Chapter 18
Al día siguiente de la reunión social en casa de los Brown, todos se levantaron tarde en casa de los Bingley. Caroline prácticamente no había dormido. Ella aún no se resignaba a aceptar el cambio de circunstancias de las hermanas Bennet, y menos aún, que una mujer tan insignificante como Jane hoy fuera una Baronesa. Por esa razón, la hora del desayuno fue particularmente desagradable para todos los que tuvieron que escuchar sus lamentos.
"Te juro, Louisa, que esto no se va a quedar así. De alguna forma me encargaré de decirle a todo el mundo quiénes son esas mujeres."
"Caroline, es mejor que te olvides de Jane y Eliza. Nosotros tenemos nuestro grupo de amigas que nos estiman y respetan. No hay necesidad de enemistarnos con esa gente."
"Louisa, no podemos permitir que Lady Margaret siga engañada. Nuestra única esperanza es el señor Darcy. Él podrá decir la verdad, estoy segura que no permitirá que esa Jane Bennet vaya por los salones de Londres mintiendo. Todos sabemos como él aborrece las mentiras y engaños."
"Lo siento, Caroline, pero la Condesa defendió con mucha vehemencia a Eliza Bennet. Además, creo que te diste cuenta que no se separó del lado de Jane en toda la noche. Incluso, la señora Brown mencionó en más de una ocasión que Lady Margaret se iba encargar personalmente de presentar a la nueva Baronesa Norton en sociedad."
"Lo siento, Louisa, pero veo las cosas de una manera muy diferente a ti," dijo Caroline. Ella siguió hablando por varios minutos sobre como el señor Darcy podría ayudarla a desacreditar a las hermanas Bennet.
El señor Hurst habitualmente cuando comía, solía concentrarse más en lo que había en su plato que en lo que ocurría alrededor de él. Pero esta vez, él estaba preocupado porque pensaba que Caroline podía afectar su posición en sociedad.
"Mañana visitaré a la señora Brown y su hija para aclararles unas cuantas cosas. Louisa, espero que me acompañes y me ayudes a contarles toda la verdad," dijo Caroline en tono amenazante.
"Yo… no sé, Caroline. No creo que sea conveniente…"
"Louisa, no permitiré que me dejes sola…"
"Mi esposa no irá a ningún lugar. Louisa, te prohíbo que sigas generando problemas, por favor no olvides que ahora eres parte de la familia Hurst y todo lo que hagas puede afectar a mis padres y hermanos."
"Arthur, ¿cómo te atreves a intervenir de esa forma?" preguntó Caroline enojada.
"Me atrevo porque Louisa es mi esposa, no lo olvides Caroline."
"Sabes muy bien que tú dependes de nosotros y no tienes derecho a hacerte el ofendido," replicó Caroline furiosa.
"Caroline, no es necesario…" Louisa quería calmar la situación, pero no pudo.
"Caroline, si dependo de alguien, no es de ti. Es Bingley el único que podría decirme algo, y como ves, está desayunando tranquilamente. Por último, cómo crees que vas a contrarrestar y contradecir la palabra de Lady Margaret sin que eso traiga consecuencias para todos nosotros. Lord Norton parece un hombre paciente, pero fue bien enfático al defender a su familia y no creo que no haga nada si sabe que tú estás haciendo comentarios denigratorios sobre su esposa y su cuñada. Es mejor que te resignes a que las cosas son como son y no hay nada que podamos hacer."
"Lo siento, Arthur, pero yo no tengo porque recibir órdenes de ti y…" Caroline intentó decir, pero alguien la interrumpió.
"Puede ser que Hurst no tenga derecho a darte órdenes, pero yo sí, Caroline. Desde que nuestros padres fallecieron has hecho lo que te ha dado la gana y nunca has querido escuchar a nadie. ¡Pero eso se acaba hoy mismo!" dijo el señor Bingley casi gritando.
Luego se puso de pie, le pidió a los sirvientes que se retiraran, cerró la puerta del comedor y siguió hablando con voz firme. "Yo le di mi palabra a Lord Norton y Lady Margaret de que no nos entrometeríamos en los asuntos de Lady Norton o la señorita Bennet, y así lo haremos. Durante años he permitido que ustedes interfieran en mi vida y hasta tomen decisiones por mí, pero no más. Esta mañana le escribí una carta a tío Edmund para avisarle que iré a pasar varios meses con él, pero antes de irme necesito dejar varias cosas claras en este casa y en esta familia, y la primera de ellas es que nadie que viva bajo mi protección se comportará de una manera indigna. Nuestros padres fueron personas buenas que nos enseñaron muy bien qué era lo correcto, y a partir de hoy, me encargaré de honrar su memoria."
El señor Bingley quería sacar una lección de todo lo que le había pasado. El haber perdido a Jane le había ayudado a abrir los ojos y necesitaba un cambio de ambiente para decidir lo que deseaba hacer en el futuro.
"Charles, tío Edmund vive en Escocia y se dedica… bueno, tú sabes," dijo Caroline preocupada.
"Se dedica al comercio, y sabes qué, eso no lo hace un hombre indigno sino más bien todo lo contrario. Caroline, no quiero nunca más escuchar que hablas de forma peyorativa de los comerciantes porque nuestro padre fue un comerciante y todo lo que hoy tenemos se lo debemos a él y los años que trabajó haciendo negocios."
"Creo que te hará bien pasar una temporada lejos de Londres, Charles. Tío Edmund siempre te ha querido mucho y estoy segura que estará feliz de poder pasar tiempo contigo," dijo Louisa. Ella estaba muy preocupada por su hermano, lo había visto muy triste en los últimos días y pensaba que era muy buena que pasara un tiempo lejos de Londres.
"Charles, creo que estás siendo muy injusto conmigo…"
"¿Injusto? No creas que se me ha olvidado que ustedes me ocultaron que Jane Bennet estaba en Londres. Pero creo que eso ya no tiene importancia, sería muy fácil culparlas a ustedes y evadir mi responsabilidad."
"Charles, tú sabes muy bien que Eliza Bennet es la dama de compañía de Georgiana y que eso de que son amigas es una gran mentira."
"¿Y qué importa, Caroline? ¿No te has preguntado por qué Lady Margaret está dispuesta a mentir para ayudar a la señorita Elizabeth?"
"Lo hace porque ese hombre, el marido de Jane se lo pidió."
"Lord Norton es un hombre importante, pero no es el rey de Inglaterra. Créeme que no tiene el poder de obligar a Lady Margaret a hacer algo que ella no quiere. Si la Condesa está dispuesta a ayudar a Jane y Elizabeth es porque probablemente les ha tomado cariño y las estima. Esa es la razón y lo sabes, y por eso estás tan enrabiada."
"Lo siento, Charles, pero estás muy equivocado," replicó Caroline.
"Piensa lo que quieras, Caroline. Yo no deseo discutir más contigo ni cambiar tu forma de pensar. Sólo deseo que no te metas en problemas y que te olvides de la familia Bennet de una vez por todas. ¿Querían alejarme de ellos? Pues bien, lo consiguieron. Ahora es tiempo, Caroline, que tu te olvides de ellos."
El señor Bingley se sentó a la mesa para seguir desayunando después de haber dicho todo lo que necesitaba sacar de su corazón. Aunque Caroline intentó seguir discutiendo, no pudo. Tanto Louisa como el señor Hurst estaban de acuerdo con lo que dijo el señor Bingley y también creían que era tiempo de olvidarse para siempre de Jane y su familia.
P&P
Ya habían pasado dos días desde la reunión social en casa de los Brown, y Andrew aún se sentía inquieto. Jane lo había notado distante, tanto que incluso se había distanciado físicamente de ella, aunque seguía siendo atento y considerado.
Jane había decidido darle tiempo antes de conversar con él. Pese a que ellos se llevaban bien, Jane aún no conocía completamente a su esposo y no comprendía lo difícil que podía ser para él expresar lo que sentía cuando se sentía inseguro. Afortunadamente, tía Amanda siempre la ayudaba, y después de conversar con ella, supo que debía hablar directamente con su esposo para aclarar cualquier duda que él pudiera tener.
"Andrew, me gustaría saber si dispones de unos minutos para hablar conmigo," dijo Jane.
Después de desayunar, tal como lo había hecho en los últimos días, Andrew se había encerrado en su despacho. Él prefería pasar el menos tiempo con Jane porque no deseaba que ella se diera cuenta de todo lo que él estaba sintiendo después de haber visto cómo su esposa se sonrojaba frente al hombre del que probablemente aún estaba enamorada.
"Sí, por supuesto, aunque sólo dispongo de media hora porque quedé de juntarme en el club con amigos. Nos quedan pocos días en Londres y quiero aprovechar de despedirme e invitarlos a que me visiten en Parkland. ¿Hay algún problema con las niñas?"
"No, ellas están muy bien. Yo quiero hablarte de la familia Bingley, claro si no te molesta. Creo que hay algunas cosas que debes saber."
Andrew sabía que no podía negarse a escuchar a Jane aunque no estaba seguro que fuera una buena idea. "Por supuesto, por favor, siéntate, te escucho."
Después de sentarse al lado de su esposo, Jane comenzó a narrar toda la historia desde que el señor Bingley llegó a Hertfordshire, cómo se conocieron y los días pasó enferma en Netherfield.
"Él siempre fue muy gentil y amable con todos nosotros, y mostró especial interés en mí, tanto que yo llegué a pensar que él sentía algo más profundo por mí. Pero después de aquel baile que organizó, él desapareció y nunca supimos nada más de él. Cuando llegué a Londres, yo visité a sus hermanas, pero ellas me dejaron saber que ellos no estaban interesados en mantener ningún tipo de amistad conmigo. Ese día renuncié a cualquier ilusión que podría haber tenido respecto al señor Bingley. Unas pocas semanas después, te conocí a ti y mi vida cambió de rumbo, y puedo decir que estoy contenta con todas las decisiones que he tomado y con la vida que tengo hoy."
"Me alegra saber que eres feliz conmigo y las niñas. Siento mucho que hayas tenido que sufrir por la inconstancia de ese hombre. Me imagino que estabas muy enamorada de él y sufriste una gran desilusión cuando él te abandonó." Andrew quería sonar comprensivo, pero no podía evitar sentir celos.
"No te voy a negar que en algún momento creí estar enamorada de él, pero hoy sé que lo que sentí por él no fue más que una ilusión. Andrew, yo viví una vida muy protegida y conocí muy pocos hombres de mi edad… y el señor Bingley parecía tan maravilloso…"
"Comprendo… yo creo…"
Jane tomó la mano de su esposo y agregó firmeza. "Andrew, hoy sé que lo que sentí por el señor Bingley no fue amor porque contigo conocí lo que es el verdadero amor. El amor que siento por ti se basa en una admiración muy profunda por lo que tú eres y no por lo que yo creo que eres. Andrew…" Jane no pudo evitar emocionarse al tratar de explicar todo lo que su esposo significaba para ella.
"Querida, yo también te amo por todo lo que tú eres," dijo Andrew. Luego tomó a Jane en sus brazos y le besó tiernamente los labios.
Pese a que habían pasado algunas noches juntos, Andrew y Jane nunca se habían declarado su amor. Ambos tenían miedo de ser el primero y resultar heridos al descubrir que el otro no estaba enamorado.
"Mi querida esposa, no puedo negarte que me he sentido muy triste en los últimos días. Perdoname por ser tan inseguro, pero sentía mucha pena de tan sólo pensar que por casarte conmigo y ayudar a tu familia hubieras renunciado a tu felicidad."
"Mientras estés a mi lado, siempre seré feliz, mi querido esposo," replicó Jane y se acurrucó en los brazos de Andrew.
Ellos continuaron conversando y haciendo muchos planes para los próximos días. Andrew deseaba aprovechar al máximo los últimos días en Londres y asistir a todos los eventos que fuera posible para presentar a su esposa en sociedad. Además, ellos planeaban hacer varias cosas divertidas con Clara, Matilda y los niños Gardiner. Desgraciadamente para ellos, toda la alegría que sentían se vio alterada por una carta que llegó desde Kent y que la ama de llaves le entregó a Jane.
"Lo siento, mi Lady, pero este mensaje es para usted y la persona que me lo entregó me dijo que era urgente." La señora Berry entregó el mensaje y se retiró.
Jane lo leyó inmediatamente y quedó muy preocupada con su contenido. "Andrew, Lizzy está enferma…"
"¿Qué pasó, querida?" preguntó Andrew igualmente preocupado.
"Charlotte me dijo que tiene gripe y que ha tenido mucha fiebre en los dos últimos días… Andrew, quiero viajar a Kent para cerciorarme que mi hermana está bien."
"Claro que sí, querida, mañana mismo viajaremos. Hablaré inmediatamente con tía Amanda para que se quede con las niñas." Andrew abrazó a Jane y le aseguró que todo estaría bien.
Una vez que Jane se tranquilizó, comenzó a planear los detalles para el viaje. Ella quería traer a su hermana a Londres y que viviera con ella. Esta vez, Jane no estaba dispuesta a aceptar ninguna excusa y le pediría a Andrew que hablara con el señor Darcy para terminar el contrato que Elizabeth tenía con la familia Darcy.
P&P
"Te agradezco mucho, querida Georgiana, que me hayas acompañado estos días. Por favor, no te preocupes más, ya me siento mucho mejor," dijo Elizabeth. Ella aún se sentía débil pero la fiebre había bajado y no le dolía la cabeza.
"No tienes nada que agradecer, Lizzy. Es lo menos que podía hacer después de todo lo que tú has hecho por mí," replicó Georgiana y ayudó a su amiga a beber un vaso de agua.
Elizabeth recordaba que después del incidente con el señor Darcy, ella se perdió y llegó empapada y tiritando de frío a la casa parroquial. De allí en adelante, sus recuerdos son un poco confusos aunque sabe que había pasado los últimos tres días enferma y con mucha fiebre. Charlotte y Georgiana no se habían alejado de su lado y se habían encargado de cuidarla con mucho cariño, pero ella deseaba regresar lo más pronto posible a Londres.
Elizabeth tenía tantas cosas en qué pensar y necesitaba estar tranquila para poder aclarar su mente. Aunque Jane y Andrew la habían invitado a vivir con ellos, Elizabeth estaba decidida a regresar a Hertfordshire. Ella quería ayudar a su madre y hermanas en la transición a su nueva vida. Jane tenía una familia y no la necesitaba como la señora Bennet. Además, sólo en aquel lugar donde creció, ella podía encontrar la paz que necesitaba para encontrarse con ella misma. Desde la muerte de su padre, Elizabeth había estado enfocada en ayudar a su madre y hermanas y se había olvidado de ella, de vivir el dolor que significó la muerte de su padre. La fallida propuesta matrimonial del señor Darcy le había generado mucha rabia en un principio, pero al pasar los días, le había dejado una gran pena en su corazón. Ella no sabía por qué todo lo que ese hombre hacía o decía tenía el poder de afectar tanto sus emociones, pero sí sabía que debía estar lo más lejos posible de él. Después de todo lo que le había dicho, Elizabeth estaba segura que el señor Darcy la odiaba y ella sentía que no podía lidiar con su desprecio. Ella siempre se había dicho a sí misma que no le interesaba lo que él pensara de ella, pero de cierta forma, ahora reconocía que no era verdad.
"Georgiana, quiero que regreses a Londres con tu hermano. No es necesario que te quedes aquí. Charlotte le envió un mensaje a Jane y estoy segura que ella enviará un carruaje para llevarme a Londres."
"Lo siento, Lizzy, pero no me iré hasta verte completamente recuperada. Richard tuvo que regresar a Londres, pero William dijo que nos quedaríamos todo el tiempo que fuera necesario. Lizzy, él está muy preocupado por ti… Creo que ni siquiera ha podido dormir mucho en los últimos días."
"Entonces debes decirle que estoy bien, para que no se preocupe más y sepa que puede regresar a Londres sin sentirse culpable de abandonar a una pobre enferma," dijo Elizabeth tratando de bromear para esconder su incomodidad. El sólo pensar que el señor Darcy le había dicho que la amaba y que estaba dispuesto a dejar de lado la condena social para hacerla su esposa, hacía que Elizabeth sintiera algo que no podía comprender.
"Él jamás haría algo así, Lizzy. William aparenta ser una persona fría, pero en el fondo es un hombre muy sensible que se siente responsable por las personas a las que quiere y estima."
"Sé lo mucho que quieres a tu hermano, Georgiana."
"Lizzy, sé que tal vez tú crees que porque William es mi hermano yo soy ciega a sus faltas, pero créeme que no lo soy. Sé que a veces puede ser muy duro consigo mismo y los demás, pero tiene una capacidad enorme para perdonar, incluso para perdonarme algo que era imperdonable," dijo Georgiana bajando la cabeza.
"Querida, ¡qué puedes haber hecho tú que sea tan grave!" dijo Elizabeth. Ella pensaba que Georgiana siempre exageraba debido a lo insegura que era.
"Lizzy, ahora que sé que me quieres y me conoces, siento que puedo contarte mi gran secreto." Georgiana se secó algunas lágrimas y le contó todo lo que había ocurrido el verano pasado en Ramsgate. "Yo estuve a punto de fugarme con ese hombre… Si William no hubiera llegado a tiempo, hoy mi vida sería un verdadero infierno."
Elizabeth estaba muy impactada. Ella nunca hubiera imaginado que Georgiana hubiera sido capaz de hacer algo así e imaginó que el hombre que había intentado seducirla debía ser una canalla experimentado. "Lo siento mucho, Georgiana. Desgraciadamente hay muchos hombres dispuestos a hacerle daño a chicas sin experiencia como tú. No debes ser tan dura contigo misma, querida."
"Mi hermano me dice lo mismo. Él siempre me ha dicho que Wickham hizo todo eso para vengarse de él, aunque yo sé que también lo hizo para quedarse con mi dote. Richard me contó que él era un hombre de mal vivir y que tenía muchas deudas de honor. Imaginate que William le dio más de tres mil libras cuando dijo que no deseaba ser párroco y al poco tiempo no tenía nada. Lo peor de todo, Lizzy, es que yo nunca sentí nada por ese hombre. Para mí era alguien a quien conocía de niña y me dejé llevar por sus falsas palabras de amor…"
Georgiana siguió hablando por unos minutos más sobre George Wickham y su historia con la familia Darcy mientras Elizabeth intentaba procesar la información. Lo único que tenía claro era que había acusado injustamente al señor Darcy por defender al peor canalla que jamás había conocido.
A los pocos minutos, Charlotte le trajo un plato de sopa a Elizabeth y se quedó en la habitación conversando con Georgiana. Después de comer, Elizabeth se sintió muy angustiada y agotada y se quedó dormida. Charlotte invitó a Georgiana a comer algo con ella y dejaron a Elizabeth descansar.
P&P
"¿Estás dibujando, Darcy?" preguntó Anne.
El señor Darcy inmediatamente cerró su cuaderno de bosquejos para que su prima no viera lo que estaba haciendo. Él estaba intentando dibujar el rostro de Elizabeth, pero tal como había dicho alguna vez, captar la forma y expresión de sus ojos era casi imposible.
"Anne, si tu madre te dijo que vinieras a acompañarme, te aconsejo que no le hagas caso. Si después de lo que le dije la otra tarde aún no comprende que jamás me voy a casar contigo, creo que no hay nada más que yo pueda hacer."
"No te preocupes, Darcy, mi padre está durmiendo una pequeña siesta. Vine voluntariamente a conversar contigo. Te vi desde mi habitación y quise venir a conversar contigo. El día está muy bonito y me gusta mucho esta parte del jardín. Supongo que podemos hablar por unos minutos sin que creas que lo hago porque deseo desesperadamente casarme contigo," dijo Anne sonriendo.
"No te preocupes, Anne. En estos últimos días he pensado mucho y creo que sé que al único tipo de mujeres que se interesan en mí son aquellas que se mueren de deseos de ser la dueña de Pemberley. Las mujeres que exigen amor y respeto, o las como tú, que tienen su propio patrimonio no tienen ningún interés en mí," dijo el señor Darcy con amargura.
"Creo que desde que tenías diez años no te he escuchado decir algo tan cierto y razonable, Darcy. Es cierto que eres guapo y rico, pero tu actitud autosuficiente y desdeñosa hacia los que crees inferior a ti puede ser bastante irritante. Sé que no soy una mujer saludable, y mucho menos atractiva como para llamar tu atención, pero desde que cumplimos quince años, y de un día para otro, decidiste ignorarme y me hiciste sentir como si yo no fuera nada. Era tan evidente lo que pensabas, la tonta y fea Anne debe pasar contando los días hasta que por fin pueda ser mi esposa."
"Lo siento, Anne… He estado tan equivocado en tantas cosas."
El señor Darcy y su prima hablaron por casi una hora de sus familias, de lo bien que se llevaban cuando eran niños y como con los años se habían separado y casi no había comunicación entre ellos. Siempre que el señor Darcy miraba a su prima, sentía pena por ella. Anne era una mujer pequeña, delgada, poco atractiva y de apariencia enfermiza. En ese momento, y después de haber descubierto lo simpática y divertida que era ella, el señor Darcy sintió pena de sí mismo. Él había perdido los últimos diez años de su vida evitando a su prima, haciéndola sentir miserable con su desprecio, sólo para darse cuenta que Anne, al igual que Elizabeth, pensaba que él no era más que un hombre arrogante y presumido.
"Este cambio de actitud, Darcy, asumo se debe a que algo muy importante ha pasado en tu vida. ¿Es por qué la señorita Bennet está enferma? No me mires con esa cara, que para cualquiera que tiene un poco de sentido común es más que obvio que estás enamorado de ella."
"Sí, estoy muy preocupado por su salud… Anne, yo…" El señor Darcy necesitaba sacar de su corazón todo lo que había pasado unos días atrás y le contó a su prima lo que había ocurrido unos días atrás.
"¿Te rechazó? ¿Elizabeth Bennet te rechazó?" preguntó Anne desconcertada. "Yo estaba segura que te aceptaría, no porque estuviera interesada en ti, sino para ayudar a su familia."
"Así es, y lo peor de todo es que yo pensaba que ella me aceptaría y agradecería todos los sacrificios que yo estaba dispuesto a hacer por ella."
"Darcy, te merecías que ella te pusiera en tu lugar."
"Lo sé y lo he aceptado."
"¿Y qué piensas hacer ahora?"
"En cuanto regrese a Londres hablaré con su tío para ver como solucionar el asunto del contrato. Quiero ver la forma de poder ayudarle sin que ella lo sepa. Además, no deseo interferir en la amistad entre la señorita Bennet y Georgiana."
"¿Vas a renunciar a ella?"
"Ella me desprecia, Anne. Lo mejor que puedo hacer es dejarla en paz."
"Haz lo que sientas es mejor para ti, si lo mejor para ti es alejarte de ella, entonces es lo que debes hacer," dijo Anne. Ella sentía pena de ver a su primo tan derrotado y hasta se sentía un poco culpable.
"Debo ir a buscar a Georgiana a la casa parroquial. ¿Qué te parece si almorzamos los tres juntos en la parte trasera del jardín?"
"Me parece excelente. Los estaré esperando."
El señor Darcy se despidió de su prima, guardó su cuaderno de bosquejos y caminó rumbo a la casa parroquial. Mientras caminaba pensaba en todo lo que Anne le había dicho.
'¿Qué es lo mejor para mí? ¿Estar lejos de Elizabeth? No, eso es lo mejor para ella, no lo mejor para mí.'
P&P
"Charlotte, muchas gracias por escribirme y sobre todo por cuidar a Lizzy," dijo Jane y abrazó a su amiga.
"No sabes el gusto que me da verte, Jane. Sé que Eliza estará muy feliz de verte," replicó Charlotte.
Luego, Jane le presentó su esposo a Charlotte y ella les presentó a Georgiana. Ellos conversaron por algunos minutos sobre la salud de Elizabeth y cómo había logrado recuperarse en las últimas horas.
"Señorita Darcy, le agradezco mucho sus atenciones con mi hermana, no sólo ahora que ha estado enferma, sino desde que han estado juntas. Sé que Elizabeth la quiere mucho y la considera una amiga muy querida."
"Lizzy es mi amiga más querida y me siento tan afortunada de haberla conocido," replicó Georgiana muy emocionada.
"Querido, me gustaría ir a ver a mi hermana, si no te molesta."
"Por supuesto que no, querida. Si a Lizzy no le incomoda, también me gustaría poder saludarla," replicó Andrew.
Charlotte llevó a Jane hasta el cuarto de Elizabeth y Andrew se quedó conversando con Georgiana. Él le contó que hace unos días atrás había tenido la oportunidad de compartir con Lady Margaret y Lord Matlock y que su tía se había hecho muy buena amiga de Jane. Justo en ese momento, el señor Darcy llegó a buscar a Georgiana.
"William, tengo muy buenas noticias. Lizzy ya no tiene fiebre y se siente mucho mejor," dijo Georgiana contenta al ver a su hermano. Luego miró a Andrew y le dijo, "Mi Lord, él es mi hermano…"
"Ya nos conocemos, señorita Darcy," replicó Andrew muy serio.
"Taylor, ¿qué haces aquí?" preguntó el señor Darcy un poco confundido.
"Querido, vine a decirte que Lizzy quiere verte," dijo Jane contenta. Sin embargo, cuando vio al señor Darcy se puso muy seria.
"Darcy, vine hasta aquí acompañando a mi esposa. Vinimos a buscar a mi cuñada para llevarla a Londres con nosotros y poder cuidarla mientras se recupera."
"Buenas tardes, señor Darcy," dijo Jane muy seria.
"Buenas tardes, Miss Bennet…"
"Darcy, te voy a pedir que no olvides que mi esposa ahora es Lady Norton. Querida, señorita Darcy, podrían permitirme unos minutos a solas con Darcy por favor," dijo Andrew.
"Señorita Darcy, ¿le parece si vamos al cuarto a acompañar a Elizabeth?" preguntó Jane.
"Sí, por supuesto," dijo Georgiana. A ella no le gustó la forma en que Andrew habló. Ella no comprendía por qué todos parecían tan tensos pero sabía que era mejor esperar y preguntarle a su hermano después.
En cuanto las damas salieron del salón el señor Darcy dijo con mucho asombro. "Lord Norton, yo no sabía que te habías casado con la hermana de Eli… de la señorita Bennet."
"Bueno, ya lo sabes, y como eres un hombre inteligente sabes que ahora soy responsable por el bienestar de Elizabeth… Darcy, estoy enterado de todo lo que tú y los Bingley han dicho y hecho en contra de la familia de mi esposa y te advierto que no permitiré que les hagan más daño."
El señor Darcy estaba impactado sin saber qué decir o qué hacer.
P&P
Mis más sinceros agradecimientos a todos los que siguen la historia con entusiasmo y se toman el trabajo de dejar comentarios. Agradecimientos especiales a todos los que siguen la historia por el traductor 👏 sé que no es fácil 😀
En el próximo capítulo todos regresan a Londres y se inicia la última parte de esta historia.
¡Nos vemos pronto!
Saludos,
Yo
