CAPITULO 1
Todo estaba oscuro, la verdad, ya me acostumbré un poco a esta oscuridad, aunque la verdad, no le tengo miedo otra vez, ya que ahora estoy segura, solo tenía mis ojos cerrados, no tenía nada que temer, estaba en este momento en el mundo de los sueños. Pero todo sueño tranquilo debe terminar, pues comencé a escuchar un sonido conocido, y era mi despertador.
Mis ojos comenzaron a abrirse poco a poco, solo para ver todo borroso, hasta que luego de unos segundos, mi vista regresó para poder ver con claridad.
Me levante de camita y con un gran estirón, me dispuse a comenzar el día. Mire mi cama por un momento, mi cama hecha casi al mismo estilo que los humanos suelen usar, solo que sería una versión en miniatura, mi plato para poder tener lista mi comida y sobre todo, mi pequeño espejo para poder verme siempre linda.
Comencé a arreglar mis plumas, pues para comenzar el día, debo verme bien, sino, parecería a una cacatúa fea qué vi en un póster. Luego de unos minutos, por fin ya estaba más que lista, me mire al espejo para luego darme una linda vuelta y guiñarme yo misma en el espejo.
- Bueno, creo que ya va siendo hora de despertar a mi amiga, y ya se cómo.
Con una sonrisa, abrí mi jaula de donde me encontraba, para luego salir volando.
Luego de unos minutos ya preparado todo, me dirigí a donde se encontraba mi dueña, quien se encontraba en su cama durmiendo tranquila, o bueno, no lo estará por mucho tiempo. Ya teniendo una pistola en mi pata, dispare toda el agua qué había llenado y fue directo al rostro de mi amiga dueña, quien al recibir todo, se despertó rápidamente.
- ¿Pero qué?
- Jajaja.
Luego de esa risa, ella me vio, se notaba sorprendida y a la vez algo molesta, aunque podía notar una sonrisa en su rostro.
- Esmeralda, mi amiga, si que te diviertes despertando así?
Yo solo sonreí para luego ir por sus lentes, y dárselos a mi amiga.
- Gracias. Bien, mejor vayamos a desayunar, de seguro debes tener hambre jeje.
Con eso dicho, ambos nos fuimos directo a la cocina para preparar nuestro desayuno. En estos momentos ella se preparaba una taza de café con tostadas, mientras yo buscaba en el refrigerado mi lindo mango, para luego tomar y ponerlo en mi plato para así comenzar a comerlo.
- Bueno Esmeralda, hoy saldré a trabajar, así que seguro que puedes hacerte cargo de la casa no?
Con un graznido, entendió a la perfección, por lo que sólo asintió para luego darme una sonrisa.
Ella se llama Amalia, una chica de 23 años, quien ahora mismo trabaja como moza en un restaurante por el momento, pero le va bien, no hemos tenido ningún problema con ello. Ella me compró en esa tienda, para luego llevarme a su casa y criarme, a partir de esos años, nos hicimos muy buenas amigas y compañeras. Me enseñó incluso algunas cosas que los humanos realizan, y la verdad, me da gusto que me enseñará, ya que así puedo tener más conocimiento y sobre todo, poder estar siempre alerta de cualquier peligro.
Incluso tengo medidas de seguridad en nuestra casa, aunque no lo crean, pero son necesarias para no tener que sufrir ningún robo ni nada. A decir verdad, quien diría que esa película de "Mi pobre Angelito me daría ideas de seguridad".
Después de eso, vi como ella se cambió para luego llevarse todas sus cosas de trabajo en su bolso, luego de eso, me miro con una sonrisa en su rostro.
- Nos vemos luego Esmeralda.
Con eso dicho, le di un graznido afirmándole que le vaya bien en su trabajo, ella solo asintió para luego salir de la casa. Con eso hecho, yo solo fui a prepararme, pues cada vez que ella se va, yo me voy hacia el bosque de Brasil, a ver a algunas amigas que hice en el momento que vivimos aquí.
Me vi en el espejo por última vez antes de poder salir de la casa, verifiqué antes que todo estuviera en orden junto con el sistema de seguridad. Luego de eso, abrí la ventana que se encontraba en el cuarto de mi dueña para luego mirar a ambos lados y asegurarme de que mi amiga realmente se fue.
Luego de verificar, cerré la ventana y me fui hacia los árboles para poder reunirme con mis amigas. Mientras volaba, sentía el viento en mi cara, el aire fresco de la vida y de volar, es algo que me ilumina cada día, mientras hacía piruetas por todo el cielo, decidí divertirme más que nunca, como dicen las aves, volar es libertad y no depender de nadie más, aunque en este caso, si tengo libertad, pero dependo un poco de mi dueña.
Luego de volar por unos minutos, me dirigí a donde se encontraban mis amigas, estaba pensando tanto en me dirán, seguramente alguna ya conoció a un macho, ya que ellas andan tan desesperadas por conseguir un macho. Sinceramente, a mí me gustaría tener pareja, pero lo veo imposible, no porque no sea atractiva, sino que todos los guacamayos solo quieren hablar conmigo por mi físico, pero no quieren hablar de mi personalidad o de algo más.
Eso sinceramente me hace querer despreciar un poco a los machos, pero seguramente ya llegará el indicado, solo pido a uno que no me vea de esa manera, sino que me conozca por lo que soy y sobre todo el interior.
Pero por andar pensando en eso, sentí como choque con alguien, haciendo que ambos nos estrelláramos en el suelo, por suerte estábamos a poca altura, por lo que no nos lastimamos tanto. Aun así, me sobre mi espalda para luego mirar con quién había chocado.
- Disculpé señor, no me fijé por donde iba.
Al disculparme, pude notar que se trataba de un tucan.
- No señorita, discúlpeme a mi, no veía por donde iba jeje.
- De todas formas lo siento, me tengo que ir, otra vez me disculpo, que tenga un lindo día.
Dije para luego volar rápidamente del lugar, vi de nuevo a ese tucan por última vez para luego acelerar el vuelo.
Después de unos minutos llegué al árbol donde se encontraban mis amigas, es el único árbol grande que he visto en el bosque, ahí hacemos nuestras reuniones para poder hablar tranquilas. Una vez aterrize en el hueco, las vi que hablaban de algunas cosas.
- Hola chicas, ya llegue!
- Esmeralda! Al fin llegas amiga.
Dijeron mientras se acercaban a mi y ponían un ala sobre mi espalda para luego llevarme con las demás.
- Llegas justo a tiempo, Jasmin nos hablaba de como conquistó a un guacamayo jeje.
- Ah, aquí vamos de nuevo.
Con eso dicho y con una pequeña idea de lo que sería esta reunión, decidí tomar algunas frutas qué me invitaron mis amigas, para luego sentarnos a conversar.
- Entonces eso te paso Jasmin?
- Así es amiga, no te imaginas, ese guacamayo es alto, fuerte y sobretodo muy sexy.
Vi que dijo eso con corazones en sus ojos haciendo que me riera un poco, siempre que ella está enamorada de un guacamayo no lo puede ocultar, incluso parece que podría hasta acosarlo un poco.
- Tu si que no cambias eh?
- No seas aguafiestas Esmeralda. Deberías de venir con nosotras para poder conseguirte un guacamayo.
- No digas locuras. Aún no estoy lista para tener una relación con un macho en estos momentos.
- Siempre diciendo lo mismo, es como si quisieras estar soltera para toda la vida eh?
- No es eso, sino que esos guacamayos seguro solo me ven por mi cuerpo y no por como soy, por eso es que no intento acercarme a ninguno de ellos.
- Lo entiendo amiga, pero aun así...
- No es no Amalia, así que dejen de seguir insistiendo en eso.
- Ay esta chica, cuando será el día.
Luego de esa insistencia con mis amigas, comencé a comer mi fruta que tenía en mi garras para luego ver a Lucy.
- Oye Lucy, dime, ya no han habido casos de contrabando?
Lucy al escuchar eso, escupió un poco de su comida para luego mirarme.
- Bueno, a decir verdad, se calmó un poco desde la última vez. Pero aun así, muchas aves de la zona andan muy asustadas. Hasta incluso prefieren pasar sus días en los árboles para no tener que salir nuevamente.
- Ya veo, la situación es muy complicada eh?
- Así es. Pero no te preocupes, ya veras que se encontrará una solución ante esto.
Yo solo agarre mi fruta con fuerza mientras la impotencia se hacía presente en mi. Desearía mucho ayudar a esas aves que tienen miedo de ser capturadas, pero que puedo hacer yo? Ni siquiera se quienes son esos contrabandistas.
- Ojalá tuviéramos alguna pista.
- Esmeralda, entiendo que quieres ayudar, pero somos aves, no policías. Si fueras humana sería diferente, pero lastimosamente no lo eres. No hay ninguna ave que pueda hacer algo al respecto con los contrabandistas.
Yo solo pude agachar la cabeza mientras algunas lágrimas salían de mi. Ver así a las aves me hizo recordar a mi de pequeña.
- Oye, tranquila, ya verás que todo mejorará. Esperemos.
- Bueno, igualmente gracias por el apoyito moral jeje.
Luego de varias conversaciones donde incluían llevarme de nuevo a conocer guacamayos, me despedí de mis amigas para luego salir en dirección al mercado, pues quería ver si se encontraba mi fruta favorita, los arándanos.
Pasaron algunos minutos de vuelo hasta que finalmente logre captar mi objetivo, para luego aterrizar en un pequeño puesto de frutas. En eso, una vendedora de ese puesto me vio para luego sonreírme.
- Oh eres tu Esmeralda, quieres lo de siempre.
Yo solo asentí con una sonrisa.
- Esta bien, esperame aquí, iré a traerlas.
Después de eso se fue a buscar mi fruta. Mientras esperaba a que la trajeran, sentí como si alguien me estuviera mirando, por lo que voltee para ver de quien se trata, y vi a dos aves pequeñas, una estaba subida de peso y el otro tenía una chapa en su cabeza.
- Eh...Hola?
- Hola hermosura, no quieres unirte a nuestro club de danza.
- Eh...Club de danza?
- Así es, nuestro santuario secreto donde las aves bailan, cantan e incluso, se forman parejas allí.
Dijo el ave más pequeña mientras giraba su chapa de botella en su ala.
- Oh bueno, no lo se, la verdad, no estoy muy interesada en esas cosas.
- Estas segura de eso? Podrías encontrar el paraíso ahí dentro.
Dijo el ave más gordita mientras me daba un pequeño codazo en mi ala.
- Pedro, eso es de muy mala educación. Disculpelo, es que como no tiene novia, anda así de necesitado jeje.
- Ey, eso fue un amague muy malo.
- De todas formas, gracias por su sinceridad, pero si alguna vez quiere pasar un buen rato en nuestro club, solo busquenos y con gusto la llevaremos al lugar mágico de los sueños.
- Claro, gracias por la oferta.
Dije mientras rodaba los ojos algo incomoda.
- Bueno, nos vemos señorita.
- Llamame.
El gordito llamado Pedro me dijo eso mientras se iba volando. Yo solo mire algo extrañada ese momento incomodo, pero bueno, son aves del mercado jeje. Voltee para ver, y ya llego la señora con los arándanos, para luego dármelos con una sonrisa.
- Bueno, cual es el pago de hoy Esmeralda.
En eso, le di unas cuantas monedas, dejando sorprendida un poco a la señora.
- Wow Esmeralda, pensé que me ibas a dar algún objeto valioso, pero las monedas están bien jaja. Nos vemos, vuelve cuando quieras.
Yo solo asentí para luego tomar vuelo y dirigirme de regreso a mi hogar para poder disfrutar de los arándanos.
Mientras volaba, vi a un par de aves volando la zona, parecían ser padres con su polluelo, esa imagen me hizo recordar algo, pero solo agite mi cabeza para seguir mi camino.
Una vez que llegue a mi hogar, abrí la ventana por la que había salido, para luego entrar y estirarme un poco.
- Listo, hogar dulce hogar.
Dije mientras tomaba los arándanos y los olía.
- Hora de comer, pero antes que nada, desactivemos algunas trampas jeje. No quiero que le caiga un pastel en la cara a mi dueña como la otra vez.
Me dio risa recordar ese hecho, por lo que fui a desactivar algunas trampas.
Luego de ello, me dirigí a mi jaula y comencé a comer algunos arándanos mientras tenía un pequeño libro para poder leer, así no me aburría tanto. Luego de varias horas leyendo, comenzó a darme sueño, por lo que dejé mi libro a un lado y comencé a acostarme en mi cama para luego cerrar los ojos y entrar en el mundo de los sueños.
Todo se volvió nuevamente oscuro, me encontraba en medio de todo un cuarto oscuro, sentía miedo en estos momentos, no sabía en donde me encuentro, que clase de sueño era este.
- Hija...
Escuché una voz que se me hacía familiar, era la voz de mi madre, la reconocí al instante, no sé cómo, mi madre está en mis sueños, pero su voz era diferente, sonaba desesperada.
- Mami!
Quise buscarla, pero por alguna razón no me podía mover del todo, mi cuerpo se encontraba inmóvil. De repente escuche su voz nuevamente, pero más fuerte.
- Hija! Ayúdame!
Vi un ala tratando de tomarme, quise moverme para poder tomar su ala, pero mi cuerpo no reaccionaba, las lágrimas caían de mis ojos, sentía una impotencia de no poder mover mi cuerpo, de no poder ayudar a mi madre, quiero verla. Vi como poco a poco su ala desaparecía entre la oscuridad, tragándola sin que pudiera hacer nada, no pude más, los gritos se hicieron presentes.
- MAMA!
Y con ese grito me levanté de golpe mientras el sudor se hacía presente en mi cuerpo, en mi rostro y las lágrimas seguían presentes en mis ojos. No entendía, este sueño, esta pesadilla, mi madre, no pude hacer nada por ella.
Me puse las alas a mi rostro ocultándolo por completo, de verdad no puedo olvidar a mis padres, siento que ellos podían seguir vivos, o tal vez, me están atormentando por no dejarlos ir. No tengo idea, pero siento que esto nunca acabara.
- Mami...snif...mami...
Mientras trataba de secar las pocas lagrimas que tenía, me doy cuenta de que ya era de noche, cosa que hizo exaltarme un poco, si que dormí por varias horas. En eso siento como alguien abría la puerta, al ver de quien se trataba, era mi dueña.
Al verla me alivie un poco, pues pensaba que se trataba de un intruso en nuestra casa, pero al detallar detenidamente, me doy cuenta de que Amalia se encontraba con algunas lágrimas en los ojos, veía frustración en ella.
Vi como tiro su bolso tan fuerte que casi rompe una puerta de madera de la cocina, dejandome impresionada y a la vez algo asustada. Pero, si ella está así, es porque ahora mismo debió de haberle pasado algo.
Abro mi jaula para luego ir a acercarme a mi amiga, en estos momentos ella debe necesitarme más que nunca, como su compañera debo de apoyarla.
Vi como se sentó en el sofá para luego taparse los ojos con sus manos mientras lloraba y hacia sonidos de frustración. Al verla de esa manera me hizo sentir muy mal, se parecía a mi de pequeña. Comencé a acercarme a ella para luego posarme sobre el hombro de mi compañera. Ella al sentir el contacto, me miro con una cara que nunca antes había visto, se sentía derrotada, angustiada, no sabía que hacer.
- Esmeralda...snif...
En ese momento me abrazo mientras todavía rompía en llanto, yo solo pude poner mi cabeza en su hombro.
- Me despidieron de mi trabajo...snif...no se que hacer...
Abro los ojos de la impresión pues su noticia me dejo pensativa y sobre todo, sentía mucha pena por mi compañera, todo su esfuerzo para poder conseguir un trabajo bueno tirado a la basura de un día para otro.
No dije nada, solo pude cerrar los ojos y estar en estos momentos abrazados junto a mi dueña y compañera que me cuido por mucho tiempo. Quisiera poder hablar del todo con ella, como lo hacen los humanos, para al menos poder decirle.
- Tranquila, yo estoy aquí a tu lado.
Solo nos quedamos ahí abrazadas, no pensamos en nada más, solo estar allí para ella.
Comprar a Esmeralda fue lo mejor que me ha pasado en la vida, podría decir que solo puede ser una mascota, pero en realidad, la consideró como una compañera, algo raro si la gente se lo pregunta, pero en realidad, ella es especial para mí.
Pasamos por muchos buenos momentos, tantos buenos y malos, pero cada uno los hemos superado, y ahora me estoy dirigiendo a mi trabajo para seguir con mi jornada. Trabajo de moza en un restaurante tan conocido en Brasil, soy la mejor en mi trabajo, tanto que fue reconocida por muchos clientes.
Al llegar a mi trabajo, abrí la puerta para ver a mi jefe ahí esperándome, es muy raro, ya que normalmente él se encuentra en la cocina verificando que todo se encuentre en perfecto orden.
- Hola Amalia.
Su voz sonaba algo seria y a la vez con algo de tristeza.
- Hola jefe, dígame, por qué está...
Pero antes de poder decir algo más, el jefe pone su mano casi cerca de mi cara pidiéndome que me callara.
- Iré directo al grano contigo. Estás despedida.
Esas 2 simples palabras hicieron que mis ojos se abrieran de la impresión. No podía entender por qué me decía esto mi jefe en estos momentos.
- Jefe, disculpe, pero, a que se refiere con eso?
- Lo que escuchaste Amalia, estás despedida. Resulta que encontramos a un mejor mozo, un hombre que pueda ocupar tu puesto.
Contrataron a un hombre, pero, por qué hacerlo ante mis espaldas, no debieron primero de habérmelo comentado?
- Disculpe, pero no entiendo! Usted no me lo pudo comentar antes!?
- Se que es una decisión difícil para nosotros, y esto te afecta más a ti que al restaurante. Pero nos dimos cuenta de que nuestro restaurante necesita algo diferente, algo de entretenimiento de parte del mozo a la hora de servir los alimentos. Solo mira a este mozo.
Inmediatamente me mostro al nuevo mozo que contrataron para ver como daba los alimentos de una manera peculiar, vi como encendía la comida con algo de fuego para luego mostrar como instantáneamente olía delicioso, y no solo eso, también bailaba el mozo mientras servía la comida para luego darle una tarjeta del restaurante a una chica, guiñándole el ojo en el proceso, haciendo que ella sonriera y ver como los clientes aplaudían.
- Lo ves, a la gente ama a este nuevo mozo, y eso que recién es su primer día.
- Entonces, me está despidiendo solo porque un hombre puede hacer eso!? Cree que por que soy mujer no puedo hacer lo mismo que hace él!? Me parece muy injusto esto señor!
Grité con todas mis fuerzas, haciendo que algunos clientes nos miraran, pero realmente no me importa, esto es una completa tontería, solo por ser hombre, lo contratan así tan rápido y despiden a una mujer solo porque no puede cumplir un tonto show de baile y entretenimiento?
- No hagas las cosas más difíciles Amalia, igualmente te pagaremos tu dinero, pero ahora, te pido que te retires, estás dejando mal a nuestro restaurante.
- Como quiera! Por mi! Usted se puede ir al demonio!
Después de decir eso, salí inmediatamente del restaurante para luego salir corriendo mientras algunas lágrimas salieron de mi rostro, no podía creer que esto me estuviera pasando.
Llegué a un callejón para luego poner mi espalda en la pared para luego comenzar a llorar mientras ponía mis manos en mi rostro. Ahora que no tengo trabajo, que es lo que voy a hacer, necesito el dinero para mantener nuestra casa.
- Como odio esto!
Fin del Capítulo 1
Gracias por leer este primer capítulo, ahora para revelar que estuve haciendo en este tiempo, fue tanto estudiar y hacer videos en mi canal, porque si, tengo un canal de Youtube, por ello no estuve al pendiente de Fanfiction, y tambien porque volví a escribir en mi cuenta de Wattpad para ver si conservaba mi toque, pero bueno mis cracks, nos vemos en el capítulo 2 para seguir comentando que más paso xd.
Por el momento quiero ver si aún conservo mi toque en esta nueva historia de Fanfiction
