En aquellos días ni siquiera la conocía en persona, pero si por un apodo. Ella también tenía uno e igual al de Agnes era un sobrenombre irónico, pues tenían que ver con las carreras que cursaban y las futuras profesiones que tendrían.

Ambas eran muy conocidas, primeramente, por ser las primeras en introducir los besos franceses a la universidad. Y, en segundo lugar, y de lo que más se enorgullecía Rita…

…hacer gemir a los hombres.

Quizás era porque las facultades de sus escuelas eran las más alejadas entre sí, pero no la conoció en persona dentro de la universidad. Apenas escuchaba rumores de alguien como ella, y posiblemente Agnes también. Adicional a su principal reputación, Rita tenía un record. No era algo que hubiera decidió hacer, pero después de romper con 10 chicos en dos meses, una empieza a llevar la cuenta.

Y fue en su treintaicincoava ruptura del año que finalmente la conoció. Y en circunstancias similares a las suyas.

- "Podrías no besarme así", "Me avergüenzas". Vaya idiota –mascullaba molesta en medio de una de sus ya rutinarias y rápidas caminatas casi semanales al bar más cercano a la universidad. Pero esa noche en particular un pequeño grupo llamo su atención. Cinco chicos, no sabía quiénes eran, pero lo que hablaban era lo que le hizo detenerse para escucharlos, pues era similar a lo que había dicho el grupo del tarado con el que recientemente había rompido.

-Ya cállense! –gritó el del medio, mientras sus compañeros a su alrededor se burlaban de él… gimiéndole?

-Mmmhhh… Bonnie!… ¡Más duro! Mmmhh ajajajaja

-Mmmhh… Bonnie!… la tienes tan grande!… ajajajaja

-Ah… AH…. AHH! ¡BONNIE! ¡PÁRTEME EN DOS! AJAJAJAJAJA…

-YA CIERREN LA PUTA BOCA!

Ella solo se quedó observando desde lejos, mas solo una cosa le intrigaba, además de lo familiar de la escena.

- ¿Quién es Bonnie?

Dejo caer los hombros y siguió con su camino, no le dio mucha importancia más allá de saber que alguien más había tenido una pésima noche de sábado. Es más, lo único que hizo lo que había visto fue recordarle por qué estaba tan fastidiada, y eso la enfureció más. Ni bien entro al bar se acercó a la barra y compró una botella completa de vodka, la cual no tardo en medio vaciar sin importarle estar mojando sus prendas con el licor, debido a su forma poco fina de beber.

-Buaj! –exhaló sin soltar la botella. Se limpió la boca con el puño de su manga y miro directamente hacia detrás de la barra de licores, encontrándose con una amargada rubia pecosa que parecía desafiarla con la mirada. ¿Quién rayos era?... ¡¿Acaso quería pelea?!... ¡¿O quizás se creía mejor que ella?! Parpadeo un par de veces y, al mismo tiempo que entendió estaba viéndose en un espejo comprendiendo lo borracha que ya se había puesto. Y, aquel reflejo, empezó a sollozar al igual que ella.

- ¿Por…por qué… por qué me dejo…? –apoyaba su frente en la mesa y posaba su mano libre sobre su cabeza, al empezar a extrañar al imbécil –¿Qué…q…q…qué hice mal…? –Y siguió así por un rato.

-S…s…soy una estúpIDA! ¿Pero qué…QUÉ puedo haCER? ¡Me gusta be…BE…besar ASÍ! ¡Y si no…no.…no les gusta…ese ES… SU… SU... PROBLEMA!

Con eso ultimo volvió a levantar la botella dispuesta a verter el resto de su contenido por su garganta.

-A ti también? –El líquido que rozaba sus labios se detuvo cuando alguien a su lado le hablo.

Bajo el trago y volteo a su derecha encontrándose con una joven no mayor a ella, pelirroja, cabello suelto, gafas y con un lápiz sobre una de sus orejas, vistiendo una gabardina negra con 6 botones como sobretodo hasta donde podía ver, y además una pequeña copa de lo que parecía vino, entre sus manos.

-Q…qué dijis…te?

-Oh, me disculpo. Te estuve observando desde que entraste y muy molesta. Al principio, no me importo, pero por lo que estuve escuchándote decir, sin querer claro, estoy segura de que acabas de romper con alguien por como besas. Si es eso, solo digo que a mí me pasó igual

Rita se le quedó viendo, no la había notado cuando se sentó en la barra. Miro la botella de vodka y de nuevo a la chica. Estando ebria le costaba unos segundos procesar las cosas, pero, real o no, no le costaba nada responder.

-Ajajaja… lo siento, compañera. Lamento si rompiste con tu novio… pero no creo que haya sido de la misma forma

-Creo que esa es mi línea

La rubia volvió a carcajearse. ¿Quién era esta chica? Bueno, si bien la idea de tener alguien con quien compartir sus penas y quizás hasta sobrellevarlas, le gustaba. Aunque tuviera buen busto, de ninguna manera permitirá una niñita educadita, como la que se notaba que era, pensara que puede igualarse si quiera un poco a toda una mujer como ella.

- ¿Vas a la universidad?

- Si, ¿Por qué preguntas?

-Dijiste que eras como yo. Entonces… ¿Cuántos novios has tenido desde que entraste? –preguntó burlescamente, dándole unos leves golpes con el codo –"Si es real… je"

-mmm…. ¿Contando con el que me dejo hoy? –Rita asintió con la cabeza –Creo que… –se puso a contar con los dedos con los dedos –…entre 27 y 28 –respondió sonriente –La verdad no llevo la cuenta, ¿tú sí lo haces?

Rita se quedó boquiabierta. Puede que ese número no se acercara tanto a la suyo, pero era uno bastante alto. No conocía a nadie que haya tenido más de 3 o hasta 5 novios… por año, pero esta chica…

-Y ya que preguntas, ¿tú cuantas parejas has tenido?

-Eh… yo? –fue tomada por sorpresa –yo… contando la… de…de… hoy…?

-Qué, acaso mi cifra te asusto? –se burló la pelirroja llevándose su copita a la boca con una sonrisita. Y tal acción consiguió que Rita pusiera desafiante, haciéndola responder orgullosamente.

-Yo he roto con 35 chicos en lo que lleva el año

La chica se sorprendió casi atragantándose con su bebida –Treinta y cinco, ¿enserio? Wooaaauuu… –ante la reacción, la rubia se llevó su botella a la boca con la sonrisa se victoria.

-Eso debe ser mucho sexo

-Puufffhhh…*cof*, *cof*, *cof*, *cof* QUÉ?! –chilló escupiendo el alcohol –ME ESTAS LLAMANDO PUTA?! –gritó indignada –¡PORQUE TU Y TUS 27 NOVIECITOS NO ESTÁN EN POSICIÓN DE DECIRME ALGO COMO ESO, NIÑA ZORRA!

-Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡No quise decir algo como eso! –se retractó asustada –E so solo que 35 parejas…

-Para tu información, ¡yo soy RITA, LA DENTISTA AMBARINA! ¡NO RITA LA PUTA AMBARINA!

- ¿Tu eres Rita la Dentista Ambarina?!

Antes de que Rita le saltara encima a la extraña fue atrapada en el aire por uno de los sujetos de seguridad que cuidaba la cantina durante la noche y, en medio de pataletas y groserías por parte de la rubia, la obligó a retirarse.

-JAMÁS ME HABÍA SENTIDO MAS INSULTADA EN MI VIDA! –gritó mientras era sacada del establecimiento y dejando a la joven pelirroja con un rostro de impresión por lo ocurrido.

Rita intentaba no caer al suelo mientras la calle por la que caminaba se tambaleaba de un lado a otro, había terminado su trago de manera forzada, eso acrecentó su ebriedad y ahora, cada vez que levantaba el pie derecho la vereda se inclinaba hacia la izquierda y viceversa. No obstante, eso no era lo más jodido.

- ¿Cómo se atreve esa estúpida?! ¡Yo soy una amante pasional, no una cualquiera! –maldecía en dirección al bar –Y apuesto a que esos 27 no son más que 7 granosos y patéticos nerds! –se burló –Yo besaba hombres cuando… CUANDO TU APENAS USABAS PAÑALES! ¡Y YO! ¡YO ERA QUIEN LOS HACIA GEMIR MI NOMBRE! ¡NO ELLOS A MÍ!

Rita empezaba a desquiciarse, ¡quería golpear a alguien en la cara! No... ¡Quería golpear a esa perra pelirroja en la cara! ¡Romperle sus lentes, su nariz y ese rostro de angelita con el que la insultó! Se lamentaba no haberlo hecho antes de irse de ese lugar –¡Y NI SI QUIERA SE COMO SE LLAMAN! –continuo –¡35 IDIOTAS Y DE NINGUNO ME APRENDÍ SU NOMBRE! ¿QUÉ TE PARECE?, ESTÚPIDA! 35! …35!... 35…3 y 5… y…y ninguno… ninguno se quedó a mi lado…

El decir el número le hizo recordar el porqué de haber ido a ese bar en primer lugar. Aquel chico, fuera quien fuera, era parte de una larga, pero muy larga lista de fracasos amorosos. Y todo por la misma razón.

No le decían La Dentista Ambarina por nada.

Tenía la reputación de, al momento de besar, pasar su lengua por la boca del privilegiado, concentrándose más que nada en los dientes y encías de este, luego envolvía su legua alrededor de su pareja y terminaba sacándole un gemido. Siempre vencía en esas batallas de lengua. Y a los chicos no les gustaba "verse como la chica" en el noviazgo. Cada uno de ellos terminaron rompiendo con ella.

No cambiaría, no tenía por qué. Le gustaba besar de esa forma y no lo hacía por jactarse de siempre ser la vencedora, simplemente le encantaba entrelazar su lengua, ya que era su manera más sincera de expresar sus sentimientos. Nunca le intereso si le correspondían o no con la misma pasión, incluso se dejó vencer unas cuantas veces cuando el chico demostraba esforzarse. No le interesaba un título que ni siquiera había pedido. Solo estaba siendo ella misma, pero eso hacía que después de un tiempo terminaran con ella y, aun así, nadie creía que había sido la "perdedora" … ¿Cómo hay ganadores y perdedores en una relación? ¡Eso era una estupidez cuando hay amor!

Tal vez ese era el problema… nunca hubo amor, ni respeto y posiblemente ni siquiera era una relación. Quizás nunca hubo nadie que la quisiera por quien era, sino por saber si podían derrotar a Rita La Dentista Ambarina. No la veían sino como un reto a vencer o un premio que ganar, y encima uno muy vulgar. Muchas veces pensó en cambiar su estilo de besos. No le gusto. Se mentiría a si misma si dijera que lo valía. Pero volver a como era en realidad lo único que dejaba era que volviera a estar sola. Como ahora…

-Y para siempre…–sollozó. Sin darse cuenta había llegado a una banca del parque de Royal Woods, en donde se había sentado y luego recostado en el frío de esa noche.

Hasta que apareció ella.

-Rita? Rita? Rita! –gritó preocupada al momento de ver a la susodicha tirada sobre una banca y llorando desconsoladamente. Era la chica pelirroja del bar, la cual se había sentido tan mal por insultar y hacer que echaran a la rubia que decidió seguirla para disculparse siguiendo los gritos e insultos hacia su persona. Se los merecía, al igual que el posible golpe que recibiría, después de lo que hizo.

-Qui…quien…? Ugh, er...ere…s t…t…tú. –repudió al momento de ver de quien se trataba –¿Qué qui…quieres?! Lla…llamar...me zorra… otra ve…ve…vez?! Te enseñare…. ¡Que conmi…conmigo na...nadi…e se METE!

Y se abalanzo hacia la chica, pero esta la esquivo temerosa del golpe haciendo que se fuera de largo y cayendo de cara –¡BRUJA! –la insultó al fallar en su ataque.

-Oh no! ¡Lo siento! No fue mi inten…

La pelirroja se detuvo al ver que los ojos de Rita se volvían a llenar de lágrimas y, volviendo a plantar su rostro en el suelo y llorando desgarradoramente –La…la... ¡lárgate! –su voz quebradiza y el hecho de estar más herida hicieron sentir culpable a la sobria. Y aun temiendo que la atacara, se arrodillo y abrazo a la rubia intentando reconfortarla.

- ¿Qu...qué ha…hac…haces?…suéltame! –intentó zafarse del agarre, pero la chica la agarró con más fuerza.

- Lo siento! ¡De veras lo siento! Lo que dije fue una idiotez. Soy una idiota. Solo lo dije por decir. Enserio, ¡lo siento!

Rita quiso protestar más para que la dejara ir, pero el sentir el calor de un abrazo sincero… solo lo dejo salir.

-AHH…NO!¡Ti…tie...tienes razón! So…so…so..soy una …zo…zo..ZORRA! WAHH… WAH…–lloraba descontroladamente en el hombro de la pelirroja. Eso impacto a esta última, haciéndola entristecer por ver el daño que había hecho la estupidez que dijo.

- ¡No, no es cierto! ¡Tú no eres ninguna zorra!

-Si lo soy! WAhh…Wahh...soy una zorra!

- ¡No, claro que no! –repitió molesta.

- Si…si… lo so…soy! Ahh! ¡Ah…! Soy Rita la…la... ZO...*SLAP*

La pelirroja la abofeteo, no iba a dejar que se siguiera insultando de esa manera, no alguien como ella.

-Tú no eres una zorra! ¡Por qué si tú eres una zorra! ¡Yo soy una zorra! ¡Y YO NO SOY NINGUNA ZORRA ¡Y NO PERMITIRÉ QUE ALGUIEN ME HAGA SENTIR ASÍ! ¿Qué ACASO NO ERES RITA LA GRANDIOSA DENTISTA AMBARINA?!

Rita se había quedado impactada por la bofetada y más aún por la pregunta. Sus lágrimas aun recorrían sus mejillas y su voz titubeaba, además de seguir ebria.

-RESPONDE! ¿LO ERES?!

-si…si…sí... –contesto suavemente.

-Y ENTONCES?! ¿POR QUÉ LLORAS?! ¡!ERES UNA HEMBRA QUE NO SE DEJA DOMINAR POR EL HOMBRE, ¡UN EJEMPLO PARA TODAS LAS MUJERES!

-UN EJEMPLO DE COMO SER, ¡SI QUIERES PASARA EL RESTO DE TU VIDA SOLA QUERRÁS DECIR!

- ¿Qué?!

- ¿QUÉ NO ME OÍSTE EN EL BAR?! ¡TUVE 35 NOVIOS! ¡Y LOS 35 ME DEJARON!

- Y QUÉ CON ESO?! ¡ELLOS SE LO PIERDEN!

- ¡¿QUE NO TE DAS CUENTA?! ¡NUNCA VAMOS A TENER UNA RELACIÓN ESTABLE!

- ESO NO ES VERDAD! TARDE O TEMPRANO ALGUIEN…

- NO ES CIERTO! ¡NO ES CIERTO! ¡NO ES CIERTO! –armó un berrinche como una niña –NADIE VA A VENIR! ¡NADIE NOS VA A AMAR! ¡NI A TI! ¡NI A MI! ¡PODRÍAMOS TENER 35 O 27 PAREJAS MAS Y NINGUNA SE QUEDARÁ A NUESTRO LADO!

La pelirroja levantó de nuevo la mano, no quería, pero si era necesario abofetearía nuevamente a Rita. Sin embargo…

- ¡NUNCA ME PEDIRÁN MATRIMONIO! ¡NUNCA ME CASARE! ¡NO CAMINARE AL ALTAR VESTIDA DE BLANCO! ¡NO SERÉ MAMÁ! ¡NO VOY A TENER HIJOS! ¡NO LOS LLEVARE A LA ESCUELA! ¡NO LES COCINARE LO QUE LES GUSTA! ¡NO LOS CUIDARE CUANDO ESTÉN ENFERMOS! ¡NI LES GRITARE CUANDO SE PORTEN MAL! ¡PORQUE NO VAN A EXISTIR!

Esas palabras la detuvieron. Y es que la verdad, que alguien como Rita dijera algo así era inesperado, no lo creería si no lo hubiera escuchado de ella en persona.

-Voy a morir s…so…sola!

La rubia terminó por romperse en los brazos de la pelirroja, ya no decía nada, solo lloraba y lloraba. En cuanto a la otra chica, ella no sabía que decir ni que pensar. ¿Matrimonio? ¿Hijos? Jamás se le ocurrió pensar en eso tan pronto, tampoco conocía a nadie que pensara así. Apenas se había convertido en adulta y sus únicos intereses eran la escuela, chicos, fiestas, amigas. Pero… ¿Comprometerse para casarse? Ni si quiera se comprometía con un solo estilo de ropa, a lo mucho lo había hecho con la copa de vino que acostumbraba a tomar cada fin de semana.

-Oye…Oye… Todo estará bien, ¿sí?

A lo largo de su vida sufrió y consoló a amigos, familiares, entre otros, en temas cotidianos. La muerte de un familiar, una mascota o una despedida, una ruptura amorosa, bastante experiencia tenía en eso ultimo desde mucho antes de llegar a la universidad. Pero, ¿cómo se consuela a alguien que quiere ser madre? –"Tranquila, ¿estoy segura de que encontraras a alguien que te embarace? Calma, ¿siempre se puede adoptar? ¿Y si te consigues un gato?" –No, todo eso se escuchaba mal. No le iba a decir eso…. Que horrible. Jamás en su vida se había sentido tan impotente. Había una chica que respetaba como mujer pidiéndole ayuda, y ella no podía hacer nada.

-Ya, ya, déjalo salir…–escogía sus palabras con cautela, no quería decir otra estupidez que empeorara las cosas –Rita… ya es muy tarde. Royal Woods no es un sitio peligroso, pero no te puedo dejar aquí afuera, ¿para dónde queda tu casa?

-Agu…agu…agu…–no había caso, estaba complemente ebria y aun no se recuperaba del hecho de… ¿pensar que no será madre? ¿Algo así puede afectar tanto a una persona a esta edad?

-Está bien, te llevare a mi departamento, ¿ok? Te prepare un té, te darás una ducha y te prestaré una de mis pijamas. Y…si quieres… podemos hablar de esto mañana en la mañana…

-AGU!

-O no! No lo hablaremos si no quieres y… comeremos helado en el desayuno, ¿está bien? Pero ya no llores

-…mju…

Qué noche para más extraña.

Primero, se conoció e insulto sin querer a Rita La Dentista Ambarina. Segundo, la tuvo que consolar, pues descubrió que quería ser madre y piensa que nunca lo será. Y, tercero, y esta parte si era la más rara, no solo la estaba llevando a su departamento, ¡sino que había sonado como una mamá para hacerlo! Animándola con palabras reconfortantes y mimándola con helado para que se calmara. Y solo porque no quería verla llorar.

- "Esta chica hace que me comporte rara"–pensó sin saber que en sus mejillas se formaba un ligero rubor producto de lo bochornoso que había sido tratar a Rita como… ¿una hija?

Y así fue como la pelirroja cumplió con lo que dijo. Llevó a Rita a su casa, le dio una bebida caliente e incluso le preparo la tina para que se duchara. Al salir del agua caliente la rubia se sentía un poco mejor. Se vistió con un camisón verde oscuro que le dio, pero no se puso las bragas que le presto, pues simplemente le pareció demasiado de parte de una extraña.

Ella dormiría en la habitación de la chica, y esta última en su sofá cama. Al principio, no quiso aceptar, pero la pelirroja la convenció diciéndole que no la dejaría quedarse con el colchón más cómodo de la casa.

Si ella lo decía…

Cuando llego a la habitación la encontró con una almohada en su brazo lista para irse, pero Rita la detuvo. Quería disculparse. Ambas se sentaron en la cama y lo hicieron.

-Lo siento. Actué y hable sin pensar, me comporte como una idiota ¡Y si quieres pegarme…!

-No, no es necesario. Cuando me emborracho soy violenta, pero la verdad yo detesto la violencia

-Aun así! Yo te abofetee, creo que te debo

-No, evitaste que me siguiera insultando. Aparte, sé que no tenías las intenciones de lastimarme. Además, yo creo que ya estamos a mano, es decir, pudiste dejarme en la calle, pero me trajiste a tu hogar

-Si… eso creo… jajajaja

-jajajajaj

-Pero enserio, lo lamento. De saber que eras Rita La Dentis…

-No lo digas! Por favor…

-Oh… lo siento…

-Tranquila, vayámonos a dormir. No creas que olvide el helado que me prometiste para el desayuno… Maaa… ajajajajajaj

-Muy graciosa. Sigue burlándote, jovencita, y no tendrás nada-replicó siguiéndole el juego –ajajajajaja…

Después de las risas, la pelirroja se retiró, pero antes de hacerlo la rubia hizo una pregunta que la detuvo…

-Oye… ¿Tú crees que algún día… ya sabes, pueda sentar… cabeza?

La pelirroja, suspiro antes de responderle –Eres la primera chica que se preocupa por eso antes de tiempo. Tranquila todo llegara a su tiempo

-Pero, ¿y si no?

Enserio que esta chica era pesimista consigo misma y, no quería sonar mala, pero la pelirroja ya se estaba aburriendo, ¿qué más podría decirle?

-Y si no?... Sinceramente, y no lo digo porque eres quien eres… no creo que alguien como tú… que piense de manera tan… linda… se vaya a quedar sola. Incluso si no es un chico, cualquier persona que te conozca tendría suerte de tenerte como amiga…

-Si supieras…–musito.

-Déjame adivinar… todas tus amigas te dejaron porque los chicos que les gustaban querían besarte a ti y no a ellas

-Como lo…?

-Escucha. Si te dejaron por eso, entonces nunca fueron tus amigas, porque solo querían ser tú y apuesto que si lo conseguían te dejarían de lado. Y los chicos también, y por eso no te merecen

-Pe…pero entonces… estaré sola…

-…Pues…Pues… No… No lo estarás. ¿Y sabes por qué? …. Porque ahora me tienes a mí… ¿Si?

-Qué?

-Si… Puede que yo no quiera matrimonio con hijos… aun. Pero si alguien puede entenderte y comprender como te sientes… esa soy yo… Así que si… –tragó saliva y sus mejillas enrojecieron –Si nunca llegamos a tener a nadie… ¡Siempre nos tendremos la una a la otra! –soltó.

Lo que dijo la ruborizo… así que, para no volverlo incomodo…–Y tú me cocinaras… me cuidaras cuando enferme… y, si quieres, puedes llamarme la atención…

La habitación se quedó en silencio por un minuto y luego…

-…jejejejeje…. Jajajajaa…AJAJAJAJAJAJAJA –Rita empezó a reírse de la chica.

-Oye no te burles! ¡Trato de hacerte sentir mejor! –respondió molesta como abochornada.

-Lo…ajajaja… lo siento… ajajajaj… lo siento, pero es que… lo que dijiste ¡Vamos, fue gracioso! Jajajaja

-ja,ja,ja…–imitó con fastidio antes de encaminarse a la salida –Bunas noches, Rita…

-jajaj… Ok. Te… te tomare la palabra –dijo atrayendo la atención de la chica que se retiraba –jajaja… lamento haberme reído, pero acepto. Si ninguna tiene a nadie, nos cuidaremos una a la otra, pero si algún día alguien consigue una pareja que valga la pena… aun así estaremos para la otra, ¿de acuerdo?

Las palabras de la rubia la sorprendieron. Sí, es verdad que estaba dispuesta a mantener su palabra si se daba el caso, pero no se le ocurrió lo que pasaría si solo una o ambas conseguían pareja, y la razón era que, de cierto modo, Rita le había dicho que quería un esposo, hijos y… aun con todo eso, también… la quería en su vida…

La pelirroja sintió una lagrima recorrer su rostro y caer en su mano derecha, lo que le había dicho enserio que la había conmovido –…es una promesa… –respondió y al girarse se encontró con la rubia ya enseñándole el meñique.

Se limpió las lágrimas y fue hacia ella.

Un juramento con el meñique se hizo esa noche.

-Siempre estaremos la una para la otra –dijeron al unísono al juntar los últimos dedos de sus respectivas manos derechas –Ajajajajaja –y luego se carcajearon al escucharse como un par de niñas en una pijamada.

-Bueno, buenas noches, Rita

-Buenas noches… uh…. Uh….

- ¿Qué sucede?

-Es que… ejejeje veras... con todo lo que sucedió… me acabo de dar cuenta que… ni si quiera se tu nombre… jejejeje…

-Oh! Cierto, creo que yo también me olvide de mencionarlo ajajajaj

-Bien… y, entonces, ¿Cuál es tu nombre?

Al escuchar la pregunta, la pelirroja se levantó y se puso en frente de la aun sentada rubia la cambiando su semblante de una sonrisa amable y una mirada tierna, a una sonrisa maliciosa y mirada desafiantemente emocionada.

Aunque Rita lo hubiera ignorado desde el inicio, le tenía un enorme respeto dado su título. Puede que para La Dentista Ambarina no, pero para ella sí. Se sentía orgullosa de haberse ganado su alias. Y es que, a diferencia de la rubia, la pelirroja le encantaba que los hombres gimieran y mejor aún que gimieran su nombre. Por ello, debía presentarse como tal ante ella.

-Por…por qué te levantas? –preguntó nerviosa al tener que ver a la desconocida hacia arriba.

-Mi nombre es, Agnes B. Rouge Johnson –dijo pasivamente, pero de repente tomo a Rita por los hombros y la recostó sin darle tiempo para reaccionar, quedando cara a cara…

-Pero también puedes llamarme… Bonnie… La Lingüista Escarlata –habló lascivamente para luego pasar su legua por encima de sus carnosos y sensuales labios, haciendo que su saliva los lubricara provocando que en ellos resaltase un elegante brillo carmesí natural.

Se quedó observando a Rita a los ojos con esa mirada seductora disfrutando como la chica bajo ella tragaba saliva y se ruborizaba, totalmente impacta por la revelación.

Ya debía saber quién era, o haber escuchado de ella al menos. O eso era lo que pensaba Agnes antes de jugarle la broma con la que Rita se había quedado indefensa.

Los ojos impresionados de la rubia, sus labios sellados por la revelación, y también había logrado sonrojarla, eso ultimo era un bono extra. Quizás juntar sus pechos con los de ella había sido demasiado, pero vaya que valió la pena. Hacer sentir a una verdadera mujer como lo era Rita de esa forma, tomándola desprevenida sin darle un solo segundo para pensar… simplemente magnifico.

La hizo sentir como una tigresa roja, y aquella liebre dorada era su presa. Pero ya debía acabar el chiste o se volvería embarazoso.

- "Será mejor que me quite de encima antes de que esto se vuelva…" –los pensamientos de Agnes se interrumpieron. En un solo segundo, dejo de sentir su respiración, sus latidos y todo su cuerpo se paralizo.

Solo dos sentidos aun le respondían, la vista… y el gusto…

Y así fue como tenía los ojos fijados en Rita, percibiendo nada más que una corriente eléctrica que terminaba en su pecho…

…y nacía en sus labios unidos a los de la misma…

- "Ri…ta…?"

Bonnie, al sentir algo húmedo intentar abrir sus labios, tuvo un momento de lucidez y se separó. Estaba completamente pasmada, intentando asimilar lo que había ocurrido…

- "…Qué…qué…qué…"–su mente intentaba, pero de las cosas de las que estaba tomando conciencia era de que, estaba sentada en el regazo de una chica, que esa chica… era una chica… y acababa de… ser besada… por una chica –¿…me…me…me be…besas…te?

- ¿Por qué te separaste, primor? –Sonreía divertida relamiéndose sus propios labios –No tengas miedo, necesito que digas: aaaahhhmmm –ahora ella era la de la voz lasciva. Tomó el rostro al cual pertenecía la dulce y acaramelada boca, y la acerco hacia la suya, centrada en nada más que en gesto boquiabierto obsequiado –Eso es… abre grande… ¡Eso es! Déjame disfrutar de esto un poco más… Y, si te portas bien… dejare que tú disfrutes un poco más… de mi…

La calidez de su aliento… el cautivador aroma… y la impresión que dejó en su boca el leve roce de ambos… Todo eso, la hacía ansiarla con entera lujuria. Rita estaba lista para DEVORAR las relucientes texturas carmesíes servidas en bandeja de plata –Eso suena bien… ¿no te parece…? Bo…

En ese momento, toda la excitación, confianza y arrogancia de La Dentista Ambarina ahogaron súbitamente sus palabras, pues en su asalto quiso saber a quién le ofrendaba en bandeja escarlata aquellas texturas carmesíes de cautivador aroma…

pertenecían aquellos labios, solo por cortesía, terminando como la pelirroja frente a ella al comprender que aquella delicia que ansiaba pertenecían a…

¿Co…cómo…cómo terminó haciendo algo como eso? Acababa de besar a una… Oh no… oh no… no… no… ¿Por qué? Esta chica la había acogido en su hogar apenas conociéndola por su apodo… y ella estaba queriendo… bebió demasiado, ¡fue eso! Ella no quiso, ¡estaba ebria! ¿Cómo pudo besar a Judy La… un segundo… ahora recordaba… fue Bonnie la que se le lanzó! Pero ella…

-Cre…creo…creo que debería… ir…MMMMPPHHH!?

Desprevenido. Impredecible. Fugaz. Repentinamente fue lanzada hacia la cama bruscamente al mismo tiempo que sus palabras eran silenciadas…

-MMMHHHHMM!... MMMMHHHH!... MMMMHHH!

-MMMMHHHPP!? MMMMHHHPHH!?

Por un apasionado beso de Bonnie La Lingüista Escarlata…

Increíblemente, eso no era lo más inimaginable para la rubia… Tal vez aún seguía muy ebria, pero… que la tuvieran sujeta de ambas muñecas contra la cama… Que estuviera restregando su busto con otro busto igual de grande y firme… Ese aroma a frambuesas… La saliva, tibia y escurriéndose por las comisuras de sus labios… Nunca había experimentado sensaciones como esas… Por primera vez en su vida estaba sintiendo lo que ella le hizo sentir a tantos…

Sus labios aprisionados… Su boca vulnerada…Su lengua asediada de un lado a otro y de arriba abajo sin tregua… la tenía… la tenía… ¿sometida? No… la tenía…

-MMMPPPHHH! MMMMPPPHHH! MMMPPPPHHH!

Complacida…

Sin embargo, antes de poder corresponder con esa magnificencia, Bonnie envolvió su lengua alrededor de la de ella y tiro hacia afuera sacándola de su boca y empezando a sórbela

*Slurp* *Slurp* Slurp* Slurp* Slurp* Slurp* Slurp* Slurp*

Para finalmente romper el nexo en un despliegue de saliva la cual mojo todo el rostro sonrojado y suplicante de Rita, no sin antes conseguir algo más de ella…

-MMMPPPHHH! AAAHHMMM! –un gemido.

Ambas, agitadas e igual de sonrojadas, fijando sus ojos en las levemente expuestas lenguas lubricadas con la saliva de la otra. No obstante, al ver su rostro, Rita pudo apreciar una ligera expresión de superioridad en la chica sentada en su regazo… Debía estar excesivamente ebria o quizás ya se había vuelto loca… de una forma u otra…

-Bueno… pero no tanto… Eso es lo mejor que puedes darme… Lingüista Escarlata…-desafió insolentemente excitada a Bonnie y la susodicha no se quedó atrás, su fino semblante petulante se convirtió en todo un rostro engreído y provocativo…

-Hare que gimas mi nombre… Dentista Ambarina…

Las dos abrieron su boca sensual y ampliamente mostrando la parte del cuerpo que en ese momento un ansiaba de la otra…

¡No se pudieron contener más!

Bonnie se lanzó hacia Rita con lujuria y apenas sus lenguas chocaron, se entrelazaron y sellaron sus labios con los de la otra con la intención de no dejarse escapar. Rita colocó su mano en la nuca de la pelirroja y la atrajo más hacia ella para intensificar el beso. Y Bonnie, en un momento de arrebatamiento, giró todo el cuerpo de Rita y la puso encima de ella para poder hacerle lo mismo, además de apresarla con sus piernas. Rita lo tomó como un reto, así que alzó a Bonnie en el aire y la puso contra la pared sin romper el beso empujando su cintura contra la zona intima de ella.

-MMMMHHHHPP!

-MMMHHPPP! AAAAHHMMMM! - la falta de aire llegó junto con el gemido que le provocó.

Ambas se dieron un minuto para recuperar el aliento o quizás para que una parara esto. Pero eso ultimo era una estupidez… ¡¿Cómo querer detener una sensación tan fenomenal?! Eso fue lo que ambas pensaron.

A Rita le peso Agnes y la dejo parada. Ambas sudaban y estaban aún más agitadas y sonrojadas que antes… manteniendo esa mirada lujuriosa y lasciva, una en la otra.

-Esta vez…. Esta vez sí fue justo… y … yo… yo gane… Bonnie

-Oh… Rita… Rita… Rita… esto recién comienza… ¿Lista para subir de nivel?

-A que te refie…?

Y sin previo aviso Agnes tomó el camisón de Rita y lo rompió, dejándola complemente desnuda.

-E…ES…PERA! -trató de protestar la rubia. Pero fue ignorada, y tacleada hacia la cama donde Agnes se le acercó a al oído y le susurró…

-Tu boca no es lo único que puedo besar –y libidinosamente procedió a besar el cuello de Rita mientras desabotonaba su propio pijama.

Aquella noche, Rita sintió y provocó emociones que hasta ese momento de su vida no había ni imaginado experimentar alguna vez. A la mañana siguiente despertó a lado de Agnes, las dos completamente desnudas y empapadas en más de un fluido.

Culpa, remordimiento o arrepentimiento… nada de eso vino a ella. De hecho, fue una tierna escena, pues cuando ella y la pelirroja se vieron a los ojos no pudieron evitar ponerse nerviosas, sonrojarse y desviar la mirada con una sonrisa traviesa.

Bonnie tomó la iniciativa y sujeto la mano de Rita debajo de las sabanas, la susodicha afianzo ese agarre. Eso les dio el valor a ambas para mantener sus miradas en los hermosos ojos de la otra. Lenta y tímidamente acercaron sus rostros, para finalmente darse un suave y cálido beso de alegría, pasión y, lo más importante, amor.

-Jamás hice… lo que hice anoche, pero… se sintió… increíble, Agnes

-Yo tampoco… normalmente pienso un poco las cosas, pero anoche… no lo sé… solo me deje llevar. No puedo explicarlo, pero… algo en mi me dijo que, a no ser que quisiera detenerme debía dejar que mi cuerpo interpretara mis movimientos sin la necesidad que mi mente se concentrara nada más que… que en ti…

-Yo también sentí algo parecido… lo único que entendía es que no quería detenerte. Lo único que quería es que tus labios recorrieran cada parte de mi cuerpo… dejando sus dulces marcas en todo mi ser… y luego, volver a besarte con tanta pasión… pero…

-Que sucede? –preguntó un poco preocupada.

-Es solo que…

-Puedes decirme lo que sea…

-Anoche, antes de que empezáramos a… ya sabes

- ¿Hacer el amor, querida? –preguntó dulcemente.

-Si…si…-contestó sonrojada- yo… yo estaba un poco ebria y… tú te me lanzaste, me dijiste que eras la Lingüista Escarlata… en ese instante mi mente se nublo y yo… yo te bese, pero… pero por un segundo olvide que eras tú… hasta que nos separamos-su voz decaía-Tu estuviste consciente, pero yo no… ¿Por qué…por qué me devolviste el beso? ¿Acaso te gustan las chicas?

Agnes no le respondió, su rostro cambio a uno sin emociones y en lugar de responderle, la cuestiono fríamente.

-Crees que por eso lo hice, ¿por un fetiche? ¿Qué me excitan las mujeres? ¿Y que por eso te invite a mi hogar? ¿Qué me aproveche de tu situación? ¿Qué me aproveche de ti? ¿Y qué te use solo para satisfacer una fantasía sexual? ¿O algo así?

- ¡¿Que?! ¡No! ¿Por qué dices algo como eso?

-Por qué tú me preguntaste algo como eso…

-Lo siento… es solo que…

- ¿Qué sucede… por favor, dímelo? -preguntó preocupada temiendo…

-Tengo miedo-esa palabra: miedo. La pelirroja y la rubia agacharon la mirada, la primera por la tristeza que le provocada escuchar esas palabras después de lo de anoche, y, la segunda…

-Tienes miedo porque sientes que lo que hicimos… está mal, ¿verdad? -preguntó mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Tengo miedo porque siento que es muy bueno para ser verdad…

Al oír eso Agnes levanto su vista con lágrimas en ella para encontrase con la de Rita que también estaba dejando caer lagrimas…

-Agnes, tu mejor que nadie debes entender porque me siento así. Las dos hemos tenido tantas parejas y… en cierto grado quisimos que se quedaran con nosotras… pero al final se fueron. Y por eso tengo miedo… Nunca en toda mi vida había querido que alguien se quede a mi lado como quiero que te quedes tu… y por eso tengo miedo… tengo miedo de que exista la mínima posibilidad que me dejes… y pensar en eso…

La rubia rompió en llanto, aunque solo pasivamente. Había dejado sin palabras a la pelirroja, quien de momento solo atrajo a Rita hacia ella, compartirle su calor era lo que podía hacer mientras pensaba en que decirle. Y es que Rita tenía razón, sobre todo. Hubo veces en las que pensó que estaba con el chico correcto, y al abandonarla le dejaba un sentimiento muy amargo. Ahora, la emoción de tener a su lado a alguien quien, en solo una noche, decidió que sería la persona que quería la acompañara por siempre, era acechado, el solo pensar que se separaría de ella la afligía, también tenía miedo, por eso reacciono como lo hizo cuando le pregunto que si solo se trataba de su inclinación sexual.

No quería separase de ella.

-Lo sé-finalmente habló- lo sé… lo siento por no darme cuenta, yo también tenía miedo…

Ambas unieron su cuerpo abrazándose y llorando en el hombro de la otra, hasta que por fin la pelirroja supo que decir.

-Rita, quiero que esto dure… quiero que esto dure- le musito al oído.

-Yo también… pero…cómo…?

-Sé a qué te refieres… pero no te preocupes por eso

-No me importa lo que digan…

-Me alegra oír eso, y no te preocupes. Nadie sospechara y si lo descubren…

-qué más da- completó la rubia recibiendo un pequeño beso de la pelirroja. Después de eso ambas compartieron la risa y se dijeron algo más...

-Hay dos palabras que quiero decirte… pero, incluso después de lo que sucedió anoche siento que no puedo decírtelas aun… por favor, no te lo tomes a mal, Rita

-No tienes por qué disculparte. Te comprendo. Y yo también quiero conocerte antes de decirte esas dos palabras... Sé que algún día las diremos… cuando estamos listas lo haremos…

Ambas se vieron con ternura, comprendiendo todo lo que debían enfrentar y estando seguras de que algún sellarían su amor con esas dos palabras que tanto ansiabas llegara el día en que las pudieran pronunciar como debía ser. Se besaron con pasión y Agnes se puso encima de Rita, tal parece querían continuar donde se habían quedado al caer dormidas…

-Mmmmhhh…

-Mmmmhhh...

Sus lenguas se entrelazaban con destreza, pero repentinamente la pelirroja corto el beso.

-Mmmmhhh! Buaj!

-Aaahh… por qué…por qué paras?

-Lo siento… pero quiero preguntare una última cosa antes de continuar

-Hazlo rápido

-Ok… jajajaja. Tranquila no me iré a ningún lado. Lo quiero tanto como tu

-Ya pregunta! -gimió apurada.

-Está bien… anoche, antes de ponernos intensas… no traías bragas… ¿acaso sabias qué íbamos a acabar haciéndolo? -preguntó lascivamente.

-No… Es solo que… en ese momento me dio un poco de vergüenza ponerme algo donde… ya sabes… estuvo tu… intimidad-dijo al mismo tiempo que su sonrojo se acrecentaba.

-Ok. Supongo que hoy no tendrás problemas con ponértelas… tomando en cuenta claro que, tocan lo mismo que toco tu rostro-dijo burlona.

-Bonnie!

- ¡¿Que?! Yo también puse mi rostro donde van tus bragas y no me ves haciendo tanto alboroto-continuo en su tono divertido.

- ¡Pero no hables de eso, así como así! -gimoteo abochornada.

-Eso no decías anoche-susurró.

- ¡¿Qué dijiste?!

-Dije que…que tal si continuamos esto en la ducha

La pelirroja vio con falsa inocencia a Rita, pero esta última se dio cuenta, aun así, quería hacerlo. Respiró y le pidió que se levantara para dirigirse al baño. En el camino Rita no quitaba los ojos del trasero de Agnes y ella solo le dio una mirada de… ¿Te gusta lo que ves?

Ya estando en la puerta, la pelirroja la abrió como un caballero, pero la rubia empezó a besarla empujando su feminidad con la de ella. Bonnie captó el mensaje y se subió a la cintura de Rita cerrando sus piernas para no caer mientras la rubia la sujetaba por el trasero y comenzaba a masajearlo. Agnes usaba sus manos para tomar la cabeza de Rita, atraerla e intensificar el beso.

Rita entró con Bonnie en brazos y cerró la puerta con pie. Era fin de semana… tendrían mucho tiempo para divertirse.

Al lunes siguiente todo había cambiado para Rita y Agnes. Como era de costumbre, las noticias que La Dentista Ambarina y La Lingüista Escarlata estaban a disposición de nuevos pretendientes corrieron por las facultades de la universidad, atrayendo a otro puñado de imbéciles. O al menos así los veían. Y, para mantener las apariencias, aceptaron las citas solo que esta vez sin necesidad de besarlos para romper con ellos. Ahora tenían "estándares más altos". La idea de Agnes funcionaba, y lo mejor de todo era que bajo ese régimen los chicos se desmeritaban entre sí. El número de retadores descendió significativamente.

Ser llamadas presumidas o creídas, nada de eso les importaba. Su único y verdadero martirio era el tener que esperar 6 malditos días para poder volver a verse, hablarse y compartir un beso. Aunque eso estaría por acabarse.

-Rita, sé que esto es difícil, pero debemos esperar al menos un año más.

-Estos 6 meses han sido una tortura, ¿no sé si pueda resistir tanto? ¡Ya quiero estar contigo!

-Yo también lo quiero, créeme es lo que más quiero. Pero solo piensa en lo mucho que hemos avanzado este todo este tiempo. Ya casi no me llaman por mi apodo y la excusa de que necesito concéntrame en los exámenes que se vienen está ayudando. Pronto dejare de ser La Lingüista Escarlata.

-Lo sé. Eso también está funcionando conmigo, pero ni siquiera podemos hablarnos por teléfono. Y ahora con los exámenes tendremos menos tiempo, habrá semanas en las cuales no podremos vernos y yo…

Agnes odiaba tener que hacerle esto a Rita, odiaba que sus hermosos ojos se llenaran de lágrimas y que sus aún más hermosos labios desdibujaran esa bella sonrisa que tanto le encantaba. Ella sabía que, pese a ser una mujer fuerte, el corazón de Rita era frágil.

A la pelirroja le afligía la distancia, pero sabía que, si resistían esto, no solo podrían resistir lo que fuera, sino que por fin podrían estar juntas como deseaban y tal vez, solo tal vez, decir las palabras que tanto anhelabas sus corazones les permitiesen a sus labios vocalizar. Así que debía ser fuerte. Fuerte por ambas.

-Shhh… Tranquila, no llores, por favor-le dijo tiernamente a la rubia, limpiando con sus pulgares las lágrimas que se le habían formado- Tengo una idea. Espérame aquí un segundo

Bonnie se levantó de la cama mostrando su hermosa espalda desnuda por la cual caía su rojiza cabellera, pero no fue sino hasta que se agacho exponiendo su redondo y perfecto trasero junto con su grácil flor, que el sonrojo de Rita invadió por completo su rostro. Al sentir la mirada de la rubia la pelirroja, volteó.

-Te gusta lo que ves? -preguntó sonrojada y seductoramente antes de seguir buscando algo debajo de su cómoda.

-Eres increíble-le respondió su amante disfrutando gentilmente de la vista.

-Gracias… y aquí esta-comentó sacando una cajita muy pequeña del mueble. La rubia se quedó viendo la caja mientras que en Bonnie se le formaba una sonrisa un poco tímida.

-Qué es eso?

-Bueno, esto es parte de una serie de regalos que te tenia para navidad, pero como no es el único obsequio que te daré, puedo adelantarte este-dijo entregándole la caja-creo que lo necesitas más ahora

Eso último que dijo dejo intrigada a Rita, así que tomó delicadamente la caja que no tenía ni envoltura, ni moño, ni tarjeta, era solo una pequeña caja del tamaño de una libreta de notas y la abrió.

-Bo…Bo…Bonnie… esto es… esto… es...

-Rita… te lo di para que dejaras de llorar, no par…- sus labios fueron silenciados por los de su novia. No fue un beso apasionado y salvaje como los que acostumbraban llevarlas a tener sexo. Era un beso cargado de cariño y dulzura, uniendo sus labios y sintiendo nada más que una descarga eléctrica recorriendo por sus cuerpos, provocándoles una agradable sacudida.

El chispazo que lo inicio todo. Besarse solo conectando sus labios, sin lujuria, gozo o delicia. Un beso honesto y puro, que las hizo querer estar juntas. No se trataba de ser mujer, heterosexual o lesbiana. Estaban juntas porque querían estar juntas. No había ni necesitaban una mejor razón que esa. Preferirán arrancarse los labios a no poder estar juntas. Podían vivir sin lo más especial en su relación, solo les bastaba estar acompañada de la otra.

-Tú también lo recuerdas…

-Jamás lo olvidaría… sé que pedirte que esperes para que estemos juntas es insoportable. También lo es para mí… así que espero que esto te ayude un poco… Lamento que…

-Shuuu…-interrumpió poniendo su dedo sobre los labios de la pelirroja- no tienes que disculparme, yo debería hacerlo por ser tan exigente…

-No… no eres exgi…-de nuevo esa electricidad tan agradable.

-Lo que quiero decir es gracias. Gracias, por esto y por todo lo que me has dado hasta ahora-dijo simpáticamente-No permitiré que lleves toda la carga. Así que resistiré. Gracias a esto en mis manos lo hare. No importa cuánto tiempo sea.

-Sé que lo harás. Me alegra que te haya gustado mi obsequio.

-Tendrás uno igual cuando venga la próxima y… y última semana que nos volvamos a ver-dijo con tristeza en su voz

-No lo digas así. Dilo: la última semana hasta que nos volvamos a ver

-Enserio que me enamore de ti, Bonnie –expresó con amor dejando a un lado el obsequio, el cual era una foto de Agnes inclinándose hacia la cámara frunciendo levemente sus labios como lista para dar o recibir un beso de la misma en que estuvieron sus labios la primera vez que se besaron.

Adicional a eso, en la foto posaba con nada más que una camisa ajustada revelando la parte superior de sus pechos, con una corbata roja en medio de ellos mientras su rojiza cabellera caía por sus hombros rodeando los mismos. Y un sexi gesto era expresado por su rostro.

- ¿Quién te tomó la foto?

-Una amiga, pero con mi cámara

-Me la prestas

-Claro-dijo volteando su cara, viendo que seguía sobre su ropero- esta aaaaaa…aaaahh ¡Ahh! Aaahh! Rita! -gimió- Rita eres una trampo…! AAAAHHHH! -y gimió más fuerte, al sentir su intimidad siendo asaltada por la lengua de Rita. Miró hacia abajo viendo el espacio entre los labios de Rita y su flor, donde se hallaba la lengua de su amante moviéndose con gran destreza- ¡AAAHH! ¡AHHH! ¡MAS! ¡MAS!-gritó lascivamente empujando su cintura y tomando la cabeza de Rita con sus manos halándola hacia su entrada. Cuando finalmente los labios de la rubia se unieron a su vulva, Bonnie cayó sobre su espalda con Rita babeándola, con la boca abierta y sacando la lengua al estar completamente extasiada por el placer del exquisito beso desenvolviéndose en su vulva.

-AAHH! AAHH! ¡RITA! ¡RITA! ¡RITA! ¡RITA! RITAAAAAAAHHHHHH!

La siguiente semana fue igual de espectacular. Tuvieron orgasmos hasta caer extenuadas. Y ya que ahora una poseía una fotografía de la otra para iniciar sus mañanas con un beso de su pareja, la distancia apenas y se sentía, desaparecido por completo en sus momentos más privados.

Cuando se volvieron a encontrar después de exámenes casi ni se reconocieron. Agnes se había hecho un corte de cabello hasta los hombros, y, por otra parte, Rita se dejó crecer su cabellera al punto de cubrir por completo su espalda.

-Estas más hermosa de lo que te recordaba-se impresionaron al decir eso al unísono. Y después de un tranquilo viaje al departamento de la pelirroja saltaron una a la otra y terminado por hacer el amor en el sofá cama de Bonnie.

-Tenias… tenías razón, Bonnie-dijo jadeante y sonrojada.

-Te lo dije…-respondió igual de jadeante y sonrojada.

-Sip… es el mejor colchón de la casa... Fue como hacerlo entre nubes.

-Fue?

Rita no respondió, solo la vio de la mismo forma picara con la cual Agnes le hizo la pregunta y se subió sobre ella para volver iniciar la danza de lenguas.

Y así pasaron los días, las semanas, los meses llegando el invierno con ello. Increíblemente las fiestas pasaron sin sexo. De hecho, ni siquiera propusieron la idea. No es que no quisieran hacerlo, sino que acurrucarse y compartir el calor bajo un edredón, durante esas fechas al menos, superaba tener relaciones. Y eso que ambas habían planeado hacerlo y bastante. Pero no hacerlo reafirmo que no necesitaban nada más que tenerse entre los brazos de la otra, besándose, ya sea intensa o delicadamente, para ser felices.

Aunque… desde año nuevo hasta el seis de reyes fue una completa y acalorada historia diferente…

-mmmmhhhh…buaj! Dios… como odio que cortar un beso para respirar

-buaj… a mí no me molesta, ya que así puedo escuchar tu voz

Al escuchar esas palabras la pelirroja fijo sus ojos en los de la rubia. Desde que la conoció esa noche y hasta ahora, Rita nunca dejó de sorprenderla. Besándola, haciendo el amor con ella, estando a su lado, hablándole, no importaba que tan cotidianas se escucharan esas cosas, con Rita era una experiencia complemente diferente cada vez. Alegrándola de una forma diferente cada vez. Convirtiéndose en su razón para levantarse, esforzarse en la universidad, trabajar, pensar, hablar, aprender, sonreír, jugar, cantar, bailar, llorar, experimentar…gemir… y…

Amar…

-Rita… Jamás pensé que una persona podría ser tan fundamental para vivir hasta que te conocí. Y desde que te conocí, me hiciste sentir emociones que jamás pensé sentir por alguien. Cada momento que he pasado a tu lado ha sido el mejor momento de mi vida. Y ahora sé que… Y ahora sé que… haberte insultado esa noche en ese bar… fue la mejor estupidez que pude haber hecho. Y lo sé… Y lo sé porque, de no haberlo hecho no estarías aquí… Y lo mejor que me pudo pasar en la vida… eres tú…

-Bo…Bonnie…

Entre lágrimas ambas se veían temblando por las emociones que sentían y que se transmitían a través de sus manos

-Rita…

Te…

Te…

Te…A…

*Ring* *Ring* *Ring* *Ring* *Ring* *Ring*

¡MALDITA SEA!¡EL TELÉFONO! ¡EL MALDITO Y ESTÚPIDO TELÉFONO! ¡MALDICIÓN! ¡SABÍA QUE DEBÍA DESCONECTAR ESA MALDITA COSA! ¡Era lo malo de tener sexo en la sala! ¡Y no era la primera vez que el maldito aparato la interrumpía cuando tenía la boca ocupada! ¡DEMONIOS! ¡SU MOMENTO CON RITA SE FUE ENTERAMENTE A LA…! ¿COMO PUDO DEJAR QUE ESTO PASARA?! ¡LITERALMENTE FUE LA MEJOR OPORTUNIDAD PARA DECIRLE…! ¡!GGGRRR!

Agnes agacho su cabeza frustrada y realmente furiosa. De no ser porque Rita estaba en medio hubiera destrozado ese teléfono de un golpe. Rita sí estuvo a punto de destruir el aparato en cuestión, pero tenía las manos entrelazadas con Bonnie y las la sujetaban con fuerza, eso la hizo sentir lastima por ella. La rubia misma estaba fastidiada, pero trataba de no gritar lo que su compañera estaba pensando, pues de seguro ella se sentiría peor.

Después de un odiosamente largo minuto, ambas soltaron sus manos al mismo tiempo que suspiraban desilusionadas al no encontrar la forma de hacer que no se perdiera la magia del instante más romántico que habían creado.

Rita fue la primera en levantar la cabeza con una triste sonrisa que intentaba mantener para su novia. Sin embargo, la pelirroja aún tenía su mirada agachada con los ojos cerrados para evitar soltar las lágrimas que sentía se escaparían si los abría. Quería tomar uno de los cojines gritar en él y luego empaparlo con sus lágrimas, pero no quería hacerlo en frente a su novia, no después de esto.

Fue cuando el teléfono volvió a sonar que su enojo se volvió ira y, aun con la mirada agachada, se dio la vuelta, bajo de la cama y lo tomó, pensando- "Más vale que sea de vida o muerte"

-Diga…

Desde que se cortó el cabello, la espalda de Agnes se apreciaba mejor y el resto de su cuerpo también. En comparación de ella, Bonnie tenía una figura más esbelta, aunque en cuestión de busto y caderas, hasta podría decirse que en ese último aspecto la superaba. Su piel, tersa y reluciente. Su cabello rojo e intenso. Sus ojos de color ámbar le recordaban el atardecer. Y esos jugosos, brillantes, seductores y deliciosos labios.

Realmente era hermosa en todo sentido. Y aún más hermosa, era la mujer detrás de toda esa belleza. Era inteligente y perspicaz, comprendía perfectamente cómo se sentía, si algo la fastidiaba o si quería algo se lo preguntaba con tanta exactitud que la hacía parecer un libro abierto, pero no le molestaba verse así, si era Agnes quien la leyera.

Era fuerte y muy tenaz al momento de defenderla de los idiotas que trataban de seducirlas, pero siempre manteniendo las apariencias de amigas para no ser fastidiadas.

Se esmeró en aprenderse sus gustos en música, libros y programas, y aun difiriendo en esos tres lograba que se sintieran a gusto de alguna forma. Cómicamente no se decidía por un color de ropa que combinase con ella, aun habiéndole escogido la blusa color durazno que estaba usando, pero su color era el verde. Lo había descubierto hace un tiempo, pero esperaba que ella no, para así darle una sorpresa en su cumpleaños con el suéter que ella misma le había confeccionado en sus ratos libres.

Determinada, perseverante, firme y apasionada, eran unas cuantas de las palabras que podían describir la personalidad de Agnes, y eso que aún no mencionaba lo amorosa y tierna que era en especial con ella. Obviamente, también tenía sus defectos. Pero para eso se tenían una a la otra, volviéndose tan perfectas… como el momento que se les acababa de ir.

Rita salió de sus pensamientos al pensar en eso último, pues se sentía deprimida por la misma razón que su pareja. Sin embargo, cuando estaba a punto de recostarse en la cama para esperar a Agnes, sintió un contundente ruido detrás de ella que la hizo mirar la dirección de donde vino, asustada por como sonó.

- BONNIE!

La rubia pegó un salto de la cama bruscamente, al ver a la pelirroja arrodilla en el suelo con una mano sosteniendo el teléfono por el que aún se escuchaba a alguien hablando y con la otra mano cubriéndose su empalidecido y cubierto de lágrimas rostro, mientras balbuceaba.

- BONNIE! ¿¡QUÉ PASA!?-le preguntó tomándola por los hombros y sacudiéndola un poco la ver la mirada perdida y con los ojos abiertos como platos que tenía, acercándola a ella para poder escuchar lo que susurraba.

-Ma…má…mamá…mi mamá…mi ma…má…ma…

Pudo escucharla, pudo escuchar su voz quebrada y completando lo que decía, imaginando lo peor, abrazó a Agnes con mucha fuerza, sintiendo el llanto de su pareja cerca y el suyo también. Percibió cada una de las lágrimas de su amada caer en sus hebras doradas y recorrer su espalda desnuda, mientras sentía el débil intento de los brazos de Bonnie aferrándose a ella.

Poco a poco la pelirroja comenzó a desmoronarse entre lágrimas y gritos ahogados por el fuerte nudo en la garganta que se le había formado, entristeciendo a Rita al hacerla oír como la llamaba negándose a aceptar lo que hace poco se le habían comunicado.

Su madre había fallecido y Rita pudo confirmarlo por la misma Agnes después de cuatro días de dolor y llanto, la causa… su corazón simplemente dejó de latir.

Quizás no hablaba de ella mucho ya que Agnes estaba consciente de su fallecimiento, pero cuando lo hacía, lo hacía con bastante alegría e incluso admiración, desearía haber tenido el honor de conocer a la mujer que le dio la vida a su novia. Eso fue lo que pensó estando parada enfrente del ataúd donde la madre de Agnes se encontraba. Se veía tan joven, ¿Cómo era posible que alguien así muriera? Era injusto, lo sabía mejor que nadie, su madre se veía igual que la suya dentro del féretro.

Después de ese día algo en Agnes se rompió. Sus ojos perdieron luz, su cabello se tornó opaco, su rostro perdió lucidez y sus labios… se marchitaron.

Rita se sentía terrible, no podía hacer mucho mientras que la chica que tanto amaba se desmoronaba frente a ella. Su mudanza no fue como la esperaba, un día simplemente dejó de volver a casa de su padre.

-Hija, si estas con un chico puedes decírmelo

-Estoy con una amiga, papá. Ella está pasando por un momento difícil y….

Rita lo supo entonces, supo que ella era lo único que le quedaba a Bonnie en el mundo, así que después de decirle a su padre que estaría lejos por un tiempo, empezó a hacerse cargo de su Bonnie.

La depresión fue peor de lo que imagino. Perder a su madre había dejado a la pellirroja en estado semi-catatónico.

La alimentaba, aseaba y corría con todos los gastos del departamento… y la terapia, aunque eso ultimo no lo veía como más que una guardería donde dejaba a la pelirroja con una foto suya, mientras se ella se iba al trabajo odiándose a sí misma al tener que romper con el agarre de Bonnie cuando se negaba a dejarla ir, lo cual era siempre.

Su rutina era levantarse, hacer el desayuno, bañarse y vestirse con Bonnie, llevarla a terapia y de ahí irse a trabajar hasta muy tarde como mesera en un nuevo restaurante en la ciudad con tema británico. Luego recoger a Bonnie y llevarla a casa. Cada vez que volvía a verla el estado de esta parecía empeorar. Lo que sea que le hicieran en ese lugar no funcionaba, se veía peor.

Una foto no era suficiente, sabía que debía estar con ella, pero no podía, tenía que trabajar para sostenerlas a las dos. Y ni sabía lo que haría cuando tuvieran que volver a iniciar el año universitario.

Un domingo Rita pensó que esto ya había llegado demasiado lejos, no podía continuar así…

-Si ellos no la ayudan, ¡tú lo harás! –en el reflejo de su espejo se veía decidida a sacar a Bonnie de ese abismo como fuera, aunque sabía que solo una cosa sería capaz de devolverle a la hermosa mujer de la que se había enamorado y su aniversario no podía ser mejor fecha para lo que haría.

-Hoy se lo dirás, ¡Rita! ¡Hoy le dirás lo que significa para ti!

No era la mejor cocinera, sus desayunos de hecho eran solo sopa instantánea o algún que otro sandwich, así que tuvo que ordenar comida.

Obviamente tuvo que preparar a Bonnie para la cena de esa noche, la peinaba y sujetaba su cabello con un lindo pin de lápiz, una pequeña y barata chuchería que hace poco le había comprado pero que se veía mejor que muchos broches carísimos, pues este representaba de alguna forma los gustos de la pelirroja. La vistió con una falda unos tacones y una camisa blanca que si bien no parecía combinar estaba segura de que una vez que le entregará el suéter verde que le confecciono, todo su conjunto contrastaría.

- "Y te verás más hermosa cuando vuelvas a sonreír"

Una vez que terminó con ella fue su turno de ponerse linda para su pareja. Así que tomó un vestido negro de una sola pieza, unos tacones de cuero y se utilizó hasta lo último que tenía en maquillaje al punto de decirse a sí misma.

-Me veo increíble

Realmente se estaba esmerando, y no era para menos, esta cena recuperaría a la Bonnie de la que se enamoró. Si necesitaba llorar, lloraría con ella, si necesitaba amor ella le daría todo el que tenía, lo daría todo por ella…

…si con eso lograba recuperarla.

Caminó hacia la pelirroja moviendo las caderas de un lado a otro y sonriéndole pícaramente, la reacción que Bonnie tuvo al verla, ese leve sonrojo, eran pasos en la dirección correcta. Todo iba muy bien, Bonnie comenzó a comer por sí sola, algo que no había hecho en mucho tiempo. Y aunque estaban calladas, el ambiente no se sentía incómodo sino tranquilo.

Para Rita estaba bien, pero quería compartir una pequeña conversación con Agnes. Sin embargo, la pelirroja tenía la mirada perdida en su comida así que debía escoger bien sus palabras para que le fuese fácil responderle, ¿qué decirle para empezar a charlar?

- "¿Cómo has estado?... No que tonto"-sabia como estaba, mal, otra cosa.

- "Te gusto el sujetador de pelo que te regale?... Rita quieres hablar ella o de ti?!"-se recriminó a si misma por pensar otra tontería que no llevaría a ninguna parte en esta situación tan delicada, aun así, tampoco podía quedarse sin decir nada

-Oye, Bonnie…

-…

-cuando terminemos la cena vayamos a la sala, tengo una sorpresa para ti-por un breve segundo Agnes levantó la mirada y los ojos de ambas se encontraron, pero la respuesta no fue la que Rita esperaba, Bonnie volvió a agachar la cabeza y soltó el tenedor al mismo tiempo que el pequeño rubor que había mantenido durante la cena desaparecía.

La rubia reacciono de una manera similar al sentir que lo estropeó…

-Dejemos hasta aquí la cena-pero salvaría el resto de la noche-ven-la tomó, la llevo a la sala y la dejó sobre el sofá. Estaba a punto de darle el obsequio envuelto en papel de regalo navideño que tenía un lindo moño rojo con líneas doradas y una tarjeta cuyo mensaje esperaba ayudara a expresarle lo siguiente que le diría. Pero en lugar de eso vio el tocadiscos de su novia encima de la pequeña cómoda, no era parte de su plan, pero sintió que serviría así que lo puso, la canción que se reprodujo era un vals tocado en puro instrumental de piano.

-Bailamos? -no estaba en sus planes, pero quiso hacerlo y era una forma de acercarse a Bonnie de una forma más activa. La pelirroja nuevamente dejó ver sus ojos y Rita tomó eso como un sí. La rubia se agacho para poner los brazos de Agnes sobre sus hombros para levantarla de la cintura, y llevándola al centro de la sala se echó un poco para atrás para sostener el peso de la pelirroja con su cuerpo con el fin de hacer otra jugada audaz al tomar el trasero de Agnes con firmeza de modo que bailarían de la manera más placentera posible.

-nnhg! -consiguió un gemido, puede que no fuera una palabra, pero al menos pudo escuchar su dulce voz.

Una de las peores partes de la depresión de Anges había sido perder el habla, la falta de comunicación, ya no le hablaba para nada, no le devolvía el saludo ni respondía las preguntas más simples, como cuando le decía qué quería que intentará cocinar o comprar para comer, y en algunos casos llegando a comportarse de una manera frustrantemente infantil al jalarle la blusa y una vez que tuviera su atención apuntar al baño, al menos eso todavía lo hacía sola, pero para el resto casi ni se movía de la silla en que Rita la dejaba. Sin embargo, lo peor no era eso, sino saber que, al no hablar, Bonnie se estaba guardando todo su dolor, tristeza y pena para ella misma.

No terminaría bien si seguía así.

Cuando ella perdió a su madre estuvo a punto de cometer una locura por estar de la misma forma. Muda. Su padre la detuvo y fue justo cuando sintió el fuerte y cálido abrazo de quien compartía la angustia, que lloró todo lo que tenía que haber llorado, gritó, pataleó y llamó muchas veces a su madre, pero al final sintió que se quitaba parte del sufrimiento que le pesaba.

Eso quería hacer con Agnes. Ayudarla a superarlo, pero para eso debía hacerla hablar... aunque tuviera que sacarle las palabras.

Se movían lentamente al compás de la música,

Y poco a poco la cercanía de sus cuerpos empezó a generar calor

Una sensación calidad invadió su pecho,

-Bonnie… -susurró con una leve sonrisa al recuperar aquella calidad sensación que por un largo tiempo había perdido y que poco a poco se acrecentaba, como una pequeña flama que nacía en su pecho y se extendía por todo su cuerpo.

Si, era el fuego de su amor.

Los sentimientos que sentía

Sintió como Bonnie dejaba de mantener su cabeza reposada en su hombro.

- "Ella también lo siente…"

Le hubiera gustado poderle haber dado el suéter que le había tejido, pero a fin de cuentas ya no importaba, porque el momento que tanto había anhelado por fin estaba aquí.

Y si iba a decirlo, lo haría como correspondía. Suspiró enamorada y empezó abrir los ojos lentamente… no necesitaba su cabello, su piel, sus ojos o incluso sus labios recuperaran su lustre de antaño… no… solo necesitaba que al menos un pequeño destello

Solo quería ver… aunque fuese un pedacito de la mujer de la que se enamoró… solo eso… y con eso sería más que suficiente para jurarle su amor por toda la vida… hasta el día en que volviera ser la

El rostro de Bonnie…

Y ahí estaban…

su preciosa cabellera rojiza, sus ojos y aquellos relucientes labios carmesí… todo de la mujer a quien amaba…

Se pudrió…

De pronto, todo en Agnes empezó a hacerle daño. Su piel le raspaba, sus cabellos se clav

Y la de calidez en su pecho se convirtió en una helada sensación a la altura de su cintura.

Lentamente bajó la mirada, mientras poco a poco tomaba conciencia de todo a su alrededor, la sensación de cargar un peso muerto, el silencio de la finalizada canción y sonido de un goteo cayendo en el suelo debajo de ella.

-Agnes…

Humedad

Su piel, tersa y reluciente. Su cabello rojo e intenso. Sus ojos de color ámbar le recordaban el atardecer. Y esos jugosos, brillantes, seductores y deliciosos labios.

No la soltó… dejó que lo pies de esta tocaran el piso… y subió sus manos hasta colocarlas delicadamente en sus hombros… viéndola directamente a los ojos… antes de sujetarla con fuerza… y decirle…

-ENFERMA!

Para luego empujarla violentamente hacia el suelo.

Agnes observaba en el rostro de Rita parcialmente ocultó por su cabello debido al tosco movimiento había realizado… asco.

. El sonido del cuerpo de Agnes impactando la madera.

Observando con e

Automáticamente su mano se colocó sobre su boca. Y al darse cuenta de la inconsciente acción…

¿¡Qué dije!?

Lo arruine…

pero ELLA!

Negó con su cabeza mientras veía a Agnes con asco. Fue demasiado. Salió dando fuertes pasos y con uno de ellos destrozó el pin de lápiz que ya hacía en el piso, aunque ni siquiera lo notó.

No tenía rumbo fijo, solo quería… quería irse, irse lo más lejos que podía. El frío de la noche no la molestaba pese a estar usando un vestido nada abrigador.

Vio un baño público y por fin sintió… el asco de tener las piernas y parte de la cintura mojadas con la orina de…

-Aagg…

El lugar estaba vacío, pero, aunque hubiese alguien le daría igual así que tomo una gran cantidad de papel y se metió en el último de los cubículos, cerró la puerta con seguro y empezó a tratar de secar todo lo que podía.

-Asco, asco, asco, asco…-musitaba mientras poco a poco la humedad en el vestido era absorbida por las múltiples y toscas refregadas de Rita.

-Todavía lo huelo…-siguió limpiando esperando deshacerse de esa fetidez, pero no sirvió aun la olía y ya no tenía papel. Bajo la tapa del retrete y se sentó en ella llevándose las manos a la cara, pero al respirar sintió el hedor de antes adentrarse con fuerza en sus fosas nasales.

-…!

Rápidamente alejo las manos, el olor de la orina de Agnes estaba impregnado en ellas. Levanto la cabeza con brusquedad y cerrando los puños empezó a golpear la pared de mayólica del baño varias veces.

*pum*

- ¡¿Todo lo que hice… y así me lo agradeces?!

*pum*

-lo único que quería era verte bien, sana, contenta….

*pum*

-y me haces esto!

*pum*

- ¡¿Que rayos sucede contigo?!

*pum*

-yo te amaba!

*pum*

-te lo iba a decir!

*pum*

-No pusiste nada de tu parte!

*pum*

-Y al final lo único que hiciste fue…

*PUM*

-MEARTE ENCIMA MÍO!

*PUM*

-DESPERDICIE MI TIEMPO CONTIGO!

*PUM*

-MALDITO EL DÍA EN QUE TE CONOCÍ!

*PUM*

- ¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO?!

*PUM*

-PENSAR QUE PUSE MI BOCA AHÍ!

*PUM*

-QUÉ ASCO!

*PUM*

- ¿CÓMO HIZO ALGO COMO ESO?!

*PUM*

- ¿EN QUE ESTABA PENSANDO?!

*PUM*

-ES TU CULPA!

De un segundo a otro, todo lo que alguna vez fueron preciados recuerdos para Rita se volvieron algo nauseabundamente difícil de no recordar. Sus besos, sus tocamientos, el sentir el cuerpo desnudo de otra mujer…

Se lo debió haber dicho, ¿no es así?

Debió hacerlo…

Pero no pudo… y ese fue su error

Si lo hubiera hecho ahora no sentiría el remordimiento que pesaría en su conciencia…

Al no poder decirle…

Lo mucho….

Lo mucho que…

-LO MUCHO QUE LA ODIABA!

Rompió en llanto. Lloró fuertemente sosteniendo nuevamente sus manos contra su rostro aspirando el aroma de Agnes….

No la odiaba… no pensaba realmente nada de lo que dijo. Necesitaba decirlo, sí, pero no quería hacerlo por eso se fue…

¡Pero eso fue una idiotez! ¡La abandonó y la dejo allí tirada! Cuando más la necesitaba… cuando más necesitaba que alguien…. La ayudara…

-como cuando ella…

Aquella noche se veía igual a esta, sentía asco de sí misma, al verla le dijo cosas horribles, y ella pudo haberla dejado allí totalmente destrozada… ni siquiera la conocía como ahora. No habían vivido nada juntas aún. Y aun así…

-Bonnie… Ay, Bonnie…. Tú me lo disté todo… sin siquiera saber quién era… sabias lo que necesitaba… y yo quise que te alejaras… pero no me dejaste…

La seguridad de saber que su relación tenia futuro, de que algún día adoptaría o se inseminaría para poder tener un hijo o una hija a los que tanto quería. Algún día estar vestida de blanco frente a un altar… y con la persona que le dio todo lo que quería delante de ella. Saber que pasaría el resto de su vida junto a esa persona. Todo fue gracias a Bonnie. Bonnie estaba dispuesta a darle todo eso… seria lo que ella quería y solo por una razón…

La amaba, aunque nunca se lo dijo lo sabía.

Bonnie la amaba.

-Yo soy el asco, Bonnie…. Tu…tu no….

No podía correr con tacones así que se los quito e ignoro con todas fuerzas el doloroso frio de la acera mientras corría descalza de vuelta a casa de Agnes.

-Tengo que volver! ¡Tengo que volver!

Fue sino hasta estar enfrente de la puerta que se dio cuenta del tiempo que había estado fuera. Tomó el picaporte y sintió el miedo recorrer por todo su cuerpo. No quería abrir la puerta. Tenía un mal presentimiento. No debió hacer lo que hizo. Sacudió su cabeza y con todas sus fuerzas abrió la puerta casi arrancándola e ingreso al apartamento.

Agnes no estaba en sala, observo el lugar donde la había dejado solo encontrando un pequeño rastro de humedad. Pero no le dio importancia. Agnes no estaba!

- "No! ¡No! ¡¿Dónde estás, Bonnie?!"

Un horrible recuerdo suyo cruzó por su mente, en donde se encontraba ella con una cuerda atada el cuello y sobre una silla, apunto de…

Su habitación.

-¡!BONN…!

*TAK*

Ese sonido… Es inconfundible sonido...

-Hace frío. Y si dejas la puerta abierta ten por seguro que te resfriaras, Rita

-…! –volteó rápidamente.

- ¿Por qué esa cara? Parece que hubieras visto un fantasma

Se llevó las manos a los ojos y talló sus parpados para comprobar que su vista no le fallaba.

-Bo… Bonnie…

- ¿Quién más, querida? –dijo Bonnie acercándose para darle un beso en los labios - ¿por qué no vas a cambiarte esa ropa y te pones algo más cálido?

La rubia se tocaba los labios mientras miraba a la persona frente a ella de pies a cabeza.

-Pe… pe… pero…

-Anda ve, mientras que preparó un poco de té

Rita dio unos pasos hacia adelante y levantó una de sus manos para colocarla sobre el pecho derecho de Agnes.

-oh…-la pelirroja se sobresaltó al sentir el repentino toque, ruborizándose levemente. Y luego de ver como Rita apretaba el seno que tenía en su mano, suspiró, regalándole una sonrisa a ese estupefacto rostro.

-Está bien –dijo Agnes antes de tomar la mano que Rita tenía sobre su cuerpo junto con el brazo de la misma para ponerlo detrás de su cuello y seguidamente agacharse para tomar las piernas de la rubia, cargándola como si se tratase de una princesa –yo te llevo

-Bonnie…

-Rita, tú de verdad no crees que este aquí, ¿verdad? –le preguntó sonriente a su novia mientras se encaminaba hacia la ducha.

La rubia negó con la cabeza, aun cuando sentía un cuerpo apegado al de ella, la sensación de esa suave piel en su espalda, brazo y piernas, además del terso rostro que acariciaba con su mano libre, desde la barbilla hasta la mejilla.

Bonnie se rio de Rita para luego verla a los ojos, acercase a su rostro, y susúrrale amorosamente.

- ¿Me preguntó qué tan duro te tendré que hacértelo para que te des cuenta que soy real?

Luego de cinco sesiones de apasionado sexo, aún sentía que todo era un sueño. Que Agnes se había suicidado y que todo este escenario era producto de su mente e imaginación en combinación con lo que hubiera querido que sucediese.

A estas alturas, o estaba en un manicomio o en estado de coma en el Hospital de Royal Woods, porque… esto era demasiado perfecto para ser cierto.

Agnes la llevó con su padre para confirmarle que él también la veía, pero Rita aún no lo creía. No obstante, en la casa de Albert, Agnes platicó con el hombre y Rita, comentando sobre su infancia y cómo su padre, el bombero Johnson, había perdido la vida salvado a una familia que había quedado atrapada dentro de un edificio mal construido, el cual no soportó el número de viajes de ida y vuelta que tuvo que hacer el único hombre que tuvo el valor de arriesgar su vida, derrumbándose justo cuando estaba sacando al último integrante de aquella numerosa familia.

Aquel señor que intentó rescatar sobrevivió, pero su padre no.

-Se apellidaban… Casagrande, si no me equivoco

Tras hablar de aquel suceso continuó con su dura adolescencia, en la cual se alejaba de todos a su alrededor, odiándola porque era la única que no tenía un padre que fuera a verla a los eventos escolares y cuya madre de debía trabajar y estaba muy ocupada para presentarse.

-Para una madre y un padre lo primero son las hijas e hijos, estar presentes para ellos y darles amor. Sin embargo, cuando perdí a mi amada, no supe cómo darle a mi hija atención emocional que debía y me concentré en que nunca le faltara nada –comentó el padre de Rita.

-Sí… yo también comprendí que mi madre nunca dejó de amarme, solo priorizó lo que pensó que era lo mejor para mí, como mi salud, mi alimentación y… mi vida. Pero antes de eso busqué ése amor, y se me ocurrió hacerlo en el lugar mis padres me enseñaron que siempre existía, en los libros.

Agnes encontró en los libros muchas emociones que había experimentado y otras muchas que no conocía, pero siempre una reflexión.

-Y fueron esas reflexiones con las que empecé a escribir mi historia, basándome en la aventura de un héroe, una heroína y su hija –dijo orgullosa.

- ¿Alguna publicación que conozca? –preguntó el hombre curioso.

-Oh… ajajajajajaja… no, esas historias son muy personales, aunque si las compartí… con mi madre. Eran una disculpa por no actuar como la hija que aquella luchadora mujer merecía.

Agnes continuó diciendo que, gracias a lo que vivió, encontró su talento innato para la escritura y la lingüística, logrando con la redacción de varios artículos reconocidos en los periódicos sobre la juventud, la sociedad y las personas, hacerse con una beca para la universidad de Harvard en la facultad de literatura.

-Entonces, ¿por qué te quedaste? –Rita finalmente habló.

-Por mi madre –dijo sin dudar –Harvard está muy lejos y yo no quería dejarla. Por supuesto yo…

-Nunca se lo dijiste…

-Iba a contárselo… algún día…. Pero no me arrepiento de mi decisión, probablemente no pueda vivir lo que hubiera vivido si me hubiese ido, pero después de todo lo que pasé aquí, la pasión que conocí –habló tomando discretamente la mano de la rubia por debajo de la mesa –lo que tengo ahora, si tuviera que hacer todo de nuevo, no cambiaría nada.

Rita finalmente sintió que esto era real… pero algo faltaba…

…algo faltaba.

-Rita…

-Si?

-Por favor, nunca me dejes…

-Nunca lo hare… hicimos una promesa, ¿lo recuerdas?

-…

-…

-Te amo, Rita

-…y yo a ti…

No lo dijo como debía, no supo por qué no lo hizo, pero lo dolió no hacerlo.

El tiempo se encargó del resto… para cuando concluyeron sus carreras a ambas se le presentaron oportunidades laborales que, al igual que la universidad, ocuparían mucho del tiempo de su relación… o, al menos, eso fue lo que las dos dijeron.

Poco a poco, los besos pasionales se convirtieron en simples gestos de saludos y despedidas. Había veces en las cuales no coordinaban su presencia en el desayuno, el almuerzo o la cena. En la cama cada una se colocaba en un extremo del colchón, dándole la espalada a la otra. Y hasta olvidaron su aniversario… eso quiso creer Rita.

Quería saber por qué permitía que esto pasara, en más de una ocasión se propuso a volver a besarla en los labios, abrazarla cuando estaban recostadas y volver a tomar una ducha con ella, pero…

-Oh… lo siento, no sabía que estabas en casa. Esperaré…

¿Qué era lo que estaba buscando? ¿Permiso? ¿Consentimiento? ¿Qué por lo menos le asintiera con la cabeza? Más de una vez se le cruzo por la mente que era Agnes quien también había dejado de poner de su parte, pero por algún extraño motivo para ella, que Bonnie tuviera la culpa no se sentía correcto. De hecho, sentía todo lo contrario, sentía que era ella la que le faltaba hacer algo.

- ¿Pero que? –Decirle unas palabras, no se le ocurría nada. Manosearle los senos, eso parecía desagradable ahora. Obsequiarle algo, ¿cómo qué? ¿Un peluche? ¿Joyas? ¿Ropa? Con el sueldo que Bonnie de seguro podía comprarse todas esas cosas –Soy una idiota… y ni siquiera sé por qué

Supo que todo acabó cuando Agnes decidió que era tiempo para que se mudaran y ella le respondió que tenía pensado irse el fin de semana con su padre para visitar su difunta madre.

-Tu… si no es mucha molestia… ¿quisieras…? ¿quisieras llevar mis cosas por mí? –Estúpida –Yo las empacaré, pero tomando en cuenta que no estaré en casa…

-Comprendo… No hay problema… solo… no olvides nada, porque no creó que regresemos aquí…

Definitivamente esa sería su última oportunidad. Estaba segura de que Bonnie había dejado caer sus llaves al propósito para poder agacharse dejándose vulnerable para que la tocará con lujuria… regalarse unos segundos más para que la invitara consigo… O tal vez… abrazarla por la espalda y decirle…

Cual fuera la respuesta ya no importaba. Agnes recogió sus llaves y si darse vuelta se despidió.

-Suerte en tu viaje…

Se llevó sus cosas como lo prometió, le dejo la dirección y el teléfono de su nuevo hogar, pero Rita jamás regresó de la casa de su padre. Estaba tan deprimida que había faltado al trabajo, por lo que perdió credibilidad y si quería volver a ejercer su título odontóloga, solo podría hacerlo como asistente de dentista.

Cuando se percató que se estaba volviendo una carga para su padre, quien apenas estaba subvencionado por los años que sirvió en la marina, se abofeteó así misma y consiguió un empleo como agente de tránsito, que, si bien era remunerada con el salario mínimo, le permitía solventar sus gastos de alimento, además de tener seguro.

Pero no era suficiente, tenía que conseguir un trabajo que le diera lo suficiente para vivir sola y aún con eso literalmente no sabría qué hacer para sacar adelante su vida.

Fue cuando apareció Lynn, ambos estaban en una situación financiera similar y decidieron apoyarse uno al otro. Finalmente, una cosa llevo a la otra, y él termino por pedirle matrimonio.

Parecía que todo en su vida mejoraba, en los meses que planearon la boda, consiguió un trabajo como dentista y una buena casa en los suburbios…

Fue cuando no le envió la invitación a Agnes que dudó de su matrimonio con Lynn, pero luego de nacida Lori, poco a poco se fue concentrando más en su hija… parecía que con cada hija que tenía las dudas se disipaban más y más… al punto de no importarle que Agnes fuera la maestra de mucha de su descendencia en la primaria.

Pudiendo hablarle a la profesora Johnson siendo… la señora Loud.