MADAGASCAR
[NOTA]
SI ALGUIEN CASUALMENTE SE PASA POR AQUI (LO CUAL DUDO) QUIERO DEJAR EN CLARO QUE MÁS PARA EL LECTOR ES PARA MÍ EL FIC . YA QUE HAY POQUÍSIMOS FICS DE MADAGASCAR EN ESTA PAGÍNA EN COMPARACIÓN A OTRAS, AL MENOS EN ESPAÑOL YA QUE EN INGLÉS HAY MUCHAS MÁS. SOLO ESO, TÚ, SI TÚ, TE PASASTE AQUÍ POR UNA RAZÓN QUE DESCONOZCO SOLO QUIERO DEJARTE EN CLARO QUE ESTE ES COMO UN AUTO-FANSERVICE (CREO) YA QUE SINCERAMENTE NO ESPERO A ALGÚN LECTOR O LECTORA POR ACA.
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Habían pasado alrededor de tres meses desde que Alex y sus amigos se habían unido al circo. En este tiempo lograron forzar lazos de amistad con cada integrante y eran considerados parte de la familia cirquera, su anhelo de regresar al Zoológico había quedado atrás y ahora disfrutaban de viajar por el mundo otorgándole a las personas entretenimiento y un buen rato en familia. Cada uno dejo atras sus anhelos, por ejemplo Alex, Marty, Gloria y Melman el Zoológico, donde habían vivido toda su vida, El Rey Julien dejo atras su puesto como rey para estar junto a su amada osa Sonia y los pingüinos además de dejar atrás su anterior meta de volver a la Antártida y haber renunciado a ella al llegar a Madagascar, lograron encontrar en el Circo algo llamado "hogar", además, conseguían dinero fácil y ganaban mucho.
Sus espectáculos fascinantes habían ganado fama alrededor de todo el mundo en tiempo récord, todos esperaban con ansias el momento en el cual pisaran ya sea: París, Roma, Chicago, y esperaban también algún día pisar tierras asiáticas, incluso Marty que era el más emocionado por llegar a esas tierras había comenzado a estudiar Chino, aunque no le iba muy bien.
- Ni hao, wo de míngzì shì maydì.
-Así no es, es así, escucha: Nǐ hǎo, wǒ de míngzì shì mǎ dì.
-¡Es lo mismo!
Y su maestro era Cabo, si, el pequeño y tierno pingüino Cabo le estaba enseñando Chino.
Pero algo que habían logrado notar los más atentos y perpizcases fue que algunos habían formado lazos más allá de la amistad, no hacia falta preguntar cuando el brillo en su mirada y los ligeros y timidos coqueteos hacían aparición. Aunque, algunos eran algo distraídos o ingenuos para notarlos.
Como el caso de Alex y Gia.
La jaguar estaba decepcionada de que cada indirecta que le enviaba al león era totalmente ignorada o no captada. No entendía cual era la situación, si era un rechazo indirecto, si no se daba cuenta o en el más improbable de los casos las captaba pero decidía ignorarlas ya que no quería nada más allá de la amistad que ambos mantenían. Claro que preguntarle de frente y directamente no estaba en discusión, todas estas emociones que Alex despertaban en ella eran muy nuevas y jamás experimentadas. No podría explicarlo con palabras, pero lo que si sabía era que ese león que llegó a su vida con el objetivo de escapar de una mujer demente despertó en ella una pasión que jamás sintió, sabía lo que quería, y lo que quería era estar siempre con él. Por esa razón tenía mucho miedo de que Alex no sintiera la misma pasión, su corazón se rompería y según había escuchado tanto de las yeguas mellizas y algunos humanos el desamor dolía mucho, y si tenían suerte podrían superarlo rápido.
Y ese temor se incrementó cuando después de un espectáculo escucho una conversación de Alex y su mejor amigo Marty.
-¡Estuvieron asombrosos Al! -Exclamó Marty con emoción- ¡Hasta en ocasiones pienso que además de que Gia sea tu pareja en el trapecio podría ser tu pareja sentimental! -Insinuó con juguetería-.
-¿Yo y Gia? -Dijo con un tono de voz sarcástico y una mirada nerviosa que Gia no pudo ver gracias a que el león estaba de espaldas- jajaja claro que no jajaja.
-¡Hablo en serio! Además harían una buena pareja.
-Buena pareja o no Gia es sólo mi amiga y mi pareja en el trapecio -Aclaró con voz más firme-.
-Pero anda, dime si se presentará la ocasión te darías una oportunidad con ella -Dijo con tono divertido sabiendo de sobra la respuesta-.
-No lo creo -Se encogió de hombros-.
Marty insistió un poco más pero lo dejó en paz cuando su amigo león sonaba ya bastante sofocado, sabía que a Alex le gustaba Gia y viceversa pero Alex era demasiado orgulloso para admitirlo en público y Gia algo tímida para declararse.
Esa conversación sólo sembró más duda en la jaguar trapecista.
Necesitaba un consejo. Un consejo de alguien de su confianza y que podría ayudarla a avanzar más con Alex.
Sus amigos estaban descartados ya que eran sus mejores amigos y temía que le revelaran todo a su león. Los pingüinos, no, estaban un poco locos. Stefano no es que fuera malo pero quizás se le escapé en alguna ocasión. Las hermanas mellizas no, los caninos eran demasiados rudos como para pensar en el amor y los elefantes tampoco. Necesitaba de un animal que ya haya experimentado el amor, de alguien que sepa del tema y sobretodo de darte buenos consejos, alguien serio pero sensible a la vez.
Vitaly.
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-¡Vitaly!
Se adentró al vagón del tigre sin preguntar ansiosa por hablar sobre su situación antes que el valor se le fuera y la invadiera la vergüenza. El tigre dejo de afilar una de sus cuchillas y la observó con curiosidad.
-Buenos días Gia -Saludo alzando una ceja haciendo percatar a la jaguar de su poca cortesía-.
-Oh, si, buenos días Vitaly -Respondió nerviosa para después adentrarse del todo al vagón y cerrar tras de si- disculpame, pero ¿Podemos hablar?
-¿Es sobre el león?
Gia se paralizó y habló como un robot.
-¿Cómo supiste?
-No es un secreto para nadie de este circo -Dejó a un lado su cuchillo soltando esas palabras como si fueran la cosa más normal del mundo cuando no era así para Gia-.
-¡¿Todos?! ¡¿Assolutamente tutti?! -Grito en italiano presa de la sorpresa y el terror-.
-Sì, assolutamente tutto -Respondió en el mismo idioma-.
-¡Ay no puede ser! -Se tapo el rostro con sus patas-.
-No te preocupes Gia -Vitaly sonrió tranquilizador- si te preocupa que el león lo sepa quédate tranquila, es mas ingenuo que un cachorro.
-¿En serio? -Alzó sus avergonzados ojos-.
-Chiaro -Asintió-.
-Bueno... -Miro a un lado con timidez- yo... venía por que... bueno... necesito consejos.
Vitaly fruncio el seño.
-¿Consejos? ¿Que tipos de consejos?
-Consejos de amor -Respondió sin titubear-.
Vitaly parpadeo sorprendido.
-¿Para que? -Arqueo sus cejas desconcertado- eh visto que no las necesitas.
-¡Claro que las necesito! ¡Alex no se da cuenta de lo que siento por él!
-Entonces simplemente díselo.
-¡No es tan fácil! -Grito mientras se abrazaba a sí misma- tengo mucho miedo... de que me rechaze.
El tigre suspiro y se acercó al jaguar para sujetarla de sus hombros y obligarla a mirarlo a los ojos.
-Conozco ese miedo -Dijo con seriedad apretando un poco más sus hombros recordando a su ex esposa, que lo abandonó por un músico- pero mientras más lo sigas alimentando más tardarán ambos en dar el siguiente paso. Escucha, ese león sabe lo que quiere pero no sabe como tomarlo, él te quiere Gia, no dudes de eso. Pero Marty me dijo que es demasiado orgulloso y que lo negará ante todo el mundo pero no lo hará ante su corazón y ante tí -Sonrió con seguridad- sólo debes callar esa voz asustada y dejar hablar a la valiente, firme.
-¿Quieres decir... que me declare?
-No, no claro que no -La soltó y abrió la puerta de su vagón- esa es tu decisión, cuando tu lo creas llegará el momento en el cual cruzarán la línea de amistad para comenzar una relación sentimental -Con su pata señaló al león en cuestión que estaba hablando con las yeguas- lo que te digo es que no dejes que el miedo te domine y no te dejé hablar con la verdad de tus sentimientos. Y, que la razón por la cuales tus indirectas no son captadas es porque el león es algo ciego.
-Jajaja -Sonrió y miro a Alex decidida- tienes razón Vitaly, dejaré de esconderme en indirectas y le diré a Alex de frente lo que siento, de la pasión que despierta en mi.
-Entonces ¿Que estas esperando? ¡Ve por él! -Ánimo el tigre animandola con un suave empujón-.
-¡Deseame suerte!
-No la necesitas -Susurro cuando la tuvo suficientemente lejos-.
Observó como llegaba con el león en tanto las yeguas se retiraban, el porte seguro y decidido de la jaguar llamó la atención de todos que giraron a ver con curiosidad. Pudo ver las expresiones de Alex, como pasaba de la curiosidad a la sorpresa, de la vergüenza a la duda y por último a una expresión de absoluta alegría y decía unas palabras que pusieron muy feliz a la felina a juzgar por el movimiento errático de su cola. Como cereza del pastel Gia se puso de puntillas y sujetandose de los hombros del macho le daba lo que al parecer era un casto pero dulce beso en los labios, lo que generó gritos asombrados y emocionados de sus amigos ante la nueva pareja formada.
Vitaly sólo pudo pensar con diversión "El Amor". Transformó su cara en una de desconcierto
-¿Desde cuando doy consejos de amor?
Ah si, y eso también.
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