Capítulo V:
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LOS SIETE PECADOS CAPITALES
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Ira.
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Nunca deja de doler.
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Yo no elegí la bala que me iba a matar pero te elegí a ti, sin saber que accionarias el arma que acabaría con mi vida.
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Cuando Naruto vio el cuerpo inerte de Sakura Haruno ser subido a aquella ambulancia sintió como si una parte de su corazón fuera arrancada de su pecho. La desesperación se apodero de él.
―Déjenme subir con ella― Exigió intentando evitar que le cerraran las puertas de la ambulancia en la cara.
―Lo siento― Murmuro el enfermo y lo empujó levemente para poder cerrar las puertas traseras del vehículo ―Solo uno puede ir―
Lo último que Naruto vio antes que las puertas de aquella ambulancia se cerraran en su cara fue al amor de su vida muriendo en esa camilla, Ino intento sonreírle tomando la mano de la pelirrosa entre la suya.
―Te escribo, Naruto― Chillo la rubia desde la ambulancia.
El Uzumaki asintió, retrocedido unos pasos cuando esas luces de colores lo cegaron y escucho la sirena y el motor de la ambulancia alejarse. No sabe cuanto tiempo estuvo mirando el camino por el cual se había ido aquel vehículo, despertó del transe al sentir su mano sobre su hombro.
―Naruto ― Lo llamo en voz baja aproximándose a él ―¿Estás bien? ―
El rubio negó con la cabeza despacito y las primeras lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.
―Tranquilo― Susurro ella y apretó el agarre de su mano en el hombro del rubio ―Todo estará bien―
Naruto clavo sus ojos en ella al oír esa frase pero rápidamente desvió la vista a la entrada de la casa por donde venía saliendo Sasuke, iba muy perdido, chocando con todos aquellos que se metían en su camino, la vista ida, los ojos rojos, las pupilas tan dilatas.
―No, Hinata― Murmuro serio el Uzumaki ―Nada estará bien―
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Naruto llevaba enamorado de Sakura Haruno casi toda su vida.
―¿Sakura?―
La pelirrosa asintió ingresando a su dormitorio, sabía que Naruto estaba solo en su habitación aquella noche. Sasuke le había dejado muy en claro que lo de ambos solo era sexo y no solo lo había visto con Ino sino que también se lo cruzo de camino al dormitorio del rubio a los besos con Karin.
―¿Sucedió algo?―
―No, solo quería verte― Respondió la pelirrosa y se detuvo en medio de la habitación observándolo a los ojos, él rubio solo llevaba el pantalón pijama, estaba descalzo y tenía el torso al descubierto.
Sakura no disimulo ni un poco al observarlo, Naruto cerró la puerta y volteo a verla, le sudaban las manos y sentía que el corazón iba a salirse de su pecho.
―¿Qué haces?― Pregunto nervioso al verla quitarse la sudadera y quedo solo con aquel delicado sostén color rosa.
Naruto trago pesado cuando ella se terminó de quitar la ropa y quedó completamente desnuda ante él.
―Lo que haz querido desde que eras un adolescente― Hablo seductora y se acerco lentamente a él.
Naruto tenía la vista clavada en ella, la luz de la luna se filtraba por la ventana iluminando levemente la habitación en penumbras. El Uzumaki jamás la había visto tan hermosa como esa noche. Fue Sakura quien lo beso primero, lo apretó de la nuca y le metió la lengua despacito entre los labios.
―No creo que sea correcto― Susurro con lo poco que le quedaba de sentido común.
La pelirrosa largo una risita burlona, agarro las manos del rubio y lo obligo a apretar sus senos con fuerza.
―No hay placer en lo correcto―
Y le sonrió y esa maldita sonrisa hizo que Naruto tirara todo su sentido común a la basura.
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―Sasuke― Lo llamo a los gritos, el azabache no se detuvo siguió su camino medio ebrio, medio drogado aún sin caer en la realidad de que Sakura podría estar muerta en ese momento ―¡Sasuke!― Volvió a gritar siguiéndolo.
Naruto apretó los puños enojado al verse ignorado, apresuró más el paso siguiendo a su mejor amigo a través de las oscuras calles que daban salida al campus. Sentía tanta rabia.
―¡Da la cara cobarde! ― Chillo furioso apretando los dientes.
Sasuke sonrió de lado dando media vuelta, dio unos pasos hacia atrás y ambos ingresaron a aquel oscuro callejón.
―¿Tú lo hiciste?― Pregunto en voz baja el rubio, a Sasuke se le borro la sonrisa ―¿Tú la mataste? ―
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Cuando la vio salir aquella madrugada de la habitación de Naruto, se le estrujo estómago, las ganas vomitar lo invadieron. Sakura bajo la mirada acabando de cerrar la puerta detrás de ella y Sasuke noto que no solo llevaba la sudadera del rubio, sino que tenía un chupón en su cuello casi morado.
―¿Te divertiste?― Pregunto ácido y a Sakura solo se le pudo venir a la cabeza la imagen de Sasuke e Ino besándose.
―Si― Susurro con una sonrisa ―Aunque no tanto como tu. Primero Ino ahora Karin― Comento avanzando unos pasos, solo quería largarse de la fraternidad de los chicos e ir a dormir a su cuarto hasta las tres de la tarde.
―¿Estás celosa?― Preguntó divertido y la tomo con fuerza del brazo evitando que se fuera ―¿Estás celosa? Molestia― Repitió arrugando la nariz enojado.
A Sakura le comenzó a faltar el aire cuando el Uchiha la apretó entre su cuerpo y la pared de aquel pasillo, el aroma a cerezas se impregnó en el ambiente, aunque Sasuke aún podía oler el asqueroso perfume del Uzumaki en ella, la miro amenazante y metió las manos despacito por debajo de la sudadera color naranja acariciando la piel desnuda de su vientre.
―Porque Naruto jamás te va a hacer sentir lo que yo te hago sentir― Susurro rozando sus labios, Sakura creía que en cualquier momento caería desmayada allí mismo.
―No, pero él si me ama―
Sasuke largó una carcajada burlona, Sakura desvió la vista preocupada a la puerta cerrada que daba al dormitorio de Naruto, asustada de que el rubio pudiera despertar y verlos.
―Pero tú no lo amas― Pronunció soberbio y la apretó tan fuerte entre su cuerpo y la pared que la pelirrosa tuvo que aguantar el grito de dolor y placer ―Me amas a mí―
Y la besó y Sakura por supuesto que le correspondió porque era verdad, lo amaba y era muy estúpida como para superarlo.
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―No― Respondió serio y retrocedió unos pasos cuando Naruto avanzo furioso ingresando a aquel callejón ―Yo jamás le haría daño―
―¡Mientes! ― Grito el Uzumaki interrumpiéndolo y se tiró sobre el pelinegro golpeándolo en el proceso.
El Uchiha retrocedió tosiendo y sintió el sabor a óxido bajar por su garganta, había tomado tanto esa noche que apenas si se podía mantener en pie por lo visto el éxtasis no solo había afectado a Sakura, Sasuke estaba en un muy mal viaje.
―Naruto, basta― Intento frenarlo, Sasuke no quería pelear, no podía en realidad.
Naruto también había consumido éxtasis, lo tres en realidad se habían drogado antes de hacer aquel trío fallido. La diferencia es que Sasuke se había bajado más de media botella de whisky.
―La despreciaste, la humillaste y cuando al fin era feliz conmigo decidiste quitármela― Grito fuera de sí, Sasuke retrocedió al ver sus ojos azules quedar casi negros de lo dilatadas que estaban sus pupilas ―Me la quitaste―
―No te la quite― Lo interrumpió enojado ―Ella jama fue tuya, no era feliz contigo―
―¡Cállate!― Lo interrumpió furioso.
Sasuke sonrió de lado.
―Sakura me ama a mí―
La ira lo invadió. Sasuke no la merecía.
Un golpe. Dos golpes. Tres golpes. Sasuke cayó al suelo tosiendo sangre, lo miro sorprendido cuando el Uzumaki se sentó en su abdomen y apretó sus manos entorno a su cabeza.
―Naruto― Lo llamo, era inútil el rubio estaba fuera de sí ―Naruto―
Se conocían desde pequeños, eran como hermanos o al menos eso siempre le decía Naruto. Hasta esa noche en que el Uzumaki le dio la cabeza contra el piso unas siete veces. Lo último que Sasuke vio antes de morir fueron eso ojos azules, lo último que Naruto recuerda de esa noche fueron loa ojos negros de su mejor amigo perder el brillo.
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―Naruto― Lo saludo sentándose a su lado, el aula de clases comenzaba a llenarse de sus compañeros ―¿Estas bien? ―
Naruto se veía tan extraño esa mañana, los ojos rojos, los nudillos lastimados, el rostro sin ninguna expresión. Hinata lo miro preocupada cuando aquellos policías ingresaron al salón de clase. Naruto clavo sus ojos azules en ellos.
Se produjo un silencio sepulcral en el aula, todos los jóvenes clavaron sus ojos en aquellos dos oficiales de policía. Hinata quedó aún más pálida cuando se detuvieron frente a ellos.
―Mi nombre es Hatake Kakashi y mi compañero es Óbito Uchiha― Se presentó ante ambos chicos, Naruto clavo sus ojos en el pelinegro ―Somos oficiales de policía de la jefatura de Konohagakure―
―¿Qué sucede, oficial? ― Preguntó la Hyuga asustada.
―¿Naruto Uzumaki? ― Preguntó Óbito ignorando la pregunta de la chica, Naruto clavo sus ojos azules en él ―Debe acompañarnos a la jefatura de policía ― Anunció serio y el rubio frunció el ceño enojado.
―Pero ¿Por qué? ― Chillo la Hyuga y escucho los murmullos de sus compañeros de clase a su alrededor ―Naruto no hizo nada―
―Tranquila, Hinata― Hablo por fin el rubio levantándose de su asiento y quedó cara a cara con aquel oficial de policía que resultaba ser familiar de su mejor amigo.
Óbito apretó su brazo con fuerza obligándolo a voltear, lo hizo chillar cuando apretó sus brazos por la espalda y lo esposo.
―Eso no es necesario― Hablo Kakashi, Óbito suspiro.
―Lo es― Pronunció ―Estás arrestado, mocoso―
Naruto sonrió.
―Por la muerte de Sasuke Uchiha―
Se lo merecía. Naruto solo hizo justicia.
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