Spectacular Lincoln Loud

Capítulo 4 Secrets

El usual ruido de los teléfonos y murmullos en la estación de policía estaba siendo opacado por el grito dentro de una de sus oficinas, en la cual un hombre mayor retenía a dos jóvenes los cuales estaban sentados uno al lado del otro.

—¡¿Cómo pensaron que era una buena idea?!

—Pero papá, no sabíamos que…—intentó hablar la chica con mucho esfuerzo.

—¡Nada!—dijo el capitán Stacy a la vez que llevaba una mano a su cabello—Gwen, si trabajo como policía es para saber que tú estás segura en casa, ¡No en medio de un tiroteo!

Peter solo miraba al piso mientras respiraba con dificultad, sabía que si le registraban su mochila le iban a confiscar las fotos de SpiderKid, por lo que, hasta que tuviera el dinero del clarín, no debía hacer nada que pudiese ponerlo como sospechoso, cosa que funcionaría si no es que estuviera sudando por todo el cuerpo.

—¡Estaba haciendo una tarea!—alzó Gwen la voz a la vez que se levantaba y Peter abrazaba su mochila—¿Cómo quería que supiera que había un tiroteo que se dirigía justo al subterráneo?

—¡No me contestes de esa manera jovencita!

El oficial dejo caer su mano sobre el escritorio, derramando café en el piso, cosa que hizo que tanto Peter como Gwen lo vieran asustados. El capitán Stacy se dio cuenta y rápidamente se llevó una mano a la frente a la vez que hacía el ademán de limpiar con una servilleta.

—Lo lamento niños, solo es que me preocupa su seguridad, sobre todo la tuya Gwen.—admitió el oficial mirando a su hija directamente a los ojos—No espero que lo entiendan, pero hoy en día desde que ese niño araña va por ahí todo está peor…

Se detuvo un segundo a mirar por la ventana de su oficina, la luz de una de las farolas era lo único que iluminaba la calle, debido a que la mayoría de estas habían sido rotas por orden directa de El Rey… Solo pensar que un hombre así estaba libre, hacía temblar a su corazón, y más aún por la furia de este desde la aparición de SpiderKid.

—Es cierto lo que dices hija, ustedes no tenían manera de saber lo que estaba pasando.—admitió él cerrando los ojos y apretando sus puños—Y me alegra que ambos estén bien, no me malinterpreten, pero es que, fue un día muy complicado y ver que estabas ahí en medio de todo, me puso nervioso cariñito, no sé qué haría si algo te pasara…

Gwen miro hacia el suelo mientras sus mejillas se ponían rojas, y Peter miraba de uno a otro lado esperando que las campanas lo salvaran. Para su suerte por la puerta entró rápidamente el padre de Clyde, un hombre afroamericano bastante amable que por algún motivo siempre pensaba en comida, aunque fuese de broma. Cosa que solía compensar con su paciencia.

—Lamento interrumpir la escena Stacy.—dijo Harold McBride con una sonrisa de medio lado—Pero llegaron los resultados de tu muestra de sangre.—dijo sin dar rodeos, sabía que el capitán apreciaba más ser directos.

—Al fin, ¿Cuántos heridos en el incidente de hoy?—dijo el capitán Stacy intentando relajarse y depositando la servilleta humedecida en café dentro de un cesto de basura.

—No mucho, algunos accidentes automovilísticos menores, un herido de bala, nada grave, aunque las aseguradoras van a pasar un mal rato…—se detuvo un segundo para lanzar una mirada a los niños, cosa que rápidamente el capitán Stacy se dio cuenta.

—Niños, yo los llevaré a casa, solo salgan mientras los grandes hablamos.—pidió el capitán Stacy, y tanto Peter como Gwen salieron sin rechistar.

Una vez cerrada la puerta Harold pudo continuar, aunque en un tono más discreto, casi desganado.

—Seis bajas, dos de los conductores de la camioneta.—dijo McBride leyendo los reportes—Y el resto fueron alcanzados por balas, excepto uno, que parece que al intentar evadir con su coche la camioneta chocó contra un árbol.

Desde la parte de afuera Peter se acercó a la puerta para poder escuchar, cosa que Gwen intentó detenerlo, pero al ver que Parker no le hizo caso, se cruzó de brazos y siguió andando hasta sentarse en una silla de madera.

—Esto va a requerir muchos reportes…—dijo rápidamente el capitán—No, Harold está bien, ni se te ocurra quedarte horas extras, ya hiciste demasiado por hoy.

—Tú también George.—le dijo Harold tomándolo del hombro—Tu hija está afuera hombre, el reporte puede esperar para la mañana.

—Tu sabes que no funciona así.—dijo rápidamente el capitán quitando la mano de su hombro—Y no, no quiero que te quedes, tengo una mejor idea, ¿Por qué no llevas a Peter a su casa y ehm…—se detuvo un segundo, mientras acomodaba su corbata y su rostro se ponía rojo—te podría pedir que cuides a Gwen una noche? Hoy no creo que vaya a volver a casa.

—¿Qué?—se sorprendió Harold por tal propuesta—Digo sí, no hay problema.

—Gracias viejo amigo, pasaré por ella antes de la escuela.

Se escuchó como ambos estrechaban las manos, así que Peter rápidamente se apartó de la puerta y fingió estar junto a Gwen, mirando hacia el pasillo con intriga.

—Niños, cambio de planes, el señor McBride los llevará, a tu casa Peter, y Gwen…

El capitán Stacy le explicó a Gwen sobre que se iba a quedar esa noche en la residencia McBride, cosa que hizo que Gwen se pusiera algo triste, pero le dio un abrazo a su padre y sin rechistar obedeció la orden. Los dos chicos y el señor McBride se dirigieron hacia el carro del hombre en silencio.

Mientras tanto, en el corazón de Queens, una joven araña terminaba su rutina de patear traseros diaria, así que se acercó al callejón en el cuál dejaba escondido su disfraz. Lo dejó en el lugar de siempre, una tubería rota que se supone debía llevar ser el remplazo de una de las tuberías que llevaban agua caliente al departamento de abajo, pero desde siempre supo que pocas personas se dignaban a resolver sus problemas, o pagar a alguien para que se los resolviera.

Vigilando que no hubiera nadie, en ambas direcciones, volvió a ponerse su camiseta blanca y su chamarra naranja. Para encubrir el sudor tomó una toallita y la paso por todo su rostro y cabello, dejó la mochila con su traje oculta a la vista, aunque nadie tenía porqué verla, después de todo, a menos que el diablo de Hell´s Kitchen saliera de su zona, toda debía estar bien para su identidad secreta.

—Vaya que día más productivo.—dijo tomando sus audífonos inalámbricos de su cajita y poniendo el reproductor musical en modo random.

Escuchó el sonido de unos violines mientras caminaba calle abajo, y llegaba a su residencia, a pesar de estar en un edificio departamental a él y sus hermanas les tocaba todo el primer piso del edificio donde vivían y parte del segundo para las menores y sus padres.

"I need another story"

Tarareaba el ritmo mientras abría la puerta con una de sus llaves, debían de ser casi las once de la noche, dos horas menos que el domingo pasado, enserio que el crimen debía aprender a descansar.

"Something to get off my chest."

Cerró la puerta de la calle principal y esquivó las escaleras para entrar a su casa notando que las luces del pasillo principal estaban apagadas y no había nadie en el departamento, cosa rara para la hora que era. Una vez en la sala de estar Lincoln comenzó a sentir que no estaba solo, así que corrió hacia el interruptor, chocando contra una mesa y haciendo un ruido estrepitoso.

"My life get's kinda boring"

Ya en el suelo, pudo escuchar como la lampara de la mesita de noche en la sala de estar era encendida y en el sofá de una sola pieza se encontraba su padre, mirándolo con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados.

—Oh… Hola.—dijo Lincoln riendo ligeramente nervioso.

"Need something that I can confess"

Apagó la música presionando uno de sus audífonos y tratando de mantener la sonrisa frente a su padre, pero esa mirada de su padre no le ayudaba.

—Aproximadamente las once.—dijo Lincoln mirando a su celular—¿Algún problema?

—Once de la noche, Lincoln, de casualidad, ¿A esa hora es "antes del atardecer"?

Solo con esas palabras había logrado que Lincoln sintiera como si algo cayera dentro de él y su piel se erizara en sus extremidades.

—¡Lola y Lana!—gritó Lincoln dándose un golpe en la cabeza.

Intentó levantarse para ir a disculparse, pero notó que su padre le lanzó una mirada seria para que se quedara quieto, luego le invitó a sentarse en el sofá para continuar con la reprimenda:

—Lincoln Philip Loud, creo que no tengo qué decir lo decepcionado que estoy contigo, lo decepcionada que está tu madre también.—dijo el señor Loud tomando una carta de la mesita de estar—Es de la escuela, ¿Cómo es posible que hayas terminado en detención más de veinte veces en lo que va del año si no ha pasado ni un mes desde que iniciaron las clases?

—No lo entiendes…—intentó explicarse Lincoln.

—Claramente no lo entiendo, porque tu maestra también nos reportó que no has cumplido con la mayoría de tus tareas, a menos que no tengan tu letra en ellas.

—Eso es fácil de explicar.—intentó continuar Lincoln, pero fue interrumpido.

—No hay nada que explicar.—le dijo su padre tajante—Ahórrate las palabras, y escucha, estas castigado, saldrás de esta casa solo a la escuela, y volverás directo de la escuela.—dijo su padre mirándolo a los ojos—Y si oigo que volviste a detención por llegar tarde, u otra de tus tareas no tiene tu letra, me veré forzado a pensar en una escuela militar.—dijo con una clara mueca en su rostro.

—No puedes hacerme eso…—intentó renegar Lincoln intentando respirar, pero tenía demasiados mocos obstruyendo su nariz—No sabes lo mucho que me he… Que me he esforzado.

—¿En qué?—le dijo su padre levantando mucho la ceja—Porque en la escuela no parece que vayan dirigidos tus esfuerzos.

Lincoln se quedó callado, mirando al suelo mientras apretaba sus puños y ocultaba sus mangas… Sería tan sencillo como mostrarle su lanza telarañas, trepar por las paredes o buscar su traje y hacer que se calle y lo apoye… Pero no, no podía hacerlo, nadie podía saber el secreto, ni siquiera su padre.

—Lo peor es que, hoy vino tu amigo Clyde a ver si podías ¿No qué estabas con él y con Peter?—le dijo para rematar—No me interesa saber dónde estabas, porque no se ve que estuvieras haciendo algo indebido, me interesa saber por qué mientes Lincoln.

Esa era la gota que había derramado el vaso, no tenía nada que añadir, nada que contradecir, no sin al menos, exponer la verdad tal cuál era.

—¿Todos los días?—preguntó Lincoln intentando sonar calmado—Lo entiendo.—se limpió unas lágrimas que iban a chorrear—¿Y dónde están todas?

—Lincoln, salieron a cenar, Lisa obtuvo el puesto como investigadora junior en Osborn.—dijo su padre mostrando una pequeña sonrisa, aunque era claro que no iba dirigida a su persona—Podrías aprender de ella.

—Podría…—dijo Lincoln ya cansado—¿Puedo ir a dormir?

—Sí, mañana vas a estar todo el día en la escuela jovencito, espero que actúes como un hombre y aceptes tus responsabilidades.—le dijo su padre dejándose a caer en el sofá y llevándose su mano a la frente—Buenas noches hijo.

—Buenas.—dijo Lincoln levantándose de golpe y dando zancadas hasta su habitación.

Ahí hizo todo su esfuerzo para no derrumbar la puerta del enojo, cosa que casi logra al cerrarla y poner el seguro. Apretó los dientes y se sentó en medio de la reducida habitación, antes su aposento había sido un baño grande, pero desde que tenía ocho años lo habían remodelado para que fuera su habitación.

Lincoln respiraba con dificultad mientras intentaba no exhalar rabia pura y quitaba sus ropas, guardaba el lanza telarañas en un escritorio pequeño y tomaba su celular para derrumbarse en su cama. Al recargar su rostro sobre su almohada logró sentir que aún tenía los audífonos, decidió que la mejor manera de dejar salirlo todo era simplemente esperar a que amaneciera.

"Till'all my sleeves are stained red. From all the truth that I've said"

Claro que ahora debía de quedarse acostado, había tenido un día agotador, después de la persecución del Duende Verde, tuvo que detener aproximadamente cinco robos, dos intentos de secuestro y un gatito en un árbol, cualquiera diría que los gatos serían lo suficientemente listos para no subir a las ramas altas, pero era bastante más común de lo que le gustaría admitir encontrarse con gatitos en esas condiciones…

Y ahora ya no estaba seguro si volvería a rescatar ningún gatito, no al menos en un tiempo, aunque trataba de distraer su mente, imaginando los rostros agradecidos del montón de personas que había salvado, tan solo hoy, no evitaba que todas esas sonrisas fueran opacadas por el rostro decepcionado de su padre.

"Come by it honestly, I swear"

Si tan solo pudiera decirle a su padre que él no estaba concentrado en la escuela, porque tenía un don, una habilidad que otros no iban a poder tener, y no podía desperdiciarla. Cierto que le gustaba pasar tiempo con sus hermanas y amigos, pero si pasaba todas sus tardes deteniendo las amenazas cercanas, era para protegerlos.

"Tell me what you want to hear"

¿Esto era lo que se ganaba por dar lo mejor de sí? ¿Un montón de moretones y unos familiares que, en lugar de ser comprensivos, le criticaran por fallar en otros ámbitos? Claro, ellos no sabían que él era SpiderKid, pero Lincoln tampoco era el peor estudiante del curso, e incluso, a veces hacia sus tareas. Las cuales no eran gratis, tenía que darle de su mesada a Peter…

Definitivamente las palabras de su padre eran injustificadas, él no había querido fallarle a Lana y Lola, sino que tenía que evitar que una anciana fuera asaltada por un bribón que intentó atacarla con una navaja para quitarle todo. Si Lincoln no hubiera estado ahí, esa mujer ya no existiría, o todos los presos que dejó para que la policía los atrapara seguirían libres, listos para hacer más daño cuando les fuera posible.

"I'm sick of all the insincere. So I'm gonna give all my secrets away"

Podría ahorrarse todo esto si tan solo abriera la boca, se intentó imaginar las reacciones de su familia, a sus padres preocupados por todo lo que oyen en las noticias, a algunas de sus hermanas menores pidiéndole que no vuelva a salir, que es peligroso, a las mayores probablemente molestas porque no les contó nada. Particularmente podía ver el rostro de Lynn entre la marea de cabezas enojadas… Su hermana deportista abría los ojos asustada y se llevaba ambas manos a la boca para dar media vuelta y vomitar. Él tenía el traje puesto por algún motivo e intentaba quitarse la máscara para que su rostro pudiera ver bien a su familia, pero la máscara estaba pegada con alguna especie de pegamento resistente.

—¡¿Besaste a tu hermana?!—le gritaba su padre mientras no paraba de escupir palabrerías sin sentido—¡Monstruo! ¡Animal!

Quiso huir de espaldas, pero detrás de él una pared gigante e infranqueable no le permitía escapar de las miradas de enfado y tristeza de su familia. Su hermana Lily le gritaba "popo" mientras sentía cómo el suelo bajo él se convertía en fango, o eso le gustaba pensar que era. Intentó escapar, pero sintió que uno de sus pies era imposible moverlo, intentó usar sus lanza telarañas y de igual manera este no funcionaba.

—¡Peter!—gritó lleno de rabia a la vez que Peter se acercaba, sin ser hundido en el lodo—¡Ayúdame!

El joven Parker miró desde arriba a Lincoln, luego volteó a ver a la familia, extendió su brazo, rebuscando en la camiseta de Lincoln, y llevándose su dinero mientras contaba los dólares y le daba la espalda.

Finalmente Lincoln se terminó de hundir en la popo de Lily, descubriendo que debajo de esta había un abismo en el cual caía en picada hacia la nada. Podía, de todas maneras, ver las cabezas de sus hermanas reclamándole por no decirles la verdad, por engañarlas, por ser un pésimo hermano y demás cosas que no podía dejar de escuchar aunque intentara taparse los oídos.

—¡Spectacular, Spectacular!—escuchaba la voz de Luna distorsionada e incrementada de rango—¡Spectacular SpiderKid!

—No, Luna…—intentó pelear contra el canto de su hermana.

—Living on the Edge… fighting crime….

Lincoln abrió los ojos y de un movimiento quedó sentado en su cama, se llevó una mano a la cabeza y volteó de uno a otro lado, descubrió que la voz de Luna solo era su alarma… Recordó cómo hace unos días le había pedido a su hermana una canción para SpiderKid, cosa que puso como su tono de alarma, pero que definitivamente aún lo confundía cada vez que se levantaba, sobre todo después de la noche que había tenido. Extendió su brazo para apagar el aparato y luego estiró ambos brazos.

—Espero que este día mejore pronto…

Durante toda la mañana estuvo evitando charlar con sus hermanas, ni siquiera intentó saludarlas, no quería estar en un lugar donde no fuera apreciado, y estaba rogando por cada segundo para largarse a clases.

—Hey Lincoln.—se acercó su hermana Lynn cuando este iba saliendo de la casa—¿A dónde crees que vas?

—A la escuela.—respondió Lincoln volteando a otro lado, no estaba enojado con ella, pero aun así se sentía mal con tan solo verla.

—No tan rápido alguacil, tengo ordenes directas de papá para acompañarte y asegurarme que no vuelvas a llegar tarde.—dijo rápidamente ella con una sonrisa de medio lado—Oh vamos Linky no te pongas así.

Le dio un golpe en el hombro, aunque notó que el golpe terminó doliéndole más a ella que a él porque Lynn comenzó a sobarse el puño y darle un beso para calmar el dolor.

—¿Qué tienes en esos brazos niño?¿Alguna especie de barra metálica?—preguntó Lynn cerrando los ojos y apretando su mano—¿No te dolió?

—Ni lo sentí.—contestó a secas Lincoln volteando hacia el fondo de la calle—¿Nos vamos?

Sin más opción Lynn y Lincoln partieron por la avenida principal en total silencio, aunque no porque la deportista no lo intentará, sino porque Lincoln no parecía dispuesto a abrir la boca. Este, de hecho, miraba hacia el techo del callejón donde normalmente se cambiaba para vestirse como SpiderKid.

—Es solo un techo.—le dijo Lynn volteando a ver en aquella dirección—¿Te encuentras bien?

La respuesta de Lincoln fue un bufido a la vez que aceleraba el paso, cosa que sorprendió a su hermana, la cual comenzó a notar que Lincoln la estaba dejando detrás constantemente, cosa que no debería pasar puesto que Lynn era claramente una deportista altamente entrenada, y su hermano un flacucho de primero de secundaria.

O eso creía ella…

—¡Buenos días jovencitos!—ingresó en la habitación de Clyde su otro padre, Howard McBride, un señor pelirrojo, delgaducho y bastante alto—¿No están listos para la escuela?

—¿La qué de qué?—se despertó Gwen, la cual aún conservaba sus lentes y dormía en unas sabanas extendidas junto a la cama de Clyde—¡La escuela!—dijo rápidamente la chica buscando sus gafas en las sabanas.

Gwen había pasado la noche jugando con Clyde el videojuego que él había comprado ayer, y que no pudo jugar en cooperativo porque su amigo Lincoln estaba con Peter, aunque Gwen le desmintió, y le contó que Peter estuvo toda la tarde con ella en la estación de policía.

—Las tienes puestas cariño.—lanzó una risotada el señor McBride a la vez que daba media vuelta—Les preparé un desayuno para el camino y Gwen tu papá va a llegar en treinta minutos, él se ofreció a llevarlos a ambos a la escuela, ¿No es magnifico?

Fue interrumpido porque en ese momento Clyde se despertó y lanzó un grito de sorpresa, el señor McBride dio media vuelta esperando que su hijo no hablara de…

—Papá, ¿Qué te paso en el cuello?—preguntó Clyde llevándose una mano al suyo propio.

… Y por supuesto Clyde habló de eso.

—Un incidente en el hospital cariño, nada grave.—intentó suavizar el hombre mientras acomodaba un collarín que llevaba puesto—Me torcí mucho la cabeza y debo usarlo por unos días.

—Señor McBride, ¿Estará usted bien?—preguntó Gwen preocupada al darse cuenta de la situación.

—Por supuesto que sí, ustedes tienen que ir a la escuela jovencitos, no se preocupen por mí.—dijo sonriendo y dando media vuelta—Ah y Clyde, dense prisa, aún deben bañarse, corran, corran.

"Tell me what you want to hear. Something that'll light those ears. Sick of all the insincere. I'm gonna give all my secrets away."

—¡Voy a ganarte Lynn!—gritaba Lincoln dando una voltereta solo para chulearse frente a su hermana.

—¡¿Desde cuándo sabes hacer eso?!—gritó Lynn a bastantes metros detrás suya, sudando a mares y tratando de recuperar aliento.

—Lo aprendí en internet Lynn.—contestó Lincoln llegando a la entrada de la escuela y dando media vuelta con los ojos cerrados y cruzándose de brazos—Parece que gané.

Pero fue interrumpido de sus alardes cuando Lynn le lanzó su mochila al rostro y Lincoln al tener los ojos cerrados no supo esquivarlo, tropezó y quedó en el suelo a la vez que Lynn lo superó y tocó la entrada.

—¿Decías?—dijo ella con una sonrisa clara en su rostro—Dejas mi mochila con la entrenadora, hoy me toca baseball.

Y sin más, desapareció detrás de la puerta. Lincoln tomó la mochila de su hermana, rodó los ojos y entró a la escuela, media hora antes que de costumbre, se sintió en un ambiente tan raro, con todos los alumnos de la escuela secundaria con la mirada medio muerta y tratando de acomodar cosas en sus casilleros.

Tal vez el día iba a mejorar, solo tenía que ser más optimista… Después de todo, era cierto lo que decía su papá, en parte, había dejado demasiado de lado la escuela, y todo por criminales de pacotilla, los cuales la policía podía ocuparse… Tal vez, si se concentraba en ser por un par de semanas Lincoln Loud, nada malo pasaría.

"This time, don't need another perfect lie. Don't care if critics never jump in line"

—¿Está todo listo para el espectáculo Karen?—habló con su comunicador.

—Así es, señor.—contestó una voz digital de vuelta—¿Desea que cancele su cita con el dentista?

—No, déjala, parecerá demasiado sospechoso si cancelo justo hoy.—dijo a la vez que apagaba el comunicador en su brazo.

Su capa morada ondulaba por el viento en la parte más alta del edificio, todas sus trampas estaban preparadas, sus gases ilusorios listos y escondidos en sus compartimientos que tenía en la manga de sus guantes dorados de utilería. Eso sin olvidar claro ponerse la esfera para ocultar su rostro.

Saltó desde la parte más alta y comenzó a descender con gracia mientras mantenía sus brazos cruzados, dirigiéndose hacia el frente. Era gratificante ver a los demás desde arriba, apenas visibles como las hormigas de esta sociedad jerárquica a la que pertenecían. Él no, él era el oso hormiguero, capaz de deshacerse de todas ellas, pero no, primero lo primero. Se dirigió al edificio que tenía enfrente mientras buscaba la huella térmica de su enemigo. Qué raro, estaba con alguien que tenía enanismo… O un niño… ¿Por qué llevarían un niño a los laboratorios confidenciales de la torre Osborn?

"I'm gonna give all my secrets away"

El capitán Stacy se detuvo de golpe, era para ver y no creer. Estaban a tan solo un par de minutos para que las clases iniciaran y, sin embargo, encontró que, en el parque de la avenida principal, había una pequeña niña practicando con su patineta, sin la menor intención de ir a la escuela. Parecía más concentrada en que saliera un truco en unas escaleras.

—¿Ronnie Anne?—dijeron a la vez tanto Clyde como Gwen, sorprendidos de ver a su amiga faltando decididamente a la escuela.

—¡Ahh!—gritó Ronnie Anne desestabilizándose por oír su nombre y cayendo de su patineta, rodando un poco por el suelo—Auch auch auch…

—¿Es amiga de ustedes?—preguntó y ambos asintieron—Entonces, ¿Está faltando a la escuela?

Tanto Clyde como Gwen se quedaron helados y miraron el uno al otro mientras sus labios se encogían. El capitán no necesitaba más indicios, bajo del vehículo y ayudó a levantarse a la chica latina.

—Lo siento oficial…—habló con un pésimo acento latino la chica—Yo no estar en escuela, papás estar buscando escuela para mí.—dijo con mucha mímica y mostrando seguridad en sus palabras.

Normalmente un mentiroso estaría nervioso, su pulso aumentaría, estaría sudando, o no podría mantenerle la mirada a él por ese estúpido sentimiento de culpabilidad al momento de mentir. Así que estuvo a punto de dejar a la niña con una advertencia, cuando repentinamente se dio cuenta de algo.

—Yo te conozco pequeña…—dijo llevándose una mano al mentón.

—No, mi nueva en el nuevo york.—dijo Ronnie llevándose ambas manos a su cintura y mostrando una sonrisa más amplia.

—Tu eres la amiga de mi hija Gwen…—dijo el capitán esperando a ver su reacción.

—¿Juen? Mi no conocer a ninguna Juen.—dijo Ronnie demasiado rápido y comenzando a fallar en el acento.

—Entonces, pequeña, ¿Tú no eres conocida como Ronnie Anne?—dijo el oficial entrecerrando los ojos y mostrando una sonrisa de medio lado a la vez que abría la puerta trasera de su patrulla.

Desde la parte trasera del vehículo Clyde la saludaba con una sonrisa disimulada, mientras que Gwen ocultaba su rostro rojizo detrás de su mochila. Ronnie abrió mucho los ojos y luego volteó de vuelta al capitán, y luego a su patineta.

—Mierda…—se le escapó a Ronnie a la vez que intentaba llegar a su patineta de un salto, pero fue detenida del brazo por el capitán Stacy—¡Hey! ¡Suéltame! ¡Auxilio este señor está intentando secuestrarme!—gritó Ronnie a todo pulmón causando que varias personas en la calle voltearan a ver en aquella dirección.

—Soy policía.—dijo el capitán Stacy sacando su placa con la otra mano libre, si a eso se le sumaba a Clyde saludando nervioso en la parte trasera, el contexto estaba más que claro.

Los transeúntes pasaron de largo entonces de toda la escena y continuaron con sus vidas como si nada. El capitán entonces tomó la patineta y soltó a Ronnie, había pasado una noche en vela solo para tener que actuar de niñera como primer acto del día, en definitiva, lo prefería antes que volver a tener un tiroteo.

—Vaya, parece que para pedir ayuda, si entiendes el inglés a la perfección.—dijo el hombre echando la patineta en la parte de atrás del vehículo—Estoy seguro que cuando perdiste la memoria también olvidaste el camino a tu escuela, así como el que si no cooperas no recuperarás tu patineta.

—¡Oh vamos viejo!—dijo molesta Ronnie mientras apretaba los puños y entraba en la parte trasera del vehículo, apartando de un empujón a Clyde y abrazando su patineta.

Estaba roja de todo el rostro, tenía los brazos cruzados y la mirada gacha, Clyde intentó hacer un ademán para saludarla, pero Gwen lo detuvo en silencio mientras negaba lentamente… No la verían si no se movía.

—¿Tienen todos cinturón?—preguntó el hombre viendo por el retrovisor, sin una respuesta clara—Creo que no me están entendiendo chicos, ¿Tienen todos cinturón?

Ronnie lanzó un largo suspiro y obedeció al oficial, mandándole una mirada entrecerrada donde claramente se leía "Te odio". El capitán, tan acostumbrado a esa mirada desde la parte trasera del vehículo, sonrió de vuelta y comenzó su andada a la secundaria.

"I'm gonna give all my secrets away"

En el piso treinta y siete de la torre Osborn se encontraba un hombre pelirrojo y alto dando un recorrido a la pequeña Lisa Loud por los diferentes centros de investigación. Lisa en aquel momento, admiraba a Norman Osborn, un hombre de negocios inteligente, con buen porte y dispuesto a dejar huella en el mundo. No parecía tener defecto alguno a ojos de Lisa, incluso todos lo saludaban con una sonrisa que no se sentía forzada, y cuando decía todos, eran todos, desde las recepcionistas, hasta el tipo de la limpieza. Solo pasaba que el señor Osborn tenía la costumbre de llevarse una mano al cuello. Cuando volvió a hacerlo Lisa le preguntó si se encontraba bien, este respondió que había tenido una mala noche. Pero fuera de ese detalle, le era difícil encontrar algo malo dentro de las instalaciones de la Torre Osborn.

—Aquí tenemos la sala de planeación.—continuó hablando Norman cuando entraron a una habitación gigante llena de papeles azules y robots a medio armar, así como varias mesas, un par de máquinas de sodas y golosinas, así como un pequeño centro de herramientas—Me gusta pensar que estimulando la imaginación de nuestros trabajadores, conseguiremos mejores resultados que manteniéndolos bajo un estrés constante.

—Vaya señor Osborn, estoy impresionada.—dijo Lisa para mirar por el gran ventanal hacia el piso—Definitivamente veré varios de mis planos por aquí y…—se detuvo sorprendida por la imagen en la ventana—¿Es acaso una especie de proyector esta ventana señor Osborn?

Pero rápidamente se dio cuenta cómo Norman se quedó petrificado mientras daba amañaba con dar un par de pasos hacia atrás. Una vez ya cerca, Lisa Loud pudo ver de cerca de un hombre vestido con un traje verde cuadriculado, que usaba dos guantes metálicos dorados, cargaba una capa morada que ondulaba por los fuertes vientos y en vez de cabeza cubría la parte superior de su cuerpo. Iba de brazos cruzados, moviéndose junto a una neblina verde que parecía salir de la parte inferior de su traje.

—¡Osborn!—gritó desde la parte de fuera del edificio, con un movimiento de sus manos hizo que las luces de esa habitación fueran apagadas—¡¿Cómo osas seguir andando por estos lares cuando las advertencias y señales han sido dadas?!

Hubo un estruendo detrás de la figura, a la vez que una de las ventanas era rota.

—¡No sé quién es usted, pero si tiene algún problema personal conmigo, o mi compañía, saque una cita!—dijo Osborn guardando su compostura, no se iba a dejar intimidar por un papanatas con mascara—¡Y le recomiendo que si quiere ser escuchado pague por los daños que ha causado o tendré que llamar a la policía!

—¡¿La policía?!

Y comenzó a lanzar una fuerte risotada a la vez que se llevaba sus manos al estómago para contenerse. Verdaderamente Osborn creía que era capaz de detenerlo o razonar con él.

—Si no quieres que vuele por los aires tu preciosa torre, tendrás que cumplir con mis sagradas exigencias, Osborn, o de lo contrario…—dijo levantando ambos brazos y de su espalda salió un dinosaurio volador de color verde que agitó sus alas con fuerza y de un solo aironazo todas las ventanas fueron rotas.

Lisa solo podía ver cómo todos los vidrios parecían caer encima suya, cuando repentinamente su mochila fue rota y un brazo mecánico comenzó a dar vueltas de manera acelerada, logrando desviar los pedazos de cristal que estaban a punto de herirla hacia el vacío debajo del edificio.

—¿Qué es esto? ¡¿Una niña?! ¡¿TAN BAJO HAS CAÍDO NORMAN?!—gritó furioso el sujeto provocando que los gases que lo sostenían se tornaran a un color rojo—¡He visto por eones a reyes caer bajo, y tener más honor que el aquí presente!

—¡Es suficiente señor!—gritó Osborn avanzando con furia para encarar a la figura encapuchada—¡Le exijo que pare ahora mismo o verá hasta donde cuelga mi brazo, porque no descansaré hasta darle casa y que pague las consecuencias de sus actos.—le apuntó con el dedo índice.

—¡¿Osas referirme a mí como un igual?!—gritó la figura sin ninguna buena intención—¡¿A mí?! ¡Mysterio, el hechicero supremo!

Un nubarrón se acercó y unos truenos azotaron la parte del pavimento, causando pavor entre los presentes.

—¡La magia no existe!—dijo Norman llevándose una mano para sobar su cuello, si iba a morir al menos relajar ese musculo.

—¡Pagaras por tal deshonra!

Generó en su guante derecho una viga metálica de humo y lanzó un ataque en horizontal que destrozó una buena parte de la pared e hizo derrumbar una roca gigante hasta el asfalto y provocó que el señor Osborn se desestabilizara y cayera al suelo, pero fue detenido por el brazo mecánico de Lisa, que salió disparado hacia el tal Mysterio y se envolvió cuál serpiente para evitar que este se moviera, provocando que la nube verde mágica desapareciera y Mysterio cayera en picado hacia abajo mientras Lisa suspiraba aliviada y ayudaba al señor Osborn a levantarse lentamente.

"All my secrets away"

Momentos antes, en una de las concurridas avenidas de Nueva York, se encontraba el capitán Stacy pitaba fuertemente y se contenía para no insultar al habitual tráfico de la vieja Nueva York, hace ya casi cinco minutos que debieron haber iniciado las clases.

—Creo que el atajo no fue una buena idea, Stacy.—dijo Ronnie Anne aun de brazos cruzados, pero feliz de al menos tener una victoria y no llegar a su salón a primera hora.

—¡Oh por un demonio!—utilizó dos veces el claxon para ver si así hacia mover al que tenía delante—No debí tomar el atajo.—se golpeó contra el volante al ver que no funcionaba su técnica.

—Se lo dije.—se mofó Ronnie desde la parte trasera viendo por la ventana—¿Está lloviendo?

Aquella declaración extrañó al Capitán Stacy, el cual volteó hacia su lado izquierdo y también notó cómo pequeños pedacitos de alguna sustancia caían a gran velocidad por la acera, tomando por sorpresa a los transeúntes.

—Cae… ¿Lluvia?—preguntó el capitán Stacy, pero al ver que mucha gente comenzaba a sangrar y salían disparados en todas direcciones lo supo de inmediato, no era lluvia—¡Niños manténganse dentro del vehículo!

Antes de que en la parte de abajo alguien pudiera entender qué había pasado, dos truenos impactaron el pavimento, generando una onda expansiva que hicieron que muchas personas tropezaran y quedaran ciegas y sordas mientras trataban de recuperarse de la contusión… El capitán Stacy fue de los primeros en volver en sí.

—¿Están todos bien? ¿Gwen? ¿Clyde? ¿Ronnie?—fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

—Mis oídos…—se quejó Clyde y se podía notar que los tenía ligeramente hinchados, aquello era suficiente, algo muy malo estaba pasando y el capitán era el único policía cerca, abrió la puerta e hizo el ademán de pararse cuando escuchó algo pesado caer.

—¡AHHH!—gritaron desde la parte trasera los tres niños a la vez que el capitán Stacy se lanzaba hacia atrás, esquivando por poco que una roca gigante cayera encima suya.

En la parte trasera del vehículo los tres niños se estaban abrazando, estando Clyde en medio de las dos chicas. Mientras que el capitán Stacy intentaba recuperarse del golpe que se había dado, volvieron a escuchar otro objeto cayendo a gran velocidad, pero para su fortuna, esta vez cayo delante del vehículo.

Con mucho dolor, el capitán Stacy logró volver a levantarse e hizo el amaño para encender el vehículo, pero se detuvo al ver lo que tenía delante. Desde enfrente no había ninguna roca, sino que un hombre con traje extraño se levantó del suelo, volteando de un lado a otro. Todos se quedaron viendo mientras el capitán intentaba accionar su radio, pero solo por esa acción logró causar una reacción en aquel individuo raro.

—Afortunado ciudadano policía, pagarás a Mysterio por haber visto su grandeza, cumpliendo para él un favor.—dicho esto se subió encima del vehículo y sin que nadie tuviera tiempo de pensar en nada, comenzaron a levitar—¡Prestarás tu carcacha de metal a Mysterio para completar su venganza!

—¡Hay niños adentro, para!—se aferró el oficial al volante mientras intentaba ignorar que la puerta a su lado izquierdo estaba rota.

—Un sacrificio que Mysterio está dispuesto a hacer, con tal de ver caer a un patán como Norman Osborn.—dijo el hombre desde la parte de arriba del vehículo mientras todos se elevaban en el aire.

"All my secrets away"

Lisa y Norman caminaban hacia la salida de esa habitación sintiendo el gélido viento de las alturas afectando sus movimientos. Practicamente Norman iba arrastrándose y hubieran salido, de no ser porque a sus espaldas escucharon gritos.

Mysterio, con un auto de policía medio destrozado levitaba de vuelta e iluminaba su set de luces, listo para un segundo round.

"All my secrets…"

Continuara…

Notas.—Me olvide el capítulo pasado de agradecer a Nomidor y Nidol Sea Master, normalmente acostumbro hablar y agradecer en mensaje privado, pero en vista de que no cuentan con… cuenta, jajaja get it? Desde aquí les agradezco de todo corazón tanto a ellos como a los lectores que están ahí, pero no se animan a comentar, que son muchos, lo sé, desde aquí les deseo a todos (TODOS) un feliz año nuevo… Y un hype tremendo muahahahahahhahahaha nos vemos pronto, eso espero jaja