Buenas, estimados/as lectores/as. Este es un crossover que quería hacer desde hace un tiempo. La razón de ello es por varias imágenes que de vez en cuando ando viendo en Twitter, y que francamente me gustan mucho. De todos modos queda de parte de ustedes si se animan o no a ver lo que comparte maruyo en su cuenta. En fin, que no los distraigo más y empiezo con esto.

Clases de manejo

Era un día precioso aquel para salir a dar una vuelta, estar en el parque con la familia o con la pareja, comprar un helado o alguna de esas cosas. Pero la vida en las ciudades siempre implica que no todo el mundo estará relajado y descansando el mismo día, o tan siquiera a la misma hora. Siempre habrá alguna actividad de algún tipo en alguna parte, y en aquel día tan precioso hemos de resaltar una actividad en específico: La misma se da en una escuela de manejo, donde se encontraban cinco nuevas aspirantes para aprender a conducir una moto y sacarse la licencia con todas las de la ley. Dichas cinco aspirantes eran Nico Yazawa, Yoshiko Tsushima, Kasumi Nakasu, Sumire Heanna y Natsumi Onitsuka, y estaban esperando a que llegase su instructora para así dar inicio al proceso de aprendizaje que tanto les interesaba.

─ Estoy plenamente segura de que esto va a ser rápido, especialmente para mí. Nico Nico Nii demostrará de qué está hecha en esta clase ─ dice Nico con un claro convencimiento anticipado de victoria.

─ Convoco el poder de mis pequeños demonios para que le den sus poderes al ángel caído Yohane para que así pueda superar esta etapa sin contratiempos ─ dice Yoshiko para sí misma.

─ Seré la conductora más linda y podré llevar a Shizuko a cualquier parte que yo quiera. Nada más haría falta tener una moto que esté a la altura de mi lindura ─ Kasumi saca pecho y alza la cara de manera orgullosa.

─ Para una experta del mundo del espectáculo como yo conducir una moto no debería ser tan complicado. Eso está en la bolsa ─ Sumire se cruza de brazos y esboza una sonrisa de victoria.

─ Si yo misma estoy en la capacidad de transportar mis cosas no necesitaré pagar para que otros hagan ese trabajo. Estas clases son una buena inversión ─ dice Natsumi con símbolos de yenes en sus pupilas.

─ Lamento la tardanza, jóvenes. Jeje, ya sueno como vieja ─ entra la instructora, a lo que las cinco chicas se la quedan mirando, y esta les devuelve la mirada. Dicha chica era alta y de cabello largo y negro recogido en una coleta baja, además de que se le notaba un busto bastante generoso debido que llevaba una camiseta de tirantes, como si viniera de trabajar reparando algo ─. Vaya, ¿sólo hay cinco personas para presentar en las lecciones de manejo? O todo el mundo en este distrito ya tiene licencia, o por alguna razón incomprensible está disminuyendo el interés en las motos. Ojalá que sea lo primero, o de lo contrario me molestaré mucho.

─ Pues no sé. La verdad es que no vi a nadie más anotarse para presentarse hoy ─ dice Sumire rascándose la mejilla.

─ Tal vez sea que la gente de los alrededores no tiene money para comprarse una moto ─ opina Natsumi de forma casual.

─ Pues no veo cómo de fea estaría la cosa para que así de mal estén los bolsillos ─ dice Nico mientras alza ambas cejas ─. Incluso yo, teniendo que trabajar a medio tiempo para ayudar a mantener a mis hermanos y pagar mis estudios he logrado comprarme una moto y la tengo guardada, nada más esperando a que pueda estrenarla sin problemas.

─ El problema no es monetario ─ dice Yoshiko como si estuviera en trance ─. Detecto vibras hostiles que están jugando en contra del negocio de las motos. Ya al rato hablo con la tienda para ofrecerles mis servicios.

─ Ese panorama no suena nada lindo ─ Kasumi se muestra triste y asustada ante el escenario presentado por Yoshiko ─. Como una broma vale, pero si la cosa va en serio me terminará dando algo.

La instructora aprieta los labios con enfado. Se notaba que esperaba que el lugar estuviese repleto y que le decepcionaba que no fuera así. Igual terminó por encogerse de hombros, dando a entender su resignación ante la situación en que se encontraba.

─ Bueno, si la cantidad no está a mi favor, lo que puedo hacer es procurar calidad ─ esas palabras, si bien las dijo para sí misma, para las demás sonaba bastante prometedor ─. Me presento de todos modos. Me llamo Reiko y seré su instructora para que así saquen su licencia y puedan manejar una moto como unas verdaderas pros de la carretera. Pero eso sí, me gustaría que en cuanto se vayan de aquí promuevan esta escuela y hablen con sus amigos sobre las bondades de manejar motos, especialmente las cubs.

─ ¿Manejar cubs? ─ Kasumi alza una ceja algo confundida ─ ¿Las cubs no son mayormente para realizar trabajos y para transitar por vías complicadas para otros tipos de transporte?

─ Esencialmente sí, pero eso no quita que lo puedan usar como medio de transporte particular de manera casual y para cualquier cosa que ustedes quieran. El cielo es el límite, y la gracia de las motos no es únicamente andar generando sordera a los vecinos con el rugido del motor ─ Reiko empieza a sacar pecho, nuevamente llamando la atención de las cinco presentes por las buenas dotes de la pelinegra ─. Las cubs son los mejores medios de transporte del mundo entero. Pueden trabajar con ellos, puedes ir a donde ustedes quieran, son fuertes y siempre estarán a su lado si saben cuidarlos como se merecen. No digo que sean máquinas perfectas, pero son leales y eficientes como pocas otras cosas que ustedes vayan a conocer en sus vidas.

─ Esa elocuencia, esos argumentos ─ Nico estaba boquiabierta ─. Es decir, yo sí me compré una cub porque me sirve para trabajar e ir a la universidad sin tantos problemas, pero si me lo pones de esa manera, hasta me termino alegrando del simple hecho de tener una cub.

─ Una ventaja que sé de las cubs es que son relativamente baratas ─ dice Natsumi con una amplia sonrisa ─. Eficiencia y rendimiento por un bajo precio. Esos argumentos me gustan.

─ Igual podría pintar una moto de esas para que luzca como algo propio de un ángel caído como yo, así que igual no le veo problema ─ Yoshiko hace su habitual pose con la mano.

─ ¡Me alegra ver que mis palabras lleguen a ustedes, chicas! ─ Reiko se lleva las manos a las caderas ─ Ahora les daré una breve noción teórica sobre cómo se manejan las motos y de lectura de señales de tránsito y en media hora pasaremos a la acción.

─ ¿Qué? ¿De verdad lo haremos tan rápido? ─ Kasumi estaba sorprendida por esa declaración.

─ Bueno, si ustedes quieren les doy una clase completa sobre la arquitectura de las motos, compatibilidad de las piezas y lugares donde es más factible buscarlas, pero esas clases ya vendrían por mi cuenta y se las tendría que dar en mi casa ─ dice Reiko como si nada, dejando a cuadros a sus cinco aspirantes ─. No se preocupen. Aunque se traten de clases privadas no cobro mucho, además que en mi casa tengo piezas más que suficientes como para que no tengan que traer nada, jaja.

─ ¿Esta chica vive en un taller o qué? ─ dice Sumire para sí misma.


Media hora después

Tal y como Reiko había prometido, ya Nico, Yoshiko, Kasumi, Sumire y Natsumi estaban en el área del estacionamiento, y ante ellas habían varias motos que, a juzgar por las placas que tenían y la manera simple pero distintiva en que estaban pintadas, eran propiedad del local. Las cinco chicas estaban ansiosas por empezar a poner en práctica lo que Reiko acababa de enseñarles, que encima había resultado ser más sencillo de lo que se hubieran imaginado: El uso de los frenos, las luces intermitentes, el encendido de la moto, la importancia de sostener con firmeza el manubrio, y también algún que otro detalle para casos de emergencia, aunque igual Reiko les recomendó leer el manual de instrucciones y comprobar ellas mismas las funciones de sus motos en función de lo que el manual les indique y según el cómo venga la presentación de las propias motos.

─ Recuerden esto siempre, chicas. Nada es más importante que respetar las normas de tránsito, excepto procurar que nadie las vea si las van a infringir ─ Reiko se ríe de su propio chiste, mientras que las otras cinco sólo la ven mientras les sale una gota en la cabeza.

─ Ese humor suyo… Creo que me saldrá alguna cana antes de que pueda salir de aquí con mi carnet ─ dice Kasumi con un ligero tic.

─ Reiko, no asustes a las alumnas con tus chistes malos ─ en ese momento aparece una nueva chica. La misma era algo más baja y delgada que Reiko, de cabello igual de negro pero bastante más corto, y además su rostro lucía mucho menos expresivo y más serio ─. Buenos días. Mi nombre es Koguma, y vengo a apoyar a mi compañera a supervisar el desempeño de ustedes a la hora de manejar, esto para garantizar su seguridad.

─ Esta chica luce más serena y confiable ─ Yoshiko se muestra sorprendida ante el semblante de Koguma ─. Su energía más estable por alguna razón repele mi oscuridad.

─ ¿Quiénes serán las primeras en ponerse a prueba? ─ dice Reiko mientras ella y Koguma ponían en posición dos motos ─ La primera práctica es bastante sencilla. Deben practicar la postura a la hora de estar sobre la moto mientras está estacionada, y también practicarán cómo encender sus motos.

─ ¿Tan sencilla es la primera práctica? ─ Sumire da el primer paso ─ En ese caso vamos a hacerlo rápido, a ver si la segunda práctica se vuelve más interesante.

─ Lo mismo digo, senpai ─ Natsumi también da su paso al frente.

Ya con ambas rubias sobre las motos, para ellas no fue difícil mantener el equilibrio mientras encienden las motos. Nico, Yoshiko y Kasumi aplauden ese buen comienzo de parte de ambas, y Reiko se acerca con las manos en las caderas.

─ ¡Maravilloso! ¿Qué tal se siente que ustedes mismas enciendan las motos?

─ Se siente… bastante curioso, pero es emocionante ─ responde Sumire con una suave sonrisa.

─ Ese motor suena parecido a los cajeros automáticos cuando están contando los billetes que van a salir ─ Natsumi lucía emocionada, casi se podría decir que excitada.

─ Pues se les viene lo mejor. Pónganse los cascos que tienen las motos y denle una vuelta a la pista ─ Reiko señala al frente, mostrando la pista que rodeaba a la escuela ─. Claro está que no tienen que acelerar demasiado. Es apenas la primera experiencia para ustedes y la idea es que disfruten de la experiencia mientras todavía están aprendiendo, así que les recomiendo que piensen en lo que podrían hacer una vez que estén manejando las motos como ustedes quieran.

Sumire y Natsumi asiente y tratan de mentalizarse según lo que les había instruido Reiko. A los pocos segundos ambas estaban sonrojadas, sacándoles una gota a Nico, Yoshiko, Kasumi y Koguma.


Mente de Sumire

─ Ven aquí, Keke ─ Sumire tiende su mano mientras estaba sobre una moto que brillaba bastante.

─ ¡Oh, esta cosa es increíble, Sumire! Esta moto es un espectáculo en sí mismo ─ la china se queda mirando como boba la moto, y luego acepta el ofrecimiento de la rubia, montándose también en la moto y abrazándose a su cintura ─ ¿A dónde piensas llevarnos?

─ Quién sabe. A lo mejor tengo planeado el lugar, o tal vez simplemente vamos sobre la marcha, incluso viajando a las nubes si te place.

─ ¿A las nubes? Pero tú eres un isópodo, Sumire, no una gaviota ni un albatros.

─ Pues te mostraré lo que este isópodo puede hacer ─ Sumire le guiña un ojo a Keke y empieza a conducir, a lo que Keke se abraza con más fuerza a la rubia ─ ¿Te está gustando?

─ Claro que sí ─ responde Keke entre asustada y emocionada ─. Especialmente porque estoy contigo, Sumire.


Mente de Natsumi

─ Ya acabo de llegar, Kinako ─ Natsumi llega hasta donde estaba la castaña, y estaba en una moto cuya carcasa estaba hecha de oro puro, además de contar con algunos símbolos de yenes pintados a los costados ─ ¿Te hice esperar?

─ Tú nunca me haces esperar demasiado, Natsumi-san ─ Kinako se acerca a la rubia con rosado y le da un beso en la mejilla ─. De hecho, debo decir que justo acabo de llegar. Y por cierto, ¿cuál será nuestro destino?

─ Tú dime un lugar y yo te llevo, primor ─ Natsumi siente cómo las manos de la castaña rodean su cintura ─. Cualquier sitio que el dinero sea capaz de pagar es un lugar al que puedo llevarte, Kinako.

─ Eres demasiado dulce conmigo, Natsumi-san ─ Kinako se acerca entonces a la oreja de Natsumi, aprovechando que se había sentado detrás de ella ─. Esta noche te prometo que comerás de mi arbusto hasta que estés satisfecha.

Natsumi esboza entonces una sonrisa de oreja a oreja. Viendo lo que le acababa de ofrecer la castaña, no queda de otra entonces que ponerse en marcha.

─ En ese caso espero que te prepares, Kinako. Te tengo un par de sorpresas que sé que te van a encantar.


Realidad

Sumire y Natsumi terminan emocionándose al máximo y se ponen en posición, incluso quitando en pedal que hace de soporte para que la moto no se caiga. Una vez que Koguma da la orden, ambas chicas arrancan y dan la vuelta a la pista como Reiko les había indicado. Claro que no aceleraron demasiado, pues les entusiasmaba más la idea de sacar a sus parejas a pasear que esperar sus visitas en un hospital. Más allá de todo eso, Sumire y Natsumi cumplieron de buena manera con los objetivos, y al regresar al punto de partida sentían como si acabasen de conquistar el mundo.

─ ¡Esa es la actitud, chicas! ─ Reiko alza su puño muy contenta ─ Dieron la vuelta de forma segura y con seguridad en ustedes mismas. Esa es la verdadera mentalidad que deben tener de ahora en adelante. Jamás lo olviden.

─ ¡Entendido! ─ responden las dos rubias al mismo tiempo.

Luego de que Sumire y Natsumi apagasen las motos y pusieron el seguro para que la moto no se cayera, Koguma hace entonces una seña para que pasasen las siguientes, y las que dan el paso al frente son Nico y Yoshiko. Kasumi por su lado se había quedado donde estaba, queriendo contemplar cómo lo hacían las demás para ella misma mentalizarse y adquirir confianza para cuando le llegue el turno.

─ Muy bien, ahora les toca a ustedes ─ señala Koguma mirando con seriedad a Nico y Yoshiko ─. Adelante, pueden hacerlo.

Nico y Yoshiko encienden las motos sin demasiados problemas y estaban listas para dar la vuelta. Pero antes de que emprendiesen esa pequeña marcha, Reiko se acerca a ambas y pone una mano sobre sus hombros.

─ Ya ustedes saben cómo van las cosas. Piensen en algo emocionante que las inspire a dar lo mejor a la hora de conducir una moto. Háganlo y llénense con esa confianza que el asfalto exije a cualquiera que se atreva a transitar sobre él.

Nico y Yoshiko obedecen y procuran mentalizarse. Ambas ponen unos gestos algo exagerados y que se hacían notar para las demás, pero parece funcionar, pues pronto se van relajando.


Mente de Nico

Nico llega hasta la entrada de la casa de Maki en su moto, y al tocar el claxon que le había instalado suena con su característico "Nico Nico Nii". Maki no tarda ni un minuto en salir, y se nota que ya estaba lista para salir a dar una vuelta al lado de la pelinegra.

─ ¡Qué moto más bonita tienes, Nico-chan!

─ ¿Acaso pensabas que elegiría poca cosa para usar, o peor aún, para invitarte a salir? ─ Nico alza una ceja de forma pícara ─ Pues mira tú que no, Nico Nii siempre selecciona lo mejor que tenga a disposición, y más si se trata de pasar el rato contigo.

─ Mou, Nico-chan. Tú y esas cosas que dices ─ Maki toma asiento detrás de Nico y se pone el casco que la pelinegra le ofrece ─. De todas maneras te lo agradezco. Este gesto de tu parte es demasiado bonito ─ Maki en ese momento se sonroja bastante y mira a otro lado, por lo que Nico ya se imaginaba que venía algo bueno, y más cuando nota que se le dibujaban corazones en los ojos a la pelirroja ─. P-por ser así de considerada conmigo, s-supongo que esta noche debo poner todas mis habilidades médicas a prueba para hacerte sentir… b-bien.

─ Si así es como me quieres inspirar, entonces ya verás que haré de esta la mejor experiencia de tu vida ─ Nico arranca la moto, y Maki se sujeta a ella.


Mente de Yoshiko

─ ¡Muajajajaja! ─ la datenshi estaba sobre su moto, la cual desprendía un aura mágica bastante fuerte y oscura, justo a la medida de lo que la propia Yoshiko quería ─ ¡Ven a mí, Lily! Te invoco en este instante.

En el suelo se dibuja un círculo mágico en cuyo centro aparece Riko, la cual estaba vestida con un escotado cosplay de diablita sexy, justo como Yoshiko esperaba que lo hiciera.

─ ¿Me estabas llamando, Yohane-chan?

─ Efectivamente. Quería invitarte a que nos fuéramos de viaje en esto ─ Yoshiko hace rugir brevemente el motor de su moto ─ ¿Y bien? ¿No te tienta la idea de que nos hundamos juntas en las tinieblas, Lily?

─ Claro que me tienta, Yohane-chan. Llévame contigo.

No hizo falta decir más. Riko toma asiento detrás de Yoshiko, se pone el casco y se abraza fuertemente a la datenshi para que así esta emprendiese el viaje. Y mientras ambas se van de ahí, el poder mágico de Yoshiko inunda el lugar, dejando constancia de su paso.


Realidad

Nico y Yoshiko empiezan a babear al imaginar lo que podrían hacer, y una vez que se centran empiezan a dar la vuelta a la pista, todo ante la siempre atenta mirada de Reiko y Koguma, las cuales esperan pacientemente a que ambas volviesen al punto de partida después de completar el breve circuito. Ninguna novedad destacable, al igual que pasó con Sumire y Natsumi.

─ ¿Verdad que no es muy difícil? ─ Reiko se cruza de brazos, resaltando un poco más su pecho ─ Así es como se hace esto. Respeten a la máquina y disfruten del viaje, y verán lo satisfactorio que es conducir.

─ Sí. Ahora sé que estas cosas las disfrutaré en grande ─ dice Yoshiko con estrellas en sus ojos ─ ¡Ahora el mundo contempla el nacimiento de Yohane, la datenshi en dos ruedas! Aquellos que se atrevan a adversar mi poder tendrán que temblar y rogar por clemencia.

─ Muy bien, datenshi sobre ruedas, te imploro que abras espacio para que la última aspirante tome la clase práctica ─ dice Koguma señalando a Kasumi, la cual lucía más calmada después de contemplar la experiencia de las demás ─. No te preocupes, chica, que es como Reiko acaba de decir. Respeta la máquina y disfruta del viaje, incluso si es uno muy corto. En cuanto veas que lo dominas verás que de esa misma manera serás capaz de llegar a donde tú quieras. El cielo mismo es el límite.

─ Muy bien, Kasumin lo hará ─ la peligris se pone en posición y se prepara lo mejor que puede para luego probar ella misma a encender el motor.

─ Vamos a hacer una pequeña apuesta ─ propone Reiko con una sonrisita traviesa ─. Si fallas en la prueba todas van a tener que repetir ¿Qué te parece?

─ ¿Ehhhh? ─ Kasumi abre al máximo sus ojos por el susto.

─ ¿Qué clase de propuesta es esa? ─ se queja Nico frunciendo el ceño ─ Vine aquí para sacar mi licencia, no para repetir prácticas.

─ No hagas caso a los chistes malos de Reiko ─ Koguma media ante Kasumi para tranquilizarla ─. No hay nada que temer. La moto no es tu enemiga. De hecho, si realmente lo deseas se va a convertir rápidamente en tu amiga. Ahora concéntrate y piensa en las cosas que puedes hacer con una moto.

Kasumi ya veía venir que eso pasaría también con ella, así que cierra los ojos por un momento para centrarse lo mejor posible. Quedaba pensar en lo mejor que sería capaz de hacer…


Mente de Kasumi

─ En medio de una lluvia de confeti y purpurina estaba Kasumi sobre su moto, la cual tenía la inscripción de "la idol más bonita de todas" puesta al frente. La peligris se estaciona justamente frente a Shizuku, la cual llegaba con un vestido de princesa y con varios paparazzis tomando fotos como si no hubiera un mañana. Shizuku se levanta un poco la falda para sentarse detrás de Kasumi y se pone el casco, y mientras lo hace centellean todavía más flases.

─ ¿Qué tal te ha ido en tu obra de teatro, Shizuko?

─ Maravillosamente, Kasumi-chan ─ dice Shizuku claramente pletórica ─. He sido nominada a un millón de premios como mejor actriz, mejor interpretación, mejor vestuario… Siento que he llegado al mejor punto de mi carrera como actriz, Kasumi-chan.

─ Me alegra escuchar eso ─ Kasumi le da entonces un beso a la castaña, dejando perplejos a los paparazzis ─. Siempre tuve fe en que lograrías el objetivo, y ahora te llevaré en mi linda moto para darte la felicitación más linda que puede merecer una grandiosa actriz como tú, Shizuko.

─ Ya con solo estar al lado de alguien tan linda como tú siento que estoy siendo bastante felicitada, Kasumi-chan ─ Shizuku se abraza tiernamente a la espalda de Kasumi mientras esta ponía en marcha la moto ante los incesantes flashes.


Realidad

─ ¡Ahora sí estoy verdaderamente motivada! ─ Kasumi muestra una mirada que echaba fuego, entusiasmando a Reiko ─ Es hora de que Kasumin haga gala de su linda manera de conducir.

─ Entonces hazlo, que es lo que quiero ver precisamente ─ la anima Reiko con una media sonrisa.

Kasumi entonces hace exactamente lo mismo que las otras chicas con respecto a darle un rodeo al lugar en la pista, cumpliendo con todas las indicaciones que había recibido hasta ese punto. Una vez que regresa al punto de partida, las demás chicas aplauden por ver que aquella práctica había llegado a su fin.

─ ¡Lo hicimos! ─ dice Sumire alzando un puño al aire.

─ Visto así, conducir una moto no es tan complicado para nadie ─ dice Nico para sí misma.

─ Para nada. El verdadero reto está en prestar siempre atención al entorno para prevenir accidentes ─ dice Koguma al escuchar lo que Nico había dicho ─. Lo que acaban de hacer todas es básicamente lo que harán de ahora en adelante. Ya queda de parte de ustedes que cuiden sus motos como se debe, estén pendientes siempre de las señales de tráfico y las advertencias que vayan encontrando en la vía, tengan siempre los implementos que les haga falta dependiendo de la estación o el lugar en que se encuentren, tengan cuidado de otros vehículos y de los peatones, y finalmente que estén siempre pendientes de las reservas de gasolina, especialmente en viajes largos y en lugares donde vean que no hayan estaciones de servicio cerca de los puntos más críticos. Conducir una moto es una experiencia sencilla, satisfactoria y práctica, pero también puede ser sumamente peligrosa, inclusive mortal, si no tienen cuidado con lo que hacen y no toman en cuenta las consecuencias que les puede traer una actitud temeraria.

─ Y ya ustedes saben, si les interesa profundizar en este aprendizaje y quieren que les dé unas cuantas nociones de arquitectura de las motos, perfectamente les puedo dar clases los jueves ─ dice Reiko guiñando un ojo.

─ ¡Pues yo sí quiero esas clases! ─ Natsumi levanta la mano ─ Sean baratas o costosas las clases, el que sea capaz de arreglar por mi cuenta mi propia moto significa que no tendré que pagar por el trabajo del mecánico ─ a la chica se le dibujan unos símbolos de yenes en los ojos, a lo que a las demás les sale una gota en la cabeza.

─ Definitivamente, si Natsumi pudiera convertirse a sí misma en dinero lo haría sin dudarlo ─ dice Sumire dejando salir un suspiro.

─ ¿Cuánto tiempo tardarán para emitir nuestras licencias? ─ suelta Yoshiko.

─ En un par de minutos están listas ─ responde Reiko tranquilamente ─. Ya ustedes dieron todos los datos y se tomaron las fotos, por lo que la generación de las licencias ya estaba en marcha de todos modos.

─ ¡Ya están listas las licencias! ─ aparece otra chica, mucho más bajita que Koguma y Reiko, de cabello parecido a Koguma pero más largo y de tono más claro, entre grisáceo y azulado, y en sus manos estaban las licencias ─ Lamento la tardanza, pero aquí está lo que pidieron.

─ Eso sí que es eficiencia, Shii-chan ─ la felicita Reiko.

Nico, Yoshiko, Kasumi, Sumire y Natsumi aceptan contentas los carnets plásticos que contenían sus fotos y sus datos. Ahora estaban perfectamente habilitadas para conducir una moto con todas las de la ley.

─ Recuerden estar siempre al día con la documentación de las motos y las suyas propias ─ dice nuevamente Koguma ─. Si se sienten en confianza de conducir a una mayor potencia de lo que sus motores indican y consideran que lo necesitan de esa manera, lo que deben hacer es solicitar a un centro autorizado para solicitar el aumento de la potencia del motor y un cambio en sus placas, pues las mismas también indican el tipo de motor que ustedes usan.

─ Comprendido ─ dice Nico mientras se guarda el carnet ─. A partir de mañana empezaré a transportarme por mi cuenta a la universidad. Es emocionante el siquiera pensarlo.

─ ¿Dónde debo anotarme para inscribirme en el curso especial? ─ dice Natsumi a Reiko, la cual le da un formulario.

─ Aquí está. Pon tus datos según están indicados, y en un par de días como a las cinco de la tarde te espero en mi casa, que está justo en esta dirección, por lo que te recomiendo tomar nota.

─ Yo también me apunto ─ dice Yoshiko ─. Personalizar mi moto, por más que sea dentro del margen de las leyes humanas, me permitirá tener la máquina perfecta para el ángel caído Yohane.

─ Eso suena de maravilla, pero igual recuerda poner tu verdadero nombre ─ le advierte Koguma, a lo que Yoshiko hace un puchero.

─ Reiko-san sabe cómo sacar provecho de las cosas cuando se tratan de las motos, especialmente las cubs ─ dice la chica llamada Shii mientras ve a Natsumi firmar el formulario.

Y así concluye aquel pequeño instante que se había desarrollado en la ciudad. Ciertamente no todos pueden relajarse y limitarse a disfrutar del paisaje mientras se comen un helado, pero incluso así hay personas que aprovechan las oportunidades para dar pie a grandiosas experiencias en el futuro, y esas cinco chicas, Nico Yazawa, Yoshiko Tsushima, Kasumi Nakasu, Sumire Heanna y Natsumi Onitsuka, fueron de esas personas que aprovecharon la oportunidad que se les presentó. Sólo quedaba encontrar el momento idóneo para hacer lo que tanto idealizaban.

Fin


¡Por fin! De verdad quería hacer este crossover, y ahora que ya está hecho, sinceramente debo decir que estoy satisfecho. Ciertamente ignoro mucho acerca de cómo funcionan las clases de manejo para motos (nunca he ido a una, y tampoco de autos), pero igual medio trato de hacer que se sienta creíble, tanto por el funcionamiento como por la personalidad de Reiko y Koguma, aunque claro que no dejé pasar la oportunidad de meter fumadas con el tema de la imaginación de las aspirantes xD. Ya les digo que a futuro me gustaría hacer más cosas de Super Cub, e incluso cosas de Love Live con Super Cub (aunque sean meros detalles), pero de momento tengo un montón de cosas por hacer y muy poco tiempo para hacerlas a gusto, pues el trabajo no da tregua. Como sea, espero que les haya gustado, cuídense mucho, tomen agua y nos vemos.

Hasta otra