El ocaso teñía de dorado el muelle de Storybrooke, donde el Jolly Roger aguardaba, listo para surcar los mares hacia una incierta aventura. Emma Swan, con su chaqueta de cuero, contemplaba el navío, su rostro reflejando una mezcla de determinación y ansiedad. A su lado, Regina Mills, imponente y elegante, miraba hacia el horizonte con un semblante serio, la preocupación por su hijo adoptivo Henry nublando sus pensamientos.

"¿Crees que Greg y Tamara realmente llevaron a Henry a Nunca Jamás?" preguntó Emma, su voz cargada de duda y temor.

Regina respondió con un tono cortante, su sarcasmo habitual apenas velando su profunda preocupación. "No tengo dudas, Miss Swan. Y cuando los encuentre, pagarán caro por haberle puesto un dedo encima a Henry."

La tensión habitual entre Emma y Regina era más palpable que nunca, exacerbada por la presión de la misión. Aunque su relación siempre había sido compleja, y la situación actual añadía una capa adicional de conflicto interno para Regina, quien luchaba contra sentimientos no deseados hacia Emma, que habían comenzado a surgir cuando Emma se negó a abandonarla en las minas cuando evitaros que Storybrook explotase, que complicaban aún más su ya tumultuosa relación.

Snow y Charming se acercaron, la preocupación por su nieto evidente en cada línea de sus rostros. "Estamos listos para partir," anunció Charming con una voz que intentaba ser firme, buscando infundir algo de confianza en el grupo.

El Capitán Hook, con su sonrisa traviesa y un aire de confianza, se acercó, lanzándole un giño a Emma. "Bienvenidos a bordo. El mar nos espera. Será un viaje inolvidable hacia Nunca Jamás." dijo girándose hacia el resto del grupo, con un tono que mezclaba la promesa de aventura con la sombra del peligro que les esperaba. "Nunca Jamás no es un destino para los débiles de corazón."

La presencia de Hook y su coqueteo abierto hacia Emma no pasaron desapercibidos para Regina, que le dedicó con una mirada fría, irritada por su flirteo descarado con Emma, pero más aún por la confusión que esto provocaba en su propio corazón.

El Sr. Gold, siempre misterioso, observaba desde la distancia, mientras en su mente trabajaba en cálculos y estrategias. "No sabemos qué nos espera allí," advirtió con seriedad. "Debemos estar preparados para cualquier cosa." su tono grave añadio peso a la atmósfera ya cargada de tensión.

Con estas palabras resonando en sus mentes, el grupo se embarcó en el Jolly Roger, que lentamente se adentró en las aguas, llevándolos hacia el portal que abría el camino a Nunca Jamás.

El aire salado envolvía el barco mientras surcaba las turbulentas aguas. Emma permanecía en la cubierta estribor, con la mirada fija en el horizonte oscuro que se extendía ante ella. A babor, Regina mantenía los brazos cruzados sobre el pecho, emanando una postura tensa y desafiante.

Habían zarpado hacia lo desconocido, hacia una tierra de cuentos de hadas y magia donde la esperanza y el peligro se entrelazaban de manera inextricable. Nunca Jamás: un lugar que había sido el hogar de aventuras legendarias y oscuros secretos.

Emma cruzó la cubierta y se acerco Regina, encontrando su mirada desafiante. No era ningún secreto que las dos mujeres habían tenido sus diferencias en el pasado, pero ahora estaban unidas por un propósito común: rescatar a su hijo.

"Tenemos que trabajar juntas en esto, Regina", dijo Emma, su tono firme pero cargado de urgencia.

Regina soltó un suspiro pesado, rodando los ojos con sarcasmo. "¿Acaso estás sugiriendo que no soy la compañera de viaje más agradable?", respondió con una sonrisa irónica, aunque sus ojos reflejaban la preocupación y el miedo que se esforzaba por ocultar.

Emma le devolvió una mirada comprensiva. Sabía que Regina estaba luchando con sus propios miedos, pero también sabía que, Regina no iba a demostrar vulnerabilidad ninguna aunque no sabia como se encontraba Henrry. Regina adoraba a Henry con todo su corazón, Emma sabia que para Regina era su mundo y haría lo que fuera por recuperarlo.

"Sabes a lo que me refiero, Regina", dijo Emma con suavidad, colocando una mano reconfortante sobre el brazo de Regina. "Juntas podemos hacerlo. Solo necesitamos dejar de lado nuestras diferencias por ahora y concentrarnos en traer de vuelta a Henry."

Regina apartó la mano de Emma, sus labios formando una línea dura. "No necesito tu compasión, Swan", espetó, con su voz cargada de amargura. "Solo necesito que te mantengas fuera de mi camino."

Emma asintió, sintiendo una punzada de dolor en su pecho. Sabía que no podía obligar a Regina a aceptar su ayuda, pero eso no la detendría de intentarlo. Porque, a pesar de todas sus diferencias, sabía que estaban en esto juntas, por el bien de Henry.

El grupo se enfocó en sus tareas, con Hook al timón, Snow y Charming charlando entre ellos, Emma y Regina observando el horizonte cada una otra vez en un extremo del barco, y Gold en su camarote con una advertencia de no ser molestado hasta llegar a Nunca Jamás.

El Capitán Hook, al timón del barco, observaba el horizonte con una mezcla de determinación y anticipación. Había estado en muchas aventuras en su vida, pero esta prometía ser una de las más peligrosas y emocionantes hasta la fecha.

"¿Están listas para esto, señoritas?", preguntó con una sonrisa traviesa, su voz llevando un tono de emoción.

Emma asintió con determinación, su mandíbula apretada con firmeza. "Lista como siempre, Hook", respondió con confianza.

Regina rodó los ojos ante las palabras del pirata, recordando el desacuerdo que habían tenido en el pasado cuando ella era la Reina Malvada. No podía evitar sentir un profundo resentimiento hacia él por lo que había sucedido, y estaba decidida a mantener su distancia. "Solo asegúrate de no estropear las cosas, pirata", advirtió con sarcasmo.

El Capitán Hook inclinó la cabeza en un gesto exagerado de deferencia. "Por supuesto, Su Majestad", respondió con una sonrisa burlona antes de volver su atención al timón del barco.

El grupo continuó su viaje en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos y preocupaciones. Pero a pesar de las tensiones y los desafíos que les esperaban, sabían que estaban juntos en esta lucha, unidos por un lazo que era más fuerte que cualquier adversidad que pudiera enfrentar.

"¿Qué piensan que nos espera allí?", preguntó Snow, rompiendo el incómodo silencio que había caído sobre el grupo.

Charming miró a su alrededor, su expresión seria. "No lo sé, pero no será fácil", respondió con franqueza. "Como han dicho tanto Hook como Gold Nunca Jamás es un lugar lleno de peligros y criaturas mágicas. Tenemos que estar preparados para cualquier cosa."

Hook asintió en acuerdo. "El príncipe encantador tiene toda la razón", dijo con un tono burlesco pero solemne. "Nunca Jamás es un lugar traicionero, y si creo saber quien es el que esta detrás de todo, Y Peter Pan no será fácil de vencer."

"Lo que sea que nos esté esperando allí, estoy segura de que podremos manejarlo juntos", dijo Snow con determinación, mirando a cada uno de sus compañeros de viaje. "Henry nos necesita, y no vamos a defraudarlo."

Regina rodó los ojos escuchando la típica frase de los encantadores, de esperanza ciega, pero en el fondo pensó que por una vez estaban en el mismo bando y que si tantas veces les había funcionado puede que esta vez le funcionara a ella también.

El Capitán Hook, observando cómo las sombras del océano se cerraban sobre ellos, no pudo evitar sentir una punzada de emoción y anticipación. Había estado en muchas aventuras en su vida, pero esta, sin duda, prometía ser una de las más emocionantes.

Emma se volvió hacia Regina, encontrando su mirada tensa pero determinada. Sabía que Regina aún no confiaba plenamente en ella, pero estaba decidida a demostrar que merecía esa confianza. Porque juntas, eran más fuertes que cualquier desafío que el destino pudiera lanzarles.

Regina apartó la mirada de Emma. A pesar de sus reservas, sabía que necesitaban trabajar juntas para salvar a Henry. Y aunque no lo admitiría en voz alta, estaba agradecida de tener a Emma a su lado en esta peligrosa aventura.

El viento soplaba con fuerza, llevando consigo el eco de las palabras de Emma. "Lo encontraremos, Regina", dijo en un susurro, las palabras mas que decirlas con convicción para reconfortar a Regina parecían una forma de autoconvencerse a si misma de que todo saldría bien. "Y lo traeremos de vuelta a casa."

Regina asintió, una chispa de determinación encendiendo su mirada. "Así será, Swan", respondió con firmeza. "Nada me detendrá hasta que tenga a Henry de vuelta a salvo."

La travesía se vio pronto marcada por una tormenta mágica generada por el portal, un reflejo físico de las tormentas emocionales que cada uno enfrentaba.

En medio de la tempestad, Emma y Regina se vieron forzadas a colaborar, sus poderes combinándose de formas inesperadas para calmar la furia del mar. Este acto involuntario de unidad fue un momento de revelación para Regina, quien se encontró admirando, no sin cierta reluctancia, la determinación y la fuerza de Emma.

La calma posterior a la tormenta trajo consigo un momento de reflexión para Regina, quien se encontraba cada vez más en conflicto con sus propios sentimientos. La idea de sentir algo más que antagonismo hacia Emma la perturbaba profundamente.

A medida que el portal a Nunca Jamás se hacía visible, la incertidumbre sobre lo que les esperaba crecía. Todos sabían que debían rescatar a Henry de las manos de Greg y Tamara, pero desconocían la verdadera magnitud del peligro que Peter Pan representaba. En este viaje no solo enfrentarían los desafíos de un mundo desconocido, sino también las pruebas de sus propios corazones, especialmente Regina, quien se veía forzada a navegar por las turbulentas aguas de sus sentimientos no deseados hacia Emma.