Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 33

Mis dedos siguen temblando mientras leo el último párrafo.

―Soy la propietaria del taller de mi padre ―susurro, mirando a Edward―. Jacob no tiene ningún poder para quitárselo cuando es mío, está a mi nombre.

―Lo sé. Tu padre me explicó que eres libre para venderlo y quedarte con el total de la venta. Quiere que seas libre de ese cerdo, que puedas iniciar una nueva vida. Me contó que tiene algunos ahorros y que con su pensión pueden sobrevivir él y Renée.

Mordisqueo mis labios. Mi cabeza por ahora está llena de cuestionamientos: ¿por qué nunca me dijo que el taller estaba a mi nombre? ¿Se siente culpable?

―¿Sabes lo que esto significa? ―inquiero, gateando por la cama.

Edward me sostiene la mirada y asiente. Continúa apoyado en el barandal, manteniendo distancia entre nosotros.

―Supongo que venderás el taller y usarás el dinero ―dice― yo en tu caso lo haría.

―Tendré suficiente dinero para rentar un lugar para mí; tendré mi propio coche; mi propio espacio ―las palabras salen de mi boca, una tras otra―. ¡Podré independizarme!

―Entiendo que quieras hacer mil cosas ―comenta― y no es que no esté de acuerdo, solo que ¿no te parece que lo primero es vender el taller? Necesitas un comprador para que el imbécil no vaya hacer ningún movimiento.

Sonrío. La ilusión de que algo bueno suceda está invadiendo mis emociones.

―¿Qué pasará conmigo? ―Edward pregunta, su rostro está serio y no parece estar bromeando―. Es momento de hablar, Bella, creo que no podemos seguir fingiendo lo que nos pasa a los dos.

Exhalo. Me quedo de rodillas sobre el colchón. Hay una conversación pendiente, ambos lo sabemos.

―Quiero que seamos padres presentes…

―Bella ―interrumpe― estoy hablando de nosotros. No puedo seguir ocultando que me gustas, no puedo sacarte de mis pensamientos y me estoy volviendo loco si no te lo digo, necesito que sepas todo lo que provocas en mí.

Camina sin vacilaciones y se detiene frente a la cama donde sigo arrodillada.

―¿Qué sientes por mí? ―pregunta―. Quiero saber si al menos tengo una esperanza contigo, Bella.

Edward es directo, no oculta lo que siente. Es una de las razones porque confío en él.

―Me gustas ―confirmo, no sé si es una declaración. Tengo la necesidad de ser honesta, Edward no se inmuta lo que me hace suponer que es notorio en mí―. Pero… Tengo miedo de arruinar lo que tenemos ―mis dedos siguen retorciéndose― de qué demos un paso en falso, qué no sea lo que esperamos y nuestro bebé nunca pueda vernos juntos.

―¿Consideras qué no somos lo suficientemente maduros para poder convivir, sino estamos en una relación? ¿Estás hablando en serio?

Muevo la cabeza de un lado a otro. Edward se acuclilla frente a mí.

―No solo me gustas, Bella ―dice, viendo mis ojos―. Sé que me enamoré de ti.

Trago. Mi corazón retumba fuerte y el cosquilleo en mi estómago comienza a expandirse.

―Yo… ―murmuro nerviosa.

Edward apoya sus palmas en el colchón, se inclina hacia mí. Nuestros rostros están a escasos centímetros de distancia.

―Es obvio que te gusto ―repite― me puedo dar cuenta en cómo me miras. Hablo de algo más fuerte, Bella, ¿quiero saber si sientes algo más que atracción?

Su nariz se desliza contra la mía. La sensación me invita a cerrar los ojos, estoy agitada.

Mi corazón está a punto de salir por mi boca.


Hola, lamento la demora. La vida muchas veces me supera y no hay mucho tiempo. Sin embargo haré lo posible por no dejarlas de nuevo sin capítulos, por cierto el siguiente capítulo es la continuación. ¿Qué les parece? Agradecida con su entusiasmo, besos.

Gracias totales por leer ✨