Resumen: Chelsea había ido a las Islas del Sol en busca de conocimiento para lograr su sueño de ser granjera, pero después de ciertos acontecimientos decidió embarcarse en la aventura de comenzar su propia granja, aunque no tarda en descubrir que las cosas no son tan fáciles como Mark las hacía ver.

Nota de Autor: Bienvenidos sean a este desastre que planeo iniciar y que espero que a alguien le termine por gustar.

Esta historia contendrá mucho de la franquicia, ¿qué quiero decir con esto? Pues que habrá cosas y mecánicas tanto de Harvest Moon (por lo menos de antes de que se separaran la compañía y la distribuidora américa) como de Story of Seasons.

Lo mismo ocurre con los personajes y sus relaciones, tanto protagonistas como los solteros y solteras e incluso los "npc", que aquí tomaran más escena o por lo menos me gustaría intentar que así fuera, solo para evitar que los primeros sean lo único disponible y resaltante en los pueblos.

Por otro lado también existirán OC y algunas modificaciones en algunos escenarios, así como la implementación de otros temas, algo en lo que entrare más en detalle en capítulos posteriores. En fin cosas que serán de mi inventiva para darle algo de vida y personalidad a esto, por lo que debo agregar que intentare no usar los diálogos de los personajes en el juego, incluso si llego a usar alguna "escena de corazón/flor" no será tal cual la de su juego correspondiente, pero si me esforzare en mantener sus personalidades lo más fíales posibles.

Aclaraciones: Ni Harvest Moon ni Story of Seasons me pertenecen, así como ninguno de los personajes de cualquiera de dichos juegos mencionados, solo son de mi pertenencia los OC y el sentido disparatado de la trama de esta historia.

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Capítulo 1 – Largo camino

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Chelsea no pudo evitar preguntarse si alguna deidad estaba en su contra, cuando su bote se vio forzado a desembarcar en Mineral Town. No es que no entendiera el motivo, a fin de cuentas estaban siendo precavidos, al evitar la tormenta que se desataba más adelante en mar abierto, pero era imposible no sentir que desperdiciaba tiempo y dinero valioso o que algún poder mayor se estuviera encargando de obstaculizar constantemente su camino.

« Eso es tonto, nadie está en mi contra… » Chelsea se reprendió a sí misma, pero la espesa nube el horizonte parecía burlarse de ella « La vida es mucho más valiosa… yo tampoco quiero morir ahogada » Se recordó, antes de suspirar con pesar

Tomó su maleta, abandonó el pequeño camarote y se unió al resto de pasajeros, que descendían de la embarcación hasta el muelle de madera. Apenas notó a las personas o lo que ocurría a su alrededor, mientras fijaba su atención en la playa y en la incómoda familiaridad que esta le brindaba.

De repente se encontró a los inicios de aquel año, en el momento en el que las cosas parecían ir bien y cuando creía haber encontrado un nuevo hogar, antes de que todo se fuera cuesta abajo por algunos malentendidos y su propia ceguera. Sintió cómo sus ojos se humedecían, antes apretar los labios y sacudir los recuerdos no deseados, aseguró el agarre sobre su equipaje.

« No voy a volver a cometer ese error » Chelsea pensó con irritación

Apartó la mirada de la arena con brusquedad y continuó caminando por el muelle, al tiempo que tenía cuidado de no tropezar con las pocas personas, que admiraban con entusiasmo el paisaje o que simplemente murmuraban entre sobre las circunstancias que los empujaron a aquel lugar. Mantuvo la mirada al frente, pero lo suficientemente inclinada para mantener su atención alejada de todo lo que no sea chocar con otro ser humano o sus propios pies y esa era su idea, hasta que la voz animada de un hombre llamó su atención al gran almacén ubicado al final del muelle.

Chelsea dudó un par de segundos si acercarse o no, antes caminar hasta el hombre y observar con curiosidad al extraño con una especie de túnica extranjera de color amarillo y acento curioso, mientras ofrecía varios productos con sobreprecio en su tienda, si es que podía llamarse a una caja de naranjas de esa forma. Se sorprendió al descubrir que la mercancía exhibida si podía considerarse con el suficiente valor para los precios extravagantes que pedía, incluso tuvo que reconocer que de tener más fondos hubiera comprado al menos un par de semillas del stock, aunque no estuvieran de temporada.

—… Y estas, mis queridos clientes — El hombre señaló una serie de manzanas colocadas en su puesto — Son manzanas muy especiales, que tienen propiedades mágicas y que pueden llegar a cumplir algunos deseos — Chelsea levantó una ceja, ya que no veía nada raro o diferente en las frutas representadas — Estas manzanas pueden parecer insignificantes y comunes, pero nada parecido a la realiza — Sonrió y levantó una de las frutas, mientras la giraba con cuidado e inspeccionaba la superficie roja — Es una manzana SUGDB, una Súper Ultra Great Delicious Wonderful, que como su nombre lo indica es una de las más deliciosas y maravillosas entre las manzanas — Tomó otra y repitió su acción, al tiempo que dejaba la anterior con cuidado en el montón de manzanas — Esta en cambio es una manzana HMSGB, una Hyper Miracle Sweet Gorgeous Beautiful, que es aquella que todo especialista en la cocina quiere tener y por último…

Chelsea escuchó sorprendida cómo aquel mercader recitaba aquellos nombres raros y extensos de manera fluida, mientras parecía recitar un cántico practicado y memorizado.

—… ¡Solo por hoy y para ustedes, mis apreciados clientes, tenemos una oferta especial! en la que pondrán llevarse una de estas manzanas especiales y raras por tan solo 500g.

En ese momento la aparente euforia de todos los presentes se apagó y los murmullos confundidos e indignados no tardaron en escucharse.

« ¡500g por una manzana! » Chelsea pensó horrorizada sin dejar de buscar algún indicio de magia en las frutas, pero al no ver nada concluyó « Este hombre tiene que ser un estafador… »

Chelsea creía en la magia, ya que tuvo la oportunidad de conocer a la bruja de Sunshine Island, solo no pudo interactuar mucho con ella, puesto que la misma era muy reservada y un poco peligrosa, o por lo menos así le advirtió Mark un sin fin de veces. Sin embargo las pocas veces que se cruzó con la mujer, pudo sentir un aura extraña y pesada, que cosquillaba su piel, sensación que volvía a experimentar el día posterior a cualquiera de los festivales, cuando regresaba al día siguiente de las mismas para realizar sus tareas, ya que Mark siempre cancelaba sus servicios para que pudiera unirse a la celebración.

Nunca había entendido cómo Mark podía realizar tantas actividades solo, puesto que generalmente tenían que trabajar ambos toda la mañana para completarlos, pero los días de festival el granjero alegaba tener listas todas sus obligaciones a media mañana y siempre era el último en retirarse de cualquier festival. Había escuchado un sin fin de historias sobre la Diosa de la cosecha y sus duendes ayudantes, así de cómo estos últimos prestaban sus servicios a granjeros que consideraban prominentes o que tenían su favor.

Por eso en algún momento se hizo a la idea de que Mark era digno de aquel beneficio, que la Diosa le brincaba ayuda en los días de festival para que no tuviera que preocuparse por nada más que lucir el fruto de la tierra bendecida por ella y tratada por el esfuerzo del granjero. Chelsea no tuvo la oportunidad de ver un duende o incluso a la Diosa, pese a todas las fresas que lanzó al lago o de todas las oraciones murmuradas en la iglesia, pero Mark siempre afirmó la existencia de ambos con cierto cariño.

« No creo que la Diosa este a favor de un estafador » Chelsea frunció los labios.

Entonces el recuerdo de cierto hombre con preferencia al color morado y la ropa elegante llegó a sus recuerdos, así como sus constantes charlas sobre ingredientes y las variaciones que estos causaban en los platos. Si ese mercader dijera la verdad, Pierre, de todas las personas, hubiera sido el primero en comentar los atributos "fantásticos" de las dichosas manzanas HSGMB o cómo se llamaran. A fin de cuentas el gourmet vivía para encontrar y probar nuevos ingredientes para sus platillos.

« Tengo que dejar de hacer eso » Chelsea se reprendió mentalmente « Deja de comparar todo con cómo eran las cosas en Sunshine Island »

Chelsea soltó un suspiro lleno de cansancio y frustración, antes de perder el interés en el excéntrico comerciante y sus productos. Se abrió paso entre los curiosos y volvió a fijarse en la playa, que esta vez no se permitió perderse en los recuerdos y se forzó a buscar las escaleras, que la sacarían de ese lugar.

La subida fue un poco más prolongada de lo que imaginaba, pero al llegar a la cima se encontró con la vista de una gran y hermosa plaza. No podía ver ningún alma a la vista, algo que podía deberse a la tormenta que se avecinaba, ya que de lo contrario no entendería cómo los habitantes desperdiciarían tal espacio.

De repente la vista Chelsea por un amplió pecho, por lo que tuvo que subir la mirada para encontrarle con el rostro de un hombre alto y corpulento, que robó el aliento a las personas detrás de ella. Parpadeó sorprendida, mientras examinaba al imprevisto intruso, pero lo único que consiguió fue que su mente molesta lo comparara con un conocido carpintero gruñón.

Gannon no era la persona más amable de Sunshine Island y tenía que admitir que al principio, miedo era lo único que sentía cada vez que iba a verlo, pero aprendió a querer al hombre fornido y su lado áspero. A fin de cuentas era difícil no ver lo dedicado que era para su trabajo e incluso más con su pequeña hija.

« Simplemente genial… » Chelsea quería arrancarse los cabellos « ¿¡No puedo dejar de comparar todo lo que veo con Sunshine Island!? » Se mordió el labio preocupada « ¿La bruja me habrá echado alguna maldición por abandonar la isla de forma repentina? » Razonó mortificada, mientras rezaba en silencio para que no fuera cierto.

— ¡Bienvenidos a Mineral Town! — Saludó alegremente el hombre ignorante del temor de las personas a las que se dirigía y sacando a Chelsea de sus cavilaciones — Soy Zack el administrador de envíos, dueño del almacén y encargado del puerto — Se presentó con una gran sonrisa, aunque esta solo aumentó la inquietud de los visitantes — Si tienen alguna duda o inquietud no duden en preguntarme.

Chelsea tuvo que llevarse la mano a la boca para disimular la diversión, que comenzaba a formarse en sus labios, mientras hacía lo posible por no reír por la situación. Dudaba que cualquiera de las personas allí presentes quisieran volver a acercarse a Zack o por lo menos no si pudieran evitarlo.

— En todo caso lamento los inconvenientes en los que se vieron involucrados — La sonrisa de Zack se borró, mientras este se inclinaba para sorpresa de todos — Pero estén seguros que la compañía de transporte está al tanto del percance y les ha conseguido alojamiento en Mineral Town — Volvió a erguirse y otra gran sonrisa se extendió en su rostro — Por favor, permítanme guiarlos a la posada del pueblo, en donde podrán resguardarse del clima que se aproxima.

Sin decir nada más Zack hizo un gesto con su mano para que lo siguieran, mientras tarareaba alguna especie de canción y comenzaba a andar sin siquiera mirar si realmente alguien lo seguía.

« Retiro lo dicho de Gannon, Zack es mucho más amigable » Chelsea pensó divertida, antes de reprenderse por volver a los recuerdos « Tienes que volver a empezar Chelsea Barker, tu no perteneces a esas islas » Se centró en el presente, antes se apresurarse por el camino de adoquines hasta alcanzar un sonriente Zack.

Estaba tan centrada en mirar la espalda del inmenso hombre, que se perdió los dos pares de ojos curiosos que la observaron pasar desde la distancia.

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Chelsea se sintió incómoda, cuando observó el interior del "Dudley Inn", ya que no se parecía en nada a la "Carol Inn", en donde había vivido el año que estuvo en las islas. El lugar gritaba taberna por todos lados o por lo menos el lugareño desaliñado en la barra y el tosco hombre en el mostrador le dieron esa impresión, cuando los ojos críticos de este último inspeccionaron a todos recién llegados.

De repente un remolino naranja se movió desde la trastienda y avanzó a gran velocidad hasta casi embestir a Zack. Chelsea abrió mucho los ojos, cuando la muchacha recién llegada apartó al fornido hombre, que solo rió de la acción, y se presentó frente a los pasajeros con una sonrisa comercial.

— Sean bienvenidos a la Dudley Inn — La chica saludo con tono alegre y jovial — Soy Ann la mesera y encargada de las habitaciones y… — Ann señaló al hombre de la barra, que asintió en silencio — Ese es el dueño, mi padre, Doug. Él se encarga de la cocina y de atender el mostrador del restaurante de nuestra posada — Informó con una sonrisa — Por favor permítanme guiarlos sus habitaciones designadas y una vez estén cómodos no duden en bajar al restaurante, estoy segura de que tendremos algo de su agrado — Se dio media vuelta y señaló unas escaleras — Síganme.

Chelsea aprovechó para detallar mejor el local, las numerosas mesas dispersas por la amplia sala, los pocos clientes que comían algún postre y venían sus bebidas, la estructura completamente hecha de madera.

« ¿Esto aguantara? » Chelsea se preguntó con inquietud, antes de sacudir la cabeza y soltar un suspiro « Has visto cosas más endebles aguantar tormentas »

El recuerdo de una choza bastante precaria en medio de una jungla, la hizo entornar los ojos y seguir a Ann junto con el grupo al piso superior. Se detuvo en la parte más alta de las escaleras, cuando escuchó la puerta abrirse de golpe seguido de una alegre voz.

— ¡Buen día a todos! — Canturreó una chica junto a un pequeño gato naranja.

Por un segundo vio a un Mark sonriente y desaliñado por trabajar en el campo todo el día, solo para que la imagen fuera reemplazada por la forma de una chica de cabello largo y rubio con un overol que era al menos una talla más grande y bastante sucio.

« Esto es solo una coincidencia… » Chelsea se aseguró, antes de sacudir la cabeza y parpadear « Solo es mi imaginación comparando a Mark con esa chica… » Apretó los labios, cuando la inseguridad comenzó a picar su piel « Solo… evitemos interactuar con gente vistosa » Volvió a posar sus ojos sobre la chica, solo para verla repartir regalos a los residentes con una sonrisa « Sí, será lo mejor… » Se detuvo otra vez, cuando notó que el gato la miraba, antes de sacudir la cabeza y regresar a lo que estaba haciendo.

Chelsea se dio media vuelta, solo para detenerse y volver a encontrarse con el pecho de alguien, aunque estaba vez era un muro vestido con un mono de trabajo y que olía ligeramente a humo. Levantó la mira para toparse con la ensombrecida de un hombre, que parecía verla con los ojos entrecerrados y una mueca de irritación.

El hombre forzó una sonrisa en sus labios, aunque era visible la tensión en su rostro, antes de susurrar una disculpa y rodearla. Chelsea parpadeó sorprendida y confundida, mientras veía al sujeto bajar al piso inferior.

Entrecerró los ojos y soltó un suspiro, antes de buscar a Ann por el pasillo para encontrarla cerca de una puerta, al tiempo que explicaba y entregaba las llaves de las habitaciones a cada uno de los pasajeros, por lo que se apresuró en ponerse al día con su grupo

— ¡Con qué allí estabas Gray! — Fue lo último que escuchó de la parte bajo del edificio.

« Entonces se llama Gray » Chelsea pensó divertida.

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Esa noche Chelsea observó la tormenta desde la ventana de su habitación, mientras comía un plato de galletas y tomaba un vaso de leche. Se preguntó cómo la estructura aguantaba tal castigo, cuando en la ciudad, de donde ella venía, era común que las construcciones fueran llevadas y destruidas por estos vientos, pero desde que se había mudado a las islas, presenció varias tormentas y todas terminaron con apenas un revoltijo de suciedad por el lugar.

Apartó la mirada del cristal húmedo y empañado para inspeccionar el dormitorio que le habían dado. Tanto el suelo como el techo y las paredes eran de madera, una de buena calidad si las marcas de edad y la falta de daño podían decir algo al respecto.

La cama individual y la cómoda, también estaban hecha de una madera más sencilla y simple, pero se encontraban en buenas condiciones, algo raro en las posadas rurales. Por lo que no dudaba que en el pueblo hubiera un carpintero, ya que parecía tener la misma calidad y dedicación que los trabajos del fornido gruñón.

Lo que todavía no podía explicarse era cómo estas construcciones aguantaban vientos huracanados en silencio como si se trataran de una brisa cualquiera.

« ¿Esto será lo que llaman estar protegidos por la Diosa? » Chelsea se preguntó con curiosidad « Quisiera que mi granja también fuera igual de resistente » Colocó la mano en la pared y siguió las marcas en la madera, antes de sonreír « Aunque preferiría que para empezar no hubiera ninguna tormenta o seguro tendría que buscar mis pollos en alguna parte del pueblo » Dejó que una pequeña risa escapara de sus labios, antes de retomar su cena tardía.

Volvió a fijarse en la ventana y en la fuerza del viento, que azotaba los arboles del exterior, mientras su cuerpo se estremecía de forma involuntaria.

— Pero primero tengo que llegar allá en una pieza — Chelsea habló a nadie en particular, al tiempo que terminaba su leche — Menos mal que no se arriesgaron a enfrentar la tormenta — Soltó un suspiro y acomodó los platos en la mesita junto a la cama — Creo que debería intentar descansar un poco…

Dejó el plato y el vaso vacío en la cómoda, antes de regresar a la cama para apartar la cobija y palmear las sabanas. Acomodó su forma en cama y miró por un par de minutos el techo, mientras dejaba que el repiqueteo contra la ventana la arrullara.

Finalmente soltó un suspiro lleno de cansancio y se arropó con la cobija, antes de cerrar los ojos e intentar buscar el sueño que tanto necesitaba.

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La mañana llegó mucho más rápido de lo que el cerebro aturdido de Chelsea le hubiera gustado, ya que a pesar de saber que estaba segura en aquella posada, su cuerpo o, más concretamente, su mente se había negado a dejar su estado de alerta. Por lo que cualquier ruido fuerte la despertaba, incluso si este era causado por ella misma y sus nervios.

En consecuencia, apenas había dormido las horas suficientes para funcionar sin estampar la cara contra el suelo, pero no parecer un humano normal, que debía abordar un barco en los próximos minutos. Por lo que usó un pañuelo y un poco de agua de una pequeña botella, que tenía en su maleta para limpiarse el sueño de la cara, se cepilló el cabello y se cambió de ropa, antes de guardar lo poco que había sacado de su equipaje.

Tuvo que ocultar un gran bostezo detrás de su mano, cuando dejó los platos sucios de la noche anterior en la barra y agradeció a Doug por ello, mientras pedía un sándwich sencillo para desayunar. El hombre solo asintió por todo y recogió los trastes de la barra para llevarlos a la trastienda, pero no tardó mucho en regresar con el desayuno y lo servía frente a Chelsea.

Chelsea apenas registró el sonido de la puerta al abrir, así como la persona que se deslizaba entre todos los presentes para dedicarle algunas palabras, mientras comida medio dormida su desayuno. No fue consciente de la presencia de los nuevos visitantes, hasta que un gato saltó a la silla junto a ella y maulló con la suficiente fuerza para llamar su atención.

Miró sorprendida al felino y se preguntó de quién podía ser aquel felino de peaje naranja, antes de que una voz la saludara y terminara de despertar su adormilado sistema.

— ¡Buenos días, mucho gusto! Soy Claire Miller, una de las granjeras de Mineral Town — Se presentó la rubia, que había visto anoche en el restaurante — Y este es Nappy, mi ayudante de granja — Señaló al gato, que maulló en respuesta

Chelsea entrecerró los ojos sintiéndose confundida, mientras intercambiaba la mirada entre el animal presentado, que lucía orgulloso por el término usado para su presentación, y la granjera que parecía no ser consciente de lo que acababa de declarar.

« ¿Un gato ayudante de granja…? » Chelsea intentó darle varias vueltas a la declaración, pero no lograba encontrar el sentido « ¿En qué se supone ayuda un gato… estampar ratones? »

— Me entere de su situación anoche, pero no pude encontrarme con ninguno, ya que… — Claire se pasó la mano por la nuca y sonrió con cierta incomodidad— Bueno estaban llegando y tenían que poner todo en orden después de caer aquí de imprevisto — Se encogió de hombros — La verdad es que yo también debía resguardarme para la tormenta, así que tampoco podía visitarlos, pero ahora ya puedo presentarme correctamente…

Chelsea parpadeó el resto de su sueño, antes de preguntarse de donde sacaban algunas personas la habilidad de hablar con completos desconocidos como si fueran amigos con quienes no habías tenido contacto en algún tiempo. Observó de arriba abajo a la chica, quien ciertamente tenía el caballo rubio igual que Mark, algo que explicaba la ilusión que pensó tener la noche anterior, solo que ahora podía ver mejor toda su forma.

El rubio de su cabello era muy similar al del granjero de Sunshine Island, pero la diferencia estaba que era tan largo y hermoso como el de Lana, algo que seguramente causaría envidia en la ex-cantante, ya que siempre había comendado lo mucho que adoraba el color de cabello de Mark. Por otro lado estaban sus ojos, que pese a ser del mismo color que los suyos, parecían tan claros y brillantes como el cielo que hoy se levantaba después de la tormenta.

Su nariz estaba salpicada de pecas, aunque no podía decir si eran propias de la niña o producto del continuo castigo del sol sobre su piel bronceada, algo que posiblemente también era resultado de lo mismo. Llevaba el mismo overol, que había visto la noche anterior, la diferencia era que en ese momento podía ver que la suciedad, que había visto desde la distancia, era producto del uso y lavado excesivo de la prenda.

No estaba segura de que podía significar eso, ya que esto podía hablar del empeño que ponía en su granja o, por el contrario, que no le iba tan bien como para tener varias mudas de su ropa de trabajo.

« Tonterías… no es como si necesitara ponerse un vestido, poco práctico, para trabajar en el campo o para ir a visitar el pueblo, tampoco un traje de trabajo para cada día de la semana » Chelsea sonrió ante su propio pensamiento, pero al recordar que debía una respuesta, su gesto se convirtió en una mueca tensa — Buen día… Es un placer, Claire. Soy Chelsea Barker y también soy granjera, aunque debería decir… futura granjera… — Admitió con cierta vacilación, mientras extendía la mano y sonreía con más sinceridad, al ver la emoción burbujear en la otra joven, cuando aceptó el gesto.

— Si te sirve de consuelo… — Claire le dedicó una sonrisa llena de comprensión y cansancio, que Chelsea no esperaba — No hace mucho que empecé en eso y definitivamente todavía tengo mucho que aprender, tampoco quise empezar en las condiciones en las que me vi forzada — Su sonrisa cambió por una avergonzada — Ahora las cosas son mucho más fáciles, aunque si me permites darte un consejo… — Acarició la cabeza del felino, que inicialmente pareció incómodo con el gesto, antes de soltar un ronroneo ligero — Siempre persevera y nunca te dejes influenciar por los comentarios o criticas de otros, que no estén centradas en ayudarte a mejorar — Suspiró — No temas al error y siempre ve lo positivo a los comentarios, ya que… no muchas personas en estos lugares sabe expresar de forma asertiva sus pensamientos.

Chelsea recordó cierto transportista con nulas habilidades sociales y lo mucho que le costó estar en una misma habitación con él sin sentirse incomoda o amenazada. Se preguntó quién en ese pueblo calzaba con aquella descripción, puesto que la pequeña sonrisa que adornaba el rostro de Claire debía significar algo.

— Si bien hay muchas personas que solo quieren verte caer o rendirte…

Esta vez no vino un recuerdo de Sunshine Island, sino uno cargado de comentarios despreciativos y despectivos, que solo buscaban recalcar sus defectos y errores. Recordarle constantemente lo diferente que era de sus hermanos y de cómo su sueño no tenía sentido, que solo debía seguir las recomendaciones de las mismas personas que la despreciaban, pero que al mismo tiempo alegaban pensar en su bienestar.

Chelsea sacudió los oscuros recuerdos e intentó volver a concentrarse en la rubia que hablaba enérgicamente frente a ella.

— También hay personas que están allí para ayudarte, incluso si sus formas o intensiones no son fáciles de ver — Claire sonrió con complicidad — Por eso… — Sacó un papel de uno de los bolsillos de su overol y garabateó algo en él, antes de entregárselo — Cuando estés establecida y… tengas un teléfono o alguno a la mano — Se encogió de hombros — No dudes en llamarme, sea para hablar, para pedir un consejo, para desahogarte… no importa

Chelsea tomó el papel y sintió sus ojos humedecerse, antes de forzar las lágrimas y sonreír con suavidad.

— Gracias por el consejo y el ofrecimiento, Claire — Chelsea agradeció con toda la sinceridad que pudo reunir, algo que iluminó a la chica frente a ella, que la abrazo para sorpresa de la primera.

— No estás sola, así que no dudes en pedir ayuda — Claire habló contra ella, mientras la abraza — No te guardes las cosas para ti, porque te estarán en la cara y podrías terminar peor… Solo te puedo desear lo mejor y recuerda lo que dije

Claire se apartó del lado de Chelsea con un gesto de despedida de su mano, antes de correr directo a la persona que venía bajando por las escaleras y casi tirar a ambos de cruces al suelo. El gato brincó en el regazo de Chelsea y se frotó rápidamente contra ella, antes de saltar y seguir a su dueño.

— ¡Buenos días, Gray! — Claire gritó con alegría, mientras mostraba un plato que Chelsea no había notado — Aquí — Colocó el plato de maíz, al horno en las manos del sorprendido hombre — Quizás un buen desayuno ayude a que tu día sea más pasable y agradable — Argumentó con una sonrisa tímida.

Chelsea reconoció al hombre, como la persona con la que tropezó anoche y observó, curiosa, cómo intercambiaba su mirada entre el platillo humeante y la granjera avergonzada. Una pequeña sonrisa sincera apareció en el rostro de Gray, al tiempo que tomaba con seguridad el regaló y se inclinaba para estar a la altura de los ojos de Claire, algo que pareció desatar el nerviosismo en la chica.

— Buenos días para ti también, Claire — Gray saludó — No debiste levantarte tan temprano y delegar tus obligaciones en la granja para hacerme el desayuno, pero… — Su sonrisa se hizo más notoria, cuando el color tiño la cara pecosa de la granjera — Agradezco el gesto y estoy más que seguro que esto aliviara cualquier mierda que mi abuelo intente tirarme apenas cruce la puerta.

— ¡Tonterías! Sabes que puedo ponerme al día en un santiamén y que no es problema — Claire agitó violentamente la mano y se alejó un par de pasos de Gray, el gato siguiéndole los pasos — ¡Por otro lado no hables así de tu abuelo, sabes que se preocupa por ti, solo… solo que es tan malo como tú para expresarse! — Dio otro paso atrás y su espalda chocó contra la puerta, mientras señalaba a Grey con un dedo — ¡Solo no te pelees hoy con tu viejo, adiós! — Gritó rápidamente, al tiempo abría la puerta y huía de la posada junto con su asistente gatuno.

Chelsea permaneció en silencio y observó de forma disimulada a Gray, que ante sus ojos perdía parte de su apariencia sombría. El hombre parecía reír de la situación o por lo menos el temblor de sus hombros así lo demostraba, después miró el plato ofrecido con algo parecido al cariño, era difícil saber con ese gorro ocultando su mirada, antes de sentarse en una mesa libre y comenzar a comerlo.

« Que suerte tienen algunos » Chelsea pensó con diversión por la situación, que acababa de presenciar, mientras volvía sobre sus pasos para buscar sus cosas en la habitación « Me pregunto si así hubieran sido las interacciones de Sabrina con Vaugnh… » Frunció los labios « Aunque pensándolo mejor… ese inepto social jamás hubiera podido responder a cualquier insinuación como una persona normal, seguro asusto a Sabrina en más de una ocasión con sus respuestas mordaces » Se detuvo, cuando llegó a lo alto de las escaleras y sacudió la cabeza con desánimo « No vale la pena llorar por la leche derrapada »

Con ese último pensamiento se centró en lo que tenía que hacer en ese momento, volver al puerto y abordar su barco, ya que no podía darse el lujo de perderlo.

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Chelsea recordó uno de los principales motivos por los que amaba trabajar en el campo, cuando volvió a pisar tierra del continente y enfrentó el bullicio del puerto. Todavía no llegaba a ser tan concurrido como el corazón mismo de la ciudad, pero la cantidad de personas que transitaban por los muelles, incluso de noche, era suficiente para que quisiera darse la vuelta y regresar a la tranquilidad que las islas le ofrecían.

« Hasta el ajetreado bote es mejor que esto… » Chelsea reconoció con pesar.

Sacudió aquella idea de su cabeza y tomó una respiración profunda, mientras se frotaba los hombros para aliviar la rigidez causada por el largo viaje y el estrés, antes de asegurar el agarre sobre su maleta y comenzar a abrirse paso entre la multitud. Le tomó muchos empujones e insultos de desconocidos salir del desembarcadero, así como caminar un montón calles para llegar a la estación de autobuses.

Chelsea revisó varias veces las rutas y habló con los pocos informantes del lugar, hasta estar completamente segura de cuál la dejaría más cerca y que debía tomar después. No quería gastar su precario presupuesto en un viaje equivocado, antes de ir a la taquilla y pagar su boleto.

No tuvo que esperar demasiado para ser llamada a abordar, por lo que pronto se encontró sentada en el interior de uno de los vehículos, mientras veía desde la ventanilla a las personas abordar los otros autobuses o esperar en los múltiples bancos la llegada de su turno. Sabía que todavía tendría al menos otras seis horas de viaje, así que aprovechó para hurgar en su equipaje, hasta sacar un folio y tomar el folleto del interior del mismo, antes de regresarlo a la maleta y de ponerse cómoda en su asiento.

Seguía incapaz de asimilar el hecho de que en ese momento era dueño de un terreno cultivable, pero los papeles en ese folio eran la demostración de ello y solo necesitaba una firma más para concretar todo el trámite. Algo que iba a conseguir, cuando llegara al pueblo indicado en aquella revista, donde estaba el aviso de la tierra en venta, el contacto del vendedor y la información de los alrededores.

― ¿Trio of Town, eh? ― Chelsea susurró con una sonrisa, mientras leía la descripción de los poblados que conformaban la peculiar comunidad ― Vaya… aunque después de vivir en Sunshine Island… creo que puedo esperar cualquier cosa ― Rió en voz baja ― Tres pueblos juntos no puede ser tan raro cómo un conjunto de islas con ecosistemas completamente diferentes, ¿verdad?

Chelsea cerró el folleto y lo guardó en sus ropas, cuando sintió que su entorno comenzaba a llenarse. Le dedicó una pequeña sonrisa a la señora mayor, que tomó asiento junto a ella, antes de ajustar su forma en su asiento para que su compañera de vieja pudiera ubicarse.

No paso mucho tiempo para que ambas comenzaran a hablar entre sí, a fin de cuentas tenían un largo viaje por delante y no mucho que hacer entre las paradas de descanso. Aprendió que se llamaba Eda, que había ido a la ciudad a visitar a su hijo y nieto, a quienes no veía mucho.

También que mantenía una pequeña granja en Oak Tree Town, que era de su esposo y ella, hasta que este partió y la dejó sola con el trabajo. Algo que algunas veces la abrumaba, pero que tenía buenas personas cerca de ella, que la ayudaban en todo momento, incluso una joven y enérgica granjera que no dudaba en echarle una mano si así lo precisaba, a pesar de que ella misma tenía tanto o más trabajo.

Le contó sobre cómo era la vida en aquellas tierras, cómo hace años había ayudado a aquella joven a empezar su granja, que ahora era la más prospera de aquellos parajes, y cómo cada día venían comerciantes de diferentes partes del continente a negociar en el mercado. De las muchas cosas que había visto de los diferentes puestos, así como de las diversas personas que había conocido a la largo de su vida, las que había perdido y las que nunca volvió a ver.

Por último le dio algunos consejos sobre el cuidado de animales, que Chelsea tomó pese a ya conocer la mayoría, pero para cuando la señora llegó a su parada y se despidió de ella con todos sus buenos deseos. Chelsea se encontró sonriendo agradecida, ya que ahora no solo quería tener su propia granja, sino que también quería lograr ser lo suficientemente reconocida para que sus productos llegaran a ese mercado y que la señora Eda pudiera ver lo que con esfuerzo había logrado.

— Quizás podría empezar con aspirar en participar en el gran bazar de Zephyr Town — Chelsea susurró para nadie en particular — Ya después puedo pensar en el mercado de Oak Tree Town — Asintió a su propia conclusión, antes de que un recuerdo la hiciera parpadear y arrugar el ceño— Aunque eso involucra participar en muchos festivales para destacar… — Soltó un suspiro y se llevó las manos a la cabeza, mientras volvía a fijarse en el paisaje de su ventana — Será mejor que deje de contar los pollos, antes de que nazcan y primero que ocupe de llegar a lo que será mi granja… y hacerla realmente mía.

Cerró los ojos y se preguntó cómo sería la gente en Trio of Town, antes de que autobús pisara un desnivel y la sacudida la sacara de su ensimismamiento. Se palmeó la cara para apartar el cansancio y volvió a fijar su atención en el folleto olvidado, mientras volvía a repasar el contenido impreso.

Solo tendría que aguantar un par de horas más para conocer su nueva vida, solo unos cuantos kilómetros para demostrar que ella podía, que no era solo un sueño loco de la hija inútil y poco talentosa de la familia.

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Fin Capítulo 1

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Aclaraciones:

1. – Mantendré los nombres de los pueblos/tiendas/lugares en inglés, ya que me es más cómodo y porque algunos nombres traducidos son francamente horribles o me causan ruido.

2. – Mineral Town es el de Story of Seasons: Friends of Mineral Town, es decir, el pueblo en general, pero los habitantes con sus nombres y apariencias son los de Harvest Moon: More Friends of Mineral Town. Esto más que todo porque entiendo el motivo del cambio de algunos como Wong/Huang, pero otros sinceramente hubiera preferido que los dejaran tal y cómo estaban o por lo menos dieran la opción de que ponerlos con su antigua apariencia.

Estas dos aclaraciones son gustos personales míos, pero si por el contrario quieres imaginarlos con los nuevos diseños, que sepas que eres libre de hacerlo.

Finalmente los capítulos tendrán extensiones varias, en especial los que involucren las presentaciones de los pueblos, ya que aprovecho a mencionar las diferencias que estos tienen con sus versiones digitales.