Ranma 1/2 no me pertenece. Todos los derechos estan reservados a su autor original. Historia inspirada en la canción "Euphoria" de JungKook. Todos los derechos se reservan.
Euforia.
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Si le hubiesen preguntado hace años que es lo que le ponía eufórico, hubiese respondido sin dudarlo que las artes marciales. No conocía otra cosa más interesante y reconfortante. Cada vez que entrenaba su cuerpo y mente se volvían una sola, entregándole una sensación de paz y tranquilidad. Su sonrisa amplia salía a flote con cada golpe y patada que daba. Y el miedo lo derribaba cada vez que alguna técnica de combate no era dominada tal y como él lo quería.
La razón de su euforia, el mar que lo acompañaba cada vez que se sentía solo, la utopía que existía en su vida eran las artes marciales. Pero todo eso cambió el dia en que adquirió esa maldición.
Y la euforia desapareció. Ahora el miedo a lo desconocido lo invadía, se volvió una constante en su día a día. Su nueva condición le resultaba extraña, humillante. Sintió como su vida cambió por completo, así que la alegría no se volvió a asomar por mucho tiempo en su corazón.Y su priori se convirtió en encontrar esa anhelada cura para lo que le pasaba.
Poco después su padre le reveló un compromiso arreglado, en contra de su voluntad.
Su padre. Aquél que lo condenó con una maldición. Aquél que le presentó un futuro donde no habría paz ni tranquilidad.
Lo odiaba.
Luego, Nerima se volvió el oceano azul que inesperadamente apareció frente a él, un dulce espejismo de aquel desierto que era su vida.
En un pestañear se vió viviendo en una casa ajena, conociendo a una familia peculiar para él. Obliigado a descubrir un nuevo escenario en su vida. Obligado a enfrentarse a nuevos sentimientos, aún desconocidos.
Conoció a Soun Tendo, un hombre que era sentimental y protector con sus hijas, la definición del sacrificio absoluto. Conoció la bondad y la dulzura maternal en Kasumi Tendo, la mayor de las hermanas. Con Nabiki Tendo descubrió el soborno y la manipulación que las personas podían cometer en nombre de la avaricia y el dinero. Y con la menor de las hermanas, Akane...
¿Que era eso que sentía?
Porque al conocerla por primera sintió calidez y familiaridad. Pero después aborrecimiento al ver que una persona podía tener facetas desagradables e iracundas. Luego, al empezar a conocerla profundamente sintió admiración por la fortaleza que ella demostraba y por el amor a las artes marciales.
Pero se volvía a preguntar que es lo que estaba sintiendo cuando supo que a ella le gustaba el doctor Tofú. Y esa pregunta también rondaba cuando cambió el look de su cabello por entrometerse en una pelea donde nada tenía que ver. Y ni se diga de todas las veces que ella era amable con él, o cuando sonreía ampliamente.
Había escuchado del amor, pero nunca se le cruzó aquél sentimiento en su vida. Y no quería saber que era eso que sentía. No quería indagar si era amor
Luego, en Ryugenzawa, volvió a sentir el miedo aferrandose a su corazón. Pero era otro tipo de miedo, uno donde descubría que, por primera vez desde que conocía a Akane, él no era su prioridad. Y cuando tomó la mano de la chica de regreso pudo ver con claridad que se trataba de la euforia. Sí, no le cabía dudas de que el sentimiento que florecía dentro de sí era la euforia.
Y poco a poco fue descubriendo que tenía un segundo priori: proteger a la chica que era su prometida desde antes de nacer. Proteger a Akane, sin importar el costo, porque eso que tenían era una cosa más alla del simple destino.
Sin embargo, aún cuando puso empeño en ello falló en el momento en que, poniendo por encima su propia prioridad de tener el Nannichuan, Akane fue secuestrada por el enemigo que debía enfrentar.
La euforia volvió a desaparecer. Pero en el hubo una nueva determinación. Convirtió a Akane en su única prioridad, arriesgando su propia vida con tal de que ella estuviera a salvo nuevamente.
Y cuando la tuvo en sus brazos, inerte en Jusenkyo, la tristeza le invadió. Se dió cuenta que un mundo sin Akane era nada, porque ella era su utopía. Era la persona a la cuál quería tomar de la mano, era la única chica a la que salvaría, por la que moriría. Ahora todo era transparente para él, ahora estaba seguro de que, más allá de la euforia que le daba su simple presencia, el amor hacía ella era demasiado fuerte que al negarlo era como si cometiera un gran pecado.
Cuando Akane despertó por fin pudo volver a sentir la euforia recorriendole las venas. Sin embargo, ambos miraron con dolor profundo el lugar que sería la cura para esa dolorosa maldición que cargaba. Lamentandose por no poder salvar aquel lugar. Pero él, al verla a ella de pie, con su camisa puesta, malherida por salvarlo, detuvo esa tristeza que le invadió. La amaba, y por ella renunciaba a la cura.
Pero esa era una verdad que se guardó para él. Y era una verdad que, quizá, en un futuro, sería capáz de confesarle.
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—¡Ranma!
El joven volteó a verla. Ahí estaba ella, parada, con un hermoso vestido de estampado de flores color azul, y una chaqueta de mezclilla. Sonriéndole tan dulcemente. Akane corrió rápidamente a su lado.
—Te tardaste, tonta.— Respondió el chico con una sonrisa brillante. Vestía un sencillo conjunto de pantalón sastre color marrón y camisa blanca, por recomendación de su madre claro estaba.
—Lo siento, no sabía que ponerme.— Le respondió un poco apenada.
—Te perdono solo porque estoy de buenas.
—¡Tu también tienes suerte de que lo esté! Aunque seamos prometidos no significa que aguantaré todos tus errores.
—¡¿Otra vez con eso?! ¡Y-ya te dije que fue un accidente! D-de verdad no quería tirar tus pastelitos.
—Si, si, claro.— Respondió con un sarcasmo, adelantandose unos pasos de él. —Bueno, será mejor que nos demos prisa, no queremos llegar tarde a nuestra reservación...— Volteó a verlo, sonrojada. —cariño.
Ranma le alcanzó, y con un tierno sonrojo le alborotó un poco el pelo, la tomó de la mano y la guió hacía su destino.
Porque la verdad, aquella que quiso ocultar, por fin vió su salida. Y sin importar si el mundo se derrumbaba o si la tierra se partía en dos, él se encargaría de nunca despertar de ese sueño. No dejaría que esta utopía se desvaneciera.
Porque por fin había encontrado la causa detrás de su euforia.
¡Hola a todos! Ha pasado muchísimo tiempo desde que me asomé por estos rumbos. Ya soy mayor, tengo 26 años (próximamente 27).
Recién me he vuelto a acercar a esta plataforma, años sin leer y escribir algún relato de este gran anime, y debo decir que lo extrañé. He encontrado relatos increíbles nuevamente, y espero que este pequeño texto lo sea para quienes lo lean.
Volviendo a ver el manga y el anime con esta edad que tengo, puedo decir con certeza que ambos se adoran, solamente que la juventud hace que seamos inmaduros y no sepamos gestionar lo que sentimos. Y eso es lo que intenté plasmar aquí, ya que sin importar sus orgullos, Ranma realmente muestra un genuino afecto por Akane, poniéndola como su prioridad la mayor parte del tiempo.
Respecto a la canción que usé de inspiración, se llama Euphoria, y la interpreta JungKook de BTS. La letra plasma la euforia que se siente cuando entablas una conexión con alguna persona. Es una canción realmente hermosa, así que decidí que fuera la interpretación de lo que Ranma siente por Akane. Si alguien la quiere escuchar adelante, recomiendo la versión piano, pues la atmósfera de esa versión le da otro encanto a este relato.
En cuanto a los escritos que tengo en mi cuenta, así se quedarán. No planeo continuarlos, ya que si bien forman parte de mi crecimiento, realmente no encuentro ya motivación para seguir escribiendolos.Aun así agradezco los lindos reviews que me dejan. Espero poder escribir otros relatos pronto, y sin nada más que decir me despido.
Con cariño, Sandy.
