Cbt1996: Hola bella, saja x2, el señor Inu No Taisho siempre piensa en todo y siempre confiando en su gran amigo Myoga para este trabajito jiji y ahora a esperar que Kag se entere y haga su parte, pero después de este capi no se que vaya a pasar jaja. Me alegra que pilles la esencia del anime, ya que eso es lo que quería hacer. Muchas gracias por todo saludos linda
Rocío k Echeverria: Hola linda, si al fin una luz de esperanza, el anciano Myoga llega con la solución para matar a Kontorõradēmon, ahora solo falta que Kag pueda con Inu youkai jaja saludos linda
Kcar: Hola linda, aquí tienes otro cap. linda, que lo disfrutes, besos, saludos linda
Annie Pérez: El pequeño detalle es que hay que convencer a Inuyasha, muy fácil ¿verdad? jajaj saludos linda
Kayla Lynnet: Hola bella, es tan fácil la solución que es matar a Kontorõradēmon jajajaj el señor Inu No Taisho siempre piensa en todo, esta en el futuro de su bebé jaja necesitamos más cocos para este cap. bella jajaj saludos linda
Karii taisho: Hola linda, Kontorõradēmon nunca pensó que había un hanyo muy amado, ya quiero ver la cara del demonio cuando lo sepa jajajaj me alegra mucho el haber sacado todas sus dudas, linda, saludos.
Capítulo 11
Perspectiva de Kagome
Ya habían pasado un par de días, desde que Inuyasha se encontraba en esta forma y nos separamos de nuestros amigos. Estaba tan confundida, al principio Inuyasha tenia ira y odio en su mirada, sin embargo, desde ayer en la mañana se comportaba muy extraño, no sólo se lanzó sobre mi y me lamio (todavía me sonrojaba al pensar en eso) si no que hasta comida me había traído. Hice una mueca al recordar al conejito del día anterior.
Inicio del flash
Observé como Inuyasha se iba saltando entre los árboles, al mismo tiempo en que me sentaba en el césped. Levanté mi cabeza al escucharlo regresar y pude ver como lanzaba un pequeño animalito a mi regazo.
- ¡Ay que lindo! Un conejito - pronuncié con una sonrisa.
- Come.
Mi sonrisa se borró y mis labios se separaron, mientras pasaba la mirada entre él y el pequeñito, con una expresión de horror en mi rostro.
- ¿Pre... pretendes que coma al conejito? - pregunté asustada.
- Es comida, ¿no? Ya, come - se encogió de hombros.
Mi estomago se apretó, mientras observaba al animalito.
Es verdad que, aquí en la época feudal, cuando se acaban las provisiones que traigo, solemos comer conejos, pero... Inuyasha, junto con Shippo, suelen traerlos ya muertos y limpios, luego Sango y Miroku se encargan de cocinarlos mientras yo hago otras tareas, ya que no soporto ser parte de eso... y ahora, ¿tengo que hacerlo?
Aparté mi mirada del conejito, llevándola hacia Inuyasha.
- No... no, no, y no, me rehúso a matarlo.
- Entonces... ¡muérete! ¡muérete de hambre! - gritó
- ¡No pienso comerme este conejo!
Observé como se acerca hacia mi, con todas las intenciones de tomar al animal, pero logre ser más rápida y voltee, cubriéndolo con mi cuerpo.
- ¡No vas a tocarlo! - grite.
- ¡Dámelo! Te enseñare como se mata a un estúpido conejito - pude ver, en cámara lenta, como su mano se encontraba a centímetros de el, por lo que hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar... mordí su mano.
- ¡HAAAAAA! ¡Maldita perra! - gritó y, posteriormente, lamió la zona.
- ¡No lo tocaras! - recriminé.
- ¡Entonces muérete de hambre! ¡Perra ingrata! - volvió a gritar, mientras volteaba.
Mi ojos se humedecieron y ya no pude contener las lágrimas, al mismo tiempo en que aquellas palabras abandonaban mis labios.
- ¡Eres muy cruel conmigo! Podría comer frutas de esos árboles, pero las que estaban a mi alcance ya las comí, las demás están demasiado altas para mi - escondí mi rostro en el cuerpo del conejito, sin parar de llorar.
Unos segundos después, escuché unas cosas caer frente a mi. Asomé mi mirada y me encontré con muchas frutas en el suelo.
- Gracias - pronuncié, con una pequeña sonrisa, sin embargo, él gruñó ante mis palabras.
Finalmente, logré comer las frutas junto al conejito y, una vez que el se encontró satisfecho, se marchó.
Fin del flash
Hoy en la mañana, al despertar, me encontré con muchas frutas a mi lado. Intenté darle las gracias, sin embargo, él me miró molesto, por lo que opté por no decir nada.
Suspiré, porque esto se estaba poniendo demasiado complicado para mi. Miré al frente, Inuyasha me llevaba unos metros de distancia. En ese momento, por el rabillo del ojo, noté que algo brillaba y al girar, mis ojos se abrieron ampliamente.
¡Un rio! ¡Por Kami, un rio!
Por fin habíamos llegado a la orilla de un rio. Sin pensarlo dos veces, corrí en su dirección para beber un poco de agua.
- Mmmm, está exquisita.
- ¿Qué haces? Camina - escuché la voz de Inuyasha detrás de mi.
- Inuyasha, tengo sed y estoy muy sucia, quiero darme un baño, por favor - me puse de pie, rogando no escuchar un insulto o un no, sin embargo, sin dudas, no esperaba la respuesta que me dio.
- Hazlo rápido.
- ¿Qué? - pregunté sin querer.
Perspectiva de Inuyasha
Todavía recordaba el olor de las lágrimas de esa humana y la manera en como lloraba. Apreté mis colmillos al recordar la manera en la que mi pecho se apretó al sentir aquel aroma y como volví a la normalidad al observar como comía las frutas, muy feliz al lado del maldito conejo que después dejo ir, la muy...
Unos pasos me sacaron de mis pensamientos. Observé como la humana corría hacia el rio y bebía agua. Inmediatamente le ordené que caminara y ella me respondió que, además de tener sed, necesitaba bañarse y, pensándolo bien, ella apestaba a tierra y eso no me agradaba, por lo que decidí darle el gusto... después de todo, podría ser divertido.
- Hazlo rápido - respondí sin más.
Ella me sonrió y algo, en el interior de mi pecho, palpitó. Apreté mis colmillos ante aquella sensación.
¡Maldita humana!
Gritó mi mente, mientras volteaba y me sentaba en una roca. Pude observar como ella buscaba un lugar para esconderse de mi y darse un baño. Sonreí, a sabiendas de que no pensaba perderme eso, por lo que me acerqué hasta allá y, de un solo golpe, rompí la única roca que había, dejando el rio completamente despejado.
- ¡¿Qué hiciste?! - me reprochó.
- Si te vas a bañar, tiene que ser en donde mis ojos puedan verte, de lo contrario, no habrá baño y nos iremos.
- ¡¿Qué?!
Perspectiva de Kagome
¡¿Qué fue lo que dijo?!
Miré a mi alrededor y noté que no había ni siquiera un pequeño arbusto en el que esconderme. Lo miré, completamente enfadada.
¿Qué se supone que debo hacer? ¿No bañarme o hacerlo frente a su mirada?
Pensé, tratando de tomar la mejor decisión.
Por un lado, detesto estar o sentirme sucia y, si no me baño, estaré incomoda por el resto del viaje pero, por otro lado, pensar en bañarme con él vigilándome, hacia que mi pecho se apretara de vergüenza, aunque... dudo que algo malo vaya a sucederme, además... no sería la primera vez que me ve desnuda... tal vez, si logro esconder mi cuerpo debajo del agua...
- ¿Y? ¿Qué decides? - me preguntó.
- Está bien, tu ganas - respondí, con una clara expresión de molestia en mi rostro.
- Bien - pronunció, dirigiéndose hacia la orilla del rio, en donde se sentó.
Idiota.
Pensé, mientras, con mis manos temblorosas, comenzaba a sacarme la ropa, quedando solamente en ropa interior. Por un momento, pensé que lo mejor sería bañarme así, pero, ¿luego que me pondría?
Con mi cara roja de la vergüenza, le di la espalda, desprendiendo mi brasier y quitando mis bragas, para salir disparada y hundirme en el agua.
Perspectiva de Inuyasha
Observé como comenzaba a desvestirse, desde la distancia podía oler su nerviosismo
Me pregunto... ¿Qué estará pensando el maldito hanyo?
Sonreí, poniendo mi mente en blanco, con la intención de escuchar lo que tenía para decir.
- ¡Bastardo! ¡¿Por qué haces esto?!
Bingo, ahí está el idiota.
- Porque quiero divertirme un poco.
- No le hagas nada, por favor.
- ¿Y por qué debería hacerte caso? ¿Sabes de lo que me di cuenta maldito hanyo?
- ¿Qué cosa?
- La perra me desea... pude oler su deseo al lamerla.
- ¡Maldito! ¡No te atrevas a tocarla!
- Pues, lo siento híbrido, pero esta perra despertó mi deseo, asique ni tú ni nadie me va a impedir el poseerla.
- ¡No! Déjala, por favor...
- Ya me hartaste... adiós.
Cerré mis ojos, alejándolo hasta que ya no logré oírlo. Miré en dirección en la que ella se encontraba, observando como se bañaba. Le presté atención a su cuerpo, su piel blanca y cremosa, un trasero bien formado y una cadera en donde cabían muy bien mis manos... elevé mi vista, encontrándome con dos, redondos y bellos, pechos, los cuales poseían un color rosado. Relamí mis labios, imaginando aquellos pezones en mi boca.
Sentí como mi miembro comenzaba a despertarse.
Maldición, lo que me faltaba... aunque, ¿por qué tengo que conformarme con pensarlo?
Sonreí, poniéndome de pie y caminando hacia el rio. Me lancé sin quitarme la ropa, acercándome a ella y sujetándola, al mismo tiempo en que la giraba, dejándola frente a mi.
- Inu... Inuyasha... ¿Qué haces aquí?
No respondí, sólo lleve mis manos hacia su melena azabache, tomándola con fuerza y así poder estampar mis labios contra los de ella.
Perspectiva de Kagome
Abrí mis ojos por completo, sin tener idea de lo que debía hacer. Inuyasha me estaba besando de una manera posesiva. Di un brinco al sentir su mano sobre uno de mis senos, traté de separarme, pero no logré hacerlo. Sentí como lo masajeaba lentamente y ahogué un gemido, ya que mis labios aún se mantenían presos en los suyos. Abandonó mi boca, dirigiéndose a mi cuello, besándolo y lamiéndolo.
- Inu... Inuyasha, ¿Qué haces?
- Shhh, se que te gusta, no lo niegues...
¿Qué podía decir? Después de todo, amaba a Inuyasha y el hecho de sentir como me besaba y me tocaba, estaba despertando un deseo en mi, sin embargo, no estaba bien. Intenté decirle, pero él regresó a devorar mi boca.
Sentía como jugaba con mi seno y, dios, se sentía tan bien. Como si mi cuerpo tuviera voluntad propia, se pegó aún más al de Inuyasha, mientras mis brazos envolvían su cuello. Su mano abandonó mi pecho y comenzó a descender por mi vientre, provocando un leve cosquilleo, debido al contacto de sus garras. Sentí su mano sobre mi intimidad, tocándola con completo descaro.
- ¡Inuaysha! - solté en un gemido.
Perspectiva de Inuyasha
Solté un rugido de enojo conmigo mismo. Nunca pensé que esta humana fuera tan endemoniadamente deliciosa. Mi miembro ya estaba duro y eso que recién había comenzado con esto.
La piel de su seno se sentía tan bien debajo de mi mano, que decidí jugar un momento con el, hasta que dejé que mi mano descendiera hasta su intimidad. Al entrar en contacto con aquella zona, sentí otro tirón en mi entrepierna. Mi boca se hacía agua por probar esos pezones. Estaba por elevarla, hasta que sus pechos quedaran en mi cara, pero, en ese momento, mis orejas captaron un sonido y un olor apestoso llegó a mi nariz.
Maldije al mundo entero en ese instante. Voltee y miré hacía la orilla. A lo lejos, desde el bosque, se aceraban 3 malditos monstruos.
Maldición... los voy a destrozar, engendros.
Solté un rugido lleno de ira y frustración, teniendo muy en claro que aquellos monstruos tenían los minutos contados.
Continuará...
Si llegaron hasta aquí, gracias ;)
Créditos de la ortografía a la bella Cbt1996, gracias linda :)
Próximo capitulo, los muchachos encuentran a Kagome e Inuyasha.
