De nuevo, como les dije, aquí está el siguiente capítulo.

En el transcurso del día estaré publicando el siguiente.

Tenemos 3 más para ponernos al día, gracias por sus vistas y comentarios. Estaré respondiendo adecuadamente pronto. ¡Aun no he descubierto como responderlo por la app!


2.27

Un aroma que jamás desaparece


Japón, Tokio.

17 de septiembre del 2016

Mañana.

Hikoro estaba cocinando cuando una luz emergió del salón.

Apresurada, se abalanzó cerca de los sillones fijando su atención a la pared del costado dónde brincaban símbolos que formaban un enorme circulo, brillaban sin cesar y chispeaban. Respingó y se apresuró a quitar los portarretratos y buscar el pergamino que abriría el portal. Las únicas personas que conocían el acceso a este portal eran sus hermanos, Kakashi y ella; por lo tanto, sus esperanzas de que fuera Sasuke se elevaron y no dudó en conceder el paso.

Retrocedió ansiosa a ver a su hermano menor. La última vez que se vieron meses atrás intercambiaron una vaga despedida, Sasuke aún seguía un poco retraído debido a su discusión pasada y ella le daría el espacio necesario con tal de que no se alejara de él, pase a que le costó no despedirse adecuadamente de él confiaba en que regresaría y arreglarían sus indiferencias.

Así que cuando lo vio traspasar el portal, no dudó en abalanzarse a él y abrazarlo, o lo hubiera hecho si no fuera porque venía casi arrastrando a Naruto y una chica venía detrás de él.

—¡Sasuke! ¿Qué le sucedió a Naruto? —su alegría se combinó con preocupación ante el estado inconsciente de Naruto, siguió sus movimientos mientras cerraba el portal después de asegurarse de que no pasaría nadie más.

Naruto fue depositado en el sillón, tomando en cuenta en el estado en que venía Hikoro pensó que su hermano tendría más delicadeza en sus acciones. Se equivocó. Fuera como fuera no sería tratado con gentileza si no tuviera el rostro y nombre de Sakura, de eso estaba segura. El que fuera amigo de Sasuke te hacía automáticamente ser tratado un poco más de tacto y gentileza.

—Le infligieron heridas con agua bendita. Su vida no corre peligro ahora, la Cazadora hizo el trabajo pesado. —Sasuke señaló a la chica que hasta ese momento se quedó pegada a la pared observando su entorno con cierta cautela—. Su nombre de Hyūga Hinata, la primogénita del Clan o lo era antes de decidir venir con nosotros.

La manera en cómo la presentó no podría decirse que fue agradable, por supuesto, Sasuke no confiaba en otras personas fácilmente. Hikoro supuso que la Cazadora tendría que haberse ganado el favor o la confianza de Naruto o de otra forma no explicaría la presencia de esa chica, especialmente cuando en la guerrilla que participaron fue en contra de este Clan.

Sin embargo, no lo miró con la misma desconfianza. Si el hecho de que decidiera venir con ellos daba pie a que desterró de su propio Clan, fuera las razones que fuera podría cuestionarla debidamente sin tener a Sasuke alrededor, sabía que su hermano infundía mucho miedo cuando se lo proponía y Hinata parecía estar al borde del colapso mental cada vez que recibía una mirada de esos ojos negros letales.

—Un gusto, Hinata-sama —Le habló con respeto. No debía olvidar incluso que desterrada o no, seguía siendo la primogénita de un Clan Cazador, y las viejas costumbres no se pierden—. Soy Uchiha Hikoro.

—¿Hija de Uchiha Fugaku? —Los ojos de Hinata se ensancharon e hizo una reverencia también—. ¡Es un placer, he escuchado mucho de usted!

La mueca que hizo Sasuke no pasó desapercibida por su hermana, quién le dio unas palmaditas en son de tranquilizarlo y se dirigió Hinata, agitando su mano.

—No seamos formales, ambas hemos desterrado de nuestros Clanes y ya no representamos a ninguno ¿Te parece? —dijo, y al parecer la muchacha estuvo de acuerdo y asintió con cierto fervor—. Toma asiento y platícame un poco más sobre tu decisión de abandonar al clan —Señaló uno de los sillones del costado. Antes de cualquier otra cosa debía asegurarse de que no era un peligro potencial, pero juzgando por sus movimientos y la forma en que sus hombros se relajaron un poco, supuso que no era muy necesario.

Después se giro a su hermano que tenía puesto los ojos encima de Hinata, vigilando cada uno de sus movimientos como si esperara que en cualquier momento sacara un arma y decidiera apuñalarlos a todos. Le causó un poco de gracia su reacción, sobre todo porque, a cómo lo dijo, esta chica curó las heridas de Naruto y no cualquier Cazador ayudaba a un Mestizo en estos días sin una buena razón. Por lo tanto, se acercó a su hermano y le dio unas palmaditas en su brazo logrando traer su atención por completo.

Cuanto extrañó a su hermano y le alegraba verlo con bien. No dudó en acercarse y abrazarlo brevemente recordando lo poco que le gustaba el contacto físico entre ellos, fue tan breve que no se percató de que las manos de Sasuke estaban a medio ascenso para devolverle el gesto. Se apartó tan rápido dejando al chico con un sabor amargo en la boca.

—Ve a descansar, no te preocupes por las cosas aquí, yo vigilaré a Hinata y me aseguraré de llamar a alguien para que lleven a Naruto al hospital.

Sasuke despejó sus pensamientos entorno a Hiroko y vaciló entra ella y su amigo descansando en el sillón siendo visto por Hinata que no le apartó los ojos de encima.

—Naruto ya fue atendido hace un par de horas por nuestros aliados, sólo necesitará brebajes y descanso adecuado —informó, y después dejó escapar un suspiro—. Vigila bien de esa chica, aún no me fio de ella.

—Lo tengo cubierto, ve a descansar —tarareó Hikoro y lo empujó suavemente al pasillo.

Sasuke se sorprendió un segundo por el tacto y siguió caminando un poco contraído de tener una interacción normal con su hermana, pero no sin antes de lanzarle una mirada amenazadora a Hinata que dejaba muy en claro que no intentara algo sospecho o las consecuencias sería muy malas.

Mientras desaparecía por el pasillo, Hikoro se dejó caer en el otro sillón con la espalda enderezada, volviéndose a la Cazadora que parecía muy entretenida observando a Naruto, llamó su atención.

—¿Y bien? ¿Puedes decirme que te impulsó a abandonar tu clan?


Su hermana le había dicho que lo mejor era descansar. Sasuke estuvo de acuerdo incluso después de tomar una ducha —y que ducha, hacia tanto que no tenía un baño adecuadamente—, dejándose caer en el colchón soltando un suspiro largo. Cuando uno está en territorio hostil con poco acceso a un descanso adecuado, pasaba cada segundo añorando una cama y un lugar seguro para descansar, ahora que se encontraba aquí no podía dejarse caer por completo ya que estaba pendiente a la energía desconocida de la sala ¿Quién le aseguraba que no intentaría lastimar a Naruto, o peor aún, a Hikoro? Por eso mantuvo un sueño ligero durante un par de horas antes de rendirse y levantarse de nuevo con un solo pensamiento en mente.

Sakura.

Por supuesto, necesitaba verla y saber que se encontraba bien. Hacerle de conocimiento que cumplió su promesa y nadie lo alejó de su lado, cada instante en que tenía oportunidad, de esos momentos en que su mente no estaba plagada de estrategias de combate o maneras sobrevivir durante noche, divagaba en sus recuerdos con Sakura, acariciando su amuleto de la suerte que colgaba de su pecho.

Se preguntó un montón de veces si Sakura lo extrañaría, era un poco egocéntrico al pensar que absolutamente sí al igual que él la extrañaba a ella. Por eso ahora se encontraba ansioso por saber su paradero actual.

Una vez que el cansancio no fue un impedimento, buscó una de sus gabardinas y se calzó de sus botas antes de buscar a su hermana encontrándola en la cocina terminando de preparar alegremente lo que olfateó, a su parecer, un estofado. Sinceramente se alegró ir de salida, así evitaría comer el no-veneno de su hermana.

—Hikoro, dame tu celular —dijo apenas pisó la cocina, pero entonces se percató de que ahí también se encontraba Hinata. Le dedicó una dura mirada antes de mostrar indiferencia y seguir mirando a su hermana que se giró a él con ceja alzada.

—¿Razón?

—Necesito la ubicación de Ino.

Hikoro enarcó una ceja e intuyó lo que en realidad quiso decir: necesito la ubicación de Sakura. Se rio entre dientes y extrajo de su pantalón el aparato, dispuesto a burlarse de él.

—¿No puedes ser un poco más sincero? —comentó, pero aún así le extendió su celular.

La fulminó con la mirada y buscó el contacto de Ino. Sus pertenencias personales se perdieron entre sus batallas, no lo lamenta porque eran aparatos que podían ser remplazables en cualquier momento. Sabiéndose el número de Sakura de memoria, prefirió llamar a Ino ya que quería sorprenderla con su aparición. Estaba seguro de que Hikoro aún no había avisado sobre su llegada.

Hola, Hikoro ¿Sucede algo? —La voz de Ino sonó desde la línea.

—¿Dónde se encuentran en estos momentos? —preguntó sin rodeos saltándose todos los saludos cordiales. Casi escuchó el jadeo contrario y la acalló antes de que dijera su nombre—. No pronuncies mi nombre... ¿Me dirás o no?

—¡Que desesperado eres! —casi chilló Ino, pero luego susurró en voz demasiado baja obligándolo a prestar la debida atención—. Estamos en el panteón, vinimos a presentar respetos al hermano de Sakura... Vendrás, ¿no es así?

—Asegúrate de que no se entere de mi llegada —dijo escueto y colgó, no sin antes escuchar medio grito parecido a: "¡Sigues igual de mandón!" cortado a media frase.

Regresó el teléfono a su hermana y avisó que saldría un momento. Hikoro lo miró con ojos entrecerrados y llenos de sospecha, con una emoción contenida como si supiera exactamente porqué iría, y no, por más que lo ocultara sabía que su hermana conocería de sus intenciones. Tampoco se molestó en ocultarlo debidamente.

—Debo suponer que no regresarás hoy. —No fue una pregunta, lo cual irritó un poco a Sasuke.

—No es de tu incumbencia —soltó a la defensiva.

La mujer soltó un suspiro tan dramático agarrándose exageradamente el pecho que Sasuke pensó que sería una buena actriz, daría un sentimiento de pena a alguien que no supiera que a su hermana le gustaba ser dramática. Sí, Hinata la miraba de esa forma ahora.

—Uh... pobre de Sakura, aún no te has atrevido a decirle lo que sientes y ella solo te espera. —Se lamentó falsamente con la clara intención de que Sasuke revelara sus intenciones—. Es una chica hermosa no tardará en tener varios pretendientes.

Logró que su hermano frunciera el ceño y le dirigiera una mirada parecida a: "¿En serio quieres hablar de esto frente a una desconocida?". Aquella desconocida solo alternaba la mirada entre los dos hermanos sin comentar nada suponiendo que solamente debía ser oyente.

Y no solamente eso, el hecho de que Hikoro adivinara sus sentimientos lo dejaba un poco apenado. No por el sentido a que supiera la verdad, en realidad, ella lo conocía tan bien que con sólo mirarlo pudiera saberlo. Era algo que odiaba un poco de su hermana: la facilidad con la que leía sus emociones y buscara la forma de burlarse inocentemente de él para que lo admitiera en voz alta. Pero no lo haría —directamente— por lo menos.

Repentinamente sonrió de lado captando la mirada curiosa de su hermana mayor.

—Ciertamente ella es muy hermosa. No me sorprendería si alguien ya la estuviese devorando —comentó casualmente mientras se alejaba de la cocina con un andar despreocupado.

Después de unos segundos, Hikoro mostró una expresión de sorpresa ante su declaración implícita.

—¡Regresa inmediatamente, Sasuke! ¿Qué estás haciendo? —gritó exaltada a sabiendas de que su hermano ya había partido. Se sobó la cabeza pidiendo a Dios paciencia para tolerar las artimañas de su hermano menor.


Sakura se inclinó ante la tumba de su hermano fallecido, detrás de ella Gaara e Ino presentaron sus respetos en una reverencia que duró al menos un par de segundos antes de que un suspiro cortara el ambiente y un cuerpo cayera grácilmente de rodillas frente a la lápida. Una mano estirada limpiando la basura imaginaria de una sección y ninguno de los dos se atrevió a hablar, al menos hasta que la chica lo hiciera.

Al terminar de limpiar, Sakura por fin se inclinó un poco con un amago de sonrisa en su rostro.

—Hermano, hace tiempo que no vengo a visitarte discúlpame por eso, he estado ocupada con muchas cosas, pero jamás te olvidaría. —Sus palabras estaban llenas de cariño, acomodando gentilmente las flores en los floreros—. Hoy vine especialmente porque en estas fechas ocurrió todo, ya sabes, pero principalmente quería presentarse a dos de mis amigos. Ella es Ino, es mi otra guardiana cuando Sasuke no está conmigo. —Conforme las presentaciones eran dadas, Ino se arrodilló a su lado sonriendo—. Y él es Gaara, ya te había hablado de él y por fin vino conmigo.

—Un gusto Sakumo. —Gaara se inclinó sintiendo un profundo respeto por la familia de Sakura—. Te aseguro que ella está en buenas manos, todos la protegemos así que no debes preocuparte mucho por su bienestar.

—Más tarde que pronto te hará compañía —alegó Ino con su sonrisa torcida y dándole un golpecito a Sakura—, sólo por favor, haz que tenga algo de sentido de supervivencia ¡Es muy temeraria!

—¡Oye! No le des quejas a mi hermano —rechinó la aludida un poco avergonzada.

La risa de Ino fue agradable en medio de su tristeza oculta. Sakura se encuentra con el corazón encogido por el dolor y pronto es un poco más agradable su peso, mientras extendían una manta frente a la lápida —tras las quejas de Ino diciendo lo inapropiado que era comer ahí siendo debatida por Sakura que agitó su mano asegurando que a su hermano le agradaría tener compañía—, pensó en el pasado, en aquel momento en que su hermano desapareció en medio de una nube negra mientras era arrastrado por un par de manos blanquecinas que lo alejaron de su lado para siempre.

Tales recuerdos que iban filtrándose a medida que pasaba los días y su mente parecía aflorarse dejando a flote recuerdos que no prestó importancia antes y estuvieron encerrados en su ser. Los días posteriores a la desaparición de su hermano e incluso años después, sus padres nunca se rindieron, pero algo en sus corazones les dijo que su amado hijo no pertenecía más al mundo de los vivos.

Ese mismo sentimiento de pérdida los llevó a construir una lápida y tener un lugar seguro para visitarlo, aunque ahí no hubiese restos de su cuerpo, el sólo imaginar que su alma en forma de Natus logró viajar hasta allí ya era reconfortante, sobre todo porque de su familia de cuatro solamente quedaba ella en pie; sus padres y hermano muertos, el único de sangre directa con vida era su tío. Pero en ocasiones se sentía completamente desarmada al recordar los días pasados.

De los juegos con su hermano, en invierno haciendo muñecos de nieve, de la calidez de su madre en sus comidas y los brazos protectores de su padre. Posterior a la desaparición de su hermano sus padres se volvieron más y más protectores asegurándose de que ella no se apartaría de su lado. Por supuesto, estuvieron contentos cuando Kakashi arribó de visita junto a aquel chico azabache de mirada intensa y casi salvaje.

Esos recuerdos son los que más atesora hasta ahora, haciéndole sacar una sonrisa de lado ¿Quién iba a imaginar que compartía tales vivencias con Sasuke? Siendo sincera, tras la desaparición de su hermano es un poco confuso, pero sabe perfectamente quién es ese chico.

Aquello logra traerle un poco de serenidad y una sonrisa...

...Misma que se estira cuando siente unos brazos alrededor de ella y el aroma familiar se filtra por su nariz, provocando que ensanche los ojos y giré su cabeza topándose cara a cara con ese rostro que soñó cada noche y añoró en ver con bien. Sus ojos verdes brillaron, casi ahogando una exclamación.

—¡Sasuke, estás de regreso!

Sin darle tiempo de reaccionar se abalanzó a él y así abrazarlo, Sasuke podría tratarse del mejor guerrero con miles de batallas peleadas, pero en ese instante su equilibró fue de picada y apenas se estabilizó sentado en el suelo teniendo a Sakura sobre él envolviéndolo en un caluroso abrazo, logró apoyarse de un brazo y el otro cayó instintivamente en la cintura de la pelirrosa.

—Eres muy débil ¿No puedes mantener tu equilibrio sólo con un abrazo? —Claro que Ino no perdió la oportunidad de burlarse, escondiendo su sonrisa tras la taza que se llevó a sus labios. A su lado, Gaara observaba la escena con extrema curiosidad dando miradas de reojo a su libreta sobre el mantel tratando de recordar en qué página anotó sobre el significado de los saludos afectuosos entre un hombre y una mujer.

Sasuke apenas se preocupó en devolverle palabras feroces, más concentrado en sentir el cuerpo de Sakura sobre él y sus pequeños brazos envolviéndolos. Sin duda alguna valió la pena añorar cada segundo que estuvo lejos de ella, se permitió rodearla con el mismo gesto mientras se enderezaba correctamente tratando de ignorar que estaba haciendo una demostración frente a Ino y Gaara, aunque ambos parecían de lo normal con tal muestra de afecto, comiendo como si nada e intercambiando palabras como: "¡Está rico!" "Prueba esto, ¡no le eches picante o tu lengua se quemará" "¿Me pasas aquello?", siendo evidente que les daban espacio.

Por un momento consideró que ellos sabían de sus sentimientos mutuos, siendo así no debería preocuparse por ser precavido. Si Sakura no parecía ocultarlo, así que sería un poco más confiado con tal de tener más contacto con la chica.

—Te dije que ningún ejercito me impediría volver a tu lado. —Una promesa que jamás pretendió incumplir recibiendo de recompensa la sonrisa de su amada persona y un beso rápido en la mejilla, dejándolo brevemente aturdido.

—Gracias por regresar, te he extrañado tanto —le murmuró Sakura antes de alejarse y sentarse correctamente a su lado. Así quedaron frente al extenso almuerzo que hasta ese momento notó.

Sasuke despejó un momento su estupor y examinó el panorama frente a él.

—¿Estamos comiendo en medio de un cementerio? —preguntó un tanto escéptico, Sakura se rio un poco mientras tomaba de su mano jalándolo de él hasta frente a la tumba.

—A mi hermano no le hubiese gustado otra cosa, te lo aseguro.

Y una vez que estuvo frente a la lapida del hermano de Sakura, leyó el nombre en pulcros caracteres y el incienso encendido desprendiendo un aroma agradable que era eclipsada por el viento. Permaneció en silencio un momento, inclinando un poco la cabeza presentando su respeto ante aquel hermano de especie fallecido que nunca conoció en persona. Un Mestizo más muerto.

—Hermano, ya te había hablado de Sasuke antes, pero quiero presentarlo adecuadamente. —La voz de la chica a su lado le hizo prestarle atención ya que hablaba en un susurro, quizás procurando no hacerse escuchar demasiado por las personas de atrás, también se preguntó qué clase de cosas dijo frente a la tumba.

—Un gusto, soy Koizumi Sasuke. —A nadie, excepto Kakashi y su madre le hacía reverencias, pero le pareció adecuado presentar su respeto al finado haciendo una. Enderezándose apretó la mano de Sakura que seguía apretando la suya y habló firme—. No debes preocuparte demasiado por tu hermana, yo me aseguraré de cuidarla, aunque me cueste la vida.

Pocas palabras pero que provocaron un gran impacto en Sakura que movió su mano y sonrió melancólica, llena agradecimientos, expresando su aceptación de brindarle tales promesas a su hermano y, por lo consecuente, a ella. A pesar de que con anterioridad hablaron sobre su propio sacrificio de anteponer su vida por ella, ninguno de los dos cedió y aceptaron lo que a cada quién le correspondía. Cuando llegase el momento tratarían el tema.

Incluso cuando Sakura lo dejó sólo permitiéndole un tiempo a solas con su hermano, Sasuke contempló la tumba con aires pensativos.

—¿Qué está diciéndole a tu hermano? —Ino no perdió la oportunidad de preguntarle a Sakura que yacía sirviendo la ración de Sasuke dejando a este solo suponiendo que había cosas que no debía escuchar, pero claro, teniendo un oído desarrollado apenas captaba sus murmullos y tampoco quiso invadir su privacidad.

—No lo sé, no lo sé —negó un tanto divertida ante el puchero de la rubia.

Esta no se rindió y le dio un codazo a Gaara que engullía con entusiasmo los fideos con la cual se atragantó al recibir un golpe.

—Sé que tú puedes decirme, de los tres aquí presentes tú eres el que mejor tiene desarrollado su oído.

Gaara fingió demencia mientras bebía de su vaso.

—No es bueno escuchar chismes y difamar a las personas —repitió lo que memorizó de uno de sus libros de etiquetas para socializar. Sakura lo miró con orgullo y él se regodea en sus adentros, recibir sus elogios le subía el ánimo.

—¡Gaara! La envidia tampoco es buena ¡Comparte un poco de información! —se quejó.

—Deberías aprender los modales de Gaara: no se mete en dónde no le llaman. —Sasuke se unió a ellos dejándose caer a un lado de Sakura dispuesto a fulminar con la mirada a Ino que ni siquiera pestañó al verse descubierta, en cambio, refunfuñó.

—Y tú deberías a aprender a ser sensible. Sakura ¿Cómo es que te gusta estar cerca de este tipo? —replicó señalándolo con sus palillos.

Ino no era ajena a los sentimientos de Sakura, por supuesto, la misma pelirrosa se lo confesó con anterioridad y como buena guardiana fiel a su servicio mantenía el secreto. Por parte de Gaara reconoció que ese tema no debía ser tratado por otros, así que prefería escuchar y callarse con los demás.

—Porque me gusta su presencia. —Sakura se rio un poco e Ino casi se sintió ofendida.

—¡Oye! Yo estuve entrenándote y cuidando de ti todo el tiempo en que 'él' se mantuvo lejos. ¡Deberías tenerme un poco más de aprecio!

Sasuke pareció burlarse entre dientes, pero pronto recobró su postura de "me importa un carajo lo que pienses" y siguió comiendo.

—Y agradezco tu apoyo, su apoyo —corrigió de inmediato extendiendo sus palabras a Gaara que se sintió un poco avergonzado—. Por eso quise que ambos vinieran a conocer a mi hermano.

De pronto Ino dejó de replicar y se sintió más renovada.

—¿Ah sí? Me siento especial, ¡Soy más especial que tú! —le echó en cara a Sasuke apuntándolo con los palillos, recibió una mirada enigmática antes de que una sonrisa burlesca adornara sus labios.

—Tienes mucha ambición, lamentablemente para ti yo ocupo ese puesto.

Sakura suspiro de pronto viéndose en medio de una disputa de "quién era más especial para ella", no lo dijo en voz alta, pero los dos eran especiales a su manera. Estaba enamorada de Sasuke, y estimaba a Ino, estos dos meses entablaron una buena relación; por otro lado, Gaara también era importante, al igual que Kiba, Karin y Suigetsu, que decir de su tío y Naruto...

Cayó en cuenta de cierto detalle.

—¿Y Naruto? ¿Regresó contigo? —interrumpió su disputa jalando del brazo del azabache que inmediatamente centró su atención en ella.

—Está bien, no deberías preocuparte demasiado. Recibió algunas heridas que ya fueron tratadas y está descansando en casa de mis hermanos —informó para tenerla tranquila. Y después sugirió: — Te llevaré con él una vez que terminemos aquí.

—¿Tan pronto te la quieres llevar? Muy mal de tu parte, déjame decirte que hoy está con nosotros, tú eres un mero intruso que se largó hace dos meses —chistó Ino y Sasuke casi le lanza otro comentario antes de que Sakura interviniera, un poco asombrada por la interacción de ambos. A primera vista se veían tan civilizados e incluso Ino parecía tenerle cierto grado de respeto, pero si encontraban un tema el cual discutir y competir se lanzarían entre sí sin dudarlo.

Aquello le sorprendió ¿No se suponía que eran cercanos? Consideró en ello mientras negaba con la cabeza y dictaba que no deberían hablar con la boca llena o terminarían ahogándose, por supuesto ambos eran guerreros formidables y una simple atragantada no les haría nada, pero prefirieron obedecerla y dejarse de retarse con palabras.

—Una vez que mi tío venga a presentar sus respetos podemos regresar todos juntos —comentó Sakura dando vistazos de reojo a la larga fila de lápidas esperando ver la figura de su tío doblando en una de las curvas.


Alcaldía.

Media tarde.

Kakashi se vio librado de las reuniones de la tarde después de que Minato asegurara de que él se encargaría de tratar con las especies en cuestión; escuchar las demandas de los habitantes sobrenaturales de la ciudad era una de sus tantas tareas diarias.

Mantener a sus aliados motivados era atender sus problemáticas y resolvieron conflicto de territorios. Por el lado de los Lobos no se preocupaba mucho, Sasuke junto a Suigetsu y Kiba hacían un buen trabajo manteniendo bajo control a los de su especie; Minato se encargaba de los Vampiros que estuvieran bajo su cobijo y los Cazadores Impuros bajo el cobijo de Asuma, pero los que eran nómadas o no tenían familia provocaban disputas.

Él fingía ser el asistente de Minato diciendo que le informaba todo al alcalde, sólo unos cuantos sabían su verdadera identidad y por el momento sería así; no le convenía confiar en los nómadas que más que aliados, parecían aceptar el tratado solamente para tener un lugar "seguro" en el cual regresar. La verdad era que él mismo pensaba en cada una de sus peticiones y le informaba a Minato cuales aceptar y cuales delegar, la fachada del rubio como alcalde hasta ahora ha sido beneficioso.

Incluso en este momento, queriendo irse deprisa y visitar la tumba de su difunto sobrino, apenas tomó un respiro de alivio cuando Minato llegó "tomando" su lugar, dándole una mirada.

—Puedes retirarte, yo me encargo del resto. —Pareciendo a la vista de los demás una "orden" en realidad Minato se ofreció a ayudarlo porqué sabía que era un día importante.

Kakashi le sonrió bajo la máscara y tras dedicarle una reverencia manteniendo la tetra, se retiró seguido de Itachi que lo estuvo acompañando todo este tiempo. Los pasillos de la alcaldía eran angostos y su andar rápido fue visualizado por pocas personas.

—Es un alivio que Minato-san llegara —dijo Itachi a su lado soltando un suspiro—. Si él no llegaba estaba dispuesto montar una escena y deslindarte del asunto.

Haruno lo miró de soslayo soltando media sonrisa.

Encaminándose por el elevador, las puertas se abrieron en un tintineo, y así retomó sus palabras mientras descendían al estacionamiento hombro con hombro.

—Aunque lo hubieras hecho no podía retirarme sin más, primeramente, porque es sospechoso y segundo... —Permaneció callado un breve momento, observando los números en el indicador y sintiendo a Itachi removerse, sospesando sus palabras—, como gobernante sería insensato de mi parte no escuchar sus peticiones.

Una pequeña mueva en la boca de Itachi, dicha expresión le recordó a Sasuke, pero cuando el chico le disgustaba algo no tardaba en fruncir el entrecejo y bufar cargado de ironía. El disgusto de Itachi se veía reflejado de una forma menos grosera y altanera.

—Peticiones que para mi parecer son de los más tontas ¿no están Mei y Asuma para eso? —cuestionó Uchiha un poco indignado.

—Asuma hace lo que puede, el Clan Sarutobi va en aumento y le es un poco difícil mantener el orden interno, y Mei... sabes cómo es, leal pero no le gusta recibir tantas órdenes.

—Típico de los Felinos —murmuró Itachi.

Entre su charla ya había traspasado las puertas del elevador encaminándose a la larga fila del estacionamiento. Hasta ese momento venían sumergidos en su conversación y fue sólo un par de pasos después que Kakashi se detuvo lentamente con la vista fija al frente. Siguiendo su ejemplo, Itachi permaneció quieto a su lado cuando sus ojos se toparon con un par de silueta al otro extremo del estacionamiento, lo suficientemente lejos para no presentar un peligro, pero cerca para ser vistos y escuchados.

Sus cuerpos resplandecían de blanco evidenciando su origen como Cazadores, sus cabezas cubiertas por capuchas ocultando sus identidades y cuerpos con esas largas capas. A primera vista parecían tan intimidantes, pero Kakashi siendo el guerrero que no flaqueaba, no se dejó guiar por las apariencias y tampoco se dispuso a subestimarlos, si aquellos Cazadores aparecieron fue por alguna razón.

—Hermanos, reciban un cordial saludo. —Kakashi se inclinó un poco, seguido de Itachi. Al ser Cazadores incluso saludarse entre sí era una muestra de reconocimiento—. Suponiendo que se dispusieron a contactarnos directamente, he de pensar que tienen asuntos con nosotros.

Los Cazadores encapuchados apenas asintieron, el de la derecha que traía una capa azul pareció dirigirle la vista, difícilmente podía acertar o no en su pensamiento ya que su rostro estaba oculto. Pero cuando habló evidencio que era una mujer.

—Está en lo correcto, Haruno Kakashi.

En el instante en que mencionaron su apellido, sin necesidad de acciones, Kakashi supo qué asuntos requerían tratar estos Cazadores.

Venían por él.

Una mano blanquecina se estiró a su dirección, apuntándolo con un largo y delicado dedo, sentenciando lo que su mente rebobinó en sólo unos segundos de silencio.

—El Consejo Real reclama su presencia en el Palacio de Hierro.

Pensarlo y escucharlo eran dos cosas muy distintas. Kakashi se mantuvo alerta todo el tiempo, oyendo todo a su alrededor, la respiración atascada de Itachi, el sonido del agua recorriendo las tuberías, la ardilla que se escondía bajo el capote de un automóvil, su propia respiración pausándose. No entró en pánico, sabía que este día llegaría tarde o temprano, vivió engañándose que sería más tarde que nunca y se permitió concebir esperanzas de un futuro junto a su sobrina viviendo en paz.

Sinceramente se dejó engañar por aquellas emociones.

La realidad era tan brutal cuando destruía las ilusiones.

—Nuestra misión es llevarlo ahí utilizando los métodos que nos sean convenientes. —Una clara amenaza de que recurrirían a la fuerza si era necesario.

Kakashi los miró solemne, y a su lado Itachi movía la mano derecha despejando la ilusión sobre sí para alcanzar la espada que ocultaba a vista de los demás, reposando en su cintura. Apenas rozó el mango y otra mano se posó en la suya, los ojos negros del joven se ensancharon y viraron al Cazador que negaba con la cabeza, indicándole que no debía sacar su arma.

—Kakashi... —murmuró asombrado Itachi al intuir la situación: no habría ninguna pelea porque iría por voluntad propia—. No puedes hacer esto. Somos dos contra dos, podemos librarnos de esto.

—En las peleas el resultado es incierto y lo sabes muy bien —rectificó el mayor retirando su mano, después posó su vista en los dos desconocidos que seguían expectantes a sus movimientos. Siguió hablando con Itachi pese a no verlo—. Podemos luchar contra ellos y ganar, pero ¿Quién nos asegura que no enviarán a alguien más a atraparme? Se volverá un ciclo sin fin hasta que decida huir y esconderme, pero estoy cansado de esconderme tras los pajares del pasado. Es momento de enfrentar mi destino.

A este punto Itachi estaba conmocionado, mientras venía a Kakashi decidir rendirse sin siquiera luchar al menos.

—¡Kakashi! ¿Te rendirás fácilmente? ¡Piensa en...! —Se calló abruptamente, mordiéndose el labio reteniendo el nombre de Sakura. Nadie debía saber que ella seguía con vida, el hecho de que el Consejo Real supiera que Kakashi sobrevivió a la última pelea sonada que tuvo abría especulaciones sobre quién pudo haberle informado.

Y por supuesto, el único que se le venía a la mente era su padre, Fugaku. Nunca lo dijo estado de frente, pero Fugaku era muy inteligente y suspicaz para llegar a esa conclusión. ¿Quién más estaría interesado en retomar el dominio de Tokio si no fuera un sobreviviente del Clan Haruno? ¿Y quién era lo bastante audaz y temerario para lanzarse a tomar dicha obligación? Sin duda alguna, las fortalezas de un plan resultaron ser sus debilidades.

Cuestionarse sobre ello no le ayudó para nada. La desesperación corría en sus venas mientras veía a Kakashi avanzar a paso seguro hacia los Cazadores, intentó detenerlo, pero una mirada severa por parte de Haruno bastó para detener sus pasos y su boca se secará, preso del temor.

Temor al destino incierto del Cazador.

Temor a la sentencia que enfrentaría.

Temor a que esta fuera la última vez que lo viera con vida.

—Porqué pienso en ella es que hago esto. He estado huyendo por demasiados años y atrasando lo inevitable, es momento de enfrentar mi sentencia sea lo que sea. —A medida que salían las palabras, una expresión suave se colaba por sus facciones y su voz se moderaba en una última petición. La consternación del joven debió removerle su interior, en última instancia le sonrió un poco—. Cuiden de ella, es la última esperanza que les queda.

Itachi cayó de rodillas una vez que se quedó sólo, observando un punto en la nada dónde desaparecieron los Cazadores llevándose a Kakashi esposado de manos con las cuerdas espirituales que absorbían su energía. Sintiéndose tan impotente e inservible, soltó medio grito y se levantó a cuestas regresando al interior de la alcaldía.

Honraría la petición de Kakashi, por supuesto, pero no piense que permanecerían de brazos cruzados ante su propia entrega voluntaria.


Departamento de los Uchiha.

Cuando Naruto abrió los ojos se topó con un par de iris que lo miraban de cerca y una capa de cabello negro dándole una terrible conmoción al olvidar que ya no estaban en medio de una guerrilla. Y estuvo a punto de gruñir y golpear si no fuera porque Hinata gritó y retrocedió, cayendo sobre su trasero.

—¡Lo siento, no quise asustarte!

Aturdido por el grito, Naruto se enderezó en el sillón y miró con ojos muy abiertos a Hinata sentada en el suelo y estando avergonzada por su acción. Por un momento, no supo cómo reaccionar ante la imagen hasta que su mente procesó todos los acontecimientos y reconocer el aroma familiar a su alrededor: estaba en un lugar seguro.

Se relajó considerablemente y le ofreció una sonrisa ligera a la chica. Antes de que pudiera decir algo, Hikoro se asomó por el pasillo atraída por el grito. Al ver la escena sonrió entre dientes y se acercó a la sala, casi dando saltitos.

—Naruto, me alegra que por fin despertaras —dijo inclinándose a él una vez que llegó a su lado, tocándole la frente—. Sé que los doctores ya te han revisado, pero ¿sientes algún malestar?

—Ninguno —respondió el chico agradeciendo el tacto cálido de Hikoro, aquellas manos que siempre lo han cuidado como un hermano más.

—Me alegra escucharlo —dice sincera y se volteó a Hinata, ayudándola a levantarse—. Parece que tienes mucha energía como para asustar a nuestra invitada, solamente la mande a verificar si ya habías despertado. ¿No deberías disculparte?

Ante la ceja arqueada de Naruto y la sonrisita de Hikoro, Hinata intervino.

—Fue mi culpa, es innecesario que se disculpe.

Naruto se rio tan relajado y permitió que sus hombros cayeran, recostándose en el sillón.

—Aceptaré tus disculpas si me dices que hay de comer. Hikoro, ¿Cómo es posible que no me hayas ofrecido comida? —A esto último se dirigió a la Cazadora que bufó divertida con las manos en las caderas.

—Eres igual que un niño mimado —quejo encaminándose a la cocina—. ¡Levanta tu pesado trasero a la cocina!

—Sí, mamá —le devolvió la jugarreta y miró fijamente a Hinata que se había levantado y se mecía sobre sus piernas, desviando su vista a todos lados menos a él.

El Mestizo sabía ser agradecido cuando le salvaban la vida, y por supuesto este no sería la excepción. Se enderezó sobre su espalda y atrajo la atención de los ojos contrarios. Le ofreció una sonrisa llena de gratitud que deslumbro a la Cazadora.

—Gracias por salvarme la vida, Hinata. Sin tu ayuda hubiera estado perdido.

Algo dentro de su interior se removió cuando las mejillas de la chica se colorearon de un rosa pálido y parpadeó sumamente nerviosa.

—N-No es necesario, lo hice porque quise. No podía permitir que murieses si yo podía salvarte.

Aquello causó curiosidad en el rubio y más que nadie quería saciar esa emoción. No dudó en confrontarla.

—Pero, ¿por qué me salvaste? No me malinterpretes —Sacudió la cabeza ante el desconcierto de Hinata —, estoy agradecido de que lo hayas hecho, pero no veo razón para ayudarme siendo un Mestizo.

Entonces había olvidado las palabras que Hinata le dijo una vez, y justo ahora las repitió como si fuera su matra.

—Te lo dije una vez: si matara un Mestizo, es como si arrebatara la vida de un hermano de alguien —Su voz era convincente y sus ojos determinantes.

Uno ojos que lo cautivaron por un momento y que lo llevó a sus viejas memorias. Hermano. Él tenía un hermano, por supuesto, uno igual a él cuyo paradero era incierto en estos momentos, pero sabía con certeza de que estaba con vida. Un lazo invisible los unía de nacimiento como los gemelos que eran, y si uno caía al abismo el otro lo sentiría. Por su parte, le dolería mucho la muerte de su gemelo, pero ¿Menma lloraría como él si llegase a morir?

Lo duda mucho.

A pesar de ese crudo pensamiento no pudo evitar sonreír melancólico.

Hinata lo estuvo observando en silencio, en espera de su reacción y al ver su sonrisa melancólica dio un paso adelante, dispuesta a brindarle su hombro al intuir su tristeza, mismo pasó que fue opacado por la entrada estrepitosa de un hombre por la puerta.

Sobresaltó a ambos, Naruto se puso de pie rápidamente sólo para descubrir que Itachi había abierto la puerta provocando un estruendo. Puso su mano suavemente en la de Hinata que viajo a su lanza colgada en su espada, impidiéndole así que apuntara a Uchiha con el arma.

—Itachi, es bueno verte —saludo con una sonrisa, misma que no le fue devuelta lo cual le preocupó. Inmediatamente su rostro se tornó serio al ver la expresión alarmada del mayor — ¿Sucedió algo malo?

El Cazador lo miró por unos cortos segundos que parecieron eternos, tragando grueso y sudando frío.

—Tenemos problemas —dijo con voz grave, para ese momento Hikoro ya estaba a su lado ayudándole a incorporarse, con la preocupación marcada en su rostro. Entonces soltó las palabras que sacudió tanto a Naruto como a su hermana—. El Consejo Real se ha llevado a Kakashi.


—¡Pisa el acelerador! ¡Vas muy lento! —exclamó Ino.

—Si no te gusta como manejo lo hubieras hecho tú —gruñó Sasuke jalando la palanca de velocidades.

—Lo hubiera hecho si alguien no se hubiese montado en el asiento del piloto antes que yo.

El azabache estuvo a punto de devolverle el grito si no fuera por la mano que se colocó sobre la suya y le pidió con esos grandes ojos verdes que se apresurara. Dejó de lado su disputa infantil y aumento la velocidad. La llamada urgente del hospital debido al despertar de la niña Mestiza y el alboroto ocasionado en plena sala de urgencias logró sacarlos a todos de su picnic improvisado.

Descubrió que Sakura tenía un apego especial por la niña entre los relatos que le contó brevemente en su trayectoria al hospital.

—Cuando la veas coincidirías conmigo, se ve muy vulnerable y no habla —dijo Sakura, con esa mirada compasiva—. Dijeron que se encargarían de ella, pero seguramente sigue asustada, es muy desconfiada.

Para que fuera demasiado desconfiada con las enfermeras u otra persona que no fuera su salvadora —en este caso, Sakura— quería decir que pasó por experiencias traumáticas que la dejó marcada de por vida. No por una pequeñez estás a la defensiva del mundo, y Sasuke puede asegurarlo. Le tomó tantos años volver si quiera a tenerle confianza a Kakashi después de que Fugaku haya querido asesinarlo sin éxito. Se suponía que su padre sería la persona que lo protegería de todo mal. ¿Qué pasaría si se volviera en contra tuya y predicara en contra de lo que una vez creyó?

El lazo de afecto se rompe y no hay nada más que dolor.

Mucho dolor.

Tarareó una respuesta sintiendo un repentino escalofrío en su columna, uno odiosamente familiar. Un mal presentimiento. Engarrotó su brazo y no movió a tiempo la palanca de velocidades por lo que terminó frenando de sopetón y mandado a todos golpeando frente a los asientos, o por lo menos en el caso de Gaara e Ino, porque rápidamente movió su brazo contra los hombros de Sakura impidiendo que se golpeara con el tablero.

—¡OYE ¿POR QUÉ FRENASTE DE GOLPE?! —gritó Ino irritada asomando su cabeza adolorida entre los asientos.

Pero Sasuke no le prestó atención, estuvo más ocupado en mirar fijamente a Sakura con terror en los ojos. Y no, no se debía a que temiese que se lastimara contra el tablero.

Más bien, por lo que vio y escuchó apenas la tocó. Era él mismo, y la inconfundible voz de la chica que lo miraba con ojos preocupados y hablándole, pero sin llegar a escucharla al estar centrado en las dos frases que resonaron en su interior junto a imágenes incomprensibles.

—¡Debiste de huir cuando pudiste!

—¿¡Cómo podría escapar sabiendo que ustedes seguían aquí!?

Una voz llena de desesperación, y muchas personas a su alrededor, pero sólo la visión de ella gritando a su lado siendo sometida y un anzuelo atravesando su hombro, la punta impregnada de sangre... le causo gárgaras y un inconfundible miedo a que se volviera realidad.

—¿Sasuke, está bien? ¿Te lastimaste? —Sakura lo trajo de regreso acariciando su mejilla.

El joven parpadeó, un poco desconcertado por la visión y su repentina ansiedad. Ignorando los quejidos de atrás, apoyó su mano en la de Sakura que acunaba su mejilla, buscando algo de serenidad.

—Sí. Fue un presentimiento, nada importante.

Y él no hace más que apretar su menuda mano y tratar de fingir que todo está bien.

Que todo estará bien, aquello sólo eran pensamientos sin control que se filtraban en su mente cada vez que tenían oportunidad con el fin de torturarlo.

Fingió que nada sucedía al llegar al hospital. Su mente confundida de todos los escenarios lo eclipsaron y sus piernas se movieron por inercia, únicamente siguiendo el aroma que lo conectaba con la tierra.

Un aroma de flores que dejaba Sakura al correr por los pasillos, y él siempre perseguiría aún con los ojos cerrados.


Hola! Halaaa

No recuerdo si aquí comenté, recientemente, o más bien a eso de un mes mi computadora entro al pobre hospital, calumiaron qué fue porqué le dejé caer agua al teclado ¿pueden creerlo? ¡Son calumnias!.

Así que mientras tanto, rapto la computadora de mi hermana y exijo a mi celular haaha así que por eso tenemos el capítulo.

No desesperen, traeré el siguiente y el siguiente, y así para ponernos al día de cómo está realmente la historia.

Gracias por leer!