Avatar no me pertenece
Aprovechando mi inspiración por el estreno del Live action de Avatar: La leyenda de Aang y mi amor por la serie y esta pareja, decidí realizar este Song Fic, inspirado en la canción Daylight de Taylor Swift.
Este fic trata de llenar la brecha entre el día del sol negro y los actores de la isla Ember, ahondando un poco sobre la relación de estos 2 personajes.
Sin más que decir, nos leemos.
Daylight
My love was as cruel as the cities I lived in
Everyone looked worse in the light
There are so many lines that I've crossed unforgiven
I'll tell you the truth, but never goodbye
Desde su llegada al templo aire del oeste se sentía diferente; No, mas bien desde el día de la invasión algo era diferente. Y es que, aunque no quería, sus pensamientos seguían volviendo a Aang y en consecuencia al beso que habían compartido el día del sol negro. Y es que en cierta manera se había convertido en alguien cruel, sabiendo que el nómada aire quería que ella se pronunciara, que dijera algo, lo que sea, sobre lo que pasó ese día. Pero no podía.
En ocasiones pensaba que lo que la detenía de ir a hablar con Aang era el miedo de darse cuenta de que las cosas habían cambiado tanto, al punto de perder a su mejor amigo; sin embargo, al cerrar los ojos en su habitación temporal se daba cuenta que también era el miedo de explorar sus sentimientos y el terror a darse cuenta de que quizá quería algo duradero.
I don't wanna look at anything else now that I saw you
I don't wanna think of anything else now that I thought of you
I've been sleeping so long in a 20-year dark night
And now I see daylight, I only see daylight
Sus ojos recorrían la silueta de Aang mientras este practicaba con Zuko en el salón común. Los puños y patadas de fuego eran cada vez más grandes, más intensos.
- ¿A eso le llamas fuego control? - Gritaba Zuko, mientras formaba pequeñas chispas que terminaban a los pies de Aang. Buscando a desconcentrarlo. Aang logró esquivar lo que su maestro le tiraba con dificultad, mientras continuaba con la misma secuencia de patadas de fuego – Una niña lo controla mejor que tú, es más, Sokka hace más fuego que tú.
- ¡Hey! – exclamó mi hermano ofendido – que no sea maestro no quiere decir que me pueden usar de ejemplo – a lo lejos también se escuchó una risita burlona de Toph.
Pese a todo esto, se sentía como poseída, sin lograr apartar su vista del chico pese al miedo de quedar en evidencia y tener que empezar a dar explicaciones. Especialmente a su hermano y su padre. Suficientemente malo habían sido sus interrogatorios posteriores a la caída de Ba Sing Se
Tampoco quería ver a nadie más, menos cuando aún quedaban sospechas sobre Zuko y sus intenciones para con el avatar. Observar a Aang le ayudaba a predecir y el predecir podría evitar una nueva catástrofe. Una de la que quizá no habría retorno. Porque si todos habían bajado la guardia, ella no. Jamás lo haría. Ya había pagado un precio alto por ello.
Luck of the draw only draws the unlucky
And so I became the butt of the joke
I wounded the good and I trusted the wicked
Clearing the air, I breathed in the smoke
Maybe you ran with the wolves and refused to settle down
Maybe I've stormed out of every single room in this town
Threw out our cloaks and our daggers because it's morning now
It's brighter now, now
La práctica tomó un punto de descanso, en que Aang secaba las gotas de sudor que caían por su torso mientras bromeaba en camaradería a Zuko el cual solo acertaba en arrugar el rostro, como que si lo que había dicho el maestro aire no le hubiera parecido gracioso. Pegó un brinco cuando sintió una mano posarse con firmeza sobre su hombro derecho. Suki la observaba con deje de preocupación.
-Oye Katara, tranquila- sonrió la guerrera Kyoshi. La joven se miraba diferente, aun con su traje de la prisión de la roca hirviente, sin embargo, la tristeza que se reflejaba en sus ojos el día de su llegada ya se había esfumado completamente- te decía que deberíamos preparar algunas bebidas ¡Tremenda calor hace!
- ¡Eh! Si- dijo mientras la seguía hacia la cocina que habían improvisado en el templo. La ventana daba justo directo al patio, donde observó como el príncipe de la nación del fuego y el avatar reiniciaban su entrenamiento. Desde ese punto se podría mantener alerta de cualquier movimiento sospechoso. A su derecha vio como también se disputaba una partida de Paisho entre su padre y Harú, con el resto de los chicos como espectadores.
I don't wanna look at anything else now that I saw you
(I can never look away)
I don't wanna think of anything else now that I thought of you
(Things will never be the same)
I've been sleeping so long in a 20-year dark night
(Now I'm wide awake)
And now I see daylight (Daylight), I only see daylight (Daylight)
I only see daylight, daylight, daylight, daylight
I only see daylight, daylight, daylight, daylight
Sacó unos bananos y melones de la repisa, sin embargo, sus ojos no se despegaban de los 2 maestros, mientras volvía a rememorar los últimos momentos en el submarino previo a la partida de Aang a combatir al señor del fuego. Aquellos ojos grises conectando con los suyos de manera decidida, sus alientos chocando el uno con el otro, sus labios suaves posándose sobre los suyos y el dulce sabor que desprendían; sentía que, si cerraba sus ojos, se encontraba ahí de nuevo, con la brisa del mar chocando sobre su rostro.
Si bien no lo quería admitir, ese era un pensamiento rosa, que la acompañaba en las noches cuando su cabeza tocaba su almohada, en las mañanas cuando despertaba, en las tardes mientras hacía su entrenamiento de agua control y también al atardecer, cuando las manos de Aang rosaban las suyas al momento que servía la cena; siempre queriendo verla directamente a los ojos, tratando de asegurarse que todo estaba bien entre ambos y que ese suceso no había tenido repercusiones.
- ¿y bien…? – preguntó Suki luego de un largo tiempo de silencio. Esta pelaba los bananos mientras Katara los cortaba en trozos- ¿estas de acuerdo con que tu hermano y yo, pues tu sabes, iniciamos una relación?
Katara la vio extrañada mientras le era peculiar el nerviosismo con el que se movían las manos de su amiga. Sonrió con ligera burla – ¿acaso no debería de estarlo?
- ¡No! - exclamó la guerrera con apuro- es decir… si quiero que estés de acuerdo. Tu opinión y la de tu padre son muy importantes para mí.
-Gracias por considerar nuestra opinión- dijo al cabo del tiempo Katara, mientras continuaba con su tarea; apretó el cuchillo cuando vio que Zuko hizo que Aang cayera de bruces contra el suelo. Al ver que el mayor ayudaba al joven a reincorporarse y seguir los ejercicios pudo mejorar su respiración- a como dije- rompió el silencio luego de una angustiosa pausa- la opinión que importa es la de Sokka, en fin… es con él con quien iniciarás una relación
-Aun así – continúo su compañera mas animada- me alegra que estés bien con lo nuestro. Aunque pueda parecer sorprendente para muchos, siento que estoy lista para algo duradero con Sokka – Katara le dio una mirada de reojo. Suki extrañamente se miraba muy concentrada en su tarea- sé que parecerá descabellado, que, a mi edad, siendo mi primer novio, esté pensando en matrimonio.
-Fuera de lo común- Katara seguía cortando las frutas y colocándolas en un bowl- con los jóvenes que somos, es difícil pensar que lo que queremos será duradero, hay tanto por conocer, tanto por madurar, tanto por crecer…
-¿Sabes? A mí no me sorprendería de Aang
¡ZAS!
-¡Katara! – Exclamó Suki. Levantó su mano en busca de alguna cortadura. El cuchillo había pasado a un centímetro de su dedo índice - ¡ten más cuidado! ¿en que estabas pensando?
Se secó las manos con nerviosismo y cogió asiento. Suki decidió empezar a preparar el jugo sin percatarse que el corazón de su amiga latía desbocado contra su pecho.
-Decías… - inició vacilante – Decías de Aang…
- ¡Ah, si! – inició Suki distraída- no me sorprendería que Aang apareciera diciendo a esta edad que ya tiene a alguien con quiere permanecer el resto de su vida.
- ¡Por Dios Suki! – lo dijo más en negación para sí misma – Aang tiene apenas 12 años, ¡que va a saber del amor a estas alturas!
-Cientos de miles de vidas pasadas ¿Recuerdas? – empezó a servir los jugos en unos vasos de hielo hechos por Katara – si hay alguien que sabe que quiere de la vida definitivamente es él. De nosotros solo él ha conocido el verdadero amor.
-En sus vidas pasadas – replicó Katara.
- ¿Hay alguna diferencia? - presionó la mayor- todas sus vidas, al fin y al cabo, son él.
No quiso seguir en contradicciones, Suki lo notaría raro e iniciarían las preguntas, las preguntas llevarían a revelaciones y las revelaciones a toma de decisiones. Lo que menos quería hacer en ese momento, decidir el qué hacer.
And I can still see it all (In my mind)
All of you, all of me (Intertwined)
I once believed love would be (Black and white)
But it's golden (Golden)
And I can still see it all (In my head)
Back and forth from New York (Singing in your bed)
I once believed love would be (Burning red)
But it's golden
Like daylight, like daylight
Like daylight, daylight
Katara volvió su vista nuevamente a la ventana notando, para su sorpresa que Aang estaba dirigiendo su mirada hacia donde estaba sentada. ¡De nuevo sentía las malditas mariposas en su vientre! Otra vez regresaba su mente al día de la invasión. Los labios de Aang sobre los suyos, sus ojos cerrándose en entrega completa, la sensación de electricidad recorriendo todo su cuerpo ¡Las malditas expectativas!
¡Se negaba! Rotundamente. Ella y Aang estaban muy jóvenes para siquiera iniciar una relación. "Pero también para combatir en la guerra" – le recriminaba su mente.
Y es que a la vez con Aang todo le parecía a la vez tan sencillo, ser una niña, reír, compartir, enamorarse. Todo se sentía tan sencillo, sin embargo, a la vez, todo era tan difícil. Y es por eso que no podía. Porque sus vidas pendían de un hilo, porque estaban en medio de una guerra, porque era su amigo y no quería lastimarlo y porque el tanto pensar, la tenía más confundida.
No supo como llegó al patio, con una bandeja llena de jugos. Los chicos corrieron al encuentro de ella. Cada uno agarrando con placer un vaso de esa bebida tan refrescante. Sin embargo, unas cálidas manos rozaron las suyas, pareciendo un toque casi accidental, llevando a sus miradas encontrarse; y es ahí que sus ojos grises revelaban sus intenciones, captar su atención.
- ¿Te ayudo, Katara? - preguntó el maestro aire, con un tinte de inocencia, mientras arrebataba la bandeja de sus manos. Y de nuevo esa sensación de electricidad y las ganas de adentrarse a lo desconocido que, a su vez, no lo era del todo.
-Gracias Aang- sonrió nerviosa mientras lo seguía. Sin percatarse que, si bien los demás eran ajenos a lo que pasaba entre ambos chicos, una astuta maestra tierra aguantaba la risa mientras el vaso de jugo era llevado a sus labios.
Toph aun no sabía el por qué, pero, desde el día de la invasión, el observar a Aang y Katara se había hecho muy interesante. Demasiado interesante.
Espero el fic haya sido de su agrado. ¿Sugerencias?
