Advertencia:Los personajes de Mahō Shōjo ni Akogarete le pertenecen a Akihiro Ononaka.
Utena Hiiragi (Magia Baiser) & Sayo Minakami (Magia Azure)
Prohibido
Simplemente no se podía dar.
Pero en el amor, lo imposible no está dentro del diccionario.
La una maga pertenecía al mal. La otra, miembro de las tres magias o chicas mágicas, pertenecía al bien. Y es de mucho saber que el bien y el mal jamás se juntan. Pero ¿acaso el bien y el mal no es subjetivo? Tal vez ese sentir que algo no está bien alimenta un poco el deseo por seguir intentándolo, aunque sabiendo que aquello te puede destrozar la vida, el alma… y las emociones de afecto hacia alguien.
Magia Baiser es una domina de primera y lo ha hecho saber así.
Magia Azure, tranquila y pensante, descubrió al enfrentarse, en una de las tantas peleas a Baiser, que tiene un lado masoquista. Y que le gusta ser sumisa.
Aquello le ha traído más dolores de cabeza que otra cosa. Sabe que tiene que vencer al mal, incluida Baiser, pero en el fondo no quiere. Adora enfrentarse a ella por lo que le puede hacer, como le hace sentir sumisa ante sus pies, la acaricia que le da cuando está a merced de ella. La batalla dentro de su corazón era cada día más intensa. "El mal jamás existiría si no hubiere el bien", le dijo una vez Baiser cuando Azure estuvo a punto de sucumbir completamente hacia el lado del mal. "Eres una heroína, ten un poco de dignidad. Todos te admiran; las tres magias son los pilares de la justicia." Palabras que calaron profundamente en el ser de Sayo, pero aún así, muy en el fondo de su ser ella quería más, quería seguir experimentando ese lado junto a Baiser, pero sabía que no podía decirlo abiertamente y menos aún a sus dos amigas: Magenta y Sulfur.
Azure tenía miedo de aceptar aquella emoción abiertamente. Podría crear un desequilibrio dentro del mundo de la magia. Enormita vs Magical Girls. Un enfrentamiento que se ha venido dando durante años, décadas por decirlo así. Pero esta generación es diferente a las otras. Baiser logró que los demás demostraran lo que realmente había en las profundidades de sus sentimientos; los más ocultos y oscuros que hasta un superhéroe puede tener. Y es normal, ¿no? Es normal porque los superhéroes son también humanos, son sensibles y emocionales.
Una noche, cuando la pelea se intensificaba entre Azure y Baiser, sin saber cómo o qué sucedió realmente, ambas perdieron su capacidad de seguir transformadas dentro de su propia magia, revelando así la verdadera identidad de ambas. Frente a frente estaban Sayo contra Utena, no Azure contra Baiser. Sayo se sorprendió de verla ahí, aquella chica tímida y solitaria que siempre estaba en el aula de clases del instituto. Aquella que siempre vivía en su mundo mirando el cielo azul despejado en un día de verano.
Sin decir nada, en ese silencio, se estaban diciendo todo. No podría existir el mal sino había el bien, y no podría haber el bien, sino existía el mal. Era la combinación perfecta del equilibrio de la humanidad. Además, sería demasiado aburrido sin tener con quien enfrentarse a duelos. Utena decidió darse media vuelta e irse a su casa; Sayo hizo exactamente lo mismo, pero con el deseo de volverla a ver en el aula de clase y hablar un poco. Pero ese día no llegaría.
Pasó semanas, y las chicas de Enormita estaban preocupadas por el estado de ánimo de su líder. Utena cada día más se iba apagando, pero Baiser, que aparentemente estaba dormida, en realidad estaba deseosa de salir y dominar a Azure. Volverla hacer su sumisa, aunque sea por un par de horas. Por el otro lado, tanto Magenta como Sulfur miraban con preocupación el ánimo de Azure. Sayo tuvo que recurrir a tocarse a sí misma recordando aquellas noches donde se entregaba completamente como sumisa a Baiser. En la mente de Sayo, la expresión de una Utena decaída, vencida por las circunstancias de la vida, no se le iba. Estaba ahí, como un recordatorio que tal vez, en realidad ellas no sean malas como le han hecho creer, sino que son seres incomprendidos por el resto. Incluso recordó como Sulfur explotaba de la emoción queriendo acabarlas sin medir consecuencia alguna.
En realidad, ellas no eran tan diferentes de las chicas de Enormita.
Lo último que supo fue que Utena pidió traslado de Instituto y desapareció para siempre. Y con ello, las ganas de volver a verla. Si lo pensaba mejor, también la ida de Utena a otro lugar, derivo que ya no haya enfrentamientos entre las tres magias y los malos. Sayo la extrañaba mucho. Recordó, incluso cuando se toparon en la exhibición de las chicas mágicas y se veía a una Utena feliz de observarlas y admirarlas. Pero todo quedó en la nada.
Kiwi estaba consciente del amor prohibido que tenía Utena hacia Sayo. Ella se metió en esa relación, abarcando la atención de Utena sólo para que no sufriera, pero fue en vano. Utena jamás la vería a ella como algo más que una amiga o miembro del equipo de "villanos". Y ahora no sabía que hacer para levantarle el ánimo a su líder. Tampoco podía Korisu, ni siquiera pudo lograr que se transformara en Baiser para que jugara en su casa transformada con alguno de los miembros de las tres magias. Simplemente, Utena decidió tirarse al abandono.
Venalita y Vatz se dieron cuenta también como estaban las chicas. Venalita quiso darles misiones para que lucharan o crearan desorden en la ciudad, pero Utena con una mirada penetrante y cortante le dijo que no le fastidiara la vida. De hecho, le recordó que fue ella quien la manipuló para que perteneciera a Enormita en su forma de "villana", cuando sabía perfectamente que ella admiraba con locura a las chicas mágicas. Y, aunque su deseo de interactuar con ellas fue más allá, que incluso terminó pelando en batallas contra ellas, jamás haría algo que de verdad fuera a lastimarlas.
Pero en el corazón nadie manda.
Irónico, ¿no?
—Maldita sea la hora en que perdí la cabeza por ti, Maga Baiser…
—¿Dijiste algo Azure? —preguntó Sulfur con cierta perspicacia. Ella ya había notado en las batallas anteriores que Azure se volvía débil ante la presencia de Baiser.
—No. Nada. Sigamos con el entrenamiento…
Magenta y Sulfur se miraron sin decir ni una palabra, y siguieron con el entrenamiento. Para la noche, en la cena en la casa de Magenta, Sulfur pensaba en el comportamiento aislado de Azure. Sayo siempre fue elegante en sus maneras de tratar a los demás o como si dirige de manera amable y diplomática; pero últimamente estaba ausente, y apenas ponía atención. Pensaba que tal vez se debía a los enfrentamientos contra las chicas de Enormita; últimamente en cada enfrentamiento, Azure se quedaba en blanco al igual que Baiser.
Sólo era de sumar, y Sulfur entendió lo que pasaba. Azure estaba enamorada de Baiser, pero ¿y Baiser de Azure? ¿Y si en realidad Enormita no es un grupo tan malo como han creído ellas todo este tiempo? Sulfur se sentía un poco confundida, y aunque quisiese intervenir, no podría. Así que lo dejó pasar. Ya tenía suficientes problemas consigo misma por sus sentimientos hacia Magenta.
Una noche, Sulfur y Magenta sintieron la magia de un miembro de Enormita, y fueron a revisar que pasaba. No querían pelear, pero si la situación lo ameritaba, tendrían que hacerlo. Al llegar, se encontraron con Baiser y Azure a punto de enfrentarse. Enseguida se pusieron en guardia, llegando hasta donde estaba Azure, para luego ver como llegaba Neo Alice y Leopard. Tres contra tres, pero en realidad eran dos contra dos, y Leopard no tenía ánimos de pelear contras las chicas mágicas. Después de todo, Azure le robo el corazón a Baiser y jamás Baiser le miraría de la misma manera como mira a Azure.
Leopard suspiró, y se mantuvo en alerta. Baiser decidió retirarse, y lo último que vio Azure con las demás era dolor reflejado en sus ojos dorados. Sabía que sería difícil, que jamás las chicas mágicas entenderían que ellas en sí no eran malas, ni quieran lastimar a nadie. Solo querían sacar los deseos más oscuros que habita dentro del ser humano. Utena lo sabía. Sayo lo sabía. Simplemente no se podía cambiar de opinión de algo ya establecido.
Los demás no confiaban en Enormita, y tal vez se deba gracias a las acciones de Lord Enorme, quien traicionó a Enormita creando su propio grupo de villanos, Lord Squad con la idea de gobernar únicamente ellas el mundo. Pero, las ironías de la vida, terminó siendo una chica mágica perteneciente a Shio-chans.
Leopard y Neo Alice decidieron irse también. Las chicas mágicas se quedaron solas, y finalmente decidieron regresar a la normalidad ocultando sus identidades de transformación. Sulfur no entendía por qué las chicas de Enormita no las atacaron, o en su defecto, Baiser atacara a Azure. Magenta tampoco entendía el comportamiento de ellas dos, así que prefirió quedarse en silencio e ir a casa. Sulfur la acompaño y cuando le iba hablar a Azure, está ya no estaba.
Había dolor en sus preciosos ojos.
Dolor e impotencia.
—Azure tiene sentimientos por Baiser. Baiser tiene sentimientos por Azure. ¡Qué ironía! El bien y el mal se unen bajo un sentimiento bonito como el amor —dijo para sí Vatz. Vatz no entendía el motivo que ha llevado a Venalita hacer todas estas cosas por el mal, pero si de algo estaba segura, es que Utena tenía sentimientos puros hacia Sayo, pero por su bien, y el de todas, se alejaría.
El sacrificio en nombre del amor vuelve a marcar el rumbo de la historia; tal como pasó con Romeo y Julieta de Shakespeare.
¡Qué tragedia!
Nota: Un pequeño oneshot de Mahō Shōjo ni Akogarete (chicas mágicas) como lo conocemos por el mundo hispanohablante. Espero les guste, aunque se difiere un poco a lo que tradicionalmente escribo. Disfruten de la lectura. ¡Nos leemos en las siguientes historias!
P.D. Para que estén al tanto de las actualizaciones de los proyectos tanto originales como fanfic, tengo un canal de telegram: Lady Moon Art en el cual estaré subiendo todo lo que hago. Ahora sí, me despido. Cuídense mucho.
