Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 34

Edward

Debo parar.

No obstante, mi boca sigue recorriendo su mandíbula mientras mi cuerpo cubre por completo el suyo y mis movimientos de cadera aumentan. Tengo mis antebrazos apoyados en el colchón manteniendo espacio entre su pequeña barriga, no soy tan imbécil para lastimarla.

―¿Qué sientes por mí? ―insisto. Bella gime, está retorciéndose debajo mío, buscando más fricción entre nuestros cuerpos.

―Me gustas mucho ―mantiene sus párpados cerrados. Me alejo un poco, observando como mi lejanía la molesta, ella abre los ojos al instante, mirándome detenidamente, su rostro está completamente enrojecido. Suspira―. Edward, es vergonzoso admitir que me gusta lo que tenemos, me emocionan nuestros juegos, abrazos, caricias y besos.

La punta de sus dedos se resbalan por mi creciente barba.

Espero que diga más de lo que sé. Es obvio que nuestros juegos nos gustan a los dos porque siempre son calientes y terminamos restregandonos sin ninguna vergüenza.

―¿Y…? ―apremio.

―Siento muchas cosas por ti ―susurra― me muero de celos cada vez que te vas por las noches.

Sonrío. Bella habla de las veces que tengo que salir a visitar mis negocios; soy dueño de bares y mi responsabilidad es asistir regularmente a cada lugar, así corroborar que estén trabajando bajo las normas establecidas de la ciudad.

―No voy a verme con nadie ―digo―. No puedo siquiera ver a otra mujer porque solo estoy pensando en ti, Bella. Por eso mi desesperación por saber qué estamos en igualdad de condición.

―No te vayas con nadie ―pide, sus ojos viéndome suplicantes y, esa sola mirada me hace sonreír como un pendejo enamorado―. Solo dame tiempo ―musita, ahora sus dedos se deslizan en mis labios― permíteme ser digna de ti y estar divorciada.

―No tienes porque sentirte indigna por estar unida a un maldito ―me enoja que se sienta menos―. Piensa que fue una mala elección y como todo error vas a corregirlo, Bella ―me aclaro la garganta, volviendo a restregar mis caderas contra las suyas―. Entonces, ¿es un sí?

Bella ríe.

―Sí ―asiente― pero no pasará nada ―advierte― vamos a portarnos bien hasta que sea una mujer libre.

Entrecierro los ojos. No estoy convencido de su petición.

―¿Qué significa portarse bien? ―Exactamente quiero que me diga lo que está permitido y no entre nosotros.

―No sexo.

Enarco las cejas. Bella ríe nuevamente, sus mejillas han adquirido un hermoso tono bermellón.

―¿Por qué? El sexo es hermoso, Bella. Cuando las pieles sudorosas se rozan entre sí y provocan esos ruidos al momento de estar penetrando o la forma en que las tetas brincan con cada acometida y los pezones están erectos tocando la piel, es arte ―me estremezco.

Bella tiene los ojos como platos. Sus manos me empujan, quitándome de encima, quiero darle un beso y me presiono en ella buscando sus labios.

Empezamos a jugar, reír y rodar por el colchón hasta que Bella queda arriba de mí.

―Te pido una oportunidad ―comenta―. Sé paciente y espérame a que pueda ser libre ¿si?

Enredo mis dedos en su largo cabello.

―Por mientras podemos ser amigos con derechos ―sugiero.

Bella pone los ojos en blanco.

Me enderezo tan solo para acercarme a su rostro, llevo una mano a su nuca y mis labios se estrellan en los suyos.

Nos besamos sin prisas ni reparos.


Aquí esta la otra parte. Bella reconoce que Edward le gusta aunque tampoco pudo decirle que esta enamorada, vamos a dejar que el tiempo pase, ¿quieren romance o drama? Estoy dejando a Jacob para un momento crucial por eso no ha venido por aquí. Les agradezco mucho su entusiasmo, quiero volver a actualizar dos veces al día, solo estoy buscando un momento para hacerlo.

Gracias totales por leer ✨