Hola a todos, aquí Vera ✨️
Bueno, solo paso por aquí para dejarles este one shot que contiene Yutamaki y Gojohime.
La verdad desde hace mucho quería sacarme esta idea de la cabeza y al fin lo logré. En forma de un solo capítulo pero lo logré.
Espero les guste ️ mientras sigo trabajando en los demás capítulos que ando preparando para ustedes.
Pregunta antes de continuar ¿Ustedes a quien creen que habrá tenido más parecido físico Sugawara? ¿A Yuta o a Satoru?
Ahora sin más, disfruten de este capítulo único.
LA MUJER DE MIS SUEÑOS
Noche tras noche, Yuta y Satoru tenían el mismo sueño compartido.
La misma mujer se les había aparecido en sueños durante siete noches seguidas.
Era una mujer de cabellos largos y oscuros como la noche, destacaba que tenía unos bellos ojos color miel y que brillaban como el sol, tenía una hermosa piel tan clara y tan suave como la ceda y en su cuerpo, el cual movía con porte y delicadeza, portaba un hermoso y grueso kimono con colores dignos de las mujeres de la alta sociedad de la era heina, sobre todo destacando de entre esas prendas, el color tan rojo como la sangre, haciendo que esta fémina destacara por aquellos pasillos de aquella antigua casa feudal.
Esa mujer siempre los seguía por aquellos pasillos de sus memorias, era rápidamente reconocida por su carácter fuerte y por su dulce voz, tan armoniosa como una canción.
Siempre esta misteriosa mujer pronunciaba una palabra, mientras sus labios se posaban sobre los de ellos.
—Tu...—susurraba esta misteriosa entidad.
Esa mujer antes de tocar los labios de esos dos hechiceros en sus sueños, siempre pronunciaba un nombre un poco confuso para esos dos, pero que venia grabado en su sangre.
—...— susurro y su cálido aliento choco contra sus bocas.
¿Acaso era el nombre de su amante, que sus labios pronunciaban antes de unirse en un beso?
Una vez los labios de Satoru y Yuta eran tocados por esa misteriosa entidad, ambos despertaban de aquel sueño con una extraña sensación de inquietud, un cosquilleo les recorría la nuca que les helaba la piel y sentían que el corazón se les saldría del pecho.
—¿Quién será esa mujer?
Se preguntó Satoru, mientras jugaba levemente con su antifaz negro para dormir, se había quedado la noche en una habitación de la academia.
Miró la hora en su celular, era hora de comenzar el día.
—No importa, solamente fue un sueño... — susurro para sí mismo.
— Pero es el mismo sueño por séptima vez en la semana— se quitó las sábanas y estiro los brazos—Ya pasará— no le dio importancia en ese momento.
Pero aquella extraña sensación para nada se esfumo aquella mañana. Al contrario, incremento cuando Satoru se encontró con Yuta en el salón de clases.
—Buenos días — saludo Satoru a su alumno favorito, al cual había llamado hablar —¡Mira lo que te he traído!— saco con orgullo la credencial de este— De nuevo has recuperado tu grado especial en menos de tres meses— le entregó aquel plástico— felicidades Okkotsu. En hora buena ya que tengo planes para ti.
—Buenos días Gojo sensei — respondió Yuta en un bostezo— Muchas— bostezo de nuevo —Gracias — tomo aquella identificación entre sus dedos.
Aquel chico parecía aún cansado.
—¿Acaso Tuviste una mala noche? Porque definitivamente eso sonó como un bostezo de cansancio — cuestiono Gojo con curiosidad.
—¿Eh? Lo siento sensei— Yuta se disculpó apenado y acomodo su cabello negro —Es que de nuevo he tenido un sueño... muy extraño... — rasco su nuca.
—¿Extraño? ¿Puedo escuchar de que se trata?— pregunto Satoru con demasiada intriga desbordando por las comisuras de su boca, mientras se recargaba en el escritorio.
—Bueno, es que ya van varias noches seguidas que sueño con una mujer — respondió Yuta muy apenado, mientras gotas de sudor bajaban por sus mejillas.
—¡Oh! ¿Entonces son sueños húmedos los que no te dejan dormir? Es algo normal a tu edad jaja — comento Satoru con una gran sonrisa de burla.
—¿Qué?¡No! ¡No se trata de ese tipo de sueños!— grito Yuta, con el rostro teñido de rojo, pero rápidamente decidió explicar la situación, con sus manos yendo de un lado a otro.
—Lo que trato de decir es que ... ya van siete noches seguidas que sueño con la misma mujer pero no se siente como si fuera un sueño... sino más bien como un recuerdo...un recuerdo bastante real.
—¿Un recuerdo? ¿De qué se trata? ¿Como es esa mujer?— pregunto Satoru con extrañeza. Incluso a través de la venda negra pudo notarse como sus cejas se movían de sorpresa.
—No se explicarlo con exactitud. Pero en dicho sueño me veo a mí mismo, Caminando por un pasillo de lo que parece ser el palacio real o la residencia de un señor feudal. Siempre que trato de ver mi reflejo, me veo borroso el rostro, nunca logro ver mis rasgos más allá de mi nariz, pero al mirar mi cuerpo, siempre voy vestido con un traje negro de un erudito de la era heina— explicó.
—Interesante ¿Qué más pasa en tu sueño?— cuestiono Gojo al sentir familiaridad con esas descripciones.
—Bueno, mientras voy caminando por esos pasillos, una mujer de bello rostro, ojos tan dorados como la miel y con el cabello tan largo y oscuro, me llama por mi nombre... o mejor dicho, por un nombre que no alcanzo a descifrar. Y después ella...— llevo sus dedos índice y medio a su boca, recorriendo con lentitud como si aún sintiera esa sensación en sus propios labios.
Satoru ladeo suavemente su cabeza a un lado, aquello que describía Yuta era lo mismo que el soñaba cada noche.
—¿Y después que pasa?
—Ella me...
—¿Ella te besa?— pregunto Satoru con firmeza.
—¡Así es! Esa mujer me besa pero cuando lo hace, pronuncia algo en un susurro que es casi imposible de escuchar y ahí es cuando despierto como asustado — Yuta miro a su maestro, el cual parecía muy tenso ante esas palabras.
—¿Sensei, pasa algo?— pregunto el alumno extrañado de ver a Satoru tan callado.
Al principio, Satoru lo tomó como una simple coincidencia, un producto de su mente hiperactiva de grado especial. Pero cuando Yuta le mencionó a esa misma mujer y explicaba a detalle aquel sueño, la preocupación se apoderó de él. ¿Era una maldición? ¿Un presagio de algo terrible?
—¡Yuta, Vamos rápido con Shoko! Algo está mal con nosotros dos— comento Satoru con una voz seria.
—¿Sensei? ¿Qué pasa?— pregunto el alumno con preocupación.
—Eso es lo que vamos a resolver... no es normal que dos hechiceros tengan el mismo sueño. Eso podría ser un mal presagio o pudiera ser que estemos bajo los efectos de una maldición desconocida.
—¿El mismo sueño? ¿Sensei, usted ha soñado lo mismo que yo? ¡¿Mal presagio?!— grito—¿Bajo una maldición?
—Si, así que es mejor actuar rápido.
Desesperados, ambos acudieron con Shoko, quien por suerte estaba sobria.
Tras examinarlos exhaustivamente, Shoko descartó cualquier problema físico o mental.
También descarto que alguna maldición los hubiera golpeado, así que a su juicio como médico iba a una sola respuesta a lo que esos dos estaban padeciendo.
Algo que decían los libros de texto que podía pasar una vez cada mil de años, sobre todo cuando dos personas comparten un mismo ancestro.
—Lo que ustedes dos están experimentando "Podría" ser un caso muy extraño de memoria compartida— dijo ella con voz calmada.
—¿Memoria compartida?— cuestiono Yuta confundido —¿Qué es eso?
—Se trata de una especie de trance donde dos personas, en este caso ustedes dos, comparten una misma memoria, la cual puede que este grabada en lo más profundo de su subconsciente o en su sangre, así como sucede con la energía maldita y las técnicas innatas, algunas memorias pueden ser transmitidas de generación en generación. En este caso, lo que ustedes dos están experimentando es una memoria del mismo ancestro con el que comparten sangre. Asi que esto que experimentan NO es un sueño— explicó.
—¿Estás diciendo que lo que vemos es una memoria de Sugawara no Michizane? ¿Segura que es eso y no el efecto secundario de alguna maldición?— pregunto Satoru con intriga.
Shoko inhalo su cigarro y después exhalo ese humo.
—¿Acaso dudas de mis palabras?
—Un poco y más que estos casos son muy extraños entre los hechiceros. Solo se da en uno de miles— comento Gojo con un puchero.
— Y por eso mismo que casi no hay casos registrados sobre este "padecimiento" si es que se le puede catalogar como uno, es un fastidio encontrar aquello que lo esté provocando — comentó Shoko con cansancio.
—¿Y Cómo se cura esto?— pregunto Yuta con preocupación.
Shoko exhalo una vez más el humo de su cigarro—Por los pocos registros que existe de esto, la única forma que se me ocurre es que ustedes descubran más sobre esta mujer — explicó.
—¿Estás hablando de descubrir quien fue esa mujer en la vida de Sugawara?— cuestiono Yuta con confusión.
—Así es. Deben descubrir realmente quién es esa mujer que ven en sus memorias. Quizás eso les dé una pista sobre lo que fue de "ella" O en su caso más "poético y romántico" puedan descubrir si esa mujer "reencarno" en la época actual — explicó Shoko.
Satoru bufó un poco.
—¿Reencarnado? Hablas de forma muy poética Shoko. Sabes que las reencarnaciones en hechiceros no se dan seguido por lo que se sabe. Además ¿Como sabremos quien es esa misteriosa mujer en la actualidad?
—Pues de la misma forma poética y romántica de la que se habla de la reencarnación. Osea hasta que estes frente a esa mujer, lo sabrás— inhalo lo que quedaba de su cigarro — Hasta que estes frente a esa persona, tus recuerdos se intensificarán y la reconocerás enseguida, puede que experimentes una conexión profunda con esa mujer. Esto comúnmente se llama también como un caso de "almas gemelas"
Gojo volvió a bufar —¡Ja! Ver tantos dramas en TV y leer tantos libros te han jodido de forma romántica Shoko.
La doctora solo le lanzó una mirada de molestia a Satoru por eso que dijo.
—Y— Yuta titubeo levemente — ¿Qué pasa si no descubrimos quien es esa mujer de nuestras memorias?
Shoko apago su cigarro en el cenicero —No lo sabemos con exactitud... aunque mi teoría es que hasta que descubran quien es esa mujer, esos sueños seguirán al grado en que quizás les será imposible saber si están soñando o si de verdad es un recuerdo o si estas viviendo en el presente. La privación de sueño puede llevarte a la muerte.
Yuta trago saliva con dificultad al escuchar aquello. Llevaba ya una semana sin dormir bien y eso se le empezaba a notar en su rostro.
En cambio, Satoru se burló de la situación.
—"Almas gemelas", "Reencarnación", "Memorias compartidas" todas esas son tonterías poéticas. Quizás esto se vaya con el pasar de los días y una buena medicina para dormir.
—Satoru, esto podría ser peligroso si no averiguas quien es esa mujer que muestran las memorias de tu antepasado—comento Shoko con molestia.
—Si como sea. Ya veremos cómo lo solucionaremos, por el momento solo recétanos algún medicamento para el sueño — Satoro miro su celular.—Bueno Shoko, gracias por la consulta, pero ya debo retirarme, tengo que ir a Kioto a resolver unos pendientes. Y tú Yuta —Miro a su alumno — Tienes una misión que hacer junto a tus compañeros.
Shoko solo soltó el aire con molestia. Sabía que Satoru era un idiota por tomarse aquello muy a la ligera. En cambio, a Yuta no le quedó de otra que obedecer a su maestro, el cual partiría a Kioto esa misma tarde porque iba a negociar sobre el próximo viaje que estaba planeado que hiciera Okkotsu por el extranjero. Y aquello debía discutirlo también con el director de la otra escuela como parte de los peces gordos.
La idea de una memoria compartida era tan intrigante como perturbadora. ¿Cómo era posible que ambos soñaran con la misma mujer y con detalles tan específicos? ¿Quién diablos era esa mujer que besaba a Sugawara? ¿Una amante? ¿Una concubina? ¿Una cortesana?
Satoru, intrigado por la teoría de Shoko, comenzó a observar con más atención a las personas que lo rodeaban de camino a la sede de Kioto. Incluso estando en la academia, miraba con atención a todos a su alrededor.
Al inicio, aquello le pareció una idiotez, un simple problema romántico que la cultura actual se empeñaba en retratar en novelas y libros.
Pero lo que pasaría una vez se encontró con Utahime, lo haría dudar sobre si lo de las memorias compartidas y la reencarnación era real.
—Gojo, el director Gakuganji ya puede verte—comento Utahime en una mueca al llamar desde detrás del sillón a ese hechicero.
Satoru se puso de pie y se giró hacia ella —¡Hasta que ese viejo me va a ver! Utahime de todos modos...— no pudo terminar aquella oración, ya que una vez miro a Utahime de frente. Noto algo extraño en ella.
No parecía ser ella misma. Sino que se parecía bastante a esa mujer que miraba en sueños. Hasta su voz era la misma.
Rápidamente se quitó la venda negra que cubría sus ojos, se los tallo y la miro de pies a cabeza.
Su mirada se encontró con la de ella, aquella mirada era tan dorada y brillante como el oro que veía en sus sueños, pero en aquel momento se sentía tan real.
Satoru tuvo la impresión de estar viendo a la mujer de sus memorias compartidas en aquel instante frente a él. Hasta su presencia y energía maldita se sentía similar a la de ella.
—¿Por qué esa cara? — comento Utahime en un tono que delataba desagrado.
En ese instante, Satoru parecía tener un recuerdo que no era suyo. Sino aquel recuerdo era de su ancestro.
Utahime era la viva imagen de aquella mujer, ya que verla en aquel instante era como ver a esa mujer vistiendo aquel kimono rojo e incluso daba la misma vibra que ella. Incluso se sentía como si el tiempo se hubiera detenido.
—¡Realmente Pareces un pervertido mirándome asi!— comento ella con molestia.
Los movimientos que hizo Utahime de poner sus manos sobre sus caderas, Satoru los vio como en las memorias de su antepasado, incluso el gesto de torcer la boca y arrugar la nariz, era el mismo de aquella mujer. Era como si mirara a la mujer del kimono calcada sobre la miko.
Satoru sintió que su corazón saltaba de su pecho, como si tuviera una conexión que iba más allá de lo conocido con la mujer que estaba frente a él.
—¡¿Qué tanto me vez idiota?! ¡Andando que el director te está esperando!— comento Utahime muy molesta y empezando a caminar hacia la oficina del director Gakuganji.
El albino sacudió la cabeza y su cuerpo apenas reacciono. A su mente llegó una conclusión.
—¡Oh!
Utahime elevo una ceja.
—¿Por qué ese "oh"? ¿Gojo, Estas bien?— pregunto deteniéndose un momento a mirarlo.
Satoru solo sonrió levemente.
—Estoy de maravilla. Es solo que creo que acabo de encontrar una respuesta a un sueño que tuve.
—¿Un sueño? ¿Qué sueño?— cuestiono Utahime confundida.
—No puedo decírtelo— comento Satoru poniéndose su venda negra —¡Vamos Utahime, que ese viejo se puede morir del coraje!
Utahime estaba extrañada por aquel comentario, en cambio, Satoru estaba seguro de algo.
Ella podría ser la reencarnación de esa mujer que veía en sueños. La esposa de Sugawara.
Esa misma noche, Yuta tuvo una revelación similar.
Mientras observaba a Maki después de que ambos estuvieran en una misión juntos, notó un parecido innegable entre esa Zenin con la mujer de sus sueños. El bello tono dorado de sus ojos, la fina curva de su rostro, la postura firme al momento de tomar su arma.
Era como ver a esa mujer de sus sueños en Maki.
Veía cómo se comportaba al dirigirse a los demás, y su caminar elegante de acuerdo al clan del que venía.
Incluso en la forma en que Maki se burlaba de él. Le hicieron entender a Yuta quién era esta mujer que se le aparecía en sueños y como podía estar relacionada con Sugawara.
Aquel hechicero de grado especial, no le quitaba la vista a su compañera y eso lo notó ella.
—¿Por qué esa cara?— Maki preguntó levantando una ceja y después pasó su mano sobre su cabello de la frente, el cual ahora estaba en forma recta —¿Acaso es mi copete? ¿Se me ve mal?
Pregunto ella ya que llevaba poco que había cambiado de peinado. Deshaciéndose de su fleco para ahora portar un lindo corte hime, con un copete recto sobre su frente.
Yuta movió las manos —No es nada de eso. Al contrario. Te vez muy bien con este nuevo corte.
—¿Entonces por qué traes esa estúpida cara? ¿Por qué me miras tanto? ¿Tengo algo en el rostro o que?— pregunto ella con molestia. Haciendo que de nuevo, Yuta mirara en Maki a esa mujer que veía en sueños.
Parecía que había encontrado la respuesta que buscaba, ya que incluso en ese momento, tuvo un recuerdo que no era de él, sino de su ancestro.
Sintió que su corazón saltaba de su pecho al descubrir la verdad que estaba frente a sus ojos.
—No es nada— repitió Yuta— Es solo que recordé un sueño.
—¿Un sueño?
—Sí, pero creo que ya encontré una respuesta a lo que había soñado— respondió con una sonrisa.
—Idiota— respondió Maki con una mueca —¡Deja de mirarme así! ¡Me incomodas!— le dio unos golpecitos ligeros en la frente.
Aquel toque hizo que Yuta tuviera otro recuerdo de su ancestro con esa mujer que también le daba un leve golpe en la frente cuando la hacía enojar. Hasta sintió esa conexión cuando el dedo de esta choco contra la frente de este. Sintiendo que la chispa del pasado avivara en el presente.
Yuta se sobo la frente.
—Gracias Maki san— sonrió —Ahora Vayamos a descansar.
Maki solo se quedó extrañada con aquella respuesta.
En ese momento, los descendientes de Sugawara entendieron todo. Era como si la misma alma habitara en dos cuerpos diferentes al mismo tiempo.
Maki Zenin y Utahime Iori, podrían ser las reencarnaciones de la esposa de Sugawara.
Las preguntas comenzaron a martillar sus mentes. ¿Podía una persona reencarnar dos veces y al mismo tiempo? ¿El alma podía dividirse en dos? ¿Era posible que la mujer del kimono estuviera ligada a Utahime y Maki de alguna manera? Y, lo más importante, ¿Qué significaba esto para ellos? ¿Acaso significaba que su esposa lo siguió hasta la actualidad?
Si eso último era cierto, ambos podían considerarse afortunados de que aquella que fue amor de Sugawara los siguiera acompañado incluso en el presente, en aquellas dos mujeres que amaban intensamente.
Espero les haya gustado ️
Como dije, por el momento esta historia la dejare en un solo capítulo. Aunque creo que la idea da para más.
Los quiere Vera ❤
Nos seguimos leyendo.
