Spectacular Lincoln Loud
Capítulo 3 Why don't you get a job?
—Oh vamos Lincoln, te he invitado a veinte fiestas de té, siempre estas ocupado.—insistió Lola nuevamente a la tercera negativa.
—¡No! Es mi turno de jugar con Lincoln, hace más de un mes que…—iba a reclamar Lana.
—Chicas, chicas.—intentaba frenarlas Lincoln, pero parecía lograr el efecto contrario—Ya habrá tiempo para jugar todos juntos, lo prometo.
—¡Siempre lo prometes!—dijeron ambas molestas.
Eso provocó que el pequeño niño arácnido lanzara un suspiro de decepción, siempre le había gustado pasar tiempo con sus hermanas, pero sabía que tenía que salir a patrullar, incluso siendo domingo, si quería que lo reconocieran como un héroe tenía que tomarse a él mismo enserio, eso y que los domingos normalmente era cuando había más gente fuera que pudiera verlo, aunque eso era totalmente una estrategia comercial, definitivamente no le gustaba que la gente hablara bien de él, para nada.
Aunque una cosa era querer patrullar y la otra era fallarle a sus hermanas tan seguido y constantemente, Lincoln siempre había estado para ellas cuando había sido niño, y ahora parecía que no tenía la menor idea de cómo lidiar con todas ellas.
—Miren, tengo que salir con Peter y Clyde porque ya habíamos quedado, pero prometo que volviendo estaré con ustedes, ¿De acuerdo?—dijo Lincoln sonriendo ligeramente.
—¿Cómo podemos estar seguras que esta vez tu vendrás Lincoln? Mis peluches te extrañan.—dijo Lola haciendo ojitos de cachorrito y arrodillándose frente al joven Loud.
—Mis escorpiones también te extrañan.—dijo Lana imitando la pose de su hermana.
—Yo…—intentó zafarse de la situación Lincoln, aunque la culpa lo carcomía por dentro.
—Niñas, niñas, tranquilas.—se acercó a la sala de estar el señor Loud, quien había oído lo último desde la cocina, el hombre llevaba un mandil alrededor de su pecho y un gorro de chef—¿Vas a salir Lincoln? ¿En domingo?—dijo extrañado.
—Claro, le pedí permiso a mamá.—dijo este sonriendo de una manera muy prolongada, casi que hasta nerviosa—Con mis amigos.
—¿Eso incluye amigas?—dijo el señor Loud con un tono un poco más confidencial.
Pero eso fue suficiente tanto como para que Lola y Lana salieran asustadas de una inminente charla sobre chicas, ambas corrieron escaleras arriba y se escuchó la puerta de una habitación ser cerrada con fuerza. Tanto el señor Loud, así como Lincoln, se quedaron viendo aquella escena.
—No, prometo que no habrá chicas pah.—dijo Lincoln levantando una mano como si fuera a jurar frente a un libro o bandera—Solo Peter, Clyde y yo, jugando apaciblemente un juego donde venceremos maleantes, junto a unas saludables gaseosas y montones de dulces.
—Jajaja.—se rio el señor Loud—Me recuerdas a cuando yo tenía tu edad, bueno excepto que nunca me dejaron tener videojuegos.—dijo recordando eso último—Hijo, solo te recordaré que regreses antes del atardecer, le hiciste una promesa a tus hermanas y los hombres de verdad nunca rompen una promesa, ¿Cierto?
Lincoln sintió el peso de la mano de su padre en su hombro, sabía que todo era una mentira, que en realidad posiblemente no regresara hasta muy entrada la noche, que incluso podía morir a manos de un ladronzuelo cualquiera y nunca volver a verlo. Todo porque él debía demostrar que valía como héroe, no podía dejar esa labor que se había autoimpuesto, mucho menos cuando su carrera apenas iba iniciando, tenía que acaparar antes de que otros intentaran tomar sus dominios.
Así que sonrió y con todo el descaro del mundo dijo, no sin hacer una mueca de molestía:
—Estaré aquí antes del atardecer, lo prometo.
—Sé que puedo confiar en ti.—dijo el señor Loud dando media vuelta y comenzando a olfatear—¿Huele a quemado?
—Estabas cocinando.—le recordó Lincoln.
—¡Mis albóndigas!—dijo el señor Loud alterado y corriendo hacia el lugar del incidente con cucharilla en mano.
Lincoln quitó su sonrisa y miró detenidamente todos los rincones de su casa, era una morada de madera de tres pisos, como la mayoría de la zona residencial de Queens, en el primer piso tenía cuatro habitaciones, en el de en medio cinco, aunque técnicamente su habitación había sido un segundo baño que tuvieron que modificar por él ser varón y el resto de sus hermanas ser mujeres. El tercer piso conservaba dos habitaciones y un baño, a duras penas todos lograban entrar en esa casa, pero ese era su nido, su lugar de origen.
—Espero al menos intentar no romper la promesa.—dijo para sí mismo dando media vuelta y corriendo por la avenida al callejón más cercano y comenzando a marcar por su teléfono mientras se colocaba el audífono inalámbrico.
Desde otra de las callejuelas citadinas, el joven Peter Parker usaba su celular plácidamente, intentando capturar lo que claramente no era un Ratata en su teléfono móvil, aunque claro, el vecindario de Queens solo tenía esas bestias, sin contar el otro que se parece a una araña, pero el chico creía saber el por qué, y el sonido de una telaraña por encima de su cabeza confirmó sus pensamientos. Cerró la aplicación y tomó una caja de madera que estaba a su lado con la otra mano.
—Ciudadano totalmente random, ¿Qué hace usted en esta callejuela de mala muerte?—preguntó el enmascarado mientras descendía con sus pies por la pared, como si la gravedad no fuese rival para su masa corporal.
—Oh, SpiderKid, me has sorprendido atrapando ilegalmente un montón de pokemones.—dijo Peter poniendo las manos en alto.
—No, Peter, tienes que correr, o al menos gritar yo no fui, así es más divertido cuando los atrapo.—dijo el joven mientras descendía totalmente, volteando de uno a otro lado—Deberíamos dejar de vernos en callejones, sobre todo por tu seguridad.—dijo un poco más serio.
—Mi casa no tiene acceso al tejado, y esto es lo más cercano a privacidad que tendremos en esta ciudad, además, siempre vengo preparado.—dijo mostrando que debajo de la manga de su sudadera llevaba un lanzatelarañas.
—¿Hiciste uno para ti?—dijo Lincoln indignado—Son mi sello personal, la traición hermano.
—Ja, nunca salgo de casa sin este bebe, es más práctico que tu mochila.—dijo mostrando que el frasco donde guardaba la telaraña era un botecito bastante pequeño.
—Porque es de pocos usos.—le dijo la araña con fingida molestia—Confiaré en usted, por esta ocasión, ¿Listo para el patrulleo matutino?
—Radio en mano.—dijo levantando la caja de madera—Y mercancía en el bolsillo.—dio una palmada a su short—¿Nos vamos?
La joven araña tomó a Peter con sus pies por los hombros y lanzó una telaraña hacia el tejado del edificio departamental, propulsándolos a ambos en el aire. Lincoln logró evitar el impulso de idiotez que le ordenaba hacer marometas en el aire, por lo menos hasta que llegó a los edificios departamentales, donde lanzó una telaraña hasta uno de los rascacielos, y con gran fuerza de impulso salió disparado hasta arriba con el joven Parker.
Ambos pudieron sentir el viento rompiendo contra sus rostros y finalmente el impulso que sintieron sus cuerpos al ir más arriba del edificio, hasta la aparentemente dolorosa caída, donde Lincoln soltó los hombros de Peter y ambos fueron en picada. Suavizados por un inflable, cuidadosamente colocado después de haber aprendido por las malas que las leyes de la física eran dolorosas, la cuarta vez que subieron hasta ese edificio, parecía tan lejano ese momento hace tan solo meses atrás.
—Wow, el viento hoy es fuerte.—dijo Peter respirando el aire—Adoro estar aquí arriba, es más limpio que las alcantarillas.—dijo para luego buscar debajo de una tabla una silla plegable—¿Me ayudas héroe?
—Todo por un buen ciudadano que no aumenta los costos de las tareas para sus amigos.—dijo guiñando un ojo.
—Lincoln, ya discutimos esto, es solo temporal, la tía May no se siente bien, no tengo un trabajo y hacer tarea doble no es divertido.—dijo Peter de brazos cruzados y creando un hilo de telaraña—Ahora si me disculpas, voy a atarme a este poste de concreto, que si el viento sigue así, voy a caer del techo.
Rápidamente Lincoln lo ayudo tomando el hilo de telaraña y dando varias vueltas al poste de concreto, provocando que el estomago de Peter estuviera bien sujeto, así como la radio y la mesita plegable.
—Todo listo, ahora encendemos este bebe y…—dijo Peter alegre, pero apenas encendió la radio comenzó a sonar a la distancia un sonido conocido por ambos—¿Enserio? ¿Ni cinco minutos y ya hay un peligro?—dijo Peter fastidiado.
—Oh genial, esto es un trabajo para el espectacular SpiderKid.—dijo en pose heroica, intentando determinar de donde había venido la explosión—Mi sentido arácnido me falla, Peter, la radio.
—Ahí voy, ahí voy, no encuentro la frecuencia del… Esta debe ser.—dijo moviendo una perilla de la vieja radio, la cual finalmente transmitió.
"… lo más pronto posible.—terminó la frase una voz relativamente conocida para ambos—Repito, aquí el capitán Stacy, aquí el general Stacy, el duende verde sobrevuela la avenida Jackie Robinson, con esquina en la ochenta y uno, persiguiendo una camioneta negra, necesitamos refuerzos lo más pronto posible…
No necesitaba más.
—Música de atraco.—dijo Lincoln emocionado haciendo una pose de triunfo y luego saltando desde el edificio en caída libre.
Justamente en la esquina de la 81, se encontraba una patrulla yendo a toda marcha, conducida por un robusto afroamericano, y su superior un policía rubio. Perseguían la figura de un criminal altamente conocido, el maldito duende verde, que de nuevo ocasionaba estragos, intentando explotar una camioneta negra que iba incluso más rápido que una tabla flotante.
—¡Con cuidado Harold!—gritó el oficial Stacy cuando tuvieron que esquivar un coche en dirección contraria que derrapaba debido al miedo seguro del conductor por tal escena.
—¡Ya lo sé George!—gritó Harold girando el volante varias veces, metiendo el cambio de marcha y logrando así acelerar por pocos segundos antes del inminente choque—Hoy no, tengo una deliciosa cena, con mi hermoso esposo, NADA puede arruinármelo.—gritó en euforia por el esquive que logró, cambiando de nuevo la marcha para continuar la persecución.
Ambos apenas se dieron cuenta mientras avanzaban detrás del duende, podían a esa distancia escuchar su estridente risa, incluso por encima de la deslizadora que rompía el aire. Las calabazas explosivas iban de uno a otro lado del camino, intentando seguir la complicada danza que la camioneta hacía, zigzagueando para evitar que le dieran en el blanco. Sin darse cuenta estaba cruzando una calle donde por un lado estaba la zona residencial, y del otro una pequeña zona arboleada, preludio al bosque que tenían enfrente de ellos.
Cruzaron un puente encima de la avenida Woodhaven cuando repentinamente, yendo por casas de dos pisos construidas entre madera y ladrillos, terminando en un pequeño edificio departamental, el increíble SpiderKid saltó a la acción, llegando a la esquina de la avenida Woodhaven, antes del puente, lanzando una telaraña a una farola y acercándose con fuerza a esta para usarla de impulso y aterrizar justo encima del auto de los policías.
—¿Otra vez el mocoso?—dijo George molesto.
—Francamente, necesitamos toda la ayuda posible George.—le recordó Harold terminando de cruzar el puente y viendo el bosque que les esperaba de frente.
—Hola oficial.—saludó desde la parte de fuera SpiderKid, con su cabeza volteada—Digo, oficiales… Siempre ustedes dos, ¿Acaso no hay otros para el cargo?
El oficial Stacy bajo la ventanilla, mientras Harold McBride hacía un movimiento milagroso para evitar otro vehículo que salió disparado de lado.
—Mocoso.—le dijo el Stacy de manera de saludo—¿Vienes a molestar a los mayores?
—Por supollo.—dijo SpiderKid entusiasmado—Aunque eso solo es un extra, mi principal vocación ya sabe que es acabar con los malhechores.
—¡Pues entonces hazlo!—le gritó Stacy tajante—Y ten cuidado, no sabemos quienes conducen la camioneta.
—Estoy seguro de que todo saldrá…
Justo en ese momento comenzaron a sonar balas provenientes de la camioneta y que impactaron el aire, una ráfaga entera dedicada al duende verde, errada y provocando ningún rasguño en el objetivo.
—Mal.—terminaron la frase tanto el policía como el niño.
Si el caos era increíble antes, ahora era dueño de cada lugar en la carretera, desencadenando montones de llantas intentando virar para salir del camino fatal que estaban dejando las balas, siendo los únicos tan locos como para seguir el sendero, los tres en el coche de policía.
—Bien, aquí vamos, por cieeeerto, debemos juntarnos más seguido, nuestras conversaciones son muy amenas.—dijo guiñando un ojo por debajo de la máscara y con una telaraña impulsándose en un árbol.
—My friend's got a girlfriend, man he hates that bitch…—cantó al son de la canción en su auricular—He tells me every day.
Continuó el canto a la vez que llegaba a la copa de un árbol, y desde ahí apuntaba su telaraña a la tabla del duende verde, intentando calcular los cambios de velocidades, fallando por milésimas, y al notar el fallo, cortó la red y volvió a colgarse de la rama de un árbol. Las balas rozaban el aire, provocando que no pudiera escalar a la cima, desde la camioneta negra le estaban disparando también, lo cual llamó la atención del duende.
—¡La araña!—dijo lanzando una risotada y esquivando una telaraña por parte de Lincoln—Que maravilloso que te nos unas, aunque no estés en tu zona de confort, ¿No es así?—dijo mostrando que los árboles eran cada vez más distanciados unos de otros.
De nuevo, un par de ráfagas de balas intentaron darles a ambos, esquivadas en solo momento, la acción trepidante continuaba por incansables minutos por los cuatro bandos, nada podía superar la…
—¡TE TENGO!—gritó el joven Parker desde la terraza del edificio al capturar un ave voladora—Y con eso, Parker, eres el rey de la colina.—dijo celebrándose y notando que la batería de su celular estaba baja—Oh oh, no, no, no, no, no, tengo que tener algo por…Aquí.—dijo Peter sacando de un huevo debajo de la mesa un pequeño puerto de carga portátil con una nota—Querido Peter, utilice esto una noche que me faltaba batería, acepta mis arácnidas disculpas… ¡Lincoln!—gritó Peter Parker molesto.
El chico se desató sin problemas de la telaraña, teniendo ya preparada un químico especial que podía corroerla de inmediato, cosa que probablemente le daría mucho dinero si la vendiera a los tipos malos… Pero Peter jamás haría eso, él apreciaba a Lincoln, y aun no estaba tan desesperado por dinero, después de todo, su tía May le había exigido que no se preocupara.
Una vez desatado, guardó la mesita en el lugar donde la había encontrado, y con radio en mano, abrió la puerta que le daba acceso al edificio, mostrando una oscura y pequeña habitación abandonada, casi nunca pasaba nadie por estos lares del lugar.
—¿Ratas? ¿En el daily buggle?—dijo ironizando al ver una de estas en su camino a la escalera para incendios—Cuando hay en un periódico es lo normal, pero en un restaurante, eso sí sería noticia, ¿Verdad pequeñita?
Bajó rápidamente las escaleras, desesperado para que la batería de su celular no muriera, mientras tarareaba "She sits in her ass, he work his hands to bone, to give her money every day", era una canción que incitaba mover la cabeza al ritmo, pero cuando lo hizo su audífono cayo de su oreja escalera abajo.
—No…—se cubrió la boca para que un grito apenas audible saliera de la comisura.
El pequeño audífono recorrió su camino, hasta llegar al piso bajo, rápidamente Peter lo tomó y suspiro aliviado al ver que seguía funcionando, aunque ese pequeño momento de silencio fue lo que le permitió escuchar los gritos de un hombre al otro lado del rellano.
—¡¿Cómo de que no te es posible llegar a la escena?!—gritaba el hombre—¡Te estoy pagando más de quinientos dólares al mes por las mejores fotografías y no me traes ni siquiera una de la rata arácnida!—esos gritos enserio debían ser atroces para los trabajadores que estuvieran cerca—¡Nada de excusas con las leyes! ¡Te estoy pagando! ¡O CONSIGUES LA FOTO DEL NIÑO O TE DESPIDO EN EXACTAMENTE NUEVE PUNTO CINCUENTA Y SIETE SEGUNDOS!
Peter continuó escuchando, interesado ahora, pero parecía que el griterío había parado, hasta que:
—¡Señorita Valmer!—gritó de nuevo el hombre—Becky, ¡Becky!—gritó el hombre harto.
—Lo siento señor Jameson, aquí tiene su café.—logró escuchar la voz de una joven asustada.
—Gracias, aunque punto veintiséis segundos tarde, y dos grados por encima de lo que pedí.—dijo el hombre mientras parecía abrir una puerta, o eso podía escuchar Peter—Vay preparando una campaña para contratar a un nuevo fotógrafo.
—Pero el señor Brock ha entregado fotos maravillo…—intentó persuadirlo la susodicha Becky, pero fue interrumpida.
—Despedido, no es capaz de tomar una simple foto de la amenaza arácnida.—dijo el tal Jameson enojado y sin piedad—Oferta unos mil dólares al primer cabeza de chorlito que me obtenga una foto del insecto, no podemos seguir así…
—De acuerdo señor.
Peter no necesitaba escuchar más, rápidamente pausó la canción y marcó a Lincoln mientras bajaba las escaleras.
Las balas no eran un problema, pero correr entre árboles era inexplicablemente más complicado a medida que el camino avanzaba, al grado que recorrieron casi medio kilómetro en la misma situación, lo único bueno era que los automóviles parecían ya no estar en el camino del loco de los disparos en la camioneta. Cuando repentinamente escuchó el llamado del teléfono desde su oreja, no era el mejor momento, puesto que estaba colgando de una rama, así que trepó y contestó sin mayor demora, debía ser importante.
—¡Lincoln grandes noticias! ¿Dónde estás?—escuchó a Peter desde el otro lado de la línea.
—No es el mejor momento Peter, ¿Qué es tan importante?—gritó Lincoln.
—¡Necesito saber dónde estás!—gritó Peter mientras forcejeaba para respirar—Es urgente Lincoln.
—¿En Jackie Robinson, creo que cerca del lago Willow?—dijo confundido.
—¡Oh genial justo voy en el subterráneo! ¡Intenta detener al duende cuando llegues a la estación!
—¡¿Qué?!—gritó Lincoln sin entender del todo lo que pasaba—¡No lo entiendes es muy…!—pero fue interrumpido.
—¡Lo sé, lo sé, pero esto cobrará sentido luego!—dicho esto colgó la llamada.
—¡¿Peter?! ¡¿PETER?!—gritó Lincoln desesperado, pero sabiendo que no iba a poder marcarle de regreso para explicarle que había una maldita camioneta disparando al aire todas sus municiones—Tú puedes hacerlo Lincoln, detener al duende, parar esa tonta camioneta…
Un puente de repente bloqueó a la camioneta, y tanto el duende como la araña siguieron su camino por encima de este, provocando que varios automóviles derraparan por la peculiar escena, y a su vez el duende le lanzara una bomba calabaza a Lincoln, bomba que fue regresada casi con desdén de vuelta, claro que explotó en el aire.
—Well my friendo, you gotta say…—canturreaba Parker con los ojos cerrados mientras se iba acercando por el lleno subterráneo, estaba en la estación de la avenida 75, de pie, debía simplemente bajarse en la…
—¿Peter? ¿Qué haces tú aquí?
—¿Gwen?—dijo el sorprendido Parker mientras quitaba sus audífonos—¿Qué haces tú aquí?
—¿Qué no te enseñaron en tu casa que responder una pregunta con otra es maleducado?—dijo ella tajante y con los brazos cruzados, subiendo un poco más su mochila cargada—Fui con Liz…—dijo finalmente indignada y volteando a otro lado.
"I guess all his money, well it isn't enough, to keep her bill collectors at bay"
—¿Liz? ¿La novia del tonto Chandler? ¿Cómo por qué o…?—intentó entender Peter bastante molesto—Es una bravucona, enemiga por naturaleza de los de nuestra cla…
—Completa esa oración si no quieres salir de este tren con un chichón en la frente.—le advirtió Gwen cruzándose de brazos, justo en mal momento porque el vagón hizo un movimiento brusco y casi se da de bruces en el suelo, de no ser porque se sujeto de la sudadera de Peter.
—Con cuidado, solo tengo otras dos como esta.—dijo Peter checando que su sudadera no estuviera rota.
—¿Eh? Lo siento, lo siento…—dijo Gwen rápidamente volviendo su compostura, solo para mirar las mangas de Peter—¿Qué traes ahí?
—Nada.—dijo el joven escondiendo sus manos a su espalda de una manera demasiado sospechosa como para hasta llamar la atención de algunos pasajeros que iban a su lado—Entonces, Liz… Todo un caso, ¿No?
—¡Ni que me hagas mencionarlo! Ella…—comenzó a quejarse Gwen mientras el vagón avanzaba y prometía estar a punto de detenerse.
I guess all his money, well it isn't enough, 'Cause that girl's got expensive taste
Después de haber pasado por el puente, la carretera continuó en el carril de abajo y tanto duende como araña siguieron por su camino letal. La camioneta de los policías ya no parecía conducida por un humano, el señor Harold McBride daba giros bruscos constantes para esquivar diversos autos, pero aun así iban perdiendo camino.
—¡Debes acelerar esto!—le gritó el capitán Stacy sujetándose con ambas manos desde la superficie que le fuera disponible, porque era francamente complicado mantener su cuerpo quieto.
—¡A la próxima tú conducirás detrás del lunático que tira bombas y la camioneta que dispara!—le gritó ya molesto el señor McBride, causando que se distrajera un segundo, pero eso fue todo lo que importó para que un auto lleno de agujeros de bala les bloqueara el camino justo cuando estaban a punto de salir del bosque—¡Demonios!—dio un golpe a la bocina, lanzando un pitido estremecedor.
—Oficial caído, jajajaja, repito, oficial caído.—dijo el duende verde sonriente al ver que la patrulla encubierta dejaba de perseguirlo—Ahora solo me queda deshacerme de la…
Demasiado tarde, una telaraña cubrió su boca, provocando que este apenas pudiera dar una vuelta en el aire para evitar la ráfaga de telarañas desde el lateral frondoso y las balas del camino en frente. Finalmente, cuando salieron de la zona boscosa fue cuando SpiderKid aprovechó su distracción para impulsarse y estar frente a frente con su mayor enemigo. Ahora ambos estaban en la tabla.
—¿Sabes? Nunca me gustaron tus chistes.—dijo SpiderKid mientras el duende intentaba ir en zigzag para ver si se quitaba a la lacra, consiguiendo solo que SpiderKid le pudiera dar un puñetazo certero en el estomago, obligándolo a arrodillarse—No sabes lo satisfactorio que se sintió eso.
Finalmente, lo había vencido, él había logrado… ¡Sentido arácnido! Lincoln casi por instinto formó dos telarañas y las puso en los extremos delanteros de la tabla, usándolos como riendas para que esta se alejara del camino de balas aun proveniente de la camioneta negra.
—¡Oh vamos! ¿No puedo ni disfrutar este momen…?—pero de nuevo su distracción le causo que el duende verde lo tomara de uno de sus talones y sacara un cuchillo desde debajo de su traje morado—¡Eso no es justo!
Sin darse cuenta, habían vuelto a llegar a una zona llena de edificios donde SpiderKid aprovechó para lanzar una telaraña y provocar un efecto rebote cuando esta se tensó y la tabla intentó seguir adelante, provocando que el duende tirara la daga letal y solo le quedara morder la pierna del chico.
—¿Mordidas? ¡¿Enserio?!—dijo ya desesperado el joven Loud, porque verdaderamente le estaba doliendo—¡Te atrape! No tienes escapatoria!—dijo lanzando una ráfaga de telaraña de cabeza, debido a que las ráfagas de la camioneta no se detenían.
Ahora Lincoln oficialmente había enredado al Duende en sus propias jugarretas, y…
—Vaya, vaya, molesta araña, parece que de nuevo crees haber ganado.—dijo el duende totalmente atado en su tabla, incapaz de mover un musculo que no fueran los de su rostro.
—¡¿Por qué tanto interés en esos matones de pacotilla?—dijo entonces SpiderKid esquivando nuevamente las balas.
Estas impactaron en un señalamiento verde que indicaba la velocidad a la que debían ir los vehículos en esa zona, para aquel momento debían está doblando prácticamente esta velocidad. Y la calle se volvía cada vez más estrecha, más encerrada, provocando que los autos desenfrenados llenos de personas inocentes causaran más accidentes automovilísticos, que en su mayoría no podía detenerse a asegurar que todo estuviera bien.
—Una victoria, siempre conlleva una perdida niño.—le dijo el duende en tono de superioridad—¿Quieres detener a esos granujas? Por una vez estamos en el mismo bando, irónico, ¿No?
—Oh, sí claro, me vas a conmover con tu discurso encantador, ¿Qué sigue? ¿Te postulas para la alcaldía?
—Es de hecho… ¡Una excelente idea!—dijo el duende siempre sonriendo mientras permanecía confiado aun atado y pareciendo disfrutar de lo lindo—Siempre te obligo a tomar una decisión, ¿No?
—¡¿Por qué los persigues?!
—No eres mí único archienemigo, niñato.—dijo el duende como si fuera lo más natural del mundo, provocando que SpiderKid lanzara un suspiro de sorpresa.
—Pensé que lo nuestro era especial.
Dicho esto volvieron a esquivar balas, parecían estarse acercando a una intersección de varios carriles, pasarían por debajo, justo cerca de la salida del subterranion Turnpike…¡El cual estaba en la misma ruta que Peter había tomado! Y las ráfagas de balas parecían no agotarse, a la vez que el niño controlaba la tabla flotante como si de una rienda se tratase, estaban a punto de entrar a la zona del subterráneo, mientras esquivaba las balas que ahora golpeaban la tabla y el duende sonreía plácidamente, siendo casi asesinado por una, no movía ni un musculo.
I won't pay, I won't pay ya, no way. Why don't you get a job?
Pudo escuchar en su oído a la vez que movía su cabeza al ritmo, dándose cuenta que al hacerlo la tabla se movía más rápidamente, dando esos cambios bruscos las balas no podrían golpearlo, Lincoln agradeció enterarse de eso cuando finalmente entró a un túnel que pasaba justo por debajo de una de las calles principales.
Say no way, say no way, no way. Why don't you get a job?
Volvió a esquivar las balas con mucho esfuerzo, provocando ahora que el concreto de la parte superior comenzara a caerle en la frente debido a la velocidad que llevaba. Un vagón del subterráneo se pudo escuchar desacelerando.
Well I guess it ain't easy doing nothing at all. But hey man free rides just don't come along. every day
—¡Ahhhhh!—gritaba la gente aterrada en el vagón con el freno de emergencia y los sonidos de balas resonando por todos lados.
—¡Sí!—gritó Peter ansioso mientras abría la cámara de su celular.
—¡PETER!—gritó Gwen empujándolo a la vez que el tren frenaba y ambos caían al suelo junto al resto de personas en el vagón, una ráfaga de balas partió las ventanas donde Peter se hubiera recargado para tomar las fotos.
Como la mayoría de los que estaban dentro del tren cayeron de golpe, las balas no tiñeron de rojo los vidrios, pero los heridos no faltaban, así como los gritos y llantos, sin embargo Peter Parker aun sujetaba su celular, si tan solo era capaz de levantarse…
—¡Quédate agachado!—le exigía una aterrada Gwen Stacy, sorprendida de la repentina bravura del chico—Te van a matar…
—Mil dólares…—se repitió a si mismo el joven tomando la cámara y viendo la escena prácticamente a cámara lenta.
Desde su posición se podía ver a Lincoln montando en la tabla del duende verde, así como una camioneta negra dando una vuelta en el aire mientras unas ráfagas de disparos corrían a todas direcciones, un duende verde atado con telarañas a la tabla lanzaba una risotada tan estridente que era capaz de capturar el sonido en una foto. El subterráneo estaba oscuro, la luz proveniente de las dos salidas solo le daba un tono incluso más oscuro, era perfecta. El flash de su celular hizo efecto y finalmente cubrió su cabeza antes de que las ráfagas volvieran a dirigirse en direcciones peligrosamente cercanas.
—¡¿Estas loco?!—le gritaba desde el suelo Gwen mientras revisaba que este no había recibido un disparo—¡AHHHH!—gritó cuando una parte de la ráfaga chocó contra el metal del subterráneo.
Pero aquello a Peter no le importaba, tenía la foto, y al verla en su pantalla, la visualizó, perfecta.
Al otro lado de ese mismo lugar, definitivamente Lincoln no esperaba, en absoluto, que la camioneta chocara contra un carro que iba sin escrúpulos directamente a detenerla. A pesar del horrible espectáculo de balas volando en todas direcciones que dio, todo había terminado, por una vez Lincoln había ganad…
—La batería del dispositivo esta baja, favor de recargar.—escuchó una voz a su oído
—¡Ahora no es el momento! Necesito una música de victoria o…—comenzó a celebrar aliviado cuando repentinamente notó algo extraño, la sonrisa del duende se había vuelto más amplía.
—Ganaste, ¿No tienes suficiente con eso?—dijo el duende feliz—Ahora, permíteme arrebatarte esa sonrisa, será muy sencillo, ¡corte horizontal!
Justo al decir esas palabras la tabla voladora se abrió como si de una navaja se tratase, provocando que dos sierras salieran desde la mitad horizontal de la tabla, cortando al instante las cuerdas del arácnido. Antes de que Lincoln pudiera reaccionar el duende liberó uno de sus brazos, utilizándolo para darle a Lincoln un golpe en la rodilla.
SpiderKid, sin embargo, no se iba a dejar derrotar en un combate cuerpo a cuerpo, así que intentó golpear al duende con su puño en la parte trasera del susodicho, causando que el duende lo esquivara y con su cuello apretara para con su cabeza atorar su puño.
—¡Suéltame!—gritó Lincoln haciendo fuerza, pero el duende hizo más, y su cuerpo fue liberado de las telarañas cuando Lincoln intentó liberar su puño empujando su cabeza—No eres humano…—dijo atemorizado de ver que aunque prácticamente le había roto el cuello, el duende seguía vivito y coleando.
—Ahhh, solo me desnucaste, nada que…—dijo tomándose de la parte posterior de la nuca y del mentón para acomodar su cabeza—Un quiropráctico no pueda solucionar, a diferencia de lo que te voy a hacer…
Dijo ya sin la necesidad de esquivar una patada que le lanzó SpiderKid, el duende tomó su pie , se movió de un salto con su codo preparado y de un solo movimiento intentó que el hueso de la pierna de Lincoln se rompiera, fallando solo por la dureza de los mismos huesos mutados.
—Un rival duro, sin duda.—dijo el duende sonriente para entonces empujar al niño de manera violenta hacia la camioneta, quedando solo él como dueño de la tabla voladora—Pero no astuto, un zorro viejo habría visto eso venir.
Le recriminó el duende tomando una bomba y haciéndola explotar contra el techo, destrozando la parte superior. Como arriba era una avenida, varios carros frenaron al momento, y otros les tomó más tiempo, escuchándose varios accidentes automovilísticos simultáneos, solo porque el duende había roto el piso de una de las avenidas principales de Nueva York.
Claramente aquella acción no podía quedar impune, así que aunque el duende se elevó una telaraña… Fue cortada en el aire por la tabla del risueño duende.
—Si yo fuera tú, iría por los de la camioneta negra, y ayudaría a los heridos de bala.—dijo mirando hacia abajo con desprecio—Felicidades por la victoria de pacotilla, héroe.—y se fue entre risas dejando detrás suya una estela de humo.
Sabiendo que no había punto en seguir al duende, no cuando había tanta gente que ayudar, Lincoln cerró los puños y corrió en dirección a la camioneta negra, la cual estaba volcada, con algunos de sus vidrios polarizados rotos y con cartuchos vacíos rodeando la zona donde había aterrizado. Al acercarse a la parte delantera notó el cuerpo del conductor, sangraba de su cabeza y al palpar su cuello no sintió ningún latido. A su lado, se encontraba otro de los persecutores, aunque este su cabeza había atravesado medio cristal.
El joven Lincoln volteó a otro lado, impidiéndose a sí mismo vomitar, aunque tuvo que ponerse de rodillas por la escena que acababa de ver, ya no tendría ahora respuestas, y había fallado en proteger a civiles y la vida de estos criminales.
Estaba a punto de rendirse cuando escuchó un gimoteo desde los asientos traseros, ahí solo se encontraba un sujeto, que cargaba una metralleta en cada mano, aunque estaba medio consiente, parecía menos dañado que sus otros dos compañeros, por lo que al menos la araña iba a obtener respuestas a lo que quería.
—¿Por qué el duende los quería muertos a ustedes?—se acercó tomándolo de la nuca y viendo que el cinturón lo apretaba de manera excesiva al sujeto.
—Larga vida al rey…—fue lo único capaz de decir aquel ladronzuelo—Larga vida… Al rey…
—¿Cuál rey? ¿De qué hablas?—intentó persuadirlo Lincoln de seguir, pero era demasiado tarde, el hombre se desmayó—Demonios…
Sin perder el tiempo, Lincoln lo desató, y ató con sus telarañas, dejando a los otros en sus posiciones para que los forenses hicieran mejor trabajo que él . Ahora solo quedaba revisar que nadie hubiera salido disparado por el descontrol de balas que ocurrió al final de la persecución. Para su fortuna, o desfortunio, todos los que habían recibido heridas de bala, habían sido superficiales, hasta donde pudo notar. Aunque los gritos venían en todas direcciones, de familias que solo buscaban salir a tener una cena familiar, y terminaban chocando contra una pared para evitar que un maniático les disparara sin ninguna consideración, o les hiciera estallar en mil pedazos. Y Lincoln no pudo ser más cuidadoso, pensó solo en su seguridad de las balas antes de la gente que juró proteger. Sintió un pinchazo en el estómago mientras iba de carro en carro, buscando heridos y ver en qué podía ayudar, al menos hasta que la policía llegó.
—¡Oficial Stacy cuanto me alegro! Tenemos unas cuantas personas que recibieron tiros y necesitan una ambulancia urgentemente…
Pero fue interrumpido cuando el capitán de policía bajo del vehículo y le apuntó con una pistola.
—¡Alto ahí o disparo!
—Oh vamos, ya hemos pasado por esto.—dijo Lincoln levantando las manos artado—Oficial McBride, usted llame a las ambulancias, cuanto antes…
—¡Manos donde las pueda ver!—le ordenó Stacy al ver que SpiderKid intentaba explicarse—¿Dónde está el duende?—le exigió conocer el capitán.
—Se…. Escapó…—dijo SpiderKid con pésame.
—Que coincidencia, siempre que estas cerca, un sujeto común y corriente eres capaz de abatirlo sin problemas, pero este maniático tiene una tabla y resulta ser invencible, vaya encantadora coincidencia, permíteme no creerla.—dijo quitando el seguro del arma.
—¿Estás diciendo que trabajo para el duende?—dijo indignado el niño.
—Estoy diciendo que llegaste a encontrarnos de una manera demasiado conveniente, justo cuando detectamos al duende, y que este casi no lanzó obstáculos en tu camino, oh claro, y que sus enemigos fueron atrapados por ti, viendo las telarañas dentro del vehículo a la vez que el duende no está y hay un hoyo en el techo, da mucho qué pensar, ¿No?—dijo el capitán sonriendo finalmente—No tienes escapatoria niño.
—Interesante, ¿Pero no ha considerado sobre las variables de bananas?—dijo SpiderKid a la defensiva.
—¿Bananas?—se extrañó el oficial Stacy levantando la ceja y negando con la cabeza, cuando volvió a abrir los ojos el niño había desaparecido—¡¿Qué?!
Sin mayor preámbulo, apuntó al techo, moviendo su linterna entre las columnas y llamando en armas a su compañero McBride, el cual estaba más ocupado en intentar ayudar a unos pasajeros de un automóvil chocado a mitad del túnel. Mientras él terminaba de sacar de aquella unidad a una mujer joven, las sirenas de policía finalmente comenzaron a sonar.
—Siempre a tiempo la policía…—se dijo para su interior—Bueno, al menos podré disfrutar la cena de Howard.
A sabiendas que el oficial Stacy lo iba a buscar en el techo, SpiderKid saltó hacia una de las columnas, y de esa a otra, usando su rapidez, en un momento llegó hasta el vagón central del metro, a sabiendas que a los policías les iba a costar trabajo encontrarlo, se dio la tarea de ayudar a los pasajeros abriendo las puertas.
No se paró a pensar que, a pesar de que había muchas almas agradecidas, la mayoría comenzó a empujarse, y empujarlo a él, apenas hizo el esfuerzo necesario para abrirlas, provocando un efecto estampida. Cuando los empujones pararon pudo apreciar que en el vagón quedaban solo pocas personas, admiradas de poder verlo. Había dos personas que le importaban de especial manera.
—Mamí…—señaló un niño tímidamente escondiéndose detrás de su mamá.
—La policía está afuera.—dijo escuchando las sirenas—Me alegra ver que todos estén bien, pero debo retirarme.—dijo para luego sentir la luz de un flash en su rostro—¿Eh?
—¡Sonríe para la cámara!—le dijo Peter Parker agachándose para tomársela en distintos ángulos, su amiga Gwen intentaba detenerlo mientras estaba roja de la vergüenza.
—¿No daría lo mismo por la mascara?—preguntó Lincoln jugueteando, las pisadas de los policías se escuchaban más cercanas—Hagan su tarea chicos, y señor, ¿Camiseta de rayas con short?
—No dejaré que un niño me diga cómo vestir.
—Coincido, ni siquiera un niño haría eso.—dijo claramente intentando sonar bufón, fracasando miserablemente porque solo causó gritos a contrarespuesta—¡Esa es mi llamada para irme!
Y con una telaraña colgada en el techo se impulsó para comenzar a correr por los túneles del subterráneo. Los pasajeros del tren fueron rescatados por los policías, aunque no sin antes pasar por algunas revisiones médicas, en las cuales ni Gwen, ni Peter resultaron heridos.
—Parece que nos salvamos…—dijo Peter contento de estar con ella, pero el capitán Stacy se acercaba con paso firme hacia ambos—Bueno, solo de las balas…
A pesar de lo duro de la batalla, Lincoln volvió hasta el rascacielos, sintiendo impotencia de que Peter no estuviera ahí para darle notificación. Lincoln no entendía del todo la radio, podía sintonizarla, pero a duras penas, casi siempre su señal era cortada por el filtro de los policías.
—Vamos cacharro, aun me queda…—dijo molesto mientras le daba un par de palmadas de molestia, lo que se traducía en un golpe fuerte al aparato—Tal vez podría regresar a casa…—comenzó a pensar después de estar casi diez minutos incapaz de mover el aparato.
Miró hacia el horizonte, pensando en sus hermanas, mientras inútilmente seguía intentando sintonizar la radio, moviendo la perilla de izquierda a derecha, logrando un ritmo parecido a la canción que había escuchado.
—I won't pay, I won't pay ya, nooo waaay…—tarareaba mientras pensaba en sus tareas—Maldito seas Peter…—susurró para sí mismo, volteando a un lado por miedo a lo que dijo—Oh sí, estoy solo… Y tal vez sería bueno hacer la tarea de…
—Refuerzos entre las…—lo interrumpió sus pensamientos la radio.
—¡Música para mis oídos!
Volvió a pensar en la alternativa, estar frente a una estúpida libreta, esperando que de alguna manera resolviera un complejo problema de ciencias avanzadas, donde tendría que estar consultando constantemente a internet… O patear el trasero de unos idiotas que se lo merecían.
…
La decisión estaba clara, Lincoln saltó en picada nuevamente, sintiendo el aire por debajo de la mascara recorrer todo su cuerpo. Había aun mucho trabajo que hacer, era una ciudad muy grande y él, era solo un niño.
Pero Lincoln no estaba sorprendido, así eran los domingos para él, mientras los demás ciudadanos vivían plácidamente, esperando que el preciado domingo no parase, siendo un descanso, él tenía que poner su vida al borde del asiento, con gusto, para proteger al débil, al inocente y detener a los esperpentos. Él era el espectacular Lincoln Loud, o incluso más, el Espectacular SpiderKid.
La tarea podía ser hecha por alguien más, lanzó una telaraña a un edificio cercano, aquel no era su futuro, y si Peter quería aumentarle el precio:
—Honey, why don't you get a job?
Sin saber que sus acciones habían afectado el destino de alguien muy cercano a él, siguió trabajando, mientras la pequeña Lisa Loud arreglaba su cabello y jugueteaba con sus piernas en una silla de espera demasiado alta para una niña de cinco años. Estaba claro que no se sentía nerviosa, tarareaba una alegre canción al son de la música de espera mientras repasaba las preguntas en su cabeza.
"Su mayor debilidad era que no soportaba ver errores cometidos, y tenía un desorden compulsivo por repararlos", "contratada" decía en su cabeza el hombre de negocios que su cabeza imaginaba la entrevistaría.
—Nah, muy común, debo buscar algo más…—dijo sin quererlo en voz alta meditando.
—Lisa Loud.—pero no tuvo mucho tiempo, fue llamada dentro de la oficina.
Así que Lisa dio un salto de su asiento y comenzó a caminar con sus pequeños pies a través de las oficinas, estas eran de un color blanquecino y estaban llenas de bustos y mascaras diversas, ahí en la esquina una que parecía una alegoría a los nativos africanos hecha de madera y con grandes plumas en la cabeza. Además, a su lado una de apariencia japonesa, probablemente china, la cual tenía un aspecto de un dragón blanco con negro y dientes puntiagudos grandes y unos ojos blancos astrales, así como una barba puntiaguda.
—El señor Norman fue bueno por teléfono Lisa, tú puedes hacer esto, muestras los brazos robóticos, hablar del futuro, ser contratada y estarás bien.—se dijo a sí misma mientras su corazón aceleraba con pasos cercanos a la puerta que le habían asignado—Norman Osborn ahí te voy…—suspiró y dio pasos firmes.
La puerta fue cerrada, sin saber que todo estaba a punto de cambiar.
Continuara…
Na.—Lamento el retraso, pero es que estuve en exámenes y proyectos finales, no es una excusa, pero hey, ya estoy terminando la carrera universitaria y aparte trabajo, algo de piedad tengan jaja, igual les entrego algo más largo que los anteriores capítulos para que disfruten, ¿Cómo de que esto no está avanzando? Esperen el siguiente capítulo, Secrets, creo que encontraran que esto apenas acaba de iniciar y que todo lo mostrado apenas es la punta del iceberg.
Por cierto muchas gracias Nomidor y Nidol por sus reviews, espero no decepcionarlos, y un abrazo a mi gran amigo Arokham (que prometio hacer una portada mejor que la actual, y no lo dudo un segundo) y Manu JM (Que sigue leyendo cada que le mando mensaje para cuestionar si lo que hago esta bien). Ah y a Jvarrow, parece que es timido, sin nada más por el momento, chao… Oh espera, aun tengo algo más.
Epílogo
Alguien iba corriendo por las callejuelas de Queens con más alegría de la que normalmente solía resplandecer en ese barrio de mala muerte. Un pequeño niño afroamericano llevaba en su mano un paquete cuadricular ligero mientras saltaba con inquietud en lo que la puerta de la planta baja era abierta.
Finalmente, fue Lola Loud la que se dignó a atender el llamado, al estar ella viendo un programa de princesitas en la televisora, intentó continuar viendo mientras caminaba, al final abrió la puerta, encontrándose con una desagradable sorpresa
—¿Esta Lincoln en casa?—preguntó Clyde emocionado con su videojuego nuevo.
—¿No estaba contigo y Peter?—dijo muy extrañada Lola mientras su corazón latía con fuerza y parecía estar a punto de soltar lágrimas.
—¿Peter? ¿De qué hablas Lola?—dijo tampoco entendiéndolo—¿No está Lincoln en casa?—dijo Clyde un poco molesto.
Sin más, Lola cerró la puerta de golpe y corrió escaleras arriba entre llantos silenciosos, hasta que se escuchó la puerta de su habitación siendo cerrada, su padre, el señor Loud, escuchó aquel alboroto mientras cocinaba la cena, dejo su mandil de "padre #1" al lado y fue corriendo a la puerta de entrada donde se encontró a un confundido Clyde.
—Lincoln no está, lo siento…—dijo mientras cerraba la puerta con delicadeza.
El señor Loud miró por la ventana el rastro de un cabizbajo Clyde que regresaba a su casa, la noche estaba a punto de caer, y ni un rastro de Lincoln, así que fue escaleras arriba, sin importarle que la cena estaba comenzando a quemarse, pero ninguna cena valía más que los sentimientos de su hija.
