Capítulo 21: Vacaciones de primavera.

Habían pasado ya algunas semanas desde que Elvira y, en cierta medida, Severus, se hicieron cargo de la tutela de Morgana. Severus se dio cuenta de que Elvira tenía razón, Morgana no les molestaba para nada, alguna que otra tarde iba a ver a Elvira, aún se sentía mal por la pérdida de su abuela, también tenía la costumbre de ir a hacer los deberes a la sala de estar de su tutora, muchas veces con la excusa de si Elvira podía prestarle algún libro que necesitara y otras porque sus compañeros de clase no la dejaban trabajar tranquila, siempre querían que los ayudara con sus tareas, en realidad, Morgana buscaba excusas para pasar algo de tiempo con Elvira, aunque ella estuviera haciendo deberes y su tutora corrigiendo trabajos o exámenes. Severus no protestaba, sabía que esa niña necesitaba pasar un rato a solas con Elvira, además pudo conocer un poco mejor a Morgana y descubrió que era una niña sorprendentemente bien educada, que leía bastante y que agradecía las recomendaciones que él y Elvira le hacían de nuevas lecturas, era una niña bastante inteligente para su edad, un día estaba mirando unos libros de pociones que tenían en su mesilla, ella les preguntó si podrían prestarle uno de ellos, resultó ser un libro bastante complicado, Elvira le preguntó por qué quería leerlo si era de un nivel muy avanzado, ella confesó que le había pedido prestados a sus compañeros mayores sus libros de pociones de cursos superiores, había leído hasta el de quinto año y le parecían muy fáciles de entender, que quería leer algo que supusiera un reto. Severus y Elvira se quedaron asombrados, con razón esa niña era tan buena en pociones, debía tener un don natural para ello, se lo prestaron con la condición de que apuntara en un papel las dudas que pudiera tener y ellos las responderían. Los sorprendió pasados unos días con una lista de preguntas bastante inteligentes… Severus ya estaba pensando en que si esa niña, que aún no tenía 12 años, era capaz de leer ese libro y comprenderlo, si no se torcía, tenía ante él una futura maestra de pociones tan talentosa o más que él.

Un día habló con Elvira, esa tarde Morgana iría allí un rato, le iba a devolver a Severus una novela que le había prestado, 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, le había gustado mucho, pero sólo fue a devolverles el libro, esa tarde empezaba a hacer buen tiempo y Charlotte y ella decidieron pasar un rato con sus amigas viendo las prácticas de quidditch de Slytherin. Elvira le dijo que aunque hiciera buen tiempo no se desabrigara y tuviera cuidado. Cuando se fue Severus le dijo a Elvira que quería comprobar si sus sospechas sobre sus habilidades para las pociones eran correctas, le dijo que había pensado en que al día siguiente le preguntaría si quiere ayudarlos a hacer las pociones de la enfermería, Elvira se sorprendió, él nunca dejaba que nadie entrara en su laboratorio privado, sólo a ella.

-¿De verdad quieres que nos ayude?

-Viendo las preguntas que nos hace y sus trabajos escolares, quiero comprobar por mi mismo si tiene tanto potencial como parece, además nos vendrá bien un poco de ayuda para dejar la enfermería bien abastecida antes de irnos a Nueva York. - Elvira le dio la razón y un beso que lo dejó sin aliento.

-No es que me queje pero, ¿A qué viene ese beso?

-A que te quiero mucho y que eres mucho menos capullo que lo que todo el mundo cree, no te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo y con Morgana, de todas formas nadie nos creería. - Elvira empezó a reírse y él la agarró y la besó apasionadamente, terminaron haciendo el amor en el sofá.

Al día siguiente, cuando llegó Morgana a la hora habitual en ella, Elvira le dijo que iban a preparar las pociones para la enfermería antes de su viaje a Nueva York, que si ella quería ayudar, Morgana aceptó encantada. Severus le advirtió que en su laboratorio privado no admitía tonterías y que debía obedecer sus instrucciones y ser muy cuidadosa, ella asintió y prometió seguir sus indicaciones y no hacer tonterías. Cuando entraron al laboratorio la niña lo miraba todo como si estuviera en Disneyland. Severus le habló:

-Veo que te gusta mi laboratorio. - Morgana lo miró un poco sonrojada.

-Sí, me encanta, me recuerda al sótano de casa, mi abuelo tenía allí su laboratorio y se parecía mucho a éste, la abuela no me dejaba hacer pociones, pero podía ir con ella mientras preparaba alguna poción sencilla y la ayudaba a medir las cantidades cuando no veía bien los números de la balanza. Ella no usaba mucho el laboratorio del abuelo, pero lo mantenía siempre perfecto igual que su invernadero.

Severus y Elvira no sabían que en el sótano de esa casa tenía un laboratorio de pociones tan bien equipado como el de Severus, quedaron en verlo ese verano cuando fueran a pasar allí unos días. Prepararon las pociones entre los tres, Severus tenía que admitir que Elvira no se equivocaba con esa niña, era muy buena y si seguía así podría ser una gran maestra de pociones.

Cuando terminaron, Severus guardó las pociones en unas cajas y entre los tres las llevaron a la enfermería donde Poppy estaba esperándolos, le sorprendió ver a la niña con ellos y aún más que Elvira le dijera que la niña había ayudado a preparar las pociones. Todo el personal y los alumnos de Hogwarts ya sabía que Elvira tenía la custodia de Morgana, lo que no sabía nadie es que Severus Snape aceptaba a la niña hasta el punto de dejarla entrar en su laboratorio privado y que le permitiera ayudarle, aún más se sorprendió cuando Elvira le dijo a Poppy que la niña había hecho muy bien lo que Severus le había encargado y el hombre sólo asintió dándole la razón a su novia. Morgana se mostraba un poco tímida por los halagos de su tutora.

Dos días después era el primer día de las vacaciones de primavera, irían a Nueva York a que Severus recibiera tratamiento, se habían estado carteando con Naomi Greenland y les aseguró que la poción estaría preparada al día siguiente de su llegada, en cuanto estuviera lista le mandaría un patronus a Severus para que fuera al hospital. En principio iban a ir los dos solos pero después de hacerse con la tutela de Morgana, Elvira no podía dejarla en Hogwarts, otros alumnos se quedarían allí pero Elvira no quería dejarla, arreglaron los documentos necesarios y el traslador internacional para los tres muy rápido gracias a Albus y sus influencias. Se alojarían en casa de los padres de Elvira, era una casa a las afueras de Nueva York en un tranquilo barrio muggle no muy lejos del hospital al que tendría que ir Severus, ella les escribió en cuanto supo que sería la tutora legal de Morgana y sus padres se mostraron entusiasmados por tener una "nieta postiza", le hicieron prometer que la llevaría con ella. Ir a Nueva York también era muy emocionante para Morgana, nunca había ido allí, cuando su abuela y ella se ocultaron de los mortífagos, su abuela la llevó a casa de unos amigos suyos en el sur de España, pasaron allí más de un año, vivieron en una zona muggle y Morgana llegó a aprender a hablar español con bastante fluidez. Morgana deseaba ver Nueva York y estaba muy emocionada por ir de viaje con Elvira y Severus, al que desde hace un tiempo estaba tomándole mucho cariño.

Cuando llegó el día del viaje se levantaron más temprano de lo habitual, el día antes Elvira ayudó a Morgana a preparar su equipaje expandiendo mágicamente una mochila que tenía la niña, así podría llevar todo lo que quisiera y que no pensara casi nada. También le prestó una pequeña maleta para que llevara allí los libros que quisiera, porque sabía que ella querría terminar las tareas que pusieron algunos de los otros profesores para las vacaciones y las novelas de Jane Austen que había cogido de las estanterías de Elvira. Podría llevarla en la mochila durante el viaje en traslador y sacarla cuando llegaran a la casa de los padres de Elvira. Elvira y Severus prepararon su equipaje cuando volvió Elvira de ayudar a Morgana con el suyo, transfiguraron gran parte de su ropa para que tuviera aspecto muggle, los padres de Elvira vivían en una zona muggle y la entrada del hospital estaba en un callejón de una zona muggle, así que debían pasar lo más desapercibidos posible, Morgana no tenía problema, casi toda su ropa informal era muggle, Elvira tampoco tuvo mucho problema, pero Severus tuvo que transfigurar algunos pantalones en vaqueros y rescató las camisetas de grupos de rock, sus botas y la chaqueta de cuero de su juventud, aún le quedaban muy bien y Elvira creía que estaba muy sexy así vestido, le hizo prometer que cuando volvieran de Nueva York se pondría esa ropa sólo para ella…y luego se la quitaría sólo para ella. Se levantaron poco después del amanecer, debían irse temprano, habían pensado irse en el expreso de Hogwarts, pero debían estar antes de las 8 en la oficina del ministerio, así que se irían por el floo de la oficina de Dumbledore, él iría con ellos al ministerio, tenía que ir allí a una reunión con el ministro. Fueron a desayunar al comedor, después acordaron encontrarse con Morgana en su habitación, acordaron que dejaría a Lestat en las habitaciones de Severus y Elvira al cuidado de Polly. Fueron al despacho de Dumbledore con sus maletas, Elvira llevaba todo lo que necesitaba en su bolso y Severus encogió su maleta y la llevaba en el bolsillo interior de su chaqueta, como era muy temprano solo se cruzaron con algunos profesores y un puñado de alumnos, pero todos lo miraban como a un extraterrestre cuando lo vieron con sus vaqueros oscuros, sus botas de motero, su chaqueta de cuero y su camiseta de Led Zeppelin, Morgana también lo miró con asombro cuando lo vio. Elvira pasó desapercibida con su vestido ajustado, no demasiado revelador y un abrigo de entretiempo, en el barrio de sus padres llamaría demasiado la atención con sus vestidos habituales, era un barrio tranquilo, pero tenían un par de vecinos cotillas que era preferible mantenerlos alejados de sus asuntos.

Cuando pasaron por el floo llegaron a la entrada del ministerio, tenían que ir a la oficina de los trasladores internacionales, lo que no se esperaban es que a esa hora hubiera tanta gente para acceder a los ascensores… afortunadamente Albus iba con ellos y tenía sus trucos para evitar las aglomeraciones en el ministerio. Llegaron a tiempo a la oficina, el funcionario recordaba a Elvira de la última vez que estuvo allí, a Severus no le gustó nada como la miraba, pero no podía montar un escándalo. Les enseñaron sus papeles y el funcionario les dio su traslador que era una bufanda de lana, los tres la cogieron y dijeron a la vez "Lana" Morgana se agarró a Elvira, que le rodeó los hombros. En unos momentos llegaron a una sala del ministerio de magia norteamericano en Nueva York, estaban un poco mareados pero bien, enseñaron a los funcionarios sus documentos, respondieron a sus preguntas y prometieron estar allí en una semana, bajaron lo más rápido que pudieron, no querían hacer esperar a los padres de Elvira que los esperaban en la entrada del edificio.

Cogieron el ascensor y cuando llegaron abajo, atravesaron el vestíbulo y cerca de la puerta estaban los padres de Elvira, la madre de Elvira, Caliope se parecía mucho a ella, tenía el pelo negro entrecano, ojos azules y la piel pálida, llevaba el pelo recogido en un elegante moño bajo y un elegante traje de chaqueta muggle con falda tubo, era delgada y más baja que Elvira, el padre de Elvira, Thomas, era bastante alto y de complexión robusta, también tenía el pelo negro, pero era de tez algo más morena, tenía ojos oscuros y la misma sonrisa de su hija, también iba bien vestido, con traje y corbata, ambos sonrieron cuando vieron llegar a su hija, Elvira fue corriendo a abrazarlos y darles un beso, no los veía desde que se fue a Hogwarts a mediados de agosto, cuando se saludaron ella inmediatamente les presentó a Severus y Morgana, los saludaron tan cariñosamente como a su hija, estaban deseando conocerlos a los dos. No muy lejos de allí Thomas había aparcado su coche, Severus les dijo que podrían haberse aparecido directamente en la casa, pero les dijeron que era mejor usar el coche y que sería buena idea que devolvieran a su tamaño normal sus maletas, sería raro que llegaran allí sin maletas. Así lo hicieron y las guardaron en el maletero. Llegaron a la casa, era una casa no excesivamente grande, de dos plantas, tenía jardín y una pequeña piscina en el patio trasero. Procedieron a enseñarles la casa a sus invitados, les dijeron donde dormirían y los dejaron deshacer las maletas. La casa tenía 3 habitaciones, la principal con un baño en suite de los padres de Elvira, la antigua habitación de Elvira, aún estaba decorada como cuando era adolescente, con su misma cama de madera oscura con mesitas de noche, escritorio, tocador, cómoda y armario, todo a juego, y con fotos de sus amigos del colegio, entre ellas había una foto de Elvira con Severus cuando eran adolescentes, ella sonreía alegremente mientras él miraba con el ceño fruncido a la cámara. Allí dormiría Morgana a la que le gustó la idea, porque le encantó estuviera decorada en negro y verde oscuro, la madre de Elvira bromeaba diciendo que la habían dejado así decorada porque era como si allí tuvieran alojada a Miércoles Addams, todos rieron por la pequeña broma. Severus y Elvira dormirían en la habitación de invitados, tenía una cama de matrimonio con armario, mesillas de noche y cómoda a juego, pero todo de madera un poco más clara, la colcha y las cortinas eran de un bonito tono verde menta. Deshicieron las maletas y organizaron sus cosas, entonces mandaron una lechuza a Naomi para anunciar su llegada y le dijeron que irían a la mañana siguiente para verse por fin en persona y que la poción calmante dejara de tener efecto en Severus para empezar el tratamiento cuanto antes mejor. También le llevarían una muestra de la poción calmante mejorada de Severus y Elvira, Naomi se había mostrado interesada en ella, podría ser útil en otros casos donde el dolor no fuera crónico, pero sí duradero e insoportable.

Terminaron de instalarse y durmieron un rato, habían llegado prácticamente de madrugada y Thomas y Caliope se fueron a acostarse un rato, por lo menos un par de horas hasta el desayuno. Con la emoción del viaje y la preocupación por si por fin habían encontrado la poción que sanaría a Severus, ni Elvira ni Morgana ni él habían dormido mucho, se despertaron casi a la hora del almuerzo. Entre Caliope y Thomas habían preparado un almuerzo delicioso en la pequeña barbacoa del jardín. Comieron tranquilamente en el jardín trasero, charlando, les contaron anécdotas de la infancia de Elvira, que fue una niña muy inteligente, ocurrente y descarada, lo que la metió en más de un lío en la escuela muggle a la que fue de pequeña, algunas de esas anécdotas provocaron carcajadas en todos, incluso en Severus, al que Morgana miraba asombrada, nunca hubiera imaginado que llegaría a oír una carcajada del profesor de pociones. Vieron que no estaban demasiado cansados, así que pensaron en no posponer su primera visita a Naomi para el día siguiente. Thomas y Caliope le dijeron a su hija y a Severus que fueran tranquilos, que ellos se llevarían a Morgana al cine, la niña estaba emocionada, no iba al cine desde muy pequeña, no era lo mismo un televisor que una pantalla grande. Acordaron encontrarse en una de las entradas de Central Park cuando terminara la película y la visita al hospital. En esa ocasión también fueron en coche, Thomas lo dejó en un parking, se separaron en la puerta, Severus y Elvira irían caminando a la entrada del hospital que estaba un poco lejos pero no tanto como para tener que ir en taxi o en metro, los padres de Elvira y Morgana fueron caminando al cine, que no estaba muy lejos. Elvira le advirtió a Morgana que no comiera demasiadas golosinas, Caliope la miró y le dijo:

-¿En serio? Nunca pensé que te escucharía a ti decir algo así, ¡si cada vez que te llevábamos al cine te comías tus palomitas y las mías!

-¡Mamá! Se supone que debo decir estas cosas, soy responsable de ella.

-Lo sé y no te preocupes, que la cuidaremos bien. Tú no te inquietes Morgana que podrás comer lo que quieras, ella ejerce de madre contigo, pero yo ejerzo de abuela y te voy a consentir todo lo que yo quiera. - Le guiñó un ojo a la niña, que estaba encantada, le caían muy bien esos "nuevos abuelos" que había encontrado. Elvira se limitó a poner los ojos en blanco, sabía que no podía hacer nada para evitar que su madre hiciera lo que le daba la gana. Se despidieron hasta después.

Severus y Elvira fueron cogidos de la mano a buen paso hasta el callejón donde estaba la entrada secreta, llegaron por un pasillo a la recepción. Allí una bruja de unos 30 años les dijo que la sanadora Greenland los esperaba en su despacho en la tercera planta. Subieron en ascensor y no les costó encontrar el despacho, llamaron y por fin se vieron en persona tras meses de cartearse, se encontraron a una mujer alta, de algo más de 60 años, con el pelo teñido de color caoba, tenía ojos azules y una sonrisa radiante.

-Elvira, señor Snape, estoy encantada de veros por fin a los dos, caray Elvira, no te veía desde que tenías unos 18 años, estás preciosa.

-Gracias Naomi, ¿cómo estás? ¿Y tus hijos? Hace años que no sé de ellos.

-Todos estamos bien, ambos están casados, mi hija Camille trabaja aquí, en maternidad, quizás puedas verla, a ella le gustaría verte, siempre te tuvo mucho cariño, y Caleb vive en Canadá, ambos ya tienen niños. Pero bueno, ya te pondré al día, ahora hay que ocuparse del tratamiento del señor Snape. - Naomi Greenland era muy amable… y muy habladora. Cuando pudo meter baza, Severus le dijo:

-Por favor, llámeme Severus, si lo prefiere.

-Por supuesto, sólo si tú me llamas Naomi.

Estuvieron un rato charlando en el despacho sobre el tratamiento, les dijo que al día siguiente a las 9 de la mañana sería el momento perfecto para que tomara la poción, también les preguntó por la poción que habían perfeccionado entre ambos, y agradeció mucho que le llevaran unos cuantos viales y un pergamino con las instrucciones exactas para prepararla, en cuanto la probara la llevaría a su laboratorio de pociones para que la elaboraran. En relación al tratamiento de Severus, después de que examinarlo les dio muchas esperanzas.

Elvira y Severus pasaron allí alrededor de dos horas y quedaron en volver al día siguiente a las 9 en punto. Para el día siguiente pensaron en aparecerse en el callejón por el que habían entrado, usando un hechizo de invisibilidad por si pasara alguien por allí. Miraron la hora y decidieron dar un paseo hasta que llegara la hora acordada para encontrarse con Morgana y los padres de Elvira. Elvira insistió en pasar por la Quinta Avenida, entraron en algunas tiendas y ella quiso entrar en Victoria Secret, le dijo que le ayudara a elegir un conjunto para cuando celebraran su total recuperación, él la besó en la boca en medio de la tienda y le dijo que empezara a mirar, que eligiera y él le daría su opinión. Pasaron allí un rato hasta que encontraron un conjunto muy sexy de sujetador con braguitas, liguero y medias a juego, Severus tenía un fetiche con los ligueros y las medias, es que pensaba que a Elvira le sentaban muy bien y disfrutaba sólo quitándoselos. Encogieron la bolsa y la metieron en el bolso de Elvira, ella conocía bien a su madre y quería ahorrarle la vergüenza a Severus de soportar bromas picantes de la mujer.

Fueron a Central Park y ya estaban esperando Thomas, Caliope y Morgana, en cuanto los vio llegar la niña corrió emocionada a abrazar a Elvira y preguntar qué tal les había ido. Les contaron que Naomi les dio muchas esperanzas y que al día siguiente tendrían que ir a las 9 en punto de la mañana para empezar a recibir el tratamiento. Todos se mostraron muy contentos. Morgana estaba feliz les contó que ellos se habían divertido mucho en el cine, habían comido golosinas y palomitas. Decidieron ir a dar un paseo por Central Park, que estaba muy bonito al atardecer después irían a cenar a algún restaurante para celebrar las buenas noticias que recibieron en el hospital.

Fueron a un restaurante italiano cercano, los adultos pidieron pasta o risotto y Morgana quiso pizza, le encantaba la pizza y en Hogwarts no la servían. Todos comieron con apetito, a pesar de que comieron palomitas en el cine, cuando llegaron a casa Caliope preparó una infusión para evitar molestias estomacales. Se tomaron todos una taza de infusión y debido a que tenía un toque de valeriana empezó a darles sueño. Todos querían madrugar, Severus y Elvira para ir al hospital y Caliope y Thomas para llevar a Morgana a ver el zoo de Central Park, tanto la zona muggle como la mágica donde Caliope había trabajado con criaturas mágicas hasta el año anterior que se había jubilado.

Caliope puso una alarma en las protecciones para que los despertara a las 7 de la mañana, para que tengan tiempo de sobra para desayunar con tranquilidad. Cuando Severus y Elvira fueron a su habitación, Elvira antes fue a darle las buenas noches a Morgana, se encontraron en el pasillo con Caliope que volvía de la cocina con un vaso de agua, que les dijo:

-Buenas noches chicos, pasad buena noche, dormid bien y no olvidéis poner un hechizo silenciador si queréis hacer travesuras… no querrás que tu padre te oiga, aún no asume que su niña ha crecido. - Les guiñó el ojo de forma muy pícara, Severus se ruborizó hasta las orejas. Elvira se echó a reír y le dijo a su madre:

-¡Mira quién fue a hablar! Si cuando era pequeña no podía traer amigas a dormir a casa porque se os olvidaba continuamente el hechizo silenciador y siempre fuisteis muy ruidosos. Yo aún no sé cómo soy hija única. - Caliope empezó a reírse.

-Seguimos siendo ruidosos cariño, pero esta noche ya hemos puesto el hechizo por lo que pueda pasar, no quiero traumatizar a esa niña tan dulce.

-En mí no pensabas tanto…

-Lo tuyo es distinto, tú eras una pequeña sinvergüenza que no se asustaba por nada.

Severus observaba anonadado la conversación entre las dos mujeres. Caliope reparó en él.

,-Será mejor que vayamos a dormir ya, estamos asustando a tu novio y se estará preguntando en qué clase de familia se está metiendo. - Severus recuperó el habla.

-No estoy asustado, simplemente es que nunca he tenido una relación con mis padres como la que tenéis vosotras. - Caliope lo miró preocupada.

-Vaya, ¿y eso?

-Será mejor que te lo contemos en otro momento.

-Está bien, buenas noches, queridos, descansad.

Entonces abrazó y besó a su hija e hizo lo mismo con Severus sorprendiendo al hombre. Cuando entraron a la habitación pusieron un hechizo silenciador, no tenían planeado hacer nada, habían pensado en esperar un poco para que la celebración de la curación de Severus fuera apoteósica y si no funcionara la poción de Naomi, pues lo consolaría eficazmente de la decepción. Se acostaron y durmieron abrazados plácidamente toda la noche.

A la mañana siguiente, cuando las protecciones los despertaron, todos habían pasado una agradable noche de sueño, tras vestirse, Elvira fue a despertar a Morgana, Caliope hizo que las protecciones no despertaran a la niña. Cuando abrió la puerta se sorprendió al ver que estaba dormida abrazando con fuerza un gato de peluche negro con el que ella también dormía de pequeña, le enterneció que estuviera durmiendo con su Kitty, que era el nombre que le puso cuando se lo regaló su abuela a los 2 años. Cuando la despertó la niña empezó a restregarse los ojos.

-Buenos días Elvira. - Dijo aún adormilada.

-Buenos días cariño, veo que has encontrado a Kitty.

-Sí, es muy blandito y no sé por qué me apeteció dormir con él. Espero que no te haya molestado.

-Para nada pequeña, seguro que echaba de menos la cama, desde que me fui de aquí estaba en la mesilla de noche, estuve durmiendo con él desde que me lo regalaron a los dos años. Sí quieres te lo puedes quedar, me haría ilusión que lo tuvieras tú, aunque dentro de nada serás demasiado mayor para dormir con un peluche.

-Puede ser, pero dormir con él es extrañamente reconfortante.

-Sí que lo es. Bueno, será mejor que te vistas y bajaremos a desayunar. Mi padre va a hacer tortitas con sirope de caramelo y te prometo que son las mejores tortitas del mundo. Es un gran cocinero, ya lo comprobarás.

Morgana saltó de la cama y fue corriendo al baño. Se reunieron todos en la cocina y Thomas ya había preparado sus tortitas. Se sentaron a comer y disfrutaron de un desayuno delicioso, con tortitas, zumo de naranja, algo de fruta y café para los adultos y cacao para Morgana. Cuando terminaron de desayunar, terminaron de arreglarse.

Severus y Elvira se aparecerían en el callejón y Caliope, Thomas y Morgana irían en metro al centro de la ciudad, a Morgana le hacía ilusión ver el metro de Nueva York y el coche no era muy cómodo con tanto tráfico. Severus y Elvira se despidieron, los tres le desearon suerte a Severus que recibió un apretón de manos y un abrazo de Thomas y besos y abrazos de Caliope y Morgana, que cada vez se sentía más cómoda teniendo gestos cariñosos con Severus, el cual también se sentía cada vez más cómodo con la niña.

Elvira y Severus llegaron a la hora acordada y Naomi los recibió en una consulta. Le pidió a Severus que se quitara la chaqueta y la camiseta, quería mirar bien la cicatriz y la extensión de la lesión. Desde hace una hora que se había pasado el efecto de la poción calmante. Naomi comprobó el alcance de la lesión y el nivel del dolor constante que sufría. Entonces le acercó dos viales con un líquido de color verdoso. Le dijo que cada vial era una dosis debía tomar una en ese momento y otra en exactamente 12 horas, con sólo tomar 2 dosis era suficiente, era una poción muy potente y concentrada, el dolor iría disminuyendo progresivamente y en unos 3 días habrá desaparecido por completo, eso sí, no debía tomar ninguna poción de ningún tipo mientras esté actuando ésta, por mucho dolor que tenga, o no hará efecto. Eso podía ser difícil porque los primeros días podía aumentar el dolor un poco más de lo normal porque se estaban regenerando tejido muscular y nervios. Severus se tomó el vial rápidamente y notó que, como dijo Naomi, el dolor aumentó bastante, ella le dijo que era buena señal que el dolor al principio fuera intenso. Noemi puso un hechizo en el segundo vial para que se mantuviera perfecta hasta las 9 de la noche cuando tendría que tomarla, Elvira guardó el vial en su bolso con un hechizo para volver irrompible la pequeña botella. Severus vio fascinado como no sólo se estaba curando la parte más fea de la cicatriz de su cuello, la que estaba en su brazo donde estaba su marca tenebrosa empezó a desaparecer dejando la piel de su brazo suave, parece ser que esa poción curaba también los tejidos dañados por magia oscura. Cuando le preguntó a Noemi le dijo que era una muy buena señal de que funcionaría y que su cuerpo no estaba rechazando ninguno de sus componentes.

Naomi les dijo que sería buena idea que se acueste durante unas horas. Les ofreció quedarse en una habitación del hospital pero Elvira le dijo que probablemente Severus se sentiría más cómodo en el dormitorio de invitados de casa de sus padres, si era posible llevarlo allí. Naomi les ofreció su floo. Fueron a su despacho y llegaron a casa de los padres de Elvira en cuestión de segundos, Elvira acompañó a Severus arriba y le hizo acostarse, cuando estuvo acostado llamó a su madre a su teléfono móvil para contarles cómo había ido todo y que Severus debía descansar algunas horas. Caliope les dijo que ellos volverían después de almorzar, que en la nevera tenían tuppers con comida para que sólo tuvieran que calentarla en el microondas. Elvira le preguntó por Morgana, si se estaba portando bien, Caliope le contestó que esa niña era muy buena, que se lo estaban pasando genial con ella, en ese momento estaba con Thomas comprando un helado. Elvira regañó a su madre por malcriarla.

-Oye, es que ese es mi trabajo como abuela honoraria, además yo también quería un helado, por ahí vienen, les contaré las buenas noticias, ve a cuidar de tu hombre, ya nos veremos esta tarde.

Subió a ver a Severus que estaba dormido aunque un poco inquieto, se notaba que le dolía bastante. Naomi les contó que producía somnolencia durante algunas horas pero a veces el dolor era muy intenso e impedía que el sueño fuera tranquilo. Tras la segunda dosis le aseguró que el dolor empezaría a disminuir hasta que desaparecía por completo.

Cuando llegó la hora del almuerzo, Severus estaba despierto, Elvira calentó un tupper con arroz tres delicias y preparó unos filetes a la plancha para ambos, comieron en la cocina y después Severus fue al baño. Aún dolía mucho, pero tenía que tener paciencia para que funcionara. Se miró al espejo y vio que el hueco del trozo de músculo que le faltaba en el cuello estaba prácticamente regenerado, llamó a Elvira que fue corriendo, lo vio mirándose sonriente al espejo.

-Mira, el músculo está casi completamente regenerado. - Elvira lo miró entusiasmada y lo abrazó por la cintura.

-Sí, amor, cuando estés bien del todo lo celebraremos por todo lo alto.

Se besaron y Elvira le dijo a Severus que sería mejor que volviera a la cama, que sería mejor para su recuperación completa que estuviera acostado, por lo menos el primer día. Le dio un beso en la mejilla y lo dejó acostado. Le dijo que estaba abajo por si necesitaba algo.

Elvira estaba viendo en la televisión una película, bastante mala por cierto, cuando llegaron sus padres y Morgana, ella les contó que todo iba bastante bien, según las instrucciones de Naomi, había hablado con ella por teléfono (en Estados Unidos no eran tan reticentes al uso de tecnología muggle) y que le dijo que iría por floo a verlo cuando llegara la hora de la segunda dosis. Los tres se mostraron muy felices, hubieran querido ir a verlo pero estaba dormido un poco menos inquieto desde hace un rato y Elvira no quería despertarlo.

Entonces fueron a la cocina y tomaron un té con galletas mientras Morgana contaba emocionada lo bien que lo había pasado en el zoológico de Central Park. Elvira estaba muy contenta de que la niña lo estuviera pasando tan bien, aunque le hubiera gustado pasar más tiempo con ella, por lo menos estaba teniendo unas vacaciones inolvidables y notó que sus padres también estaban disfrutando de la compañía de la niña. En ese momento Morgana dijo que tenía que hacer algunas tareas para el colegio, decía que iría a terminar lo que le quedaba por hacer, que no era mucho, se fue a su habitación a terminarlo. Cuando se fue, Thomas salió al supermercado, quería preparar una cena especial para celebrar que Severus se estaba recuperando.

Elvira y Caliope se quedaron a solas en la cocina terminando su té con galletas. Caliope empezó a hablar aparentemente seria:

-Estaba deseando hablar a solas contigo. - Elvira se asustó un poco cuando le habló así.

-¿Pasa algo malo? ¿Te ha molestado que trajera conmigo a Severus y a Morgana? - Caliope sonrió.

-Para nada, me ha gustado mucho conocerlos, son adorables, a pesar de ese ceño fruncido perenne en Severus, pero está cogiendo confianza y creo que es un buen hombre. Y Morgana es una niña maravillosa.

-Entonces, ¿de qué querías hablar?

-Es sólo una pregunta estúpida que se me ocurrió anoche cuando estábamos cenando en el restaurante, ¿Estáis seguros de que esa niña no es hija vuestra? Físicamente podría serlo, tiene el pelo oscuro y la piel pálida como vosotros, es delgada y alta para su edad y tiene los ojos oscuros como Severus, además es inteligente y muy estudiosa como tú de pequeña, aunque es un poco más tímida como he notado que es Severus. - Elvira se echó a reír.

-Hace unos días que llevo notando eso mismo, creo que sí tuviéramos un hijo propio probablemente no sería tan parecido a nosotros como esa niña.

-Nunca habías pensado en tener hijos, ¿Estáis pensando en tener hijos?

-No lo descartamos, aunque aún es pronto, llevamos poco tiempo juntos. Quizás algún día.

-Tú sabes que me encantan los niños, si en algún momento necesitáis tiempo para vosotros, no me importaría ir alguna temporada a Inglaterra, podría visitar a Albus y hacer turismo con la excusa de llevar de paseo a mis nietos. - Le guiñó un ojo a su hija y siguieron bromeando un rato hasta que bajó Morgana cuando terminó sus deberes con su libro de Sentido y Sensibilidad para leer en una hamaca del jardín. Le dijeron que la avisarían cuando llegara la hora de cenar.

Cuando llegó Thomas del supermercado se dispuso a preparar la cena, siempre había sido muy aficionado a la cocina y desde que se jubiló no dejaba que su mujer preparara ni siquiera unas tostadas. Caliope estaba encantada, se le daba muy bien cocinar. Esa noche preparo pollo al curry con arroz y ensalada, de postre había preparado una mousse de chocolate que estaba reposando en la nevera, si no estaba lista para la cena la guardaría para el almuerzo del día siguiente.

Cuando llegó la hora de cenar Severus bajó a la cocina, estaba dolorido y aún bastante somnoliento, pero viendo la cena tan apetitosa que preparó Thomas comió con muchas ganas, todos disfrutaron mucho las delicias que preparó el hombre. La mousse de chocolate estaba perfecta para comerla y acababan de terminar de degustarla mientras Thomas explicaba a Severus que era un chef frustrado, su padre quería que fuera a la universidad y aunque le gustó enseñar literatura en una escuela secundaria cerca de su casa, le hubiera gustado cocinar profesionalmente, en ese momento escucharon un ruido en el salón. Habían perdido la noción del tiempo, Noemi preguntaba si podía pasar para ver a Severus. Caliope le dijo que sí y cuando salió de la chimenea saludó a Noemi con un abrazo y un beso, también saludó a Thomas, hacía tiempo que no se veían, también le presentaron a Morgana que la saludó educadamente, entonces procedió a revisar a Severus, para ello subieron a la habitación de invitados, Severus tenía que descubrirse el pecho y le daba vergüenza hacerlo delante de los padres de Elvira y de Morgana, Severus y Elvira subieron con Noemi allí, que después de revisar su evolución dijo que todo iba perfecto y que se tomara la segunda dosis en ese momento y se acostara, así lo hizo y le dio las gracias, el dolor empezó a disminuir y ya se estaba quedando dormido, así que Noemi le dijo que mejor lo dejaran descansar que le convenía dormir y la poción producía mucho sueño los dos primeros días.

Cuando bajaron Noemi dijo que todo estaba muy bien y que se recuperaría perfectamente en pocos días, que no debía tomar ninguna medicamento muggle o poción y por supuesto nada de alcohol. Todos estaban muy contentos, Thomas sugirió que tomaran una copa para brindar por la recuperación de Severus, Noemi rehusó, pero porque tenía que madrugar al día siguiente, les prometió que cuando tuviera un día libre podría quedar con ellos y salir a tomar unas copas a Manhattan, incluyendo también a su marido. Se despidieron y Noemi se fue por el floo. Thomas dijo que en lugar de brindar dejarían la celebración para el desayuno del día siguiente, así incluirían a Severus y, como no podía tomar alcohol, prepararía su receta de gofres belgas. Elvira dijo que si seguía preparando delicias así engordaría 20 kilos en una semana.

-No te preocupes hija, tú nunca has tenido tendencia a engordar. - Le dijo su padre, lo que no se esperaba es que su madre le dijera:

-Además, en cuanto esté recuperado Severus te pondrá a hacer mucho ejercicio… -Elvira se llegó a ruborizar.

-¡Mamá! Por favor, hay niños presentes. - Caliope le dijo:

-Morgana, querida, ¿Te supone un problema? - La niña estaba un poco avergonzada, pero dijo:

-No es que no sepa de lo que hablas, pero preferiría que no me deis esa información.

Entonces de pronto todos empezaron a reír a carcajadas. Al día siguiente Thomas y Caliope acordaron llevar a Morgana a un videoclub cercano para buscar algunas películas, ese día lo pasarían en casa y pensaron que podría ser divertido pasar así la mañana, además Thomas le dijo que para cenar prepararía una tarta de chocolate y nata y que ella podría ayudarle por la tarde después de comer, a Morgana le entusiasmó la idea.

Se fueron todos a dormir, Morgana se acostó y se quedó dormida rápidamente, Caliope y Thomas se retiraron a su habitación, le desearon buenas noches a su hija y le advirtieron que les avisara si necesitaban cualquier cosa. Elvira fue a su habitación, se puso un camisón, no iba a dormir desnuda en casa de sus padres y teniendo a una niña a su cargo, se acurrucó al lado de Severus que dormía bastante plácidamente y lo besó suavemente. Pronto también estuvo dormida, al día siguiente también se levantarían a las 7, Noemi quedó en ir a las 9 a ver a Severus.

Al día siguiente Elvira se despertó a las 7 tanto Severus como ella durmieron toda la noche del tirón, se despertaron casi a la vez muy descansados. Severus aún tenía dolor pero cada vez era más débil. Elvira lo besó y le dijo que fuera él primero al baño, que ella iba a ver si Morgana seguía dormida y si sus padres se habían levantado ya, cuando abrió la puerta se encontró con sus padres que iban pasando por el pasillo para bajar a la cocina, le preguntaron a Elvira qué tal se había levantado Severus y se alegraron mucho cuando les dijo que mejor y que el dolor se estaba debilitando mucho. Thomas dijo que eso había que celebrarlo con gofres con chocolate. En ese momento salió Morgana de su habitación y bajó corriendo a ayudar a Thomas a preparar el desayuno. Se reunieron todos abajo y Severus disfrutó de los gofres con ganas, no lo sabía mucha gente pero el chocolate era una de sus debilidades.

Terminaron de desayunar y Severus y Elvira subieron a su cuarto a vestirse adecuadamente para recibir a Noemi que vendría en poco tiempo, Thomas, Caliope y Morgana se vistieron y se fueron a pasear planeaban dar una vuelta por el barrio y después irían al supermercado y al videoclub. Poco después de irse llegó Noemi. Sin muchos preámbulos, porque en un rato tenía una consulta que atender en el hospital, revisó a Severus y le confirmó que todo iba mucho mejor que con otros pacientes y era más que probable que al día siguiente sus tejidos estarían perfectos y el dolor hubiera desaparecido. Severus estaba encantado, Elvira abrazó a Noemi y Severus también la abrazó, sorprendiéndola, había notado que era un hombre educado pero poco efusivo. Cuando se separó de Severus volvió a decirle que tuviera cuidado con no tomar ninguna poción ni medicamento muggle. Volvería al día siguiente para comprobar que había acertado y que para entonces ya estaría del todo bien. Les dijo que su cuerpo estaba reaccionando muy bien a la poción y que estaba segura que no se equivocaba, al día siguiente Severus estaría bien.

Severus casi no podía creerlo, Noemi les dijo que al día siguiente volvería y, si sus cálculos eran correctos y ya no sentía ningún dolor le daría una dosis de una poción complementaria que era la única que podría tomar durante el siguiente mes y que, con una sola toma, haría que los efectos de la poción fueran permanentes. Severus y Elvira estaban muy agradecidos y le dijeron a Noemi que si necesitaba algo de ellos no dudara en pedírselo, la sanadora les dijo que era un pago más que suficiente al darles las instrucciones detalladas de su poción calmante mejorada, estaba segura de que les sería muy útil. Noemi se fue pasada una hora y Elvira y Severus se quedaron a solas, él se tumbó un rato en el sofá ya estaba un poco harto de estar en la cama y ella subió un momento a hacer la cama, no quería que él hiciera esfuerzos mientras tuviera dolor, no quería que todo lo que había avanzado tuviera un retroceso por hacer algún esfuerzo innecesario. Además quería que estuviera perfectamente lo más pronto posible para que pudieran celebrarlo adecuadamente.

Cuando bajó al salón vio que Severus estaba haciendo zapping sentado cómodamente en el sofá, ella se acercó y se sentó a horcajadas sobre él, esa mañana se había puesto un short vaquero y un top negro no demasiado escotado, si salían al jardín no tenía ganas de darle un espectáculo demasiado sugerente al salido del vecino de sus padres.

-¿Qué estás haciendo? Sabes que no puedo hacer esfuerzos.

-Lo sé, sólo quería darte un adelanto de lo que tendrás cuando estés recuperado del todo.

Él empezó a acariciar su cintura y bajó sus manos por sus caderas, posándolas en sus nalgas.

-¿Qué habías planeado darme como estímulo para mí recuperación? - Ella lo besó profundamente y él la apretó contra él, metió la mano bajo el top y acarició uno de sus pechos. Cuando se separaron para recuperar el aliento ella le dijo:

-Por el momento, sólo esto, mis padres y Morgana deben estar a punto de llegar, si no fuera así ahora mismo estaría arrodillada entre tus piernas con tu increíble polla en mi garganta. Quizás lo haga esta noche. - Severus tragó saliva.

-Sí que es una lástima que vengan pronto… ya estoy deseando que llegue esta noche.

Se volvieron a besar y en ese momento se abrió la puerta y entraron Caliope, Thomas y Morgana, la cual soltó una risita viendo la cara avergonzada de Thomas, no esperaba encontrar a su hija adulta dándose el lote como si fuera una adolescente en el regazo de su novio, por no hablar de que Severus estaba ruborizado como un crío al que han pillado in fraganti en medio de una travesura. Caliope y Elvira se echaron a reír cuando la mujer mayor dijo:

-Por lo que veo Noemi ha debido traer muy buenas noticias.

-Pues sí que nos ha dado buenas noticias.

Entonces les contó toda la visita, mientras Severus seguía avergonzado y no se levantó alegando que aún estaba un poco aturdido por la poción, cuando lo que quería es que nadie notara su erección, afortunadamente se concentró y se le bajó pronto.

Pasaron el día tranquilos en casa viendo las películas que eligió Morgana en el videoclub. Empezaron viendo Grease, Severus la recordaba de su juventud, a Morgana le entusiasmó y después de almorzar estuvieron viendo Sentido y Sensibilidad, Morgana terminó de leer el libro la noche antes y cuando la vio allí no dudó en alquilarla, llevaban un rato viendo la película cuando notaron que Morgana miraba a Severus y a la pantalla repetidamente.

-¿Qué pasa? - Preguntó Severus al sentirse observado.

-Nada, ¿Alguna vez te han dicho que te pareces al actor que hace del coronel Brandon?

Todos empezaron a mirar a Severus y a la pantalla. Elvira sonrió.

-Sabes cariño, creo que tiene razón, no sólo físicamente, ambos tenéis una voz preciosa.

Antes de que Severus lo negara Caliope dijo:

-No lo niegues, la pequeña tiene razón, quitando el peinado ambos podríais pasar por gemelos.

-Podría ser, pero también la actriz que hace de Elinor se parece a Trelawney sin sus gafas y sus pintas de loca. - Elvira y Morgana se echaron a reír.

Pasaron un día muy agradable, salieron al jardín trasero a tomar un té a media tarde. Esa noche decidieron pedir unas pizzas para cenar y ver la otra película que habían alquilado, por sugerencia de Thomas alquilaron La Familia Addams, con Anjelica Huston y Raúl Juliá, Morgana tenía ganas de volver a verla, les contó que Elvira y Severus se disfrazaron de Gómez y Morticia en el baile de Halloween de aquel curso, le hacía ilusión volver a verla con ellos. Cuando iban a verla Caliope les preguntó si se hicieron alguna foto disfrazados en Halloween que quería verla, le dijeron que no, pero prometieron que si en el próximo se disfrazaban igual se harían una foto y se la mandarían, Morgana dijo que si se disfrazaban igual ella se disfrazaría de Miércoles, Elvira dijo que era una idea genial y Severus sólo resopló un poco. Elvira le dijo:

-No seas soso, prométeme que nos disfrazaremos juntos ese día. Por favor… - Elvira hizo un pequeño puchero y Morgana lo miró un poco suplicante.

-Está bien, par de brujas manipuladoras, nos vestiremos de la familia Addams en Halloween. - Las dos lo celebraron y Caliope se unió a ellas, Thomas sólo sonreía, le gustaba ver a su hija contenta.

Cenaron viendo la película y después buscaron algo que ver en la televisión, como no había nada que ver, se habían levantado bastante temprano y Severus seguía un poco somnoliento decidieron ir a dormir. Morgana pensó en leer un rato antes de dormir y Caliope y Thomas hicieron sentir incómodo a Severus diciendo que procurarían no hacer mucho ruido. Una vez que se quedaron a solas en su habitación, Elvira y Severus pusieron un hechizo silenciador. Severus abrazó la cintura de Elvira desde atrás y le susurró al oído:

-No puedo hacer muchos esfuerzos aún, pero creo que podríamos hacer lo que sugeriste en el salón… - Le mordió suavemente el lóbulo de la oreja mientras subía sus manos por sus costados hasta la parte inferior de sus pechos.

-¿De verdad te apetece?

-Ya lo sabes, contigo siempre tengo ganas. - Ella se dio la vuelta aún entre sus brazos.

-Sí lo sé, pero te tienes que quedar tumbado y mantener quieto el cuello y dejarme hacer a mí.

-Está bien, también podrías sentarte sobre mi cara, creo que no me moveré nada mientras tenga tu precioso coñito al alcance de mi boca.

-Creo que ésa sería una buena opción.

Se besaron apasionadamente y en un momento estaban desnudos. Elvira hizo que Severus se tumbara sobre su espalda y le empezó a besar por todo el cuerpo, gracias a la poción habían desaparecido muchas de sus cicatrices, no todas, ella siempre lo encontró muy sexy, pero ahora parecía que él no se sentía tan acomplejado. Empezó a besar su pecho, sus abdominales, acariciaba el vello suave que cubría su pecho, siguió la línea que marcaba su vello y llegó a su erección, empezó a besar y lamer su polla empezando en la punta hasta sus testículos, ella los chupó un poco también, después subió un poco más, llegó a la punta y lo metió en su boca tanto como pudo mientras acariciaba de arriba abajo la parte de su polla que no podía meter en su boca y acariciaba a la vez sus testículos. Severus estaba muy excitado y empezó a sujetar con suavidad su cabeza. Ella sacó la polla de Severus de su boca por un momento y le dijo:

-Dime Severus, ¿Quieres comerme el coñito? - Él le dijo:

-Sí por favor.

Ella puso sus rodillas a los lados de su cabeza con cuidado de no lastimarlo. Él empezó a lamerla suavemente y abrió sus labios con delicadeza mientras no dejaba de chupar su clítoris.

-Me encanta tu sabor, eres maravillosa.

Metió un dedo dentro de ella mientras ella seguía chupando intensamente su polla, Severus succionó su clítoris y metió un segundo dedo dentro de ella que empezó a temblar, estaba a punto de correrse, Severus también, Elvira empezó a meter su polla lo más profundamente que pudo en su garganta y apretó ligeramente sus testículos provocando un explosivo orgasmo en Severus que se corrió abundantemente en su boca, ella tragó todo su semen y se levantó de su cuerpo tras limpiar su polla con su lengua.

-¿Te ha gustado, cariño? - Él empezó a meter y sacar sus dedos de su coño.

-No sabes cuánto… quédate quieta así, ahora te toca a ti…

Ella se quedó quieta como él le dijo y él acarició sus nalgas mientras no paraba de lamer y meter sus dedos en su vagina, estaba a punto de correrse, él tocó un punto dentro de ella a la vez que succionó con fuerza su clítoris y ella se corrió con fuerza en su cara, chorreando intensamente. Ella se apartó rápidamente y se acurrucó al lado de Severus, él la besó, sin importarle lo que habían estado haciendo hace un momento. Ella hizo un pequeño hechizo de limpieza sobre la cama y sobre ellos mismos, se pusieron el pijama, aunque les gustaba mucho dormir desnudos, les daría bastante vergüenza que entrarán los padres de Elvira o Morgana y los vieran desnudos. Se durmieron en pocos minutos, Noemi volvería por la mañana temprano.

Cuando se despertaron a la mañana siguiente estaban muy relajados y descansados, como vaticinó Noemi no sentía ningún dolor y su cuello tenía tan sólo una ligera cicatriz que apenas se veía, se besaron felices cuando miraron el estado de su lesión. Bajaron a la cocina y Thomas había preparado huevos revueltos con bacon, zumo de naranja, café y cacao caliente y macedonia de frutas. Ya estaban todos ahí y les contaron que Severus no sentía ningún dolor, que sólo tenían que esperar a que Noemi volviera con la poción para hacer permanentes los efectos. Caliope, Thomas y Morgana se quedaron allí esa mañana, cuando terminara la consulta con Noemi habían pensado que si Severus estaba bien podrían ir a visitar la Estatua de la Libertad y el Museo Metropolitano y el Guggenheim, podrían ir a comer a un buen restaurante y celebrar en condiciones la recuperación de Severus.

Noemi llegó a la hora acordada, estuvo revisando a Severus y le dijo que todo había salido perfecto, pero que para que no hubiera una reversión debía estar un mes sin tomar ninguna poción y sin tomar alcohol. Podría parecer una tontería, pero era importante que siga esas indicaciones o el viaje no habría servido para nada. Severus le dijo que no se preocupara que él cumpliría sus indicaciones a rajatabla. Se tomó la poción que Noemi trajo para él, se sintió un poco mareado, pero en unos pocos minutos se le pasó. Se despidieron de Noemi que también hizo lo propio con Caliope y Thomas, quedaron en verse la semana siguiente con ella y su marido para ir a cenar.

Después de arreglarse para salir, tras devolver las películas al videoclub, fueron todos a coger el metro para ir al centro de la ciudad, fueron a la Estatua de la Libertad, Caliope y Thomas caminaban en primer lugar seguidos por Elvira y Severus cogidos del brazo y Morgana cogida de la mano de Elvira. Estaban esperando frente a la puerta para subir al mirador cuando Caliope sacó su cámara de fotos de su bolso y les dijo que se quedaran quietos los 3 que quería una foto de ellos juntos. Severus tenía una expresión un poco agria, Caliope le dijo que sonriera un poco y que rodeara los hombros de Elvira con su brazo, luego le dijo a Morgana que se pusiera al lado de Severus y a él le dijo que sujetara a la niña igual que a Elvira. Él pareció un poco tímido hasta que Caliope le gritó que no fuera soso y para que nadie mirara le hizo caso. Morgana cogió la mano de Severus y sonrió contenta. Quedó una foto preciosa, aunque Severus estaba un poco serio por lo menos no fruncía el ceño.

Disfrutaron las vistas desde arriba y le pidieron a uno de los vigilantes que les hiciera una foto a los 5. Después visitaron el Empire State y pasearon por la Quinta Avenida y por Times Square. Fueron a almorzar a un restaurante francés bastante elegante, donde todos bebieron agua, en solidaridad con Severus, quedaron en que si volvían en verano volverían allí. Después de almorzar fueron a ver el Museo Metropolitano, dejarían los otros para los pocos días que aún les quedaban allí. Antes de ir a cenar al italiano de la vez anterior, que les había encantado a todos, dieron un paseo por Central Park, en un momento dado Caliope y Thomas se quedaron detrás de su hija y su novio que caminaban con Morgana entre ellos, cogida de las manos de los adultos, charlando alegremente con ellos, Elvira la miraba con cariño y Severus también, sonriendo tímidamente, Caliope cogió su cámara y, sin que ninguno de los tres se diera cuenta, les hizo una foto, quedó muy bonita con la exuberante vegetación primaveral del parque de fondo y la luz del atardecer. Ese día sacó bastantes fotos, pensó en revelarlas al día siguiente y sacarles copias para que se las lleven con ellos a Inglaterra.

Cuando terminaron de cenar y volvieron a casa, pasaron un rato escuchando un poco de música, charlando y bromeando, Caliope y Thomas le enseñaron a Morgana cómo bailaban cuando eran jóvenes y la niña se divirtió muchísimo intentando imitarlos con Thomas. Cuando ya no podían más se fueron a dormir.

Al día siguiente fueron todos juntos al hospital, para que Noemi hiciera unas últimas pruebas para confirmar definitivamente que Severus estaba bien. Noemi así lo hizo y le pidió permiso para escribir un artículo sobre su caso, omitiendo su nombre y la causa de su lesión si así lo quería, Severus se lo dio, era lo menos que podía hacer por ella después de lo mucho que le había ayudado. Se despidieron con cariño y prometieron volver a visitarla en cuanto pudieran.

El resto de las vacaciones las pasaron haciendo turismo y divirtiéndose, llegaron a ir a ver El Fantasma de la Ópera en Broadway, Morgana salió de allí fascinada. Elvira y Severus decidieron tener su noche especial de celebración donde Elvira estrenaría su nueva ropa interior en su habitación en Hogwarts… se les había olvidado llevar la corbata verde de Severus y les gustaría usarla como tenían por costumbre, además en el cabecero de la cama de la habitación de invitados no podían atarse bien el uno al otro.

Dos días antes del inicio de las clases, llegó el momento de despedirse de los padres de Elvira, Caliope se echó a llorar, no sólo porque echaría de menos a su hija, también extrañaría a Severus y Morgana. Les dio a los 3 un álbum con las fotos que había hecho en los últimos días, se sorprendieron cuando vieron la foto de los 3 en Central Park, parecían una auténtica familia. Elvira y Morgana se emocionaron mucho al ver esa foto, Severus también, aunque no lo demostró muy abiertamente. Ellos también los echarían de menos, pero decidieron irse un poco antes de lo previsto para que cuando empiecen las clases ya no les afecte el desfase horario.

Fueron a la oficina del ministerio, se despidieron de los padres de Elvira en la puerta y fueron directamente a coger el traslador, casi llegaban tarde, Caliope no paraba de besar a su hija, a Severus y Morgana. Le prometieron volver lo más pronto posible. Llegaron a la oficina con sus equipajes debidamente encogidos en sus bolsillos. En pocos minutos estaban en Londres, se sorprendieron al ver a Albus esperándolos allí. Estaba ansioso por saber el estado de Severus, haciendo turismo con Elvira, sus padres y Morgana olvidó enviarle una carta a Albus. Cuando le dijo que ya estaba bien del todo, Albus lo abrazó con cariño y se emocionó hasta las lágrimas. Elvira y Morgana los miraban enternecidas. Una vez pasado el momento de emoción, Albus sugirió que fueran a tomar unas copas para celebrarlo, Severus le dijo que eso era imposible, debía pasar un mes completo sin probar el alcohol o habría un retroceso y la poción no funcionaría definitivamente. Quedaron en que el brindis podría esperar. Cuando salieron de la oficina se sorprendieron al encontrar allí a Poppy y Minerva, ambas mujeres abrazaron afectuosamente a los recién llegados y cuando se enteraron de las buenas noticias atrajeron las miradas de todos los que pasaban por allí debido a sus gritos de alegría. Insistieron en llevárselos a comer a un buen restaurante. Además querían que les contaran cómo había ido el viaje, si se habían divertido y todos los detalles sobre la curación de Severus.

Estuvieron comiendo en un agradable restaurante y después volvieron a Hogwarts, fueron primero a la habitación de Severus y Elvira, Morgana tenía que recoger a su pequeño Lestat. Los gatitos estaban dormitando juntos en la camita de Poe, la cual había agrandado Polly porque, según parecía, insistían en dormir juntos. Se despertaron y fueron como locos a saludar a sus dueños, a Severus también lo saludaron. Elvira llamó a Polly para preguntarle si los gatos le dieron mucho trabajo ese tiempo, cuando apareció saludó efusivamente a su ama, ella le preguntó sobre si en sus días fuera de allí le habían dado problemas, ella le aseguró que no y preguntó si estaba todo a su gusto o necesitaba algo. Elvira le dijo que no, que podía irse a las cocinas o a descansar, lo que prefiera, que cuando terminaran de deshacer las maletas, Severus y ella dejaría la ropa en la cesta, pero me la recogiera a la mañana siguiente, no había nada que necesitaran urgentemente, casi todo era la ropa muggle que habían usado en Nueva York. Morgana recogió a Lestat y se fue a su habitación, no sin antes despedirse de Severus y Elvira con un abrazo, estaba deseando ir a su dormitorio y ver si había vuelto Charlotte para contarle su viaje y preguntarle qué tal lo había pasado ella en Irlanda.

Cuando se quedaron a solas Elvira y Severus se dispusieron a deshacer las maletas, cuando ella sacó la bolsa con su nueva ropa interior le dijo que esa noche se la pondría para él…ya lo estaba deseando. Terminaron de deshacer las maletas y se pusieron a ver las fotos del viaje, como Caliope puso en la primera página la foto de los 3 en Central Park no pasaron de ahí, vieron el resto con una sonrisa, se vieron haciendo turismo en todos los sitios emblemáticos de Nueva York, se les veía bastante bien, felices, Severus no sonreía demasiado pero por lo menos no salía frunciendo el ceño. También había fotos en la casa de los padres de Elvira, Caliope hizo algunas fotos divertidas de Morgana ayudando a Thomas a cocinar.

-Si antes de cenar viene Morgana le encantará ver estas fotos.

Efectivamente, después de un rato volvió Morgana, Charlotte no volvería de Irlanda hasta el día siguiente así que fue a llevarles algo que le había dado Caliope para cuando volvieran a Hogwarts. Les extrañó que la mujer les mandara una carta con Morgana en lugar de decirles lo que sea a ellos, no se esperaban que se encontrarían allí una foto de Elvira y Severus en su adolescencia, ella lo abrazaba con una enorme sonrisa y él miraba un tanto melancólico a la cámara, en la nota simplemente decía que Morgana había visto esa foto en la antigua habitación de Elvira y opinaba que deberían tenerla ellos, ella estaba de acuerdo, así que decidió dársela así para que ellos no pensaran que la niña había cogido la foto sin permiso. Le preguntaron a Morgana si sabía lo que le había dado Caliope en el sobre y dijo que sí y preguntó si estaban enfadados con ella por pedirle a Caliope que les dé la foto. Elvira la tranquilizó:

-Para nada pequeña, es un detalle muy bonito y nos ha gustado mucho, creo que la pondremos en el álbum que nos ha dado mamá, ¿Qué os parece?

-¡Genial! - Gritó la niña más contenta. Entonces Severus le preguntó:

-¿No quieres verlo antes? Así Elvira y tú podréis decidir dónde ponerla.

-¡Sí! Me gustaría verlo antes.

Así que Elvira y ella se sentaron en el sofá a ver las fotos, mientras Severus fue a darse una ducha y a buscar un libro para leer un rato mientras ellas se entretenían con las fotos. Pasaron una tarde agradable hasta que llegó la hora de cenar, estaban que se caían de sueño, pero si se quedaban dormidos en ese momento no superarían el jet lag.

Llegada la hora fueron al comedor, esas vacaciones sólo se quedaron allí unos 15 alumnos y unos pocos profesores. Cenaron y le contaron su viaje a Pomona que había llegado desde Holanda aquella tarde y se mostró entusiasmada y muy feliz por la recuperación de Severus.

Se despidieron de Morgana hasta el día siguiente, que se tuvo que reprimir para no abrazarlos delante de sus compañeros como solía hacer los últimos días, aún así estaba contenta y fue a su dormitorio a leer un poco antes de dormir.

Severus y Elvira fueron a su habitación y tras asearse se dieron cuenta que era mejor que Elvira estrenara su nueva ropa interior al día siguiente, ambos no paraban de bostezar, no querían que el otro se durmiera durante el sexo…y querían que durara, necesitaban tener toda su energía. Se desnudaron, se acostaron y se abrazaron con fuerza, echaban de menos su cama y dormir desnudos… tanto que en cuestión de segundos estaban ambos profundamente dormidos.