Holo.

Bueno, este es el primer fic que subo mediante esta plataforma, la verdad no le entiendo y me estoy haciendo de ver tutoriales en youtube porque no me acostumbro, ya saben un escritor que inició en cuadernos, luego en la aplicación naranja y siempre me ha sido mucho más cómodo el uso de fanfiction para leer.

Bienvenides

Este es un fic Ereriren. Estos dos muchachos me han acompañado la mitad de mi vida, y significan muchísimo para mí. Por ende, me encuentro ahora aquí. Serán a lo mucho 10 capítulos mis estimades.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son entera propiedad de Hajime Isayama. Esta obre es realizada sin fines de lucro, únicamente recreativos, por ErerirenPrincess (MeztliKin en otras plataformas, espero pronto cambiarme el nombre aquí también jaja).

Advertencias: Palabras altisonantes, lenguaje vulgar, boys love, yaoi, uso descarado del OOC, ERERIREN (porque yo amo la versatilidad), AU


Introducción


La camisa blanca desabotonada exponiendo su blanco pecho, la corbata colgada en sus hombros, su rostro lucía de un bonito carmín a razón de haber bebido bastante alcohol, su pie izquierdo sobre el sillón acolchado del bar inglés de peculiar nombre: "Les yeux noirs". El otro pie lo tenía encima de la mesa en la cual reposaban 5 copas de vino rojo vacías y desperdigadas; al opuesto de la mesa su amiga Hanji grababa todo el espectáculo que le brindaba su acompañante pelinegro, se le veía sudado e incluso despeinado. Un aspecto inusual para su siempre pulcro amigo.

Hanji, sencillamente disfrutaría molestar a su colega y el video sería un recurso indispensable para su objetivo. Incitaba a beber más al hombre, le animó hasta el grado en que ahora se encontraba cantando a gritos la música de ambiente del bar. De ser su chiste personal se había convertido en el centro de atención de todos los presentes. La razón de su desfiguro era la envidia, los celos o quizá la vergüenza de no ser él galardonado como el mejor biólogo a nivel mundial, sino el tercero, arrebatado de su fama (según él), por su prima Mikasa y su novia mala cara Annie, llevándolo de esta forma a un miserable 3er puesto, para eso mejor una mentada de madre, repetía mientras se empinaba la botella de quien sabe qué, pero de alcohol que su amiga le había facilitado.

La situación llego a su final cuando, entre canticos y lo que se supone era un baile sobre la mesa vecina, terminó al caerse y derramar su bebida sobre la ropa de una muchacha. Hanji mejor tomó a su compinche y se fueron de ahí, después de haber pagado el chistecito de Levi con la tarjeta de este. Atenta de cualquier forma lo llevó a su departamento.

- Hanji, no se lo merecen, no se lo merecen-. Musitaba después de haber vomitado unas cuantas veces en el trayecto, recostado en el sofá de su amiga mientras la tomaba a esta del cuello de su camisa, jalándola hacia sí. - Encontrar unas cuantas cartas de un señor cuenta chícharos no es la gran cosa.

- ¿Y qué puede ser más gran cosa que recibir el primer lugar por eso, enano? - Respondió entre risas la chica. - Si quieres ser realmente insuperable, piensa en lograr algo que te posicione en el primer lugar. Yo que sé, descubre una nueva especie, quizá el eslabón pérdido, jajajaja.

La mujer, dejó a Levi atrás riendo, mientras este, tomando muuy en serio las palabras de ella. Unas horas más tarde, se encontraba en el avión rumbo a la india, donde se argumenta que el mar alrededor de este país ha sido muy poco estudiado por la agresividad de la fauna local. Reflexionando sobre si su decisión había sido buena o no por las circunstancias en las que la había tomado, y para no arrepentirse de su elección precipitada, se confortó diciendo que al menos le serviría como un viaje de autodescubrimiento y paz (claro, todas las personas que viajan a Asia se inmiscuyen en la espiritualidad).

Con esto, y crudo por la noche anterior, se dedicó a esperar sentado mientras el zumbido monótono de los motores del avión inundaban sus oídos, con la mirada fija en el horizonte que podía observar tras la ventana, estaba muy distraído para diferenciar los estragos del alcohol la noche pasada sobre su cuerpo, a la turbulencia que se hacía presente en el vuelo. De pronto, una vibración violenta sacudió a los pasajeros, las luces parpadearon, y un murmullo de nerviosismo se apoderó de la cabina. Levi se aferró al reposabrazos, un sentimiento de ansiedad se alojó en su pecho.

Entre el barullo, la voz del piloto se hizo presente en los altavoces, intentaba anunciar la normalidad de los eventos y así tranquilizar a los pasajeros, sin embargo, en el corazón de Levi, una premonición incómoda creció con sombra, se colocó por ende el cinturón de seguridad. De nueva cuenta, una sacudida de carácter brutal estremeció el avión. Se agarró con fuerza a lo que podía de su propio asiento, se escuchaba el metal crujir, alaridos de los pasajeros y de vez en vez objetos salían volando. Lo último que con certeza el escuchó fue un gran crujido, seguido de eso en su cabeza se instaló un pitido continuo, con esto sentía que la realidad se había distorsionado, entre el cielo azul y las nubes, veía figuras humanas flotando entre estas acompañado de la aterradora sensación de caída libre que se disipó cuando el agua fría lo engulló. La oscuridad lo envolvió mientras el avión se despedazaba en el aire, el impactó lo desorientó mientras luchaba por emerger a la superficie. Su oído volvió para percibir el rugido del océano que lo devoraba cuando recién avistó una playa a la lejanía.