Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Arderá Troya, por supuesto.
Kai Aomine no podía dejar de lado el nerviosismo que le invadía su pequeño y menudo cuerpo. Desde que le dijo a su mami que llevaría a Hideaki a cenar con ellos el próximo sábado ha estado pensando mucho sobre como va a presentar a su papi a su novio.
Toda la semana ha estado pensando en eso y contrario a lo que creyó que haría Kiyoshi en cuanto le comunico que el fin de semana lo presentaría formalmente como su novio, fue el mismo Hideaki quien se lo tomo de muy buena manera, podía jurar que vio un brillo de diversión y burla en los hermosos ojos de su pareja.
"Si terroncito de azúcar quiere que conozca a sus padres, eso sera lo que terroncito de azúcar obtendrá. Después de todo, debo presentarle mis respetos a mi suegro ¿no crees?"
Apretó inconscientemente la mano de Hideaki quien le tenía bien sujeto de su agarre. El mayor pudo notar cierto temor en los ojos caramelo de su Kai. Y eso no le gusto para nada.
-¿Pasa algo, bebé?- pregunto el mayor regresando sobre sus pasos mientras sujetaba por los hombros al pequeño peli azul quien ahora le veía a los ojos.
-¿En serio estas de acuerdo en querer conocer a mi familia?- pregunto tímidamente el menor mientras era abrazado por Kiyoshi.
-¿Por qué no lo estaría, Kai?- respondió el mayor mientras acariciaba las regordetas y rojitas mejillas de Kai -no es como si fueran a hacerme algo ¿o si?-
-Bueno...- dudo un poco el pequeño Aomine -papi suele ser algo... excéntrico en ciertas situaciones y Ryuki y Ryuchi... suelen ser muy sobreprotectores con nosotros, creo que papi tuvo que ver en eso- explico el bajito con algo de dificultad pues sus mejillas estaban siendo apretadas y estiradas por su novio.
-Así que es eso ¿eh?- acoto Kiyoshi sonriendo burdamente -creo que te preocupas demasiado por pequeñeces, cariño- explico -creo que le daré a tu padre y hermanos una buena impresión, después de todo, fue gracias a eso que pude salir contigo ¿no? Mis encantos naturales les agradaran-
El pequeño Aomine asintió y lanzo un largo suspiro -no eres tu quien me preocupa, amor- acoto el bajito poniendo sus manos sobre las de su novio las cuales seguían en sus mejillas.
Sabía de la rara -y absolutamente atractiva- personalidad que su novio ha tenido toda su vida, así que si, Hideaki es un imán de problemas y conflictos aun sin quererlo.
Así que... si, temía por la seguridad de su amada familia.
¿Debería decirle a mami que preparara el botiquín de primeros auxilios antes de servir la cena?
-Grr- gruño por lo bajo Aomine Daiki con el ceño fruncido mientras se mantenía de brazos cruzados y con cara de mala leche en la entrada de su hogar. Desde que su pequeño y hermoso Ryou le informo que su adorado Kai llevaría a un amigo suyo del colegio a cenar esa noche con ellos no ha dejado de pensar en las miles de posibilidades para desparecer un chico de la menera mas legal posible.
Y todas sus ideas resultaban ser ilegales, cosa que iba en contra de sus principios.
Jodida mierda.
-Deja de fruncir el ceño así, cariño. Tendrás arrugas en el rostro antes de tiempo- pidió Ryou terminando de arreglar a los pequeños Daiyo y Ayumi para aquella importante cena para su pequeño Kai. Le parecía gracioso el comportamiento de su esposo.
-¿Al menos conoces al supuesto amigo de Kai que trata de quitarme a mi bebé?- le pregunto Aomine a su esposo quien recogía las pocas cosas regadas por la sala de la familia mientras sus hijos menores salían corriendo hacia el patio trasero de su hogar persiguiendo una pequeña y traviesa mariposa que se estaba escondiendo entre los muebles de la casa.
-Claro que no, sera la primera vez que lo vea- mintió con todos los dientes el castaño mientras se sentaba a un lado de su esposo quien para ese punto recargo su cabeza en el hombro de Ryou. Claro que sabia quien era el novio de su adorado Kai.
¿Qué madre no sabría el chico con el que sale su hermoso hijo? En especial conociendo los antecedentes de uno de los padres de tal muchacho.
Solo esperaba que las palabras de su hijo fueran ciertas. No quería curar las heridas de su yerno, hijos y esposo en caso de haber disturbios entre ellos.
-¿Y si se trata de algún pervertido que quiere arrebatarle la inocencia a Kai? No lo quiero cerca de mi hijo, Ryou-
-Creo que estas exagerando, Daiki. Todavía no lo conoces ni sabes la relación que tiene con tu hijo para decir esas boberias. Deberías ser mas objetivo en eso, cariño- el peli azul gruño molesto. Ryou tenía razón.
Mas no por eso debia ignorar su instinto ¿cierto? El instinto Aomine nunca le ha fallado, y su instinto le decia que debia tener cuidado con el chico que atravesara su puerta en esos momentos.
El timbre del hogar Aomine sonó. Su pequeño Kai y su amigo ya habían llegado.
-Quita esa cara de amargado y ve a abrir la puerta. Yo iré por los niños, Ryuki y Ryuchi no tardan en llegar también- ordeno el castaño levantándose de su lugar seguido por su esposo quien a regañadientes le obedeció.
Nadie lo había preparado para escena que vería en esos momentos.
-Mmm- gimió bajito Kai con sus labios atrapados por los de su novio en un intenso y hambriento beso, el mayor apoyo la pequeña espalda de su novio en la pared mas cercana del hogar de su Kai aun sin separar sus labios de los ajenos -Hideaki-senpai- jadeo por oxigeno el pequeño Aomine mientras la rodilla del mayor estimulaba su entrepierna suavemente y besaba su cuello con lujuria y pasión.
-Te ves tan hermoso con la ropa que vistes, no pidas que no te salte encima, bebé- gruño el castaño mordiendo suavemente las clavículas blancas y marcadas de su novio -dios, si no estuviéramos a punto de entrar a la casa de tus padres te secuestraria y te llevaría a mi casa, te haría mío toda la noche y no te dejaría ir hasta el próximo lunes- Kai soltó un pequeño gritito por el caliente aliento de su novio rozando su oreja.
Rayos, se estaba excitando.
-¡Te amo!- grito Kai separándose del agarre de su novio y ahora se abalanzaba sobre Kiyoshi quien le atrapo en sus brazos y dejaba que Kai se colgara de su cuello y besara su barbilla, mejillas y rostro con entusiasmo y ternura. Tan dulce su terroncito de azúcar.
-Yo también te amo, Kai- tomo por la cintura a Kai y antes de iniciar un nuevo beso con su hermoso e inocente novio, la puerta del hogar Aomine se abrió de golpe frenando todo movimiento de la joven pareja en esos momentos.
Silencio.
Un abrumador y pesado silencio.
Los ojos de Aomine Daiki estaban abiertos completamente sorprendidos al igual que los ojos de su hijo quien de inmediato se bajo del cuello de Kiyoshi quien gruño por tan repentina acción de Kai.
Vaya, así que este es el viejo de mi terroncito de azúcar. Está feo este hombre, sigo preguntándome como alguien fue capaz de crear algo tan bello como mi bebé. Penso Hideaki viendo con el ceño fruncido al patriarca de la familia Aomine. Su semblante frió y calculador había regresado.
Semblante que extrañamente le parecía familiar a Daiki.
-B-buenas noches papi- saludo el pequeño Aomine sin soltar la mano del castaño quien apretaba su mano sin intensión de soltarle -y-yo, nosotros-
-¡Oh!- exclamo un pequeño Daiyo saliendo de su hogar junto con la pequeña Ayumi quien veía con atención la escena frente a sus ojos -¿El es el amigo de hermanito?- pregunto el pequeño mientras señalaba a Kiyoshi quien se sorprendió por el aura inocente de aquel infante.
Casi como la de Kai.
-Así es Daiyo- respondió Kai -me gustaría presentárselos formalmente dentro de casa ¿vamos?- su pequeño cuerpo estaba pasando por demasiado estrés.
Y que su papi no hablara no ayudaba a mitigarlo.
-¿Qué hacen afuera?- intervino Ryou arrimando a su marido de la puerta mientras invitaba a los adolescentes a pasar al hogar -cariño, no seas grosero y deja que el amigo de tu hijo pase- el oficial tenia muy bien marcado su ceño fruncido. Ese imbécil...
¡Ese imbécil estaba besando a su bebé! ¡El lo vio!
Y el que Ryou lo tratara tan amigablemente lo hacia enojar mas.
-Antes de cenar me gustaría que este simpático muchacho fuera presentado, Kai- pidio el castaño mayor mientras llevaba a la joven pareja a la sala de su hogar junto con sus hijos y su esposo.
Si, yo también quiero saber el nombre del cadáver que voy a desaparecer mañana mismo, pensó Aomine con el ceño fruncido mientras veía intensamente al joven Kiyoshi quien noto la mirada molesta de su suegro haciendo que sonriera burlón.
-Hideaki Kiyoshi, Aomine-san- respondió el castaño con un peculiar aura de diversión alarmando un poquito a Kai que estaba a un lado suyo, busco algo en su pantalón y se lo dio al castaño mayor quien le veía con curiosidad -tome, es un pequeño presente para usted-
-¡Oh, que educado muchacho!- expreso Ryou abriendo la cajita de terciopelo que el muchacho le dio -es un lindo dije en forma de rosa, no te hubieras molestado Kiyoshi-kun- expreso el castaño notando lo fino que era aquel pequeño dije.
Detalle que no paso por alto Aomine.
-¿Qué relación tienes con mi hijo?- pregunto directo y sin tapujos el comisionado de Tokio para sorpresa de madre e hijo.
-Daiki...- le reprimió Ryou.
-Papi, no...-
-Soy el novio de Kai Aomine- respondió con seguridad y firmeza el de ojos verdes vindo a los ojos de Aomine quien por un instante -un microsegundo- temió por su propia seguridad.
No había duda, ese mocoso era hijo de Hanamiya Makoto.
-Y espero nadie de esta familia interfiera en mis planes que tengo para el futuro con el- agrego viendo sin temor alguno a los dos hombres que estaban tras los padres y hermanos de Kai.
Ryuki y Ryuchi Aomine habían soltado las cosas que su madre les había pedido llevaran antes de la cena. Lo que menos esperaban era esa confesión y mucho menos esa afirmación por parte de aquel sujeto.
Sujeto que no soltaba la mano de su hermanito Kai.
La tercera guerra mundial estallo en el hogar de la familia Aomine esa noche.
