Buenas, buenas, buenas. ¿Como han estado amigos? Espero que bien y que todo este yendo como debe. No ha pasado tanto tiempo de la ultima actualización, o al menos no en comparación jajajaja. Pero siento que se los debía por mi anterior demora. Espero que el capitulo les guste.
Jean d´arc: ¿Qué puedo decirte? Catelyn es un personaje que genera bastantes emociones; por un lado tenemos a la madre, una buena mujer que quiere lo mejor para sus hijos. Por el otro tenemos a la rencorosa, a la fría y, más que todo en los libros, a la cruel. Una mujer que no teme utilizar todos sus recursos para ayudar a su familia.
Obviamente nuestros protagonistas cuentan con ella porque saben que la familia es lo más importante, Jon no tiene amor por ella pero es la madre de sus hermanos pero también sabe que es mejor tenerla consigo que en su contra.
Muchas gracias por tus palabras y, aunque se extraña mucho el hogar, hay que aprovechar las nuevas oportunidades.
Espero que te guste el capitulo.
Jimin Asami Park: Me alegro mucho que te haya gustado el capitulo anterior, espero que este también sea de tu agrado. Estamos hablando, bye.
Guest: I am gland :)
Bella-swan11: Gracias por el comentario :)
Aegon I Targaryen: Buenas. Espero que te guste la continuación.
Guest 2: Muchas gracias por tu comentario amigo, espero que te guste este capitulo.
Sin más que decir, comencemos.
Ni GoT ni Canción de Hielo y Fuego me pertenecen.
Jon El Conquistador
"Y así es como empieza"Pensó Jon en fila junto a la familia Stark, todos con la vista puesta en la puerta sur donde la caravana de la familia real acababa de ingresar.
Mucho había pasado en el ultimo mes que transcurrió, no se atrevía a decir que estaban listos para lo que viniera, pero al menos estaban más preparados que antes; el juego había comenzado.
Todo parecía tan similar y a la vez tan distinto desde la ultima vez que vivió esta escena. Tan distinto a la ultima vez que Robert Baratheon atravesó esas puertas. Para empezar, esta vez los Stark no eran los únicos que se encontraban esperando la llegada de la familia real pues, en esta ocasión, tanto los Manderly como los Mormont los acompañaban en el patio.
Winterfell parecía aún más poblada últimamente y esto era unicamente merito de Lady Catelyn; había empezado a participar en sus reuniones y propuso expandir y reformar Winter Town utilizando el oro que sus inversiones habían dejado. Gracias a esta idea, se construyeron y reformaron más casas, se generaron más puestos de trabajo y consiguieron más mano de obra; incluso pudieron reabastecer su guarnición con personas que comenzaban a llegar de otras aldeas del Norte. Con algo de suerte, esta noticia se expandiría al resto de reinos y podrían seguir expandiéndose más. Y aunque si bien al principio esto represento una gran y peligrosa inversión, le agradaba saber que estaba dejando buenas ganancias, no se habían equivocado.
Debía admitir que, incluso ahora, todavía le resultaba extraño poder permanecer junto a sus hermanos en estos actos de presentación publica; incluso más de lo que debería teniendo en cuenta la conversación que tuvo semanas atrás.
El golpe de la puerta llamo su atención, logrando sacar su cara de la almohada que usaba para tapar sus lagrimas.
"Largate" Exclamó la muchacha intentando demostrar rudeza, cosa que fallo miserablemente.
"Arya por favor, dejame pasar" Rogó Jon, solo para recibir una silenciosa respuesta a cambio. Sin nada más que perder, abrió la puerta. El lugar era simple, una habitación mayormente ordenada con algunas cosas desperdigadas por el suelo fruto de un ataque de ira y frustración, o eso pensó él.
"¡Te dije que te fueras!" Gruño la menor de las Stark despegando su rostro de su almohada con una expresión furiosa.
"Arya...sé que esto es difícil…"
"¡Claro que es difícil. Robb, padre, madre...Yo misma morí ahí Jon! ¡¿Un ejercito de muertos?! ¡¿Una guerra?! ¡¿Que no eres mi hermano?!" Estalló arrojandole la almohada con frustración, dejando a Jon sin palabras.
"¿De eso se trata?" Pregunto serio.
"¡No lo se! ¡Toda mi vida he crecido creyendo que los Otros son cuentos de niños, que los gigantes, los niños del bosque y los dragones ya no existen y que tu eras mi hermano! ¡¿En que tengo que creer ahora?! ¡¿Qué es real y que no lo es?!"
"Soy tu hermano" Respondió. "Eso es real. No importa quien fue mi madre o quien fue mi padre biológico; Ned Stark es el único padre que conozco y tu y Sansa son las únicas hermanas que conoceré. Incluso ahora mismo, cuando te veo, solamente puedo recortar a esa pequeña que me buscaba en las noches porque tenia miedo a la oscuridad y me hacia sentir que era uno más y no la oveja negra de la familia Stark"
Sin poder soportarlo más, Arya se catapulto rápidamente de la cama solo para embestir fuertemente a Jon con un cálido abrazo. "Callate"
Jon se rio "Lo que digas hermanita"
Nuevamente, la paz parecía rellenar el ambiente mientras ambos hermanos continuaban fundidos en los brazos del otro. "Tengo miedo" Se atrevió a decir Arya, sin despegar la cara del pecho de Jon.
"Lo sé" Dijo Jon besando la coronilla de su cabeza "Por eso vamos a prepararnos" Exclamo arrodillándose para quedar a su altura "No creo que nadie se queje si te enseñamos como luchar ahora" Sonrió.
Al menos las cosas entre sus hermanos se habían calmado desde su charla; Arya poco a poco volvió a su actitud desafiante y salvaje de siempre, desbordando alegría como usualmente acostumbraba, al igual que Rickon, quien estaba mucho más cercano a Bran ahora y, aunque estuviera retomando su actitud alegre y despreocupada de siempre, Jon sabia que los hechos venideros sumado a su anterior cruce con los bandidos habían dejado una huella profunda en su hermano menor; solo esperaba que pudiera dejar eso atrás antes de que todo comenzara a torcerse. Incluso Theon había cambiado para mejor. En un principio la noticia parecía haberlo impactado hasta la médula, dejándolo cabizbajo y malhumorado, rozando los síntomas de la depresión, sin embargo, luego de una exhaustiva charla con su padre, la actitud de Theon había comenzado a cambiar. Eso si, aun lo evitaba como si fuera la peste, pero saber que estaba de su lado era verdaderamente tranquilizador.
"Al menos los dioses tampoco los olvidaron" No pudo evitar pensar al ver a Ghost a sus pies y, a su lado, seis criás más de lobos huargos descansaban ante sus dueños. Incluso Domeric y Theon tenían uno ahora. Incluso con matices, habían cosas que no cambiaban.
Más de trecientos hombres y jinetes interrumpieron sus pensamientos a la hora de atravesar las puertas del castillo, siendo caracterizados en su mayoría por el color rojo y dorado junto al estandarte del león. Pocos soldados pudieron mezclarse entre medio del rio carmesí con colores y estandartes Baratheon.
Rápidamente, todos los presentes se apresuraron a mostrar sus respetos doblando la rodilla ante el Rey, sin embargo, Jon no podía despegar sus ojos de el; Robert era exactamente igual a como lo recordaba; era un hombre robusto, de casi dos metros de alto, sin embargo, lo que una vez fue un rostro firme y abdomen musculoso ahora se encontraba rodeado de grasa y sedas caras. Los vicios del Rey gordo estaban dejando una gran huella en su cuerpo, cosa que era obvia cuando se pasa más tiempo bebiendo alcohol y acostándose con mujeres que en el patio con su legendario martillo de guerra. Detrás de sí, un altanero Joffrey Baratheon "O Waters" se paseaba con una despreciable sonrisa irritante, sin embargo, Jon le presto más atención al caballero cuyo yelmo se asemejaba a las fauces de un perro rabioso; Sandor Clegane. El hombre los había ayudado mucho en su otra vida y había probado ser un gran aliado en la lucha contra los muertos pero la situación no era la misma que en aquella ocasión. Si fuera por el, intentaría ponerlo de su lado nuevamente, hacerlo su aliado aunque quizás no obtendría lo que busca, tendría que hacer la prueba.
Finalmente el carruaje donde el príncipe, la princesa y la reina se detuvo, dejando que tanto ella como sus hijos bajaran mientras Robert intentaba desmontar del gran corcel que tuvo la desgracia de cargarlo. Hubiera parecido muy irrespetuoso, pero la visión del hombre logro forzar una sonrisa en el rostro de Jon, cosa que se esforzó por ocultar. Seguramente Arya y algunos otros sirvientes también tuvieran problemas para mantener sus rostros estoicos pero la visión del hombre frente a él era muy diferente a lo que uno pensaría del guerrero que asesinó a Rhaegar Targaryen.
Finalmente, y con el permiso de Robert, todos volvieron a erguirse, viendo cara a cara como Robert Baratheon y Ned Stark intercambiaban miradas.
"Engordaste" dijo Robert con voz seria, cortando la respiración a más de uno. Por su parte, Ned Stark se mantuvo firme con una interrogante en su mirada, señalando con sus ojos la prominente barriga del Rey.
Jon pudo sentir a Ser Rodrick ahogar una estruendosa risa al mismo tiempo que varios de los ajenos a ellos sentían la tensión entre ambos hombres mientras estos se evaluaban, tensión que fue cortada de raíz cuando Robert dio una estruendosa carcajada antes de proceder a abrazar a su padre.
"Han pasado nueve años desde la ultima vez que te vi ¿Donde demonios has estado?" Preguntó el Rey mientras suspiraba con nostalgia luego de apretar en un fuerte abrazo a Cat.
"Custodiando el Norte para usted, su gracia, Winterfell es suyo" Respondió Ned con genuina alegría, ganándose un asentimiento de Robert.
"¿Qué tenemos por aquí? ¿Dejas que tus hijos conserven sus mascotas ante el Rey?" Pregunto intrigado el Rey.
"No son mascotas, su gracia, son lobos huargos; los primeros que pisan el sur del muro en más de 200 años" Respondió el patriarca Stark con una media sonrisa "Encontramos a su madre preñada hace unas lunas atrás, sus criás apenas tienen unas cuantas semanas de edad. El gris junto a mi hijo mayor es Grey Wind. Lady y Nymeria son las que están junto a mis hijas. El plateado es Summer y el negro a su lado es Shaggydog " Señalo el patriarca Stark "El blanco es de mi hijo, Ghost, y el gris oscuro a su lado es Sea Fog, un nombre de las Islas del Hierro para mi hijo nacido del Hierro" Parló con orgullo genuino Ned Stark, cosa que logro sacarle una sonrisa a Theon "Finalmente el carmesí junto a mi hijo rojo es Melody"
"Dioses, Ned, ya casi tienen la altura de un perro maduro" Observo Robert desconcertado.
"No debe ser seguro para mis hijos con esas bestias libres por ahí" Exclamo tajantemente la Cersei Lannister "¿No seria mejor tenerlos encerrados con el resto de perros, mi amor?"
"Su madre habita en el Bosque de los Dioses, su gracia" Interrumpió el patriarca Stark arodillandose y besando la mano de la Reina "Le doy mi palabra de que no habrá ningún incidente mientras no se la moleste"
"No creo que debamos confiar nuestra seguridad en una bestia que…"
"¡Silencio mujer! Nadie de nuestra corte tiene por que acercarse al Bosque de los Dioses. Estoy seguro de que Ned se arriesgara a las consecuencias en caso contrario" Amonestó viendo directamente hacia a Ned, buscando más cooperación que otra cosa.
"Absolutamente, su gracia"
"Bien" Exclamó Robert separándose bruscamente de los brazos de la Lannister antes de dirigirse a Robb, analizándolo de arriba abajo "Tu debes de ser Robb"
"Así es su gracia" Respondió Robb estrechando firmemente la mano del Rey
"Tienes los colores Tully, pero con tan solo mirarte me doy cuenta de que hay mucho Stark en ti" Señalo Robert, obteniendo una sonrisa de Ned y Catelyn antes de pararse delante de Sansa. "Dioses eres bonita ¿Como te llamas niña?"
"Sansa, su gracia" Dijo ella haciendo una reverencia y dejando satisfecho al Rey, quien siguió adelante.
"¿Y tu pequeña?"
"Me llamo Arya...su gracia" Agrego rápidamente al ver la mirada desaprobatoria de su madre y su hermana.
"Tu padre tendrá problemas para mantener a los muchachos alejados de ti" Rió Robert palmeando su cabeza antes de ver con orgullo a Bran. "La ultima vez que tuve noticias de ti me dijeron que no podías utilizar las piernas, sin embargo mirate ahora. Serás todo un guerrero"
"No habrá hombre que no conozca mi nombre y el de Summer" Dijo Bran con una media sonrisa.
"JAJAJA Eres igual a tu tocayo. La sangre del Lobo corre fuerte por tus venas"
"Espero que no demasiado" Agregó Ned con un extraño sentido del humor, aunque Catelyn y Robert entendieron que había más aparte de los libertinos comportamientos del anterior Brandon Stark.
"¿Qué tenemos por aquí?" Se pregunto el Robert parándose frente a Jon luego de acariciar los cabellos de Rickon "Tu debes de ser el bastardo" Menciono Robert viendo a Jon de pies a cabeza, intentando encontrar algo "¿Cual es tu nombre?"
Nada más que furia lo invadió cuando ese gigante gordo se poso frente a él. Tan solo pensar en todo lo que podría haberse evitado si Robert no fuera el Rey lo hacia gruñir de furia; sin contar injusta muerte de Rhaegar, la maldita guerra le había quitado a su madre, quizás en circunstancias normales ella podría haber vivido. Sus otros hermanos estarían vivos también. Muchas cosas habrían podido ser mejores, sin embargo, este había sido el resultado de aquella batalla. Un príncipe calumniado había caído y un mal Rey se había levantado. Un borracho, un asesino de niños… Un hombre sin honor que tenia que ser llevado ante la justicia...Eso es lo que era Robert Baratheon.
Con su frente en alto, Jon respondió "Mi nombre es Jon Snow, su gracia, soy el hijo de Ned Stark; Lord de Winterfell y Guardián del Norte" Casi todos los presentes intentaron no jadear por su atrevimiento, incluso podía ver la cara de fastidio que la reina había puesto cuando lo escucho pero poco le importo ahora. Había sido Rey del Norte, fue parte del Pueblo Libre e incluso había peleado mano a mano contra el Rey de La Noche, no se sentía intimidado por Robert Baratheon. No se arrodillaría ante nadie.
"JAJAJAJAJA Este me gusta" se carcajeo, palmeando fuertemente el hombro de Jon "¡Me recuerda mucho a ti, Ned! Definitivamente tienes la sangre del lobo, chico"
Incluso si no lo manifestaron, pudo saber que varios habían dejado de aguantar la respiración. No podía culparlos, después de todo, muchos han perdido la cabeza por menos.
"Llevas el nombre de un buen hombre, muchacho. Un hombre muy importante para mi, haz un buen uso de el." Dijo Robert palmeando el hombro de Jon, solo para luego dar una rápida mirada despectiva hacia Theon. "Hijo del Hierro" Rió cruelmente el Baratheon "¿Te has olvidado de tus raíces Greyjoy?"
"No su Gracia" Respondió el Theon entre dientes. Desde cerca, algunos podían notar el esfuerzo que ponía para en no mandarlo al diablo. "Soy un Greyjoy de Pike pero he pasado la mayor parte de mi vida aquí en Winterfell. Ned Stark me educo junto al resto de sus hijos, puso un techo sobre mi cabeza y me enseño a ser un hombre. Es el único padre que he conocido"
"¡¿Y que pasa con tu verdadero padre?!" alzo la voz el Baratheon, provocando que más de uno se tensara.
"Ni un cuervo ha llegado desde que me fui de Pike; no significa nada para mi" Dijo él con convicción y, por sobretodo, sinceridad.
"Ned" Gruño luego de unos segundos de silencio, encarando de nuevo al patriarca Stark "Llevame a la cripta. Quiero presentar mis respetos"
"Seguramente los muertos pueden esperar" Parló dulce y venenosamente Cersei.
"¡Yo soy quien decide eso mujer!" Reprendió el Rey, comenzando a notarse su enfado. "Ned"
"Sigame, su gracia" Respondió el Guardián del Norte, mientras dejaba que Catelyn y Robb trataran con la Reina y el resto de la corte. Jon observo con cuidado la escena, sabiendo que pasaría allí abajo... o eso creía.
Los escalones de la cripta no eran demasiados, sin embargo, el camino era tortuoso para Ned Stark. La lampara que portaba iluminaba pobremente el camino a seguir, mientras Robert parloteaba sin parar sobre cosas sin importancia sobre el Sur y sus cálidas temperaturas, sus vinos y mujeres.
Ned se encontraba hundido en sus pensamientos; no podía creer en que se había convertido su mejor amigo, su hermano de otra madre. Siempre había sido complicado lidiar con él, pero los años habían sido crudos, y el trono junto con el dolor comenzaron a potenciar todos sus peores y voraces atributos; hoy en día apenas lo conocía.
Lentamente las tumbas de los antiguos Reyes del Invierno comenzaban a mostrarse con estatuas de los monarcas sentados en tronos de piedra con espadas de hierro en sus regazos. A su lado, una estatua de un gran lobo huargo custodiaban los restos mortales de los anteriores Stark. Según las antiguas costumbres, una espada larga se posaba sobre sus regazos para evitar que los espíritus vengativos de la familia Stark deambularan libres en las criptas. A veces Ned temía de que tales leyendas fueran ciertas,
"Ella esta al final, junto a mi padre y Brandon"
Sumergido en un inusual silencio, Robert camino entre las lapidas en dirección a la estatua de la mujer, siendo acompañado solamente por Ned y por las sombras que la lampara de aceite producía detrás de sí.
Ned alcanzo a su amigo, y podía jurar que el dolor que vio en su rostro cuando le hablo de la muerte de su hermana hace tanto tiempo aun seguía vigente en el corazón del Baratheon. Ni los años, ni el trono pudieron salvarlo de ello.
"Era más hermosa que esta estatua" Gimió, como un cachorro herido, mientras acariciaba gentilmente el rostro gélido de la mujer de piedra. "¿En serio tuviste que enterrarla aquí? Se merecía estar en una colina donde haya luz del sol, donde la lluvia pudiera acariciarla"
"Ella era una Stark. Su lugar es aquí junto a nuestro hermano y padre"
"Lo mato cada noche en mis sueños" Admitió Robert luego de unos cuantos segundos de silencio, refiriéndose claramente al Principe de Plata. "Pero un millar de muertes siguen siendo menos de lo que merece"
"Deberíamos volver, su alteza. Su esposa lo esta esperando" insistió Ned, ya no tenia ánimos de discutir sobre los actos de Rhaegar y su hermana.
"Que los Otros se lleven a mi esposa, Ned" Murmuro Robert con palpable enojo. "Necesito tu ayuda Ned, allí en Kings Landing, no aquí donde no le sirves a nadie"
"Me siento honrado Robert" Respondió el patriarca Stark con sinceridad, y era cierto, en otra vida eso lo hubiera honrado. "Pero no puedo aceptarlo, mi lugar es aquí"
"Te necesito conmigo" Casi suplico el Rey "Necesito a alguien como Jon Arryn junto a mi. Tu me ayudaste a ganar el Trono de Hierro, ahora ayudame a conservar la maldita silla"
"Imposible, el Norte me necesita aquí" Volvió a negar el Lobo Silencioso.
"El Norte estará bien; mira todo el bien que lograste hacer en este páramo helado olvidado por los Dioses" Exclamo Robert abriendo los brazos detrás de sí, consiguiendo una fría mirada por parte de Ned, sin embargo, solo la ignoro como siempre hacia "El siete veces maldito Tywin Lannister me tiene atrapado Ned, atrapado. El hijo de Jon es solamente un niño enfermizo que aun mama de la teta de su madre. Dorne aun quiere nuestras cabezas y Stannis volvió corriendo a Dragonstone, necesito a alguien que apriete firme su correa. Necesito que me ayudes a controlar los Siete Reinos"
Quiso negarse, había acordado en negarse y concentrarse en el Norte pero había visto algo en la suplica de Robert; una oportunidad.
"Nada me seria más grato su gracia" Respondió titubeante. "¿Puedo meditar sobre esto antes?"
"Si, si, Habla con tu esposa, con tus hijos. Habla con tu hija, podremos comprometerla con el mio, unir nuestras casas como Lyanna y yo estábamos destinados a hacer. Solamente no demores mucho, no tengo mucha paciencia"
Ned asintió antes de caminar nuevamente hacia la salida junto a Robert. Una parte de él sabia que estaba tomando un riesgo gigantesco, que estaba metiéndose en la guarida del León, pero también sabia que podría ser de mucha ayuda. Solamente esperaba tomar la decisión correcta.
El sonido de las risas y la música inundaban por completo el salón mientras el alcohol y los manjares eran paseados sobre bandejas gracias a la ayuda de los sirvientes.
Nunca participo de un banquete cuando era niño y, cuando se volvió un hombre, no había muchas cosas que celebrar durante su estadía en el Muro. Pensó que si esta era la ultima vez que vería Winterfell antes de partir al Norte, debía disfrutarlo como se lo merecía.
Desde su posición en la mesa de los reclutas podía ver un poco más de cerca el comportamiento de la familia real y, sinceramente, no podía creer lo que veía. Robert era el claro ejemplo de lo que un hombre jamas debería ser; Un borracho beligerante que no pensaba en ningún beneficio que no sea el propio. Ni siquiera le importaba que su esposa estuviera en frente de él para deshonrar sus votos matrimoniales al manosear y besuquear a una de las sirvientas del castillo.
Sabia que la Reina tampoco era una pobre doncella indefensa, ella bien había cometido atrocidades cuando Robert estaba vivo y más aun luego de su muerte, incluso si dejamos de lado las infidelidades correspondientes de cada uno, en una forma retorcida de pensar, ambos podrían estar hechos el uno para el otro. Dicho pensamiento le dio escalofríos.
Viendo hacia la derecha de la reina, pudo ver cerca de la esquina como Joffrey se encontraba susurrando algo cerca del oído de una llorosa Myrcella. Incluso si no fuera físicamente, Joffrey siempre encontraría la oportunidad para torturar a alguien incluso si esta su hermana pequeña de la edad de Arya. En ese sentido, Joffrey tenia todo de Cersei. Para su fortuna, la ayuda pareció pasar justo por delante de él.
"Rickon, ¡Rickon!" Exclamo rápidamente Jon al ver como su hermano pequeño quien reía abiertamente junto con el resto de niños del castillo.
"¡Jon!" Saludo alegremente el niño mientras se acercaba apresuradamente. "¿Quieres venir a jugar con nosotros? Tenemos que escondernos antes de que Malcom termine de contar ¡pero tenemos que ser rápidos!"
"¿Están necesitando jugadores?" Pregunto con una media sonrisa.
"Mientras más mejor" Respondió Rickon distraídamente, viendo por momentos hacia sus alrededores tratando de no perder de vista a sus compañeros de juego.
"Sé de alguien que puede estar interesado en unírseles" Exclamó Jon poniéndose de pie y abrazando al Stark por los hombros. "Creo que el Principe Tommen y la Princesa Myrcella apreciarían la invitación" Señaló.
"¿Tu crees?" Preguntó, no muy seguro de la sugerencia de su hermano, después de todo, ambos niños son mayores que él.
"Miralo de esta manera; padre dijo que debemos atender adecuadamente a nuestros invitados. Si el príncipe y la princesa no desean compartir el juego contigo no pasará, nada pero no seria un buen gesto de nuestra parte el excluirlos ¿verdad?" Pregunto maquiavelico, viendo como su hermano parecía analizar lo dicho hasta que, sin ofrecer una respuesta, Rickon emprendió el camino hacia la mesa alta donde la familia real continuaba con el festín.
No podía entender lo que decían debido al ruido que las muchas voces presentes producían, pero podía jurar que vio como la mueca llorosa de Myrcella se transformo en una media sonrisa, al igual que la de Tommen. Joffrey parloteo algo pero eso poco le importo a los jóvenes quienes salieron detrás de Rickon.
No pudo evitar sonreír satisfecho, a veces los pequeños cambios serian más placenteros...o eso pensó antes de ver como la Reina le enviaba una mirada venenosa desde su posición.
"Aunque no creo que ponerla en mi contra ahora me beneficie"
"Un plan algo arriesgado ¿No crees?" Señalo una delicada pero firme voz a sus espaldas. Jon volteo rápidamente, solo para sorprenderse levemente al notar que dicha voz le pertenecía a una joven muy bella; parecía ser mayor que él solo por un par de años a simple vista, aunque su voz denotara madurez. Vestía un elegante vestido color verde propio para la situación, sin embargo, lo que más la hizo destacar a los ojos de Jon no fue su lacio cabello, ni sus castaños ojos a juego, sino su gran altura casi similar a la del gigante Robert Baratheon.
"No podía privar a la familia real de un buen hospedaje" Respondió Jon con fingida soltura, intentando disimular su asombro. Después de todo, seguía siendo un hombre. "¿Disfruta la velada Lady Mormont?"
"Más que otras personas seguramente" Rió ella. No hacia falta aclarar a quien se refería. "Veo que me conoces Jon Snow. Estas bien informado" Felicito ella con verdadero asombro.
"Debo conocer a los abanderados de mi Lord. Algún día podríamos combatir codo a codo Lady Mormont" Respondió el Lobo Blanco, con menos gracia esta vez.
"Ojala ese día demore en llegar Lord Snow, pero con gusto combatiría a tu lado" Contesto con voz suave y aterciopelada.
"Solo Jon" Interrumpió rápidamente. Más allá de solo ser el bastardo de Winterfell ahora, había algo de recelo en su voz, después de todo, no había cargado con ese apodo durante toda su vida para volver a repetirlo ahora. "Incluso si quisiera, no soy un Lord"
"Entonces puedes llamarme solo Dacey. No debería haber tanta formalidad entre camaradas de armas ¿No crees?" Sonrió ella. Una sonrisa encantadora.
"Absolutamente"
"Ya que estas tan informado sobre lo que pasa por aquí, me imagino que sabrás por que Lord Stark ha llamado a mi madre ¿verdad?" Pregunto ella tomando una jarra de cerveza desde la mesa e invitando a Jon a caminar junto a ella con un gesto de su cabeza.
"Así es" Confirmo el Lobo Blanco dándole un sorbo a su propia jarra "Pero solo obtendrá respuestas de Lord Stark, no de mi"
"Jajajajajaja" Rio la Osa descaradamente, sorprendiendo tanto a Jon como a las personas cercanas al dúo "No esperaba menos del hijo de Ned Stark"
"¿Pase la prueba, Dacey?"
"Solo una cosa más" dijo la Mormont dejando la jarra y tomando a Jon por la muñeca. "Vamos a bailar" Comento divertida, escuchando los gritos de jubilo del resto de hombres.
"Me temo que no soy una buena pareja de baile" Exclamo entre risas un incomodo Jon.
"Tonterías. Veras que cualquiera puede bailar con un poco de guiá" Rio ella divertida arrastrando a Jon hacia el centro del salón.
Al fin había terminado. Estuvo decidido a pasar una buena noche con su familia para variar, pero nunca fue una persona demasiado festiva, así que agradeció profundamente cuando Robert dio por terminado el banquete, sin embargo, eso no impidió que pudiera divertirse con esta clase de eventos "Pudo ser peor" rió Jon, mientras se quitaba sus botas y se preparaba para dormir; al final había bebido, había reído e incluso había bailado con Arya y Sansa luego de que Dacey lo dejara en libertad.
La noche fue un éxito, sin embargo, había algo que lo incomodaba y ese no era otro más que Robert Baratheon. No diría que creía conocer bien al hombre pero definitivamente esperaba una reacción más…explosiva, ante la negativa de su padre a ser Mano del Rey. Lo había visto disfrutar como si nada hubiera cambiado.
Tal vez todavía no habían discutido ese tema, sin embargo, había algo que comenzaba a molestarlo.
Toc Toc Toc
El repentino golpeteo en su puerta logro sacarlo de las nubes, apresurándose a vestirse decente antes de abrir la puerta. Grande fue su sorpresa al encontrar a Ned Stark al otro lado de esta.
"¿Padre?" Pregunto desconcertado "Pensé que estarías con tío Benjen ahora mismo" Agregó.
"Le dije que me espere en mi despacho" Contesto rápidamente el Patriarca Stark, entrando a la habitación y cerrando la puerta tras de si "Hay algo que debemos discutir"
No sabia por que, pero estaba seguro de que no le gustaría lo que su padre estaba a punto de contarle.
"Absolutamente no, es una locura" Exclamo Jon, evitando dar un grito que seguro despertaría a todos los habitantes del castillo.
"Es una oportunidad" Respondió Eddard con mirada seria. "Necesitamos el dragonglass"
"Podemos obtenerlo luego" Objeto Jon "Es muy peligroso, padre, no puedo exponerte así"
"No me hables de peligro Jon, no me importa que seas un hombre ahora. No me trataras como si fuera un niño verde que desconoce su significado" Gruño con molestia el patriarca Stark.
"Este peligro es diferente. No puedes combatir contra el de la misma manera. Este no es un peligro que conozcas".
"Lo se" Respondió Ned "pero sabes tan bien como yo que necesitamos influencia en el sur tanto como el dragonglass. Los necesitamos de nuestro lado"
..."¿Como piensas lograrlo?" Preguntó Jon luego de unos segundos de silencio.
"Le daré a Dorne la justicia que ansia" Respondió Eddard solemne, con una oscuridad que Jon pensó nunca escuchar de la boca de su padre. "Eso les demostrara que no queremos ser su enemigo y que creemos en la justicia. Que luchamos por algo mejor" Explicó "Luego iré a buscar al herrero que reforjo a Ice e intentare convencerlo para que trabaje aquí en el castillo junto con el hijo de Robert. Maldición incluso podría hacer que Robert pague por el traslado"
"¿Crees que aceptaría? Preguntó escéptico Jon.
"Haría cualquier cosa con tal de que sea su Mano. Estará abierto a negociar"
"Sabes bien cual es su precio"
"Unir nuestras casas" Respondió más serio Ned Stark
"Sansa no pisará Kings Landing. Siete infiernos, no dejaría Winterfell si por mi fuera" Contesto firmemente Jon.
"No lo hará. Inventare una excusa, Sansa no dejara Winterfell"
"A Robert podría no importarle un detalle como ese pero Cersei es otra historia muy distinta. Es más astuta que lo que deja ver"
"Mientras Robert lo crea, bastará"
"No te confíes padre, la confianza es la antesala de la caída"
Poco a poco, el sonido de las risas y las canciones se fueron apagando en el castillo quien finalmente se vio sumido en la penumbra de la noche.
Jon, por su parte, se recostó a dormir luego de una exenta charla con su padre. Antes de caer rendido por el sueño, podría haber jurado oír el repiqueteo de un cuervo en su ventana.
Los días habían pasado con rapidez luego de aquella reunión de la familia Stark y, aunque hubo mucho desacuerdo y debate en el plan de Ned, finalmente habían decidido que rumbo tomar. Ante los ojos de toda la corte y sus propios vasallos el Lobo Silencioso acepto servir como Mano del Rey, no solo eso, sino que también había comprometido a su hija mayor, Sansa, con el Principe heredero; decir que Robert estaba complacido era quedarse corto, y los banquetes y celebraciones que vinieron después de ese día lo demostraron. Para mayor sorpresa, había solicitado a Lord Wyman Manderly y a Maege Mormont que tomaran como pupilos a Rickon y Arya respectivamente; Arya aprendería los caminos de una dama del norte y Rickon, por otro lado, seria formado junto a los caballeros de White Harbor como guerrero y astillero naval, responsabilidad que ambos norteños aceptaron honrados. Finalmente se acordó que Sansa se quedaría en Winterfell por ahora, ya que aun tenían un viaje pendiente a Riverrun con Lady Catelyn debido a la mala salud de su padre, Hoster Tully pero que luego de aquella visita partiría a Kings Landing junto a su padre.
El resto de días transcurrieron de manera normal entre los múltiples festines y celebraciones de Robert, debido a esto, Jon intento pasar la mayor cantidad de tiempo posible junto a su familia, pues sabia que pasaría un largo tiempo antes de volver a verlos.
Las mañanas se las pasaba en el campo de entrenamiento junto con Robb y, ocasionalmente, peleando con Dacey y Domeric quienes demostraron ser muy eficaces con las armas, ayudandolo a mejorar y logrando estrechar aún más su relación.
Arya había forjado una extraña amistad con la princesa Myrcella, incluso más que con Sansa y, cuando no se encontraba arrastrando a la joven a sus travesuras, se encontraba practicando las bases del uso de la espada con él una vez forjada Aguja. Luego de eso, pasaría el resto de la tarde en la sala de costuras junto con Sansa. Debía admitir que en un principio fue raro, la relación con su hermana nunca había sido fácil; su madre había creado una gran brecha entre ellos durante su infancia debido a su supuesta ilegitimidad, pero ahora podía intentar arreglar dicha brecha y crear una relación un poco más cercana y sin tapujes.
Finalmente, las noches se vieron ocupadas junto con su padre, supervisando las nuevas obras y, por supuesto, hablando de su madre.
"¿Entonces fue ella?" Alcanzo a preguntar Jon entre risas, dejando los informes sobre el escritorio de su padre para tomar un trago de cerveza.
"¡Por supuesto que si!" Casi grito Benjen Stark, apoyado contra una de las paredes del lugar "Había visto a tu madre cabalgar desde que tengo memoria. Supe que era ella desde el momento en el que apareció" Se jactó.
"Deberías haberla visto" Hablo el patriarca Stark desde la silla del señor. "Desmontó a tres caballeros ese día defendiendo el honor de Howland. Ese era el tipo de persona que era tu madre" Rió él.
"Solo tengo una pregunta" Interrumpió Jon entre risas "¿Por que un árbol corazón?"
"No tengo idea"
"Eso fue idea mía" Exclamo rápidamente el Hermano Negro.
"¿Tú?" Pregunto un escéptico Ned Stark.
"Dije que alguien debería mostrarles como montamos los norteños. Lyanna me escucho y decidió utilizar el árbol corazón como su blasón para representar al norte" Se encogió de hombros el menor de los Stark, como si no fuera gran cosa.
"Te estas dando mucho crédito hermano" Exclamo Lord Stark volviendo a prestar atención a las cuentas en las hojas.
"Quizás tengas razón. Quizás no. No podemos saberlo ahora" Parló Benjen viendo su jarra casi vaciá. "Lyanna quiso enviar un mensaje en esa ocasión".
"Aún me pregunto por que no escribió luego de irse con Rhaegar. Por que permitió que la guerra continuara" Pregunto Ned Stark luego de un par de segundos de silencio. De repente, el animo cayo en la sala. "Podría haber evitado muchas muertes"
Antes de que alguien pudiera pronunciar una palabra, la puerta del solar sonó por el leve golpe de unos nudillos sobre la superficie de madera.
"¿Lord Stark?" Pregunto con duda una avejentada pero conocida voz, revelando al Maestre Luwin al momento de cruzar el umbral. "Mi Lord, lamento molestarlo tan tarde"
"No te preocupes" Tranquilizo el mencionado, invitándolo a entrar con un gesto de su mano. "¿Qué ha sucedido?"
"Los cuervos han traído un mensaje mi Lord, pero no tiene un sello que indique su procedencia. Creí que le interesaría revisarlo" Explico el anciano entregando el pergamino.
Ned rompió el sello y desenrollo el escrito. Ninguno ignoro el ceño fruncido del Guardián del Norte.
"¿Esta todo bien mi Lord?"
"Perfecto Maestre" Respondió este instantáneamente. "No hay nada de que preocuparse. Puedes retirarte"
"Buenas noches mi Lord" se despidió el anciano luego de una leve inclinación de cabeza.
"Jon" Llamo una vez que la puerta se cerro tras el maestre "Creo que esto te puede interesar"
Jon tomo el pergamino con intriga, abriendo los ojos de par en par al momento de leer el mensaje.
"Una pequeña Araña recuerda quien fue. ¿El copo de nieve lo recuerda?"
Bueno gente, hasta acá el capitulo de hoy. Pido disculpas nuevamente por la demora, intento ser lo más constante posible pero la vida de adulto responsable y estudiante es algo difícil de llevar. El año ha sido duro.
Dejando eso de lado, espero que les haya gustado y se animen a dejarme un pequeño comentario, y yo con gusto los responderé por mensaje privado o en el próximo capitulo.
Muchas gracias a todos y nos leemos la proxima.
