¡Hola! Volvió la impuntual. Bueno, tan mal no fue esta vez. Pero salí de vacaciones y olvide el original en el trabajo. Menos mal tenía una copia por ahí D:

¡Disfruten el capítulo!

Capítulo 19.

La historia de NATSU DRAGNEEL.

Contarle a Lucy sobre la cirugía un poco antes de que se realizara fue bajo. Cuando desperté de la anestesia es lo primero que pensé. Quien estaba cuidando de mi era Lissana, junto a ella estaba su peleador. Ambos miraban fijamente por la ventana y conversaban sobre si sería mejor que él se marchará antes de que recuperen la conciencia, ya me parecía tarde para esa preocupación.

-Lo ideal sería que guarden silencio – Ambos voltearon sorprendidos hacia mí, intercambiando miradas preocupadas – La cabeza aun me retumba y tu voz es muy chillona.

La aludida se sonrojó de rabia y fue detenida por su pareja - ¡Te voy a dar!

-No griten – El rubio miró la puerta y suspiró – Deja que se recupere un poco para llamarle la atención – Ella se soltó de su abrazo, camino hasta la cama y contra todo pronóstico razonable, pellizco mi brazo.

-Te lo mereces – Casi ni lo sentí, el efecto de la anestesia no desaparecía por completo aun - ¿Cómo te sientes?

-Atontado ¿Papá está bien? – Asintió - ¿Cuánto tiempo lleva su recuperación si sale bien?

-De seis a doce meses, en caso de que todo salga excelente y no haya complicaciones – Giré la cabeza y sentí una puntada en la parte baja de mi espalda – No hagas movimientos bruscos bobo.

-Reza por mí, seguro moriré pronto – Golpeo con nula delicadeza mi brazo y la mano del rubio la volvió a detener – Gracias Sting, haz salvado mi vida del demonio blanco. Ahora sostenla fuerte y comenzaré el exorcismo – El hombre solo rodó los ojos y Lissana estuvo tentada en recurrir a una agresión más contundente. Aunque me salve gracias a la enfermera que vino a verme.

Me traerían comida y algo para beber. Ya que debían controlar si todo está bien conmigo, para que no me pase nada por el camino. Le agradecí la atención y cuando ingresaron de nuevo las visitas, solo estaba Liss. Le pregunté por su compañero, dijo que se retiró por un problema en su gimnasio. Se veía relajada, más alegre de lo que alguna vez recuerdo haberla visto.

- ¿Todo bien?

- ¿Con qué? – Frunció el ceño – Por supuesto, que me dé algo de repelús es temporal. Al menos ya no siento nada.

-El tiempo cambiará todo – asentí. Ella tiene razón, antes era doloroso verla con Sting, ahora no sentí nada. Ni enojo, nostalgia, envidia… Como si fuera algo normal y técnicamente hablando, debería haber sido así desde el inicio.

Una vez que paso completamente el efecto del sedante para caballos, le pedí a Liss mi teléfono. Quería hablar con Lucy, a pesar de que probablemente aun esté en la oficina, deseo avisarle que me encuentro bien. Mi hermana tuvo la delicadeza de dejarme a solas para hablar con ella. Contestó, estaba preocupada y evidentemente me reprendió por mi acción. Pero aclaró que, es consciente de lo delicado de la situación, entonces me lo dejará pasar. Se escucha mucho desastre en el fondo y al preguntarle el origen, me indicó que su tía vino de visita por tiempo indefinido y no había ido a trabajar.

-¿Estás bien con eso?

-Claro que sí, es la única madre que conozco – Sonreí inconscientemente, el hecho de que hable tan tranquila, sobre un tema tabú para ella, me hace pensar que se siente libre de expresarse conmigo - ¿Cuánto tiempo más debes quedarte allá?

-Calculo que máximo una semana, yo no tengo complicaciones. Pero quiero saber cómo va evolucionando papá. De hecho, estoy esperando que me dejen salir de esta espantosa habitación para ir a verlo.

-¿No puedes salir?

-Ya comí y tomé lo que me indicaron. Aun necesito el alta del bendito médico – como invocado por el demonio, este entro a la sala – Ahí viene, te llamo después.

-Hablamos más tarde. Te quiero – Perdí la capacidad para hablar un par de segundos, no pude siquiera pensar en la respuesta, ya que ella cortó sin esperar.

-¿Se siente bien señor? – El personal de blanco me miraba preocupado.

-… Mejor que bien – Sentí el pecho inflarse de satisfacción y dicha.

Esas dos palabras, con la hermosa voz de Lucy… son más que suficientes para ponerme tan feliz como un adolescente. El resto de mi día, fue solo un extra de buenas cosas, porque Igneel estaba bien, mamá no me dio ni un sermón y creo que la relación con Lissana, podrá llegar a buen puerto, antes de mi regreso a Estados Unidos.

Desde ese día me quedé en mi departamento, por más que esté interesado en estar lo más posible con papá, también deseo privacidad y eso no existe en la casa Dragneel. No con los empleados entrando a cada rato en donde sea que me esconda, o con mamá siguiéndome para hablar de cosas que no deseo. Prefiero el silencio de mis cuatro paredes al alboroto de esa casona.

Por la noche no tenía ni una pisca de sueño, ya eran cerca de las dos de la mañana y no había caso, no podría dormir. A pesar de que estaba algo caliente el ambiente, encender el aire acondicionado me parecía una exageración. Miré por la ventana rogando alguna distracción a mi aburrimiento y como invocada, el nombre de Lucy brillo en la pantalla de mi móvil. Me puse de un salto en pie y tomé el aparato. Me deseaba buenas noches, y una pronta recuperación para papá. Yo no dude nada en llamarla, quiero verla, no solo escucharla.

Esta mujer es demasiado bella para mis ojos - ¡Hola! Pensé que estarías durmiendo para esta hora. Allá es tarde – ya se encontraba sin una pizca de maquillaje y aun así…

-No podía dormir, me salvaste de horas mirando el vacío inconmensurable – Sonrió - ¿Qué tal tu día?

Llevo ambos ojos al techo – Anna tiene demasiada energía – Frunció el ceño - ¿Puedes prender la luz? No te veo casi.

Caminé hasta la pared donde se encontraba el interruptor y lo oprimí. Volví mis ojos justo en el momento en que sus orejas se enrojecieron - ¿Mejor?

-Mucho – Aclaró su garganta y yo reí. Ella es muy transparente en sus expresiones.

Usé un tono seductor para preguntar - ¿Te gusta lo que ves? – El sonrojo ya se notaba en sus mejillas.

-Payaso – Me dijo con mohín en los labios, al escuchar mi carcajada.

-Tal vez, es parte de mi encanto – Negó con la cabeza.

-Eres imposible… Sabes... mi tía me recomendó viajar.

-¿Sí? ¿Por qué?

-Empezó el desastre mediático a causa de su divorcio y quiere alejarme del ojo de la tormenta – Eso me sorprendió. Entendí que su viejo es un canalla hace mucho, pero no esperé que todo acabara tan pronto – Soy un buen ejemplo de la infidelidad y desea mantenerme al margen del huracán.

-Estoy de acuerdo con ella – No me la quiero imaginar aguantando a los periodistas más desubicados, preguntándole por su madre o la relación sanguínea con su madrastra - ¿Dónde irías?

-Levy me invitó a un viaje y estoy pensando seriamente en aceptar – Huía de mis ojos.

- ¿A dónde? - Hay muchos lugares buenos para ir de viaje, Italia, Francia, España…

-Wicklow – Mi cerebro tardó unos segundos en procesar la información – Quiere ir a ver los jardines de la Mansión de Powerscout…

- ¿Vendrás aquí?

-Aun no lo sé, le dije que lo pensaría – Lucy estará en Irlanda, a solo unos pasos de mí.

- ¡Ven! Está a solo hora y media de Dublín – Si ella viene, no tengo tanta urgencia de regresar allá, Zeref felizmente me cubrirá, porque según lo que me dijo mamá, está peleado con Mavis.

- ¿Debería? – Asentí, ella sonrío – Le diré que la acompaño.

- ¿Cuándo vienen? – La ansiedad me recorría las venas.

-Saldríamos el martes 25 de madrugada – Tengo tiempo para planear un pequeño viaje con Gajeel. Lo usaré a él de excusa para ausentarme unos días y pasaré mi semana en compañía de la rubia. Le presentaré a la amiga de Lucy, así si tengo suerte, la mantendrá ocupada y me dejará el camino libre.

-Perfecto – Debo haber hecho algo bien en mi otra vida.

La historia de LUCY HEARTFILIA

-No puedes estar hablando enserio – Anna acababa de llegar y me soltaba esa bomba, no lo del divorcio, sino el hecho de enviarme lejos por seguridad.

-Por supuesto que sí. Yo también deseaba pasar mí tiempo de regreso a casa contigo, pero jamás me perdonaría si te ves involucrada más de lo necesario – Negué con la cabeza, yo quería quedarme a su lado.

-No me importa – Sostuvo mi mano – Estoy acostumbrada a que hablen sobre mí.

-A mí sí. Esta pelea es entre nosotros dos, tú eres inocente y por nada del mundo, permitiré que te expongan a todo ese desastre inicial – Acaricio mis dedos.

- ¡Pero Anna!

-Solo será una o dos semanas, y después seremos inseparables – Me recalcó por décima octava vez que no permitiría ningún rumor sobre mí y luego se retiró con uno de los guardaespaldas para ir a buscar algunas cosas a su oficina.

Ella me dio la opción de ver a donde quería ir y si soy sincera, desearía poder estar con Natsu, pero no tengo el coraje de pedirle asilo allá o siquiera acercarme a su país sin un motivo. Llamé a Levy para ver si querría ir conmigo, me ha insistido en viajar juntas desde que retomamos el contacto y pensaba usarla de excusa. Como el destino estaba fijado a Irlanda, la dejó elegir la ciudad. De todas maneras, una vez allá podré encontrarme con Natsu en algún lugar intermedio.

Como siempre, la fanática de lo natural y rustico, eligió los jardines de la Mansión de Powerscout. Le explique mi verdadero interés en elegir ese país, y me aclaró que si, le iba a pagar un pasaje hasta allá, poco o nada le importaba quedarse sola un tiempo - ¿Cuándo salimos de aquí? – Estaba emocionada.

-El lunes o martes. Ni bien consiga un vuelo para ambas – Chillo de alegría, creo que le agrada más el lugar al que iremos, que mi participación.

Al colgar coordiné todo para el viaje, miré mi móvil un par de veces preocupada por la intervención de Natsu y no tuve tiempo de nada más, ya que Anna regresó de su salida con un montón de cajas y comestibles como para un batallón. Se movía de un lado a otro organizando todo, sonreía de oreja a oreja mientras guardaba la comida. Me decidí a ayudarla y al ver todo lo que había planeado para ese día, me sentí cansada inmediatamente.

El teléfono me ayudo a escapar por un momento de mi tía y al saber que el de pelo rosado se encontraba bien, me calmó la ansiedad, al menos un poco. Entiendo lo delicado que ha de ser hablar sobre la enfermedad de un familiar tan cercano y sinceramente no puedo enojarme con él por eso. Le comenté sobre la llegada de Anna, el hecho de que su estadía sería indefinida, pero tuvimos que colgar antes de que le hablara acerca del viaje, puesto que llego el médico a verlo, aunque alcancé a expresar algo importante para mí – Te quiero.

Sonreía como una idiota y seguro me veía como una, puesto que mi tía me miraba desde la puerta con una mueca graciosa - ¿Quién era?

-Alguien – Negó con la cabeza, pero la expresión de felicidad no abandonó su rostro.

- ¿Conozco a ese alguien? – Sí, aunque eso no se lo diré.

-Tal vez algún día te lo presente, es muy guapo – me hizo prometer que así sería, y a sabiendas de que, si la relación sigue creciendo, eventualmente deberé presentárselo, acepté.

El resto de día nos lo pasamos en la cocina, haciendo cuanto postre se le ocurrió, los cuales se encargó de compartir con cada personal que estaba de turno. Anna es muy diferente a como la recuerdo, no tenía idea de que podía reír así, los empleados genuinamente la adoraban y entiendo la devoción de Loke y Aries al ver como se relaciona con las personas. Ella es luz por donde pasa, según lo me dijo, mi madre era aún mejor.

Una vez que Anna se acostó en el dormitorio, en donde declaró que dormiríamos juntas, se quedó profundamente dormida en cuestión de segundos. Envidie esa habilidad, porque yo tengo que consumir medicamentos para lograr algo más o menos parecido y nunca es 100% efectivo. Me di una ducha, vestí y a paso despreocupado me dirigí al sofá. Tal vez un boceto de la ciudad me relajaría lo suficiente para poder ir al reino de Morfeo. Miré la hora, era algo tarde, pero aun no le había deseado buenas noches a Natsu, por lo cual le escribí un mensaje y cuando bajé el teléfono para tomar mi lápiz, pero este sonó.

Era justo en quien estaba pensando, nuevamente la imagen estaba poco iluminada y yo deseaba verlo. Estaba igual de guapo que cuando se marchó, no parecía alguien recién salido de una cirugía, mis mejillas se sintieron calientes al ver su clavícula en la imagen "¿Te gusta lo que ves?" Varios recuerdos de lo acontecido tiempo atrás en su departamento me abrumaron, pero intenté que no se notaran, aunque supe que fallé, cuando se rió.

Le conté sobre el viaje, solo que tergiverse un poco los acontecimientos para no parecer tan desesperada por verlo. Bueno, técnicamente hablando sugerí que era idea de Levy y mi tía, porque sentí mucha vergüenza para decir la verdad. Él se veía contento al saber el destino, lo cual me calmo un poco, aunque casi revele mi mentira al decirle la fecha tan emocionada.

- ¿Cuántas veces más te miraras en el espejo? – Levy estaba sentada en la cama de la habitación que elegí para mí en el hotel. Druids Glen resort contaba con muchas actividades para ambas, aunque sí realmente aparecía el lugareño que esperaba, estaríamos la mayor parte del tiempo afuera.

Luego de ese viaje tan largo, del tiempo que nos llevó acomodar las cosas y de por fin descansar un poco, decidimos ir al restaurante del hotel a cenar. Le avise a Natsu de mi llegada por teléfono y aunque no esperaba verlo aún, en mi sub cociente estaba la posibilidad, por lo cual debía verme lo más guapa posible – Hay algo que no me convence – Ella rodó los ojos.

-Solo le dijiste donde nos hospedamos, no creo que venga hoy exactamente a verte.

-Lo sé – Me dejé caer a su lado – Pero podría.

- ¡Ay Lucy! – Agarró mi mano - ¿Tanto así te gusta? – Asentí – Bueno, en ese caso ponte el labial rojo – Sonreí e hice lo que me dijo. No sabía que hablar tanto tiempo con Levy, sería tan divertido.

Elegimos Hugo's Restaurant como nuestro destino esa noche, le envié una foto del lugar al contacto entre mis favoritos con el internet del hotel. Lo había recibido casi al instante, recomendándome el Filete de lubina asada a la piedra como plato principal. Increíblemente estaba en el menú, lo cual me asombró bastante. Aunque la mayor sorpresa llegó después de media hora, en forma de un hombre alto de cabellos rosados y chaqueta de cuero. Habré babeado, ya que mi amiga se rió de mi acción.

-Hola hermosa – Hasta el último vello de mi cuerpo se erizo - ¿Interrumpo?

- ¡¿Cómo?! ¡No sabía que! – Levy le dio un espacio a su lado, yo tuve ganas de meter mi cabeza en un agujero, pues no encontraba palabras a causa del shock.

-Pensé que no ibas a llegar – La miré sorprendida – A mí no me veas, fue idea de él sorprenderte – Pasé mis ojos al rostro del hombre.

-Culpable, solo es mi cómplice – No entendía nada – Llegué al hotel ayer, ya sabía todo sobre su viaje gracias a Levy.

-Llamó a tu teléfono el domingo, mientras estabas en el baño – Algo parecido al miedo paso por sus ojos - ¿Hice mal al invitarlo?

- ¡No! Está bien, solo es la sorpresa – Algo más recompuesta, me enfrenté a la mirada verde - ¿Te hospedas aquí?

-Así es – Su sonrisa me deja sin palabras – Me hospedo aquí con Gajeel, es mi amigo desde la secundaria. Ya debería estar por aquí, pero brilla por su impuntualidad como siempre.

Ni bien termino de decir eso, levantó la mano y le hizo señas a alguien para que se acercara. El hombre moreno de cabello largo, perforaciones y risa extraña me asustó. Aunque me calmé al percatarme de que se conocían – Me sorprende todo el escándalo que hacen, por algunos piercings.

-Gajeel, ella es Lucy Heartfilia, Lucy, él es Gajeel – El aludido giró en mi dirección y sonrió. Iba a decir algo, pero Natsu lo interrumpió - No se te ocurra decir una estupidez – Resoplo.

-Hola coneja – Parpadee unas cuantas veces y el de pelo rosado suspiro.

-Podría ser peor – Se hizo a un lado – Ella es Levy, la amiga de Lucy.

-Levy McGarden, un gusto – El enorme sujeto se quedó mudo por unos segundos, mi amiga seguía con la mano extendida en su dirección. Al ver que este no tenía intenciones de responder ella desistió - ¿Qué quieren ordenar?

El ambiente se puso un poco tenso a causa del hombre de pelo largo, pero por suerte, Natsu es especialista en hacer pasar los malos ratos y al cabo de unos minutos, ya estábamos riendo por sus bromas. Por suerte se había sentado a mi lado, ya que mientras hablábamos, sostenía mi mano con delicadeza por debajo de la mesa. Gajeel había mejorado su humor, incluso bromeaba conmigo y con su amigo, aunque me molestaba que prácticamente, no desvía sus ojos hacia Levy y por poco la ignoraba. Solo respondía sí y no a sus preguntas. No me cae bien en lo absoluto.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Nos vemos en el siguiente!