Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 8
Edward se sirve un vaso de whisky, lo deja en la encimera mientras trae para mí una botella de agua. Le agradezco con una débil sonrisa y bebo lentamente, apenas humedezco mis labios, quizá buscando prolongar el momento lo más posible.
―¿Por qué te casaste con Black? ―Pregunta directo y sin rodeos.
Elevo ligeramente mis hombros. Por estúpida debo responder, pero es ser grosera, así que mostrando educación digo:
―Supongo que me enamoré.
―Eras una niña ―menciona―. Siempre creí que te había obligado, no sé, nunca imaginé que fuera por elección.
Veo como lleva el vaso a sus labios y sin quitar sus ojos de mí, bebe el líquido de un solo trago.
―Tenía dieciséis años cuando lo conocí ―le explico―. Admito que me dejé deslumbrar por su galantería, nunca había tenido un novio formal y él llegó ofreciendo todo lo que una adolescente desea.
―¿Eso fue suficiente para que desearas casarte?
―Me hizo muchas promesas. Supo endulzar mi oído y hacerme creer que tendría una hermosa vida de casada. Me esperó hasta cumplir los dieciocho años que fue cuando nos casamos.
Hace una mueca. No sé la razón, pero es notable que está molesto.
―¿Por qué tu familia permitió una boda tan precipitada? ¿Acaso tus padres no hablaban contigo?
―Para ese entonces ellos también amaban a Jacob. Se los fue ganando en el transcurso del tiempo, que ya para cuando tenía dieciocho, mis padres no pudieron oponerse porque ya lo querían como un hijo.
Las comisuras de sus labios se elevan. Siento molestia porque seguramente se está burlando.
―No es lo que estás pensando ―responde adivinando mis pensamientos―. Simplemente me estás describiendo a otro hombre y no a Jacob Black, ese perro es un cabrón hijo de puta. Lo conozco desde que tengo memoria, conozco a su familia y nunca ha sido tal cual lo describes.
Sintiendo vergüenza mi mirada cae a mis manos. Mis dedos empiezan a deslizarse por la botella de plástico.
―Nunca hablaba de mí ¿verdad? Él nunca respetó nuestro matrimonio.
Ya no duele, tampoco soy capaz de sentir desilusión. Mi única intención es descubrir lo estúpida que he sido en todos los años que estuve con él.
―Sabía que estaba casado ―reconoce― aunque no pude asistir a su boda, fui invitado a la fiesta. Mas nunca habló de ti, como sabes, nosotros tenemos varios bares alrededor del país, tenemos una sociedad desde hace años y no, nunca se comportó como el hombre casado que era, yo incluso llegué a pensar que ustedes tenían un acuerdo, sobre todo, la idea surgió cuando habló conmigo y me ofreció acostarme contigo.
Hola, aquí vamos otra semana más, sé que están ansiosas por saber la forma en que todo se originó y pronto sabrán, solo que necesito también contar otros detalles. Como han leído Edward y Bella tienen opiniones muy distintas de Jacob. Esta semana sabremos todo, no sé impacienten. Agradecida con su apoyo y entusiasmo, nos leemos mañana.
Gracias totales por leer ✨
