Cbt1996: Hola mi Cin, otro capi que compartimos muchas gracias por todo linda te mando una abrazo enorme besos.

Annie Pérez: Hola linda, por Kag, ya que al final lo dice, saludos linda.

Kayla Lynnet: Hola linda, así es, el yokai ya sabia lo que el hanyo sentía y él también, pero su orgullo era más grande, es por eso que se enojó al final, por que todo lo que el hanyo le dijo era verdad y él con su orgullo dijo no, pero ahora se dio cuenta y se tragó el orgullo, por eso la ira jajaj saludos linda.

Kcar: Hola linda, la pelea que Inuyasha yokai tiene en su mente esta de ataque jaja saludos linda.

Karii taisho: Al fin se le dio algo al perro jajja siempre lo interrumpían. Ay si solo hay de dos formas y si acepta, por que acepta jajja ya probó el producto no hay de devolución jaja de que Kag quedo satisfecha, quedo satisfecha jaja vamos a ver que pasa ahora con Kag, saludos linda.

Rocío k Echeverria: Hola linda, 2x de que kag lo gozo lo, gozo hasta puedo apostar que Kag puso ojitos blancos con todo el placer que sintió jajaj y Inuyasha, wooooo, Inuyasha tendrá que tomar decisiones muy importantes de ahora en adelante jiji ya que ahora se vienen cosas más peligrosas, saludos linda.

Loremarquez: Hola linda, así es, Kag en vez de hacerlo enojar, lo encendió como una antorcha jaja me dio ternura después, cuando Kag quiso retractarse, pero me dije nooooo aquí viene la lujuria jaja Inuyasha tácticamente pasó todas las etapas pero falta la más importante, pero para eso hay que esperar un poquito más jiji saludos linda.

Gyggicats: Hola linda, gracias por seguir la historia, en este cap. se sabrán muchas cosas, saludos linda.

Moroha23iki: Hola linda, si hoy Inuyasha se va dar cuenta de lo que siente, gracias por seguir la historia, linda, saludos.


Capitulo 14

Perspectiva de Inuyasha

¿Qué mierda voy a hacer? ¿Qué mierda voy a hacer?

Me repetía una y otra vez.

-Aceptar lo que sientes, idiota.

- ¿Por qué no te vas a la mierda, híbrido?

Escuchar la voz de este hanyo era lo menos que quería en este momento.

- ¿Y por qué mejor no me dejas volver a tomar el control de mi cuerpo, tarado?

- Porque no se me da la gana, además, si pudiera pelear contigo ten por seguro que te mataría por la idiotez que hiciste, imbécil... más de 200 años esperé para ser liberado y cuando lo consigo me doy cuenta que ya no soy tan libre porque a un maldito hanyo se le ocurrió ¡ENAMORARSE DE UNA HUMANA!

- Te lo vuelvo a repetir, NOS enamoramos de una humana, no culpes sólo a mi, ¿de acuerdo?

- Maldito.

- Oye, ¿Qué planeas hacer?

No respondí.

- ¡Te estoy hablando, idiota! ¡No te quedes callado!

- ¡No grites, maldita sea!

- Entonces responde cuando se te habla, idiota, ¿Qué vas a hacer?

- Mmm, me quedaré con la perra.

- ¡¿QUÉ?! ¡Tú no te vas a quedar con ella! ¡¿Me oyes?! ¡No te la voy a dejar, maldito!

Sonreí, después de todo, era muy fácil hacer enojar a este idiota.

- Mira, escúchame bien, maldito hanyo de mierda, es tu culpa que ahora esté metido en esto, ¿de acuerdo? está bien, acepto que elegmos a esta humana como compañera, pero esto no cambia nada, ¿bien?

- ¿A que te refieres con que no cambia nada?

- A lo que escuchaste. Deseo a esa perra como un loco, la haré mi compañera... la voy a marcar y me la llevaré lejos, muy lejos de esos humanos que la buscan y, cuando consiga ya no escucharte a ti, podré estar con mi perra lejos de este lugar... ya lo he decido.

- No, espera... ¡No puedes hacer esto, maldito!

- ¿Y por qué no?

- ¡¿Crees que soy idiota y no conozco mis propias leyes, yokai?!

- ¿De que mierdas hablas, hanyo?

- No puedes marcar a Kagome si ella no te acepta como eres... si la marcas cuando ella tenga dudas y no este cien por ciento decidida de que te quiere a ti, la marca no es válida. Te aseguro que Kagome jamás te va a aceptar... ella jamás abandonaría la parte humana de mi, asique olvídala... tú sabes perfectamente como son las reglas de nuestro clan.

- Cállate, ella va a aceptarme, ¿crees que preferirá a un humano o hanyo antes que a un yokai como yo? ¡Feh! Estas soñando, híbrido. - sonreí. - Ella me elegirá y, cuando la escuche decirlo, la voy a poseer toda la noche, hasta que te quede clara su elección, idiota.

- Eso jamás va a pasar, Kagome nunca haría eso.

- Yo en tu lugar no estaría tan seguro, ¿acaso no viste lo que sucedió hace un rato?

- Cállate.

- Vaya... al parecer si fuiste testigo... que sorpresa, pensé que no lo habías hecho.

- ¡Que te calles, maldito!

- No lo haré, es más, te recordaré lo que sucedió por si te perdiste de algo.

- ¡Que te calles!

- Dime, hanyo, cuando viste que ella se corría en mi boca, ¿imaginaste su sabor? - le pregunté, relamiéndome los labios.

- ¡Maldito bastardo! ¡No debiste faltarle el respeto de esa manera!

Solté una carcajada ante sus palabras.

- ¿Qué le falte el respeto? eso ni tú te lo crees. Sabes que ella lo disfruto tanto como yo... los jadeos que soltaba mientras yo tenía toda mi lengua en su interior, probando sus fluidos y ella se movía... buscando sentirme más dentro.

- ¡Cállate! No quiero oírte...

- Se sentía tan deliciosa mientras gritaba mi nombre en ese momento, que me quedé con ganas de más.

- ¡Te dije que ya no quiero escucharte!

- jajaja bien, no lo hagas, es más, ya me hartaste asique regresaré a la cueva y tomaré mi decisión.

- ¿Qué? ¡No! Oye, ¡espera! ¡Aún hay que hablar de esto, idiota!

- Adiós, maldito hanyo.

- ¡No! ¡Maldito! ¡Otra vez no!

- Bien, ya se fue. - pronuncié sonriendo y miré en dirección de la cueva.

Solté el último rugido de rabia, porque mi orgullo no me había ayudado con estos sentimientos y me puse a caminar en su dirección, sin embargo, me detuve frente a unos árboles.

Perspectiva de Miroku, Sango ,Shippo y Myoga

- Ten, Sango, aquí están las yerbas que me pediste que buscara.

- Gracias, Shippo.

- ¿Crees que con esto Kirara se recuperará pronto?

- Así es, su excelencia, con estas hierbas y las medicinas de Kagome, ella estará bien.

- Si, es un alivio tener la mochila de la señorita Kagome con nosotros.

- Si, Miroku, también tenemos su arco, pero no alcanzamos a dárselo cuando la vimos, ya que el tonto de Inuyasha casi nos mata.

- Shippo, no te enojes con el amo Inuyasha, él está fuera de control, jamás les haría daño en sus cinco sentidos.

- El anciano Myoga tiene razón.

- Pequeño Shippo, Inuyasha jamás pensaría en dañar a Kirara, él no sabe lo que hace.

- Si, Sango, tienes razón. - respondió el zorrito, sintiéndose algo triste por su amigo.

- Ya es hora de que tratemos de descansar un poco para seguir en la busque de ellos. - pronunció Miroku.

Todos asintieron y decidieron dormir un par de horas.

Perspectiva de Kagome

Sentí como algo acariciaba mi pierna y abrí los ojos, encontrándome con Inuyasha sentado a mi lado, con sus manos sobre ella. Me removí de mi lugar, sentándome y lo miré a los ojos.

- ¿Qué pasa? - pregunté.

Él no respondió y, por su expresión, parecía que estaba pensando en algo.

- ¿Pasa algo? - me atreví a preguntar.

Me miró, soltando un suspiro, uno que pareció más un rugido.

- Ven conmigo, humana.

- ¿He? - miré hacía afuera y aún no había amanecido. - Inu... Inuyasha, aún es de noche para irnos.

- No me refiero a eso.

- ¿Qué? ¿Entonces? - pregunté, aún más confundida.

- Que vengas conmigo, como mi compañera, humana. Si aceptas venir conmigo, te marcaré como mi compañera... no te faltará nada, te daré refugio, comida y jamás estarás en peligro, ¿Qué dices?

Quede en blanco. Inuyasha me estaba pidiendo que fuera su compañera, lo cuál ya sabía que significaba, Sango me lo había explicado tiempo atrás, inclusive me hablo del ritual de la marca e, inevitablemente, me sonrojé un poco.

- ¿Qué dices? ¿Aceptas?

La voz de Inuyasha me sacó de mis pensamientos.

- Inuyasha... yo... yo...

- ¿Aceptas si o no?

Me acerqué a él sin una gota de miedo, no podía temerle luego de la confesión que me había hecho.

Bien, es hora de ser sincera con él o jamás volverá a la normalidad.

- Inuyasha, yo te amo... te amo en todas tus formas, como hanyo, como humano y demonio... los quiero a los tres y... es por eso que no puedo aceptar a un solo Inuyasha.

- ¡¿Me estas diciendo que prefieres a ese maldito hanyo!? - gritó.

- ¡Los quiero a los tres! - grité, desesperada por lanzarme en sus brazos y llorar, soltando todo lo que llevo por dentro. - ¡¿Es que no lo entiendes?! Te amo, pero no podría vivir sin volver a ver tu forma humana o hanyo... yo... no puedo dejar de ver a uno de ustedes, Inuyasha. - comencé a llorar, al mismo tiempo en que sentía como era rodeada por sus brazos.

Perspectiva Inuyasha

Sentí un dolor en mi pecho que ya estaba odiando, ¿por qué me sentía tan bastardo cuando ella lloraba? ¿Acaso era tan grande lo que nosotros tres sentíamos por esta humana, al grado de hacerme sentir como un hijo de puta?

No lo pensé, sólo actué por impulso. Llevé mis brazos, rodeando su cuerpo y la apreté contra mi. El olor de sus lágrimas provocaba que mi maldito pecho se apretara más.

Ella nos quiere a los tres, pero yo no quiero compartirla con nadie...

Sentí como se separó de mi y me miró.

- Inuyasha, por favor, debemos matar a Kontorõradēmon.

- ¿Qué?

- Matemos a Kontorõradēmon, por favor... para que regreses a la normalidad.

Lo último que dijo si me hizo enojar, ¿acaso ella realmente quiere que el maldito hanyo vuelva a tomar el control?, me alejé, mirándola con un contundente enojo en mis ojos.

-¡Quieres de vuelta a ese maldito hanyo! ¡¿Verdad?! - grité.

- ¿He? no, Inuyasha... escúchame, por favor...

- ¡No quiero escucharte! ¡Entiende, ese maldito híbrido ya no ve a volver! ¡¿Te quedó claro?! ¡No va a volver!

Observé como sus ojos se empañaban y las lágrimas caían por sus mejillas.

Malditos sentimientos de mierda.

Me maldije internamente, sin embargo, me acerqué a ella, haciendo que me viera a los ojos.

- Oye, ya deja de llorar, debes entender que él no va...

No logré terminar la frase, ya que la pequeña humana se lanzó sobre mi, abrazándome mientras sus lágrimas mojaban mi cuello.

- Inuyasha, por favor, te lo ruego, escucha lo que tengo que decirte, por favor... - pronunció entre llantos.

Me maldije una vez más porque algo en mi interior me decía que no debía escucharla, sin embargo, el dolor en mi maldito pecho era más fuerte, por lo que, para que dejara de llorar, decidí hacerle caso.

- Esta bien, te escucharé, pero eso no cambiara nada, ¿me oyes? - la separé, mirándola.

- Gracias. - me sonrió y, no se porque pero, su sonrisa me gustó. - Inuyasha... - puse mis ojos en los suyos. - Te voy a decir porque tienes que volver a la normalidad... no es sólo por Kontorõradēmon, si no también por Naraku.

- ¿Naraku?

Perspectiva de Naraku y Kagura

- Así que Inuyasha ya no tiene el control de su cuerpo.

- Así es, Naraku, vi como Inuyasha, en su forma demoníaca, atacaba a sus amigos, provocando que cayeran por una cascada.

- Vaya que interesante... asique ese maldito no sabe quién es su aliado y quienes son sus amigos...

- Naraku, ¿tienes idea de por qué se comporta así?

- Claro que si, Kagura, mis insectos escucharon la conversación del monje y los demás, al parecer, fue por un yokai llamado Kontorõradēmon

- ¿Kontorõradēmon?

- Así es, este demonio tiene la habilidad de controlar a los híbridos que no poseen corazón, manejándolos a su antojo.

- ¿Quieres decir que controla a los hanyos que no son aceptados o nadie los quiere?

- Exactamente.

- ¿Y por qué no lo haces tu aliado?

- No me interesa ese demonio. - respondió, poniéndose de pie y caminando. - Vamos, debemos hacerle una visita a nuestro querido amigo, Inuyasha.

Observó como Naraku se alejaba y una sonrisa se formó en sus labios.

Claro, Naraku no es ningún tonto, no quiere acercarse a Kontorõradēmon porque teme ser controlado por él, después de todo, él también es un híbrido al cual nadie quiere.

Pensó, tapando aquella curvatura de sus labios, detrás de su abanico y lo siguió.

Perspectiva de Inuyasha

- Y eso es todo, por eso tienes que regresar a la normalidad, Inuyasha.

Me quedé observándola unos segundos y solté una carcajada.

- ¿De que te ríes?

- Primero, no se quién es el bastardo de Naraku ni lo que haya hecho, el que tiene problemas con él es el hanyo, no yo. Segundo, le agradezco a Kontorõradēmon por haberme liberado, por lo tanto no me interesa matarlo y tercero, ya te escuché asique debes decirme si vienes conmigo o no.

- Inuyasha, por favor entiende, Naraku no es alguien fácil de asesinar, necesitas a colmillo de acero y para poder tocarlo debes matar a Kontorõradēmon, ¿por qué no puedes entenderlo?

- Pues no me interesa y si pudiera tocar esa maldita espada, la botaría en cualquier lugar.

- ¡Oish! ¡Pero que terco eres!

- ¡Ya deja de perder el tiempo, humana y dime si vas a aceptar o no!

Perspectiva de Kagome

¿Qué hago? ya le conté todo y aún así no hay manera de que entienda. Sólo me queda una carta y, aunque no la quería usar, siento que no tengo otra opción.

Me puse de pie y él hizo lo mismo, tomé una buena bocanada de aire y dije lo que tenía que decir.

- Inuyasha... si matas a Kontorõradēmon... yo seré tuya... me tendrás como tu hembra pero sólo si lo matas. - pronuncié, poniéndome roja como tomate.

Perspectiva de Inuyasha

¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué si yo...? ¿Ella sería mi...?

- Repite eso otra vez.

- Lo que escuchaste, si matas a ese demonio, yo seré tuya.

Sonreí con malicia, verdaderamente mi perra es astuta, pero yo lo soy más. Me acerqué a ella, la tomé por la cintura y la pegué a mi.

- Crees que soy idiota, ¿verdad?, quieres que lo mate para que el hechizo desaparezca y puedas volver con el hanyo, ¿verdad?

- No... yo... bueno...

- No sabes mentir, humana... pero, ¿sabes que? puedo hacerte cambiar de opinión. - le susurré en su oído, lamiéndola.

- Inuyasha...

Trató de separarse, pero no la deje. Comencé a lamer su cuello

- Mm, no... Inu... Inuyasha...

- Shhh, sé muy bien que esto te gusta y haré que lo disfrutes. - pronuncié, lamiendo toda su piel hasta llegar a sus labios y morderlos con hambre.

La acorralé contra el muro de la cueva y llevé mi mano por debajo de su ropa, recordando que ya no llevaba esa tela que cubría su intimidad, por lo que me fue mucho más fácil tocar aquella zona, la cual se sentía extremadamente suave.

- Mmm, no hagas eso, Inuyasha...

- ¿Por que? sé que te gusta, dime, ¿quieres sentir mi lengua dentro de ti de nuevo?

- Mmm, por favor, para...

- Shhh, no voy a parar... puedo oler tu excitación y ¿quieres saber como eso me pone? - tomé su mano y la lleve directó a mi miembro. - ¿Sientes como me tienes? vamos perra, toca por ti misma. - solté su gruñido. - Mmm, eso... aprietalo más.

Perspectiva de Kagome

Siento como su mano toca mi intimidad, pero jamás pensé que él haría que tocara su miembro. Santo cielo, estaba duro y, al parecer, mi mano tiene vida propia porque le dio un apretón al sentirlo.

- Mmm, eso... apriétalo más. - pronunció y mi mano actuó antes que mi cerebro, haciéndole caso a sus palabras. - Sabía que también te gustaba.

Me soltó y, en un movimiento demasiado rápido, hizo pedazos mi blusa y mi brasier, dejando mis pechos al aire. Traté de taparme, pero sus manos sujetaron mis muñecas, dejándolas detrás de mi. Se agachó un poco, relamiendo sus labios y se llevó uno de mis pezones a la boca.

- Sshhhhh. - solté y es que, por dios, que bien se sentía esto, sin embargo, sabía que no podía flaquear. - No puedo... no...

Perspectiva de Inuyasha

Mierda, que bien saben estos pezones, son deliciosos...

Saboree los dos pechos, lamiéndolos, chupando y mordiendo a mi gusto. Mi miembro ya estaba más que grande y adolorido, sin embargo, sus pechos lo valían. Llevé una de mis manos a mi hakama, con la intención de hacer gozar a mi hembra, hasta que escuche un jadeo de su parte

- Inuyasha... mi humano, mi hanyo, mi yokai... los amo a los traes...

Y hasta ahí llegaron mis ganas, después de todo, no podía poseerla si ella no me aceptaba sólo a mi. Con un rugido me separé y vi como cayó al suelo, con su respiración agitada, mientras yo maldecía al mundo entero.

- ¿Qué pasó? - me preguntó descaradamente.

- ¡¿Qué que pasó?! ¡Mientras yo te hago gozar, tú piensas en esos dos idiotas! ¡Eso pasó!

- ¿Qué?

- ¡Lo que escuchaste! ¡Y mira como me dejaste!

Sin importarme nada, bajé mi hakama y le mostré mi miembro erecto y duro como una roca

- ¡¿Ves como me dejaste, perra ingrata?!

Perspectiva de Kagome

Abrí mis ojos como platos. El descarado de Inuyasha me estaba mostrando su gran miembro como si nada, sin embargo, aún así, debí ahogar un gemido.

- ¡Eres un pervertido! - solté.

- Si claro, como si no supiera que te mueres por tenerlo dentro de ti

- ¡Claro que no! - le grité indignada

- Perra, tu olor de querer follar te delata, si no fuera por tu maldita indecisión ya estaría follándote hasta hacerte gritar mi nombre.

Me quedé muda ante sus palabras.

¡¿Qué yo soy la indecisa?! ¡¿En que momento cambiamos los roles!? después de todo, el maldito indeciso era él.

Pensé con rabia. Tenia tanta rabia con ese idiota que hice algo que jamás en mi vida creí capaz de hacer. Me puse de pie, caminé hacia él y, sin pensarlo dos veces, tomé su mi miembro, el cual aun estaba fuera de su hakama, mientras él soltaba un suspiro. Sonreí, sintiendo por primera vez, que tenía el control.

- Inuyasha... - aclaré mi garganta. - No puedes poseerme porque tú mismo lo dijiste, los quiero a los tres, pero no soy mala compañera, no te dejaré con ese dolor.

- ¿Ah no?

- No...

Sin importarme que él estuviese mirando mis pechos ni el saber que estaba semi desnuda frente a él, comencé a mover mi mano suave y después un poco más rápido, ya que no sabía como hacerlo y tampoco quería lastimarlo.

Cerró sus ojos y puso su cabeza en mi cuello, profesando rugidos de placer mientras aceleraba mis movimientos. Segundos después escuché su rugido de liberación, al mismo tiempo en que sus fluidos caían al suelo. Permanecimos así unos momentos, hasta que él se separó y, con una sonrisa ladeada, pronunció:

- Si que sabes complacerme, mi perra.

- No me digas así. - le reproché. - Si quieres algo así de nuevo, ya sabes lo que tienes que hacer... debes matar a Kontorõradēmon o ya no podrás tocarme. - sentencie.

Su sonrisa se borró en ese momento y me dio la espalda, arreglando su hakama.

- Te convenceré y te darás cuenta de que es a mi a quién debes elegir, perra... ahora, debemos irnos, ya está amaneciendo.

- Kagome, me llamo Kagome, Ka-go-me, y dime, ¿tú crees que saldré de aquí de esta manera? ¡Tonto! Rompiste mi ropa, no puedo salir desnuda, préstame tu hahori.

- Mmm, no, además, así te ves mejor. - respondió con una sonrisa.

Arqueé una ceja.

¿A si?

- Si

- Bien, entonces no te molesta que otros machos me vean desnuda, ¿verdad?

Nuevamente, su sonrisa se borró ante mis palabras, mientras maldecía por lo bajo. En cuestión de segundos, me lanzó su ropa.

- Gracias.

- Ya date prisa y come eso que te traje.

- ¿He? - recién en ese momento me percaté de toda la fruta que había traído para mi.

Una sonrisa se formó en mis labios mientras lo miraba.

- Gracias, Inuyasha.


Continuará...

Si llegaron hasta aquí, gracias:)

Créditos por la ortografía a la bella autora, Cbt1996, gracias linda :)

Próximo capitulo: Inuyasha youkai y Naraku.