Capítulo 2
El gremio abría sus puertas a un nuevo y ajetreado día, dando comienzo a una interminable rutina para algunos y una gran pasión para otros.
Pero centrándonos más específicamente en Babel, en uno de sus pisos, tres personas compartían un leve desayuno, pero lo más destacable de esto, era que la diosa patrona del par de aventureros ahí presentes estaba desarreglada y con un aura oscura.
Hefesto: No te dije ayer… que no te aparecieras por aquí tan temprano… (Habló en un tono irritado, mirando fijamente al peliblanco que se encontraba sentado frente a ella, quien no pareció intimidarse por el aura oscura que cubría a la pelirroja)
Bell: Si, pero me encontré con Tsubaki y ambos acordamos despertarla un poco más temprano… (Hablo con total calma, dando un sorbo a su café, mientras la medio enano a su lado se tensaba cual gato, al recibir la mirada gélida de su diosa)
Hefesto: Así que fue idea de Tsubaki… (Hablo mientras un brillo oscuro aparecía en sus ojos, causando que la nombrada se aterrara, pero inmediatamente después, eso cambió a nerviosismo)
Tsubaki: Hefesto-sama, su parche… (Hablaba en un susurro, mientras desviaba levemente la mirada y le hacía señas a la pelirroja)
Esta no entendió lo que le decía la chica, gracias a que estaba aún media dormida, pero cuando noto como esta señalaba su propio parche, ese sueño se fue de golpe y causó que inmediatamente se tapara su ojo.
Esto llamó la atención de Bell, quien logró ver la famosa malformación de Hefesto, pero no le tomó importancia, tenía cicatrices mucho peores que eso.
Hefesto: ¿Lo viste…? (Preguntó en un tono serio, mientras se tapaba su ojo con una mano, mirando fijamente a un calmado peliblanco)
Bell: Sí y puedo decir que eres más hermosa sin el parche… (Habló en un tono calmado, mientras miraba directamente al ojo de la pelirroja, quien se sonrojo furiosamente) Puede que algunos se sientan incómodos por verte sin ese parche, pero puedo decir que todos son unos idiotas, eres igual de hermosa con o sin ese dichoso parche… (Hablo de forma calmada, para seguidamente dar nuevamente un sorbo a su café, dejando a la pelirroja del tono de su cabello, mientras que Tsubaki a su lado lo miraba sorprendida)
Esas palabras causaron que el corazón de la pelirroja comenzara a latir fuertemente, al igual que una gran calidez se extendiera en su pecho.
Por lo que viendo que no incomodaba al peliblanco, destapó su ojo, el cual estaba cerrado, pero dejando de lado su inseguridad y que Tsubaki estaba de acuerdo, lo abrió, dejando ver lo que tanto la atormentaba.
Su ojo, o lo que debería ser su ojo, tenía el iris y la pupila de un blanco opaco, pareciendo que estaba ciega, mientras que su esclerótica era totalmente negra, pero lo más resaltante de esto, era las leves venas rojas que se veían en esta.
De su ojo una leve aura oscura se lograba notar, dejándole en claro al peliverde que era una especie de maldición, pero dejo eso de lado y solo le regalo una ligera sonrisa a la pelirroja.
Después de esto su desayuno pasó lleno de risas y algunos momentos vergonzosos, principalmente porque para Tsubaki, ver a una Hefesto enojada y con sus dos ojos era aterrador, lo que causaba que se exaltará cuando esta la miraba irritada. …
Una vez terminaron de desayunar y como castigo por lo de antes, Hefesto dejó a Tsubaki a cargo de la herrería y los documentos del día, causando que a esta la cubriera un aura depresiva.
Con eso hecho, Bell y Hefesto salieron rumbo al gremio, con la pelirroja nuevamente con su parche, estos hablaron todo el camino hacia el gremio, donde la pelirroja se sentía muy a gusta con el chico, quien se comportaba más expresivo con ella.
Después de un par de minutos llegaron al ajetreado Gremio, donde se adentraron en total silencio, caminando directamente hacia una semielfa que no esperaba encontrarse de frente a Bell.
Hefesto: Disculpe, señorita asesora… (Hablo mientras se acercaba a la chica, quien se sobresaltó al ver a Bell, quien solo le dio una mirada fría)
Eina: S-Si, ¿Qué necesita Hefesto-sama…? (Hablo en un tono nervioso, intentando ignorar la fría mirada del peliblanco)
Hefesto: Necesito los registros de aventurero de Bell Cranel… (Habló en un tono serio, mientras le pasaba la hoja actualizada con los datos del peliblanco, causando que la castaña se sorprendiera)
Eina: E-Entiendo, por favor síganme a una sala privada… (Hablo un tanto sorprendida, para seguidamente guiar a la pelirroja y al peliblanco hacia una sala)
Después de unos largos 30 minutos de papeleo y un incómodo silencio entre Eina y Bell, lograron terminar con todo, aunque igualmente se llevaron una citación con Ouranos, quien se enteró del cambio forzado de Falna en Bell.
Una vez salieron de la sala, Hefesto organizó otros papeles con la semielfa, mientras el peliblanco solo veía esto con indiferencia.
Pero de un momento a otro, un grito sacó de sus pensamientos al peliblanco y causó que su adrenalina subiera a tope.
Lid: ¡Bell-chi…! (Gritó mientras caía de un salto a un lado del peliblanco, quien lo miró alarmado)
Bell: Lid, ¡¿qué ocurre…?! (Pregunto al ver lo exaltado que estaba el lizardman)
Lid: Rivira… está siendo atacada por un Goliath irregular… está destrozando todo y… nadie ha… podido detenerlo… (Hablo mientras intentaba recuperar el aliento) Los ejecutivos de la familia Loki aparecieron de los pisos profundos, pero no han logrado hacerle nada… Intentamos ayudar… pero no le hicimos nada, muchos aventureros en Rivira cayeron en el primer ataque… (Hablo ya más recuperado, pero se podía notar el deje de arrepentimiento y enojo hacia el mismo en su voz)
Esta información causó que para Bell el tiempo se detuviera, mientras sus ojos se abrían en pánico, principalmente porque un Goliath en Rivira sólo se generaba por la presencia de uno o más dioses y ya tenía una idea de cuál fue la diosa responsable de todo.
Bell: Lid, ve por Gryuu y por Marie, los necesitaremos para dispersar a los demás monstruos… (Habló en un tono oscuramente serio, recibiendo un asentimiento del Lizardman, quien rápidamente salió disparado hacia el Dungeon) Hefesto-sama, por favor deles un aviso a la familia Ganesha para apoyar a los habitantes de Rivira, yo me encargare del Goliath mientras los demás evacúan…. (Hablo mientras miraba en dirección de su actual diosa patrona, quien le dio un tímido asentimiento) ¡Los demás, si quieren apoyar, diríjanse al piso 18 lo más rápido que puedan…! (Grito viendo la multitud de aventureros de todos los niveles que estaba a su alrededor, de los cuales primeramente se vieron sorprendidos por la presencia del peliblanco, pero salieron de su estupor al escuchar la voz de este, donde la mayoría dio un grito de batalla ante las palabras de este)
Después de esto, el peliblanco salió disparado en dirección del Dungeon, arrasando rápidamente con cualquier cosa que se encontrara en el primer piso, mientras murmuraba unas palabras.
Bell: Ruge tempestad…. (Hablo en un susurro, para seguidamente ser cubierto por una gruesa capa de viento)
Después de esto, un fuerte estruendo se escuchó por todo el tercer piso, seguido de una fuerte ventisca.
Piso 18, Rivira: momentos antes.
Todo se encontraba tranquilo, después de acordar una pequeña expedición con Finn y Loki, tanto Riveria, como Ais, Finn, Tione, Tiona, Lefiya y Bete se dirigieron a los pisos profundos a conseguir fondos para nuevas armas y una futura gran expedición,
Pero al momento que comenzaban a salir de Rivira, una fuerte onda de Arcanum los golpeó, para que minutos después una enorme figura cayera del techo de la cueva, revelando a un Goliath de proporciones exageradas, midiendo casi el triple de uno normal.
El ataque fue inmediato, Rivira desapareció de un solo golpe del titán, muchos murieron por esto, los que sobrevivieron comenzaron a bombardearlo con todo lo que tenían, causándole solo un par de rasguños al gigante.
Seguido de ellos apareció el grupo de la familia Loki, quienes, aunque lograron hacerle daño no pudieron derribarlo, ni un Rea Laevatein de Riveria y Lefiya combinado con el Vendaval de Ais lograron hacerle un daño significativo.
Entre toda la conmoción, los Xenos intervinieron, salvando y resguardando a los heridos de la ciudad, quienes inmediatamente aceptaron la ayuda y se unieron a estos contra los monstruos que llegaron desde los demás pisos.
Mientras sus hermanos peleaban y algunos ayudaban a curar a los aventureros heridos, Lid se escabullo hacia la superficie en busca de Bell.
Pero todo se fue al carajo cuando después de que otro ataque combinado de Rea Laevatein y Vendaval impactara con el gigante, causando que éste absorbiera el ataque y lo usará contra los aventureros, aniquilando a muchos gracias a esto.
Actualidad.
Las esperanzas se habían perdido, casi el 80% de los aventureros de Rivira o estaban muertos o estaban en estado grave, muchos Xenos novatos comenzaron a caer igualmente, al igual que el grupo de la familia Loki, lentamente comenzaba a fatigarse, principalmente por el aura que exudaba el Goliath, que parecía quitarles lentamente las energías.
Pero para conmoción de todos, nubes de tormenta comenzaron a formarse en el techo del piso, de las cuales múltiples rayos comenzaban a chocar, al igual que un enorme círculo mágico blanco se levantaba sobre el gigante, quien había detenido su avance.
Muchos pensaron que alguno de los magos presentes intentaba un nuevo ataque, pero estos estaban igual de extrañados que los demás.
Pero, de la nada, un pequeño sonido comenzó a escucharse, primero fue un leve tintineo, para momentos después, un fuerte golpeteo de dos campanas se escuchará cada vez más fuerte, revelando una figura blanca que emergió del piso 17 y comenzó a correr por los muros del piso 18, solo dejando ver una estela blanca.
Para los que reconocían al dueño de dicha habilidad y el poder que venía detrás de esta dieron un fuerte grito de batalla con las esperanzas y energías renovadas, dicho grito que resonó en todo el piso y avivó las energías de quienes se habían rendido.
Mientras los demás volvían a la batalla, Bell continuaba cargando su Argonauta, llenando todo el piso con estática, la cual era aprovechada por los magos para potenciar sus ataques.
Después de lo que fueron unos eternos 2 minutos, finalmente la carga estaba completa, por lo que reuniendo fuerza y con un gran grito de batalla, el peli blanco se lanzó hacia el círculo mágico, perdiéndose entre las nubes de tormenta.
Bell: ¡Zeus…! ¡Hammer…!
Al momento que esas palabras salieron de la boca del peliblanco, los rayos de las nubes comenzaron a juntarse en el círculo mágico, para seguidamente un gran rayo cayera de este, golpeando y finalmente derribando al gigante, creando un enorme cráter y un gran agujero en el pecho de este, revelando su piedra mágica.
Usando el tiempo que les dio el rayo, algunos aventureros comenzaron a lanzar sus mejores ataques al gigante, quien lentamente intentaba levantarse.
Pero algo que extraño a todos, fue que todos vieron como Bell ya había lanzado su ataque, pero nadie lo vio caer contra el gigante, ni mucho menos el gran destello blanco característico del uso de Argonauta, lo que ciertamente tenía extrañados y nerviosos a todos los que conocían al peliblanco.
Mientras algunos tenían esta línea de pensamiento, los demás intentaban mantener al gigante en el suelo, pero este ignorando todos los ataques, tanto mágicos como de armas, se levantaba lentamente.
Esto alarmó a todos, pero antes que el gigante finalmente lograra levantarse completamente, una figura blanca salió disparada desde el techo del piso, para seguidamente una gran lanza hecha de rayos y luz atravesara al gigante, perforando su piedra mágica y enviando una fuerte onda mágica, la cual derribó a los que se encontraran más cerca.
Seguido de esto, un enorme batallón de aventureros apareció desde la entrada del piso, siendo guiados por Shakti, la capitana de la familia Ganesha y actual aventurera nivel 7, estos inmediatamente comenzaron a pelear contra los monstruos del piso.
Al ver esto los Xenos y los aventureros sobrevivientes apoyaron a los recién llegados, ganando terreno rápidamente.
Junto a esto, un gran dragón verde sobrevoló el piso, mientras un canto de sirena se comenzaba a escuchar, el cual hipnotizó a todos los monstruos y les permitió a los aventureros y Xenos acabar sin problemas con estos.
La batalla terminó con la explosión del Goliath, dándoles una amarga victoria a los aventureros, muchos cayeron para dar esa victoria, tanto aventureros como Xenos.
Una vez todo se calmó, aventureros de la familia Dian Cecht comenzaron a llegar al piso, liderados por Airmid, quienes rápidamente comenzaron a ayudar a los heridos.
Mientras esto sucedía, Bell rápidamente se dirigió hacia el grupo de los heridos, intentando ayudar lo más que podía, pero mientras se dirigía hacia ahí, una figura lo interceptó.
Bors: ¡Oye muchacho…! (Gritó mientras se acercaba al peliblanco, quien se detuvo de golpe al oírlo)
Bell: ¡Bors…! Menos mal, necesitamos juntar a todos los que aún puedan pelear, este piso ya no es seguro, debemos llevarlos a todos a la superficie… (Habló en un tono un tanto más calmado, pero al ver la cara triste del hombre se extrañó) ¿Bors… que ocurre…?
Bors: Está en la entrada de Rivira… Será mejor que te apresures, no le queda mucho tiempo… (Hablo en un tono bajo, mientras desviaba la mirada)
El peliblanco entendió rápidamente a quien se refería, por lo que, en un estallido de velocidad, se dirigió hacia la que alguna vez fue la ciudad de Rivira.
Una vez logró llegar, se encontró con un gran grupo de aventureros, él los conocía a todos, pelearon muchas batallas como para llamarse amigos, pero entre toda la multitud, una figura se encontraba tirada en el suelo, apoyada en una roca.
Bell inmediatamente lo reconoció, era Mord su viejo amigo/rival, quien yacía en el suelo, con una enorme estaca de madera incrustada en su estómago.
Mord: Hasta que llegas… maldito mocoso… (Habló en un tono bajo, pero se podía notar la clara burla en su voz)
Bell: Bors… maldita sea ¡TRAIGAN A AIRMID… YA…! (Gritó a los aventureros que estaban a su lado, quienes inmediatamente corrieron en busca de la peliblanca, aunque sabían que su amigo no lo lograría) Por favor aguanta anciano, la ayuda ya viene… (Hablo mientras intentaba parar sin éxito la hemorragia)
Mord: Siempre intentando detener lo inevitable… (Hablo en un tono irritado, para seguidamente dar una ligera carcajada, mientras tomaba el hombro del peliblanco, quien le dirigió una mirada alarmada) Ya basta conejo, no saldré de esta…
Bell: Cierra la boca, ninguno de mis amigos morirá mientras yo esté presente… (Hablo en un tono irritado, mientras comenzaba a recitar un cántico de magia curativa (Enseñado por Riveria anteriormente) en un intento de parar el sangrado)
Mord: ¡Te dije que pararas maldito conejo…! (Grito al ver la negativa de parte del peliblanco, quien solo frunció el ceño, pero no se detuvo) Maldita sea… Nunca me escuchas mocoso… Deja de gastar tu mente y escucha, no me queda mucho…
Bell: El que no debería gastar su energía eres tú, Airmid ya vie… (Hablo ya un tanto enojado, pero el fuerte apretón en su hombro lo interrumpió)
Mord: No alcanzara a llegar… Escucha… solo… quiero que le digas a mi hija… que lamento dejarlas solas a ella y a su madre… (Habló lentamente, mientras el brillo en sus ojos lentamente comenzaba a apagarse)
Bell: Tú se los dirás, solo aguanta un poco… (Hablo mientras le enviaba más energía al hechizo, sintiendo como Airmid se acercaba a ellos)
Mord: Solo quería… que ambas estuvieran a salvo… (Hablo ignorando las palabras del peliblanco, las cuales ya se escuchaban lejanas) Bell… lamento no… poder ir contigo… a… las apuestas…
Con esas últimas palabras, Mord Latro, aventurero nivel 5 falleció, bajó la mirada de su grupo de amigos y frente a la persona que lo llevó a convertirse en alguien mejor.
Mientras que Bell, este solo bajo la mirada, mientras cancelaba el hechizo, para seguidamente levantarse y caminar hacia Bors.
Bell: Junta sus cosas, lo llevaremos a la superficie para darle un entierro digno… (Habló al momento que paso a un lado del hombre, quien tenía la mirada baja, al igual que los demás) Descansa en paz… viejo amigo… (Susurro cuando ya se había alejado un par de metros, dejando a Airmid y a otros cuidando de los heridos del lugar)
Mientras esto sucedía, en una parte alejada de ellos se encontraban Riveria, Finn, Hestia y Mikoto, quienes estaban en un ambiente tenso, principalmente porque Hestia estaba en shock, repitiendo muchas veces la misma frase.
Hestia: Murieron por mi culpa… yo los mate… (Decía sin despegar su mirada del suelo, mientras temblaba levemente)
Mikoto: Hestia-sama… (Hablo con lástima, viendo el estado de su actual diosa)
Finn: Debemos llevarla a la superficie… Mikoto-san, esto es muy grave, puede que expulsen a Hestia-sama por esto… (Hablo en un tono serio, mirando a la chica, quien solo bajo la mirada)
Mikoto: Lo sé, es solo que… cuando Hestia-sama dejó de sentir la Falna de Bell-dono… nosotras… (Hablo lentamente, pero las lágrimas la interrumpieron, por lo que solo comenzó a llorar en silencio, sin notar como Lefiya quien se había acercado a ellos escucho todo y terminó por caer de rodillas confundida y con los ojos llorosos)
Esto dejó helados a los dos aventureros nivel 8, de los cuales la más afectada era Riveria, a quien rápidamente las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos color jade, aunque una parte de ella estaba confundida.
Pero antes que alguno hablara, el estallido de un rayo, seguido de una fuerte ventisca los interrumpió, donde una vez lograron recobrar la vista, vieron a Bell, apuntándole con el filo de su lanza de rayos al cuello de Hestia, quien tenía una expresión de suma felicidad, ignorando el arrepentimiento que la había abrumado antes.
Hestia: ¡BELL-KU…! (Intento hablar y lanzarse a los brazos del peliblanco, pero el filo de la lanza en su cuello la dejó fría en su lugar)
Bell: ¿Hasta qué punto puede llegar tu egoísmo…? (Hablo en un tono cargado de odio, mientras temblaba levemente) Responde Hestia… ¿Esto era lo que querías…? Matar a miles solo por un maldito deseo egoísta… (Hablo mientras acercaba peligrosamente el filo de la lanza al cuello de la pelinegra, donde una ligera línea de sangre dorada callo)
Hestia: N-No… B-Bell-kun, y-yo…
Bell: ¡¿TU QUE…?! ¡RESPONDE MALDITA SEA…! ¡¿CUÁL ERA TU MALDITA INTENCIÓN AL DEJAR SALIR TU PODER EN ESTE MALDITO PISO…?! (Grito ya perdiendo la poca paciencia que le quedaba y estando a centímetros de cortarle el cuello a la pelinegra)
Hestia: ¡CREI QUE HABIAS MUERTO, CUANDO DEJE DE SENTIR TU FALNA PENSE QUE HABIAS MUERTO AQUÍ ABAJO… NO SUPE QUÉ MÁS HACER… SOLO QUERÍA ESTAR JUNTO A TI… SI TU ESTABAS MUERTO ENTONCES YO TAMBIEN MORIRIA…! (Finalmente rompiéndose, le gritó todo al peliblanco, ignorando la lanza que estaba cortando la piel de su cuello) ¡YO TE AMO BELL-KUN, SIN TI YO NO SOY NADA…! Yo no soy nada si tu no estas a mi lado Bell-kun…
Bell: Debiste pensarlo ese día hace más de dos años… (Habló en un tono frío, para seguidamente retraer levemente la lanza y en un rápido movimiento intentar cortar el cuello de Hestia)
Todo sucedió demasiado rápido para Mikoto y Lefiya, quienes por un segundo vieron la cabeza de Hestia desprenderse de su cuerpo, pero pocos centímetros antes de que le cortara el cuello a la pelinegra, otra lanza se interpuso, salvando a la diosa de la familia de una muerte cruel y dolorosa.
Finn: Bell, por favor no lo hagas, no te ensucies las manos de esta manera… (Habló mientras intentaba con un gran esfuerzo detener la lanza de rayos del peliblanco, quien solo le dio una mirada fría)
Bell: Acabe con Thanatos en este mismo piso, incluso acabe con Ares en su mismo territorio… otro más no hará diferencia… (Habló con indiferencia, causando que el rubio abriera los ojos aterrado, lo que cambió rápidamente a dolor al recibir un fuerte golpe con la parte trasera de la lanza del peliblanco, la cual lo golpeó en el costado, enviándolo lejos gracias al golpe) Aunque en algo tienes razón, no morirá por mi mano, será juzgada bajo las leyes de Orario y si tiene que morir, no seré yo quien la mate… (Hablo mientras miraba de reojo al rubio, quien tenía una línea de sangre saliendo de la comisura de sus labios) Supongo que tú te encargas que no se escape, ¿Verdad, Fels…?
Fels: No te preocupes Bell, Ouranos-sama ya convocó a los demás dioses para juzgarla, yo la escoltare a la superficie… (Hablaba mientras aparecía entre las sombras, atrayendo la mirada de todos)
Bell: Es toda tuya… (Hablo mientras comenzaba a alejarse, deshaciendo su lanza, la cual fue absorbida por sus brazos)
Una vez el peli blanco se alejó unos cuantos metros, soltó un largo suspiro, para seguidamente sentarse en una roca de la zona, mientras respiraba agitadamente.
El uso de su lanza, la carga masiva de argonauta y el ataque sobrecargado que usó contra el Goliath consumieron casi en totalidad su mente y estamina, además del hechizo que usó en Mord anteriormente lo dejó en números rojos, por lo que estaba al borde del desmayo, además de que no estaba totalmente recuperado de su aventura anterior, aunque actualmente estaba viendo el lado positivo, sus ya grandes piscinas de mente crecerían mucho más con el gaste constante.
Cuando ya estaba por caer rendido, sintió como lentamente su fatiga comenzaba a desaparecer, junto con su cansancio mental y físico.
Al darse la vuelta se encontró con cierta hada del bosque, quien tenía el ceño levemente fruncido, mientras usaba un hechizo para ayudar al peliblanco con su fatiga de mente.
Lefiya: Antes que me amenaces, aguántate hasta que termine de regenerar tu mente, después podrás intentar matarme o amenazarme todo lo que quieras… (Hablo en un tono serio, mientras seguía usando su mente para regenerar lo que perdió el peliblanco)
Este solo soltó un bufido, mientras que en su mente, la voz de su yo joven le recordaba que todos merecen algún perdón, pero su yo actual le recordaba que no es tan fácil perdonar.
Mientras esto sucedía, Ais miraba esto con celos, debatiendo si ir a encarar a Lefiya o quedarse donde estaba, pero lo que sí sabía, era que una vez que volvieran le enseñaría su lugar a esa elfa.
El corazón de Bell lentamente comenzaba a perder los muros que él mismo había levantado, ahora solo queda esperar quien lograr atravesar los últimos muros, será una bella hada de los bosques o una bella diosa herrera... solo el tiempo lo sabe.
Fin de capítulo 2
Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.
Deja tu estrellita si te gusto o un comentario de que te pareció.
Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…
