El siempre detrás

-Como me pesan los ojos… – Murmuro Wendy para sí misma, mientras miraba perezosamente a Lincoln y Hilda checando algunas prendas de ropa.

Se encontraban en el centro comercial, específicamente en la única tienda local que no era de marca y la única a la que el viejo Stan accedería a comprar sin que las compras lo dejarán en bancarrota.

La pelirroja honestamente hubiera preferido que el viejo no le hubiera encargado llevar a los chicos por más ropa, justo era el día que se sentía lo suficientemente bien como para ir a trabajar. Sin contar que ya tenía unos tres días sin asistir a trabajar por esa condenada gripe. El único inconveniente de toda esta situación se podía notar con las gigantescas ojeras que la chica cargaba.

Si uno la veía un poco parecía más vieja de lo que era realmente, todo por esas prominentes ojeras, la pobre no había podido pegar el sueño casi nada en estos días de recuperación luego de casi ser comida por hombrecitos con forma de waffles.

La razón era simple. Se sentía observada, esa sensación paranoica que todos tiene en ciertos momentos, ya sea que solo sea simple paranoia causada por una película de suspenso o terror o que genuinamente su vida podía peligrar por un extraño.

Wendy no tenía idea de cuál de estos dos casos era el suyo. Ni en su casa, ni en cualquier lugar al que iba se quitaba esa asquerosa sensación. Era una mirada penetrante a su nuca, acompañado de unas campanadas. Al principio pensó que era una broma, pero cuando nadie había salido para reírse en su cara comenzó a creer que quizá no se trataba de una simple joda.

En las noches era cuando peor lo pasaba, daba igual si cerraba su ventana y ponía las cortinas, esa sensación con el sonido de la campanita no se iba, tanto que oculto un hacha debajo de su almohada. Ella no era la persona más paciente, pero tampoco era sencillo sacarla de quicio y lo que sea que causaba esa tensión en ella lo estaba consiguiendo en tiempo récord.

Suspiro cansadamente, había ido a trabajar esperando que en la cabaña pudiera dormir una siesta o que alguna de las atracciones falsas del Sr. Pines la protegiera o cosas así. Había dormido solo tres horas en estos tres días, tan solo eran delirios de su mente.

Miro como Hilda se probaba una pequeña boina negra, sonrió mirando lo contenta que lucía la chica con la prenda. Lo bueno de todo esto era que los niños no eran unos fanáticos de la moda, ellos escogían lo que más les gustase y una parte de ella se sentía hasta aliviada de tomaran unas chamarras para el frío.

Se rasco la nuca, estaba sentada en pequeño asiento en medio de la tienda, a su lado había un espejo, vio lo que traía puesto. No esperaba usar ropa de invierno en verano, antes era impensable y hasta casi un suicidio hacer eso. No obstante, el clima estaba vuelto loco y no paraba de hacer frío, todo indicaba que el cambio climático no solo eran palabras de su profesor de biología.

Su mente divagaba más despacio, antes en la calle tenía esa sensación de ser acosada, afortunadamente, esto se había detenido en cuanto marcho junto a los niños al centro comercial. Ahora que lo pensaba desde que volvió a ver al par de niños ese molesto cascabel se esfumo y esa sensación en su nunca también, tal vez… Lincoln y Hilda eran especiales. Nah, seguramente solo eran más cosas sin sentido a la que su mente atribuía.

Bostezo, dios sí que estaba cansada, pero no podía dormirse, no ahora, le habían encargado pagar toda la ropa con el dinero que Stan le había dado, y conocía a una de las chicas que trabajaba en este lugar, ella era un grado más que ella en la escuela y era conocida por hacer bromas, ya la había visto pintarle la cara a un cliente. Era una chica atrevida, no la despedían solo porque era familia del dueño y prefería aguantar el sueño a tener que soportar tener un pene dibujado en su cara junto una frase molesta.

Quizá era ella la que la estaba molestando, esperando el momento de jugarle una broma muy pesada. Esa chica le había hecho una broma al director, ovarios no le faltaban, y aunque todos sabían que ella había sido, no hubo pruebas para que la castigaran.

Entrecerró la mirada a la chica de cabellos castaños con un mechón pitado de rubio, que estaba en el mostrador, lucía aburrida, no tardaría en hacer una broma para reír un poco. Afortunadamente para el pobre bastardo que sufriera esa broma ella no hacía bromas tan pesadas con los clientes, eran bromas muy típicas como la del cojín en el asiento o toques con un apretón de mano.

Juraba si la chica sacaba un cascabel iba a golpearla. Estaba muy irritada de tan solo pensar en la idea de un supuesto acosador. Ella era una chica valiente, todos los que la conocían lo sabían muy bien y por eso no era de extrañar que quisiera tirarle los dientes al supuesto responsable de su incomodidad.

-¡Wendy! ¿Qué tal me queda? – Una voz llamo su atención, ladeo su cabeza y miro a Lincoln. El chico se encontraba enseñándole las nuevas prendas que usaba.

Mantenía la camisa amarilla con ese símbolo de interrogación y los pantalones de mezclilla, solo que estaba vez usaba unas botas en vez de los tenis que usaba antes, y la razón de su pregunta, llevaba puesto una chamarra blanca, la llevaba abierta y no le quedaba nada mal.

-Te queda bien, combina con tu cabello – Bromeó con una sonrisa.

-Ja ja ja que ocurrente eres – Él también sonrió rodando los ojos, no era la primera vez que le hacía una broma con su cabello.

-¿Ya tomas todo lo que te vas a llevar? – Preguntó.

-Así es, ya tengo todo lo que me intereso, igual tampoco es mucho, tan solo son como tres conjuntos – Tomo una pila de ropa y se la mostró a la pelirroja.

No quiso tener que doblar de nuevo la ropa solo para mirarla, así que se abstuvo de mirar más detenidamente cada prenda. Luego busco con la mirada a la chica peli-azul.

-¿Tú cómo vas Hilda? – Alzó la voz para que la escuchase donde quiera que estuviese.

-¡Ya casi! – Le respondió la chica dentro del probador. Unos segundos después salió la chica y se acercó al resto tomando su pila de ropa.

Hilda también había tomado un nuevo cambio de look, ahora llevaba esa boina negra, una chamarra azul turquesa, unas medias negras y unas botas rojas. Al igual que Lincoln mantuvo la camisa azul con el signo de interrogación y los shorts amarillos.

-¿Tú también decidiste tomar algo que combinara con tu cabello? – Le preguntó el albino.

-Nope, solo la vi y me gusto, pero ahora que me fijo vamos casi con los mismos colores – Comentó mirando la ropa de su compañero.

-Tal vez debería tomar una boina y ahora sí ir de conjunto – Ambos rieron chocando sus puños. Esos dos realmente se llevaban muy bien.

Wendy no estaba en contra de que se vistieran bien, pero ahora que se fijaba mejor en ambos niños, tampoco ellos estaban tan abrigados como ella lo estaba o, mejor dicho, como todo el mundo. Ni los shorts de mezclilla ni los pantalones eran muy buenos con el frío.

Bufó en silencio, simplemente se dio por vencida, estos niños tenían el termómetro corporal roto como para no escoger algo más cálido. De todas maneras, si eso era todo, solo les quedaba pagar para irse.

-Bien, vayamos al mostrador – Ordenó y así fueron.

Mientras la chica veía el precio de todo, no pudo evitar sentirse incomoda con la mirada que Wendy le estaba dando, se reconocían mutuamente, nunca habían hablado, pero ambas eran algo famosillas en la escuela. Y la forma en que la miraba esperando que hiciera algo le ponía los pelos de punta de lo espeluznante que le parecía.

-Son 312 dólares con 19 centavos – Dijo, su voz flaqueo y evito el contacto visual. ¿Qué le pasaba a esa chica de todos modos?

En lo que Wendy busco en su bolsillo el dinero, su atención recayó en los niños, la peli-azul estaba leyendo una especie de diario siendo observada por el albino murmurándose cosas. Sonrió ligeramente, ese niño le recordaba a su primo pequeño, así que aprovechando que Wendy parecía contar todo el dinero decidió hacer una pequeña broma.

-Ustedes dos no son de por aquí, ¿no es así? – Preguntó y el par le prestó atención.

-Eh no, somos nuevos solo llevamos una semana y media en el pueblo – Explicó el chico.

-Entiendo, ¿y vienen de vacaciones o planean vivir aquí? – Volvió a preguntar. Le causo curiosidad como es que ambos niños se miraban sin saber que responder.

-Eh… bueno… depende, es algo complicado – Se limitó a decir la chica. Ninguno daba especial información.

-Ya veo, debe ser una situación complicada, lo entiendo. Igualmente, soy Melody, siempre que necesiten comprar ropa o gastar una buena broma no duden en decirme – Se presentó, toda esta charla era una excusa para darle un pequeño toque al albino. Extendió su mano dirigida al albino con una sonrisa.

Lincoln la miro un segundo y extendió su mano para devolver el saludo, pero al momento de que iban darse la mano el albino retiro su mano y se peinó.

-Buen intento – Sonrió burlonamente. La chica se quedó sorprendida, pero pronto devolvió la sonrisa

-Nada mal, niño, me atrapaste – Mostró su mano dejando ver un pequeño aparato de toques.

-¡Aquí tienes! – Declaró Wendy irritada, de lo cansados que estaban sus ojos tuvo que mirar y contar bien todo el dinero, incluido los centavos.

Melody se estremeció por la mirada de la chica y tan solo, puso la rompa de Lincoln y de Hilda en dos bolsas distintas, dándoselas a ambos.

-No habrá una araña de peluche dentro, ¿no? – Hilda preguntó mirando a la chica que solo sonrió sin dar una respuesta. No había nada en las bolsas salvo lo que compraron, aunque la idea de la araña no era mala.

-Como sea, vámonos – Anunció Wendy siendo seguida por los niños.

-¿Sabías que tenía una máquina de toques? – Hilda le susurro al albino.

-Sí, se la vi justo antes de estrechar su mano – Respondió ya saliendo de la tienda.

Wendy estaba cada vez más cansada, podían ir directamente de regreso a la cabaña del misterio, pero sentía que iba a desfallecer en cualquier momento. Miro a los niños, ellos estaban charlando entre sí, no le presto mucha atención a lo que estaban diciendo, así que mejor se concentró en el camino.

No había tanta gente en el centro comercial y eso que eran una de la tarde. Aun sobraba dinero que Stan le había dado y no le había dado una hora a la que regresar, podrían hacer más cosas ya que estaban por acá. Todo sea por distraerse y no estresarse con el asunto de su supuesto acosador.

Miro un poster promocional de una película de ciencia ficción, no era muy afín a esa clase de películas, la verdad. Una idea cruzo su mente.

-Oigan, ¿qué tal si vemos una película? – Propuso con una sonrisa.

-Eso suena muy bien – Mencionó Lincoln entusiasmado.

-Sí, también podríamos comprar algo de comer – Comentó Hilda guardando su diario en la bolsa de su ropa.

Esto era perfecto, solo escogería una película lo suficientemente larga a la cual no prestarle atención, compraría comida, dejaría a los niños disfrutar de su película mientras ella podría dormir tranquilamente. Era perfecto.

-¡Entonces no esperemos más y vayamos! – Declaró Wendy con la mayor emoción que una persona somnolienta pudiera tener.

No llegaron muy lejos cuando una voz llamo a la pelirroja.

-¡Oye Wendy! – Cerró los ojos y respiro profundo, su estrés volvió todo de golpe. De entre todas las personas que pudiera toparse, él era el último que deseaba encontrarse.

Se dio la vuelta lentamente y ahí se encontraba. Cabello negro cubriéndole un ojo, sudadera negra con un corazón, desodorante barato. Totalmente él.

-¡Eres tú! – Exclamó Hilda frunciendo ligeramente.

-Si soy yo – Contesto desganadamente, al final esos dos niños se tenían algo que ver con Wendy. No importaba, Robbie había venido solo para hablar con la chica, no le prestaría atención a los dos mocosos que la acompañasen.

-¿No estará su madre cerca? – El albino miro alrededor buscando a esa señora amable. Era obvio que eso lo dijo con el afán de molestarlo, y claro que lo había conseguido, pero decidió tragarse su rabia y concentrarse absolutamente en Wendy.

-¿Estas usando un nuevo delineador? Me gusta, se ve muy cool – Halago el chico, genuinamente no se percató que eran ojeras puras y duras. Cosa que solo irrito más a Wendy.

-¿Qué es lo que quieres Robbie? – Preguntó directamente, no estaba de humor para coqueteos o halagos.

Esa respuesta puso nervioso al adolescente, se dio cuenta de que quizá no era el mejor momento para hablar con la chica. Aun con eso, decidió continuar y no dar marcha atrás.

-Mira, solamente quisiera hablar contigo. Te pido una segunda oportunidad, sé que la vez pasada lo arruine, pero en serio planeo que las cosas serán diferente esta vez – Comenzó.

La Corduroy ya se sabía de memoria todo este monologo, se lo había repetido una y otra vez que era insoportable. La vena formándose en su frente no era buena señal. Eso fue notado que Lincoln y Hilda que de inmediato sintieron lastima por Robbie, esa expresión no era un buen augurio para el emo.

-Robbie… – Lo llamo. La seriedad en su tono fue algo que alarmo y acelero el corazón de Robbie.

-¡Espera, por favor! Sé que esto es cansado, pero… – Fue interrumpido.

-Si sabes lo cansado que es, ¿entonces porque continúas haciéndolo? – Esa interrogación dejo al pelinegro con los pelos de punta. Trago saliva.

-Es… es solo que quiero otra oportunidad y…

-Eso ya lo sé, Robbie, me lo repites como disco rayado cada que nos vemos – El sudor frío bajo de su frente, esto no era bueno.

-Err… ehm… pues… eeh… er… yo… – Balbuceo sin saber que más decir. Esas ojeras le daban la pelirroja una mirada más aterradora. Viendo que el Valentino era incapaz de soltar otra frase decidió zanjar el asunto.

-Solo déjame en paz, Robbie – Finalizó Wendy tajantemente. Se dio media vuelta alejándose. Lincoln y Hilda miraron a Wendy y luego a Robbie, sintiendo incomodidad ante toda la escena, también hubo algo de lastima por el chico, pero no dijeron nada y alcanzaron a la pelirroja.

Robbie se quedó mirando como la chica de sus sueños se marchaba. De nuevo… apretó los dientes, sintió que quería llorar, pero solo se colocó la capucha y se dio media vuelta.

Por otro lado, Wendy estaba furiosa, menos mal no tenía ninguna gana de gritar, porque estaba segura de que hubiera terminado haciéndolo en otra situación. La idea de que Robbie era su insoportable acosador cruzó por su mente por un momento. Dicha idea era presa del cansancio y de la furia, esa combinación la hizo marearse.

-No te preocupes por él, Wendy, tan solo es un tonto, no lo tomes en serio – Hilda trato de calmar a su amiga.

-Cierto, mejor vayamos a ver esa película que dices, eso seguro mejora tu ánimo – Añadió Lincoln con una sonrisa.

La chica los miro, inexplicablemente suspiro, calmándose poco a poco. Ellos tenían razón, no valía la pena amargarse el día por el tonto de Robbie, y retomando su idea de poder dormir, fueron hacía el cine.

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Este improvisado plan había sido la mejor idea que había tenido en estos tres días. Estiró sus brazos y el inconfundible crujido de los huesos sonó. Sonriendo de satisfacción, solo deseo que la película hubiera sido más larga.

Habían visto una película de ciencia ficción, de esas que tienen tanto lore que aburren a la audiencia casual y hacen que sus fans elitistas enloquezcan. Que alegría haberse dormido y no tener ninguna idea de la reacción del público.

Los niños también salían satisfechos, habían disfrutado la película, aunque cada uno por distintos motivos.

-¿Qué tal les pareció la película chicos? – Preguntó iniciando la conversación.

-Estuvo bien, aunque no entendí casi nada de la trama, pero me gustó mucho los efectos y esos monstruos espaciales, esa montaña parlante me emociono mucho – Respondió Hilda con honestidad.

-A mi igual me gusto, me costó algo seguirle el ritmo, pero creo que entendí de lo que iba, aunque lo que a mí me volvió loco fue cuando el protagonista se tiene que subir a un dragón espacial, eso fue espectacular – Comentó Lincoln.

-Esa estuvo bien, pero creo que me gusto más esa persecución inicial, tú sabes, a la hermana del prota recorriendo ese bosque lleno de criaturas, era casi como aquí – Añadió la peli-azul, casi se auto inserto en el papel de la hermana.

-Eso también fue genial, aunque lo que no me gusto y creo que es porque era una secuela fue que empezaron todo de golpe – Dijo y miró a Wendy.

-Bueno, ahí sería culpa de nosotros por no ver primero la precuela si es que en verdad es una secuela – Añadió Hilda, ella se lo paso bien y con eso le bastaba.

– Oye, Wendy, ¿cómo se llamaba la película que vimos? – A decir verdad, la pelirroja fue la que escogió, no le dijo cuál iban a ver, solo compro los boletos mientras les dio dinero para ir a comprar palomitas.

-Ehhhh… no lo sé – Se rio divertida. – Solo le pregunte al del mostrador cuál era la película más larga de toda la cartelera y me dijo esa, pero no le preste atención – Explicó sacando la lengua haciéndose la desentendida.

-Ya decía yo que solo nos trajiste para dormir un rato – Acuso Lincoln en tono de broma, ambos niños eran conscientes de que Wendy estaba muy cansada y por eso no la despertaron durante toda la función.

-Como podía esperarse de ti – Hilda también se unió a la "recriminación" de la pelirroja.

La chica solo se encogió de hombros y sonrió. Todo el estrés y la furia que sintió cuando Robbie los intercepto había desaparecido, ahora solo quedaba una tranquilidad, casi se olvidaba del tema del supuesto acosador. No podía evitarlo, estar con los niños le traía una inexplicable tranquilidad.

Era casi mágico, pero realmente disfrutaba la compañía de los dos. Había un aura que los dos irradiaban que te hacía sentir cómodo, estaba segura de que el Sr. Pines también lo sentía, lo vio de mejor humor cuando fue a la cabaña esta mañana.

-Por cierto, Wendy, ¿qué es lo que te tenía tan cansada?, antes no te pregunte porque te veía de mal humor, pero ahora que te veo mejor me anime a preguntarte – Hablo Hilda mirando a su amiga.

Lincoln no hablo para no interrumpir lo que sea que Wendy fuera a decir, él también tenía curiosidad y hasta se lo comentó a Hilda en un momento en la tienda de ropa.

La Corduroy no contesto inmediatamente, ahora que tenía un mejor juicio luego de dormir un poco más, sabía que quizá era innecesario que ella contara sus problemas a los niños que debía cuidar, simplemente podía decir que era por algún tema personal y librarse de más preguntas, pero viendo la ligera preocupación oculta en la voz de Hilda prefirió decir la verdad, había confianza y realmente le agradaba mucho esos dos, así que iba a dar un salto de fe.

Sin disminuir su paso por la plaza, habló.

-Pues… verán luego de nuestra primera aventura y de que me resfriara he… sentido como… como si me estuvieran observando todo el tiempo – Se detuvo haciendo que los niños también lo hicieran y frunció ligeramente el ceño. – Antes pensaba que era solo simple paranoia luego de ver a esos hombres-lo que sea, pero mientras estuve enferma no podía quitarme esa sensación de ser seguida. Lo que más me molestaba era que cuando debía salir por algún motivo escuchaba un cascabel, pensaba que me estaban gastando una broma pesada, pero siempre que volteaba no había nadie detrás de mi e incluso cuando gritaba que me dejaran en paz, nadie salía, eso me pasa mucho cuando paso por el pueblo o por el bosque, es realmente molesto – Explicó, el asunto no le gustaba un ápice, su mente le hizo una mala broma cuando por un segundo pensó escuchar un cascabel.

Se volteó rápidamente alarmada, de paso alarmando a ambos niños quienes voltearon con ella y no encontraron nada, la plaza solo había unas cuantas personas, pero ninguna estaba prestándoles atención ni estaban lo suficientemente cerca como para haber escuchado a Wendy.

Quien sí estuvo cerca y escucho todo fue un peculiar leñador.

-¡ES EL SIEMPRE DETRÁS! – Grito repentinamente Manly Dan, el padre de Wendy.

De inmediato los pocos transeúntes que pasaban se detuvieron a mirar al corpulento hombre. Lo que también obtuvo una reacción inmediata fueron las mejillas de la pelirroja quienes pasaron a enrojecerse de la pura vergüenza.

-¡Papá! – Le llamo Wendy, deseando que la tierra se la tragase.

-¿Usted es el padre de Wendy? – Preguntó Lincoln curioso. El gran hombre se acercó a su estatura mirándolo, con esa mirada bizca y bastante intimidante que puso nervioso al albino.

-¡Claro que los soy!, ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Su nuevo novio?! – Volvió a exclamar, cosa que hacía que la vergüenza de la Corduroy aumentase más y más.

-¡Papá ya para! – Le volvió a reclamar Wendy furiosa y por demás avergonzadísima. Hilda fue la que se presentó al rescate de Lincoln.

-Ahhhh hola señor, yo soy Hilda y él es Lincoln – Abrazo a Lincoln y lo señalo con una sonrisa vacilante. – Trabajamos junto a Wendy y también somos sus amigos jejeje – Se presentó.

El hombre se les quedo mirando un rato que se hizo eterno, pero sonrió amistosamente.

-Ah que bueno, por fin mi hija vuelve a tener amigos, aunque sean más pequeños que ella – Comentó y recibió un golpe de parte de su hija.

-¡PAPÁ! – Fue una última advertencia de una Wendy con la cara tan roja como un tomate y ese golpe no fue precisamente débil. El hombre no se lo tomo mal y miro a su hija.

-¡Ese fue un buen golpe, así tienes que golpear y luego cuando el otro este desprevenido quejándose del dolor como una nenita tú te acercas a él y le haces una llave para derribarlo! – Dichas instrucciones las ilustro con ayuda de Lincoln y Hilda, cosa que casi los mata por la falta de aíre.

Wendy estaba más que lista para seguir las instrucciones que su padre le daba para aplicarlas con el mismo. Pero antes de que ocurriera alguna disputa familiar, Hilda quien se logró zafar del agarre del hombre habló.

-Y… ¿Qué fue lo que trato de decir hace un momento? ¿el siempre detrás dijo? – Preguntó Hilda muy interesada, sacado el diario de la bolsa. Lincoln los miro mientras recuperaba el aíre.

-Ah cierto… ¡EL SIEMPRE DETRÁS ES REAL, TAN REAL COMO MI BARBA! – Gritó. De tanto grito la gente ya mejor se había alejado, ahora sí que Wendy agradecía de que aun hubiera poca gente circulando.

-¿Puede describir más a esa criatura? – Pidió Hilda lista para anotar todo.

-Es un monstruo nunca antes visto, siempre asechando por el bosque sin dejarse ser visto por nadie, ¡YO LO TUVE DETRÁS DE MI! Y hacía un ruido tipo tsi tsi tsi – Contó el hombre a lo que Hilda comenzó a escribir.

-Ajá, ajá, ajá, ¿Qué más?

-Dice un viejo poema dentro de alguna parte del bosque: "De reojo puedes ver una figura detrás de ti, pero si te quieres voltear, ya no lo encontrarás ahí, esconde la madera, toma tu hacha, apaga la linterna y no hagas más, cuídate la espalda amigo, por ahí anda el siempre detrás."

-Que interesante – Lincoln se unió a Hilda verificando que la chica haya escrito todo lo narrado. - ¿Y tienen una idea de cómo luce? – Preguntó.

-No, porque nadie lo ha visto – Respondió el hombre sin moverse, parecía una estatua de lo rígido que estaba.

-Entiendo – Murmuro Hilda.

-El siempre detrás es solo una leyenda chicos – Wendy se unió a la conversación restándole importancia.

-¡ES REAL, TAN REAL COMO MI BARBA! – Exclamo Dan, de nuevo. Su hija rodo los ojos, por lo menos sus hermanos no vinieron con su padre. – Como sea, solo vine a comprar unas cosas y los escuche – Dijo el hombre más tranquilo. Esa bipolaridad era curiosa.

-Si, entonces puedes ir a regresar lo que estabas haciendo – Pidió Wendy. El hombre la miro y recordó porque había venido con prisa a la plaza.

-Tienes razón, te veré en la cena, Wendy – Con eso Dan se despidió de su hija.

Wendy suspiro.

-Lamento que haya visto eso, chicos – Se disculpo, por algo no le gustaba estar con su familia.

-Para nada, eso fue bastante informativo – Menciono Hilda cerrando el diario.

-Es posible que ese "siempre detrás" sea el que te ha estado siguiendo – Dijo Lincoln.

-Que va, si esas son solo leyendas de leñadores, una criatura tan rara no podría existir – Negó rotundamente cruzando los brazos.

Tanto Lincoln como Hilda la miraron con una ceja alzada.

-Dices eso luego de que nos intentaran comer hombres-wafles – Comentó Lincoln, cosa que provoco un silencio incomodo. La pelirroja se quedó en silencio, procesando las palabras del albino, pronto y a medida que lo meditaba la preocupación comenzó a emerger, era una probabilidad muy alta que una criatura con esas características pudiera existir y sobre todo en un pueblo como Gravity Falls que estaba infestado de estas cosas.

-Diablos… – Se limitó a decir. Si en verdad una criatura nunca vista la estaba persiguiendo era una cosa muy mala, en especial porque no sabía las intenciones de la criatura y ese poema que contó su padre le generaba más estrés. – Esto es un problema – No había nada que confirmara que realmente fuera el siempre detrás, pero la probabilidad ahí estaba.

-No te preocupes, ¡nosotros podemos ayudarte! – Declaró Hilda con una sonrisa confiada.

-Puedes contar con nosotros – Añadió Lincoln inflando su pecho orgullosamente.

-Absolutamente no – Rechazó rotundamente.

-¡¿Qué?! – Casi sonaban ofendidos de ser rechazados.

-Independientemente de sí es el siempre detrás o no, un acosador es un acosador y es muy peligroso para ustedes, y aun soy responsable de que no les ocurra nada malo en lo que recuperan sus memorias – Se mantuvo firme, este era su problema y ella debía de resolverlo.

-Pero podemos ayudarte – Insistió Hilda. No quería perderse esta oportunidad no solo de ver una nueva criatura sino de ayudar a su amiga.

-¿Y cómo exactamente pueden ayudarme? – Wendy esperaba que se quedaran callados, pero Lincoln no tardo en hablar.

-Tengo un plan – Anunció con una sonrisa confiada. – Mira, ¿qué te parece esto?, solo te ayudaremos en averiguar qué o quién es el que te acosa, si mi plan no rinde frutos pues regresaremos a la cabaña y te dejaremos resolverlo. Es más, nos mantendremos al margen en todo momento para evitar que este acosador nos vea, ¿Qué tal? – Contó confiado.

Wendy lo pensó, lo pensó bastante, era arriesgado, pero el primer paso para resolver todo esto era ver quien estaba detrás de todo este infierno, si solo se trataba de un chistosito podría ubicarlo y tumbarlo todos los dientes, en el peor caso de que si fuera el siempre detrás, él estaba acosándola solo a ella y podría mandar a Lincoln y Hilda lejos de todo esto. Honestamente, de ser el segundo caso no tenía ni la más mínima idea de que hacer, pero quería quitarse este problema de una vez por todas.

La miraron expectante, observando cuidadosamente su expresión que iba cambiando a medida que lo meditaba hasta que cerró los ojos, esperando tomar la decisión correcta.

-De acuerdo… – Declaró a lo que los niños chocaron los cinco. – Pero sin excusas, si resulta peligroso los quiero fuera inmediatamente, ¿entendido? – Aclaró.

-¡Fuerte y claro Madame! – Exclamaron ambos al unísono.

-¿Cuál es tu plan? – Preguntó Wendy.

-Es el mejor plan de todos – Lincoln sonrió.

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-Este es el peor plan de todos – Murmuro Wendy, ahora sí se arrepentía de haber aceptado.

-Todo está listo – Declaró Lincoln viendo su creación. Su plan era tan simple que hizo sentir cierta decepción a Wendy, este consistía en fabricarle una especie de traje al cual estaban colgados unos espejos que apuntaban a múltiples direcciones.

Se veía ridículo y menos mal se encontraban dentro del bosque, porque sino hubiera sido vergonzoso tener la mala suerte de que alguien que la conociera la viera. Afortunadamente solo los niños la miraban.

-La siguiente parte es que vayas a una ruta en la cual siempre recorres y con suerte descubriremos quien está detrás de todo – Explicó.

-¿Estás seguro que esto realmente funcionara? Digo, estoy segura de que tengo un punto ciego sobre mi cabeza y no creo que nadie sea tan tonto como para dejarse ver de esa manera – Mencionó, pero Lincoln no se inmuto.

-Estoy seguro, eso solo será una distracción, la idea es que seamos nosotros los que estemos detrás del siempre detrás. Él se concentrará tanto en ti que no notara cuando nosotros lo veamos – Dijo.

-Asumen rápido que se trata de ese monstruo – Wendy se acomodó mejor el traje, le quedaba algo apretado tener que llevarlo encima de su sudadera.

-Incluso si no es el monstruo y sea solo un tipo normal no verá venir que le saquemos una foto para así entregarla a la policía – Wendy no quiso interrumpir, pero estaba más que segura que solo usaría esa foto para ir con su familia [si lucía muy peligroso] y hacerle una visita al hombre.

-Como sea, tu sigue tu ruta normal, de ahí nosotros te seguiremos, si vemos que la cosa es mucho más peligrosa de lo que anticipamos pues te haremos una señal para que salgamos de aquí

-¿Cómo sabré cuál es la señal?

-Te gritaremos, duh – No importaba, lo que ni Lincoln ni Hilda sabían era que Wendy iba armada con una pequeña hacha oculta, si las cosas se ponían malas tendría como defenderse. – En fin, vete adelantando y nosotros ya te seguiremos – Con eso dicho la Corduroy solo suspiro y se adentró al bosque.

-¿En serio no se te ocurrió un mejor plan? – Preguntó Hilda, ella tampoco estuvo segura del plan de su amigo cuando lo escucho, pero no dijo nada para que Wendy no los echara.

-Lo improvise completamente, era eso o que nos quedáramos fuera de la acción, ahora solo queda esperar que funcione – Respondió Lincoln, él también estaba consciente de que no era un gran plan, pero era lo que tenían, en especial cuando se lidia con una criatura que nunca se deja ver.

-¿Tienes el celular de Wendy listo? – Le preguntó Hilda.

-Sip, con una foto nos basta, así que manos a la obra – Pronto los niños también se adentraron dentro del bosque.

Wendy caminaba en las partes con menos vegetación del bosque, con cuidado de que ninguna rama le destruyera los espejos o se quedasen atorados, también tenía especial precaución para no tener que toparse con un animal salvaje. Prefería mil veces encontrarse un mapache que otro monstruo igual o peor que aquellos hombres-oso, igual era prevenir que lamentar.

Ya era lo que le quedaba, no es que ella tuviera un plan mejor honestamente, primero tenía que encontrarlo y por más estúpido que era plan solo se quedaba continuar con el mismo, estaba harta de la situación de estar siempre bajo mirada desconocida casi todo el tiempo.

Estaba un tiempo caminando, a decir verdad, le prestaba más atención de no chocar con nada que el mirar a los espejos, todavía no escuchaba esos cascabeles. Era extraño que la hubieran dejado en paz, ya que ni cuando estaba en su casa dejaba de escuchar esos cascabeles, incluso sus hermanos se quejaron de los mismos.

Sin querer rompió una rama, la miro por un segundo, no vio nada extraño hasta que su mirada siguió recorriendo el camino y sus ojos se abrieron alertas. Más al frente había unas huellas, definitivamente no eran humanas, eso era más que claro. Trago saliva.

La leyenda del siempre detrás era muy conocida entre los leñadores, su padre era leñador así que no era de extrañar que ya la supiera de antemano. Cuando sucedió todo esto no se le pasaba por la mente esa vieja leyenda, pero entre más la recordaba más se preocupaba.

El siempre detrás no era de las leyendas que más miedo le daban, pero de más pequeña le causaba cierta inquietud, todo eso se resolvía no pensando en ello, pero diablos, desde que Dipper y Mabel llegaron al pueblo se había percatado de lo realmente raro y espeluznante que era el pueblo que vivía.

Hasta le resultaba más extraño que nadie en el pueblo hablará de eso, todas estas cosas eran leyendas o mitos, diablos, juraba que antes de venir a la cabaña del misterio vio un grupo de gnomos hurgar por la basura, si la gente solo lo ignoraba era algo que probablemente debía investigar.

Antes ni siquiera se lo hubiera planteado, pero luego de distanciarse de su grupo de amigos le daba mucho más tiempo para reflexionar y tras lo de los gemelos se daba cuenta de lo increíblemente peligroso que era que la gente no se percatara de ese mismo peligro.

Su línea de pensamiento se cortó cuando lo escucho…

El cascabel…

Un escalofrío bajo por su espalda de inmediato miro los espejos. Nada. No hubo nada detrás de ella, trago saliva y respiro hondo. Continuo su caminata.

La idea era que ella solo fuese una distracción y nada más, solo esperaba que los chicos se estuvieran manteniendo al margen tal y como habían acordado.

Su cuerpo estaba tenso y se notaba, sus movimientos eran rígidos y más de una vez tuvo el impulso de tomar su hacha y de esa manera sentirse segura, pero eso alertaría a su acosador, era necesario que pensara que solo quería verlo.

Siguió caminando, el sudor comenzó a bajar por su frente, en serio que su miedo estaba tratando de tomar el control, y este traje apretado no ayudaba a relajarse. Ahora sí que estuvo más atenta a los espejos que al propio camino, razón por la cual casi se tropieza, pudo reaccionar a tiempo antes de caer y mantuvo su equilibrio.

Con ese desliz alternaba su mirada entre el camino, los espejos y arriba en su cabeza, no quería ningún punto ciego al descubierto.

-(¿Por qué tardan tanto?) – No tenía idea de cuanto tiempo llevaba caminando, pero en teoría tenía una ruta pactada para encontrarse con los chicos si es que estos no lograban ver a su acosador, y en este punto ya se encontraba en el punto de encuentro y no había nadie.

¿Eso que significaba? Podía ser que todavía estaban tratando de ver al acosador, la hubiera perdido de vista o peor… que este los hubiera encontrado.

Otro escalofrío más grande bajo por su cuerpo, sus pies temblaban levemente, el frío tampoco ayudaba, la imagen de los gemelos volvió a su memoria, cosa que hizo acelerar más su corazón. Estaba muy aterrada. No sabía que era lo que la aterraba más la idea de que el acosador fuera alguien muy peligroso o que Lincoln y Hilda hubieran sido descubiertos por su culpa.

Todavía no sabía quién era el hombre o la cosa que la atormentaba, pero no soportaba más esta presión, sacudió su cabeza, sintió un mareo fuerte, tanto que se tuvo que recargar en un árbol cercano para no caer.

Inhalo y exhalo con pesadez, quería llorar, sentía muchas ganas y su corazón le estaba matando, ¿cómo es que podía ir tan malditamente rápido?

Ya no le importo el traje de mierda, se lo quito y lo dejo caer al suelo, incluso unos espejos se rompieron con el impacto. Necesitaba calmarse, en serio lo necesitaba, pero no importaba cuanto tratase, simplemente no podía respirar sin agitación, menos mal que no desayuno mucho porque de ser el caso contrario ya habría expulsado todo lo que comió.

Sostuvo temblorosamente su hacha oculta, estaba más que lista para usarla, el estrés y el miedo no eran una buena combinación, pero su cuerpo se paralizo por completo cuando escucho pasos acercándose.

Lentamente agarro su hacha, no se dio la vuelta, lo quería tener cerca, así acabaría con esto de una vez por todas, un inexplicable instinto de supervivencia se hizo presente, las pisadas no eran muy pesadas, así que probablemente si apuntaba bien la cabeza del maldito bastardo que la hostigaba rodaría.

Su mente no estaba funcionando de la mejor manera.

-Wendy – Escuchó detrás cuando se volteó súbitamente balanceando su hacha contra el que la llamaba. Ni siquiera proceso de quien se trataba o si conocía esa voz.

Robbie Valentino tuvo muchísima suerte de que el hachazo no le cortara su nariz, tuvo buenos reflejos alcanzó a inclinarse hacía atrás esquivando el hachazo por los pelos. Literalmente.

De lo rápido que sucedió todo hasta tropezó y cayó de trasero contra el suelo.

-¡¿Oye, qué te pasa?! – Le pregunto conmocionado. Wendy se veía muy asustada, nunca la había visto así en toda su vida cosa que le impacto, la valiente y cool Wendy con esa expresión le resultaba muy perturbador.

Ella solo volvió a respirar, mirando al chico tirado frente a ella, con las manos blancas de tanto apretar el mango con tanta fuerza.

-¿Ro…Robbie? – Preguntó en un susurro.

-¿Sí…? – El adolescente se levantó con las manos alzadas, esperando que Wendy no lo atacara de nuevo.

-Tú… ¿me estabas siguiendo? – Preguntó la pelirroja, su expresión lentamente iba cambiándose.

-Ehh… pues… sí… quiero decir… – Robbie luego de estarse paseando un poco luego de su encuentro hace unas horas, la vio junto a los mocosos hablando de algo, simplemente sintió la necesidad de disculparse con Wendy por todo su comportamiento, tras pensarlo bien se dio cuenta de lo molesto que estaba siendo con la chica, y por eso la siguió para disculparse.

-¿Eras tú…? – Su voz ya no era tan débil como antes.

-¿Si? – Había sido mal momento en el que la agarro, eso le quedo más que claro, hubiera sido mejor venir a hablar en otro momento más tranquilo, pero ya que estaba aquí no había marcha atrás. – Mira Wendy, yo… – No pudo terminar cuando un puño fue directo a su rostro y eso sí no tuvo tiempo de reaccionarlo.

Volvió a caer en el suelo con la nariz sangrándole.

-¡¿Qué te sucede?! – Le preguntó adolorido y molesto, pero cuando la miro esas emociones se esfumaron y fueron reemplazadas por temor.

Wendy lo miraba con una ira que ni siquiera podía imaginar que el ser humano pudiera expresar tan bien, su cara estaba roja, las venas se le marcaban peligrosamente.

-¡¿Qué, qué me pasa a mí?! ¡¿QUÉ MIERDA SUCEDE CONTIGO?! – Le grito. – ¡¿EN QUÉ PUTA CABEZA DE CHORLITO SE LE OCURRE ESTARME ACOSANDO DÍA Y NOCHE PARA QUE VUELVA CON ÉL?! ¡ESTAS LOCO! – Robbie solo la había estado siguiendo porque la vio, no supo en que momento sería correcto ir a hablarle y ahora estaba recibiendo la peor paliza verbal que nunca le habían dado.

-Pe… ¡pero yo! – Intento aclarar todo, él no sabía lo que se refería por completo, solo quería disculparse con ella, eso era todo.

-¡PERO NADA! – Lo tomó del cuello de la camisa y lo levanto. – ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE EN MI VIDA! ¡TÚ Y YO NUNCA VOLVEREMOS A ESTAR JUNTOS Y COMO VUELVAS A ACOSARME TE JURO POR LA BARBA DE MI PADRE QUE TE ROMPERE CADA MALDITO HUESO DEL CUERPO! – Robbie estaba dolido, sus palabras dolían más que su nariz sangrante, eran una puñalada directa al corazón.

Soltó a Robbie, quien se levanto tembloroso, miro a Wendy por última vez, se colocó su capucha para luego darse media vuelta y salir corriendo con el corazón destrozado.

Wendy no sintió ni el más ligero ápice de compasión por el muchacho, solo sentía rabia, furia y asco. En serio que no esperaba que ese imbécil le diera el peor susto de toda su vida solo para pedirle volver a ser novios, no, eso era imperdonable, no supo ni porque no le dio la peor paliza de su vida en esos momentos, incluso le serviría ahora para descargar todas esas emociones en algún lado.

Ni el siempre detrás, ni cualquier otra puta persona demente dentro del pueblo, no, su acosador tenía que ser su jodido exnovio, era el colmo, definitivamente no volvería salir con un hombre así en su vida, muerta antes de pasar otra vez este infierno.

Wendy estaba tan sumergida en sus propios pensamientos que no le presto atención al cascabel que sonó detrás suyo.

-¡¿Ahora donde diablos se metieron esos dos?! – Solo quería largarse de una vez a su casa antes de que el clima empeorara, ahí ya vería que hacer para descargar su ira, quizá podría luchar contra uno de sus hermanos, esa era una buena idea.

No fue cuando sintió una luz flash golpeándola en la cara. Entrecerró los ojos por la luz y cuando los volvió a encontrar miro a Lincoln quien acababa de tomar una foto, él junto con Hilda estaba alterados.

-¡Wendy detrás de ti! – Gritó Hilda alertada.

Todas sus emociones se apagaron cuando por fin se dio cuenta, el cascabel seguía soñando y sin decir nada, se dio la vuelta y pudo verlo.

Alto, delgado, era una especie de hombre árbol por la complexión que tenía, alzó su mirada y vio su rostro, estando completamente oscuro solo dos orbes dorados que asumía eran sus ojos la observaban detenidamente.

Se quedo inmóvil, estaba ahí, estaba justo frente a ella, era real. Por un momento ese mareo casi la hace desmayarse, no podía apartar su mirada de esos ojos mirándola tan fijamente.

El siempre detrás acercó esquelética mano queriendo tocar la cara de Wendy, la chica no reaccionaba, estaba paralizada del miedo. No fue hasta que Lincoln y Hilda la alcanzaron, la tomaron de las manos y la jalaron.

-¡Vámonos! – Le dijo Hilda mientras comenzaban a correr.

Wendy por fin reacciono y empezó a correr junto a ellos. Volteo su mirada, el siempre detrás ya no estaba, pero aun podía escuchar el cascabel detrás de ella.

-¡¿Y ahora qué hacemos?! – Preguntó nerviosa.

-¡Correr! – Le gritaron ambos al unísono.

-¡¿Pero hacía dónde vamos?! – Maldijo internamente, se habían ido por otro camino al que habían tomado inicialmente.

-¡No tengo idea! – Grito Lincoln.

-¡Solo sigan corriendo, si podemos llegar al pueblo esa cosa podrá dejar de seguirnos! – Exclamo Hilda. El problema era que estaban tomando un camino completamente distinto al que habían tomado y no había indicio de que fuera un área que ninguno de los tres conociese.

Hilda alzó su mirada y se alarmo.

-¡Miren arriba! – Exclamo. Lo hicieron, lo que encontraron fue al siempre detrás columpiándose sobre ellos, sus movimientos eran increíblemente flexibles.

-¡Parece una araña! – Declaró Lincoln centrándose en el camino frente a ellos.

Wendy casi se tropieza por error, pero no dijo nada y continuo el ritmo. Estaba alterada, este día había empezado tan bien como para estar acabando en esta mierda. Pero sabía que de alguna manera era su deber resolver el problema, así que justo antes de cruzar unos arbustos, se detuvo y saco su hacha.

-¡Ustedes váyanse, yo me quedo a enfrentarlo! – Declaró Wendy.

Los niños aun seguían corriendo cuando Wendy hablo, y no detuvieron su paso, voltearon a ver a Wendy conmocionados.

-¡Wendy! – La llamaron preocupados, pero por no fijarse en el camino cruzaron los arbustos, donde los espero una rama baja que termino golpeando Lincoln.

-¡¿Eh?! – Hilda miro como Lincoln caía al suelo, pero para su mala suerte, justo había una pendiente hacía abajo que daba contra un rio.

La chica se lanzó para detener la caída de su amigo, sin embargo, no pudo sostenerlo a tiempo y el peso de Lincoln la arrastro a ella también, rodando dio un grito antes de que ambos dieran a chocar duramente contra unas rocas, cayendo inconscientes.

Todo el momento heroico de Wendy no sirvió de mucho, cuando escucho el grito de Hilda.

-¡Chicos! – Exclamo preocupada. No fue hasta que el siempre detrás cayó detrás suyo. Wendy lanzó un hachazo que la criatura esquiva.

-Esto no puede ponerse peor – No paso ni cinco segundos cuando Wendy se arrepintió de decir esa frase. Una fuerte ventisca de viento hizo que tanto Wendy como su acosador tuvieran que detenerse unos momentos.

La temperatura comenzó a bajar demasiado, la nieve comenzó a caer haciendo temblar incontrolablemente a la pelirroja. La criatura soportaba bien el frío, pero ella no, era una humana después de todo y aunque iba bien abrigada, no era suficiente como para protegerla del drástico bajón de temperatura.

Tembló con fuerza, el frío era demasiado, y fue cuando recordó a Lincoln y Hilda, así que rápidamente se acercó y vio a ambos niños inconscientes por el golpe. Esto era malo, debía sacarlos de aquí ya. Su plan era simplemente acabar con el siempre detrás a punta de hachazos, pero esto complico todo.

Bajo rápidamente el acantilado, por el rabillo del ojo vio al siempre detrás bajando, lo único que le impedía dar un salto y atrapar a Wendy era la fuerte ráfaga de viento que había. Esto era realmente malo.

Wendy logro bajar, pero el viento también resultaba en una gran dificultad para ella, sus pies rápidamente se estaban congelando, podía ver su respiración volverse cada vez más pesada, se acercó a los niños y los reviso rápidamente.

No estaban sangrando, eso era bueno, pero sí que tenían un notorio golpe en sus cabezas. Maldición, tendría que cargarlos a ambos y así no podía dominar bien el hacha, y el siempre detrás estaba a nada de alcanzarla. Así que con todas sus fuerzas levanto a los chicos y comenzó a cruzar el rio.

Este iba mucho más rápido y sobre todo estaba completamente helado, si sus pies eran paletas ahora tenía que estar pendiente de que no se volvieran morados por el potente frío. Pero todo eso era sí es que sobrevivía.

Logro llegar al otro lado, pero la ventisca se volvió el doble de fuerte haciendo que soltase el hacha para sostener a los niños. Maldición, le estaba faltando aíre. Todo estaba demasiado helado, y ese mareo volvía con más y más fuerza.

Trato de correr, pero apenas podía trotar, sus fuerzas se disminuían cada vez más, con dificultad miro detrás y ahí estaba el siempre detrás, trataba de cruzar el río como ella, pero parecía que tenía muchos problemas al hacerlo. No podía ver muy bien, el viento era demasiado fuerte. Carajo, solo faltaba un tornado.

Trato de continuar, pero el frío era extremo, su cuerpo estaba helado, podía sentirlo o, mejor dicho, ya no podía sentir el cuerpo. Sentía que estaba siendo congelada viva. Sus pies flaquearon y cayó de rodillas.

Sus pies ya no le respondían. Tuvo que dejar caer a Lincoln y Hilda porque ya no aguantaba su propio peso. Cayó de cara contra el suelo. Estaba agotada, ya no podía moverse.

-(Debo… protegerlos… a… ambos…) – Esos fueron sus últimos pensamientos antes de caer inconsciente presa del agotamiento.

~0~0~0~

Abrió los ojos agitada, levantándose bruscamente mirando a su alrededor dejando caer un par de chamarras.

-Wow, wow, tranquila Wendy – La calmó Lincoln.

-¿Lincoln? – Lo miro bien, aun tenía la pequeña marca del golpe, pero se veía bien.

-¿Qué paso? – Se pregunto, sintió calidez en sus pies y miro enfrente suyo, donde había una pequeña fogata, no tenía sus botas ni las calcetas y tras ver sus pies una parte de sí estaba aliviada de no verlos morados.

-Pues… nos despertamos y te encontramos ahí tirada, estabas congelada, así que tuvimos que hacer una fogata. Si buscas tus botas y calcetas espera un poco más, que también se están secado – Le explicó tranquilamente.

-¿Qué hay con el siempre detrás? – Volvió a preguntar y pronto un ruido capto su atención.

En el río se encontraba el siempre detrás, atrapado, el agua se había congelado por completo y parecía ser que la criatura no tenía la suficiente fuerza para liberarse.

Frente a ella estaba Hilda la cual estaba escribiendo en aquel diario.

-Esto es increíble – Murmuro la chica mientras seguía tratando de dibujar al monstruo, el cual trataba de todos los medios liberarse, no le gustaba ser visto y mucho menos estar a la merced de otros seres.

Wendy se levantó, el suelo rocoso estaba frío, Lincoln la ayudo a alcanzar sus calcetas, aun estaban algo húmedas, pero las podía usar, se colocó sus botas y aunque las sentía algo pesadas por el agua decidió no darle importancia. Le entrego a Lincoln su chamarra [La cual tanto él como Hilda se habían quitado para cubrir a la pelirroja].

Lincoln se colocó su chamarra de nuevo, de paso tomo la de Hilda y se acercó junto a Wendy a la chica.

-¿Te sientes mejor, Wendy? – Le preguntó la chica mirándola. Asintió, estaba mejor. Lincoln también le entrego su chamarra a Hilda.

Cuando Wendy se posiciono frente a la criatura, este dejo de moverse y se le quedo mirando, casi embobado con la chica. Ahora que Wendy podía observar a la criatura más detenidamente observo varias cosas. En primera era lo calmado que se volvía cuando ella aparecía. Lo segundo y lo que la hizo sentir incomodidad fue ver lo que parecía ser un tipo de "tatuaje" el cual estaba literalmente tallado en su piel. Consistía en un corazón con su nombre colocado en todo el pecho.

Antes no se había dado cuenta, pero por un momento su mirada le recordó a Robbie antes de que comenzaran a salir.

-Por cierto, creo que le gustas – Comentó Hilda terminando de dibujar al siempre detrás.

-¿En serio? – Ni ella podía creerse tal cosa.

-Pues… llevaba como veinte minutos retorciéndose hasta que te vio y paro, no sé tú como lo veas – Dijo Lincoln, noto que la propia criatura ni se molesto en dirigirle la mirada a los ellos, solo se concentraba en la pelirroja.

Tras pensarlo más tiempo, las cosas solo se volvían más incomodas, recordar como pudo atacarlos a los tres y nunca lo hizo, sumaba más a favor de su peculiar pretendiente.

Mientras ella estaba meditando toda esta situación, Lincoln se acercó a Hilda para ver lo escrito dentro del diario.

-¿Deberíamos colorear los monstruos? – Dijo el albino. El dibujo que Hilda había hecho estaba bien, pero igual Lincoln quería agregarle más cosas.

-Podríamos intentarlo, creo que a colores en la cabaña así que podemos hacerlo – Respondió, la chica estaba orgullosa de su obra de arte, aun quedaba checar a detalle lo que escribió, pero a sus ojos era un buen trabajo.

-Está bien, déjame intentar a mí, que tú ya dibujaste como tres monstruos antes que yo – Reclamo el chico, luego miro al siempre detrás. – ¿Qué deberíamos hacer con él? – Preguntó.

-Creo que ya deberíamos liberarlo, no es bueno para nadie quedarse atrapado en el hielo tanto tiempo – Dijo la peli-azul.

-Espera, ¿qué tal si vuelve a perseguirnos?, aunque lo liberemos eso no nos garantiza que no vuelva a acosar a Wendy o a nosotros – Intervino Lincoln y tenía un buen punto.

Wendy no dijo nada, así que solo suspiro, miro alrededor y encontró su hacha, fue por ella, la tomo y regreso al río. Se acercó al siempre detrás y levantó su hacha amenazantemente.

-¡Espera! – Hilda trato de detenerla, esperando lo peor.

La hoja bajo y choco contra el hielo. Los chicos guardaron silencio y vieron como la mayor golpeaba una y otra vez el hielo tratando de liberar a la criatura.

Viendo que eso le llevaría tiempo, ambos se unieron y tomando unas piedras comenzaron a romper el hielo.

Finalmente, cuando el siempre detrás estuvo libre se levanto imponiendo con su gran altura, pero se inclino directamente hacía Wendy, extendió su mano y de esta broto una linda flor.

La chica la tomo y la criatura la miro tímidamente. Su mirada varío entre la flor y el siempre detrás, manteniendo en todo momento la seriedad del asunto. Suspiro, cansada.

-¿Puedes entenderme? – Le preguntó directamente a la criatura.

Lincoln y Hilda no dijeron nada y esta vez, Lincoln le arrebato el diario a su compañera preparado para seguir escribiendo más de la sección del siempre detrás.

El siempre detrás la miro unos segundos antes de asentir. No se hizo esperar el sonido de la pluma escribiendo en el diario.

-¿Yo te gusto? – Volvió a preguntar la pelirroja.

Esta vez se tardo un poco más en responder, pero también asintió con timidez. Era como ver un adolescente confesándose por primera vez.

Wendy cerro los ojos, de nuevo esa imagen mental de Robbie regreso a su mente, el momento en el que ella le grito también vino a su mente y sintió una sensación amarga al recordar la cara destrozada del emo.

-Mira… apreció que yo… te guste, pero siguiéndome a todas partes no hará que yo te corresponda, y por el bienestar de… bueno… la biología deberíamos dejar este… "amor" hasta aquí, ¿entiendes? – El siempre detrás la miro, luego bajo la mirada, para luego extender su mano nuevamente hacía la chica haciendo surgir otra flor. Solo que esta vez Wendy no tomo la flor, tomo la mano de la criatura y la empujo con suavidad lejos de ella.

-Lo siento mucho, pero… no tengo ganas de tener una relación amorosa con nadie – El siempre detrás casi parecía desesperado y no sabía qué hacer.

-Mira viejo, sé que es difícil, pero así es la vida, no puedes esperar enamorar a nadie solo siguiéndola, tienes que animarte a hablar y de preferencia no estar todo el tiempo detrás de esa persona. Hay muchos peces en el mar y no deberías quedarte conmigo – Las palabras de Wendy eran suaves y calmadas, ahora entendía que su acosador era solo un chico excesivamente tímido.

La criatura se animo a volver a mirarla, se le veía dolida. Wendy sonrió suavemente y le dio una palmada en el hombro. El monstruo cerro los ojos y asintió lentamente. Sin volver a mirar a nadie, se dio la media vuelta y se marcho hasta perderse de nuevo en el bosque.

-Jamás en mi vida pensé que rechazaría amorosamente a una leyenda urbana – Confesó Wendy, ya estaba harta de tanto problema amoroso.

-Y yo nunca pensé que vería algo así en mi vida – Añadió Lincoln terminando de escribir.

-¿Tú estás mejor? – Preguntó Hilda. La pelirroja se quedo callada, recordar la forma tan cruel en la que le grito a Robbie la hizo sentir mal.

-Más o menos, por lo menos, es un problema menos – Se limitó a decir, solo quería ir a tomar una ducha caliente, aun sentía frío.

-¿Ustedes no se golpearon muy fuerte? – Los examino, el golpe sí que se lo habían propinado tenían un chichón, pero nada grave.

-Nada que nos pueda detener no te preocupes – Ambos sonrieron y chocaron los cinco.

-Bien – Sonrió mientras estiraba su espalda, dormir en piedras nunca será cómodo. – Ya larguémonos de aquí, que no quiero volver a enfermarme de gripa – Con eso dicho marcharon devuelta al pueblo.

-Hablando de otra cosa, ¿Qué tanto están escribiendo en ese diario? – Les preguntó.

-Un proyecto que tenemos en mente – Se limitó a decir Hilda.

-¿Ah sí? ¿Sobre qué? – Era claro que no iban a escapar de las preguntas de la pelirroja.

-Pues… en resumen: una guía de supervivencia para este pueblo – Dijo Lincoln.

Wendy lo pensó un momento.

-Esa es una buena idea…

~0~

Hello there papus aquí otra actualización de esta historia, tal como dije, esta vez hizo su aparición el siempre detrás, probablemente uno de los monstruos más misteriosos de la serie.

Estoy bastante seguro de que la mayoría no vio venir el desenlace final del monstruo, a lo mejor algunos están decepcionados no ver algo más tipo Slenderman (Que ya de paso, sí que utilizare al personaje, ya que aparece en uno de los comics de GF) pero de igual manera, no quise hacer al siempre detrás algo tan… predecible, digámosle.

Igual estoy seguro que a más de uno le hizo gracia que la criatura se enamorara de Wendy, la idea me pareció bastante buena, no por nada la pelirroja tiene racha de rompe-corazones, sino que se lo pregunte a Robbie y a Dipper.

Ya avisé de antemano que el siguiente cap tendría de enfoque principal a Giffany y Soos, así que podría hacer algo más Five Night´s at Freddy´s para ese cap, aun no lo decido, pero ya veremos dijo un ciego.

Con otra cosa muy importante de mostrarles es que encargue a hacer a mi querido bb marcustine la portada del fic y bueno, la pueden apreciar por ustedes mismos lo GOD que es. Vayan a seguir a mi bb en su twitter para más dibujos chingones ;3

Pasemos a las reviews.

Reviews:

*Adrianfilex622: Gracias, le tengo mucha expectativa a esta historia de ser la mejor que he escrito hasta ahora, así que seguiré esforzándome.

En cuanto a tu pregunta, todavía no he visto la película de Hilda, así que de esa no te puedo decir sí la tomare en cuenta, para la de TLH no la voy a tomar en cuenta, aquí los sucesos de esa película nunca ocurrieron y tampoco existe eso de la descendencia real. Un saludo.

*a6spam: Stanford lo menciona en el diario mencionando lo que dices, sobre lo de Lincoln y Hilda nombrando a Steve como
"Steve" suena divertido, total si me acuerdo de ese detalle seguramente lo ponga cuando vuelva a mencionar a Steve.

Esos son buenos planes, bastante más macabros para asesinar a una criatura con forma del bosque, de igual manera, Hilda no le agrada para nada la idea de dañar toda esta fauna, aunque claro, si no hay de otra pues tocara tomar esas medidas.

¿Le prestaste atención a la serie original?, Dipper y Mabel sí que se coordinaban bien, que ambos de vez en cuando se ocasionasen problemas es diferente, pero si no se hubiera coordinado bien no le hubieran ganado a Blendin en Globnar con todos los desafíos o haber distraído a Bill en la parte final de la serie. Espero te haya gustado este cap. Un saludo.

*Frozermaxspigor: Así es, la verdad yo era de los decepcionados que esperaban una última temporada de GF, pero paso lo que paso y ni modo, por lo que me toca usar los monstruos poco usados o que aparecieron en los comics, con eso dicho creo que te puedes hacer una idea de futuros monstruos puede aparecer ;)

No se nota que Alex quería hacer monstruos perturbadores a la par de extravagantes con la cantidad de fusiones que tiene, eh.

Sobre tu pregunta, no, creo que cronológicamente lo del buzón sucede durante la primera temporada, es decir, cuando los gemelos Pines todavía estaban en el pueblo y ya sabrás el desenlace de la historia del buzón… igual, aunque no fuera el caso no pensaría en usarlo porque tremendo deus ex machina sería para la historia.

Gravity Falls tiene muchas criaturas extrañas o sucesos inusuales como para que los agentes no se den cuenta por sí mismos, solo digo… Un saludo.

*Luis Carlos: En efecto es duro por Stan, aunque la población de Gravity Falls esta un tanto dividida entre los que creen que Stan es un irresponsable y otros quienes lo miran con lástima, ambos lados no le agradan para nada a Stan.

Sobre los gnomos deberías recordar uno de los primeros capítulos de la serie original, uno donde se hacen pasar por un chico que enamora a Mabel, pero resultan ser nos gnomos en busca de una reina y etc, etc. La cosa es que los Gnomos en la serie estaban en busca de alguna reina, que hasta vieron a Gideon un gran potencial (Concretamente Jeff, él cual es el apareció) y viendo los estándares que tiene es normal que quedaría embelesado por nuestra protagonista. Un saludo.

*loudh11lin: Créeme que existen, están escritas en el diario 3 oficial, no me mires a mí que yo no me las invente XD

Creo que nunca apareció en la serie, pero si que Wendy le hace mención un par de veces, y también es probable que la use en futuros capítulos.

¿What? ¿Cuándo dije que Gideon murió? Él sigue viviendo la vida de ensueño que es ser criminal encarcelado xD

Yo no estaría tan seguro de que los agentes del FBI no encuentren algo…

Te voy a dejar teorizar lo que quieras, y tú mismo descubras sí acertaste en algo o no.

De nuevo, no tomare en cuenta los sucesos de la película de TLH, aquí nunca pasaron ni pasaran, así que reina Hilda... bueno, depende si Lincoln la llama así para apodo cariñoso i dunno know. Un saludo.

*Sonixmultiverse2020: "Van a demandar a los padres de Gideon" – Will Smith en traje aparece. – Confía.

Ciertamente no fue culpa de Stan, pero un corazón dolido y más con los hijos al borde de la muerte no son buenas combinaciones para pensar racionalmente, sin contar el costo que va a ser brindarles el mejor tratamiento a sus hijos.

Eh no, eso solo fue una mención, no pienso involucrar nada de TOW, tan solo fue una referencia, así que no es necesario agregar esa serie al título.

Bueno, al parecer todos me salieron analizadores de habilidades de personajes, ya eres el quinto que me dice algo similar XD

Eso solo lo descubrirás siguiendo la historia. Un saludo ;3

*Loudspider86: Solo conozco mi propia historia de todas las que mencionaste, pero hey, el mame de shipear a Lincoln con todos los personajes u objetos (no necesariamente vivos) nunca morirá jajaja. De todas formas, me alegra que te guste mi historia.

Eh, me parece exageración que todos los agentes del FBI conozcan a Lincoln, tú sabes que si eso es secreto presidencial no cualquier agente puede saber eso, eso o perfectamente Rita y Lynn se inventaron la historia para que Lincoln no los estuviera chingando. Y como me gusta más esa versión, me quedaré con la misma, muchas gracias.

Claro, no presente a varios personajes en el cap anterior solo para hacer una aparición y ya, Robbie, la Sra. Alegría, Candy y Brenda también aparecerán, tampoco me olvido de Pacífica que también lo hará, eventualmente, pero lo hará, así como varios personajes más. Un saludo

En fin, esas serían todas las reviews por ahora. Sobre la siguiente actualización va a ser algo relacionado a BNHA que tengo en planeación desde hace tiempo, así que sí te gusta dicha serie te invito a leer lo que traeré cuando lo publique. Ahora sobre TLH, probablemente haga otro cap de esta historia y si no, pues el albino callejero.

Sin más que decir, se despide Dark-Mask-Uzumaki.

Bye.