Hola mis queridos lectores.

Agradezco cada uno de sus reviews.

MegoKa: Hola! Rin y Ayame aman a ese par, y lo que más desean es que estén juntos y felices. Esperemos que ese reencuentro sea el fin de los malentendidos. Ahora Kag está experimentando una nueva etapa en su vida que es el ser madre, y con ello, su instinto materno se despertó; estoy segura de que podrá disfrutar ese momento con gran alegría. Gracias por leer y ojalá que te guste este nuevo capítulo.

Ferdy Arevalo: Hola! Ay, lo siento por dejarte en lo más emocionante, jajaja, pero tranquila, que todas tus dudas se resolverán en este nuevo capítulo. Por fin sabremos si Kag decide hablar o callar su embarazo, después de todo, recordemos que capítulos atrás, ese tema terminó en discusión; tengo el presentimiento de que este capítulo te gustará. Aún tenemos calma antes de la tormenta final. De ser posible, te recomendaría tener los sartenes listo, algo me dice que Bankotsu puede seguir haciendo de las suyas.

Cbt1996: Hola! También fue mi escena favorita, y es que Bankotsu sigue insistiendo en tener algo con Kag, aunque en un principio se mostró muy comprensivo, aún no quita el dedo del renglón. Seguirá haciendo de las suyas, eso es seguro, sólo esperemos que no se una al trío de villanos que sigue escondido entre las sombras, listos para atacar; eso ya sería demasiado. Ahora Kay e Inu ya están frente a frente, muuuchas cosas pueden pasar, jajaja. Con Sango, la verdad que se tenía ganado ese puesto desde hace mucho, solamente Inuyasha estaba esperando el momento correcto para darle la noticia, pero con todo lo que sucedió con el robo, no había tenido esa oportunidad hasta ahora. Espero que disfrutes este capítulo donde las cosas aún siguen en santa paz.

Annie Perez: Hola! Al fin el pobre Inuyasha pudo respirar paz y tranquilidad; solamente tiene pendiente resolver su situación con Kag, saber que será papá y quizás todo vuelva a la normalidad. En este capítulo sabremos si lo toma bien o mal; ojalá que lo disfrutes.

Rosa Taisho: Hola! Sii, pero puedo asegurarte de que aquí nadie se robará al bebé. Pero es que Bankotsu está loco; ella rechazó sus sentimientos, era obvio que también iba a rechazar esa propuesta tan absurda. Él no quiere ver que Kag nunca ha dejado de amar a Inuyasha, pero esperemos que ya lo haya entendido y que no se vuelva un dolor de cabeza junto con los villanos. Fueron muchas noticias en el capítulo anterior, el éxito que está teniendo la restauración del proyecto, el nuevo puesto de Sanguito que se lo tenía muy bien merecido y ahora Inuyasha en Corea; ojalá también pueda resolver los conflictos con Kag y todo vuelva a ser felicidad. Espero que disfrutes este nuevo capítulo, puedo decirte que lo amarás.

Karii Taisho: Hola! Jajajaja te juro que me puse a cantar: "Esa hembra es mala, esa hembra hace daño, esa hembra no quiere, esa hembra te miente" jajajaja, pero bueno, enfocándome en el review: Kag está comenzando una nueva etapa en su vida, que disfrutará con gran emoción, muy al contrario de la vez que tuvo la falsa alarma, el haberse alejado un poco de la rutina (o mejor dicho, haber escapado de los problemas) la hizo madurar un poco más. Solo espero que siga actuando así de madura y no le quiera ocultar ese pequeño detalle a Inuyasha ahora que ya están frente a frente. Bankotsu es otro problemita que espero logre controlar a tiempo, como dices, está la posibilidad de que se pueda convertir en algo obsesivo, ojalá que no porque, imagínate, que haré con 4 villanos rondando a esta parejita, no, no, sería una locura. Espero disfrutes este nuevo capítulo con nuevas sorpresas.

Rocio K. Echeverria: Hola! Me alegra que te haya gustado ese nuevo reencuentro de nuestra pareja consentida. Afortunadamente" todo va viento en popa", las cosas se fueron acomodando a favor de Inuyasha, incluso ganó días libres para poder ir a buscar a Kagome y aclarar muchas cosas, que esperemos todo resulte muy bien y tu corazoncito pueda descansar. Ya era justo momentos de paz y tranquilidad después de algo de drama, las locuras de Bankotsu, que espero entienda que Kag solo lo ve y lo verá como un buen amigo, porque ya sería demasiado tener 4 villanos; si solamente con tres hicieron que el mundo de nuestro InuKag estuviera "patas arriba", con cuatro me arruinaría la historia totalmente jajaja. Kag recibió la noticia inesperadamente, eso la asustó, pero está muy contenta con su embarazo; ya se siente segura para llevar esa gran responsabilidad, aunque no sea a lado de Inuyasha (o tal vez sí, aun no lo sabemos). Y tienes toda la razón, que se hayan reencontrado en el parque hace referencia a cómo inició esa historia de amor entre los dos, tal vez eso influya para que al fin hagan las pases, y para que Kag le diga la nueva noticia. Espero que disfrutes este nuevo capítulo, que algo me dice que lo amarás jajaja. Saludos!

Shikon de Oz: Hola amigo! Siento que lo hayas sentido de esa manera, pero se me enfrasco en puro drama, podía llegar a aburrir a los lectores, estos pequeños puentes suelen ser buenos para un descanso emocional entre los personajes y los lectores, así como un mejor desarrollo de la trama y construcción de nuevas situaciones. Este nuevo capítulo aún no traer drama, pero espero que sea de tu agrado.

Todos estamos emocionados con este nuevo reencuentro entre nuestra pareja y estamos a la expectativa de lo que pueda pasar: ¿Se reconciliarán? ¿Seguirán separados? ¿Kag le dirá a Inuyasha que está embarazada? Les dejo con el capítulo que trae una sorpresita por ahí.


CAPITULO 27: COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ

Narra Kagome

Por fin había concluido con las clases de diplomado, y mi mayor satisfacción fue haber sacado las mejores notas. El director Totosai había dado la orden de dejar el día libre para todos los estudiantes, y así preparar el lugar para el evento de entrega de constancias y certificados para los posgrados y diplomados.

Decidí pasar la tarde en el parque, necesitaba respirar aire fresco. Me senté en un banco, dejando que mis pensamientos vagaran mientras observaba a la gente pasar. Aunque me sentía aliviada por haber terminado el diplomado, también me invadía una sensación de incertidumbre sobre mi futuro. La noticia del embarazo había sacudido mi vida por completo, y aún no sabía cómo iba a manejar esa situación.

-Bebé -susurré con voz entrecortada, mientras mis manos acariciaban suavemente mi vientre plano-. Aunque aún no te conozco siento que ya te amo con todas mis fuerzas, y llenas mi corazón de un amor indescriptible. -Un pequeño suspiro escapó de mis labios-. No sé qué nos depara el destino, pero prometo protegerte con cada fibra de mi ser, con cada latido de mi corazón. -Una lágrima solitaria escapó de mis ojos, pero no era de tristeza, sino de pura emoción-. Aunque tu papi y yo no estemos juntos en este momento, quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, mi pequeño tesoro. Eres la luz que ilumina mi vida, el regalo más preciado que el universo me ha concedido. Te amo más allá de las palabras, más allá de cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino. Eres mi razón de ser, mi pequeño milagro.

Abracé mi vientre con ternura y levanté la mirada al cielo con una gran sonrisa en los labios. Sentí la suave caricia del viento acariciando mi rostro, como si fuera una dulce melodía susurrada por la naturaleza misma. Cerré los ojos, permitiendo que esa sensación de libertad y serenidad se apoderara de mí por completo. En ese momento, me sentí en paz, como si todo estuviera en su lugar y el mundo entero conspirara a nuestro favor.

De pronto, la figura de alguien apareció frente a mí. Abrí los ojos con sorpresa y me encontré cara a cara con la persona que menos esperaba ver en ese lugar. Mi corazón dio un vuelco en mi pecho mientras mis pensamientos se agolpaban, incapaces de comprender cómo había llegado hasta ahí. La felicidad me invadió en ese instante

-¡Inuyasha! -dije emocionada

Me puse de pie y lo abracé con fuerza, dejando que el calor de su cuerpo me reconfortara. Podía sentir su sorpresa ante mi reacción, y aunque entendía su desconcierto después de nuestro último encuentro, no podía evitar aferrarme a él como si fuera mi única salvación en medio de la tormenta. Quise alejarme, pero él rodeó mi cintura con firmeza, atrayéndome hacia él con un gesto de protección y afecto. La sensación de estar juntos nuevamente era abrumadora, y el olor familiar de su perfume amaderado inundó mis sentidos, haciéndome sentir más viva que nunca.

Las lágrimas brotaron de mis ojos sin control mientras escondía mi rostro en su pecho, permitiéndome desahogar todas las emociones que habían estado acumuladas dentro de mí durante tanto tiempo.

-¡Perdóname, Inuyasha! -sollocé, sintiéndome culpable por ser tan testaruda y haber desconfiado de su amor-. Fui una tonta al no creerte.

Acarició suavemente mi espalda, sus manos reconfortantes me brindaron una calidez que me llenaba de paz.

-Kag, no digas eso -susurró con voz suave, llenando mi corazón de esperanza-. Solo fuimos víctimas de las circunstancias, pero ahora estamos juntos de nuevo, y eso es lo que importa.

Me separé escasos centímetros para encontrarme con sus ojos, brillantes con una mezcla de ternura y amor incondicional.

-Estuviste a punto de morir y yo…

-Olvídalo, pequeña. Solo importa el aquí y ahora.

Su mirada me envolvió con una intensidad que me dejó sin aliento, y me besó. Volver a sentir sus labios sobre los míos fue como una revelación, un torrente de emociones que inundaron mi ser. Cerré los ojos, entregándome por completo al momento, sintiendo cada roce de sus labios como una caricia en mi alma. Cuando nos separamos, nuestras frentes se tocaron y sus ojos buscaron los míos con ternura.

-Te extrañé demasiado mi pequeña. -dijo mientras nos sentábamos juntos en la banca.

-Y yo a ti mi amor. Pero ¿cómo supiste dónde encontrarme? -pregunté con curiosidad

-Bueno, mi padre te buscó hasta dar contigo. Me entregó unas fotografías y tu dirección, pero rompí ese papel al malinterpretar las imágenes pensando que tenías algo con el idiota de Bankotsu.

-Y por eso te comportaste como un tonto la última vez que nos vimos, ¿Cierto? -dije con diversión.

-¡Oye! -se quejó mientras despeinaba mi cabello para después darme un beso en la frente-. Después me arrepentí de haber roto la hoja con tu dirección, recogí los pedazos y los volví a unir.

-Mi amor…

Llevé una mano a mi frente y de repente todo empezó a girar a mi alrededor. Una sensación de mareo me invadió, y aunque Inuyasha intentaba decirme algo, su voz parecía llegar desde muy lejos. Mis manos temblaban ligeramente mientras luchaba por mantenerme en pie, pero una oleada de miedo me recorrió al darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Sabía que este mareo repentino era un síntoma del embarazo, y el miedo de cómo reaccionaría Inuyasha al enterarse se apoderó de mí. Traté de mantener la compostura mientras luchaba contra la sensación de desmayo que amenazaba con consumirme.

-¡Kag! ¡Kag¡ ¿Qué tienes? -preguntó totalmente alarmado

-Tranquilo, ya pasó -respondí con nerviosismo

-En este instante vamos al médico -ordenó

Sentí un nudo en el estómago, temiendo que, al ir al médico, se descubriera mi embarazo. No sabía cómo reaccionaría Inuyasha ante esa noticia, y el miedo me paralizaba.

-No es necesario, Inuyasha. No he comido bien y… -Intenté justificar mi malestar, pero él se puso de pie y me interrumpió.

-No puedes descuidarte de esa manera, Kagome -dijo con firmeza, extendiendo su mano hacia mí-. Vamos a comer.

Me miró con determinación, y su preocupación me conmovió. Aunque temía enfrentar la verdad sobre mi embarazo, me sentí reconfortada por su apoyo incondicional. Asentí lentamente, tomando su mano, y dejé que me guiara hacia la salida del parque. Nos dirigimos al auto que rentó para estar en la ciudad y emprendimos el camino. Me llevó al restaurante de su hotel, un espacio elegante y acogedor. Al entrar, nos recibió una suave iluminación que emanaba de lámparas colgantes, creando una atmósfera cálida y relajante. Las mesas estaban decoradas con arreglos florales frescos, añadiendo un toque de frescura al ambiente.

Durante la cena, traté de ocultar mi nerviosismo y mantener una conversación amena, pero la ansiedad seguía creciendo en mi interior.

-Kagome, ¿estás segura de que estás bien? -preguntó con sinceridad, y sus ojos mostraban preocupación.

-Sí, estoy bien -respondí con una sonrisa forzada, intentando transmitirle tranquilidad.

-Te noto un poco nerviosa.

¡Genial! Me sentí atrapada entre la necesidad de confesarle la verdad y el temor a su reacción. No quería ocultarle nada, pero encontrar la manera adecuada de decirle sobre mi embarazo sin que se convirtiera en una nueva pelea parecía una tarea imposible. Entonces, decidí desviar la platica hacia un tema que necesitábamos aclarar: "Los malentendidos"

-Aún hay cosas que necesitamos aclarar -solté de golpe. Inuyasha me miró confundido.

-Pequeña, olvidémonos de todo, y mejor vivamos el presente -respondió con una sonrisa forzada, tratando de evitar el tema.

-Rin y Ayame me contaron de tu pelea con Bankotsu -resopló con fastidio y echó la cabeza hacia atrás.

-¿Es necesario hablar de eso? -dijo con un dejo de irritación en su voz.

-Sí. Ellas me contaron que te engañó diciendo que nos habíamos acostado; y no comprendo por qué lo hizo. Él y yo solamente somos… -recordé nuestra pequeña discusión por mi bebé y corregí mis palabras-. Él y yo éramos amigos. Jamás tuve una relación con él más que una simple amistad.

Inuyasha frunció el ceño, evidentemente molesto por la mención de Bankotsu. Sus ojos reflejaban una mezcla de frustración y preocupación, y pude sentir la tensión en el aire mientras esperaba su respuesta.

-Amor, nunca tuve nada que ver con él. -Insistí con firmeza- A pesar de que me confesó sus sentimientos, no le correspondí porque nunca dejé de amarte.

-Pequeña, no tienes que decir nada. -dijo suavemente tomando mi mano sobre la mesa-. Rin y Ayame hablaron conmigo y aclararon muchas cosas. Sin embargo, la verdadera razón por la que comprendí que Bankotsu mentía eres tú.

-¿Yo? -pregunté confundida, sin comprender a qué se refería.

-Si, Kag. Tu cuerpo, tus caricias, tus besos, el cómo nos entregamos desesperadamente con mucha pasión aquella noche, me hizo entender que tú nunca podrías haber estado con alguien más mientras yo estaba en tu corazón -añadió, mirándome con intensidad mientras apretaba suavemente mi mano-. Además ¡Maldita sea! Fue el mejor sexo oral que he recibido en toda mi vida.

-¡Inuyasha! -Exclamé mientras sentía rostro arder por la vergüenza

Él comenzó a reír por mi reacción, se levantó de su silla y se sentó a mi lado; acarició mi mejilla suavemente y besó mis labios con pasión. No pude evitar sentir un leve cosquilleo en mi

-Desde ese día -susurró en mi oído-, no ha pasado ni una sola noche en que no te desee con toda mi alma.

Sus manos se deslizaron suavemente sobre mi pierna, su tacto a través de la tela del pantalón me hizo estremecer. Cerré los ojos, sumergiéndome en la intensidad del momento, permitiéndome ser llevada por la corriente de las emociones, olvidándome de todo a nuestro alrededor. Sin embargo, el poco raciocinio que me quedaba pudo ser más fuerte que mis deseos.

-Inu… Debo…

-¿Te tiene que ir? -susurró de nuevo y yo asentí, mientras que con su nariz rozaba suavemente mi mejilla en un gesto lleno de ternura.

Como si la naturaleza conspirara en mi contra, las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, rompiendo aquella atmósfera que habíamos creado. Miré por la ventana del restaurante y el sonido de la lluvia golpeando contra el cristal resonaba en el interior del restaurante, llenando el espacio con una sensación de calma y tranquilidad. Inuyasha notó mi preocupación y me rodeó con sus brazos protectores.

-Quédate esta noche, Kagome -dijo con suavidad- No es conveniente que salgas con este clima

Me perdí en sus ojos llenos de amor, y asentí dejando atrás cualquier pensamiento de irme.


Narra Inuyasha

Las cosas habían resultado mejor de lo que pensaba. Finalmente Kag y yo estábamos felices, juntos, más enamorados que nunca. Verla sonreír, sentir su mano entrelazada con la mía, era todo lo que necesitaba para sentirme completo.

Sentados en el suelo, apoyándonos en la cama, disfrutábamos de la lluvia que golpeaba contra las ventanas de la habitación, pero dentro de nosotros, el calor de nuestro amor era suficiente para mantenernos abrigados. Sentía una profunda gratitud por tenerla a mi lado, por poder compartir estos momentos de complicidad y ternura.

Al contemplarla, me perdía en la profundidad de sus ojos, donde brillaba una luz única que iluminaba mi alma. No pude resistir la tentación de acercarme más, de sentir sus labios contra los míos, y así sellar nuestro amor con un beso lleno de ternura y pasión. Disfrutamos ese momento con lluvia de testigo y nos sumergimos en la calidez de ese instante, fundiendo nuestros corazones en un vínculo aún más profundo.

La intensidad del beso comenzó a elevarse, alimentada por el deseo creciente entre nosotros. Necesitábamos más que un simple roce de labios; la cargué entre mis brazos y nos sentamos juntos al borde de la cama, con ella sobre mi regazo. Unimos nuestras frentes en un gesto de intimidad, y Kag me regaló una sonrisa dulce y llena de amor, que iluminó toda la habitación con su calidez.

-No tienes idea de cuánto te extrañé en todo este tiempo que estuvimos alejados -expresé, dejando salir mis sentimientos más profundos.

-Shhhh -Kag colocó su dedo índice en mis labios, interrumpiendo suavemente mis palabras-. Olvida todo, mi amor. Lo importante es que estamos juntos aquí y ahora.

Me moví suavemente y acomodé a Kag en la cama, dejándola delicadamente bajo mi cuerpo. La miré a los ojos, buscando en ellos la confirmación de nuestro mutuo deseo, encontrando sólo amor y pasión reflejados en su mirada.

-Inuyasha -acarició suavemente mi mejilla-, hazme el amor

La ternura de su voz envolvió mi corazón, y sus palabras encendieron una llama aún más intensa dentro de mí. Con todo el amor que sentí en ese instante, prometí a través de mi mirada darle toda la pasión y el cariño que merecía. La besé con todo el amor que profesaba por ella; a pesar de todas las veces que me había acostado con Kag, esta vez se sentía como su fuera la primera vez.

-Te amo Kag -susurré, dejando una estela de besos a lo largo de su cuello.

El tiempo parecía detenerse mientras nos despojábamos lentamente de nuestra ropa, reduciendo las barreras entre nosotros hasta quedar solo en nuestra ropa interior. La contemplación de su cuerpo era un reencuentro con la memoria de su piel, cada detalle, cada curva, tan familiar y a la vez tan renovador. La luz tenue de la habitación delineaba su figura, realzando la belleza que siempre había cautivado mi ser. En ese momento, cada centímetro de ella era un territorio sagrado que mi memoria veneraba y al que mi presente anhelaba volver.

-Tu, yo, y la lluvia hacen que está noche sea especial -comencé a acariciar sus redondos pechos sobre la tela de su sostén.

El contacto de mi mano deslizándose suavemente sobre su piel generaba pequeñas ondas de placer que la hacían estremecer, acompañadas de leves gemidos que se escapaban de sus labios entreabiertos. Noté un cambio sutil pero significativo en su cuerpo; sus pechos se sentían ligeramente más grandes de lo que recordaba, un detalle que encendía aún más mi deseo.

Continué acariciando cada centímetro de su piel con delicadeza, bajando lentamente hasta su vientre, pero al sentir su reacción inesperada, me detuve. Kag dio un respingo y comenzó a temblar, su reacción inmediata me hizo consciente de su vulnerabilidad. En ese momento, la atmósfera cambió; lo que había comenzado como una expresión de deseo mutuo se transformó en un espacio de intimidad cargado de emociones y sensibilidades.

Retiré mi mano suavemente, buscando su mirada para entender lo que su cuerpo intentaba comunicar. En sus ojos, vi una mezcla de emociones; había amor, deseo, pero también una sombra de temor o incertidumbre.

-Inuyasha... Hay algo que necesito decirte -expresó con temor, su voz temblorosa reflejaba la intensidad de sus sentimientos y la importancia de sus próximas palabras.

-¿Qué pasa, pequeña? –pregunté con incertidumbre, notando la tensión en su voz y en su expresión.

Ella titubeó un momento, como buscando las palabras adecuadas, y luego continuó con un tono nervioso

-Eh… yo… estoy… estoy embarazada.

-¿Embarazada? -Sus palabras resonaron en el aire, dejándome en estado de shock.

Un silencio tenso se apoderó de la habitación mientras procesaba la noticia. Observé cómo Kagome cerraba los ojos con fuerza, como si temiera mi reacción. Me quedé inmóvil por un momento, tratando de asimilar la magnitud de lo que acababa de decir. Un hijo. Kagome y yo íbamos a ser padres. Nuestros ojos se encontraron, y en ese instante, todo cobró un nuevo significado.

-¡Embarazada! -repetí, con un nudo en la garganta, pero mis labios se curvaron en una sonrisa llena de emoción y asombro. La besé con ternura, envolviéndola en mis brazos con delicadeza, dejando que el amor y la alegría llenaran el espacio entre nosotros. Podía sentir su corazón latir rápido bajo mi mano mientras intentaba procesar lo que acababa de decirme-. ¡Mi amor! -exclamé con gran alegría, con lágrimas de felicidad brillando en mis ojos-. ¡Vamos a ser padres!

Abracé a Kagome con más fuerza, sintiendo una oleada de felicidad y gratitud inundar mi ser. Besé su frente con ternura, sabiendo que este momento marcaba el comienzo de una nueva y emocionante etapa en nuestras vidas.

-¿En verdad estás emocionado? -preguntó con una mezcla de sorpresa y emoción.

-Mi amor, es la mejor noticia que me has dado -respondí con voz firme mientras acariciaba su rostro con ternura.

Kagome estaba visiblemente conmovida por mi reacción. Seguramente no esperaba que respondiera de esta manera, considerando que este tema había sido motivo de discusión entre nosotros en el pasado. Pero ahora las cosas eran diferentes.

Con cuidado, giré en la cama, colocándola sobre mí, y ella se acomodó a horcajadas, sintiendo su calor y amor envolviéndome por completo.

-Gracias, Kag -susurré, mientras mis manos rodeaban su cintura con ternura-. Tú y nuestro hijo eran lo único que me faltaba para ser completamente feliz.

-Te amo, Inuyasha -susurró contra mis labios, y la calidez de su aliento se mezcló con el mío.

-Te amo, pequeña -respondí con sinceridad, sintiendo la intensidad de mis palabras reflejada en gesto de afecto-. Y te prometo que siempre estaré aquí para ti y para nuestro hijo.

Nuestros labios se encontraron en un suave beso, sellando nuestras promesas y celebrando el amor que nos unía. Quité su sostén, lo lancé lejos de nosotros y acaricié sus suaves pechos; en respuesta, ella echó la cabeza hacia atrás; la atraje nuevamente hacia mí y comencé a saborearlos. Sus gemidos envolvían la habitación, mezclándose con el sonido de la lluvia golpeando las ventanas. Mis manos exploraban su cuerpo con ternura y deseo.

Terminamos de despojarnos del resto de prendas que nos impedían disfrutar el roce de nuestra piel desnuda que ya se encontraba ansiosa por el contacto, y cada caricia parecía encender una chispa de deseo aún mayor. Kag se separó de mí y bajó lentamente hasta mi entrepierna, pero la detuve y me miró confundida.

-No, amor. Esta noche, tú serás quien disfrute de todo el placer -dije con voz suave y sensual-. Esta noche, seré yo quien te haga llegar al cielo.

Kag asintió con una sonrisa traviesa y se acostó a mi lado. Nuestros cuerpos se encontraron en una danza de pasión y deseo, explorando cada centímetro con devoción y entrega. Me acomodé sobre su cuerpo, y atrapé nuevamente sus pecho en mi boca, disfrutaba de escucharla gemir ante el mínimo contacto. Sentí que apretó mi cabello para que no me alejara, sonreí ante esa acción, y continué con mi trabajo, llevándola al éxtasis con suaves lamidas.

Lentamente, fui bajando en un camino de besos, hasta llegar a su centro; levanté la mirada y la vi morder su labio inferior. ¡Maldición! Ella sabía que ese pequeño gesto me encendía como un loco. Di una lamida sugerente entre sus pliegues. El gemido que escapó de sus labios fue música para mis oídos, y su reacción solo avivó aún más el fuego que ardía dentro de mí. Me deleité con las suaves lamidas, explorando cada rincón de su sexo con devoción y pasión desenfrenada. Mis movimientos eran cuidadosos, pero llenos de deseo y amor.

Sentí cómo su cuerpo se tensaba bajo el placer que le estaba proporcionando, y eso solo avivó mis ganas de llevarla al clímax. Mis labios y mi lengua trabajaban en armonía, acariciando, explorando, saboreando cada parte de ella con una entrega total mientras nuestras manos se entrelazaban.

Y cuando finalmente la llevé al borde del precipicio del placer, la miré a los ojos con intensidad, buscando el reflejo de nuestro amor y deseo mutuo en su mirada. Kag sucumbió al éxtasis, sus gemidos se convirtieron en un grito de liberación, y supe que había cumplido mi propósito.

-Eres tan deliciosa. -dije relamiendo mis labios-. Nunca me cansaré de probarte


Narra Kagome

Sus palabras me hicieron sonreír con satisfacción, y el brillo de sus ojos reflejaba el mismo deseo que ardía dentro de mí. Se acercó a mí, y con una mirada traviesa, lo besé con pasión, saboreando el sabor de nuestro amor compartido en cada movimiento de nuestros labios.

-Eres irresistible, Inuyasha -susurré entre besos, con una sonrisa juguetona en mis labios-. Y créeme, yo tampoco me cansaré de ti.

Nuestros cuerpos se fundieron en un abrazo apasionado. Di un respingo seguido de un grito de placer cuando Inuyasha llevó sus dedos hasta mi clítoris.

-Me fascina tu humedad -expresó con voz enronquecida.

El susurro sensual de Inuyasha hizo que mi piel se erizara de placer. Mis gemidos se mezclaban con sus susurros, creando una sinfonía de pasión y deseo en la habitación. Cada caricia de sus dedos me llevaba más cerca del éxtasis, y yo me abandonaba por completo al placer que me proporcionaba.

-Inu... -susurré entre gemidos, aferrándome a él con fuerza mientras las olas de placer me envolvían-. No pares, por favor...

Mis palabras salieron entrecortadas por el placer, y él respondió con movimientos más intensos y deliberados, llevándome al límite una y otra vez con sus expertas caricias. En ese momento supe que no había nada en el mundo que pudiera igualar la intensidad de nuestra conexión, y me entregué por completo a la pasión que nos consumía. Se detuvo por un momento, y llevó la punta de su miembro hacia mi entrada, cerré lo ojos para disfrutar aún más del momento, sintiendo como cada centímetro de él se introducía en mí, y juntos nos dejamos llevar por la marea de sensaciones que nos envolvía.

Comenzó con movimientos lentos, cada uno cargado de pasión y ternura, como si quisiera grabar en cada uno de ellos el amor que sentía por mí. Sus manos recorrían mi cuerpo con delicadeza, explorando cada curva y cada rincón, como si fuera la primera vez que me tocaba. Cada roce enviaba una corriente eléctrica de placer a través de mí, haciéndome suspirar y arquear la espalda en respuesta a sus caricias.

Sentía su respiración agitada mezclarse con la mía, creando una sinfonía de deseo que llenaba la habitación. Cada vez que me miraba a los ojos, podía ver el amor y la pasión que ardían en su mirada, y eso solo avivaba más la pasión que nos estaba consumiendo. Nos movíamos en perfecta armonía, cada uno respondiendo al otro con un deseo mutuo de amor y placer. Sjus embestidas eran un eco de nuestro amor, un símbolo de nuestra unión en cuerpo y alma.

El placer nos envolvió como una ola gigante, arrastrándonos hacia un éxtasis indescriptible. Mis manos se aferraban a su espalda, mis labios buscaban los suyos en busca de más, y él respondía con la misma intensidad, nuestros movimientos nos estaban llevando más cerca del abismo del placer compartido. Arañé su espalda con pasión, sintiendo cómo mi cuerpo se fundía con el suyo en un torbellino de deseo y ansia. El sonido de nuestros gemidos se mezclaba con el suave crujir de las sábanas bajo nuestros cuerpos entrelazados, creando una sinfonía de placer que resonaba en toda la habitación. En ese momento, éramos uno solo, unidos por el lazo eterno del amor, y nada en el mundo podría separarnos.

-Esta noche es nuestra -susurró cerca de mi oído y su aliento cálido provocó escalofríos por mi espalda.

-Esto es amor -respondí entre gemidos, dejándome llevar por la ola de sensaciones que nos envolvía-, cien mil veces más que amor.

Nuestras palabras resonaron en mi corazón con una intensidad que me estremeció hasta lo más profundo de mi ser. Sentí cómo el calor de su cuerpo se fundía con el mío, creando una conexión que trascendía lo físico y se adentraba en lo más íntimo de nuestra alma.

-No te… no te vayas nunca de mi lado -susurró con voz entrecortada, expresando sus más profundos anhelos y temores.

Una oleada de ternura y amor me invadió al escucharlo y lo abracé con fuerza.

-Me quedaré contigo Inuyasha, para toda la vida -respondí, sellando nuestra promesa con un beso lleno de pasión y compromiso.

En ese momento, supe que no importaba lo que el futuro nos deparara, mientras estuviéramos juntos, seríamos invencibles. Juntos, éramos capaces de enfrentar cualquier desafío y superar cualquier obstáculo que se interpusiera en nuestro camino. Porque nuestro amor era eterno, indestructible, y nada ni nadie podría separarnos jamás.

Cuando finalmente llegamos al punto de no retorno, fue como si el mundo entero desapareciera a nuestro alrededor. Nos entregamos completamente el uno al otro, dejando que el éxtasis nos consumiera por completo, y en ese momento de unión perfecta, entendí que estaríamos juntos por siempre, unidos en cuerpo y alma en un amor eterno.

Sumergida en la oleada de placer, sentí cómo cada músculo de mi cuerpo se tensaba y liberaba en una danza de sensaciones indescriptibles. Mis manos se aferraban a las sábanas mientras mi espalda se arqueaba involuntariamente, dejando escapar gemidos de éxtasis. Cada fibra de mi ser se vio envuelta en un torrente de placer, como si estuviera flotando en una nube de dicha y satisfacción.

-Inuyasha… ya no… no puedo -grité, explotando en un orgasmo descomunal.

Inuyasha continuaba acariciándome con delicadeza, guiándome a través de las olas de placer con maestría y ternura. Cada roce de su piel contra la mía enviaba corrientes eléctricas de placer por todo mi cuerpo, intensificando aún más la sensación de éxtasis que me envolvía por completo.

Segundos después, él alcanzó el clímax. Fue como si el tiempo se detuviera por un instante, y todo lo que existía en ese momento era nuestra unión perfecta, nuestra conexión íntima y eterna. Nos quedamos abrazados, recuperando el aliento, mientras nuestras respiraciones entrelazadas llenaban la habitación. El tiempo parecía detenerse a nuestro alrededor, y por un instante, todo lo demás desapareció, dejándonos solo a nosotros dos, unidos en un amor que trascendía cualquier barrera.

-Eres increíble, Inuyasha -mencioné cuando mi respiración se había controlado.

-Y tú, hermosa, eres mi todo -respondió con voz suave, acariciando mi rostro con ternura.

Nos quedamos así por un momento, disfrutando de la calidez de nuestro abrazo y de la intimidad compartida. Era como si el mundo entero se desvaneciera a nuestro alrededor, dejándonos solos en nuestra burbuja de amor y felicidad.

-Mi amor. -Inuyasha extendió su mano hacia la mía, buscando entrelazar nuestros dedos en un gesto de cariño y complicidad. Sus ojos brillaban con una ternura incomparable, y su sonrisa iluminaba mi mundo-. Es hora de irnos -dijo con un guiño, y lo miré confundida

-¿Irnos? ¿A dónde? -pregunté con curiosidad

-Al puerto de los pecados. -respondió con una amplia sonrisa, y me acomodó sobre él

-¿Qué? -exclamé, sorprendida por su respuesta inesperada.

-Nena, -acarició suavemente mi rostro- hoy no tengo ni la mínima intención de salir de esta cama ni de esta habitación. -Me dio un beso lleno de pasión.- Hoy simplemente nos vamos a embriagar de sexo.

La propuesta de Inuyasha me dejó sin palabras por un momento, pero pronto una sonrisa traviesa se formó en mis labios. Sus palabras encendieron una chispa de deseo en lo más profundo de mi ser, y su determinación de pasar la noche disfrutando de nuestros cuerpos desnudos me emocionó más de lo que hubiera imaginado.

-Me parece perfecto -respondí con una risa juguetona, dejándome llevar por el impulso del momento. Me abracé a él con cariño, sintiendo el calor de su cuerpo contra el mío, y supe que este sería un día lleno de pasión y placer compartido.

Sin más palabras, nos sumergimos en la intensidad de nuestro amor, entregándonos por completo el uno al otro en un torrente de deseo y lujuria. Explorábamos los límites de nuestra pasión, sin que nos importara a dónde nos llevara el destino, porque siempre estaríamos juntos, unidos en cuerpo y alma en un amor eterno.


Este capítulo quería publicarlos ayer que fue Viernes de Lemon, pero por asuntos de fuerza mayor, no logré terminarlo a tiempo, aún así, llegué en fin de semana e inicio de vacaciones en México, ojalá lo hayan disfrutado. Espero sus reacciones y nos vemos en el siguiente capítulo.