Capítulo 10

Después de la cena, Elizabeth se excusó y se retiró a su dormitorio. Ella pensó que Georgiana necesitaba pasar tiempo con su hermano y primo para conversar de asuntos familiares. Ella aprovechó el tiempo para escribir a su familia y contarles sobre su nueva vida. Ella sólo hablaba de Georgiana y lo amable y gentil que era. Para que no se preocuparan, no mencionaba al señor Darcy.

A la mañana siguiente, Elizabeth se levantó temprano para entregarle las cartas al señor Moore. Ella sintió un poco de vergüenza porque había escrito cinco cartas, pero el señor Darcy había insistido en cubrir los gastos de su correspondencia y ella prefería no desafiar sus órdenes. Desde el incidente en la biblioteca, ella no había vuelto a tener problemas con el Máster de Pemberley, y eso la hacía sentir mucho más tranquila.

Cuando Elizabeth le entregó las cartas al señor Moore, él le dijo que muy temprano en la mañana habían llegado tres cartas para ella. Una era de su madre, otra de tía Gardiner y una de Mary. Ella dejó las cartas en su cuarto y fue al dormitorio de Georgiana para conversar sobre los planes para el día. Georgiana le informó que iría a cabalgar con su primo y hermano y que no la necesitaría hasta después del almuerzo. Ellas debían practicar para la cena de aquella velada porque tenían planeado interpretar tres canciones.

Elizabeth estaba muy contenta de saber que tendría la mañana libre. Ella estaba ansiosa por saber de su familia y de Jane. Su querida hermana no le había escrito y ella estaba muy preocupada por ella. La mañana estaba muy linda, había sol y se notaba que la primavera casi había llegado. Entonces, ella decidió salir y leer las cartas de su familia al aire libre.

Las cartas que Elizabeth recibió eran de casi veinte días atrás. La señora Bennet para ahorrar dinero esperaba que el asistente del señor Phillips tuviera que viajar a Londres. Él se las entregaba al señor Gardiner, y él se encargaba de mandarlas hasta Derbyshire.

Elizabeth caminó rumbo al establo y se sentó en la banca desde donde podía contemplar la pequeña laguna en frente de la mansión. Cuando Oscar la vio, corrió a su lado y se sentó en sus piernas.

"¿Cómo estás, querido Oscar. Espero que no tengas ganas de jugar porque tengo pensado leer estas cartas."

Oscar movió la cola y reposó su cabeza en las piernas de Elizabeth. Ella le acarició la cabeza y comenzó a leer las cartas. Primero leyó la de la señora Gardiner y quedó un poco más tranquila con respecto a Jane. Ella le explicó que su querida hermana estaba bien y que no podía escribir por el momento porque se encontraba viajando y resolviendo algunos problemas. Además le dijo que muy pronto Jane se comunicaría con ella para compartir buenas noticias. Elizabeth no pudo evitar sentir un poco de curiosidad y se preguntó si el señor Bingley se había enterado de todo y había buscado a Jane para finalmente declararle su amor y formalizar la relación.

"Espero que Jane esté bien y contenta, Oscar. Mi hermana merece lo mejor."

Después, Elizabeth leyó la carta de Mary y se enteró que Kitty y Lydia pasaban la mayor parte del tiempo en casa cuidando a la señora Bennet. Su madre no se sentía bien, y ellas estaban preocupadas de que algo le pudiera pasar. La señora Gardiner le había dicho a Elizabeth que ella pensaba que la señora Bennet no estaba enferma sino muy triste, y aunque intentaba mostrar fortaleza, todo lo que estaba pasando en su vida había sido demasiado para sus nervios.

Finalmente, Elizabeth leyó la carta de su madre. La señora Bennet le había escrito una larga epístola en la que le decía lo mucho que la quería y lo orgullosa que estaba de ella por todo lo que estaba haciendo por ella y sus hermanas.

… mi querida niña, sé que muchas veces no fui justa contigo, pero quiero que sepas que siempre he querido lo mejor para ti, aunque muchas veces lo hice sin pensar en lo que tu querías y lo que era mejor para ti. Si alguna vez te causé dolor por actuar de forma tan impulsiva, humildemente te pido que me disculpes. Créeme Lizzy, que no hay día que no extrañe tus ingeniosos comentarios, de todas mis hijas, eres la única que heredó el sentido del humor del señor Bennet.

Elizabeth tuvo que parar de leer para secarse las lágrimas. Más que nunca, ella necesitaba sentir que había gente en el mundo que la amaba y la extrañaba.

… Lizzy, tus hermanas y yo estamos haciendo todo lo posible para ahorrar y que muy pronto tú y Jane no tengan necesidad de trabajar. Del dinero que nos has mandado hemos gastado lo mínimo, y el resto lo estamos ahorrando para invertirlo en el negocio de tu tío. Según los cálculos que hizo Mary, en dos años más de trabajo tuyo y de Jane, más los ahorros que tenemos, podremos vivir juntas otra vez. Viviremos una vida modesta, pero juntas, mi querida Lizzy. Mi único deseo es que ustedes estén bien y cerca mío.

Te amo y te extraño mi querida Lizzy

Tu madre

Elizabeth leyó varias veces la carta de su madre y no pudo evitar sentirse orgullosa de ella. La señora Bennet ya no se quejaba sino que estaba haciendo todo lo posible para adaptarse a su nueva vida, y sobre todo, proteger a sus hijas. Elizabeth guardó las cartas en el bolsillo de su pelliza e invitó a Oscar a caminar con ella hacia el sendero que llevaba al bosque. Ella se sentía feliz y en paz y quería disfrutar de la hermosa naturaleza que rodeaba a Pemberley.

Sin darse cuenta, Elizabeth se internó por el bosque y se dejó llevar por el cantar de los pájaros y el sonido de un hermoso riachuelo. Oscar parecía muy contento también caminando entre los árboles. Después de casi media hora, Elizabeth se apoyó en el tronco de un árbol y miró hacia el frente. Desde allí podía ver unos hermosos prados que parecían no terminar.

Elizabeth se acordó de lo que había leído sobre la historia de la familia Darcy y no pudo evitar sonreír. "Oscar, ahora entiendo por qué el tatarabuelo del señor Darcy trabajó tan duro para comprar esta tierra, y por qué su tatara tío hizo todo lo posible por poblarla con su propia descendencia."

"Sin duda alguna el viejo Eustace es toda una leyenda en estas tierras," dijo Richard riendo.

Elizabeth se dio cuenta que no estaba sola y se volteó para saludar al Coronel. Él estaba montado en su caballo sonriendo y mirándola con simpatía.

Elizabeth iba a replicar con algún comentario ingenioso cuando vio que el señor Darcy y Georgiana se acercaban cabalgando. Entonces se acordó de todo lo que su madre le había dicho en la carta y la necesidad que tenía de cuidar aquel empleo. Ella recordó lo mucho que disgustó al señor Darcy que ella hubiera tenido la osadía de leer los archivos de la familia, y entonces quiso evitar cualquier conflicto con aquel hombre.

"Coronel, por favor, le suplico que no diga nada. Yo no debería haber hecho ese comentario… Créame, Coronel, yo jamás hubiera dicho algo así si hubiera sabido que alguien me estaba escuchando. Señor, por favor…"

El Coronel quedó muy preocupado al ver a Elizabeth tan nerviosa. Por eso, él desmontó su caballo y se acercó a ella. "No se preocupe, le prometo que no diré nada."

Georgiana y el señor Darcy llegaron donde estaba Elizabeth y el Coronel. "Lizzy, ¿caminaste hasta aquí? Son casi dos millas desde la casa," dijo Georgiana sorprendida.

"A la señorita Bennet le gusta mucho caminar," dijo el señor Darcy. Él notó que Elizabeth estaba tensa y pensó que su primo tal vez había dicho algo que le hizo sentir incómoda.

"Sí, me gusta mucho caminar… pero, si eso es un problema, prometo que no me alejaré de la casa. Les pido mil disculpas si mis acciones les han causado inconvenientes…" Elizabeth pensó que el señor Darcy estaba criticándola como lo había hecho en Netherfield y se puso aún más nerviosa.

"No te preocupes, Lizzy. Puedes caminar todo lo que quieras, de hecho la próxima vez que lo hagas, quiero acompañarte," dijo Georgiana. Ella también notó que algo le pasaba a Elizabeth.

"No se preocupe, señorita Bennet. Caminar es un excelente hábito que ayuda a mantener una buena salud," dijo Richard para intentar calmar a Elizabeth.

"Bueno, si me disculpan debo regresar a la casa. Señorita Darcy, la estaré esperando en el cuarto de música. Tendré lista las partituras para que podamos practicar. Si me disculpan," dijo Elizabeth y se alejó caminando junto a Oscar lo más rápido que pudo.

"Creo que es hora de que regresemos a casa," dijo el señor Darcy.

"Estoy de acuerdo, los caballos deben estar cansados," replicó Richard.

"Además, tengo hambre y quiero comer y descansar antes de practicar para esta velada." Georgiana fue la primera en cabalgar de regreso a casa.

Mientras cabalgaba, Richard se preguntaba por qué Elizabeth estaba tan nerviosa y se preguntaba si su primo tenía algo que ver con eso.

P&P

"Charles, ¿por qué me dijiste que no tenías planeado viajar a Pemberley?" preguntó Caroline enfurecida.

"¿De qué estás hablando, Caroline? Por favor, déjame desayunar tranquilo."

"Una de las sirvientas me dijo que tu valet estaba empacando tu ropa. Te advierto, no permitiré que me dejes aquí. ¿No te das cuenta que Georgiana me necesita?"

"Caroline, detesto que mandes a tus sirvientes a espiarme. Te he dicho que prefiero que me preguntes directamente y así nos evitamos discusiones innecesarias. No tengo problemas en informarte que mañana planeo viajar a Hertfordshire, si eso era lo que deseabas saber."

"¿Te has vuelto loco, Charles? ¿Qué piensas hacer en ese lugar?" preguntó Louisa indignada. Ella ingresó al comedor y se sentó al lado de Caroline para apoyarla en todo.

"Pienso regresar a Netherfield y ofrecerle mi apoyo a la familia Bennet. Es lo menos que puedo hacer por ellos."

"Si regresas a ese lugar, será inevitable que crees expectativas que no vas a ser capaz de eludir esta vez," dijo Caroline tratando de mantenerse tranquila.

"Charles, no puedes ser tan irresponsable. ¿Qué va a decir el señor Darcy si se entera que intentas regresar a ese lugar? Pensé que habías comprendido que Jane Bennet no está interesada en ti. No te das cuenta que en su actual situación no podrá rechazarte. Es obvio que la señora Bennet la obligará a aceptarte. Charles, no deberías ni siquiera contemplar el reanudar tu amistad con la hermana de la empleada de tu mejor amigo." Louisa notó que Caroline no decía nada y pensó que algo estaba planeando.

"Si ya dijeron todo lo que deseaban decir, les quiero pedir que me dejen terminar de desayunar. Por favor no pierdan más el tiempo repitiendo lo mismo una y otra vez. Ni ustedes ni Darcy me harán cambiar de opinión." El señor Bingley continuó desayunando mientras sus hermanas lo miraban con desdén.

Después del desayuno, Caroline le pidió a Louisa que la acompañara a su habitación para conversar con ella. "Creo que por el momento no deberíamos preocuparnos. Por lo que sabemos, Jane Bennet está trabajando quien sabe donde. Cuando Charles llegue a Hertfordshire, seguramente la señora le dirá donde está su hija y pasarán varios días antes que él pueda localizarla. Tenemos todo ese tiempo para ver qué podemos hacer."

"Tienes razón, tenemos tiempo. Le pediré a Arthur que le escriba al señor Darcy y le cuente lo que está pasando. Él es el único que puede hacer que Charles entre en razón."

"Muy bien pensado, Louisa."

Caroline y Louisa siguieron planeando la forma de alejar al señor Bingley de Jane. Ellas no iban a permitir que esa mujer arruinara todos los planes que ellas tenían de pertenecer a los primeros círculos.

P&P

El señor Darcy había invitado a sus vecinos a cenar porque debían discutir asuntos concernientes a la distribución del agua entre las fincas. En pocas semanas más, los trabajadores podrían continuar con la construcción de un dique y el mejoramiento de los canales de regadío. Él no tenía anfitriona, por esa razón sólo organizaba pequeñas cenas con sus vecinos más cercanos y sólo cuando tenía asuntos de negocios que resolver con ellos. Aunque él hubiera preferido que no asistieran con sus esposa o hijas, no podía ser tan descortés y excluirlas de su invitación.

El señor Baker, el señor Ward y el señor Clarke eran todos casados y mayor que el señor Darcy. El señor Ward y su esposa asistieron a la cena con su hija, la señorita Arabella Ward. Ella había cumplido recién los veinte años y sus padres tenían la ilusión de que pudiera llamar la atención del señor Darcy.

Georgiana se sentía un poco intimidada con tanta gente y no le gustaba como la señorita y la señora Ward intentaran acaparar su atención. Ella notaba que el interés era fingido y eso la hacía sentir incómoda. Si Elizabeth no hubiese estado allí apoyándola, ella no podría estar allí.

Después de media hora y antes de que sirvieran la cena, Elizabeth y Georgiana interpretaron las canciones que tanto habían practicado. La señorita Ward aprovechó la ocasión para sentarse al lado del señor Darcy y hablar con él.

"Señor Darcy, su hermana toca el piano maravillosamente. Mi madre y yo queremos invitarla a tomar el té con nosotras. Presiento que ella y yo llegaremos a ser grandes amigas."

"Gracias, señorita Ward. Georgiana estuvo practicando varios días para ofrecerles este pequeño concierto a ustedes," dijo el señor Darcy. La señorita Ward siguió murmurando algunas cosas, pero él no escuchó nada de lo que ella dijo. Su atención estaba completa en Elizabeth y su hermosa voz.

Por su parte, Richard también estaba disfrutando mucho de la música. Los vecinos de su primo sólo hablaban de cosas que a él no le interesaban por lo que la presencia de Georgiana y Elizabeth le daban un respiro. Además, él miraba con interés como su primo no podía quitarle los ojos de encima a la encantadora Elizabeth Bennet.

Una vez que las damas terminaron su interpretación, todos los asistentes aplaudieron. Georgiana estaba contenta porque había tocado tres piezas de música en frente de mucha gente sin equivocarse. Pero la tensión le había provocado una jaqueca que la hacía sentir muy mal.

"Lizzy, creo que es mejor que coma algo en mi habitación y descanse. No me siento bien."

"Entiendo, querida. Siéntate al lado del Coronel y hablaré con tu hermano."

Elizabeth se acercó al señor Darcy y le dijo discretamente. "Disculpe, señor, pero la señorita Darcy no se siente bien. Creo que es mejor que ella vaya a descansar. Cantar en frente de todas estas personas ha sido algo muy valiente de su parte, pero aún necesita tiempo para poder vencer muchos de sus miedos."

"Comprendo, y estoy de acuerdo con usted. No se preocupe, señorita Bennet, yo me encargaré de los invitados." El señor Darcy estaba muy orgulloso de su hermana y sabía que el resto de la velada sería más bien tediosa para ellos.

Elizabeth hizo una reverencia y le agradeció al señor Darcy por entender. Luego se acercó a Georgiana y le dijo que la acompañaría a su habitación. Mientras el señor Darcy le explicaba a sus invitados que su hermana no se sentía bien, Richard le habló a su prima y a Elizabeth.

"Espero que te sientas mejor, querida Georgie. Recuerda que mañana debo irme después de desayunar y me gustaría poder despedirme de ti."

"No te preocupes, Richard, después de dormir me sentiré mejor," dijo Georgiana.

"Me imagino que usted va a regresar a cenar con nosotros, señorita Bennet. No me puede dejar solo aquí con esta gente tan aburrida," dijo el Coronel provocando las sonrisas de Elizabeth y Georgiana.

"Lo siento, Coronel, pero no me corresponde cenar con el señor Darcy y sus invitados si la señorita Darcy no está presente," replicó Elizabeth.

Elizabeth y Georgiana se despidieron de los presentes y se retiraron. Elizabeth ayudó a Georgiana a acostarse y le pidió a Molly que le trajera la cena. Después de comer, Georgiana se sintió mucho mejor y Elizabeth le leyó algunos poemas hasta que se quedó dormida.

"Queridos amigos, los invito a pasar al comedor. La cena está servida," dijo el señor Darcy. Luego se acercó a Richard y mientras caminaban al comedor le murmuró. "Puedes decirle a la señora Reynolds que le avise a la señorita Bennet que la cena está servida."

"Ella no vendrá a comer con nosotros. Yo le pedí que lo hiciera, pero declinó la invitación," explicó Richard.

"Más tarde hablaremos de este asunto, Fitzwilliam," dijo el señor Darcy disgustado. Él estaba seguro que su primo era responsable de la ausencia de Elizabeth. Él recordaba muy bien el incidente de la mañana y probablemente era la razón por la que Elizabeth prefirió retirarse a su habitación.

Elizabeth estaba muy cansada, pero no había comido nada desde el almuerzo. La doncella de Georgiana se había ido a descansar y no quería molestarla. Por eso fue a la cocina para ver si podía encontrar algo. Pero cuando llegó allí, se encontró con la señora Reynolds, el señor y la señora Turner y la cocinera sentados cenando y conversando amenamente. Los invitados ya habían cenado y en ese momento estaban conversando en el salón principal de la casa.

"Disculpe, señora Reynolds, pero no he comido nada desde el mediodía. Quería saber si hay algo que pueda…"

"No se preocupe, señorita Bennet, yo le prepararé una bandeja y se la enviaré a su habitación," dijo la señora Reynolds.

"No es necesario, yo puedo…"

"¿Por qué no se sienta a comer con nosotros, señorita Bennet?" preguntó el señor Turner. Él sentía mucha pena por Elizabeth y pensaba que se sentía muy sola.

"Me encantaría, si no molesto y no interrumpo..."

"Por supuesto que no molesta ni interrumpe," dijo la cocinera.

Elizabeth se sentó y le sirvieron un plato de estofado, con panecillos recién horneados. Ella estaba muy contenta escuchando la conversación, y después de diez minutos, ella estaba hablando y riendo. En aquel lugar, ella sentía que podía ser ella misma y no debía fingir y ocultar su esencia. Cenar con los sirvientes de Pemberley la había hecho sentir menos sola y le había dado ánimo para continuar en aquel lugar. Además en pocos días más, ella viajaría a Londres y estaría más cerca de su familia.

P&P

"Pensé que no se iba a ir nunca… Si hubiera sabido que iba a tener que pasar una velada con esta gente, me hubiera ido esta mañana," dijo Richard bromeando. Luego, se sirvió una copa de licor agregó, "Me merezco cada gota de este brandy. Si no fuera por mí, no te hubieras librado de la presencia de la señorita Ward. Me debes una primo."

"Nunca he tenido problemas para dejarle claro a una señorita que no me interesa. No necesito tu ayuda para eso, Fitzwilliam."

"Tienes razón, primo. Siempre que veo a Caroline Bingley alrededor tuyo me queda claro que ella sabe que nunca será la señora Darcy. Cuando los Bingley vengan a Pemberley deberías invitar a la señorita Ward. Pagaría por ver a esas dos mujeres luchando por tu atención," dijo Richard sin parar de reír.

El señor Darcy era inmune a las bromas de su primo, y además tenía otras cosas en mente en ese momento. "Fitzwilliam, ¿qué le dijiste hoy a la señorita Bennet en el bosque?"

"¿Qué?"

"Creo que me escuchaste perfectamente."

"Perdón, pero no entiendo tu pregunta."

"Te la repetiré entonces, ¿qué le dijiste a la señorita Bennet esta mañana?"

Richard dejó la copa de brandy sobre la mesita, miró a su primo. "Darcy, contestaré tu pregunta, pero te advierto que no te va a gustar lo que te tengo que decir."

P&P

Gracias a todos los que dejan comentarios de apoyo y siguen la historia con entusiasmo.

Respecto a mi comentario del día anterior, me gustaría decirle a todos los angloparlantes que si están leyendo esto, ahora son también hispanoparlantes (aunque usen traductor)

En el próximo capítulo Richard le dirá unas cuantas verdades al señor Darcy y Jane comenzará a planear cómo traer a Elizabeth a Londres.

¡Nos vemos pronto!

Saludos,

Yo