A las afueras de Ponyville, una hora después de la medianoche.

"... y cantaba y saltaba , sobre la luna , una vaca , que decía ¡MU!, ¡MU!, ¡MU! ¡MU! ¡MUUUUUUUUUUUU!" cantaba Trixie alegre pero desafinada.

"¡MUUUUUUUUUUUUU!" Starlight remató a su lado, irradiando diversión.

"¡JAJAJAJA!" las amigas rieron abrazadas una a la otra mientras avanzaban por el camino a casa en medio de la amena noche. DJ Pony trotaba detrás de ellas con su ritmo característico.

El carruaje de Trixie, estacionado junto al biohuerto de la Escuela de la Amistad, ya estaba a la vista.

La fiesta en casa de Maud había sido la más animada en la memoria reciente. Habían llegado muchos invitados, incluyendo profesores, amigos y conocidos, todos ellos ponis de confianza. Por supuesto, Maud no era fanática de este tipo de fiestas y se retiró inmediatamente con Mudbriar tan pronto como él llegó, poco antes de la medianoche. Aparte de este dramático momento, no hubo más interrupciones en la fiesta, que continuó con bailes, karaoke, competencias de bebida y demás.

Así que, dejando atrás una fiesta que no paraba de subir de intensidad, Starlight y Trixie decidieron retirarse antes de verse envueltas en un torbellino de entretenimiento del cual difícilmente podrían salir indemnes.

Con un paso tambaleante, ambas amigas llegaron al carruaje de Trixie.

"Dame un momento, ¿sí?" dijo Starlight a DJ Pony mientras guiaba a Trixie hacia su carruaje. Tras un breve altercado con las llaves, ambas amigas ingresaron al vehículo.

El interior del carruaje era tan caótico como siempre, una mezcla entre apretado y polvoriento, pero, lo que era más importante, era un lugar tremendamente familiar. Las luces se encendieron. Sin perder un segundo, Trixie se despojó de su característica vestimenta y se dirigió hacia su "cama", abriéndose camino entre sus paquetes de espectáculo y otros trastos que estaban esparcidos por el lugar.

Aunque Trixie llamaba 'cama' a su lugar de descanso, llamarlo "hamaca improvisada" sería más apropiado.

Con un salto perfecto, Trixie se instaló en su hamaca-cama y se estiró como lo haría un gato antes de entregarse a un sueño reparador.

"Aaaauu, ay, querida Starlight, esta fiesta ha sido verdaderamente mágica... realmente he dado todo de mí en el escenario, apenas siento mis cascos," exclamó Trixie mientras se frotaba los cascos delanteros con una crema que guardaba en una de sus cajas.

"Eso te pasa por esforzarte tanto durante las competencias. ¿Sabes que el karaoke se trata de cantar y no de pisotear, verdad?"

"La gran y poderosa Trixie se expresa mejor a través de su cuerpo," afirmó Trixie con orgullo, dejando a un lado la crema y acomodandose una manta junto a una almohada en su lugar de descanso.

"Es una pena que los jueces no opinaran igual."

"Tu eras una de los jueces," protestó Trixie, apuntándola con su casco, claramente agotada.

"Sí, y por eso mismo debo ser lo más justa posible con mi más grande y poderosa amiga."

"¡Oh!, ¿entonces será posible que esté recibiendo un trato especial de la intachable y correcta directora Starlight?" preguntó Trixie, levantando una ceja y lanzando una mirada atrevida.

"Probablemente..." murmuró Starlight con una sonrisa cómplice.

"¡Qué honor! jajaja Hip," soltó un vergonzoso hipo Trixie, inmediatamente procedio a tomar un vaso de agua que hizo aparecer con su magia.

Starlight rió y comenzó a curiosear entre las demás pertenencias que había en el carruaje de Trixie.

Sombreros de mago en toda una gama de colores, pero con un diseño muy familiar. Varitas "encantadas" que, en realidad, no estaban encantadas con magia, pero lanzaban un deslumbrante flash de luz capaz de distraer al público durante una actuación. ¿Trampas para abejas-osos? Eso sí que era algo verdaderamente peligroso, incluso si no estaban activas. Además, había muchas cajas etiquetadas con advertencias de peligro...

Starlight examinó todos estos objetos curiosos con una mezcla de asombro y diversión, pero una inquietante sensación comenzó a nacer en su interior.

Entonces algo más llamó su atención. Varias revistas de "La Yegua del Año" estaban apiladas en un rincón. Starlight se sintió incómoda y apartó la mirada de ellas, temiendo lo que podría encontrar. Pero... ¿por qué Trixie tenía tantas de esas revistas? Y ¿por qué tenía tantos manuales de crianza de animales silvestres? Starlight frunció el ceño al notar una voluminosa pila de libros que parecían tener el sello de la biblioteca de la escuela.

De repente, una sospecha brotó en la mente de Starlight, desplazando la fatiga que la invadía.

"Veo que tienes muchas revistas de 'La Yegua del Año'. Espero que no sea para..." comenzó a decir Starlight antes de ser interrumpida por un profundo ronquido.

Trixie se había quedado dormida. La unicornio dormida lucía una dulce sonrisa, su respiración era pausada, y estaba perfectamente abrigada bajo su mantita, rodeada por un sutil aroma a sidra recién servida.

Por unos segundos, Starlight abrió los ojos mucho, incrédula por el desplante. Pero luego, sacudió la cabeza, resignada, y esbozó una sonrisa. Utilizando su cuerno, tomó un peluche de una de las cajas y lo colocó cerca de Trixie, quien inmediatamente lo abrazó con cariño.

"Descansa, Trixie..." murmuró Starlight mientras apagaba las luces del carruaje y se preparaba para partir.

Con sumo cuidado, Starlight abandonó el carruaje de Trixie sin interrumpir en ningún momento el dulce sueño de su amiga.

/-/

DJ Pony hizo un breve saludo de despedida y se marchó por el camino que conducía a Ponyville.

Starlight respondió de la misma forma y se encaminó por el otro sendero que se internaba en un pequeño bosque. Tenía demasiadas cosas en su cabeza como para regresar al Castillo de Twilight de inmediato. Necesitaba trotar un poco antes, despejar su mente y luego...

Luego, ¿qué?

Starlight alzó la mirada en medio del camino y quedó asombrada al contemplar las brillantes luciérnagas que revoloteaban por el bosque. Las copas de los árboles, así como gran parte de su follaje, habían sido decoradas con luces, y numerosos cristales luminiscentes decoraban los claros. Esta decoración había sido colocada el día anterior por los habitantes del pueblo y era un regalo de la Princesa Cadance, entregado después del grave desastre ocurrido semanas atrás.

Absorta, la unicornio continuó observando su entorno. La suave brisa de la noche le llevó el murmullo del riachuelo que fluía no muy lejos de allí. El fulgor de los cristales añadía un toque de magia que verdaderamente era un deleite para la vista. La tranquilidad y la belleza del lugar hicieron que el corazón de Starlight considerara la idea de quedarse a dormir allí mismo hasta el mediodía del día siguiente.

Pero no podía hacer eso.

Una amarga incomodidad se apoderó de su rostro tranquilo hasta ahora. Una pregunta que la había estado molestando comenzó a revolotear nuevamente en su mente.

"¿Por qué soy la directora de una escuela?" murmuró Starlight al cielo. Si le hubiera hecho esa misma pregunta a su yo del pasado, antes de conocer a Twilight, probablemente estaría cuestionándose si realmente era ella misma o si había sido hechizada.

Starlight no odiaba su trabajo. Tampoco lo consideraba abrumador, al menos no por el momento. Pero... ¿estaba realmente en el lugar correcto?

El cargo de directora de la Escuela de la Amistad le había sido otorgado por la mismísima Twilight. Su amiga, la princesa, confiaba plenamente en sus capacidades para desempeñar ese rol tan importante, y, por supuesto, su juicio era acertado.

Sin embargo, este no era el futuro que Starlight había elegido. Ella no había luchado por obtener el cargo que tenía ahora.

Muchos podrían pensar que Twilight había abusado de su posición al darle la escuela. Starlight misma compartía esa idea, pero lo aceptaba porque sabía que era un cargo de gran importancia y que había buenas intenciones detrás de la decisión de Twilight.

Pero eso fue en aquel entonces... el tiempo había pasado y Starlight sentía... que podía hacer más...

Un año atras ...

Starlight había sido invitada a una reunión de directores auspiciada por la Asociación de Educación de Equestria, o AEE, con el fin de compartir experiencias de gestión y proyectos dentro de la comunidad educativa. La reunión, dirigida por el Canciller Neighsay, resultó ser mucho más amena de lo que Starlight había supuesto al principio. Tanto es así que Starlight no tuvo ningún problema en hacer amigos y conocer a potenciales nuevos colegas durante los intervalos de las exposiciones y debates.

Fue entonces que se hizo consciente de algo que había ignorado hasta ese momento.

Todos los ponis presentes eran mayores que ella; muchos duplicaban su edad. En comparación, el Canciller Neighsay también parecía uno de los más jóvenes en la reunión.

Después de conversar con ellos y con el Canciller, Starlight comenzó a comprender que no solo eran mayores en edad que ella, sino que también la superaban en experiencia y habilidades. Todos habían sido profesores previamente y habían llevado a cabo proyectos personales relacionados con la educación antes de asumir sus roles como directores. Habían completado cursos avanzados y eran altamente respetados en las ciudades donde trabajaban.

En otras palabras, sus puestos estaban completamente justificados, y precisamente debido a la experiencia que llevaban consigo, tenían todo el derecho de desempeñar los roles de directores que ostentaban.

"¿Qué se supone que he estado haciendo hasta ahora?" pensó Starlight muy dentro de sí.

Después de la reunión, Starlight comenzó a sentirse mal. Lo comentó con Trixie, pero ella solo dijo que esos eran los estándares de la Asociación de Educación de Equestria y que no importaba la edad de un poni, sino lo que era capaz de hacer. Además, señaló que la Escuela de la Amistad tenía sus propios estándares como entidad única y separada de las demás escuelas. Starlight estuvo de acuerdo con el consejo de su amiga y dejó el tema atrás, pero la incomodidad permaneció como una astilla en sus pensamientos.

Poco después...

Starlight recibió una notificación de abandono de uno de los nuevos alumnos. El potro en cuestión dejaba el centro educativo porque se había descubierto que sus padres lo habían presionado para que ingresara a la escuela y se hiciera amigo únicamente de los profesores o compañeros que fueran adeptos a la magia.

Siendo un unicornio con talento en el ámbito de la magia, el potro había querido ingresar a la Escuela de Magia. Sin embargo, debido a ciertas limitaciones en su hogar y requisitos previos, no pudo hacerlo. En su lugar, los padres lo habían forzado a ingresar a la Escuela de la Amistad.

Cuando los padres del potro vinieron a llevárselo, una pequeña potra se quedó atrás, siguiéndolos todo el camino. Era su amiga de la infancia, quien lo había alentado a aceptar la decisión de sus padres para que ingresara a la escuela, a pesar de que esto iba en contra de las reglas.

La afligida potra se presentó en la consejería académica al día siguiente y explicó su caso a Trixie, quien luego llevó el asunto a Starlight.

Después de reunirse con la potra y explicarle que no era posible que su amigo regresara, la joven se marchó de su oficina con una mirada de decepción que atravesó el alma de Starlight.

Pocos días después, la joven potra también abandonó la escuela.

Al día siguiente, Starlight se disculpó con Sunburst, diciéndole que tenía un resfriado y que el debia encargarse de sus tareas. Ese día, pasó todo el tiempo bebiendo sidra y comiendo helado de avena sola en su habitación. Durante la noche, tuvo un sueño en el que estaba frente a un espejo y su yo infantil del pasado la observaba con desprecio antes de marcharse dándole la espalda. Se despertó en medio de la noche empapada en sudor frio bajo la acusadora luz de la luna y no pudo conciliar el sueño durante el resto de la velada. A duras penas logró recuperar el ritmo de su trabajo durante el resto de esa semana.

"¿No se supone que soy una mejor poni ahora? ¿No se supone que he crecido lo suficiente para hacer frente a situaciones como esta?" se reprendió Starlight en medio de la oscuridad.

Los días pasaron, y el conflicto dentro de Starlight fue desapareciendo. Recuperó el ritmo de su trabajo y continuó sus días como de costumbre, siempre con una sonrisa en el rostro. Sin embargo, durante las noches, cuando se acostaba, el reflejo de su espejo le devolvía una mirada recelosa y, en ocasiones, su melena parecía recuperar una silueta que había dejado mucho tiempo atras ... tiempo atras ...

Finalmente, hace unos meses...

El trabajo de Starlight se había incrementado, al igual que su popularidad. En ambos casos, factores externos eran responsables de esta tendencia. Fue en este contexto que tuvo una inesperada reunión con el Canciller Neighsay, quien le hizo una propuesta que parecía la respuesta celestial a todos los conflictos que había estado intentando ocultar hasta ese momento.

"¿Un nuevo modelo de enseñanza?" repitió sorprendida Starlight.

"Es tal como escucha, directora Starlight. Las recientes innovaciones en el uso de cristales encantados, realizadas por el gran mago Star Swirl el barbado y su compañero Estigia, ahora permiten escenarios donde es posible compartir información a grandes distancias mediante canales seguros y con muy poco costo. Realmente, muchos de mis colegas están muy emocionados por las posibilidades de este desarrollo y, sobre todo, por cómo podría cambiar la enseñanza tal como la conocemos", dijo el Canciller Neighsay con muy buen humor, compartiéndole un grueso folio de documentación.

Starlight lo revisó ávidamente; la documentación del proyecto era impecable, lo que no sorprendía viniendo del Canciller Neighsay. Además, los fundamentos, tiempos y alcances del proyecto eran aún más sólidos.

"Esto... es muy sorprendente. Puedo entender por qué la AEE querría implementar un nuevo modelo de enseñanza para no quedarse rezagada con la aplicación de esta tecnología, pero..." La duda que había tenido Starlight al comienzo de la reunión ya no se podía ocultar más. "¿Por qué me lo dice a mí?"

"Deseo que usted, Directora Starlight Glimmer, lidere la implementación de este proyecto," respondió el Canciller Neighsay sin titubear.

Starlight quedó absorta por un momento, bebió agua y respondió.

"Es un honor que me pida algo como esto, pero yo no..."

"Tengo muchos motivos para creer que usted es la poni correcta para este trabajo. ¿Me permitiría compartir algunos de ellos?"

"Por supuesto, le escucho."

"Primero, me gustaría recordarle que no es la primera vez que se ha intentado implementar un nuevo modelo de enseñanza en Equestria. Ya en el pasado, hubo muchos intentos que fracasaron debido a los costos del proyecto, la falta de liderazgo y, sobre todo, la desconfianza en las nuevas tecnologías. Me apena decirlo, pero existen miembros de la AEE que no le dan la oportunidad al uso de nuevas herramientas y terminan obstaculizando su implementación. Además, siempre surgen debates sobre si el uso de estas herramientas favorece o no una mejor educación. Por eso mismo, pienso que alguien más joven y con una visión más actual podría ayudar a mis colegas a aceptar estos cambios. Usted, Directora Starlight, es muy joven y cuenta con habilidades sociales únicas que ayudarían a construir los puentes necesarios para mantener unidos a todos los ponis en este proyecto," terminó su discurso el Canciller Neighsay en un tono severo pero gentil.

Starlight apenas podía aceptar lo que tenía en frente y lo que implicaba, como el hecho de que tendría que dejar la dirección de la escuela si aceptaba encargarse totalmente de ese proyecto.

"¿Hay algún otro motivo?" preguntó Starlight, haciendo un gran esfuerzo por ocultar sus emociones.

"Usted es muy cercana a la Princesa Twilight, tenerla como lider del equipo ayudaría a ganar su aprobación del proyecto y a acelerar la aceptación de los cambios que podrían surgir en el camino," respondió de inmediato el Canciller.

"¿No tienen su aprobación aún?" preguntó Starlight, extrañada.

"Hemos tenido algunas diferencias..." respondió el Canciller Neighsay, pareciendo por primera vez algo precavido en sus palabras.

Aunque la AEE contaba con una gran independencia en las decisiones de su organización, aún había algunos casos en los que se requería el visto bueno de la Princesa, en particular en reformas de tan gran envergadura como la que estaba proponiendo el Canciller. Si Twilight no lo había aceptado aún, podría ser porque quizás había aspectos que requerían una mejor comprensión o debate... ¿O el Canciller podría estar ocultándole ciertos detalles importantes del proyecto que no eran del agrado de Twilight?

"No puedo tomar una decisión sobre este tema en este momento. Tengo que estudiar este proyecto con mayor detalle y luego le informaré de mi decisión", dijo Starlight, más calmada.

"Entiendo perfectamente. Tómese el tiempo que considere necesario, pero me gustaría que también piense en la gran oportunidad que significa este proyecto y en el bien que podría traer a los ponis si llega a implementarse correctamente en toda Equestria", comentó el Canciller Neighsay.

"Lo tendré en cuenta, Canciller Neighsay", respondió Starlight, haciendo un gesto de aceptación.

Tras charlar sobre otros asuntos de la escuela y los profesores, el Canciller Neighsay se retiró.

En su silla de directora, Starlight observó el gran folio del proyecto. En la portada, se veía la imagen de dos potros en dos lugares distintos tomados de los cascos, compartiendo sus palabras a través de un cristal. Al observar esta imagen, Starlight recordó a su amigo de la infancia Sunburst y cómo se había separado de él cuando ingresó a la escuela de magia. Recordó los días en los que hubiera deseado tener al menos un breve momento con su amigo para charlar y pasar tiempo juntos. También recordó el doloroso y oscuro camino que tomó su vida en ese momento, los días de soledad e impotencia... los días en los que busco obtener el poder para cambiarlo todo...

Las cenizas olvidadas de su yo pasado volvían a encenderse dentro de ella.

En el presente...

La mirada decidida de Starlight se dirigía hacia Ponyville, en especial hacia el castillo de Twilight.

"Lo siento, Trixie, tendremos que dejar la charla para otro momento," dijo Starlight con una sonrisa al viento. La brisa hizo que su melena recobrara la antigua forma que había tenido antes de ser directora, antes de conocer a Trixie, antes de conocer a la Princesa de la Amistad...

Los ojos de Starlight brillaban con el fulgor de las luces del bosque, reflejando el espíritu salvaje que había despertado en su interior.

Ella había tomado una decisión.

Starlight tenía una misión, más bien un sueño, un sueño que había crecido dentro de ella en las últimas semanas.

"Llevaré a cada poni de Equestria la oportunidad de conocer el significado de la verdadera amistad."

Con estas palabras, que casi parecían un juramento, Starlight se había decidido a hacer realidad la visión que se había propuesto. Nunca más se quedaría de cascos cruzados mientras una amistad era destruida por las barreras de las distancias. Pondría todo de sí en el proyecto y haría todo lo necesario para alcanzar su éxito, incluso si esto no le terminara gustando a Twilight.

Todos los ponis merecían esta oportunidad de comunicarse sin temer la lejanía. Ella sería quien iniciara este cambio en toda Equestria.

Sin duda alguna, así sería.

Así, con la frente en alto y lista para enfrentar lo que sea que se cruzara en su camino, Starlight comenzó a avanzar por el camino en dirección a su hogar. Ya había tenido suficientes distracciones por ese día.

/-/

Starlight trotaba hacia Ponyville en medio de la noche cuando notó a alguien parado en medio del camino. Era una joven yegua de pelaje celeste y blanco, con una esponjosa melena blanca semejante al algodón y llamativos rayitos celestes. Portaba una gorra de viaje y unas maletas.

"¿Una turista? ¿A estas horas?" se preguntó Starlight, pero de inmediato dejó sus sospechas a un lado. Era el día del Festival de las Dos Hermanas, y muchos ponis solían pasear a esas horas por el campo, yendo de fiesta en fiesta o simplemente disfrutando de la noche sin dormir.

Después de una corta caminata, llegó donde estaba la yegua extraviada.

"Hola, disculpa, ¿sabes dónde está el castillo de las dos hermanas? Creo que estoy algo perdida", preguntó la poni turista.

"Es algo tarde para hacer turismo, y en este momento los caminos hacia el Bosque Everfree están cerrados debido a una plaga", respondió Starlight. "Lo mejor será que esperes hasta mañana si quieres hacer una excursión en globo hacia allí".

"Oh, ¡estrellas! ¿De verdad? ¡Es terrible! No tengo tanto tiempo; mañana mi transporte sale muy temprano. No creo que me alcance para un viaje en globo...", respondió desilusionada la poni mientras revisaba un mapa arrugado. "¿De casualidad sabes dónde está el castillo de Twilight?"

"Sí, lo conozco muy bien, vivo allí", respondió Starlight con indiferencia.

"¡Espera! ¡Quéeeeeeeeeee! ¡Entonces tú eres Starlight Glimmer! ¡Hiiiiiiii!" exclamó emocionada la poni celeste.

"Soy la misma de siempre", respondió Starlight algo avergonzada, acomodándose la melena. "¿Has oído de mí?"

"Sí, eres la directora de la Escuela de la Amistad. Todos hablan de ti. ¡Hiiii!" relinchó aún más la poni.

Starlight se sonrojó un poco pero se contuvo.

"¿Puedes firmarme un autógrafo?" continuó emocionada la poni, entregándole su mapa.

"Está bien, y ¿qué pongo?" preguntó Starlight de buen humor.

"¡Summermoon!" respondió con entusiasmo la poni.