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Vaggie estaba estresada; aunque las cosas iban bien (demasiado bien a pesar del señor sonrisas macabras), todavía estar en la línea de frente era un carrusel de adrenalina.

Ella siempre había sido de las que luchaban cara a cara en el campo de batalla; era experta en combate cuerpo a cuerpo y una francotiradora excepcional (aunque no tanto como el horrible hombre de Louisiana, quien le había dado en el ego más de una vez al mostrar sus habilidades).

Si bien, ella estaba consciente de que su trabajo sería complicado, esto estaba más allá de sus capacidades. Muchas veces tuvo que morderse la lengua, que escabullirse en mitad de la noche a encontrar pruebas y tratar de grabar lo más que podía de las conversaciones que los altos mandos tenían cuando la princesa estaba allí.

Ahora que la princesa se había convertido en una especie de capullo de cristal su trabajo había aminorado, pero seguía como parte del personal de confianza. Ella y otras dos chicas se turnaban para hacer vigilia en los aposentos de la princesa mientras los diversos científicos y médicos intentaban hacer algo por ella.

No es que pudieran hacer mucho en realidad, y ella tampoco. El único que sabía qué es lo que podría ayudar a la princesa era Albert (Alastor), el enfermo caníbal que se supone era su compañero.

Si bien Vaggie sabía que algo se traía entre manos con la princesa, nunca imaginó que las cosas terminarían así. Ella realmente pensó que ese caníbal estúpido estaba utilizando a la señorita Charlotte para acercarse a los altos mandos, sólo para eso. En realidad incluso a ella le beneficiaba ese enfoque, pero parecía que se había equivocado.

Ese hijo de puta… lloró.

Eso era algo que ella ni siquiera pudo hacer, aunque apreciaba a la joven mujer que yacía encerrada en un cristal.

Vagatha se sentía extraña consigo misma; estaba consciente de que ella sólo había cumplido órdenes. Vagatha simplemente había ayudado a esa princesa bonita a sentirse cómoda. La princesa le había dado unos días hermosos con su compañía.

Y ella la llevó como un platillo preparado al francotirador que la estaba esperando.

El hijo de puta ya había sido localizado, según la información que Albert (Alastor) le había enviado.

Había sido asesinado brutalmente.

Una parte de ella estaba segura de que tal acto podría haberlo hecho el caníbal de mierda que era su compañero.

Pero no podría haber sido… ¡Tendría que ser un maldito investigador de primera para haberlo encontrado tal fácilmente! Además, ella sabía que él nunca lo hubiese dejado entero.

No, al criolé hijo de puta le gustaba consumir a sus víctimas.

Suspiró, mirando hacia la figura inerte de la princesa, colocada en una especie de pedestal a mitad de la habitación.

El edificio que fungía como embajada de Agartha ahora estaba en silencio.

Esta noche, Vagatha simplemente se quedaría ahí, lamentándose por no haber podido proteger a esa mujer que parecía un ángel inocente.

Al menos estaba segura de que así estaría fuera de las garras de Hitler, Himmler y Alastor.

Tomó asiento en la silla apostada en una esquina dispuesta para las mucamas de vigilia en turno.

Y allí se quedó, inmóvil, sumida en sus pensamientos.

No se dio cuenta cuando una figura blanca y alada atravesó la ventana como si estuviera hecha de aire puro.

Por supuesto, no es que ella tuviese la capacidad para verlo, en primera instancia.

Nuriel, mejor conocido como la luz de dios, no se había tragado el cuento de que Lucifer no sabía lo que estaba pasando en la tierra, así que él y Azrael habían bajado a investigar.

Azrael le había dicho que vio a la hija de Morningstar vivir entre los humanos, pero que uno de ellos la había lastimado.

Patrañas.

Los humanos no tienen la capacidad para hacerle daño a los celestiales, ni a los caídos, y obviamente tampoco a los nephilim, los mestizos que nacieron de la unión de los caídos con humanos y pecadores.

Miró con curiosidad y detenimiento el cristal con la supuesta hija de Morningstar dentro. Ella parecía estar herida en el pecho.

Se acercó con pasos ligeros, plegando sus hermosas cuatro alas, hasta que sus manos tocaron ese cristal transparente.

Era duro, y los rastros en él eran simplemente aberrantes.

Lo que había dentro de esa cosa era una muñeca, un juguete de los que Lucifer amaba crear desde antes de que lo exiliaran.

Tal cosa no sería tan escandalosa de por sí, era incluso normal que algunos juguetes de Lucifer vagaran por el mundo humano, invocados por los tontos pecadores.

La interrogante allí era, aparte de la apariencia de aquel objeto maldito, ¿por qué sentía rastros del vacío en el cristal que rodeaba a la muñeca?

Era demasiado débil, pero estaba ahí.

Por supuesto, alguien de mayor rango que Nuriel ni siquiera se daría cuenta de tal cosa, sólo los celestiales de los rangos medios y bajos podían sentir esa pequeña inquietud intrigante y atemorizante que permanecía en las cosas que los débiles clérigos de los inefables hacían.

—"¿Por qué un objeto de Lucifer está en manos de un clérigo del vacío?" —Dijo en voz alta.

Obviamente, nadie escuchó al ángel.

Fue entonces que su atención empezó a fijarse en los humanos que habían en ese edificio. Ellos seguramente tenían información.

No sería complicado unir las piezas si buscaba entre los recuerdos de aquellos que tuvieron contacto con tal cosa aberrante.

Abrió sus alas, y entonces sus ojos empezaron a brillar con una luz cálida y hermosa. Copos de nieve de luz cayeron sobre todos los habitantes del lugar, congelando el tiempo y recolectando la información que Nuriel necesitaba.

Y luego de un breve momento, encontró al humano que sabía más de todo lo que ocurría en ese lugar.

Con unos ojos cálidos, Nuriel se acercó a la mujer morena con un ojo falso que miraba a la cosa que se parecía a la hija de Morningstar como si la amara.

—"Muéstrame todo lo que tienes" —Susurró a su oído, aunque sabía que no podía escuchar su voz.

Entonces, Nuriel observó todo detenidamente, aquellos recuerdos de Vagatha, desde el momento en que ella conoció a Albert (Alastor), hasta el minuto en que presenció el atentado contra la cosa que se parecía a la pequeña anticristo… Y todo cobró cierto sentido.

La hija de Morningstar está en la tierra.

Por supuesto, no era esa cosa aberrante que estaba en la habitación. No, los recuerdos de la mujer humana le mostraron que la hija de Lucifer vivió un tiempo allí, y de alguna manera la intercambiaron con la cosa que se parecía a ella.

¡Lucifer había mentido todo ese tiempo! Tan predecible...

El anticristo llegó a la tierra antes de lo previsto por culpa de los propios humanos, eso era cierto según los recuerdos de aquellos que estaban en el edificio.

Aunque claramente ellos no sabían quién era ella. Había sido muy astuta como para ocultar su verdadera naturaleza.

No era de extrañar, el anticristo debía ser atrayente, amigable y astuto para cumplir su rol en los designios del creador.

Sólo que era demasiado pronto. Pensó un momento al respecto y decidió su plan de acción.

Pero antes que nada, necesitaba saber dónde estaba el único humano que podría saber qué, por todos los cielos, había pasado con la hija de Lucifer.

Necesitaba buscar al tal Albert (Alastor); un pecador asqueroso y aberrante, como le gustaban a Morningstar.

Miró detenidamente a la chica a la que le había leído las memorias. Tenía potencial a pesar de ser una pecadora.

Pensó que tal vez un pequeño milagro como agradecimiento por su ayuda involuntaria sería bueno.

Y entonces, colocó una de las plumas de sus alas sobre ella.


†*****†


La tormenta de nieve de aquel día fue la primera gran tormenta de la temporada, y pintó todo de un blanco puro hermoso, orillando a los habitantes de la ciudad y los alrededores a resguardarse en sus casas sin mucho que hacer.

Charlie y Alastor no eran la excepción. Por supuesto, tampoco es que la princesa rubia pudiera salir más allá de unos cuantos metros del jardín trasero de esa casa.

Así que la pareja de seres sobrenaturales que se alojaba en aquel domicilio, en ese momento estaban recostados uno junto al otro en la sala de estar, frente a la chimenea, sobre unas mantas acolchadas escuchando un poco de jazz suave en la radio.

Hasta hacía una media hora, más o menos, se habían deleitado con un dramón basado en Las cuitas del joven Werther; Alastor sentía cierto irónico disgusto al escuchar la radionovela, siendo que la protagonista objeto del amor del hombre suicida tenía el mismo nombre que la princesa.

Charlotte.

En algún momento se vio reflejado un poco en los pensamientos angustiantes del estúpido suicida y se sintió avergonzado y tonto. ¿Acaso así se sentía el amor? Sólo debilidad… sólo angustia y falta de autocontrol.

Y aún así la necesitaba a su lado.

Los pensamientos intrusivos que se pasaban todo el día lamiendo su nuca no podían estar más de acuerdo con él; y lentamente empezaron a empujar la idea de amarla definitivamente en la única vía que un ser como él podría hacerlo.

Reclamarla para siempre.

Atarla al vacío de su alma.

Hacerla suya eternamente.

Saborear el sabor de su amor y su miedo.

Beber su hermosa sangre.

Escuchar tales aseveraciones en un ciclo interminable no ayudaba mucho a su situación incómoda, pero tampoco haría nada al respecto.

Alastor estaba bien tal y como ahora se encontraba, con la cabeza de la rubia en su pecho, apenas sosteniendo una conversación con ella.

Luego de la radionovela, Charlie se había puesto a hablar de sus sueños. De su situación en el infierno; no es que fuese la cosa más interesante del universo, pero a Alastor le gustaba mucho el timbre de voz de la princesa y se obligó a oír cada palabra.

Era mucho mejor que escuchar la pelea interna de él y las voces susurrantes al menos.

La Demon Belle hablaba sobre su idea de la redención de las almas humanas pecadoras. De proyectos que tenía en mente y que hasta el momento no pudo haber cumplido por diversas situaciones.

La desaprobación de su padre era el obstáculo principal. No es que el gobernante del infierno fuese un padre que no la apoyara, simplemente pensaba que tal idea de su pequeña manzanita era tonta y una pérdida de tiempo y dinero, y obviamente no le iba a dar alas para que ella simplemente se estrellara sin más.

—"Bueno, él tiene un punto." —Opinó honestamente el wendigo. —"Dudo que a alguien que no le importó en su vida humana hacer las cosas bien lo haga en su vida en el infierno…"

La cara de Charlie se decoró con un puchero; ella lo sabía. Claro que lo sabía, pero…

—"Pero, hay gente en el infierno que no merece estar ahí." —Respondió ella. —"Personas que no lastimaron a nadie, sólo a sí mismos… O personas que ayudaron a otros de una manera poco convencional, como los que asesinaron para proteger a alguien."

—"Charlie, mon chèrie, entiendo tu punto… sin embargo, dudo que a los ángeles siquiera les importe… Hacen una masacre anual para mantener a raya el infierno y alimentar el sello de los durmientes para su conveniencia, dudo mucho que quieran cambiar las cosas. No les conviene."

—"Lo sé Al, ahora entiendo mejor sus motivaciones… Pero todavía tengo fe en que si mostramos una alternativa para…"

—"La única alternativa sería matar a los dioses, Charlie, a todos los dioses." —Los ojos de Alastor brillaron con anhelo. Si pudiese liberarse, tal vez podría hacerlo. Empezar a alimentarse con ellos y a amasar poder… y así proteger a su preciosa posesión.

—"El cielo es una mentira entonces" —Dijo la rubia como si le doliera tal afirmación. —"No creo que sea posible hacer lo que dices…"

—¡Oh! Mon amour, preciosa, ¡que no caigan esos ánimos! Hay otras vías para mejorar la situación de esas almas descarriadas y sin valor que tanto te preocupan. Por ejemplo, podrías intentar darles un espacio seguro. Un lugar específicamente para ellos donde tú puedas guiarlos."

Los ojos de Charlie se abrieron con emoción. ¡Un lugar seguro para las almas de los pecadores que no merecían estar en el infierno, o que desean una nueva oportunidad!

—"Esa idea es… ¡Maravillosa!" —Charlie aplaudió emocionada mientras construía castillos en el aire. —"Tendré tantas cosas que planear y hacer en cuanto vuelva a casa…"

Alastor sonrió más profundamente. Su idea había nacido de la jaula que él construyó para Charlie en su hogar.

Si él quería protegerla de los durmientes, tenía que enjaularla también en el infierno.

Debía hacerlo.

Pero no quería hacerlo en contra de su voluntad.

Así que encontró una oportunidad. Ella deseaba un lugar seguro para sus pecadores.

Él se lo daría. Lo haría para que ella estuviera a salvo… ¿No era conveniente? Le daría lo que tanto anhelaba y él obtendría la seguridad para dejarla mientras arreglaba sus asuntos con lo que podría llamársele sus tíos.

Alastor estaba satisfecho con esa pequeña victoria.

Convencer a Lucifer no sería difícil, no ahora que la atención de los inefables estaba sobre su pequeña.

No es que no pudieran llegar al infierno los acólitos de los dioses del vacío. De hecho estaba seguro que una pequeña armada de ellos ya estaba sembrando su propio caos allí, a la espera de que Alastor decidiera unirse a la fiesta.

Porque él, de entre sus hermanos, era la única matrioshka que podía llegar ahí sin tener que sacrificar demasiado, sólo tenía que abandonar su vasija mortal.

Pero no era imposible que sus hermanos mayores llegaran al infierno.

Sabía de ellos, regados por los diversos planetas del universo… y también estaban los hijos durmientes de los dioses sellados.

Si ellos despertaran… si ellos lo acecharan. Probablemente las cosas se pondrían calientes ahí.

No podría asegurar ganar si ellos se unieran contra él en un solo grupo.

Por eso necesitaba que su padre lo liberase. Tener una ventaja, dejar de estar conectado a esas voces incesantes que intoxicaban su mente.

Así, el podría extender sus alas, y planear tranquilamente cualquier cosa que se le ocurriera sin temor a ser descubierto.

Sin temor a ser amarrado como un perro con las cadenas de la locura.

El caos reptante, su padre, lo había prometido… y con ello lo había enviado a una encrucijada.

¿Podría embarazar a Charlotte sólo para sus propósitos?

¿Podría convencerla de eliminar a esa criatura en cuanto él estuviera libre al fin?

Lastimarla para protegerla no sonaba bien ante sus ojos. ¿Pero había otra opción?

Él necesitaba ser libre para poder protegerla. Y la libertad se la concedería un hijo entre él y esa hermosa mitad celestial.

Un hijo que no tenía por qué nacer…

La voz de Charlie continuaba con su preciosa diatriba sobre lo que quería hacer en el infierno, con su gente.

—"…Entonces no habrá problema convenciendo a mamá… de hecho, probablemente esté feliz de que encuentre algo en lo que concentrarme luego de todo el caos de la ruptura del compromiso con…" —había hablado sin pensar. La atención de Alastor fue captada inmediatamente con tales palabras.

—"¿Compromiso?" —La voz del wendigo sonaba claramente consternada. ¡Por supuesto que seguramente ella tenía a alguien en el infierno! No es que ella fuese una monja o algo así.

Y algo dentro de él se retorció con rabia.

—"Si… yo… ehm… tenía un prometido con el que iba a romper justo el día que me trajeron aquí. Así que prácticamente todavía estoy comprometida… ¡Pero realmente ya no quiero nada con ese pedazo de basura!" —Charlie estaba nerviosa. Una parte de ella tenía miedo de que la sola mención de su prometido explotara una bomba.

Alastor la amaba, estaba segura de ello, pero ella sólo había conocido una relación amorosa tóxica y emocionalmente abusiva, así que la parte de ella que se había sumido en las aguas de la desesperación en su relación con Seviathan esperaba con miedo y ansiedad la explosiva reacción del hombre que ahora la amaba.

Pero eso nunca llegó; al contrario, hubo un silencio tranquilo, demasiado tranquilo.

La mente de Alastor estaba a punto de caer hacia la seducción de las voces susurrantes… Ella no parecía apegada a tal ser que se decía su prometido, por lo que seguramente estaba bien.

Alastor podía robarse a Charlie de cualquiera, si era necesario incluso podría añadir a ese ser que la había acaparado hasta hacía poco en su lista de seres con los que tenía que lidiar.

—"Mon chèrie, no tienes por qué darme explicaciones… No te preocupes." —Sin duda, su voz era apacible. Una parte del corazón de Charlie suspiró de alivio, pero otra parte había dado por sentado que Alastor no la lastimaría. No como lo había hecho su ex.

Tal vez era por esa razón que ella quería estar a su lado aunque no estuviera segura de sus propios sentimientos.

Probablemente, ella deseaba permanecer con él porque necesitaba la suavidad de sus modales. La honestidad bruta de sus palabras y la picardía de los momentos que habían compartido.

Si bien, hubo un momento en el que ella francamente lo odió, no podía culparlo del todo. Ella estaba consciente de que él trabajaba para su padre, y de que Lucifer le había ordenado mantenerla segura en el mundo humano.

Sí, Alastor sólo seguía órdenes, pero le había dolido lo que pasó. Y por supuesto ella ya le había perdonado.

Pero incluso cuando la obligó a quedarse encerrada en esa jaula que habían construido entre Alastor y su padre, él nunca le hizo daño.

Incluso cuando tuvo que someterla, cuando ella experimentó por primera vez los terrores del vacío, él no le hizo daño.

Así que confiaba en él, siendo que había tenido tantas oportunidades para dañarla. Sobre todo después de esa confesión al respecto de que las voces le pedían comérsela en el sentido literal de la palabra.

Al final ella rompió el silencio cómodo nacido después de las palabras del joven wendigo.

—"Al… sabes… me gustaría que fueras a casa conmigo, y enseñarte mi mundo como tú me enseñaste el mundo humano." —Ella se incorporó, buscando el rostro del hombre que decía amarla, pero se encontró con la imagen de Alastor cubriendo sus ojos con el torso del brazo que tenía libre. Parecía dormido.

Ella sonrió, acarició su cabello rojizo y alcanzó sus labios con los suyos, depositando un beso suave.

—"Dulces sueños, Al…" —Dijo, y se acomodó en su pecho como había estado antes, mientras escuchaban la radionovela.

La chimenea crepitaba todavía con las cenizas calientes de la madera consumida y el tic toc del reloj de pared marcaba un ritmo ensoñador.

Pero Alastor no estaba dormido.

Él había escuchado cada palabra y sentido cada movimiento de la princesa infernal que adoraba.

Todavía había algo empapado en una ira profunda con respecto al "compromiso" de Charlotte con quién sea que fuese el ser que ella denominaba como basura.

Si bien, eso no era lo que lo orilló a fingir que estaba dormido, aceptaba gustoso que sí tenía que ver con su mal humor.

Necesitaba desahogarse… y justamente llegó un insecto de cuatro alas para ayudarlo a liberar el estrés.

Esa pequeña alimaña había estado rondando la barrera poco antes de que Charlie empezara con su diatriba sobre mejorar el infierno y esas cosas sin sentido pero hilarantes que adornaban su linda cabeza.

Francamente, Alastor pensó en dejar estar a ese insecto alado hasta que se cansara y se fuera. Pero las cosas habían cambiado.

Incluso si Charlie le había dado un pequeño beso de buenas noches, su humor no había mejorado.

Así que envió su conciencia a su sombra y le dio la bienvenida al tonto ángel que rondaba su territorio.


†******†


Nuriel viajó hasta donde los recuerdos de la mujer morena la guiaron. Era una casa de aspecto común y corriente a las afueras de la ciudad, rodeada de nada más que bosque.

Cualquiera que viese aquel edificio acogedor ni siquiera se imaginaba lo que era en verdad, pero Nuriel podía ver la verdadera naturaleza que rodeaba tal construcción humana.

Sobre la casa de fachada verdosa se alzaba una barrera que los humanos no podían ver, pero que Nuriel podía observar con claridad.

Un humo transparente que parecía un tornado eterno rodeaba aquella casa, los tonos rojizos y verdosos que salpicaban el humo poseían caras agonizantes.

Cuando Nuriel había arribado al lugar tal cosa no estaba. La barrera ni siquiera se podía ver, solo percibir. Y de pronto, como si aquel que la levantó se hubiera dado cuenta de su presencia, tal cosa se había vuelto aberrante y asquerosa.

Por supuesto, Nuriel analizó esa barrera horrible como pudo, pero todo esfuerzo fue infructuoso. Ni siquiera pudo acercarse a tocar la cosa cuando la corrupción asquerosa amenazaba con atacar.

Se quedó ahí un momento, pensando qué hacer. Dentro de esa cosa estaban las respuestas sobre lo que había ocurrido con la hija de Lucifer. Incluso podría aseverar que ella estaba ahí, pues ¿por qué estaría tal cosa sucia levantada frente a sus ojos su no querían esconder algo importante?

Si tales conclusiones fuesen acertadas, significaría que Lucifer se había aliado con los entes del vacío, los inefables; tal cosa sería inaceptable.

Porque aunque el anticristo estuviera en la tierra por accidente y fuese imposible de devolverla al infierno, siempre habría una solución, como matarla, por ejemplo.

Total, Lucifer podría tener otro pequeño anticristo como compensación.

Pero si la oveja descarriada de Morningstar se había aliado con los inefables… eso era una transgresión que nadie iba a dejar pasar, y ni hablar de tener un poco de piedad si era así.

Toda su diatriba mental fue cortada de tajo cuando unos tentáculos salieron del suelo e impactaron contra su cuerpo.

Ni siquiera los había sentido venir, no se había dado cuenta de la presencia de esa abominación.

Nuriel tembló, levantándose como pudo del suelo nevado. Era la primera vez que había tocado el piso terrenal… ¡lo habían obligado a tocar suelo mortal!

Nuriel se sintió asqueado y alarmado mientras se elevaba para buscar de dónde había venido el ataque.

Más tentáculos salieron del piso, atacándole, logrando esquivar apenas con sus sentidos alertas.

Entonces lo encontró, a ese monstruo sonriente.

Ni siquiera parecía querer ocultarse, simplemente se había fusionado con las sombras de la noche.

Parada en el pórtico de aquella casa maldita, una sombra humanoide con características animales, sonreía.

El corazón de Nuriel latió con fuerza, y sintió que sus alas temblaban.

Un tentáculo rozó a su derecha.

La sombra empezó a crecer, y algo como astas se expandieron en su cabeza como si fuese un árbol retorcido y seco.

El ambiente que los rodeaba empezó a distorsionarse.

Nuriel pudo observar cómo la realidad inmediata a él se torció de una manera extraña.

Y entonces las escuchó…

Las voces que cantaban una cacofonía incomprensible lo rodearon.

Su corazón se paró por un segundo.

Ahora se estaba enfrentando a algo que nunca antes había sentido, y se dio cuenta de que esa cosa no era un clérigo de los inefables. No era un humano.

Parecía un humano, ni siquiera se sentía la presencia de la locura y desesperación del vacío hasta que empezó a atacar de verdad.

Eso era algo más… algo más aterrador y perturbador de lo que Nuriel conocía.

Algo en su persona lo instó a huir… pero estaba congelado.

Los tentáculos viajaron hacia Nuriel inevitablemente, con ansiedad por rasgar las inmaculadas alas blancas.

Estaba a punto de ser asesinado.

Nuriel, el ángel llamado la luz de dios, iba a ser borrado del mundo y arrojado a la locura del abismo.

Sólo cerró los ojos y esperó lo inevitable.


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Notas de autor:

Estoy en racha, jejeje.

He estado escribiendo unas 7/9 páginas por día cuando me lo propongo (igual no es mucho pero es trabajo honesto). Es bastante impresionante si tomamos en cuenta de que solo escribo cuando mi hijo duerme.

Saben, estoy tomando esto como una especie de terapia de manejo de estrés. La maternidad me está matando un poquito, y aunque fue planeado, a veces quisiera tomarme un descanso.

Tengo a un hombre maravilloso al lado que cumple muy bien su papel de padre, pero aún así no puedo evitar sentirme desbordada por la maternidad. Es algo muy común en las mujeres, saben, porque dejamos de ser nosotras mismas por un tiempo bastante largo al decidir ser madres.

Pero bueno, aquí no es buzón de quejas.

Estaré escribiendo más en mis tiempos libres (dónde debería dormir, jajajaja). Ahora vivo del café y la ansiedad.

Gracias.

Nos vemos en el siguiente capítulo.


†****†


Nota 2:

Publicar en FFnet me resulta complicado, así que normalmente voy a estar publicando en otras plataformas mucho antes que aquí, ya que me es difícil acceder a mi PC desde que soy madre y sólo puedo hacer mis cosas en el teléfono, y pues sabemos que FFnet no es amable con los autores en el celular, así que me veo en la necesidad de hacer esto.

Si alguien gusta seguir leyendo aquí tendrá que esperar al menos hasta que sea sábado o me dejen conectarme a mi pc unos minutos entre semana.

Mientras tanto pueden encontrarme como Iszeth en Ao3 y Wattpad.

Gracias de nuevo :D