Capítulo 14

Mi corazón brinca de alegría, sabía que Albert haría las cosas de la mejor manera, pero esta reseña, no sólo resuelve las especulaciones del compromiso de mi pecosa con él, sino que nos abre la puerta a que podamos comprometernos a la brevedad.

Aún me quedan dudas de cómo trataré lo de Susana, pero finalmente no me importa lo que piense la gente, aunque debo cuidar la reputación de Candy.

Me alegra de sobremanera no haberme casado nunca con ella y también me hace feliz el hecho de que la prensa siempre haya seguido mis pasos, gracias a ello, todos saben que mi deber con Susana después del accidente fue cumplido, pero sin llegar a un compromiso amoroso, haciéndole solo visitas a horas dignas y regresando a mi hogar al anochecer, así, si algún día llegara a descubrirse el acuerdo que mi padre hizo con Elroy, nunca se nos juzgaría. Para todo el mundo: la relación Terry-Susana fue un compromiso por honor.

Mi madre ha llegado y al verme con el periódico en las manos me pregunta:

- Y ahora, ¿Cuál será tu próximo paso?

- Primero hablaré con ella, esta vez no daré un "Paso en falso" necesito que me acepte, quiero escucharlo de su boca, aunque sé que no ama a Albert, quiero que ella me confirme que está de acuerdo en formalizar conmigo.

La verdad es que no por nada William es el patriarca, ya que para darnos libertad ha desmentido cualquier rumor con las declaraciones que hizo, rematando con su larga ausencia. Estoy seguro de que esto le servirá para sacar de su corazón a mis pecas.

No sé si Candy esté dispuesta a entrar de inmediato a una relación con la cual herirá profundamente a Albert, aunque él se encuentre lejos de aquí.

Comienzo nuevamente a temblar, pero en esta ocasión es diferente, puesto que estoy seguro que mi rubia aún me ama, sé que posiblemente haya obstáculos y que ella pueda poner resistencia porque su gran corazón la hará dudar entre su felicidad y la tristeza que le provocará. . a su gran amigo, pero esta vez no me rendiré, aunque deba pedirle ayuda al duque para vivir sin trabajar un año, me trasladaré a donde ella se encuentre para comenzar a pretenderla, a convencerla de que nuestro amor está destinado a ser una dulce realidad, aunque puede existir otro obstáculo...

Creo que mi madre ha notado que algo me preocupa pues me pregunta:

- ¿Pasó algo malo?

- No madre, sólo es que algo me está preocupando.

- ¿De qué se trata?

- Del permiso que necesito de la corona para formalizar una relación romántica. Cuando estuve acompañando a Susana, jamás me preocupe por esto, porque nuuunca paso por mi mente casarme con ella, sin embargo, ahora es distinto.

Creo que mi cara lo dice todo, porque mi madre me abraza fuerte.

En ese momento entro mi padre, al parecer alcanzo a escuchar nuestra conversación, porque intervino de inmediato:

- Hijo, ¿acaso soy un tonto? Soy el duque de Grandchester, el más alto noble inglés de mi país, nunca hubiera dejado ese "Cabo suelto".

- Antes de formalizar tu compromiso con Elroy, ya tenía la aprobación de la reina, sabes que ella te adora y que no le caen nada bien tus hermanos, siempre fuiste el preferido, por representar esa rebeldía que todos los nobles no podemos permitirnos.

- ¿En serio padre? ¿También hiciste eso por mí? No puedo creer que haya aceptado, ¿Sabe que Candy es adoptada?

- Lo sabe Terrence y acepta su unión porque es una de las más ricas herederas americanas que existen, lo que ahora me preocupa un poco es si ella sigue siendo una Ardley, porque por lo que sabemos, puede ser que ella haya tenido que renunciar a su apellido para poder casarse con Sir William.

- Es verdad, es muy probable que mi tarzán pecoso decidiera dejar a su familia, siempre ha sido sumamente independiente, además que no sería para nada bien visto que su tutor legal la pretendiera.

- Pues es algo que tenemos que averiguar de inmediato, hablare con la mano derecha de William.

- Iré contigo padre, pero pensándolo bien, si tenemos un acuerdo para casarnos, este se hubiera anulado si ella hubiera renunciado a su apellido y no, nos hubieran llamado para negociar.

- Tienes razón Terrence, pero aún así debemos asegurarnos.

Fue así como mi padre decidió hacer una llamada con carácter de urgente a George. Mientras conversaba, la cara del duque no me decía nada y tuve que ser paciente hasta que termino. Al colgar…

- ¿Qué Paso?

- La señorita White pidió que se anulara su adopción, pero el joven William concedió su deseo a medias debido a que nunca firmo los documentos correspondientes debido a que estaban fechados para el día en el que habían programado el anuncio de su compromiso.

- ¡Entonces sigue siendo una Ardley! ¡Esto es fantástico! No existen obstáculos entre nosotros

Casi brinque de alegría, Eleonor reía aliviada y mi padre al ver mi actitud infantil sólo se dio la vuelta, creo que no quiso que lo viera que estaba burlándose de mí.

Diseñe un plan que no podía fallar, mi padre me apoyo, él movió sus influencias para que Candy durante su trabajo fuera a visitar a un enfermo en su domicilio, ahí tenía todo preparado, atrás de la casa se encontraba un hermoso jardín con flores variadas, al fondo podía verse una mesita con dos copas de vino y dos rebanadas de pastel de chocolate, las floristas lograron elaborar todo en muy poco tiempo: un arco con flores blancas y al atravesarlo debías pasar por una fuente que peces tenía de color naranja, a mí parecer era un bello lugar definitivamente no podría decirme que no, de pronto en mi mente apareció la idea de que algo podía salir mal:

¿Y si ella se negaba por no lastimar a Albert?

¿Y si ella trataba de convencerlo de que podía aprender a amarlo?

No podía seguir teniendo esos pensamientos, debía luchar.

Borre de mi mente cualquier mal pensamiento y continúe con los preparativos.

El día esperado llego, mi tarzán con pecas luce tan hermosa con su uniforme de enfermera, parece que el tiempo no ha pasado desde aquella vez que la vi correr detrás del tren en aquella gira que hicimos a Chicago, en la que Susana impidió que estuviéramos juntos, como recuerdo cuantas a veces platicamos Susana y yo de esa mala acción que tuvo con Candy y conmigo, ella me dijo que en ese punto se marcó su vida para siempre, que tal vez si Candy yo le hubiéramos mostrado nuestro amor, seguramente hubiera Decidido dejar la compañía y su fatal accidente nunca hubiera ocurrido.

Me ha reconocido, aún no llega ni a la mitad del camino, parece que va a salir corriendo, no se lo permitiré, el alcanzo en unas cuantas zancadas y la agarre de la misma forma que en ese maldito invierno que nos separamos, pero ahora es distinto, hoy se cierra ese maldito ciclo y se abre uno nuevo en el que seremos felices.

- No, Terry, que él se haya ido no significa que volveré contigo.

- Si Albert se fue es porque sabía que seguías amándome y jamás serías feliz con él, decidió irse dejándonos las puertas abiertas para que formalicemos nuestro amor, ¿A caso no ves que esto lo hizo por tu felicidad?

- Albert, sin duda alguna es el mejor hombre que he conocido, yo quería amarlo, quería haber podido corresponderle, pero….

En ese momento se volteo a abrazarme rompiendo en llanto.

- Calma pecas, no podíamos hacer más de lo que hiciste, no es tu culpa ser la mujer más bella del mundo por fuera y por dentro, es por eso por lo que todos caímos a tus pies, pero sabíamos que sólo uno ganaría tu corazón

En ese momento me hinque frente a ella y me abrace a sus piernas.

- Dame la oportunidad de recuperar mi alma.

Desconcertada me dijo: - ¿Cómo? -

- Si, mi bella pecosa, devuélveme mi vida entera que se fue contigo en ese maldito invierno, empecemos de nuevo, déjame volver a enamorarte, permite que el destino se concrete, porque todo indica que nuestro futuro ya estaba escrito, nos conocimos en momentos de nuestras vidas que necesitábamos el apoyo uno del otro. Luego vivimos situaciones tristes, alegres y de desesperación en las que con nuestra unión la vida nos permitió consolarnos, compartir alegrías y manejar nuestros enojos, después mi padre nos unió para siempre con ese compromiso que ambos desconocíamos, sí definitivamente hubo intrusos que hicieron todo lo posible para separarnos, pero hoy estamos aquí mi dulce rubia, con una nueva oportunidad para amarnos, para hacer realidad nuestros sueños.

Ella boquiabierta no decía nada, pero sus ojos comenzaron a derramar más lágrimas, pero ya no con tristeza, pude notar un hilo de esperanza en aquellas esmeraldas que veía todos los días en mis sueños.

- ¿Quieres casarte conmigo mi bella pecosa?

Llevo sus manos a su boca, parecía que no podía creerlo y respondió.

- No puedo Terry, Albert, Albert no lo soportará…

- Él ya lo ha aceptado, esperaremos un tiempo prudente y comenzaré a pretenderte, aunque no me guste la idea, tendré paciencia hasta que se anuncie nuestro compromiso formal. Me mudare a Chicago, administraré unos negocios de mi padre, tomaré un año sabático para estar a tu lado, para volver a conocernos, si tú en este tiempo sigues pensando igual me iré para siempre.

Estas últimas palabras las dije cruzando los dedos como un niño tramposo que promete no volver a hacer travesuras, necesitaba convencerla de cualquier forma.

- Veo que tienes todo planeado sin siquiera pedir mi opinión.

- Para nada Candy, podemos casarnos mañana mismo si tu no quieres esperar.

-Eres una granuja-

Ella Sonrió y parecía que el sol estaba saliendo en ese mismo instante, dios santo, la amo tanto.

- No lo sé Terry, no estoy segura.

- Dame una oportunidad, mira todo lo que hice para ti- y le mostré el lugar - , ya sé que eres una pequeña glotona y aquí hay mucha comida.

- Terry – Grito reprendiéndome con la mirada

La llevamos hacia la mesa y atravesamos el portal que despedía aroma a flores, los ojos de Candy se maravillaron y no pudo evitar decir:

- Es hermoso.

ΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦΦ

Agradezco los comentarios de:

Mia Brower Graham de Andrew

Luna Granchester y los maravillosos:

invitado