Capítulo 3
Lo que había comenzado como una feliz mañana para Orario, rápidamente se transformó en dolor y tristeza.
La noticia de la caída definitiva de Rivira impactó a todos, principalmente a los participantes de la guerra, quienes vieron con sus propios ojos cómo dicha ciudad se levantaba como si nada ante el asedio enemigo.
Múltiples cadáveres emergieron de las profundidades ese día, muchos dioses lloraron a sus hijos, hijos lloraron a sus padres, padres lloraron a sus hijos, la animada Orario pronto cambió a una ciudad sumida en la tristeza y dolor.
Entre todas las tumbas que fueron cavadas ese día, un peli blanco miraba la lápida que estaba sobre una en específico, no muchas cosas destacaban en esta de entre las demás, solo un par de flores, acompañadas de una botella de vino y de una baraja de cartas, junto a un par de fichas.
Bell miraba la lápida con arrepentimiento y culpa, atormentado por no poder salvar a uno de sus amigos, a un hermano.
Fels: Lamento interrumpirte Bell, pero Ouranos-sama solicita tu presencia… (Hablo mientras aparecía de las sombras del lugar, recibiendo solo un asentimiento de parte del peliblanco)
Bell: Entiendo, estaré ahí de inmediato… (Habló sin dirigirle la mirada, notando como el espectro desapareció entre las sombras)
Alfia: ¿Qué harás…? (Hablo apareciendo de la nada, parándose a un lado del peliblanco, quien la miró de reojo) Sabes que es muy posible que la sentencien a muerte o la destierren al cielo por la eternidad…
Bell: No haré nada, ella se metió sola en esto… dependiendo que suceda, solo apoyaré a Welf a Mikoto y a Haruhime, las demás no me importan… (Habló en un tono neutro, mientras sentía como la mujer ponía una de sus manos en su hombro)
Alfia: No dejes llevarte por la ira, Bell… que no te ciegue o perderás lo poco que aún tienes, además, mi dulce sobrino no es así… (Hablo en un tono maternal, para seguidamente darle un corto abrazo, separándose rápidamente) Hera quiere verte, dice que extraña a su nieto… Se te acaba el tiempo, nos veremos pronto sobrino… (Habló mientras se daba la vuelta y caminaba un par de pasos, desapareciendo lentamente)
Bell: Pronto iré a visitarlas, tía Alfia… (Hablo mientras notaba como la presencia de su tía desaparecía lentamente, producto de uno de los tantos hechizos que conocía la mujer) Ya es hora…
Torre de babel, último piso, sala de los dioses.
Una acalorada discusión se estaba llevando a cabo entre los muchos dioses de la ciudad de Orario, el tema era uno, el castigo que se llevaría la diosa Hestia, mientras los dioses de los aventureros muertos en batalla pedían su cabeza, los mas cercanos a la pelinegra alegaban demencia y que solo fuera desterrada de la ciudad.
Mientras todos los dioses discutían, Ouranos miraba esto con un aire serio, principalmente porque gracias a la liberación del poder de Hestia en la mazmorra provocó un cambio, el mismo cambio que ocurrió meses antes de que las tres grandes bestias emergieran hace ya tantos siglos.
La discusión ya estaba llegando al punto de que algunos comenzaban a subir su Arcanum, lo que resultaba peligroso para la ciudad y para ellos mismos, estar sobre la entrada del abismo no era buena idea si liberaban tal cantidad de poder.
Bell: Disculpe la demora Ouranos-sama… (Hablo mientras en un borrón de velocidad aparecía a un lado del dios, quien le dio una mirada relajada)
Ouranos: Aun no comenzamos el juicio, así que no llegas tarde joven Bell… (Habló en un tono calmado, viendo como los dioses estaban por iniciar una pelea, lo que le trajo un recuerdo de cómo Zeus calmaba a todos en sus reuniones en el olimpo hace siglos) ¿Bell, podrías darme una mano…?
Mientras la mayoría de los dioses discutían, tres se mantenían en silencio, viendo el espectáculo, estos eran Hermes, Hephaestus y Freya, siendo esta última la más entremetida.
Pero de un momento a otro, un gran estruendo de un rayo, junto a una fuerte onda arcana los silenció a todos y causó que los dioses del panteón olímpico tomaran asiento de golpe, mientras una ligera gota de sudor caía por sus sienes.
Cuando dirigieron su mirada hacia el lugar del que provenían los rayos, esperaban encontrarse con un iracundo Zeus, pero en cambio, Bell les daba una mirada fría a todos, mientras su lanza seguía desprendiendo rayos.
Ouranos: Ahora que finalmente tengo su atención… Comencemos con el juicio… (Habló en un tono serio, dándole la orden a Bell para que dejara de expandir los rayos)
Al mismo tiempo, Mansión crepúsculo.
Poco después de la partida de Loki y Finn, Lefiya prefirió quedarse en la biblioteca, eso la ayudaría a distraerse del caos que estaba viviendo últimamente.
Mientras leía sintió como alguien entró a la biblioteca, pero pensando que sería Riveria o Alicia, no le tomó importancia, pero de la nada, una espada yendo directamente a su cuello causó que saltara del sofá donde estaba, viendo con falsa sorpresa como este era destrozado por un estoque.
Lefiya: Siempre creí que el primero que me atacaría con intención asesina sería Bete y no tu… Princesa de la espada… (Habló en un tono frío, mientras dejaba a un lado el libro que anteriormente estaba leyendo, sin despegar su mirada de la rubia) ¿Por qué es ahora… acostarse con cualquiera no le es suficiente y ahora le excita dañar a los demás…? (Hablo con burla, enojando a la rubia, pero antes que se lograra mover, fue inmovilizada por una fuerza invisible) Te recordaré algo Wallenstein, ya no eres la más poderosa de la familia, provócame y ni Loki ni Riveria ni nadie te salvarán de que te asesine…
Mientras hablaba, la presión sobre Ais aumentaba, hasta el punto de que cuando Lefiya terminó de hablar, el fuerte sonido de los hombros de la rubia siendo dislocados terminó la advertencia.
Ais: A-Aléjate de él… Él me pertenece, es mío… (Hablaba un tanto adolorida, pero fue silenciada por un fuerte golpe de la elfa)
Lefiya: Él no te pertenece, entiéndelo… él nunca fue ni será de tu propiedad… (Habló en un tono peligroso, mirando directamente a los ojos de Ais, quien cambio su mirada enojada a una tensa)
Seguidamente de esto, Lefiya usando la presión que tenía sobre Ais, la golpeó en el estómago, lanzándola hacia una pared donde terminó incrustada e inconsciente.
Dirigiéndole una mirada de total asco a la rubia, Lefiya salió de la biblioteca, sin notar como Riveria vio todo esto desde el segundo nivel de la biblioteca, con una mirada triste reflejada en sus ojos jade.
Torre de Babel, horas después.
Después de tres largas horas, llenas de discusión entre todos, principalmente entre quienes querían la cabeza de Hestia por ser la causante de la muerte de sus hijos y los que defendían a dicha diosa.
Ouranos pensaba en un veredicto, aunque él igualmente estaba un tanto irritado por tanta discusión sin sentido.
Mientras esto sucedía, Bell pensaba si habría sido mejor matarla ahí mismo, ya que se habrían ahorrado todo este aburrimiento, y fue gracias a esto que comenzó a jugar a las miradas con Ottar, llevando más de una hora y media en esto, notando finalmente que los ojos del gigante comenzaban a irritarse.
Pero, antes de que alguno reclamara la victoria, Ouranos pidió la palabra, ya habiendo tomado la decisión, viendo pros y contras sobre lo que sería mejor y no crearía peleas entre los demás dioses.
Ouranos: Viendo todas las pruebas y testimonios de aventureros y dioses involucrados, creo que el mejor castigo sería el destierro… Sé que un delito como este podría fácilmente sentenciarse a muerte, pero entiendo que como todos sabemos, no se puede matar a un dios, solo lo enviaremos de regreso al cielo donde podría bajar un par de años después… (Hablo viendo claramente como algunos no estaban de acuerdo con esa decisión, mientras que otros tenían un aire serio al ver que significaba eso) Por lo tanto, diosa Hestia, se le sentencia al destierro durante 700.000 años, además se le prohíbe interferir desde el cielo en la vida de los que fueron sus hijos aquí en Orario… Cualquier interferencia causará que su tiempo aumente unos cuantos siglos… tiene hasta el anochecer de mañana para despedirse… pueden retirar… (Habló en un tono serio, recibiendo miradas descolocadas de todos, especialmente de los dioses que querían la cabeza de Hestia como premio, pero antes que terminara, fue interrumpido)
Dios random: Ouranos, no puedo creer que solo la dejes ir así como así, sus hijas también fueron cómplices… (Hablo con clara ira, mientras apuntaba hacia Haruhime y a Mikoto, pero esa expresión de ira pasó rápidamente a una pervertida) Aunque viéndolo de mejor manera, su crimen puede pagarse con sus cuerpos, mis hijos están un poco solos a decir verdad… (Hablo mientras veía específicamente a Mikoto con una mirada hambrienta, causando que esta bajara la cabeza en vergüenza y miedo)
Takemikazuchi: ¡TÚ…! (Hablo totalmente enojado, mientras era retenido por Hephaestus y Hermes para que no hiciera una estupidez, mientras dicho dios solo sonreía con arrogancia)
Pero el fuerte estruendo de un rayo cayó toda pelea, atrayendo la mirada de todos, lo que asustó y colocó nerviosos a la mayoría.
Esto era porque Bell estaba envuelto en rayos, con su lanza levantada apuntando al dios, quien vio claramente la mirada iracunda de Zeus y Hera en esos ojos carmesí.
Ouranos: Ellas están bajo la protección del gremio, cualquier intento de ataque hacia ellas será tomado como un acto de traición hacia Orario y su castigo será peor que el otorgado a Hestia… (Habló en un tono oscuro, aumentando peligrosamente su Arcanum y levantándose de su trono, silenciando a todos y aterrando al dios que se atrevió a abrir la boca) Ahora, el juicio acaba de terminar, todos pueden retirarse… (Hablo mientras volvía a sentarse, sin despegar la mirada fría de todos los dioses)
Una vez casi todos los dioses salieron de la sala, solo quedando Ouranos, Bell, Hephaestus y Loki, quien miraba un tanto nerviosa al peli blanco, quien solo le dio una mirada neutra.
Loki: ¿Ouranos, me darías unos momentos para hablar con Bell, en privado…? (Preguntó antes que la pelirroja o el anciano lograran articular palabra, sorprendiéndolos momentáneamente al ver que la gran diosa bromista parecía estar entre nerviosa y asustada)
Ouranos: Solo si él está de acuerdo… (Habló mientras miraba de reojo al peliblanco, quien solo dio un ligero asentimiento, para seguidamente caminar con Loki hacia el pasillo que daba a las escaleras, dejando a Ouranos con Hephaestus)
Una vez ambos estuvieron lo suficientemente alejados de la sala de reuniones, quedaron en un silencio incómodo, principalmente por la mirada fría que le estaba dando Bell.
Bell: Entonces, ¿Qué es lo que querías hablar conmigo, Loki…? (Hablo en un tono indiferente, mirando fijamente a Loki, quien estaba cada vez más nerviosa, pero moviendo ligeramente la cabeza, se quitó todos los nervios)
Loki: Quiero advertirte algo Bell… Es sobre Ais-tan, estas últimas semanas ella ha actuado de manera extraña y hace unos momentos Riveria me notifico que atacó a Lefiya en la biblioteca de la mansión… (Habló en un tono serio, contrarrestando totalmente por sus anteriores nervios, pero una ligera sorpresa apareció cuando logró notar un deje muy leve de preocupación en los ojos de Bell) Ella está bien, de hecho, le dio una paliza, pero nos desviamos del tema… ella está cada vez más impredecible, según Finn, la última vez que superaron la marca del piso 50 ella perdió el control y casi asesina a Raúl y a Alicia… Según me contaron Tione y Tiona, un viento negro la cubría y sus ojos igual estaban negros… parecía… (Hablaba en un tono preocupado, mientras desviaba la mirada la mirada del peli blanco, aunque seguidamente lo miró sorprendida al ser interrumpida)
Bell: Corrompida… (Habló interrumpiendo a la pelirroja, quien le dio una mirada sorprendida) Parece que finalmente ocurrió… (Hablo más para sí mismo que para Loki, quien lo miró sorprendida)
Loki: ¿Bell, que estas…? (Preguntó un tanto confundida por lo que decía el peliblanco)
Bell: Loki, depende de lo que ocurra en el futuro… ¿estás dispuesta a dejar a uno de tus hijos por su propio bien…? ¿Estás dispuesta a renunciar a la vida de uno de ellos por protegerlo…? (Preguntó en un tono oscuro, mirando fijamente a los ojos de Loki, quien lo miró aterrada)
Loki: ¿Por qué me dices esto, Bell…? (Preguntó totalmente aterrada, esperando que todo fuera una broma del peliblanco)
Bell: Lo que está pasando con Ais, su comportamiento errático, la esencia negra en su poder, el aura corrupta a su alrededor, todo… son las mismas cosas que le ocurrieron al Espíritu del Alma, antes de hundirse en las profundidades de lo que ahora conocemos como Dungeon… (Hablo en un tono serio, causando que Loki abriera los ojos aterrada) Esto nadie además de Ouranos lo sabe, pero, cuando caí en coma poco después de derrotar al dragon negro, Aria me contacto y me dijo lo que le estaba pasando a Ais, me dijo que a este punto su odio y oscuridad terminarían por consumirla… Pero al final no logre hacer nada, poco después descubrí que me engañaba con Bete y me aleje de todos, cuando me la encontré hace unos días logré notarlo, ella fue consumida por su propia oscuridad, solo le falta un ligero empujón y se transformara en un espíritu corrupto…
Loki: ¿Ya no podemos hacer nada…? Intentar curarla, de seguro Riveria o Dian Cecht deben saber algo, incluso Miach… (Hablaba mientras se tomaba la cabeza con desesperación)
Bell: Según las memorias de Aria, no hay cura, las únicas opciones es que pierda su poder de espíritu o muera… (Hablo intentando no sonar cruel, fallando estrepitosamente) Por el momento, habrá que tener un ojo sobre ella en todo momento, puede que la Ais que conocíamos aún siga ahí o tal vez ella misma es el detonante para que la corrupción la domine por completo…
Loki: Entiendo, haré que Tione o Tiona la vigilen... (Hablo mientras pensaba en las opciones que tenía actualmente, ya que, desde hace tiempo, la pelidorada peleó con todos en la mansión, solo dejando a un par de personas que seguían a su lado)
Bell: En la tarde iré a tu mansión, necesito que todos estén al tanto de esto y cómo controlarla en caso de que Ais se descontrole en alguna incursión o en la misma mansión… (Hablo mientras adoptaba un aire pensativo, recibiendo un asentimiento feliz de parte de Loki, aunque rápidamente eso cambió eso a un aire serio)
Loki: Bien, entonces les avisaré a todos los que no mataras con solo estar cerca, así que nos vemos en la noche… (Hablo recuperando su tono burlón, para seguidamente desaparecer por las escaleras, dejando a un irritado Bell)
Después de esto y de que el peliblanco soltara un ligero suspiro, entró nuevamente a la sala de reuniones, encontrándose con un ambiente extremadamente tenso.
Ouranos: Así que, cambiaron forzosamente una Falna sin mi autorización… (Habló en un tono oscuro, mientras dejaba salir un poco de su Arcanum)
Esto tensó a Bell y a Hephaestus, al igual que a Fels, quien solo venía a notificar algo a su dios y terminó quedando en medio de esa aura tensa que era dirigida a la pareja.
Fin de capítulo 3
Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.
Deja tu estrellita si te gusto o un comentario de que te pareció.
Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…
