Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 2
―Alice, ¿Podemos vernos? Estoy cerca de la academia, ¿estás ahí?
Es el décimo mensaje de audio que le envío. Ella no ha respondido un solo mensaje ni llamada.
Mi hermana suele ser muy distraída cuando se trata de sus clases; el ser maestra de danza la vuelve comprometida en su pasión por el baile clásico.
Es mayor que yo por dos años. Es la típica mujer sumisa, sigue viviendo con nuestros padres y les rinde explicaciones de su día a día.
Estaciono frente a la academia y sin perder tiempo camino más allá de las puertas de vidrio. No me importa si le quito el tiempo, necesito desahogarme con alguien y ella es la única persona cercana.
Su rostro no es precisamente de felicidad cuando me ve.
―Al menos podrías fingir que te da gusto verme.
Ella rueda los ojos. Camina hacia mí y me observa, está buscando mi vientre y eso me hace pensar que mi madre le ha dicho que estoy embarazada.
―¿Qué mierdas hiciste, Bells? Ahora estás en boca de todos, es un hervidero el chisme de que estás embarazada de otro hombre.
Respiro lánguido.
Algunas madres de familia me miran de reojo, otras en cambio me observan con mayor atención. La ayudante de mi hermana empieza el calentamiento con las pequeñas niñas que están ahí, por lo menudas que son puedo adivinar que no pasan de tres años.
Mis ojos se quedan ahí. Imagino que posiblemente mi bebé sea una niña y en unos años tal vez quiera asistir al ballet. ¿Qué pasa si es un niño? Me pedirá quizá asistir a karate o algún deporte.
Estoy segura que el tiempo será suficiente para cubrir sus necesidades o sino… Edward prometió estar.
―Bells ―Alice truena sus dedos― ¡reacciona! Toda la familia y conocidos están enterados de que estás embarazada, no te imaginas la decepción de nuestros padres. Papá la está pasando mal, eres la niña de sus ojos y lo has decepcionado.
―Fui a verlos y mamá no me dejó hablar con él. Quise explicarles todo y Renée está insoportable, ni siquiera me permitió entrar a su casa.
―¿Y qué querías? ―increpa―. ¿Qué te recibieran con los brazos abiertos?
―¡No! Fíjate que no busco maldita aprobación, solo necesitaba desahogarme, contarles lo que realmente pasó y que dejen de odiarme.
―No Bells, no esperes apoyo de nosotros. No, cuando hiciste tremenda estupidez como engañar a un buen hombre. Sabes de antemano que Jacob ha sido el mejor tipo que pudiste tener, inclusive era capaz de besar el suelo por donde tú pasabas, así que… no pidas que estemos de tu lado.
Escucho las palabras de mi hermana, cada vez empiezo a resignarme que no querrán saber mi versión. Su amor por Jacob los tiene cegados y no sé cómo sentirme al respecto.
―Tú también crees que soy una perra ―le digo.
―No puedo pensar de otra manera.
Hay un deje de burla en su mirada. Me estoy hartando de los rechazos de mi familia, quizá no tengo nada qué hacer buscándolos.
―Fue una pérdida de tiempo venir contigo ―espeto―. No tienes criterio propio, tan solo repites lo que los demás dicen de mí.
Doy media vuelta y su mano me detiene, la veo. Estoy molesta, así que fácilmente me zafo de su agarre.
―Eres una sinvergüenza ―me acusa.
Sonrío.
―Lo dices tú ―la señalo― la mujer que anda con un hombre casado y que sabe tiene familia.
Alice retrocede. Sabe que ante mí, está descubierta.
Hola, estaré tratando de actualizar esta historia de lunes a viernes. Los sábados tendremos capítulo de Los imprevistos del amor. Les agradezco muchos su interés y apoyo.
Preguntaron que es un Drabble-Fic: es una historia contada en capítulos cortos.
Gracias totales por leer ✨
