Disclamer: Digimon y Digimon 02 no me pertenecen, son propiedad del grupo de creativos llamado Akiyoshi Hongo (que son: Aki Maita, Akihiro Yokoi y Takeishi Hongo.) al igual que todos los personajes de esta obra son propiedad de ellos y Toei animation.
N/A: Ahora si se viene lo interesante, se viene el drama jajaja.
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Cap 7: Anhelo.
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La boda estaba saliendo a la perfección, Ken y Miyako oficialmente eran marido y mujer y todos estaban felices por ellos ante su unión.
En el momento de lanzar el ramo de flores todas las damas presentes se habían colocado para poder tomar el ramo y tradicionalmente dejar claro quién sería la siguiente en casarse, pero para la sorpresa de todos, Miyako había lanzado tan fuerte el ramo, que este había llegado a la cara de Joe, para después quedar en sus piernas y darse cuenta que el ramo era de él.
Todos se rieron ante esta situación, mientras Joe reía también con una mano rascando su cabeza. Después durante el resto de la fiesta y el baile de la pareja, todo parecía ir increíble, y hasta Taichi y Mimi se olvidaron un segundo de sus hostilidades y compartían una conversación con todos los demás cada que había la situación, o había algún tema en común.
— ¡Woow! Vaya que está increíble la fiesta... – Comentaba Takeru mientras venía de la mano con Catherine después de haber bailado juntos.
— Tranquilo tarado, no vayas a marear a Catherine – Decía Daisuke, mientras este solamente bebía otra copa de cerveza y abrazaba a Hikari
— El que debería estar tranquilo eres tú, es la quinta cerveza que llevas y recuerda que estás acompañando a mi hermana – Le dijo Taichi algo incómodo.
— No pasa nada hermano, Diasuke no es de hacer cosas malas… sólo hacer el ridículo – Dijo burlándose la castaña.
— Vamos jefazo, tú también debes divertirte, ve y baila con Mei – Dijo de forma algo arrastrada Daisuke
— Ah no no no no, no hay problema ammm… no soy buena bailando después de todo… – Dijo sonrojada Mei
— Eso no es posible, vamos, ven te enseñaremos a bailar – Dijo Takeru mientras tomaba de la mano a Mei
— ¿Eh? ¿Como? – Preguntó Mei confundida al ver que la levantaban el chico y Catherine
— Vamos Mei, esa noche no tuviste oportunidad de bailar porque te embriagaste, así que vamos – Le dijo Catherine
— Ay no… ¡no digan eso! – Estaba más roja aún – Taichi… ammm, ¿no importa si te dejo solo? – Dijo la chica mientras miraba a Taichi apenada de dejarlo en la mesa sólo
— No pasa nada Mei, si quieres ir con ellos ve, yo estaré acompañando al ebrio de Daisuke – Respondió con amabilidad el chico – Además no sería de gran ayuda que yo vaya, tampoco bailo jeje
— De… De acuerdo – Respondió con una sonrisa la chica.
Entonces Takeru y Catherine se llevaron a la chica de gafas mientras Taichi se quedaba en la mesa con Diasuke. Todos estaban pasándola increíble, y el moreno lo notaba, veía a Ken y Miyako bailando con alegria como marido y mujer, a su hermana y Diasuke platicar muy a gustos, de hecho hasta más agustos de lo que Hikari alguna vez pudo estar con el muchacho.
Después vio de nuevo a la pista y miró a Yamato y Sora bailando muy abrazados y sonrientes, sus mejores amigos estaban más que felices, luego vio a Joe y Kazumi intentando hacer algo, que él no descifraba que era, pero eso no era bailar, aunque no parecían pasarla mal.
Mei parecía algo apenada pero al parecer el carisma de Takeru y la confianza que le daba la chica francesa la estaban logrando relajar y sonreía mientras bailaba, y Taichi pensó que eso era bueno, Mei después de todo debía pasarla bien sin importar su estado de ánimo.
Después, vio a Mimi… con ese vestido rojo… ajustado y que la hacían ver más hermosa de lo que él alguna vez recordó, con su maquillaje discreto que se saltaba bien sus ojos y sus labios… sus labios…
Taichi la miró con detenimiento mientras bailaba, y realmente no podía parar de apreciar su belleza, hasta que vio un par de manos tomarla de la cintura para así seguir bailando juntos… Michael… si, Taichi no podía ver eso, y se sentía peor porque… Michael no era un mal tipo, para nada, de hecho era muy agradable, pero… pero no podía quitarse de la mente esa posibilidad tan tan pero tan remota de que hubiera algún sentimiento entre ambos… no podía solo olvidar eso, y relajarse… no, Taichi no soportaba la idea de que ella estuviera con otro.
— Idiota… – Esa voz, la conocía — ¿Cuánto tiempo más vas a seguir embelesado? – Era Yamato
— Ya cierra la boca… – Dijo Taichi – ¿Eh? ¿Y Hikari? – Tan metido en sus pensamientos estaba que no vio el momento en que su hermana se fue.
— Dijo que iría al tocador, que ya volvía – Respondió Daisuke
— Hola chico, cielos jeje – Ken apareció, estaba sudando y sin el saco puesto y cansado – Vaya que baila Miyako
— Pero si es el recién casado, que bueno que te unes a los hombres libres aún — Bromeó Diasuke mientras Ken se sentaba a su lado
— Lo dice el baboso que le rogó a mi hermana desde secundaria – Dijo Taichi con acidez
— Jajajajaja te atrapo – El muchacho recién casado no evitó la risa mientras Daisuke escondía la cara de vergüenza.
— Oye Ken, queremos felicitarte… en serio, diste un gran paso en la vida, y estamos orgullosos de ti – Yamato hablo con calma y con amabilidad
— Tiene razón, no cabe duda que esta nueva etapa de tu vida y es importante, y nos alegramos, y ojalá siempre tengas estos momentos alegres – Taichi lo secundo.
— Así es compadre, muchas muchas felicidades – Daisuke de igual modo dándole palmadas en la espalda lo felicito.
— gracias amigos, les agradezco demasiado que estén aquí hoy y que hayan logrado acompañarme… Fue muy especial para mi – Respondió el muchacho de cabello lacio para después sonreír
— Bueno, pues salud por eso – Taichi levantó la copa y los demás líderes también, brindando por la felicidad del chico.
La fiesta seguía y Mimi luego de olvidarse del estrés y Bailar un rato decidió volver a la mesa para descansar junto a Michael quien seguía igual, y al ver a los demás chicos sentía que podría ser incómoda la situación pues ahí estaba el.
Pero en el momento en que llegaba con Michael, vio como no solo Kazumi volvía si no también Meiko quien en cuanto llegó puso sus manos en los hombros de Taichi y este volteó a verla con una sonrisa.
— Ah ¿sabes que?… iré por un poco de ponche jeje tengo sed – Dijo la castaña para evitar seguir hacia la mesa con Michael.
— Si quieres puedo ir contigo – Respondió caballeroso el muchacho
— No es necesario Michael, ve y siéntate con los muchachos, no tardaré mucho… – Dijo Mimi mientras soltaba el brazo del chico y se daba media vuelta.
— De verdad que estoy acalorada – Comentó Mei apoyándose en los hombros de Taichi inconscientemente.
— Toma asiento y bebé algo entonces – Dijo el muchacho mirándola desde su hombro con una sonrisa.
— ¡Ay! Lo siento Taichi… – Se disculpó la chica al ver que apoyó en el
— No pasa nada, jeje vamos, ven – Taichi ofreció el asiento que ella ocupó en un principio y Mei hizo caso y entonces se sentó al lado del chico.
— Hola muchachos, esto estuvo épico jeje la verdad las bodas en Japón son muy divertidas – comentaba Michael mientras se sentaba.
— ¿Donde está Mimi, Michael? – Preguntó Kazumi mientras Daisuke bebía otra cerveza
— Dijo que iría por más ponche, porque estaba sedienta, quise acompañarla pero ella no quizo… ¿y Joe?– Mientras explicaba esto, Taichi escuchaba y con la mirada busco a Mimi para encontrarla
— Salió a tomar aire jejeje sólo que al final terminó iendo al baño… ya saben, el alcohol jeje – Dijo la chica con una expresión algo avergonzada.
— Ya vuelvo chicos, tengo que… que ir a hacer algo – Taichi se levantó sin mirar a nadie y fue directamente hacia dónde se suponía estaba la fuente de ponches.
— Cielos, también estoy sedienta… – Comentó Mei mientras se trataba de dar aire con las manos y después tomaba un vaso que estaba en la mesa, el cual ella pensó que tendría ponche pero…
— ¡No no no espera Mei esa bebida es de Daisu…! – Muy tarde, la chica bebió el contenido para acto seguido toser y hacer unas muecas graciosas a pesar de la advertencia de Kazumi
— Wow… umm… vaya que está fuerte jeje – En segundos, Meiko comenzó a marearse y hablar arrastrada
— Hay no… — Fue lo que dijo Kazumi mientras Michael y Daisuke veían con extrañeza como Mei se comenzaba a reír de forma algo incómoda.
En ese momento el la pista de baile, el DJ había cambiado la tonada a una balada más lenta, una romántica para ser precisos para que las parejas y los recién casados pudieran bailar.
— ¡Oh esa canción es hermosa! — Comentó Miyako que estaba en el bufete junto a Hikari quien había llegado con ella.
— Deberías ir con Ken, aprovechen su noche – comentó la chica de cabello corto.
— ¿Y que hay de ti? No creo que lo tuyo y lo de Daisuke sea algo pasajero – Dijo picara la chica de cabello Lila.
— Jeje acabo de aceptar ser su cita, y vamos despacio, así que aún es muy pronto para algo más serio – Comentó con una sonrisa amable la chica.
— Chicas no se tarden, no quiero ser la única que ya se casó, tengo la esperanza de que Sora sea la siguiente, pero tú o Mimi también me gustaría – Dijo la chica con un puchero.
— No creo jeje aún no está en mis planes y tal vez tampoco esté en los de Mimi
— Bueno quizás Michael sea el que haga recapacitar a Mimi – Al decir esto, Hikari solo pudo sonreír de forma incómoda, pues al parecer Miyako estaba muy pero muy ajena al asunto de su hermano y Mimi.
Entonces la chica vio como su hermano pasaba caminando de manera apresurada entre la gente, con la mirada fija y un semblante de impaciencia que no podía ocultar
Mientras tanto, Mimi no había ido para nada a la fuente de ponches, al contrario, había ido directamente al baño para poder mojarse la cara y relajarse, mientras se miraba al espejo para poder controlar su expresión facial la cual amenazaba a momentos por volverse una enojada o triste, y no quería eso.
Ya había reflexionado sobre todo, a lo largo de estos días y tras los sucesos que ocurrieron hace unos años, y estaba llegando a la conclusión de que no podía ser tan egoísta y pensar que solo sus sentimientos eran los que estaban confundidos, tal vez los de Taichi también, quizás ambos simplemente no sabían con quien refugiarse aquella vez, quizás en aquella ocasión ambos tuvieron los sentimientos tan a flor de piel que no supieron cómo expresarse o de una manera menos… íntima… y esos sentimientos que ahora los invaden es fruto de esa confusa situación que los dejó en un incómodo estatus.
Pero por más que reflexionaba así… Mimi solo podía terminar pensando en una cosa… esa forma de besarla, no importaba cuantos novios había tenido de adolescente o cuantos besos dio… nadie la había besado como él lo hizo.
La chica se sonrojó y se miró al espejo y solo pudo mojarse la cara de nuevo mientras trataba de no pensar en Taichi de nuevo, al menos no así. Mimi trató de relajarse, terminar la noche divirtiéndose con todos sus amigos y al final tratar de solucionar las cosas con el en otro momento.
— Bien, voy a pasarla bien con mis amigos… y relajarme – Mimi seco su cara con las toallas del lugar para así después salir al pasillo fuera del baño.
Dicho pasillo era largo, pues los baños de damas estaban muy al fondo, al igual que los de hombres del otro lado, dejando estos espacios sanitarios lo más retirado posible de la pista de baile, por lo que al salir no había nadie más.
La chica salió y camino por el largo pasillo hacia la salida que daba directo al jardín que debía cruzar para volver a la fiesta, pero al momento de salir y ver el jardín iluminado por las luces al ras del suelo, vio a quien no quería ver a solas.
Taichi había caminado todo el lugar buscándola y el último y más obvio era el baño, así que al salir de la zona de la fiesta y llegar por el jardín que iba a los baños, cuando iba a medio camino la vio, ahí estaba.
Los latidos de Mimi se aceleraron al verlo y ese nudo en la garganta de Taichi se volvió a crear y a dejarlo algo nervioso.
Estando a un metro de distancia cada uno, solamente podían pensar en ¿que iba a pasar ahora? ¿Porque estaba aquí? ¿Que debo decirle?…
Al final, fue el moreno quien decidió hablar primero armándose valor, y suspirando fuerte.
— Te estaba buscando… – Dijo el de manera intensa pero en voz baja para no llamar la atención
— ¿A mi?… ¿Porqué? – Preguntó ella de regreso y algo a la defensiva pero con un temblor en sus manos.
— Porque necesito que hablemos… — El moreno se acercó comenzando a caminar hacia ella, con un cosquilleo en sus manos.
— Quizás, no sea el momento… — Dijo la chica mientras su voz se volvía temblorosa al verlo acercarse a ella.
— Si, es el momento, tenemos que hablar – Dijo Taichi decidido, así que este término de tirar su cobardía al suelo y al llegar a ella la tomó de su mano y la llevó hacia el pasillo que iba a los baños.
Mimi se estremeció al sentir que la tomaba de la mano, y cuando sintió como el la jalaba se sentía algo asustada pero no de él, si no de lo que podría pasar, de lo que ella podría llegar a hacer.
— Taichi, espera no me jales asi… – Decía tratando de sonar ofendida o molesta, pero la realidad era que él ni siquiera la estaba jalando fuerte, ella iba con el.
Llegaron al pasillo y entraron en el, donde Taichi sabía que no habría ninguna interrupción para acto seguido el dejarla a ella contra la pared, y mirarla a los ojos.
— Taichi… ¿Que es lo que haces? – Preguntó Mimi con la respiración comenzando a acelerarse y sus ojos clavados en los de el.
Taichi la miró, unos segundos, pensando que iba a decirle, por dónde empezar, ¿Decirle que lo sentía? ¿Decirle que estaba molesto por su actitud? ¿Decirle que entre él y Mei no había nada? ¿Reclamarle por abrazar a Michael de esa manera esta mañana? ¿Disculparse por sus propias palabras cuando hablaba con Yamato? ¿¿Por dónde empezar??
El chico miró a Mimi, miró sus ojos color ámbar, tan hermosos que no sabía como no los había notado mucho antes, porque no había podido verlos… miró su piel, tan blanca y casi perfecta, adornada por ese vestido tan maravilloso… y después vio su boca, sus labios semi abiertos y su respiración levemente acelerada.
Mimi por su parte también se quedó viéndolo, pensando que demonios quería hablar con ella, porque para ella esto era algo muy adrenalínico, mientras veía hacia arriba a Taichi, y admiraba lo alto que era, no sabía cuando había crecido tanto desde que fueron niños, vio su cabello como siempre alborotado, algo muy clásico en él y que le dio gracia siempre pero le gustaba, su mirada intensa y claro, sus labios, y entonces los recuerdos de esa forma en que la beso volvieron y la hicieron sentir escalofríos de nuevo.
Fueron segundos nuevamente sin que ambos dijeran algo…
— Taichi, que… — Pero Mimi no pudo siquiera hablar más… pues fue callada por el con un beso.
Taichi había olvidado por completo el motivo de estar ahí, olvidó cada pregunta y palabra que iba a decir, no pudo resistir más, no quizo resistir más el verla ahí, hermosa y tentadora y la beso tomándola de la cintura para pegarla a él.
Mimi no tuvo tiempo a pensar, su cerebro quedó en shock pero en ningún momento entró en pánico, simplemente no pudo prepararse para esa descarga que le dio ser besada por el de nuevo.
En un principio, Mimi estaba confundida, atemorizada por pensar si esto estaba bien o no, mientras que Taichi solamente quería besarla y sentir sus labios de nuevo y a su vez sentir el calor de su cuerpo junto a él mientras podía oler el aroma de su cabello al estar así.
— Taichi… ¿que… estás…? – Mimi intentaba hablar cada vez que tomaban aire durante ese beso, pero ella ya no lo soportaba.
La chica cedió ante la sensación de ser besada nuevamente así, por el, por lo que sus manos rodearon el cuello de él y así profundizó más el beso pegándose por completo a este, sintiendo como su cuerpo era rodeado por el de él y el calor de ambos se fundía.
No existía el mundo a su alrededor en ese instante, solo ellos, el mundo se había reducido solo a ellos dos en ese momento, en ese beso, porque Dios e Ygdrasil mismos sabían que eso era lo que ambos deseaban desde hace cuatro años, eso habían deseado en el momento en que sus miradas se volvieron a cruzar, querían volver a sentir los labios de otro.
Poco a poco el beso se fue tornando más y más apasionado hasta que ambos permitieron que sus lenguas entraran en el juego y así lo hicieron.
Ella se estremeció al sentir eso y sentir como las manos de Taichi acariciaban su cintura, su espalda y sus caderas, mientras que él no podía dejar de suspirar al sentir como ella acariciaba sus cabellos con suavidad pero demandante.
Ese era su momento, el momento que habían anhelado.
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N/A: Bueno, espero les guste, déjenme sus comentarios y me dicen que tal.
Adrit126 : Muchas gracias por tus comentarios, jeje si estuvo emotivo el anterior, este estará dramático jejeje espero te guste, muchas gracias y éxitos.
