Ni modos, un One Shot. Al menos sabes que no me voy a mantener ahí inactivo.Simplemente me atoré enOjos Solo para Ti, y pues se me ocurrió esto.Y por obvias razones no lo podía publicar en Amor entre Cachorros.
Después de un largo día de rescates y aventuras, Skye regresaba al cuartel, sintiendo el peso del estrés en sus pequeñas alas. Había sido un rescate aéreo complicado, y aunque había salido exitosa, la tensión aún vibraba en cada fibra de su ser. "No quiero saber de ningún tipo de rescate en mi vida". Se quejó la cachorra mientras se tiró en una de la almohada del cuartel.
Ryder, notó de inmediato la tensión en la postura de Skye. Con una sonrisa tranquilizadora, se acercó a ella y se agachó a su nivel. "Parece que alguien tuvo un día difícil", dijo con suavidad, extendiendo su mano para acariciar suavemente la cabeza de la cachorra.
Skye cerró los ojos, disfrutando del contacto reconfortante. Las caricias de Ryder eran como un bálsamo para su cansancio, y poco a poco, la rigidez en sus hombros comenzó a disiparse. "Fue un rescate complicado", murmuró, apoyándose más en las manos de Ryder.
"Lo sé, lo sé", respondió Ryder, su voz era un susurro calmante. "Pero lo hiciste increíblemente bien, como siempre". Continuó acariciando a Skye, moviéndose ahora hacia su espalda, lugares donde el estrés solía acumularse más.
Skye ni siquiera tenía fuerzas para quitarse su mochila ni uniforme. Así que Ryder sin dudarlo lo hizo por ella.
De repente, Ryder se detuvo, sus dedos habían encontrado algo inesperado en el pelaje de Skye. "Oh, parece que tienes unos pequeños polizones", dijo con una risa ligera, refiriéndose a unas pulgas que habían encontrado hogar entre el pelaje de Skye.
Con cuidado, comenzó a quitar las pulgas, asegurándose de que Skye se sintiera cómoda durante el proceso. Skye, por su parte, se relajaba cada vez más con cada pulga que Ryder eliminaba.
Con un suspiro de alivio, Skye se dejó cuidar por Ryder. "Gracias, Ryder. No sé qué haría sin ti", dijo con gratitud.
"No tienes que preocuparte por eso, Skye. Siempre estaré aquí para ti", aseguró Ryder, mientras terminaba de quitar las pulgas. "Ahora, ¿qué te parece si te preparo algo de comer?"
Skye asintió con entusiasmo. La idea de una comida preparada por Ryder le traía una sensación de hogar y confort. Mientras Ryder se dirigía a la cocina, Skye se acomodó mejor en la almohada, sintiendo cómo su cuerpo se relajaba completamente.
Ryder regresó con un plato de su especialidad: galletas de pollo y arroz. "Aquí tienes, Skye. Come un poco y luego podrás tomar una siesta", dijo con una sonrisa.
Skye olfateó el aire, el aroma de las galletas llenaba el cuartel y su estómago gruñó en respuesta. "Huele delicioso, Ryder. Gracias", dijo antes de empezar a comer.
No de manera casi inmediata vio otra pulga en la oreja de Skye, y no dudo en quitársela. "Gracias, Ryder", dijo con una sonrisa, moviendo su cola con energía renovada. No sabía si había sido por las caricias o por la comida. Haya sido lo que haya sido ya tenía ánimos de seguir haciendo rescates.
Ryder le devolvió la sonrisa y se puso de pie. "Siempre estaré aquí para ayudarte, Skye. Ahora, ¿qué te parece si vamos a descansar?"
Juntos, Ryder y Skye caminaron hacia la habitación de Ryder, donde una cama suave y cálida esperaba a la cachorra. Por esta vez Ryder haría una excepción de dejar dormir a un cachorro en su cama. Skye se acurrucó en la cama, sus ojos aún reflejaban la fatiga del día, pero ahora había un brillo de tranquilidad que no estaba antes.
"Ryder, ¿alguna vez te cansas de los rescates?" preguntó Skye con curiosidad, mirando a su líder.
Ryder se sentó junto a ella, reflexionando un momento antes de responder. "A veces, Skye. Pero luego recuerdo todas las buenas cosas que hacemos, todas las vidas que salvamos. Eso me da la energía para seguir adelante".
Skye asintió, comprendiendo. "Sí, eso tiene sentido. Gracias por recordármelo", dijo, y bostezó ampliamente.
"Descansa, Skye. Mañana es otro día, y necesitarás estar fresca y lista para lo que venga", dijo Ryder, levantándose y apagando la luz suavemente.
"Ryder..." llamó Skye, justo cuando Ryder estaba a punto de salir de la habitación.
"Sí, Skye?" respondió él, volviéndose hacia ella.
"Gracias. Por todo", dijo Skye, su voz apenas un susurro.
Ryder sonrió. "Siempre, Skye. Buenas noches".
Y con esas palabras, Ryder salió de su habitación, dejando a Skye en la comodidad y seguridad de su cama. Solo quería un vaso de agua para luego volver.
Skye se quedó mirando el techo un rato, pensando en las palabras de Ryder. Luego, con un suspiro contento, cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño, soñando con cielos claros y rescates heroicos. Y en su corazón, sabía que no importaba lo difícil que fuera el rescate, siempre tendría a Ryder y al resto a su lado.
Ryder regresó a la habitación con un vaso de agua fresca y se acercó a la cama donde Skye dormía plácidamente. La observó un momento, su respiración tranquila y su expresión serena. Colocó el vaso en la mesita de noche, asegurándose de que estuviera al alcance de Skye por si se despertaba con sed.
Se retiró a su propio rincón de la habitación, pero no sin antes echar una última mirada a Skye. "Dulces sueños, Skye", murmuró Ryder.
Se acostó en la cama para dormir. Mientras se dormía puso su mano sobre Skye y la acarició.
Fin
Espero que hayan disfrutado de esta pequeña historia fluff entre Ryder y Skye. Sé que Skye nunca comerían pollo con arroz. Sin embargo tenía que meterle un toque latinoamericano.
