Holi! Perdonen la taranza pero no me convencía del todo este capítulo y es muy importante porque algunos personajes que no veíamos desde hace tiempo van a regresar.
Sin mas les dejo el capítulo.
*Los personajes no me pertenecen, si fueran mios ya iríamos como en la temporada 100*
Operación D.E.C.I.S.I.Ó.N
Después de una larga
Espera, agentes acuerdan
Convencer a enemigos
Ideando tácticas de cortejo
Socialmente aceptables, además de
Inventar
Oportunidad de regresar amigos de la
Niñez
Kuki estiraba con ayuda de una de sus compañeras porristas mientras de soslayo miraba al equipo de americano que seguía practicando, ellas ya habían terminado el entrenamiento, pero el entrenador de fútbol y la de porristas habían tenido que ir a dejar unos papeles y les habían dicho que no se podrían retirar hasta que regresaran.
−¿Y así quieres mantenerte en el equipo Wallabee?− Evan se acercó al Güero Torres, quien se había quedado rezagado al comenzar con jaqueca, solo quería terminar la práctica para ducharse con agua bien fría esperando que con eso pasara.
−No es tu asunto idiota− le dijo con voz cansada, no tenía ganas de pelear con ese individuo, quien no había dejado de importunarlo desde que había vuelto.
−¿Qué pasa? Acaso ya se cansó el bebito…
−No se me ha olvidado lo de Kuki, así que no me provoques…− lo miró de soslayo intentando convencerse de no iniciar una pelea por más que lo deseara, Uno había sido claro y lo último que quería era ganarse otro regaño.
−Y te aseguro que, si tu tonto amigo no hubiera llegado a interrumpirnos, ahora mismo esa preciosidad sería mi novia, pero lo será, te aseguro que no dejaré pasar esta oportunidad ahora que te mandó al diablo.
Wally reaccionó yéndose encima de Evan pese a su dolor de cabeza, ambos forcejearon un poco, pero al australiano le dio un mareo y no logró mantenerse de pie, así que cayó tras un empujón pegándose en la cabeza y sintiendo que esta explotaba, Evan comenzó a golpearlo mientras estaba en el suelo por el dolor; el resto del equipo empezó a vitorearlo.
Wally intentó ponerse de pie en varias ocasiones, pero el dolor de cabeza lo cegaba y no le permitía mantener el equilibrio, tampoco coordinar sus miembros, Dos tenía razón, aún no estaba del todo bien para hacer ejercicio. Y sin embargo, de pronto se vio libre de los golpes de Evan y un fuerte olor a vainilla lo inundó, como pudo abrió los ojos y cuando se acostumbró a la luz vio a Kuki dándole la espalda, en posición de pelea y frente a ella, Evan en el suelo.
−Está herido ¿no lo ves? ¡déjalo tranquilo!
−Kuki esto es una pelea de hombres, es mejor que te apartes− empezó Ace, pero apenas había acercado una mano a ella cuando ésta lo hizo salir volando lanzándolo sobre su hombro y desafiando con la mirada a Evan.
−Wally no se siente bien y ustedes están actuando como unos idiotas, está en el suelo y sangrando, es obvio que si se sintiera bien él sólo ya les hubiera dado su merecido.
Evan se levantó avergonzado de haber sido derribado por Kuki de una forma tan rápida, una patada en el estómago lo había mandado al suelo y le había sacado el aire, la asiática había sido tan veloz que ni siquiera se había percatado de su presencia hasta que sintió el golpe. Ace tampoco había tenido oportunidad alguna y de pronto, se sintió algo asustado por la decisión en la mirada de la chica, miró a Wally, era cierto que no estaba en las mejores condiciones, se le había abierto una ceja y sangraba copiosamente, el chico intentaba limpiarse la sangre de la cara, pero ésta, más el sudor, habían hecho una extraña pasta.
−Ustedes ya no están saliendo Kuki ¿qué más te da? Se besó con Rose y toda la escuela habla de eso, eso te dejó muy mal parada, estás en boca de todos, no deberías mostrar simpatía hacia un tipo como él.
−Eso no es tu asunto Evan y aunque ya no salgamos él es mi mejor amigo ¿de acuerdo? No voy a dejar que le peguen sólo porque no puede defenderse y ustedes sean unos idiotas que no juegan limpio.
−Te ves tan patética intentando recuperarlo− Rose se había hecho espacio hasta ellos, las porristas ya estaban mirando todo sin discreción y la rubia no iba a dejar escapar una oportunidad de humillar a la japonesa.
−No estoy intentando recuperarlo, perdona si no me es indiferente que estos bravucones se aprovechen de alguien en el suelo− le contestó con decisión y sin perderla de vista, recordaba muy bien lo letal que era de niña, seguramente de adolescente seguía siendo peligrosa, pero la misma Kuki también lo era, se había preparado inconscientemente para eso y estaba lista para hacerle frente si era necesario.
−Debes estar loca de amor por él, lástima que él gusta de besarse con otras, seguramente le aburres − dijo ella con desdén.
−¡Yo no te bese!− le gritó Wally desde el suelo, donde había logrado sentarse y se sostenía la cabeza, sintiendo que le estallaría− tú lo hiciste− se puso de pie tambaleándose− Y no necesito que me defienda una chica, yo… − intentó dar unos pasos pero casi se cae si no es porque Kuki lo sostuvo.
−Yo como que creo que deberías ir a la enfermería, sigues sangrando mucho− él intentó protestar, pero no pudo, comenzaba a sentir que todo le daba vueltas− te llevaré al servicio médico− dijo su amiga preocupada.
−La práctica no ha terminado hasta que la entrenadora regrese y como tu capitana no te permito retirarte− Rose se puso frente a ella.
−No te estoy pidiendo permiso− le dijo ella mirándola a los ojos− voy a llevar a mi amigo al doctor ¿vas a intentar detenerme? − Rose miró detenidamente a la chica y luego al rubio quien avanzaba usando a la japonesa como apoyo mientras seguía sangrando, se hizo a un lado y con una mano dio la orden de que les abrieran paso, no era el lugar para saldar cuentas, aún no.
Esa tarde Abby estaba en el restaurante de la familia de Roberto bebiendo una malteada mientras intentaba concentrarse en las tonterías adolescentes que decía Becca y James, algo sobre robarles los ahorros a los hermanos menores y comprarse motocicletas con ellos, pero entonces Rose apareció y la chica se obligó a poner atención en serio, si ella estaba allí, seguro era algo más que la junta semanal.
−Me alegra verte aquí Abigail, casi siempre pones de excusa alguna cita con el nerd de tu novio− algunas risitas se escucharon mientras Cinco se obligaba a morderse la lengua y sonreír.
−Memo se quedó trabajando en su proyecto para la feria de ciencias, ya sabes que calificó para las nacionales ¿no? después de todo su trabajo le ganó al tuyo en las semifinales, eso se verá tan bien en su solicitud a Harvard, digo no es como que esperar que una beca deportiva salve tu futuro no tenga su chiste, pero qué te puedo decir, me gusta que mi chico use la cabeza para algo más que mover el cabello− Rose la miró con ira contenida, sabía que Abby siempre estaba a la defensiva, más si hablaban de Guillermo, y en realidad no le agradaba, pero por ahora la necesitaban, así que se obligó a sonreír.
−Como sea, seré breve, quiero que me digas todo lo que sabes sobre Wally y Kuki.
−Ya te lo dije Rose no voy a ayudarte a lastimar a mi amiga ¿ok? Si quieres quedarte con el güero hazlo tu sola, yo no te voy a ayudar.
−No estoy hablando de eso, quiero saber… sé que es imposible, pero… ¿qué relación hay entre Kuki y KND?− la morena casi escupe la malteada, pero logró controlarse, años de entrenamiento la habían hecho una buena espía.
−No hay ninguna, Kuki tiene 16 y todos sabemos que a los 13 se deja de ser un mocoso del barrio ¿o no?− algunos asintieron.
−Su molesta hermana es parte de KND− dijo Rose paseándose enfrente de ella mientras pensaba− el de Wally también… pero, no hay lógica…
−¿Lógica de qué?− preguntó Abby− muchos de los de aquí tienen hermanos en KND, eso no los hace especiales, incluso el hermano de mi novio es parte de esa tontería, una molestia si me lo preguntas.
−Ningún agente, a menos que los traicionemos, puede conservar sus memorias− un silencio absoluto llenó la habitación mientras la morena sentía el sudor frío recorrerle el cuerpo− ¿verdad?
−Tú eres la líder ¿por qué me lo preguntas a mí?
−Tu no lo recuerdas, pero seguro has escuchado rumores, eras parte de KND.
−Eso dicen, también que era la mejor− dijo con cuidado− y aparentemente ni eso les bastó para no sacarme de su tonto club. − Rose negó.
−Ya sé, es insoportable y sé que no hay manera, pero… la manera en que Kuki me miró hoy… me recordó a… olvídenlo, es una tontería, seguro solo estaba enojada por lo que esos brutos le hicieron a Wally.
−¿Qué le hicieron a Wally?− preguntó intentando no sonar alarmada− no lo vi en clases pero pensé que estaría en detención o besándose contigo en algún rincón de la escuela, como dices que es cuestión de tiempo para que seas su novia formal− Rose la miró con furia y la morena apenas y fue capaz de ocultar su sonrisa de triunfo.
−Vamos Abby el nerd ese te hace perder tu toque− empezó James pasándose de una mano a otra la lata de refresco− le dieron una paliza al rubio y Kuki se metió para defenderlo. Todo el mundo sabe que mandó a volar a Evan y a Ace.
−¿Kuki? Pero es más bajita que yo… digo va a karate, pero…
−No estaba bien parado, eso es todo− dijo Ace que recién había llegado con Evan, ambos con cara de pocos amigos y pidiéndole a Roberto un par de sodas frías; estaban de pésimo humor.
−Saben, la forma en que me atacó Kuki me recuerda… o sea no es posible, pero ¿recuerdan a esos agentes que rescataron a los niños en el espacio? La forma en que uno de ellos se movía, era el que peleaba contra James− el moreno le prestó atención− no sé explicarlo, es que se movía tan ligero… como Kuki, ni siquiera la vi venir− dijo Evan en voz alta, aunque en realidad estaba hablando para sí mismo.
−Evan suenas completamente idiota− se apresuró Abby− ya es muy vergonzoso que un niño los haya vencido en aquella nave, pero ¿una porrista? ¿Kuki? Tiene la mochila llena de simios arcoíris, es mi amiga, pero… pensé que tú eras, ya sabes, un ninjadolescente con entrenamiento profesional.
−Ya te lo dijo Ace, estábamos mal parados−le dijo molesto mientras algunos chicos disimulaban una sonrisa− solo digo que sus movimientos… son similares… no sé, sólo me lo recordó, no estoy diciendo que fue ella, sé que es imposible, quizás solo es el mismo estilo de karate, honestamente no sé de eso.
−Es una tontería, no hay forma en que le puedan regresar las memorias a un niño y si así fuera, no gastarían sus oportunidades en Kuki y Wally, hay muchísimos agentes más preparados y capaces…−Rose se giró con sospecha a ver a Abby− a quienes regresarían.
−Nuestros científicos han tratado de controlar las mentes por años, regresarle a nuestros agentes sus recuerdos sobre los secretos de la organización, si ellos no han podido ¿por qué lo habrían logrado esos mocosos?− contratacó Abby intentando parecer inocente y tranquila, Rose la miró detenidamente y luego suspiró.
−Supongo que tienes razón, Kuki ya me las pagará otro día, pasemos a cosas más importantes que esos dos, me están dando jaqueca. Ni siquiera sé qué hacían en KND, esos tontos aceptaban a cualquier bicho raro.
−¿Yo y la mitad de los que estamos aquí deberíamos sentirnos ofendidos?− dijo Abby intentando parecer despreocupada y bromista aunque por dentro quería pegarle, Rose la miró y luego rio.
−Supongo que entonces yo también era un bicho raro, olvidemos ese asunto, por ahora.
Cinco llegó furiosa a la base del árbol, había dejado que su equipo hiciera lo que quisiera por demasiado tiempo, era hora de ponerlos en su lugar antes de que todo TND cayera por su culpa. Entró echando chispas a la sala de entretenimiento donde Uno y Dos estaban en un sillón viendo una película y comiendo palomitas.
−Llegas temprano Cinco, de haber sabido te habríamos esperado− dijo Uno girándose a mirarla con una sonrisa.
−Estamos viendo las cintas de Rocky, tiene poco que empezó la segunda ¿te nos unes nena?− el castaño miró entonces el rostro de su novia y sintió un escalofrío recorrerle la espalda, Uno también se había percatado.
−Le digo, me dice… A-Abby si quieres podemos empezar de nuevo la primera, sé que te gustan mucho…
−¿Dónde están Tres y Cuatro?
−E-en el cuarto de Tres− balbuceó Dos ante la mirada de Uno− ¿qué? No me dijeron que guardara el secreto.
−Hoy no me senté con ustedes en el almuerzo porque tuve que ponerme de acuerdo con mi equipo de biología para nuestra exposición, pero no vi a esos dos en la mesa ¿saben a dónde fueron? − les dijo con las manos en las caderas respirando con dificultad debido al enojo.
−N-no yo− empezó Uno− pensé que…
−¿Pensaste qué Uno?− le dijo Abby cerrando los ojos hasta que sólo tuvo dos rendijas que ambos chicos evitaban sintiéndose nuevamente dos niños de 10 años que habían sido descubiertos robándole dulces a su compañera.
−E-este… bueno… yo… yo… no vi a Tres en Dibujo y Cuatro no entró a clase de francés con Dos… así que los dos pensamos que… ya sabes… andaban por allí escondidos dándose besitos− se sobó la nuca con la mirada en el suelo.
−¿Y no se les ocurrió comentarme? ¿Acaso ya no soy parte de este equipo?− se giró a ver a su novio que intentaba no moverse para no provocarla de más, ella ni siquiera tenía que gritar para asustarlos.
−C-claro que sí Cinco, pero…− empezó Uno.
−¡Yo sí quería ir a buscarlos pero Uno me dijo que los dejara en paz!− gritó Dos− por favor no me dejes, mamá no me perdonará si cree que no te hice feliz.− ella solo lo ignoró y se giró a Uno, que miraba a su amigo con enojo.
−B-bueno es que… ellos… yo… tú… ¿qué hicieron?
−¡Los dos tenían que vigilar a Cuatro, aún podría ser inestable, pero prefirieron estar en sus asuntos! ya hablaré con ustedes después− se encaminó hacia el cuarto de la asiática, antes de perderse de vista se giró hacia ellos− ¿¡Qué esperan!? ¡Vengan acá!− los dos adolescentes corrieron tras la morena, ambos se miraban con terror tragando saliva pesadamente ¿estaban en problemas?
Abby entró a la habitación sin si quiera tocar por más que Dos murmuraba que se acordara de la regla de tocar las puertas, ya que ciertamente no quería encontrar a sus amigos en alguna situación comprometedora.
−¡Cuatro ponte pantalones que estamos aquí!− gritó el castaño como única alternativa e intento de salvar a su amigo mientras rodeaban varios peluches para llegar al fondo de la habitación, había un escritorio donde Kuki estaba sentada resolviendo unos ejercicios de física, giró a verlos confundida mientras Cuatro, usando una gorra de beisbol, estaba sentado sobre un peluche gigante de un Simio Arcoíris morado y leyendo un manga con Bee en el regazo.
−¿Qué tonterías dices gordo?− les dijo sonrojado y molesto− no quiero saber qué hacen ustedes dos cuando se quedan solos, pero al menos yo, solo le explico ejercicios de física, lo hacía antes de recuperar mis memorias, por si no sabían.
Dos se quitó las manos de la cara y miró que de hecho todo parecía bastante normal, Uno intentaba advertirles a sus amigos de la furia de la morena, pero le daba demasiado miedo hacer algún movimiento brusco que fuera a poner a Abby contra ellos.
−¿Qué es toda esta tontería? ¿No eran ustedes los que exigían tocar la puerta? En serio tan poca confianza nos tienen que creyeron que Kuki y yo… o sea…− Kuki los miraba con inocencia sin entender qué sucedía o de que hablaban mientras él se ponía cada vez más nervioso− ella ni siquiera entiende…
−Tienen una única oportunidad para explicarme y quiero la verdad− los calló Cinco− ¿qué es todo eso de que te dieron una paliza y Kuki lanzó por los aires a Ace y Evan?
Uno y Dos se miraron entonces intentando preguntarse, sin hablar, si el otro tenía conocimiento de algo sobre eso.
−Bueno… tanto como una paliza no fue− les dijo Cuatro algo herido en su orgullo, entonces Dos, Uno y Cinco notaron que debajo de la gorra sobresalía una venda. La morena dio unos pasos y sin que el rubio pudiera hacer nada, le quitó la gorra, mostrando una venda alrededor de la frente, donde aún se podían ver un par de puntos sobre la piel amoratada e hinchada por arriba de una ceja.
−Cielos Cuatro, sí escuché lo de la paliza, pero no pensé que fuera a ti, creí que era una confusión porque parece que ahora eres culpable de todo lo malo que ocurre en la escuela− dijo Dos− ¿sabías que incluso dicen que es tu culpa que el albondigón sepa peor que de costumbre? Dicen que te besabas con la cocinera antes que con Rose y ahora que ella sabe…
−Escuchen, me agarraron en un mal momento, no es como que Evan tuviera oportunidad contra mi si hubiera estado− Cinco le dio un golpecillo en la frente y lo empujó para volverlo a sentar mientras lo miraba con los brazos cruzados y resoplando, estaba intentando no explotar.
−¡Auch! Cinco pero qué…
−Una oportunidad, díganme que paso y si de verdad quieren seguir con sus privilegios y que no le llame ahora mismo a Mauricio, más les vale que no omitan nada, quiero detalles.
−¿Qué? Pero Cinco qué rayos…− inició el chico aun sobándose la frente e intentando ponerse de pie nuevamente, pero Cinco dio un paso al frente para demostrar que no estaba bromeando.
−Espera Cinco− dijo Tres, a quien todos habían olvidado− no es como que sea un secreto, claro te cuento. Estábamos en nuestro respectivo entrenamiento y Evan y Güero empezaron a pelearse, como muchas veces, pero esta vez él no se defendía, algo estaba mal y por eso me acerqué, había mucha sangre y me asusté…
−¿Por qué no te defendiste?− preguntó Uno ganándose una mirada de advertencia de Cinco− ¿qué? Digo es raro… no es el chico más listo, pero al menos podemos confiar en sus puños.
−Eso qué significa− comenzó Cuatro, pero se calló al ver la mirada que le mandó Abby− ok, ok, me empezó a doler la cabeza, aún tengo jaquecas de vez en cuando, Dos lo sabe, sigo tomando las pastillas, son menos fuertes y frecuentes pero… aún siguen. Tuve un dolor muy fuerte y no podía enfocar bien…
−¿Por qué le sigue doliendo la cabeza?− Cinco se giró a su novio, quien se sobresaltó al sentirse de nuevo en peligro.
−B-bueno… no hay certezas… porque… ya sabes… todos hemos sido casos particulares… pero… bueno yo creo que es porque su cerebro es más pequeño que el de los demás− explotó en una carcajada que nadie le siguió− ¿qué? Estuvo gracioso… amargados.
−¿No tienes una explicación?− Dos negó con la cabeza mientras Cinco lo miraba.
−Me gustaría tenerla, pero aún hay mucho que no se sabe de sus mentes, por ejemplo, Kuki tenía recuerdos en sus sueños, ninguno de nosotros los tuvimos, podemos creer que es porque los idiotas del borrado de memoria no hicieron bien su trabajo o simplemente porque su cerebro es diferente, como el de todos nosotros. Cuatro aún tiene dolores de cabeza, pero fuera de eso su progreso está muy bien, hasta parece tener más auto control que el que Kuki y yo tuvimos.
−Como sea ¿qué pasó después de que lo venció?
−No me venció, Evan sólo…− se calló ante la mirada de la morena.
−Bueno no me iba a poner a soltar golpes y patadas tontita, se supone que no puedo hacerlo fuera de clase o algún torneo así que simplemente intenté alejarlo de Wally y lo derribé con una patada, intenté no causar una pelea, sólo quería que dejara de pegarle. Ace intentó apartarme y lo mandé a volar sobre mi hombro.
−C-Cinco, sé que estás enojada, pero ¿todo esto por qué es importante? No es la primera vez que se ven en una pelea con ese sujeto…−inició Uno con cautela.
−Porque Evan nos dijo que Kuki le recordó a los niños que salvaron a los rehenes del espacio, de alguna forma piensa que sus movimientos y los del "niño" que derribó a James se parecen ¿ tú derribaste a James en esa misión?− Kuk asintió.
−Pero−empezó Cuatro−no tiene pruebas, nadie va a creerle.
−Evan es un tonto, él no me preocuparía si siguiera siendo el líder, pero recuerden que ahora es Rose y ella tuvo el mismo entrenamiento que nosotros y hoy se cuestionó la posibilidad de que agentes de KND pudieran haber conservado sus memorias siendo adolescentes− todos se quedaron callados con los ojos bien abiertos.
−L-Lo siento− dijo Tres− yo… ya sé que no debo acercármele a Evan, fui descuidada y…
−Fui yo el que empezó la pelea, debí hacerle caso a Dos y esperar unas semanas más antes de regresar al equipo, al menos hasta que los dolores de cabeza se quiten.
−¿Qué pasó después? ¿Le hiciste frente a Rose?− la morena se giró hacia la pelinegra.
−No quería dejarnos pasar y Cuatro estaba sangrando y se veía muy mal, solo le dije que no necesitaba su permiso para llevarlo a la enfermería, no la toqué, lo juro, solo le pregunté si iba a intentar detenerme− Abby suspiró, tendría que haber sospechado que esto pasaría más temprano que tarde, sobre todo después de todo lo que le habían hecho a Kuki.
−Ok ¿y luego qué pasó?
−Fuimos a la enfermería, Cree curó…
−¿Cree?− preguntó Cinco con ira− ¿Cree vio a Cuatro en ese estado?
−Bueno era la enfermera en turno, no es como que tuviera muchas opciones, era muy temprano.
−¿Por qué no nos llamaste?− preguntó Uno.
−Porque no le vi caso, Cree paró el sangrado, le coció la herida y le revisó el golpe que recibió en la parte de atrás de la cabeza, ella creyó que eso originó las migrañas, no dijimos nada raro, lo juro. Le expliqué que estábamos entrenando, se empezaron a pelear y él tropezó, ninguno dijo nada más, Cuatro ni siquiera estaba consciente del todo− el rubio asintió.
−Oigan, sabemos que somos los más problemáticos del equipo, por eso no pensamos que esto tuviera tal relevancia, Cree hizo preguntas, yo no podía casi hablar así que Kooks respondió a todo. Sé que yo nos habría metido en problemas, pero ella es la especialista en tácticas distractivas, y sé que no la vieron en acción, pero yo sí, cuando estuvimos a cargo del Sector V en serio que dependíamos mucho de ella para salir ilesos y que no nos descubrieran, es muy buena, tiene mi total confianza en esa área.
−Gracias Cuatro, es algo muy lindo, jamás me lo habías dicho− contestó ella con cierto brillo en los ojos.
−Nunca habías preguntado− dijo algo sonrojado y huyendo la mirada.
−Ok, ok entiendo que según ustedes nada pasó, pero aun así debieron habernos llamado− inició Uno al ver que Cinco no decía nada− somos un equipo y nosotros ni siquiera sabíamos que estuvieron en la enfermería.
−Estuvimos las primeras tres horas, hasta que él se sintió lo bastante fuerte como para caminar a casa, no pudieron contactar a sus papás y el director me dio un pase para que yo lo llevara a casa porque sabe que vivimos cerca y somos… éramos… bueno ya saben− dijo Kuki− lo traje aquí, me dijeron que vigilara que no se durmiera así que vimos unas películas hasta que ustedes llegaron y luego venimos aquí a estudiar.
−Ok− Cinco comenzó a caminar de un lado a otro− aquí el tema es que sospechan, tenemos que mantener un perfil muy muy bajo en los próximos días, ninguno puede cometer un error ¿oyeron? No quiero que te acerques a Evan, Ace o James ¿entendiste Kuki? Es más no quiero que pelees contra ellos ni por Wally ni por KND, por ahora ellos están fuera de tu área, no deben verte pelear nuevamente, hay que intentar que Rose piense que solo es Evan diciendo tonterías.
−¿Y Rose?− empezó Memo− ella no es tonta, no la conocí mucho, pero si ahora es la líder y de niña causó tanto revuelo no debemos tomarla a la ligera, no quiero que nos llevemos una sorpresa desafortunada.
−Ella es quien más me preocupa ahorita, no sé qué podemos hacer para quitarnos las sospechas, supongo que tendré que pedirle ayuda a Kendra y…
−Rose es muy lista, pero sigue siendo una chica y eso, en este caso, es su debilidad, además de que parece ser una persona vengativa y rencorosa− dijo Kuki mientras los chicos se giraban a verla.
−Kuki, sé que quieres ayudar, pero− inició Uno.
−Déjala terminar Uno ¿qué propones Tres?
−Ella intentó… bueno quiere separarnos a Wally y a mi− un ligero rubor le cubrió el rostro, aún no podía creer que de verdad estuvieran juntos− porque me odia y eso es por el momento su punto débil, cuando piensa en cómo hacerme la vida imposible para vengarse… no piensa en KND o los ninjadolescentes, sólo en ella y en mí teniendo aquella pelea tantos años atrás.
−No comprendo− dijo Dos− ¿en qué nos beneficia que te odie?
−No, yo si entiendo, eres una chica muy observadora Tres− la asiática sonrió con orgullo− tienes razón, le importa más vengarse de ti que hacer maldades contra KND, hay que distraerla de esta pista hasta que se calmen las cosas.
−¿Y cómo lo van a hacer? No estarán pensando en exponerla ¿verdad? Rose está loca ¿viste las heridas que le dejó? Vi el video, no voy a ponerla en una situación peligrosa…− empezó Cuatro preocupado.
−No soy una damisela en apuros− dijo Kuki− es lindo que quieras cuidarme, pero yo puedo con ella, ya lo hice una vez y créeme que estaba en situaciones adversas.
−No entiendo nada− dijo Uno− o sea ¿cómo vamos a hacer que Rose se enfoque en Kuki? No nos resultó bien que quisieran separarlos, todo terminó mal entre ellos ¿y ahora quieren ponerlos en la mira de nuevo? O sea hello.
−Hombres− Cinco rodó los ojos− escuchen, Rose quiere por todos los medios que Kuki sea infeliz, es obvio que no le gusta Wally, lo siento Cuatro seguro tienes muchas fans de tus ojitos verdes, cabello rubio y carita de muñequito de plástico, pero no creo que sea el caso de Rose− el chico hizo una señal de que no le importaba− pero va a fingir que sí, si cree que eso hará enojar a la niña que la detuvo y la alejó de la gloria; ahorita ha estado más preocupada por cosas de KND porque consiguió lo que quería, Kuki y Wally rompieron, la vio deshecha, se desquitó.
−Pero ya volvieron− intervino Dos− o sea ella cree que los separó, pero no estaban juntos, ahora sí y… ¿alguien más se siente algo confundido?
−Pero ella no sabe eso− dijo Cinco− ¿qué pasa si le damos un poco de drama adolescente para que se enfoque en él?
−¿Mas drama?− murmuró Uno− o sea hello, les estás diciendo que mantengan un perfil bajo y luego les dices que de nuevo hagan drama, ya sabemos que nada sale bien cuando ellos se encargan del drama.
−Y eso es lo que van a hacer, ahorita ellos solo se encargarán de darle rienda suelta a su amor adolescente, donde no pueden estar lejos ni peleados demasiado tiempo, eso hará que Rose se preocupe por volverlos a separar y no estará viendo el modo de pelear de Kuki ni la tendremos encima.
−Cinco, ustedes son los únicos que saben que Kuki y yo… bueno… ya saben… somos… más que amigos− evitó la mirada de Kuki que ocultaba su sonrisa tras sus manos− no queremos que la escuela lo sepa aún, las cosas se complican cuando los adolescentes se meten− dijo Wally algo cohibido− ella y yo lo hemos hablado y después de exponer nuestra relación que en ese momento ni siquiera era real aún, queremos… tomarnos un tiempo para nosotros.
−Lo sé, pero no tenemos otra opción ¿verdad Tres?− ella asintió− saben que los quiero y claro que me encantaría dejarlos que se tomen su tiempo, soy la primera enemiga de dar espectáculos, pero ahora mismo…
−Si ante los demás tú y yo regresamos Rose ideará otra forma de separarnos y no pensará en las tonterías que dijo Evan− le dijo Kuki a Cuatro.
−Pero creí que tu… o sea, sé que mi reputación no… las otras chicas no van a tomarse a bien que regreses conmigo tan pronto después del escándalo, y no quiero que piensen nada malo de ti. Además, yo… bueno es agradable solo ser tú y yo, ser como siempre y no… no tener que tomarnos de las manos o salir juntos para que la gente piense cosas… me gusta estar contigo, pero no para complacer a otros. Creo que aún estamos intentando sentirnos cómodos con esto, es decir− se rascó la nuca− eres mi mejor amiga y claro que me gustas, pero aún no sé cómo hacer que eso salga bien junto.
−Aww− le molestó Dos mientras Uno y Cinco se reían− el Güero es tan comprensivo y sincero con sus palabras.
−Sigue molestándome y voy a…
−Está bien Cuatro, no me importa lo que piensen de mí las otras chicas, mis amigos son ustedes y si eso ayuda a KND, no tengo problemas− le dijo Kuki con una mirada soñadora, amaba cuando él se mostraba vulnerable con ella.
−Además no tienen que sentirse presionados− dijo Abby− si juegan bien sus cartas podemos hacer que sea Cuatro quien intenta recuperarte con desesperación.
−Olvídalo, ni que me gustara tanto− se cruzó de brazos con incomodidad y entonces vio la mirada de dolor de Kuki y la negación de cabeza de Dos− digo… digo… o sea… ay ya ¿qué quieren que haga?
−Bueno es Kuki la que va a ser conquistada, quizás sea ella quien quiera elegir cómo− la chica rio con ensoñación al pensar que al fin iba a tener la declaración que siempre quiso mientras comenzaba a dar ideas que Wally se encargaba de rechazar casi de inmediato.
Abby se giró hacia su novio y lo tomó del brazo para apartarlo del resto del equipo.
−¿Crees que el dolor de Cuatro es peligroso?
−No sé, a ninguno nos pasó pero lo he revisado yo mismo en la enfermería de la base y su cerebro parece estar bien− Abby asintió.
−¿Ya sabes cuándo hablarás con la pecosa?
−Pensaba acompañarte a la plaza el fin de semana y topárnosla por casualidad− ella asintió.
−Dos, mi instinto me dice que las cosas se están complicando y no por Tres y Cuatro, creo que nos hemos confiado demasiado, no estamos tratando con tontos adultos sino con adolescentes que fueron lo bastante buenos como para ser parte de KND.
−Lo sé jefa, pero tranquila, los tengo cubiertos, ya sabes que siempre tenemos lo más nuevo en armamento, y sigo trabajando en ello− Abby suspiró.
−Se están moviendo demasiadas cosas en diferentes puntos y eso no me gusta nada.
Al otro día Kuki metía en su casillero su mochila y sacaba algunas hojas y un libro que utilizaría en su clase de inglés, además de su bolsa de lápices cuando un ruido metálico, producto de alguien recargándose en el casillero junto a ella la hizo mirar preocupada, relajándose casi enseguida al ver que se trataba de Wally.
−¿Lista para esta tontería?
−Cinco dice que es importante, hasta Kendra me lo dijo esta mañana cuando me la topé en dibujo con Uno− el rubio asintió, a él le había dicho lo mismo en biología y también cuando se la topó saliendo de ciencias sociales.
−Sé muy bien que esto no es lo que querías.
−Tu tampoco, sé que no te gusta la atención y…− él negó.
−No es eso, el que todos sepan que sales conmigo me facilita las cosas ¿sabes cuántos tontos están al acecho para salir contigo? Ojalá solo fuera Evan, pero… no es eso, es que… cuando solo somos tú y yo las cosas funcionan muy bien, pero cuando lo hacemos público, siempre somos víctimas de malos entendidos y mi parte idiota sale a flote− Kuki lo miró con ternura, sin duda Cuatro estaba haciendo lo posible para que las cosas funcionaran entre ellos.
−Bueno, ahora ambos vamos a trabajar para que esto funcione, como un equipo, y creo que eso nos sale muy bien− él sonrió pero enseguida escuchó voces dirigiéndose a ellos, así que se preparó para llevar a cabo su parte del plan que Cinco y Tres habían ideado la noche anterior.
−¡Oh Kuki!− dijo de manera teatral y algo exagerada− ¿me permitirías caminar contigo a inglés? Y si hoy es mi día de suerte ¿puedo sentarme contigo? − dijo sobre actuando y ganándose una sonrisa por parte de la japonesa, que lo veía con ojos de corazoncitos mientras él se sentía el tipo más idiota del planeta− Ay por favor ¿en serio alguien diría algo así?− se tapó la cara con la mano− ¿quién en su sano juicio…?
−¿Visto eso Alexa?− una chica de trenzas le decía a una de rizos castaños a unos metros de ellos− el Güero Torres quiere reconquistar a Kuki Kiut ¿no es lindo? Te dije que regresarían, es la única que parece aguantar su mal carácter.
−Hacen una linda pareja, además ella lo quiere mucho, si no ¿cómo le perdonaría lo de Rose?− dijo en voz bastante audible mientras se encaminaba con su amiga a su clase.
−¿Todas las niñas son así te tontas?− dijo el chico molesto− ¿por qué tienen que mencionar a Rose? Ahora mismo iré a…− Kuki lo tomó por la sudadera para frenarlo.
−No es necesario Güero, aunque te lo agradezco, esta es mi área así que sigue el plan, de lo demás me encargo yo− le dijo sonriendo y contestando en voz alta, para que aquellos curiosos que los miraban no se tuvieran que esforzar− sería agradable caminar contigo, además necesito un poco de ayuda con la tarea ¿vamos?
−Sí, vamos− dijo el rubio caminando a lado de la chica, él se sentía idiota, pero parecía que todos a su alrededor lo eran, así que seguiría con el plan, después de todo Cinco y Uno lo habían aprobado, algún punto debía tener.
−¿Aun te duele mucho la cabeza?− le dijo preocupada intentando conversar de manera casual− estuvo horrible lo de ayer.
−Me duele un poco menos, aunque no estoy seguro de regresar a entrenar en algunas semanas, mamá me llevó a doctor en la noche y tengo permiso especial para no entrar a deportes o al entrenamiento− le dijo él mientras se relajaba, si bien habían iniciado hablando de forma rara, ahora se sentía cómodo, después de todo Kuki era su mejor amiga y este tipo de charlas eran normales entre ellos, siempre había pensado que si un día llegaban a ser novios estaba implícito que todo el tiempo estarían besándose y tomados de la mano, que ella esperaría que actuara como un tonto adolescente enamorado, pero en realidad, en los días que llevaban juntos en secreto, las cosas habían estado bastante normales para bien, claro que se besaban aunque bastante menos de lo que todos esperarían, aún les daba demasiada vergüenza acostumbrarse a eso, en realidad se comportaban como siempre, hacían cosas juntos, veían películas, entrenaban, estudiaban e incluso peleaban por tonterías, sólo que al final del día siempre había abrazos y el olor a vainilla a su alrededor cuando se marchaba a su cuarto o a su casa después de un día de servicio.
−Creo que te queda bien la gorra− le dijo ella sonriendo− aunque digas que no es tu estilo.
−Es porque todo me queda bien ¿no te parece?− le dijo él de forma distraída sin notar que ella le sonreía.
−Vaya que tienes autoestima Güero− le dijo sonriendo mientras seguían caminando.
A un lado del pasillo, dos adolescentes los observaban desde las sombras.
−Quien diría que Kuki sabía lo que hacía− susurró Dos a lado de Cinco, ambos habían estado observando a la pareja todo el día para asegurarse de que no empeoraran el asunto.
−Bueno, al menos él se ve cómodo y eso quita probabilidades de que lo arruine, además no deberíamos sorprendernos, hemos escuchado historias de Kuki siendo líder y lo hizo bastante bien, quizás deberíamos dejar de dudar de ellos, ya sabes, somos muy sobreprotectores, a veces olvidamos que ya no son unos niños. En fin, debo ir a clase ¿nos vemos después del entrenamiento?
−Sí, voy por ti al gimnasio− contestó Dos.
−Nos vemos nene− le dijo dándole un rápido beso en la mejilla y apurándose hacia su clase mientras Memo caminaba hacia el lado contrario, necesitaba usar el sanitario.
Durante el entrenamiento de atletismo Memo se esforzó en mantener el paso de sus compañeros, si bien no adoraba correr tampoco es que fuera malo en ello, sobre todo después de haber pasado toda su infancia y parte de su adolescencia huyendo de adolescentes y bravucones. Sin embargo, había logrado ganar un poco de músculo, la chaqueta del equipo y a la chica de sus sueños, así que no se arrepentía de nada.
−Bien entrenado González− le dijo el entrenador dándole una palmada en la espalda al chico tras llegar y mejorar su tiempo un par de décimas de segundo− hidrátate y ve a bañarte, por hoy es todo.
−Gracias entrenador− dijo jadeando mientras caminaba hacia las gradas donde estaba su botella de agua y una toalla con la que se limpió el sudor de la cara, casi enseguida sintió un empujón que lo hizo trastabillar.
−Lo siento Memo− dijo James con risa socarrona− eres tan invisible que no te vi.
−Que gracioso James ¿lo pensaste tu solito? − le dijo el castaño cruzándose de brazos.
−No creas que se me ha olvidado el asunto que tú y yo tenemos pendiente.
−¿Cuál asunto?− dijo a la defensiva− hasta donde sé ya quedamos a mano ¿o quieres que de nuevo te haga probar la puerta del baño?
−Muy gracioso tonto, nadie sabe qué ve Abigail en ti, pero cuando se quite la venda de los ojos seguro verá el sapo con el que ha estado saliendo.
−James, ya supéralo, un nerd es todo lo que Abby siempre deseó, no es culpa de nadie que mi barba partida y mi inigualable sentido del humor la hayan conquistado.
−Eres un chiste Memo, ella tiene que estarte defendiendo porque…
−Eso no es cierto, te di una paliza yo solito, que tu seas tan idiota para provocarla una y otra vez...
−Ella es la que lleva los pantalones en la relación, todos lo sabemos.
−Mira James no voy a hablar de mi relación contigo, no estás hablando con el Güero Torres para hacerme perder la cabeza por algo tan tonto como eso, piensa lo que quieras, no me interesa.
−Si de verdad fueras tantito hombre no dejarías que ella peleara sola.
−¿De qué estás hablando?
−No finjas Memo, tú lo sabes muy bien− Memo lo miró con recelo mientras tomaba agua− hablo de los ninjadolescentes, huiste en tu iniciación porque llegaron los idiotas del barrio, en lugar de quedarte y pelear dejaste que fuera ella quien se ensuciara las manos.
−Eso es su asunto, no el mío.
−Estabas interesado en unírtenos ¿por qué cambiaste de opinión?
−No me interesaba ese asunto James, solo quería que ella me notara y pensé que si me juntaba con ustedes y usaba la chaqueta tendría una oportunidad, al parecer solo necesitaba la chaqueta, tu compañía salía sobrando− James tenía la mandíbula apretada e hizo el ademán de soltarle un puñetazo, pero el castaño lo esquivó, parecía que su entrenamiento con número Cuatro y el regreso de sus memorias sí que habían logrado que al menos dejara de ser una presa tan vulnerable.
−Si Abby fuera mi chica la cuidaría siempre, seguramente has visto los moretones que esos idiotas le hacen, aunque ella es muy buena a veces no logra evitar todos los golpes− Memo tomó otro largo trago de agua mientras pensaba, claro que veía los moretones, incluso había corrido con el botiquín lleno de vendas y banditas en más de una ocasión, pero también sabía que Abby había sido muy clara en mantenerlo lejos de los ninjadolescentes a como diera lugar, porque sabía que ellos querían sus planos, su tecnología.
−Lástima que no lo sea ¿no?− le dijo de manera mordaz.
−Eres tan irritante, no sé qué ve en ti, eres tan cobarde que es ella quien debe protegerte en todo momento.
−Nunca le he pedido que me proteja.
−Te estoy dando la oportunidad por una vez de que seas tu quien la cuide a ella, si te unes a nosotros podrías ayudarla en sus misiones, siempre quiere trabajar sola y pocas veces acepta el apoyo de los demás− Memo lo sabía, siempre había sido así, incluso como equipo a ella le costó aprender a confiar en ellos, era obvio que no iba a dar voto de confianza a unos adolescentes.
−No creo que sea buena idea que me meta en sus asuntos.
−Se la vive cuidándote como si fueras un niñito, enséñale a ella y a nosotros que de verdad eres un hombre que la merece, porque si no haré que vea lo poco que vales y no descansaré hasta que ella esté con alguien que la merezca.
−James, buen intento, pero no voy a caer en tus provocaciones− comenzó a caminar hacia los vestuarios cuando James lo empujó, el castaño logró hacerse bolita en el suelo para evitar el impacto de la patada que el moreno le había lanzado.
−Ni siquiera te importa Abby, cómo puedes estar tranquilo mientras es ella quien se lleva la peor parte, no te la mereces, eres un… ¡no sé qué rayos te ve! Seguramente te tiene lastima o algo así, no mereces su cariño, eres solo un nerd cobarde… es como si ella creyera que no vale la pena…− otros chicos se acercaron a detener a James mientras Dos intentaba bloquear las patadas desde el suelo.
Una vez uno de sus compañeros logró sujetar a James, Memo se puso de pie y lo miró con furia, estaba acostumbrado a escuchar esos murmullos siempre que iban tomados de la mano, él mismo aún no podía creer que Abby lo hubiera elegido, pero le creía, en serio estaba convencido que ella lo quería e incluso entendía el por qué.
−De mi puedes decir lo que quieras, no me importa tu opinión, pero no te permito que hables de Abby, ella sabe muy bien que podría elegir a quien quisiera en esta escuela, y me eligió a mí y puede que sea un cobarde, pero no voy a dudar en hacerte que te tragues tus palabras si te atreves a decir nuevamente algo sobre ella.
−¿¡Entonces por qué parece que no te preocupa lo que le ocurra!? Ella siempre sale herida y…
−¿Y crees que no me duele?− le contestó limpiándose la sangre de la comisura de los labios− pero ella… no me quiere allí…
−Lo hace porque piensa que serías un estorbo, pero no sabe de lo que eres capaz, si estuvieras de nuestro lado fácilmente podríamos hacerle frente a Padre y sus hijos anormales− Memo lo miró ¿de verdad estaba hablando de lo que creía?
−¿Y yo cómo podría ayudar? Tu mismo no paras de recordarme que soy un perdedor.
−Tu no lo recuerdas, pero hay leyendas sobre ti, cuando eras niño eras un gran piloto e inventor, esas cosas que dibujas podríamos hacerlas reales, harías que nadie pudiera tocar a Abby si quisieras− el castaño lo miró conteniendo la risa, si supiera que ya la tenía bien cubierta, pero parecía que, así como se negaban a hablar del tema con Cinco, James no reparaba en hablar sobre el tema con Memo con tal de convencerlo ¿de verdad estaban tan desesperados? ¿acaso irían perdiendo? ¿o es que le temían a Padre? No era secreto que sus armas e inventos sobrepasaba por mucho el poder criminal de los demás adultos juntos, ahora sabía que era porque en su niñez él también había sido un chico del barrio, además de ser hermano de número Cero e hijo de El abuelo.
−Háblame más de qué podría hacer para mantener a salvo a Abby.
Abigail Olivera salió de los vestidores de forma despreocupada, en general el día había marchado bien y si todo seguía así lograrían que Rose les diera un respiro, Kendra también lucía positiva, y, antes de salir corriendo hacia su trabajo, le había dicho que hasta donde sus informantes sabían la escuela ya empezaba a notar que Wally intentaba reconciliarse con Kuki Kiut; para esa hora la noticia ya debía haber llegado a oídos de la traidora.
−¿Esperaste mucho Memo?− su novio ya la esperaba fuera de los vestidores, pero entonces lo notó algo encorvado, vio el moretón que tenía en el antebrazo y sus labios hinchados− ¿fue James?− le dijo con los ojos llenos de furia− ahora mismo me va a escuchar, parece que se le olvidó lo que…
−Abby, espera− la tomó de la mano para evitar que la chica fuera a buscar venganza− necesito hablar contigo− ella lo miró dudosa y hasta algo temerosa.
−¿Hablar?
−Sí pero no aquí, vamos a mi casa.
−¿Tu casa?− le dijo confundida− ¿por qué a tu casa?
−Porque no quiero que ningún otro problema nos distraiga, vamos. − Abbie se zafó.
−No, dime qué pasa o al menos espera hasta que le de su merecido a James.
−Abbie no es el lugar y no quiero que me defiendas, yo solito puedo hacerlo.
−¿Por qué?− Memo la miró incómodo mientras algunas chicas salían de los vestuarios y los miraban con curiosidad.
−Voy a unirme a los ninjadolescentes y es mi decisión− le dijo al notar que ella estaba por protestar.
−¿Qué? Tu sabes muy bien que…− Dos la calló con un beso cuando salía una de sus compañeras de equipo llamada Johanna, la chica, alta, cabello rizado y cobrizo, ojos aceitunados, era una ninjadolescente activa. Abbie intentó forcejear, pero entonces notó a la chica mirándolos.
−¿Todo bien Abbie? Escuché como que peleaban− dijo lanzando una mirada gélida al castaño.
−Sí… digo no, o sea es una tontería, Memo a veces me hace enojar y cree que todo lo puede solucionar con besos− sonrió de forma incómoda− sabes qué, tienes razón no es el lugar para hablar, vayamos a comer algo y platicamos− lo tomó de la mano− gracias por preocuparte Johanna, pero todo bien no te preocupes. − arrastró a Memo por toda la escuela sin dirigirle de nuevo la mirada, de hecho no volvió a hablar hasta que llegaron a la casa de los González y la madre de Dos le dio la bienvenida
−Me alegra que nos visites Abigail ¿se ha portado bien mi hijo contigo? Si hace algo para molestarte sólo tienes que decírmelo.
−No se preocupe señora González, Memo es un caballero, aunque a veces parece que no piensa con la cabeza− le dijo lanzándole una mirada de enojo.
−Así son los hombres, hasta el padre de Memo era así ¡Ay mi Guillermo! Era un soñador, bueno iré a preparar la cena ¿nos acompañarás a cenar?− la chica asintió.
−Estaremos en mi cuarto mamá− dijo Memo incómodo, cuando ellas estaban juntas él no tenía mucha oportunidad de hablar− no nos molestes por favor, tenemos mucha tarea.
−Claro cielo, solo recuerda ¡Deja la puerta abierta!− gritó cuando los chicos subían las escaleras, haciendo que ambos se sonrojaran.
Cinco entró en la habitación del castaño cuando éste le abrió la puerta, había diversas miniaturas de aviones y varios modelos a escala, un escritorio con libros regados, su computador y una silla con un par de ropa encima. Ella se acercó a la cama y se sentó mirándolo con los brazos cruzados.
−Dispara, nene− todo el camino había estado intentando controlar sus ansias de golpear a James por meterle cosas en la cabeza a su novio.
−Perdona que te haya hecho venir a mi casa, pero en la tuya podríamos toparnos con Cree y no creo que sea bueno que lo escuche. Mira, hoy hablé con James y…
−No le hagas caso a lo que te diga, sólo está celoso de ti, no tienes que ser un ninjadolescente…
−Lo sé Jefa− ella lo miró con mala cara, cuando usaba ese mote es que no le hablaba como su novia, sino como una superior− no soy tan sensible como Cuatro para no darme cuenta que sólo intentaba provocarme, pero dijo verdades, tú siempre llegas herida por ponerte en el frente de las formaciones para que no haya tanto daño en KND, la mayoría de los niños no saben que tú estás de su lado y por eso no contienen su fuerza, no confías en tu equipo porque evidentemente son ninjadolescentes, pero si tuvieras un aliado entre ellos, no tendrías que hacerlo todo tu sola.
−Dos sabes muy bien lo peligroso que sería que tú intelecto estuviera de su lado, no podemos permitirnos…
−Yo también fui miembro de KND, sé infiltrarme y claro que no les haría algo capaz de derrotarnos, podría hacerles armamento aparentemente letal que en realidad fuera menos fuerte que el de la base lunar.
−No lo sé Dos, podrían darse cuenta…
−No me van a descubrir y Abby, no te enojes, pero… no estoy pidiendo tu permiso, es una decisión que ya tomé y nada de lo que digas va a poder hacerme cambiar de opinión.
−Para que pueda hacer algo así no necesitas sólo mi permiso soldado, sino el de tu líder de Sector y de todo TND, así que esta conversación no deberías tenerla conmigo sino con Uno y Mauricio− Dos asintió.
−Lo haré, los convenceré de que puedo infiltrarme sin levantar sospechas, James me ofreció entrar sin pasar ninguna prueba.
−Porque te necesitan.
−Además me habló de Padre, parece ser que temen no estar lo bastante preparados contra él.
−Rose no ha dicho nada de eso.
−Rose no lo dirá, es la líder debe mostrarse fuerte, pero James y los demás están preocupados, supongo que jamás se plantearon tener que pelear contra Padre ¿lo ves? Puedo conseguir información que no compartirían contigo, les impones demasiado, en cambio yo, a sus ojos, soy inofensivo.
La morena caminó alrededor de toda la habitación intentando separar su deber de su relación. Entendía el punto de Dos y aunque sabía que era peligroso, también reconocía que Memo era un elemento bastante apto para ser un espía; por otro lado, no quería verlo rodeado de ninjadolescentes todo el tiempo, menos tenerlo cerca de Rose o alguna de las chicas, no confiaba en ellas.
−De acuerdo, habla con Mauricio y convénselo a él, si él lo aprueba yo no diré nada− le dijo seria− creo que tienes un buen punto, aunque no me gusta la idea.
−¿No te gustaría tenerme también en tus misiones ninjadolescentes?
−No quiero que estés cerca de ellos, ni tu ni nadie de mi equipo− suspiró− pero creo que si te están pidiendo ayuda es porque tienen miedo, podrían incluso abandonar a Rose y pasarse del lado de Padre.
−¿Estás molesta?
−Sí, pero no contigo, bueno un poco, estoy molesta con James, es solo que… no quiero que te lastimen, solo es eso− Memo la invitó a sentarse junto a él en la cama, desde donde la veía caminar con furia.
−Yo sé que Memo el adolescente fue un dolor de cabeza y necesitabas protegerlo de todo, pero ya no soy ese, tengo mis memorias y siempre me he podido cuidar yo solito y si no puedo, tengo a mi equipo detrás para pedir ayuda, y creo que tú también tienes que recordar eso Cinco, somos tu equipo y estamos para ayudarte.
−No eras un dolor de cabeza− sonrió mientras se sentaba a su lado− bueno un poco, sé que puedes cuidarte solo, supongo que exageré en eso de cuidarte, es solo que siempre me enojó tanto ver cómo te humillaban, creo que yo también necesito recordar lo capaz que eres y si tu piensas que puedes con ello, yo no tengo qué opinar sobre eso− el castaño le pasó el brazo por lo hombros.
−Me gusta que me cuides Cinco, pero ahora déjame a mi cuidarte las espaldas, somos un equipo− ella le sonrió− más que eso, somos una pareja.
−De acuerdo, pero como ya te dije, eso depende de Mauricio, no de mí. Ahora eres parte de TND y debes seguir las reglas.
−Lo convenceré, descuida− ella le sonrió y le dio un corto beso.
−Muy bien, ahora preocupémonos por la tarea, si tu mamá se asoma y ve que no estamos estudiando estaremos en problemas.
−Lo sé− rodó los ojos− es igual de intensa que Uno.
Cinco estaba en su habitación leyendo un libro cuando recibió un mensaje de texto de su novio, quien le pedía reunir al equipo y verlo en el laboratorio, ya que quería mostrarles algo importante. La chica suspiró resignada, llevaba todo el día encerrado en su laboratorio terminando quien sabe qué proyecto, ella hubiera preferido salir con él, pero sabía que cuando estaba así de entusiasmado por algún invento, hasta ella quedaba un poco relegada.
Salió de su habitación y activó los altavoces de la Casa del árbol, no tenía ganas de buscar uno por uno a sus amigos.
−Tres y Cuatro, donde quiera que estén dejen de besarse y vayan al laboratorio de número Dos, nos quiere mostrar algo, Uno, sé que debes estar al borde del colapso por el trabajo, pero te necesitamos en el laboratorio y sabes que si no llegas Dos mandará alguno de sus inventos a buscarte, así que hazlo fácil.
Siguió caminando hacia el laboratorio de Memo mientras sonreía para sí al pensar en Tres y Cuatro, no podía ser más gracioso verlos interactuar en modo pareja. Por un lado, no paraban de sonrojarse cada vez que sus miradas se cruzaban, las sonrisas de Kuki y el mal disimulado sonrojo de Güero les pedían a gritos que los molestaran; sin embargo, sabiendo lo que habían tenido que pasar para llegar hasta ese punto se habían tenido que aguantar, ella y Dos habían prometido darles unas semanas de descanso antes de comenzar a burlarse de esos dos, además las cosas estaban marchando bien con su reconciliación en la escuela, por lo cual en la Casa del árbol les habían dado un lugar seguro para sentirse cómodos con su nueva relación.
Cinco se alegraba de que al fin hubieran dado el gran paso, sabía que sus sentimientos eran sinceros y comenzaba a ser un poco triste verlos pelearse, además, las últimas noticias que tenía en el mundo ninjadolescente es que Rose estaba aferrada a separarlos y, aunque no habían hecho pública su relación ante la preparatoria, la realidad es que nadie podía ignorar las miraditas que se echaban cada que estaban en el mismo lugar, algo que le convenía a todo TND.
−Al menos ahora ambos tienen memorias, así no tengo que cuidarlos 24/7− se dijo por lo bajo al llegar al laboratorio del castaño− soy Abby− mencionó y en el acto las puertas se abrieron dejándola pasar, ser la novia del inventor tenía sus ventajas, y una de ellas era poder entrar a sus anchas al laboratorio, cuando eran niños Dos se ponía mal si alguien intentaba espiar en sus inventos.
El castaño estaba dibujando algo en la pizarra mientras hablaba consigo mismo, ella estaba tan acostumbrada a verlo así que ni siquiera se inmutó y caminó despacio hacia él mirando alrededor preguntándose qué quería mostrarles. Lentamente se posicionó donde el chico pudiera verla y carraspeó lo más fuerte que pudo para llamar su atención; sin embargo, el chico siguió dibujando números, ella sonrió, iba a tener que usar la artillería pesada.
Cinco se colocó detrás de Dos y lo abrazó por la espalda, pudo sentir el cuerpo de su novio tensarse mientras ella se sonreía y lo soltaba con una sonrisa traviesa.
−A-Abbie yo… no te escuché entrar y… yo…
−Descuida, me gusta verte concentrado, pero quería un poco de tu atención antes de que lleguen los demás− el chico le sonrió y se acercó a besarla.
−Lo lamento, sé que cuando me pongo a inventar cosas me olvido de todo lo demás, pero prometo compensártelo mañana− ella le sonrió.
−Está bien, pero ya te dije que me gusta tu parte nerd− se puso de puntitas y comenzó a besarlo− mejor me apuro a besarte antes de que la otra pareja nos quite protagónico− le dijo entre besos mientras él sonreía.
−Quien diría que a la gran número Cinco, le terminaría gustando Dos, digo yo sé que tengo una personalidad avasalladora, pero podrías estar con quien quisiera−inició Memo.
−Pero a número Cinco le gustan los nerds con pésimo sentido del humor− le guiñó un ojo.
−Abbie, sé que odias lo cursi, pero… yo, bueno ya sabes, te… te amo− ella sonrió divertida.
−Lo sé, no haces mucho por esconderlo.
−Los agentes Uno, Tres y Cuatro están en la puerta− dijo la computadora haciendo que ambos se separaran.
−Diles que pasen, mañana pasaremos el día juntos nena, lo prometo.
−Sí pero 86 estará en el paquete y eso no me hace ni tantita ilusión− la puerta se abrió dando paso a tres adolescentes con cara de preocupación.
−O sea hello ¿qué sucede Dos?− Uno encabezaba el grupo y se veía algo estresado y no era para menos, junto a Rachel, se había mantenido siguiendo a los de la Otra cuadra, quienes habían comenzado a mostrarse hostiles contra otros adolescentes, algo que remarcaba la lucha entre ambos bandos, donde parecía que KND sólo sería daño colateral.
Tres y Cuatro iban tomados tímidamente de la mano, lo cual hizo sonreír a Abby, si bien era cierto que todos podían notar las miradas que se lanzaban eran bastante discretos con su relación, parecía que después de estar expuestos ante toda la preparatoria, en realidad lo único que buscaban y querían era un poco de privacidad.
−Bueno he estado trabajando en un par de cosas para ustedes y quería darles la sorpresa ahora que ya está todo listo.
−¿Nuevo armamento?− preguntó Cuatro− yo sigo siendo fan de tus guantes, no puedo esperar a utilizarlos contra algún adolescente, si es Evan o Ace mucho mejor− Abby le quitó la gorra que aún cubría la venda.
−Te recuerdo que aún tienes muy presente la paliza que te dieron, nene.
−Ya te dije que me agarraron vulnerable, si hubiera estado bien no habrían podido contra mi.
−No es armamento propiamente dicho, pero uno es un regalo para ti− caminó hacia atrás de su laboratorio y regreso empujando una bicicleta, Cuatro la reconoció al instante.
−Mi bici…− balbuceó− ahora me acuerdo, tú me la regalaste… era mi vehículo…mi manera de escapar…pero la rompí cuando se llevaron a Mushi− el chico tuvo que sentarse, de pronto sentía de nuevo jaqueca.
−¿Estás bien Güero? Te pusiste hasta pálido− le dijo Kuki preocupada.
−S-si, sí, solo fue algo que llegó nuevo a mis recuerdos, oye Dos pero ¿cómo la arreglaste? Quedó echa chatarra después de esa persecución.
−Claro que la dejaste como basura, pero para alguien como yo no hay imposibles y después de todo sirvió para su propósito, lo difícil fue el cuadro, pero Tommy tiene contactos, además ya necesitaba una actualización, vamos pruébala, acércate. − el adolescente se acercó con emoción y puso su mano en el manubrio, que ahora ya no estaba chueco y lucía un tono plateado; a pesar de estar recién pintada y con nuevas refacciones aún podía reconocer su viejo vehículo del que tanto se había quejado Wally antes de conocer su verdadera naturaleza.
Wallabee buscó el botón que antaño activaba la computadora, pero no lo vio, miró con duda a su amigo castaño.
−Súbete y verás la magia− el rubio se subió y aun con los pies en el suelo posó ambas manos en el manubrio, de inmediato observó su reloj encenderse de una forma no vista antes− actívala.
−Número Cuatro listo para la acción ¡Arre Silver!− dijo recordando cómo solía gritar cuando era niño y se subía a su bicicleta, sabiendo que era un grito de guerra que motivaba a sus compañeros de equipo y después, a quienes estuvieron bajo su mando. La bicicleta se transformó en una motocicleta cerrada que desplegó ante Cuatro una pantalla.
−Bienvenido número Cuatro ¿cuál es la misión? Escucharon la voz de la computadora.
−Muéstrale todo− dijo Dos poniendo una mano sobre el manubrio, el chico vio en la pantalla cómo la computadora comparaba su voz y huellas digitales.
−A la orden número Dos.
El rubio sintió una vibración y notó que de cada lado aparecían misiles y en la pantalla un radar que escaneó las caras de sus amigos mientras aparecía la leyenda "Sector V". Los misiles se escondieron para dar paso a un escape mucho más grande que pronto se volvieron un par de alas, haciendo que el rubio quedara flotando a unos centímetros del suelo, el manubrio se convirtió entonces en una palanca parecida a la que usaba Dos para volar el S.C.A.M.P.E.R.
−Espero que mejores tu puntuación en el simulador de vuelo, porque ahora tienes demasiado poder entre tus manos.
−Dos esto es… wow, antes era increíble pero ahora…
−Y eso no es todo, Kuki ven aquí− la pelinegra se acercó y notó que el asiento trasero de la bici se mantenía allí.
−Actívalo colocando tu mano− ella asintió y puso su mano en el manubrio.
−Número Tres− su reloj también brillaba y la misma pantalla que Cuatro tenía apareció frente a ella, que se había subido al asiento trasero, un control de videojuego apareció y pudo ver que había varias armas a su cargo.
−Y eso no es todo− Dos le dio entonces un casco que ella reconoció, era su antiguo casco con el que montaba a Hippie Hop, bueno seguramente era otro muy parecido porque se veía más grande, pero los colores y la textura, era tal cómo lo recordaba; una vez que se lo puso vio que algo se accionaba en su radar.
−¿Qué es eso?
−Hippie Hop− todos sintieron la vibración del suelo y al mirar a la izquierda, por donde estaba una de las ventanas y balcón miraron al enorme conejo acercarse corriendo− tú eliges si lo quieres montar o lo puedes controlar desde aquí− le mostró que el control no sólo manejaba armamento, también podía mover a Hippie Hop y lo veía como un personaje de videojuego en la pantalla.
−Vaya Dos… siempre que creo que no puedes sorprenderme más…− empezó Uno.
−Aún no termino tu regalo, pero te prometo que también te hará sorprenderte, y bueno el de Cinco, su moto es parecida a la de Cuatro, incluso podrán enlazarse, igual que con el SCAMPER y mi última sorpresa ¿pueden bajar para que se los muestre?
Los chicos bajaron y en cuanto Cuatro soltó el manubrio, el vehículo volvió a ser su bicicleta, con pintura y llantas nuevas, pero no aparentaba ni por asomo ser algo más.
−Puedes cambiarle la apariencia a una moto si lo prefieres…
−No, me gusta la bicicleta− sonrió− después de todo, en ella les dimos pelea a los adolescentes.
−¿No te importa que Evan se burle Güero?− preguntó Cinco con una sonrisa socarrona, ella sabía que la verdadera razón de preferir la bicicleta habían sido ciertas palabras dichas alguna vez por la japonesa.
−Me tiene sin cuidado lo que él diga− dijo cruzándose de brazos con fastidio.
El castaño hizo aparecer una pantalla holográfica que vinculó a su celular, era como ver una película en un proyector y de pronto la imagen de una camioneta Volkswagen algo sucia y descuidada apareció.
−Ya tenemos auto− se giró a mirar a su equipo con orgullo− junté mis sueldos de TND y unos ahorros y la compré en la chatarra, claro que le faltan muchas refacciones, pero será mi nuevo proyecto.
−Este… Dos, no dudo de tu capacidad para volver chatarra en cosas increíbles, pero ¿de verdad una camioneta tan…tan…
−Pasada de moda− dijo Kuki.
−Escuchen, lo estuve pensando mucho y aunque el SCAMPER nos sirve para algunas misiones, necesitamos un medio de transporte que no sea el auto de ninguno de nuestros padres y para eso necesitamos caber los cinco, por lo que necesitábamos algo grande, una camioneta. Por otro lado, no podemos tener algo tan… nuevo y ostentoso, recuerden que somos perdedores… y sus novias− dijo mirando a Cinco y Kuki que, en realidad, tenían cierto estatus− así que debe ser algo en lo que fácilmente podamos llegar guardando apariencias adolescentes, pero que por dentro nos ofrezca un mundo de posibilidades, tranquilos, con una pintada, refacciones y mi talento será irreconocible una vez que termine con ella.
−Si cualquier otra persona me dijera eso no le creería− afirmó Uno− pero ciertamente te creo, y sé que nos vas a sorprender con todo.
−Creo que lo justo es que, ya que tu compraste el vehículo− empezó Abby− sea que nosotros cooperemos para las refacciones, claro que además te ayudaremos en la mano de obra que haga falta− todos asintieron.
−Apreciaría eso, ya puse a Tommy a preguntar con mis antiguos contactos para conseguir lo que necesito y dado que yo ya quedé en ceros, si ustedes me ayudan con eso podríamos tenerlo más rápido.
−Por mi está bien− dijo Uno mientras los demás asentían− después de todo será un medio de transporte para el equipo y me voy a sentir a salvo de que seas tu quien lo maneje− el chico sonrió.
−Gracias por tu confianza Uno, lo aprecio, les mostraré todas las ideas que tengo, comenzó a mostrar ahora planos que había digitalizado, así pasaron gran parte de la noche, mientras todos opinaban.
Abby iba tomada de la mano de Memo ese sábado mientras caminaban por el parque, llevaba unos jeans algo rotos de mezclilla con medias de red debajo, tenis negros, y un crop azul marino que dejaba ver su cintura. El cabello recogido en una cola alta y sus características arracadas. Número Dos llevaba un pantalón café, camisa blanca con estampado de Dragon Ball y una sobre camisa azul cielo, sus gafas de piloto al cuello y una gorra color café.
−Sigue sin gustarme la idea de pasar mi sábado con ellos, pero supongo que es la mejor solución− dijo Abby resignada.
−Te prometo que una vez que terminemos el asunto iremos a algún lado solos tú y yo, parece ser que no quieres compartir a tu chico− Abby rio por lo bajo.
−Compartirte no me molesta tanto como tener que ver a la pecosa− entonces vislumbraron a la pareja sentada en una banca del parque, Fanny reía de algo que Patton le decía al oído mientras la abrazaba contra él− creo que vomitaré ¿no odiaba a los niños?
−Bueno, Patton ya no es un niño− susurró Dos− vamos jefa has tu magia.
−Hola Fanny− dijo la morena con una fingida sonrisa− ¿qué hacen por aquí?
−Hola Abigail, salimos a tomar un poco de aire fresco, hola… ¿cómo dijiste que se llamaba tu chico?
−Soy Memo, ya nos conocemos.
−Ah claro, en aquella fiesta de James, perdona no suelo recordar a las personas que para mí no tienen personalidad− le dijo de manera mordaz mientras él se cruzaba de brazos.
−No seas grosera Fanny− le dijo Patton levantándose a estrechar la mano del castaño− Memo parece un buen tipo y seguramente lo es si conquistó a tu amiga, hola Abby− la saludó.
−Supongo que tienes razón− le sonrió de forma dulce− ¿y ustedes qué hacen por aquí?
−Vamos por algo de comer− le mostró una tira de cupones− papá me los dio y parece que vencen hoy así que vamos a aprovechar, son demasiados y parece que nadie es fan de las salchichas.
−¿Bromeas?− dijo Patton− yo amo las salchichas ¿verdad Fanny?− ella asintió.
−¿Por qué no nos acompañan?− preguntó Memo− son muchos cupones y aunque tengo buen apetito probablemente ni yo sea capaz de usarlos todos, sería una pena que se desperdiciaran.
−Pero… no queremos molestar− empezó Patton que no apartaba la vista de los cupones de La casa de la salchicha.
−Yo no tengo problema− dijo Abby− ¿ustedes?
−No realmente− dijo Fanny− y si mi chico quiere salchichas, eso tendrá, está decidido iremos con ustedes.
Una vez estuvieron en el restaurante escogieron una mesa lo bastante apartada para no despertar sospecha de los pocos clientes que había y mientras Cinco y Patton iban a traer la primera ronda de salchichas Memo y Fanny se quedaron en la mesa.
−Seré claro− dijo el chico después de verificar que nadie le prestaba atención− hay posibilidades de devolverle la memoria no sólo a Patton, sino a varios agentes de KND; sin embargo, sabes muy bien que eso es contra las reglas, te recuerdo que tu misma encabezabas el escuadrón encargado de llevarnos al borrado de memoria− ella asintió con el ceño fruncido.
−Lo sé y sigo sin aprobar tu invento, pero parece ser que tenías razón− hizo mueca de que le costaba decirlo− necesitamos toda la ayuda que podamos de agentes leales y sé que Patton lo es, por eso quiero que sea el primero.
−Te das cuenta que no sé si funcionará correctamente o si habrá daño colateral ¿verdad? Lo que usé con mi Sector no puedo usarlo en él, tengo una nueva forma, me ayudó tu información de la máquina y lo que traje de la Base lunar, creo que puedo revertirlo, pero no sé hasta qué punto, él sería el primero con el que lo intentaría− Fanny se quedó callada, pero asintió.
−Correremos el riesgo, sé que si él pudiera recordar lo haría sin temor, siempre fue de nuestros elementos más valientes ¿qué debemos hacer?
−Primero quiero que prepares su mente, como lo hizo Uno con nosotros.
−No le puedo revelar nada de KND, lo sabes bien, tu líder tenía un permiso especial, yo no.
−Piensas traerlo de vuelta y te preocupa hablarle de KND− Dos sonrió− no me refiero a eso, pero él debe de creer o al menos tener una vaga idea de su yo pasado, no puedo ayudarte porque tú siempre lo conociste mejor, pero quizás estaría bien que le contaras cosas que ha vivido como si le hubieran pasado a alguien más, una historia, no sé… algo que haga que su cerebro recuerde algo, Cuatro y yo sentíamos una pared separándonos de los recuerdos cuando algo nos resultaba familiar, necesito que lo expongas a eso.
−De acuerdo, déjamelo a mí, dame una semana y haré que él tenga lo que llaman recuerdos del cuerpo.
−Muy bien, cuando él acepte que hay una parte de su niñez que no recuerda… podremos hacer algo, pero es importante que él tenga una idea de qué es KND, puedes plantearlo como quieras, no me importa.
−De acuerdo− dijo con resolución− pero quiero que Patton vuelva.
−Le regresaremos sus memorias, no puedo prometer que será algo tan completo como mi sector, pero espero que sea algo similar, otra cosa, en algún punto Rachel, Mauricio y los demás van a enterarse, de mi sector sólo sabe Abby, dudo que Uno se interponga, aunque probablemente no le agradaría ¿cómo piensas decirles? − Fanny infló las mejillas y se quitó un mechón de la cara para ponerlo detrás de su oreja con nerviosismo.
−Sé que Rachel va a molestarse, pero también creo que si funciona va a alegrarse por mí y por él, Patton siempre fue un elemento leal y si funciona con él podríamos traer a los gemelos y más de nuestros amigos− suspiró− no sabes la envidia que me da verlos juntos, de nuevo se tienen entre ustedes, Rachel y yo… somos amigas, pero nuestro verdadero círculo es muy pequeño.
−Podría cambiar eso, pero tampoco voy a arriesgarme a que a mí me quiten las memorias, te ayudaré con Patton porque incluso Abby cree que es lo correcto, pero para ayudarte a regresar a más agentes necesito un permiso de Mauricio, y recuerda que tú eres quien asumirá las consecuencias si esto nos trae problemas.
−Lo sé, yo le diré a Rachel cuando sea momento y hablaré con los demás para convencerlos.
−De acuerdo 86, no quiero trampas ni problemas. − ella rodó los ojos.
−Te doy mi palabra Dos.
Abigail y Patton llegaron con varios platos llenos de salchichas
−¿Todo bien Fanny? Pareces molesta− ella negó efusivamente calmando a su novio con una sonrisa.
−No, no pasa nada, solo que ya te extrañaba− Cinco rodó a los ojos, en definitiva jamás se iba a acostumbrar a ver a Fanny actuar así, no después de todas las veces que la había sacado de sus casillas metiéndose con los niños de su equipo. Y no es que la morena no pensara, de vez en cuando, que eran un trio de inútiles, pero también sabía lo valientes, audaces e inteligentes que eran.
Dos tomó su mano por debajo de la mesa y le sonrió, ella no pudo hacer más que compartir con él una sonrisa, sabía que, al igual que ella, estar con esa pareja no era su idea de pasar un fin de semana juntos.
Esa tarde Dos, Tres, Cuatro y Cinco miraban caricaturas en la sala de entretenimiento mientras comían pizza cuando Uno apareció quitándose una corbata que su madre le había obligado a usar y abriéndose la camisa blanca que había soportado todo el día.
−¿Qué tal la comida en casa de tus primos anormales?− preguntó Dos.
−No te burles, sabes que fue horrible− dijo sentándose en uno de los sillones− además aprovecharon para hablar del baile de fin de curso, se votó para que el tema sea Halloween ya que después de todo lo que pasó en el último baile no nos dejaron celebrar la noche de brujas.
−Honestamente a mi lo único que me hace ilusión− afirmó Cuatro− son las vacaciones, de verdad que quiero dejar de ver a esos malditos adolescentes todos los días.
−Lo que no soportas es ver a Evan intentando conquistar a Kuki ahora que es soltera− se burló Cinco.
−Ese tipo es un grano en el trasero ¿no tiene amor propio? Kuki lo ha rechazado de todas las maneras posibles…
−En mi opinión− afirmó Abby− creo que, aunque a Evan sí que le gusta Kuki y no es capaz de aceptar que alguien lo rechace, cree que si logra atraerla a los ninjadolescentes podría recuperar su puesto y un poco de simpatía adolescente.
−¿Y cómo vas con tu conquista?− preguntó Dos mientras Uno se servía pizza y soda, el rubio le puso mala cara mientras Kuki reía tapándose la boca.
−Ni me lo recuerdes, no quiero pensar en eso.
−Vamos Güero− le molestó Uno− se dice que ya casi lo logras, incluso le regalaste flores− Wally le mandó una mirada asesina.
−El plan me obligaba a hacerlo, no fue por gusto− Abby se estiró sobre Kuki para darle un golpe en el brazo− auch ¿qué te pasa? Dos controla a tu novia.
−Yo no le entro a eso− dijo Dos defendiéndose mientras tomaba otro trozo de pizza mientras Kuki miraba feo a Wally y este se percataba de ello.
−¿No me vas a decir que te gustan esas cosas tontas de niñas presumidas? Ya te dije que me gustas, te di un tonto simio ¿qué más quieres mujer?
−Me merezco algo de romance después de todo lo que soporté, además también Sarah y Rose siguen intentando ganar tus favores.
−Como si pudieran− dijo molesto− después de lo que Rose te hizo… Sarah solía ser agradable, pero actualmente− esta vez fue Dos quien se estiró sobre Kuki y Cinco para darle un golpe−¿qué?
−Olviden mi pregunta− dijo Uno al notar que una nueva pelea estaba a punto de ser provocada por él− solo vayan pensando qué hacer para seguir con un perfil bajo, ya es demasiado estresante estar con los de la Otra cuadra para además preocuparme por lo qué hará mi equipo.
−Paso uno, no dejar que Kuki beba alcohol− dijo Dos mientras Wally le daba la razón.
−Y paso dos no dejar a Wally solo con ninguna ninjadolescente− agregó Abby.
−¿No sienten como que algo va a ocurrir?− preguntó Uno− como si todo hubiera estado demasiado… tranquilo.
Abby y Dos se miraron, ambos sabían que sí, algo estaba a punto de ocurrir, pero ninguno podía revelarlo a su líder, bien decían que más valía pedir perdón que permiso.
Un par de semanas habían pasado desde que Dos y 86 habían hablado de traer a Patton de regreso y sólo faltaba que ella hablara con Rachel, todos los involucrados habían acordado que necesitaban a varios elementos como contención por si las cosas no salían del todo bien.
Abigail había hablado con uno sobre el invento de Dos y aunque en un principio el inglés se había opuesto, había terminado por dar su brazo a torcer, sabía bien que necesitaban todos los elementos leales que pudieran, pero eso sí, exigió que Rachel supiera de esto antes de hacerlo, después de todo era su superior y debía estar enterada de lo que hacían Memo y 86 a escondidas.
Ochenta y seis había prometido hablar con ella, pero aun no encontraba el momento, aunque el tiempo se le acababa, Patton ahora sabía de la existencia de KND y de las misiones de su novia como ninjadolescente, aunque no entendía muy bien de qué lado estaba; según Dos, pronto podrían llevar a cabo el regreso de memorias
Ese sábado Uno estaba en su habitación leyendo algunos reportes del comité estudiantil sobre el baile de fin de semestre cuando unos golpes en la puerta le hicieron salir de sus pensamientos.
−Adelante− dijo de forma distraída.
−Uno− la cabeza de Cuatro se asomó por la puerta− ¿puedes venir a la sala de juntas?
−¿La sala de juntas? ¿sucedió algo?− le dijo preocupado, ya decía que las cosas habían estado demasiado tranquilas.
−Alguien quiere verte− le dijo el chico confundido− mejor acompáñame Uno, estoy igual de confundido que tu− el inglés siguió a su amigo por media casa del árbol hasta llegar a la sala de juntas donde el resto del sector estaba ya reunido y justo en medio de ellos estaban dos niñas de piel verde.
−XW99, XW66 ¿qué hacen aquí?
Transmisión Interrumpida
