parado de quejarse en todo el rato.

Dumbledore suspira, poniéndose la varita al cuello.

—¡Todos al Gran Comedor!

—Gracias.

—Prefectos conmigo y Head boy y Head Girl también —sigue con su voz amplificada—. Los fantasmas al comedor.

Ahí va Minerva a asegurarse de recoger a todos los Gryffindor y todos van como borregos, aunque… asustados porque es raro que Dumbledore grite.

Cuando está todo más o menos controlado y terminado los recuentos es que los profes se reúnen en la mesa de profesores.

Remus, es que está especialmente ansioso.

Como si los demás no...

Ya, menos mal. Menos mal porque está MUCHO más ansioso de lo que debería.

—Hay que organizarse —empieza Minerva—. Propongo que hagamos equipos para quedarse aquí con los chicos a la vez que peinar el castillo en busca de Black.

—Hay que ir a revisar el despacho de Remus —asegura Severus.

—Vale, Severus, tú harás equipo con él y revisáis también las mazmorras —sentencia Minerva poniendo los ojos en blanco porque empieza a estar un poco hasta los huevos de él.

—¿No deberíamos ir en equipos de tres al menos? —pregunta Filius un poco nervioso.

—Vale, tú vas con ellos y revisáis también la torre de Ravenclaw. Hagrid, ¿puedes ocuparte de los jardines y el bosque?

—Sí, profesora.

—Los fantasmas están buscando a la dama gorda —asegura Albus dejando que Minerva organice.

—Alguien debería ir contigo... —se gira en busca de algún voluntario que acompañe a Hagrid.

Madamme Hooch aprieta los ojos y se ofrece ella, para ir también al campo de Quidditch.

—Bien, gracias. Charity, ve con ellos y revisáis también los establos... Sybill, Séptima e Irma? la biblioteca y las aulas del ala este—señala al siguiente equipo—. Albus, creo que tú deberías quedarte aquí con los niños por si los dementores empezaran a... sentirse confundidos. Y acercarse demasiado.

—Tengo que hablar también con el Ministerio, Minerva. Me parece bien —Albus asiente.

—Seguro puedes usar la chimenea del comedor —ella asiente y le sonríe un poco—. Pomona y Poppy conmigo, iremos a Hufflepuff, a las cocinas y a la enfermería —sigue—. Aurora con Bathilda y Flich. Ala oeste, por favor.

—Gracias, Minerva —Albus le sonríe un poco de vuelta porque siempre es SÚPER EFICIENTE.

—Nos vemos aquí de nuevo en una hora —sigue para los demás—. Por favor, tened cuidado.

Ahí va Minerva con las otras dos, toda frustrada.

—No puedo creer esto, ¿Para qué tenemos bloody dementores alrededor del colegio si no le van a impedir entrar? —comenta frustrada.

—Qué horror con esto… —protesta Poppy, atemorizada, con la varita levantada—. No sé qué vamos a hacer, menos mal que no había casi nadie en el castillo.

—¡¿Pero es que cómo entró?! —protesta Pomona.

—A saber —protesta Minerva—. Del mismo modo que se escapó. Ahora hay gente diciendo que puede atravesar paredes como un fantasma. En mi opinión eso solo genera más miedo en todo el mundo.

—Es que además, con todo y los dementores y Albus —aprieta los ojos Poppy —. Minerva es que… es una suerte inmensa que no haya lastimado a ningún niño. De hecho, quizás debería estar revisando que todos estén bien.

—¿Quieres volver? —ofrece Minerva a Poppy deteniéndose.

—Tenemos que ir a revisar la torre de Gryffindor también —asegura Pomona, nerviosa—. Ya sé que según dicen no ha podido entrar, pero por si acaso.

—No, no creo que a nadie le haya pasado nada urgente... —Poppy aprieta los ojos. Minerva asiente a ambas—. Y es que cómo salió, ya no digamos cómo entró. Debe seguir aquí dentro.

—O a lo mejor sigue en la enfermería saltándose clase porque "es que es muy persuasivo, Minerva. Y Remus parece sentirse mejor si está con él. No sé cómo TÚ no tienes corazón para decirle que no" —la imita con lo que le decía cuando eran ellos alumnos.

—Ehh! Yo no pensaría nunca…. Ugh —protesta la enfermera.

—Lo hacías CADA VEZ —le reclama.

—Pero Black no será ahora tan… es… es que siempre era muy dulce con Remus Lupin. Filius le ha preguntado, de hecho…

—Ah, ¿sí? ¡Cielos con Filius y las indiscreciones!

—¡No ha sido una indiscreción! —se sonroja pensando en lo que ha preguntado Remus.

—Bueno, ¿y qué dijo? —pregunta Pomona para cortar la discusión y porque quiere saber el chisme.

—Que sí fueron pareja mientras estaban aquí, lo cual... no es que no supiéramos, pero siempre le dije a Remus que TUVIERA CUIDADO —insiste Poppy.

—Ugh! —protesta Minerva

—Ay, pero eso… lo gritaban a los cuatro vientos —Pomona hace los ojos en blanco—. Lo sabía todo el mundo. Así que igualmente me parece que Severus si tiene algo de razón al pensar que Remus podría ayudarle…

—¿Sí? Que bien saber que si yo matara a Poppy y luego me fugara de la cárcel tú me ayudaras a colarme al colegio a matar a un alumno —replica Minerva para Pomona, sarcástica.

—Pues… no, evidentemente no, no seas tonta. ¡Pero tú no harías eso!

—Bueno, no es eso lo que discutíamos

—¿Dónde vamos a ver primero al final? —intenta Poppy parar la discusión ahora.

—Pues a Gryffindor —responde Pomona.

—Finalmente no quería creer… que REALMENTE viniera. Todo era más fácil… cuando solo estaba en Azkabán —suspira Poppy.

—De verdad, espero... No sé ni qué espero —asegura Minerva que está un poco sobrepasada.

—¿Que le… maten? No sé si podría con eso, Minerva —susurra Poppy toda seria

—Tampoco fue agradable enterarnos de lo de los Potter —replica ella apretando los ojos y tomando aire.

—Es que… ¿Quién nos dijo que estas cosas podían pasarnos cuando dijimos que trabajaríamos en una escuela?

—No exageres, Poppy —protesta Pomona

Minerva suspira diciendo la contraseña frente a la Señora Gorda y de repente recuerda que no está, que la están buscando aun...

Hace un hechizo sobre el lienzo rasgado para descolgarlo y pone cualquier otro cuadro que haya por ahí de manera temporal. Que resulta ser el del caballero loco, aunque ella aun no lo sabe porque todos los cuadros están un poco desorganizados ahora mismo.

Abre la torre y se gira a mirar a las otras.

—Varitas en alto, Señoras—les recuerda entrando ella primero.

—Señoritas —bromea Pomona.

Ojos en blanco.

—Como nos salga de cualquier lado…. Yo ya no estoy para estas emociones fuertes —protesta un poco Poppy.

—Tú eres enfermera, si no lo estás tú...

—Pues enfermera, no Auror.

—¿Tendrá una varita? —pregunta Pomona caminando sigilosamente detrás de Minerva la Gryffindor.

—Pues ¿quién sabe?, él tenía mucho dinero.

—Toda la familia… ¿Cómo se llamaba la madre? Peleabas con ella cada semana y Horace se quejaba también —asiente Pomona.

—Walburga Black— recuerda Minerva peleando con ella cuando estaba en la Asociación de Padres—. Menuda pesadilla. Creo que murió.

—¡Ella! Ella… ugh, ¡está sala común es tan molesta! Es mucho más opulenta que la mía —sí, Pomona…

—Pues haber sido más valiente —replica Minerva. La MIRADA de Pomona.

—A mí me gusta más la de Ravenclaw, es más elegante— comenta Poppy—. No parece estar por aquí… ¿subimos a los cuartos?

—Por ahí —señala Minerva haciéndole los ojos en blanco a Poppy.

Ella traga saliva y ahí va… y como un gato salte o algo así, va a meterse un SUSTO.

El idiota de Peter es el que va a saltar por ahí en forma de rata, largándose.

Minerva pega un GRITO y si no le alcanza con un hechizo es porque todos los tontos tienen suerte. De hecho las tres le lanzan algo, todas asustadas pero él sigue corriendo hacia fuera.

—¡Es una rata! Es una rata, ¡tranquilas! —hace un gesto para que bajen las varitas.

—Minerva… conviértete en gato y dinos si hay más mascotas aquí —pide la enfermera.

Ella la mira de reojo y se sonroja un poco.

—Es lo más fácil —insiste Poppy mirándola.

Lo que hace ella es carraspear, levantar la mano, sonrojarse un poco más y hacer el estúpido hechizo no verbal de Albus Dumbledore. Homenum revelio.

Too late, cinco minutos antes…

—¿Qué has hecho? ¿Algo que te da vergüenza? —pregunta Pomona.

—Ehm. No. De hecho... no, vamos —carraspea un poco. Igualmente ese hechizo es de todos, no de él, no es como que nadie más que él sepa hacerlo.

Pero tú sabes que…

¡Ella no sabe nada!

Considerando el sonrojo…

¡Ningún sonrojo! ¡Moveos!

—Bueno, ¿vas a convertirte en gato o no?

—Ah... ah! Eso. Uhm... sí—lo hace en un instante y escucha atentamente.

Poppy la mira, en tensión, varita arriba mientras Pomona le está haciendo los ojos en blanco a no sé qué butacas que parecen más nuevas que las de Huff.

—No he oído nadie —les informa Minerva al volverse humana.

—Uff! —Pomona bufa, relajándose

—Igualmente, veo que no hay ningún hechizo protector… ¿que los alumnos no se preocupan por sus cosas en esta casa? En Raven... —Poppy, toda pesada

—Los alumnos no se roban en esta casa —la interrumpe Minerva frunciendo el ceño.

—No hablo de robar —ojos en blanco—. Hablo de evitar siquiera que los demás se acerquen.

—¿Por qué no iban a dejar que los compañeros se acercaran?

—La información es útil, darling…. Pero bueno, no lo entenderías.

—Dejen de discutir —pide Pomona—. No hay nadie aquí. Vámonos.

—¿Qué insinúas con que no lo entendería? —frunce el ceño, ignorando a Pomona.

—No eres Ravenclaw y no tienes secretos por lo visto… — responde Poppy—. Tú me acabas de llamar ladrona.

—Pues aquí la gente se respeta.

—Nadie ha dicho… Ugh, vale, Minerva.

—Tú eres la que está insinuando cosas.

—¡Yo solo he dicho que no hay hechizos!

—Pues claro que no. Anda, vayamos a la enfermería.

Ojos en blanco de Poppy, pero ahí va y Minerva también, toda tirante.

—Chicaaaaas… —protesta Pomona yendo tras ellas.

—Quizás deberíamos ir a Hufflepuff ahora —replica Poppy

—Vale, vale, vamos a Huff… yo no tengo problema —Pomona se encoge de hombros.

—A lo mejor tampoco ahí los niños tienen los encantamientos adecuados —protesta Minerva.

—¡Que va! —Pomona se queja.

—Pues pregúntale aquí a Miss Desconfiada —sigue la profesora de Transfiguraciones.

—¡Solo me pareció raro! —protesta Poppy.

—Sí, claro —sigue Minerva.

—Bueno —Pomona intenta intervenir de nuevo—, igualmente no sé qué haría Sirius Black en Huff… No creo que sepa ni donde está.

—No lo sé —replica Poppy—. A mí me parece que precisamente por eso podría esconderse donde crea que no iremos a buscarle.

—Ya, ya... vayamos a buscarle igual, solo... bueno, realmente no creo que sea tan fácil encontrar Huff.

—Pues no veo por qué no —asegura Minerva ahora haciendo frente común con la enfermera.

—Pues porque está escondido —sigue Pomona.

—¿Y eso qué?

—¡Pues que no es que Black sepa tanto! Nunca supo nada más allá de cómo conservar su pelo hermoso —asegura la profesora de Herbología.

Minerva pone los ojos en blanco y Pomona se ríe un poco con esa cara.

—Por lo menos ya no opinas que tendría morbo o algo así como la otra noche.

—Todos les queríamos mucho… —asegura acercándose a la entrada del sótano de la sala común de Hufflepuff—. Pero no así, venga.

—No era yo la que lo decía.

—Pues… como fantasía… venga, pasen —pide después de abrir la puerta.

Igualmente se lleva una mirada desaprobatoria marca registrada, que la hace sonrojarse un poquito y hacer los ojos en blanco otro poquito.

Así que ahí van dentro empezando a revisar todo Hufflepuff igual que han hecho en Gryffindor.

Pomona es más eficiente aquí y se siente más en confianza, levantando algunos muebles que sabe podrían esconder algún alumno detrás y moviéndolo todo con algunos chirridos y golpes

—¿Tienes que estar desmontando Hufflepuff ahora? —protesta Minerva.

—Es solo una movidita de nada, por aquí y por allá.

—Un poco bestia la movidita… ojalá moviera todo así en su despacho —susurra Poppy para Minerva.

—Tendremos que ir ahí ahora — Ella la mira de reojo y medio sonríe un poco—. ¿Cuántos lugares secretos de comida tienen estos niños? ¿Pero que no comen en el comedor?

—Llevo temiendo eso desde que empezamos la ronda… —Poppy se ríe un poco con lo de los dulces—. Pues por lo visto no comen lo bastante…

—Esto es gula.

—Bueno, Minerva, ¿qué esperabas de Pomona?

—¿Qué dicen de mí? —pregunta la Hufflepuff girándose a ellas.

—Tus niños y sus escondites de comida —Minerva le muestra uno.

—Ah, se necesitan snacks y dulces para pensar bien y trabajar hasta tarde —Pomona se encoge de hombros.

—No TANTOS. Si Black estuviera escondido aquí, no pasaría hambre.

—¡Que exagerada eres! Black no está aquí, por cierto.

—Pues mejor, vamos a tú despacho.

—Ugh —hacen Pomona y Poppy a la vez por distintos motivos.

—Venga, solo es echar un vistazo.

—Vale, pues vengan… —Pomona hace un gesto con la mano, abriendo su Despacho—. Bueno.. ya saben cómo es esto —se acomoda el pelo, mirando alrededor.

—¿Cómo es esto? —pregunta Minerva sin saber a qué se refiere.

—Ya saben dónde está cada cosa.

—Como si eso fuera posible… —replica Poppy.

—¿En un lugar aleatorio? —pregunta Minerva, sarcástica.

—¡No! Está ahí mi escritorio y los libros y miren el laurel tan bonito que tengo ahora….

Es que Minerva mira a Poppy con cara de "tú eres la enfermera, dile tú de lo insalubre"

—Pomona…. Es que ¿por qué tienes tanta TIERRA aquí dentro? —pregunta Poppy

—Ya no digamos tierra... ¿Por qué tienes un ÁRBOL aquí dentro? —Minerva mira las hojas de la copa.

—Pues es un ÁRBOL, ¿en qué lo iba sembrar? ¿En mármol? —pone los ojos en blanco a ambas—. Porque se estaba muriendo y lo he traído aquí a cuidarle y consentirle. Los de segundo me están ayudando.

—¿No tenemos como cinco invernaderos para eso? —sigue Minerva.

—Es terrible ir a media noche de una helada a ver si todo está bien con él —protesta Pomona.

—No hiela en un invernadero.

—¡Igualmente hay que cuidarlo!

—Igualmente su lugar es FUERA.

—Esto es absurdo, innecesario e insalubre —sigue Poppy.

—O al menos —añade Minerva, seriamente—. Y creo que te estamos concediendo mucho con esto, en una maceta.

—¡Ignoren al árbol! —protesta Pomona.

—¡¿Esto es ESTIÉRCOL?! —Poppy está escandalizada, intentando no tocar nada.

—Es abono… ¡ese lo traje hoy!

—¡NO puedes tener abono en el cuarto, Pomona! —Minerva empieza a absorberlo con la varita.

—Ehhh! Pero si lo acabo de traer hoy, para!

Minervaaaaa.

—No, Pomona, no —no lo hace—. Vas a ENFERMARTE.

—Y a enfermar a los niños… es que tienes unas ideas… —Poppy asiente.

—Nadie va a ir a tirar las cosas de TU despacho, Minerva. Ni de la enfermería.

—No hay CACA, literalmente mierda, en mi despacho o la enfermería.

—En la enfermería hay vómitos y veneno…. Ugh, ¡las detesto!

—¡Están recogidos! —chilla Poppy.

—¡Y he visto cadáveres de ratón que has traído tú! —acusa a Minerva the cat no sé qué tan seriamente.

—Oh, Por favor —ojos en blanco de Minerva.

—Pues… es que muy buenas para ver la paja en el ojo ajeno.

Cuando Minerva acaba de aspirar el abono abre el armario.

—¡Pomona!

—Por Merlín, ¿ahora qué?

—¿Qué demonios es todo esto?

Poppy se acerca a mirar, lo que hay son condones.

—Todo que, Minerva. Bloody hell, ¡deja de regañarme!

—Uuuuhhh… —Poppy, en el tono más juzgador.

—Ohhh, eso es para los alumnos —Pomona le quita importancia.

—¡Esa es casi la PEOR respuesta que podrías darnos!

—Pues ¿qué tu no les das condones a tus chavales?

—¡Claro que no!

Ojos en blanco y se vuelve a Poppy.

—Tú tampoco das en la enfermería, eso lo sé. Por eso yo les doy.

—¡No se supone que haya que alentarlos a ello! —chilla Minerva.

—¡No necesitamos alentarles a nada! —protesta Pomona—. Lo que hay que hacer es evitar que se embaracen o se contagien de cosas.

—Tú lo haces con esto.

—Yo tengo menos embarazos que tú.

—Pero un montón de traumas.

—¡¿Cuáles traumas?!

—¡Los que implican que su profesora les incite a tener sexo!

—El sexo lo tienen solos, yo los insto a tener sexo protegido.

—¡Les estás dando permiso! ¡Imagina que hubiera pasado si nos hubieran dado de eso a nuestra edad! —no, bueno y es que además a ti...

—En tú caso particular, un ESCÁNDALO. ¡Y ya no estamos en esos tiempos! ¿Crees que necesitan mi permiso?

—¿Perdona? No es como que tú no hubieras sido peor que yo. ¡Por mucho!

—Pues era yo más abierta de mente que tú.

—Entonces no veo lo escandalizante. Y de lo que eras abierta era de piernas.

Pomona abre la boca.

—¿No ves lo escandalizante a acostarte con Albus siento tu una alumna?

—¡No iba a hacer eso! —Chilla intentando imaginarse a Albus Dumbledore viniendo a darles condones y fallando un poco miserablemente. Se sonroja igual.

—Pues menos mal… pero por eso te escandaliza. Estos son chicos.

—No me escandaliza por eso, obviamente no iba él... no iba a... ¡Ni siquiera creo que fuera capaz de repartirlos!

—¿Le daría vergüenza?

—No, pero ¡haría un desastre!

—¿De qué tipo?

—Pues ¿a ti qué te parece?

—Yo no… soy la que habla con Albus de estos temas.

—¡Pero le conoces! —La mira no muy segura de que quiere decir con eso

—Ya… ya. ¡Solo quería saber que imaginas de desastre!

—Pues no lo sé —se lo piensa un poco intentando calmarse—, supongo que hacer preguntas incomodas sobre si los han usado o no, si les ha ido bien, si los han disfrutado después de dárselos o si creen que unos son mejores que otros.

—Eso… sí que no lo hago yo —admite Pomona arrugando la nariz.

—Probablemente solo estaría intentando ser amable y hacerlo bien —le defiende ahora, poniendo los ojos en blanco.

—Seguramente sí, solo es… un poquito invasivo —Pomona se encoge de hombros.

—Es invasivo también lo que haces tú.

—Yo no voy por ahí repartiendo condones… ¡los tengo aquí y quien los requiere puede venir a tomarlos!

—El cinismo de los Huffelpuff de ir a pedir condones a la jefa de casa.

—Pues no voy a poner a mi prefecta a repartirlos como hubiera hecho Albus.

—Albus no me hubiera hecho repartirlos a mí, ¡No seas ridícula! —los gritos, se está sonrojando solo con la idea porque además sabe que Pomona tiene razón.

—Sabes bien que sí lo hubiera hecho… Poppy, díselo.

—Ugh… es muy probable —la enfermera asiente también.

—Probablemente solo para que... para que esto no fuera tan incómodo para él —Minerva aprieta los ojos.

—Además vas a justificarlo. Ya veo yo a todo Gryffindor pidiéndole condones a la gran Minerva.

—¡Y por supuesto yo no iba a dárselos!

—¿Te los ibas a quedar para cuanto jugaras con Albus?

—¡No! Yo no jugaba... ¡No seas idiota! No hacíamos eso.

—No aún... y no por falta de ganas.

—Ya me imagino que tú hubieras esparcido los rumores —la fulmina un poco.

—Yo no hubiera esparcido ningún rumor, ahora no me vengas.

—Todos hubieran acabado diciendo eso que tú, si ya lo decían a cuento de nada.

—Pero si serás cínica… ¿a cuento de nada? Además lo dices como si no te hubiéramos defendido lo bastante… ¡Éramos tus amigas!

—Ni siquiera me estas defendiendo en esta hipotética situación que gracias al cielo no sucedió.

—Bueno, porque ahora ES diferente, ahora sí que te acuestas con él. Antes no.

—No seas ridícula, ¡claro que no!

Pomona se DETIENE de hacer lo que estaba haciendo, para mirarla.

—¿Disculpa?

—¿Qué?

—Me estás diciendo... ¿Que no está cumpliendo con sus obligaciones OTRA VEZ?

—¡Nadie tiene ninguna obligación de nada!

—¡Él tiene todas unas obligaciones contigo!

—Claro que no.

—¡Y tú le defiendes!

—No entiendo que tienes hoy en contra suyo.

—¡Pues es que dices que no te estás acostando con él y me preocupas!

—Pues solo tú le crees, Pomona… —interviene Poppy—. Lo que sí pienso es que te hubiera dado los condones a repartir, Minerva y te hubieras MUERTO de vergüenza

—¡No... tanto! —miente ella sin mirarla.

—¡No tanto! Por Merlín, solo de imaginarte hablando del tema con él…

—Uhm... pues... —es que si se sonroja un poco.

—Es que no puedo creer que después de todos estos años… —Poppy sonríe de lado.

—¿Qué? O sea, ¡Habría sido incomodo!

—Uno pensaría que a estas alturas hablarían de esto sin sonrojarte.

—¡No es eso!

—¿Entonces?

—Pues que entonces habría sido incomodo, es justo lo que le estoy riñendo a Pomona.

—¿Ahora no lo es? Llévate unos de Pomona y acúsala con Albus… —la reta.

—¿Q-Qué?

—Venga… si ya no te da vergüenza…

—P-Pues... podría.

—Pues anda…. —más sonrisita.

—Solo es... tremendamente anticlimático mientras estamos todos preocupados porque un asesino anda suelto por el castillo acechando a los alumnos.

—Claro, porque somos mono canal.

—¡Pues un poco! Y más con temas que son tan...

—¿No vas a acostarte con él hasta que se termine esto? —se mete Pomona.

—Eso no... es lo que... eso no es de tu incumbencia ¡y no tiene nada que ver aquí!

—O sea, sí vas a acostarte con él.

—¡No es eso lo que he dicho!

—O sea, no vas a acostarte con él.

—T-Tampoco es eso lo que he dicho.

—No puedes hacer las dos cosas.

—¡Lo que puedo es no responder a tus preguntas!

—Y chillar

—¡No estoy chillando! —chilla.

—Mmmm... Venga ya, no te enfades por esto

—No es eso —ojos en blanco—. Es que siempre estamos con lo mismo.

—Vengaaaaa —Pomona la toma de los hombros, apretándoselos un poco en cariño.

—Aunque hagas "vengaaa" así.

—Pues al menos tú tienes con quien… no me parece que sea para hacer tanto drama.

—Ah, ahí viene el otro drama.

—Pues… no es lo mismo. Si yo tuviera a alguien…

—A ver, ¿qué? Si tú lo tuvieras, ¿qué?

—Me acostaría con él DIARIO.

—Ya, por eso los condones —igual Minerva se sonroja con eso.

—Ya te acuestas con gente diario, seguro… —murmura Poppy por ahí atrás y Minerva asiente.

—¡Ojalá! —Pomona se ríe.

—Si siempre has conseguido eso cuando has querido… —Poppy la mira de reojo.

—No es lo mismo que tener una pareja estable —discute Pomona.

—Si no la tienes también es porque no quieres —interviene Minerva.

—Eso es MUY fácil de decir para ti.

—¡Pues yo te he visto a ti con los hombres!

—Desde que tenías como trece años —agrega Poppy.

—O sea… que tuviera novios de joven no indica nada —Pomona hace los ojos en blanco.

—¿No hubo una época que hasta Filius quería con ella? —pregunta Minerva.

—Toda la escuela quería con ella —Poppy hace los ojos en blanco y Pomona sonríe un poquitín.

—Hasta había rumores sobre vosotras dos.

—Eh? —pregunta Poppy.

—Tú. Con ella —Minerva las señala.

—YOOOO?!

—Mmm… no hubiera estado mal… —Pomona mira a Poppy.

—Te peleabas con Filius todo el tiempo y algunos pensaban que era una tapadera.

Poppy abre la boca en shock.

—Tuve que desmentirlo más de una vez entre la gente de quidditch. Creía que lo sabíais.

—¡No! —Protesta Poppy toda escandalizada, sonrojándose—. ¡Yo no sabía!

—¿Cómo no? Pero si lo decían todos.

—Alguna vez me lo preguntaron contigo, también —asegura Pomona—. La verdad no se usaba entonces eso de ser bisexual como ahora.

—A mí también, pero solían dejarme de lado —Minerva asiente.

—Quien sabe por qué… cofAlbuscof

—¡Cállate! No era eso. Vámonos —Minerva frunce el ceño saliendo la primera.

—Vámonos pues —Pomona se ríe. Ahí van las otras dos detrás, Poppy aún un poco WTF

—Y era algo bastante recurrente, no sé de donde sacaban esas cosas —sigue Minerva.

—Los adolescentes —se lamenta Poppy.

—Y los no tan adolescentes… —se ríe un poco Pomona.

—Insinúas... ¿qué insinúas? —pregunta Poppy.

—Pues que luego los adultos son peores —Pomona se encoge de hombros.

—Esto no fueron los profesores quienes lo propagaron. ¿O crees que sí? —Poppy mira a Minerva un poco incrédula para que confirme.

—No creo, pero si alguno lo escuchó… en ese entonces y dos CHICAS. Seguro a Horace le hizo gracia.

—Horace era un capullo —sentencia Minerva.

—Pues… sí. Pero eso no quita… quizás debería conseguirme a una chica, no lo había pensado últimamente —valora la profesora de Herbología.

—Una... ¡Pomona! —protesta Poppy.

—Pues ¡¿por qué no?! ¿Qué tendría de malo?

—Lo estas decidiendo así solo por escandalizarnos —la riñe Minerva.

—¡No! Estoy… bueno, estoy considerándolo.

—Solo por la gracia del escándalo.

—No, hombre... porque podría ser un sitio en el que sí encuentre a ALGUIEN.

—Mira, ya no voy a comentar sobre esto, igual harás lo que quieras.

—No conmigo... —asegura Poppy.

—¿Algo que quieras contarnos... otra vez? —Minerva la mira de reojo.

—¿Y-Yo? —Poppy se paraliza. Las otras dos asienten—. P-Pues... nada distinto a lo de siempre —carraspea.

—¿Lo de siempre que sí o lo de siempre que no? —pregunta Pomona.

—Que... sí —murmura Poppy entre dientes—. Aunque... Ehm... bueno, nada, eso... sí. Que sí. ¡No le digáis!

—¿Por qué no? —Minerva sonríe de ladito y Pomona se ríe entendiendo.

—Porque suele estar insufrible.

Minerva la mira de reojo, abriendo la puerta de su despacho, en el que están ahora.

—Se pone demasiado… feliz —Poppy sonríe un poquito.

—Demasiado —repite Minerva—. Y luego yo soy la que es dura.

—¡Pero las cosas con Filius son diferentes!

—Uuhhh… ha dicho hasta el nombre… —Pomona se burla un poco, entrando al despacho—. ¿Qué tienen de diferente?

—Pues ya conocéis a Filius que es todo exaltado y si uno le da cuerda…

—Oh, venga, Poppy... —empueza a protesta Pomona y Minerva frunce el ceño y levanta una mano para que se callen.

—Alguien ha estado aquí —asegura la profesora de Transfiguraciones, toda seria, para las dos cuando se callan.

—¡¿Qué?! —las dos se TENSAN.

—Alguien ha estado aquí, yo no hago así la cama...

—A-Alguien hizo… ¿la cama diferente?

—Sí. Estoy segura —vuelve a hacer un homenum revelio, esta vez abiertamente.

Las otras dos miran el resultado en tensión, pero hay nadie, por supuesto.

—Se ha ido, pero tal vez ha pasado por aquí en algún punto.

—Podrías… oler como gato —propone Pomona y ella se vuelve gato automáticamente con esa sugerencia, nerviosa.

—¿Entonces? —pregunta Pomona en guardia.

—Huele a Filius —anuncia mientras vuelve a convertirse en humana, mirando a Poppy.

Poppy, que… la verdad estaba del todo pensando en Sirius Black, casi se AHOGA al darse cuenta de que coño está oliendo Minerva. El SONROJO monumental.

—A-A-A-A…. A… a…

—Y a un par de cosas más que voy a permitir que se autoexpliquen.

—¿A qué cosas más? —pregunta Pomona mirándola sin entender.

Le hace un gesto para que mire a Poppy. Pomona mira a Poppy que parece va a combustionar en ese momento. Parpadea y levanta las cejas.

—¡No tengo IDEA de que hablas! —chilla Poppy.

—Sé que olor es este, Poppy Pompfrey. ¡Vivo en un castillo lleno de adolescentes!

—Pues yo no sé de qué hablas, ¡te lo estás inventando!

—No puedo creer que te colaras en mi despacho...

—Whoa… —Pomona empieza a reírse, bajito

—¡No me cole en ningún lado! ¡Me estás acusando falsamente! —Poppy chillonea

—¡Ni siquiera cambiasteis las sábanas!

—¡No es verdad! ¡Nada de eso es verdad! ¡Y estábamos buscando a Sirius Black!

—Puedo OLERLO.

—¡Y luego soy yo la GUARRA! —protesta Pomona muerta de risa.

—Desde luego esto es mucho peor —Minerva se cruza de brazos—. ¿En qué demonios estabas pensando?

—¡No sé de qué habla ninguna de las dos! Y esto… esto… ¡Esto es difamación!

—No hay ninguna difamación si es cierto.

—¡Pero no es cierto! —es que ni la mira, más sonrojada que NUNCA—. ¡Vamos a buscar a Sirius Black!

—Es que…. Eso SÍ que es súper guarro, Poppy…. Mira que acostarte en la cama de Minerva…

—Con suerte no encontraremos a Filius en el pasillo, no sea que no puedas contenerte —va a salir del despacho.

—Venga YA. Vamos… ¡Quizás esté escondido en algún armario!

—¿Filius? —pregunta Pomona.

—Minerva, ¡no fue conmigo! —es que los niveles de histeria de Poppy…

—Filius debe estar escondido debajo de algo, más bien —las burlas de Minerva igualmente—. A lo mejor debajo de sus faldas.

Pomona se muere de risa.

—Ja-ja-ja. Quizás tú estés inventándote esto para esconder algo —sigue Poppy, súper incomoda.

—El olor que TÚ no escondiste.

—¡No hay ningún olor! Y además… ¿por qué razón te ACABAS de dar cuenta? ¿Cada cuánto te pasas por aquí?

—S-Siempre —se detiene un segundo de vacilación y miente—. Solo que no estoy convertida en gato todo el tiempo y menos aun buscando olores.

La verdad es que… Poppy traga saliva y en la desesperación de llamar la atención a otro tema, toma su varita y abre todos los armarios y todos los cajones de un solo golpe.

—¡Pero qué haces! —protesta Minerva y vuelve a cerrarlos de un solo golpe.

Debe haber salido de alguno una polillita muerta de hambre y escuálida.

Ehmmm, a ver, sí hay algo de ropa. Así... alguna capa de viaje o ropa vieja.

Vale, no tan muerta de hambre. Poppy vacila porque sí que ha visto cosas ahí dentro.

—Busco a Sirius Black que es lo que estábamos haciendo.

—Pues parece que busques a ver si también te dejaste un condón o dos.

—No… ¡No es lo que parece! —Poppy aprieta los ojos.

—Mejor vamos a la enfermería.

—Bueno si vino a tu cama a hacer esto ya era hora de que alguien usara tu cama para algo… —agrega Pomona abriendo igual una de las puertas del armario, a mano.

—Uso mí cama todos los días. ¿Podéis dejar mi armario? Ya os he dicho que no hay nadie aquí. ¡Este castillo es enorme!

—Para prestársela a Poppy por lo visto. Minerva… toda esta ropa es… vieja y rara.

—Vámonos —insiste Minerva.

—Vámonos —asiente Poppy saliendo corriendo casi de ahí.

—Minervaaaaaa ¡Alguien no tiene su ropa aquí! ¿Dónde están tus túnicas verdes de DIARIO? —pregunta Pomona en ESE Tono.

—En el otro armario. Sal —señala fuera.

—¿En cuál? ¿En el de Albus? —sonríe, yendo hacia ella.

—¡No! En el de más adentro, ese que has abierto están los abrigos. ¡Vámonos!

—Sí sabes que nadie vamos a decir nada porque vivas con él, ¿verdad?

—Pero no lo hago. Vá. Mo. Nos.

—Te has puesto histéricaaaaa.

—¡No! —grita Poppy, con quien no hablaban, desde afuera

—Todos los culpables lo hacen —Minerva sonríe de lado con ese grito de Poppy.

—Tengo dos amigas PERVERTIDAS —sonríe Pomona, encantada.

—Lo que tienes son demasiado condones en tu cuarto. Y CACA.

—¡Como fastidian con eso!

—Yo creo que se ha terminado ya el rondín por hoy —declara Poppy

—Naaaah, Poppy, no te vas a quedar así nada más ¿o sí? Vamos a tener que ir a buscar a Black al despacho del dire…. Ehm… —Pomona tan feliz les sonríe a ambas.

—No vamos a entrar al despacho de... —protesta Minerva—. ¡Pomona!

—¡Claro que vamos a entrar al despacho de Albus! Venga, vamos —tira de ambas.

—¡Es su despacho privado! ¡Esto es una invasión!

—Tú viniste a mi despacho privado y tiraste mi abono… y Poppy vino a tu despacho privado y… bueno —risita.

—Cuando yo fui al tuyo tú estabas presente, a diferencia de lo que hizo Poppy —sigue protestando Minerva.

—Tú lo estarás cuando vayamos al de Albus.

—Come on, paren de hablar de "lo que hizo Poppy" —protesta ella.

—No es lo mismo.

—Es lo mismo si vives ahí… Eso si es que Poppy y Filius usaron condones…

—Ugh, no vivo ahí —protesta Minerva y luego aprieta los ojos porque... Probablemente no.

—Ugh. No tienes ni idea de nada, ¡No te metas! —le protesta Poppy a Pomona.

—¡Es que no me lo puedo creer! —Pomona sigue sonriendo con todo esto.

—¿Que no los usen? Pues si ella es la que hace las pociones abortivas... —comenta Minerva.

—No, no… no! —chilla Poppy—. No estábamos… Minerva no vendríamos aquí a…

—¿Cómo lo explicas entonces? —Minerva la mira.

—P-Pues… ¡Pues! Debe hacer sido el otro día que vine a buscarte…

—Vale qué Filius es pequeño Poppy, pero… —Pomona se ríe.

—Por lo visto sí que lo llevaba debajo de la falda —Minerva también sonríe un poco.

—Muy discreta, como siempre —asiente Pomona.

—¡Cállate! —protesta Poppy para las dos—. ¡No es lo que creen!

—Pues no es que creamos, es lo que parece —Pomona se encoge de hombros.

—Sería yo INCAPAZ —asegura Poppy—. De... esto que insinúan.

—No si me parece que no insinuamos…. Minerva está bastante más alla de ello —sigue Pomona, divertida.

—Pues es que vosotras no podéis OLERLO. Casi podría decir cuánto tiempo estuvisteis —sigue Minerva, de farol.

—¡Minerva! —chilla Poppy.

—Si no querías esto, no haber venido aquí —se encoge de hombros.

—¡E-Es que te equivocas!

—¿Vas a jugar la carta de negarlo todo? —pregunta Pomona—. ¿Con Minerva? Cielo, eso no sirve…

—No pasa nada, Pomona, se lo preguntaremos a Filius que es bastante peor para mantener el temple.

—¿Qué? ¡No! E-Eso es acoso.

—¿Hablar con mi amigo y compañero de trabajo? ¿Desde cuándo?

—Preguntarle a él esas cosas FALSAS.

—Me dirá que lo es si es que lo es. ¿De qué tienes miedo? Ni siquiera es que vayamos a usar veritaserum.

—¡Eso es ilegal! —es que CONOCE a Filius—. ¿P-Podríamos dejar este asunto de lado?

—No es ilegal hablar con Filius. Podría mandarle un patronus AHORA MISMO y preguntarle que habéis hecho.

—¡¿Y qué es lo que quieres que te diga?! ¡No creo que eso sea necesario!

—No es por la necesidad. Probablemente si lo hace Pomona hasta se pavonee con ello... —Minerva la mira de reojo.

—Uhhhh, ¡esa es una idea súper malévola!

—Pero funcionaría y lo sabes.

—Venga, ¡vamos a hacerlo! — Pomona se ríe un poco—. Estoy SEGURA de que confiesa.

—Hasta peor va a hacerlo, SEGURO. Dile que yo no lo he notado —Minerva sonríe un poco.

—No. no. Y NO —chilla Poppy.

—Oh, venga Poppy, si esto es un malentendido no tendrás ningún problema en que le pregunte... —asegura Pomona sonriendo también.

—¡Va a hacerse un peor malentendido!

—A mí me parece que él nos lo va a aclarar todo —insiste Pomona.

—¡Noo!

—Va a decirnos la verdad, Poppy, de manera... sincera.

—Claro, no tienes nada que temer... si no ha pasado nada —añade Minerva.

—El que nada debe, nada teme, Poppy —asiente Pomona.

—¡No sé que quieren con esto! —Poppy las mira, a una y luego a la otra. SONROJADA.

—Que admitas AL FIN que la perfecta Poppy Pomfrey es una GUARRA —asegura Pomona, sonriendo y Minerva sonríe también haciendo un gesto de "eso mismo".

—¡No soy una guarra! ¡Y tú no puedes decirme eso!

—Sí que puedo... y no eres para nada menos guarra de lo que soy yo o lo que es Minerva, y ¡POR FIN vas a tener que admitirlo!

—¡Eh! —protesta Minerva con eso.

—¡Pues siempre es ella la que nos llama guarras!

—Eso no hace que yo lo sea.

—Sí lo eres también un poquito... no te me hagas, amante del dire —Pomona hace los ojos en blanco.

—Igualmente, sigamos la ronda en lo que le mandas esto.

Pomona mueve la varita y manda un patronus para Filius, sonriendo. Poppy frunce el ceño sin poderse creer que REALMENTE vayan a hablar con él aun cuando ha dicho... ¡que no!

—Yo insisto en que deberíamos hacer rondín por el despacho de Albus —decide Poppy levantando la nariz.

—Woot?

—Vamos... al despacho de Albus —Pomona asiente.

—No seáis ridículas, no va a estar Sirius Black en el despacho de Albus.

—¿Exactamente por qué no? Gryffindor, ESPECIFICAMENTE los cuartos de los chicos eran el lugar más cuidado de toda la escuela y... mira a dónde llegó. Por qué no esconderse en el despacho de... Albus.

—Pero no compares, no es lo mismo. Es probablemente el lugar más peligroso e inaccesible del castillo, ¿para qué iba a ir ahí?

—¿A intentar matar a Albus mientras duerme?

—¿Por? Me parece que hay un par de opciones más fáciles antes que eso. Además, ¿no que a quien quiere matar es a Harry Potter? Por eso fue a Gryffindor.

—Pues... ¿qué haría en el despacho de Pomona o en la enfermería? Es lo mismo.

—Igualmente es... un poco invasivo entrar sin su consentimiento en su despacho privado.

—A mi me parece que una de las personas que viven ahí, estará presente...

—¡Yo no vivo ahí!

—Vamos a preguntarle a él —interviene Poppy y Minerva la fulmina.

—Pregúntale —la reta. Poppy vacila sin haberse esperado esta respuesta.

—Muy bien... De hecho, si quieres puede venir a que revisemos su despacho, no tengo problema.

—Sabes perfecto que no puede venir, si está a cargo de los niños ahora.

—¿Sabiendo eso no crees que su despacho sea un excelente escondite para Black?

—Black no sabe eso.

—No es tan difícil asumirlo... —Poppy la mira a los ojos un instante y... Desvía la mirada, porque es que SABE que tiene razón, sabe que la ha atrapado, sabe que lo que tendría que hacer es disculparse y no ser una imbécil con Minerva.

—¡Sería muy arriesgado asumirlo!

—Quizás... Quizás si tengas razón, Minerva... Vale —Poppy suspira, un poco derrotada.

Minerva se muerde el labio porque si el puto Sirius Black es ahora un estúpido preso fugado de la cárcel y loco demente seguidor del innombrable no es como que el puñetero Albus Dumbledore no sea un objetivo perfectamente válido, jugoso y hasta casi mejor que el tarado de Harry Potter.

Pomona parpadea, mirando a una y luego a la otra.

—Ehm... well... —Poppy vacila.

—Ugh. V-Vamos —protesta Minerva.

—Vamos —determina Pomona que no quiere perderse de esto tampoco.

Minerva aprieta los ojos, pero es que si está ahí Sirius más vale que lo encuentren ellas tres y no Albus él solo.

—Solo revisaremos rápido… prometo no tirar nada —asegura Pomona sonriendo un poco y le brillan los ojos un poquito.

—Es que no vas ni a tocar NADA.

—Hum… venga, solo voy a buscar a Black.

—Eso espero. De lejos.

—No es de mí de quien tienes que cuidarte. Por lo visto… ¡Es de ella que hasta hizo el pum pum en tu cama!

Minerva aprieta los ojos con eso. Poppy… mueve la varita y Pomona se CALLA.

—Podías decir eso de forma más suave —igualmente la riñe Minerva.

—…. —Pomona mueve los labios pero no emite sonido.

Minerva pone los ojos en blanco, Poppy carraspea y Pomona gesticula hacia ella porque no puede hablar porque Poppy le quitó la voz, no porque intente decirlo de forma más suave

—Vamos... —las insta a que sigan andando sin hacer ademán de resolver su problema de habla.

Pomona refunfuña igualmente porque… joder con ambas.

Unos minutos más tarde ahí están las tres, paraditas enfrente de la TEMIBLE GÁRGOLA y Minerva suspira como siempre que tiene que entrar aquí.

El suspiro de siempre. La gárgola se mueve como siempre. Ella aprieta los ojos porque lo hace sin pensar.

—Profesora McGonagall...

—¿Has visto subir a Sirius Black? —le pregunta igualmente sin entrar, siguiendo su plan.

—Tengo prohibido dar ese tipo de información —asegura con su voz monótona—. Pero siendo usted...

—Es un asesino y ex convicto fugado peligroso que sabemos se ha colado en el castillo y estamos buscando.

—... — Pomona mueve los labios pero no dice nada.

—No, profesora, nadie ha pasado por aquí con esas características. Aunque no he preguntado específicamente...

—Bien, entonces no hace falta subir.

Pomona manotea, porque no puede hablar, ¡maldita sea!

Minerva la mira de reojo y no hace mucho caso dando por zanjado este asunto.

—¿De verdad no vas a subir solo porque la gárgola dice que no? Técnicamente tampoco debía poder entrar al colegio y míranos... —Poppy la mira de reojo.

—¿Por dónde más iba a entrar?

—Yo qué sé, ¿por la ventana? No sabemos aún cómo es que ha entrado siquiera a la escuela...

—No creo que tenga una escoba —pero podría piensa para sí misma, apretando los ojos.

—Lo siento... de verdad no es que quiera... —Poppy vacila porque ahora se siente culpable—. Solo creo que no hace sentido... Si ya vamos a revisar todo el colegio, creo que bien podría tener una forma de volar o cualquier otra cosa, no sabemos nada de esto... ugh, Pomona, vale... —le quita el hechizo que había puesto.

—¿Y si mejor... voy yo sola? —propone Minerva mirando el hechizo que hace Poppy.

—Uff! Poppy! ¡No me pongas eso de nuevo!

—¿Tú sola? ¿Y si Black está ahí? —pregunta Poppy ignorando a Pomona.

—Es... ugh —protesta Minerva.

—Vamos las tres y ya, como hemos ido a todos lados.

—No toquéis NADA —Aprieta los ojos.

—No tenemos diez años…—protesta Pomona con su nueva recuperada voz.

—Tú parece que los tengas y a juzgar por los recientes descubrimientos. Y tú amiga tiene como dieciséis.

A Pomona eso le da un poco de risa, en concreto por Poppy, que bufa un poco.

—¡Como si tú no hicieras nada!

—No como lo que tú haces.

—Lo siento, ¿vale?

—Eso no repara el daño —no la mira, abriendo la puerta.

Poppy bufa bajito porque él lo siento le ha costado bastante y Pomona se ríe otra vez porque por una vez ella no ha hecho lo más terribleeeee...

Minerva entra apretando los ojos porque este DESASTRE de lugar. Lo siento, ella está enfocada en otra cosa ahora.

Cuéntanos, Minerva ¿Qué hay en este desastre de lugar en el que duermes todos los días?

Pues... ¡Ugh! ¡Demasiadas cosas!

Eso SEGURO. ¡Aunque hay cosas de Minerva también, no te hagas!

Probablemente las haya, pero nadie las va a encontrar entre las montañas de mierda que además ahora que viene con más gente, parecen peores.

Las otras dos miran con curiosidad TODO porque es que nunca habían estado aquí sin Albus, dónde toda la acción pasa…

—Por… Merlín —susurra Poppy.

—¡Ugh con este hombre! —protesta Minerva desde ya, echando un hechizo para que algunas cosas empiecen a recogerse y a volver a cajones y estanterías.

—No puedo creer que me riñas a mi… ¡seguro hay mierda por aquí en algún sitio y ni siquiera lo sabes!

—¡No hay mierda aquí! ¡Y no creas que no le riño!

—Duermes aquí… ¿cuál es tu lado de la cama?

—¡NO DUERMO AQUÍ! —hace un hechizo para hacer la cama de golpe que queda tan prieta que podrían saltar encima como una cama elástica.

—¿En serio vas a negar las obviedades tú también? ¿Cuál es tu lado de la cama?

Y es que sigue mandando como loca ropa a los armarios, papeles a los cajones, libros a los estantes y juguetes a la vitrina y ¿qué coño es esto? Esto es BASURA. Va a volver y no va a encontrar una mierda.

¡No tires NADA! ¿Juguetes sexuales a la vitrina?

Vale, vale, todo al puto rincón de la caca. Pero no, esto si va a tirarlo, es una taza con restos de chocolate viejos y un calcetín con una masa gelatinosa súper sospechosa. Es asqueroso. ¿Y de dónde salen TANTOS trozos de pergamino? Esto no estaba así esta mañana cuando se ha ido.

¡Son sus notas! ¡Ajajá! Ha salido de AQUÍ en la mañana.

O-o sea... Ha ido a... hum... verle para hablar de... los presupuestos.

JA! Pomona sigue esperando respuesta.

Minerva sigue ignorando la pregunta mientras mueve cosas de sitio en pro de crear algún tipo de organización en la entropía.

—Seguro es el lado de la puerta…

—Bueno, aquí no parece estar Sirius Black —y si lo estuviera probablemente ya lo habrías mandado a algún armario o así de todos modos.

—Olvídate de Sirius Black por un momento…

—¡Es a lo que hemos venido!

—Pero estamos aquí, en su cuarto por primera vez. Cuéntanos una anécdota —pide Pomona.

—¡No es la primera vez que estas aquí!

—Pues aquí, aquí ya dentro del cuarto… así contigo así…

—¿Conmigo cómo?

—Pues confesando que vives aquí. ¿Son esas tus pantuflas?

Ahí van las pantuflas en un revuelo bajo la cama. Así como si alguien les hubiera dado una patada.

—Eso es un… sí.

Poppy, que lleva callada todo este tiempo, de humedece los labios y mira a Minerva.

—No sé de qué me hablas —sigue recogiendo.

—Claramente hay una mujer viviendo con Albus… —empieza Poppy.

—¿De qué hablas? —probablemente de que llevas una hora guardando cosas como si esto fuera tuyo y supieras dónde va todo.

—De que Albus no vive solo… la pregunta es, si vive contigo.

—¡Por supuesto que vive con ella!

—¿Cómo no va a vivir solo?

—Pues porque sí que parece que aquí vive más gente. Mira hay un vaso con agua en cada una de las mesitas de noche...

—Será por si se levanta del otro lado... —vacila y tiene que detenerse a sí misma de evaporar el vaso entero. Pero si esconde algo en el cajón de la mesita. Unas gafas de leer o un pañuelo o algo así.

—¿Es tu bata de dormir esa? —agrega Poppy como pregunta, señalando algo que la verdad no es capaz de determinar si es algo de Albus o no, pero está Minerva TAN histérica...

Minerva esconde su bata de dormir en un armario haciéndola salir del baño desde dónde si está y no desde donde señala Poppy tras la puerta.

—Nada de lo que hay aquí es mío. Vámonos.

—Eso no parece… ¿qué tal que hacemos un accio? —propone Pomona sentándose en la cama.

—¿Qué tal que nos vamos a seguir buscando a Sirius Black que es lo que estábamos haciendo?

—Minervaaaaaaa

—Os he dicho que no tocarais nada —sigue guardando cosas por todos lados.

—Estoy tocando tu cama con el culo… —rebota un poco.

—Pues levántate. ¡Y no es mi cama!

—¿Cuántas noches has dormido aquí?

—Ninguna. Vámonos.

—Minervaaaa, cuéntanos algo, ¡hombre!

—No hay nada que contar.

—Alguna historia debes poder con…

—Profesora, está el profesor Flitwick, Snape y Lupin abajo. ¿Los dejo pasar? —la interrumpe la voz de la gárgola.

—¿Qué? ¿Qué hacen aquí? —va para allá.

Pomona va tras ella pero Poppy… se queda en el cuarto, en pánico.

Sigue ordenando el despacho igualmente en lo que va.

¡Deja de desorganizarlo todo!

Está escondiendo... ¿porque hay tantos TANTOS caramelos por TODOS LADOS?

¡Pues es que… son buenos los caramelos!

Bueno, ¿va a contestar la gárgola? Filius va a entrar a la puta fuerza como no.

Ahí va la gárgola a preguntarle a Filius que dice Minerva que que hacen aquí y él le asegura que están en peligro porque EL DRAMA.

La verdad, considerando quien es y lo ANSIOSO que parece, la gárgola le deja pasar cuando le dice que están en peligro y ahí suben como un revuelo, al menos Filius.

Remus no, para que invento. Remus está de malitas, de hecho.