Spectacular Lincoln Loud
Capítulo 5 Your Best Nightmare
FINAL
"THIS IS IT"
Lincoln no sabía por qué… Pero de repente comenzó a sentir como si todo su cuerpo vibrara, era como si tuviera su sentido arácnido activado para evitar una bala. Excepto que estaba a mitad de una clase de historia, al lado de su amigo Peter Parker y el asiento vacío de Clyde McBride. Ya era la segunda hora del día de clases y habían faltado a clases tanto él, como Gwen y Ronnie Anne. Era preocupante para Lincoln, tal vez por eso su sentido arácnido estaba tan activo.
Lo mejor era concentrarse en la clase, de lo contrario no podría pasar el examen, y si ya de por sí tenía muchas faltas, si reprobaba el examen del mes venidero, no tendría más remedio que repetir año, o peor aún, veranos. Y no tenía más opción que seguir prestando atención.
"Close your eyes"
Solo un segundo había bastado para que el auto de policía flotara, el Capitán Stacy no podía creerlo. No solo estaba en el auto con tres niños civiles, sino que los tres eran precisamente su hija y dos amigos de ella. Y para colmo, ese mago enmascarado no parecía importarle a quién tuviera que matar, con tal de atacar al millonario Norman Osborn…
—¡Niños sujétense!—gritó el Capitán mientras tenía sus dos manos en el volante y pisaba inútilmente el pedal de freno.
Se movían rápidamente hacia un ventanal roto en la torre Osborn, al primer contacto con la estructura las bolsas de aire se activaron, permitiendo que el Capitán no se diera un golpe demasiado fuerte, mientras que en la parte trasera los tres niños abrazados, en conjunto de los cinturones lograron mantenerse un poco en su lugar. Aunque todo se apagó para los integrantes del vehículo cuando chocaron contra una pared y el coche se inclinó tanto un lado hasta arrastrarse totalmente del lado contrario al del conductor, precisamente del lado donde estaba Ronnie Anne, la cual recibió un fuerte golpe en su hombro.
Aunque eso no importaba, ni tampoco la nariz sangrante de Clyde, el hecho de que Gwen había perdido sus anteojos por un golpe que se dio contra el respaldo de su padre o que el Capitán Stacy se comenzaba a sofocar debido a que estaba totalmente apoyado sobre la almohadilla protectora. Todos habían sufrido tanto en tan poco tiempo que estaban caídos, apenas sujetados por sus cinturones de seguridad y respirando de manera dificultosa.
Estaban vivos por poco, pero el peligro apenas había comenzado, la pesadilla solo estaba comenzando.
"Feel this pain"
—¡SEÑOR OSBORN!—gritó Lisa a la vez que sus brazos mecánicos se quedaban paralizados, probablemente alguna partícula contaminante había logrado colarse al aparato y había interrumpido la conexión con ella—¡No ahora!
Pero para sorpresa de Lisa, el señor Osborn, a sus cincuenta y ocho años logró no solo esquivar el vehículo agachándose, sino que ya estaba usando una piedra grande para ponerse de pie, aunque Lisa sintió que un hombre como Osborn no la necesitaría.
—¡Lisa, que bueno que estés bien, ahora sal de aquí!—gritó el señor Osborn molesto al verla aun ahí y caminando de vuelta hacia las ventanas ya destrozadas.
La figura de Mysterio entraba al edificio entre las ruinas de lo que antes había sido una sala llena de vida. Miraba de uno a otro lado, y aunque su rostro no podía verse, Lisa sí que podía distinguir su manera tan erguida de andar sacando el pecho para dárselas de importante, mirando de uno a otro lado, como regocijándose de que casi pudo matar a los presentes.
Lisa entonces volteó la vista hacia lo que parecía un auto normal, pero que, por la manera de parpadear de sus luces traseras, vacilando entre el azul y el rojo, sabía que era una patrulla encubierta. Ella vio por una fracción de segundo que dentro de aquel vehículo había gente, pero conociendo los materiales con los que se realizaban aquellas carcachas, estaba segura que si había pasajeros ahí dentro, deberían de estar bien.
Cosa que la aliviaba de cierta manera y permitía que toda su atención estuviera en el señor Osborn, ella acababa de conseguir su trabajo, no iba a abandonar a un hombre tan bueno, y tenía los medios para pelear.
Si ese "estúpido neandertal infante en mallas ridículas" podía enfrentarse a ladrones, asesinos y al mismísimo duende verde, para ella y sus brazos mecánicos sería pan comido… O eso pensó hasta que de las nubes verdes comenzaron a oírse rugidos feroces, siseos como los de un insecto, entre otros sonidos, ¿Qué clase de ciencia inverosímil manejaba ese hombre y porqué parecía ella tener miedo de avanzar tan segura como lo hacía el señor Osborn?
Algo era seguro, si Norman continuaba avanzando, Lisa iba a tener que despedirse de su jefe, así que, en contra de todo ápice de sentido común ella aspiró fuertemente y corrió en la misma dirección que el propietario de Oscorp.
—¿Señorita Loud? ¡Es demasiado peligroso para una niña!—gritó Norman al escuchar los pasos de ella cercanos.
—¡Con cuidado señor Osborn!—gritó Lisa corriendo y dándole golpes a la caja central de los brazos robóticos, esperando así volverlos a activar.
El señor Osborn se agachó rápidamente, sintió como algo le rozaba por encima de su cabeza y cortaba la parte más alta de su cabellera. Sin siquiera voltear comenzó a correr hacia adelante, sintiendo ahora como esa misma cuchilla al haber fracasado el corte en horizontal lo hizo en vertical. Demasiado rápido, así que Norman continuó corriendo hacia una paralizada Lisa que veía hacía atrás de él.
"No mires nunca hacia atrás" de esa manera se crio Norman, desde su más tierna infancia, su padre siempre se lo repetía, lo que ya pasó no puede ser cambiado, lo que importa es el futuro, en este caso, si Norman no escapaba, no habría un futuro para él.
Llegó justo al lado de Lisa, y sin mayor esfuerzo la tomó de la mano, y juntos comenzaron a correr mientras detrás de ellos aquella arma cortante hacía sonidos fuertes que cortaban el aire justo detrás de ambos.
—¡¿Por qué corres Osborn?! ¡Enfréntate a tus demonios!—gritaba Mysterio lleno de emoción—¿O es que acaso le temes a la muerte y su guadaña?
Con que esa era el arma… Si el idiota con el traje hubiera escogido una espada, machete, o incluso una tonta hacha, Norman ya estuviese muerto, pero tenía que escoger esa arma tan inútil… Ni siquiera él tenía esas armas en su arsenal privado.
Sintió de repente cómo era elevado en el aire.
—¡Lo logré!
Aquel grito de Lisa le dio un miedo terrible al inicio, pero al ver lo que había pasado se tranquilizó, la pequeña había logrado accionar sus brazos mecánicos y mientras que uno de estos levantaba al señor Osborn, los otros dos brazos corrían por el piso a mucha mayor velocidad que ambos humanos.
—¡No!—gritó entonces Mysterio cuando ambas figuras escaparon por la puerta mucho antes de que pudiera alcanzarlos.
El villano llevó sus dedos a uno de sus guantes y después de teclear algo su velocidad comenzó a incrementar, Norman no se iba a escapar del gran mago místico.
"Say goodbye. Melt in tears"
—Claro que, sin la intervención de Alexander Hamilton, y esto es algo que pocos saben, el tercer presidente, Thomas Jefferson, no hubiera podido haber ganado las elecciones.—dijo la maestra emocionada—Esto debido a que Hamilton anunció apoyar a Jefferson en un momento crítico de las elecciones, afectando la reputación del señor Burr…
¿Por qué para Lincoln Loud era tan difícil mantener las pestañas separadas? Él estaba consciente de que aquello tenía que ser importante, esos señores salían en los billetes de diez dólares y de dos dólares, aunque no recordaba haber tenido muchos billetes de dos dólares en su vida. ¿Para qué alguien querría billetes de dos dólares? Todo era más simple y menos matematicoso con números básicos y…
—¡Señor Loud!—gritó la maestra repentinamente causando un estremecimiento en Lincoln y que el pequeño rio de baba que recorría su rostro se cortara de golpe.
—¿Presente?—dijo con el corazón acelerado e intentando identificar dónde estaba.
—Estábamos hablando sobre la historia de los padres fundadores, por lo que veo usted estaba tan concentrado que los imaginaba en su mente y necesitaba cerrar sus ojos, ¿No es así?—dijo la maestra con malicia.
—¿Sí?—dijo Lincoln con los ojos bien abiertos.
¿Por qué no podía estar alguien apuntándole con una pistola? Eso sería mucho más sencillo, las balas activarían su sentido arácnido, ayudándole a evadir el peligro, pero no en un salón de clases, esas habilidades no lo iban a salvar de lo que estaba a punto de venirse.
—Entonces, si en verdad estaba prestando atención, como acaba de declarar, creo que no tendrá problemas para decirnos ¿Quién fue el que terminó con la vida del señor Alexander Hamilton?
Ahí estaba esa sensación que le decía en su interior "esquiva". Tan inútil estando en una clase, después de todo, Lincoln apenas había puesto atención a las palabras y nombres sin sentido que había dicho la señorita Sinlan… Solo quedaba adivinar.
—¿Burr?—dijo cerrando los ojos y recordando lo último que había escuchado antes de perderse en sus pensamientos.
La maestra se quedó callada mientras sus mejillas se ponían rojas, Lincoln sabía que su respuesta había sido correcta, pero por algún motivo eso parecía volverse peligroso. Si conocía lo suficiente a su maestra principal, y sí que la conocía, estaba preparado para recibir un cuestionario entero del tema visto en la clase para dejarlo en ridículo y…
Entró sorpresivamente el director de la secundaria sudando frío y viendo a todos los alumnos, que claramente habían volteado a verlo cuando este azotó la puerta.
—Necesito hablar con usted, señorita Sinlan.—dijo el Director de manera seria acercándose a su oído para que nadie los escuchara—Tenemos que reunir a todos los alumnos en el gimnasio, ahora mismo.
Los cuchicheos en el aula no se hicieron esperar, todos cambiaron miradas sorprendidas ante aquellas palabras tan sacadas de la nada, en medio de un mar de aburrimiento, ya no quedaba nadie mínimamente dormido. Excepto Chandler, pero ese chico era todo un caso aparte.
—¿Peter?—se acercó Lincoln con su amigo con un tono serio mientras acomodaba su muñecas, ambos sabían lo que eso significaba.
Parker asintió, tomó su celular y buscó en varios portales web de noticias, para su sorpresa, no tardó en encontrar la noticia que mantenía conmocionada a la prensa en estos momentos, algún lunático había detonado explosivos en la torre Oscorp, poco se sabía, excepto que todo el acceso a las plantas superiores estaba bloqueado y que nada se sabía del estado del señor Osborn y una empleada "sin nombre" nueva, quienes eran los únicos que estaban en los laboratorios, según una recepcionista que logró llegar a la parte de abajo.
—Lisa iniciaba hoy su trabajo en Oscorp…—susurró Lincoln mientras sentía como si algo frío recorriera su nuca y todos sus pelos se levantarán de golpe.
—Tenemos que acompañar al director al gimnasio.—anunció la maestra—Tenemos algo importante qué decir, que tiene que ver con sus compañeros faltantes y la torre…
La maestra no necesitaba seguir diciendo más. Tanto Lincoln como Peter salieron corriendo por la puerta, ignorando al director de la escuela y las quejas de la maestra.
—¿Cuál es el problema de ambos?—dijo el director de la secundaria molesta.
—Son el grupo de nerds.—dijo, sorpresivamente, Chandler, a la vez que su novia Liz Shawn asentía energéticamente—Los que faltaron hoy son amigos de ambos.
Varios en el salón asintieron al mismo tiempo, no tanto por el miedo que les pudiese dar Chandler, como por el hecho de aquello era la verdad. Tanto Gwen, como Clyde, Ronnie Anne, Peter Parker y, el hilo común, Lincoln Loud, eran conocidos por ser su propio grupo de amigos raros.
—Son jóvenes.—dijo al final la maestra—Tal vez solo estén asustados y no quieran aceptar la realidad, Mangel.—dijo la maestra al director Efdez—Volverán, son chicos buenos…
"Time to die!"
El dolor de cabeza era gigantesco que el Capitán Stacy sentía que sus horas de sueño en lugar de haberlo ayudado le habían jodido demasiado, le dolía todo el cuerpo y no podía abrir los ojos debido a que sentía su cabeza palpitando endemoniadamente mientras la mueve ligeramente. Aunque estaba encima de una tela, él inmediatamente supo que no estaba en su cama. De hecho, los recuerdos le llegaban como pequeños flashes ocasionales, hasta que finalmente abrió los ojos de golpe, sin importarle que la vena que palpitaba en su cabeza estuviera a punto de explotar.
—¡Gwen!—gritó el hombre intentando moverse de su asiento para voltear atrás, pero al hacerlo se dio cuenta que el auto estaba volteado de lado.
Por un momento pensó ridículamente en que la aseguradora no cubría daños contra supervillanos, como si su mente desease seguir una línea argumental para volver al estado de sueño profundo e intentar reparar todo el dolor, o al menos silenciarlo. Pero no, el Capitán Stacy no se dejaría vencer, mucho menos con su hija en riesgo.
Dio un manotazo a la bolsa, y después de moverse mucho logró desabrochar su cinturón, sintiendo como si unos brazos musculosos lo hubieran soltado y lo dejaran a su merced. Cayó en picado hasta la puerta contraria del auto dándose un fuerte golpe en su espalda, pero nada fatal, aún podía moverse, aun podía salvar a su hija y los otros niños, no había nada más importante en aquel momento.
Aun así se permitió respirar durante medio minuto hasta que comenzó su lento ascenso. En el cual se aferraba al asiento del copiloto y la radio hasta que se pudo poner de pie. Dio un vistazo a la parte trasera, tanto su hija, como Clyde parecían tranquilos, bastante heridos, pero bien en general. Lo que no podía decir de la niña Ronnie Anne que había recogido en el parque, no pudo evitar sentir como si hubiera tragado mercurio en su estómago al ver al ángulo doloroso en que se encontraba el brazo de la chica latina, que además sudaba fuertemente y parecía estar apretando los dientes.
—Demonios.
Tomó primero a su hija, quitando el cinturón y cargándola con mucho esfuerzo con ambos brazos hasta dejarla en la parte delantera, en el proceso ella despertó, con la misma o mayor confusión que su padre, pero lo suficientemente consiente como para estar de pie. Algo similar pasó con Clyde, aunque al momento de despertar éste comenzó a llorar rápidamente, sin explicación alguna, solamente lloraba sin hablar, de no ser por el estado de la otra niña, el Capitán le hubiera prestado atención, pero ahora venía lo más difícil.
Sus brazos dolían de haber cargado tanto a Clyde como Gwen, los cuales aún estaba desorientados en la parte de enfrente, temerosos a moverse. Él tuvo que agacharse, sintiendo casi como se le reventaban las vértebras del esfuerzo, pero no le importó, soltó el cinturón de Ronnie y la tomó entre brazos, pero ésta vez fue diferente, Ronnie Anne comenzó a gritar escandalosamente.
Al principio todo pareció relativamente normal, por como la había encontrado, pero rápidamente se dio cuenta que tenía el hombro dislocado al intentar ponerla de pie, pero ella gritaba tanto de dolor, que sabía que en cualquier momento ese estúpido hombre enmascarado iba a ir a por ellos, si tan solo fuera médico o…
—¡AHHHHHH!—gritaba Ronnie Anne incapaz de moverse por el dolor.
—¡Lo siento!—gritó el Capitán estirando su brazo y escuchando algo similar a cuando se crujen los nudillos de la mano, pero muchísimo más fuerte.
Ronnie Anne solo sintió su hombro derecho ardiendo como los mil demonios, antes de volver a desmayarse debido al dolor, ella apenas y era consiente de todo a su alrededor.
—¿Papá?—pregunto Gwen Stacy adolorida mientras abrazaba a Clyde para intentar calmarlo en su llanto—¿Qué paso?
—Tenemos que movernos.—dijo el hombre cargando en sus brazos a Ronnie Anne aun inconsciente y con la zona del hombro derecho de un rojo antinatural—¡A la parte baja!
Pasaron los pasajeros por la ventana delantera, ahora hecha añicos, estando en pésimas condiciones, pero no lo suficiente como para no poder avanzar a pasos lentos y seguros. Al salir del vehículo, vieron que todo estaba cubierto por una capa de neblina verdecida, movida solo por el fuerte viento que entraba desde la ventana donde habían ingresado al edificio.
El capitán se posicionó en frente de los niños, cargando a la herida mientras Gwen y Clyde temblantes lo tomaban por el borde de su camiseta. Lograron avanzar un par de metros antes de que escucharan sonidos provenientes de las partes más densas de la niebla. Insectos gigantes, lobos feroces, o cómo mínimo algún tipo de monstruo decidido a exterminar la vida de los cuatro.
—¡No se separen!—dijo el Capitán tratando de mantenerse firme, pero dudando si avanzar o no hacia el frente.
Sus rodillas temblaban, no tenía su pistola, solo sus puños… Y estaba tan jodido que sabía que, si intentaba algo internándose más en la neblina con esos monstruos, no ganaría.
—¿Señor Stacy?—intentó hablar Clyde, pero fue interrumpido por una ráfaga de viento.
La neblina los estaba haciendo retroceder justo de vuelta al agujero donde el aire entraba en ráfagas frías y fuertes. Si seguían así, iban a caer los cuatro.
"There will be hope as long as you're breathing"
Piuh, piuh… Aquel sonido tan característico para Lincoln, proveniente del lanzatelarañas, ahora sonaba aceleradamente mientras hacía hasta lo imposible para pasar de Queens a los barrios altos y finalmente a la parte administrativa de Nueva York, entre los rascacielos de la ciudad. Subió durante un segundo por las ventanas de las Industrias Stark, dio un salto cayendo casi cien metros en el aire, enganchándose antes de caer al suelo a la parte alta del edificio Empire y luego de dos rascacielos sin nombre, finalmente pudo encontrarse con la parte que le interesaba.
—Peter, estoy en la torre Osborn, ¿Qué averiguaste?—dijo la figura enmascarada con los ojos blancos mientras daba una voltereta y volvía a colgarse de otro edificio para impulsar su velocidad.
Desde el baño de la escuela secundaria, Peter Parker usaba su computadora portátil, junto a un modem que siempre guardaba en su casillero y estaba atento al teléfono por si Lincoln se comunicaba con él. Para evitar posibles intrusos puso delante de la puerta un cartel amarillo que significaba que dentro estaban haciendo la limpieza. Con eso, normalmente podía ganarse media hora.
—Malas noticias, parece que no han identificado a quién sea que éste allá arriba, debe ser algún nuevo super villano, en la parte de abajo pudieron describirlo como alguien con traje de oro y una especie de pecera con humo en la cabeza.—dijo Peter Parker mientras leía a toda velocidad un noticiario, esquivando todas las partes de la opinión en el aumento de la delincuencia por culpa de los super héroes y esas babosadas, él buscaba información real.
—¿Un nuevo villano? ¿Qué clase de humano podría hacer esto?—preguntó Lincoln por el comunicador sintiéndose tonto, ambos sabían la respuesta.
—Tal vez no sea un humano Lincoln… Tal vez sea algún mutante o…—comenzó a teorizar Peter Parker.
—¡No!—le cayó Lincoln no pudiendo concebir la idea de que alguien como él utilizara sus poderes para lastimar a gente que él conocía—Da igual, sea quien sea, lo tengo que frenar—¡Estoy llegando Peter! Tendrás que cubrirme.
—¿Estás loco? Voy a escuchar todo, así que más te vale no apagar el comunicador.—le amenazó Peter desde el retrete.
—Okey, pero chitón.—ordenó Lincoln estrellándose contra una pared de concreto y corriendo por esa pared, dando volteretas para acercarse más a la meta que era la ventana rota.
Finalmente, Lincoln llegó a la ventana rota, divisando de uno a otro lado, pero no pudiendo ver nada debido a una espesa niebla verde que cubría casi todo el piso donde se encontraban. Tomó una gran bocanada de aire, utilizó su telaraña para impulsarse hacia la puerta más cercana hasta que oyó movimiento proveniente de la niebla. Subió al techo de un salto, quedándose pegado sin mayor dificultad con sus pies y se acercó a la figura enmascarada, eran cuatro seres humanos, seguramente los causantes de todo ese desastre, así que sin previo aviso saltó hacia el piso y cayó enfrente de las figuras que intentaban escapar por la ventana.
—Vaya, vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí?—dijo el niño viendo con claridad a los engendros de la neblina.
Uno de los engendros era un ser rosado carnoso, con la cabeza amarilla y uno grandes ojos blancos que reflejaban la luz, se movían de manera errática y lanzaba lamentaciones. Éste ser rosado sostenía a otro de un color negruzco con grandes ojos de mosca y una boca que parecía escupir veneno.
Pero ninguno de esos dos esperpentos podía ser comparados a la criatura que tenían detrás, un ente de pura oscuridad, lleno de tentáculos y con dos cabezas, cada una cargada con grandes dientes. Esa criatura, como si fuera la líder, fue la primera que se lanzó en estampida hacia él.
—¡Asco!—gritó SpiderKid saltando a la pared más cercana para no tener que tocarlo y apuntar con su lanzatelaraña.
—¿Lincoln? ¿Lincoln qué paso?—gritaba Peter desde el otro extremo de la línea.
—¿Qué clase de monstruo eres?—dijo el Capitán de policía asustado al ver que frente suya tenía una araña gigante con tentáculos en su boca.
—¡Ahhh!—lanzó una patada, que fue esquivada a duras penas por el Capitán Stacy—Demonios, ésta cosa es ágil…
—¡¿LINCOLN?!—luchaba Peter por ser escuchado, bastante asustado de todo lo que oía.
—¡Te dije chitón!—gritó Lincoln al auricular, sintiendo el pulso de su corazón acelerar.
—El animal quiere pelear… Pero no, Gwen, Clyde, tomen a Ronnie y llévenla adentro del edificio, eviten contacto con los otros monstruos, yo me encargo de este adefesio de Mysterio...—dijo el Capitán dejando con cuidado a Ronnie en el suelo al lado de ambos.
Esa acción horrorizó a Lincoln, puesto que lo que él veía es que la criatura de dos cabezas, después de lanzar varios chillidos de dolor, comenzó a salpicar sangre y partirse en dos, dejando su otra cabeza y parte de su cuerpo junto a los engendros más pequeños, que rápidamente se acercaron a comer parte del cadáver, aquello era horroroso, y la voz en su oído comenzaba a distorsionarse…
—¡Quédate ahí monstruo!—gritó SpiderKid lanzando una telaraña errática que por poco le da de lleno al monstruo.
—¡¿Puede lanzar telarañas por la boca?!—gritó perplejo el Capitán de policía, distrayendo al monstruo el tiempo suficiente como para que su hija y Clyde pudieran arrastrar el cuerpo de Ronnie Anne.
El Capitán hubiera sonreído en ese instante, pero tuvo que esquivar un puñetazo (que desde su perspectiva era una garra cortante) que le mandó el chico araña, seguido de otro, y un tercero que ya no pudo esquivar, pero que, aunque le dio en su antebrazo, logró dejarlo inmovilizado en el suelo. SpiderKid puso su pie en su pecho y comenzó a aplastar lentamente.
—Asco…—decía SpiderKid pensando que estaba sacando jugo a esa especie de monstruo babosa.
—¡LINCOLN, PARA LO VAS A MATAR!—parecía la voz de Peter en su oído, aunque bastante distorsionada, Lincoln respiraba de manera acelerada.
—¡Ese es el punto!—levantó su pie para dar un pisotón fuerte y acabar con la miseria de esa cosa, cuando un nuevo grito de Peter se escuchó.
—¡ES EL CAPITÁN STACY!
—¿Qué?
Sus ojos brillaron durante un momento de verde debajo de la máscara, se llevó ambas manos a la cabeza y retrocedió hasta chocar contra la pared, volvió a abrir los ojos y ese brillo verde había desaparecido, ahora podía verlo con claridad, frente a él se encontraba el Capitán Stacy, bastante mal herido por su culpa directamente, Gwen iba a matarlo si se enteraba que había golpeado a su padre, ¿Qué estaba pensando? ¡Él mismo iba a matarse si le había hecho algo de daño al pobre hombre!
—¿Qué hecho? ¿Qué hecho? ¿Qué hecho? ¿Qué hecho? ¿Qué hecho? ¿Qué hecho? ¿Qué hecho?—comenzó a repetir una y otra vez como enfermedad—Tranquilo, tranquilo, Oráculo, ¿Tú puedes escuchar las cosas verdad?
—Así es.—dijo Peter aumentando el volumen—Pero no entiendo ¿Por qué?
—¡Te describiré todo lo que estoy viendo y tú me dirás qué es!—dijo Lincoln decidido—Este gas verde debe ser un alucinógeno.
—¿Gas verde?—dijo Peter sin entender—Da igual, Lincoln, nuestros amigos están dentro, ya hay varios medios comunicando que te vieron entrar…
—Primero tengo que poner a salvo al Capitán Stacy, está tan malherido que un solo golpe más podría…—ni siquiera se atrevía a terminar esa oración—A veces solo se necesita un salto de fe.—confesó a Peter por el teléfono cargando el cuerpo con ambos brazos.
Dio un salto en picada desde la ventana rota, sintiendo el viento contra su máscara, el Capitán Stacy parecía estar sangrando de la boca, aquello lo motivó a que, en contra de toda lógica, inclinarse más hacia al frente adquirir mayor velocidad, lanzando dos telarañas a cincuenta metros del suelo, provocando que estas se fueran tensando a medida que descendía, frenando su caída hasta que terminó flotando a un metro del suelo, haciendo fuerza para que la telaraña no lo impulsaran de vuelta hacia arriba.
Una marea de periodistas intentó acercarse y tomar fotos, pero SpiderKid tomó con sus pies al Capitán Stacy y empujó más hacia abajo con sus rodillas para dejar al hombre en el piso. Luego volteó hacia las cámaras, guiñando un ojo (Aunque esos periodistas no podrían saberlo) y al momento de que sus pies se despegaron de la camisa del hombre salió disparado como bala hacia arriba.
Cuando ya estaba a la altura de la ventana lanzó una nueva telaraña hacia el piso de la ventana rota y estiró para que su cuerpo cambiara de dirección, aterrizando de vuelta en el piso, aunque de manera bastante dolorosa.
Pero no había tiempo de pensar en si se había roto un hueso, sus amigos e incluso más importante, su hermana, estaban regados por ahí con un loco suelto.
—¿Quieres algo de música Lincoln?—preguntó entonces Peter inoportunamente.
—No, esto es serio.—dijo Lincoln decidido y entrando en la neblina verde de nuevo.
"There is a happy ending."
"Fighting your way, embracing your feelings."
"Reach victory by dreaming."
Apenas salieron de la habitación y cruzaron el pasillo, en dirección contraria al elevador, se ocultaron en una sala de juntas, todo el piso parecía estar lleno de ese gas verde, el cuál Lisa dedujo que debía tener propiedades no muy buenas, pero sabía que tomar el ascensor era muy peligroso, sus brazos no aguantarían una bajada de tantos pisos, así mismo, sería el primer lugar donde un atacante podría inspeccionar. Lisa hizo con sus brazos una barricada mientras el señor Osborn trataba de tomar aire.
—Señorita Loud, le ordené que se fuera, a pesar de ser su primer día, le informo que la desobediencia no está bien valorada en Oscorp.—dijo el hombre sacudiéndose el polvo, Lisa volteó a verlo con una ceja muy arqueada—Por otro lado, de no ser por usted, tal vez me encontraría bastante mal herido, así que ignoraré el pequeño percance.
Lisa dedujo que aquella debía ser la forma del señor Osborn de decir gracias, aunque claro, nunca dejaría de lado ese fiero orgullo que tantos años le había ayudado a mantenerse en la cabeza de una compañía tan grande.
Aunque esas habilidades eran inútiles cuando un sujeto que podía levitar y lanzar rayos de sus manos, intentaba asesinarte por… Motivos. Lisa se permitió pensar durante ese segundo en que escuchaba por la delgada pared en caso de que aquel ser humano diera pasos. Ella pensaba en que, al menos hasta donde lo conocía, el señor Osborn parecía alguien bueno, aunque por fuerza, tenía que tener sus defectos o insensibilidades, no por nada pudo construirse un imperio con apenas nada.
Al investigar su biografía supo que el señor Osborn trabajaba de niño en una granja, estudió en una universidad genérica y entonces, desarrolló tecnología de punta, para aquel entonces, como unas cámaras de seguridad pequeñas que detectaban patrones para predecir movimientos, o el primero en invertir para desarrollar tecnología de flotación magnética, entre muchas cosas. Todo siempre en pos de la seguridad de estados unidos y sus ciudadanos.
—¡Cuidado!—gritó Lisa apartándose de golpe de la pared, no había escuchado ningún paso acercándose, pero sí un sonido mecánico.
El puño de Mysterio atravesó la pared, a la vez que la habitación se llenaba de humo verde. En cuestión de momentos tanto el señor Osborn como Lisa comenzaron a sentir como el mundo giraba literalmente. La habitación, y ellos, estaban girando noventa grados hasta que de repente, a pesar de seguir en el suelo.
El suelo se había vuelto la cristalera a su izquierda, donde sus pies trataban de guiarla por el peso de cuerpo, mientras que la parte alta era ahora la pared donde Mysterio había roto lo suficiente como para hacer su entrada triunfal. Tanto Lisa como el señor Osborn se sujetaron a la mesa del centro, sintiendo como cada vez la gravedad los lanzaba hacia la cristalera, pero el resto de los objetos de la habitación seguían sin la gravedad cambiada, solo ellos parecían caer a la vez que Mysterio descendía con los brazos cruzados.
—¿Lo ves Osborn?—dijo la deidad mientras chasqueaba la lengua repetidas ocasiones de forma acelerada y movía su cabeza de izquierda a derecha—No importa cuánto huyas, Mysterio siempre gana.—dijo alzando su guante, formando de nuevo la guadaña—¿En qué estábamos?
—¡Deja libre a la niña! Si quieres mátame, Dios sabe que ya viví lo suficiente, pero la niña tiene cinco años.—dijo indignado Osborn comenzando a temblar del esfuerzo que resultaba no caer hacia el ventanal de la oficina.
—¿QUÉ?—gritó Mysterio en un tono agudo, claramente indignado y lanzando la guadaña hacia la ventana, rompiéndola en el acto y causando que el aire comenzara a intentar absorberlos a los dos—¡Norman Osborn sintiendo compasión por un ser humano! ¿Intentas sobornar a Mysterio con charlatanería emocional? ¡PUES NO!—su voz había cambiado a una demoniaca y casi provoca que Lisa se suelte y cayera al abismo en un grito—¡Cuéntale la verdad Osborn!
—¡No sé a lo que usted se refiere!—gritó Osborn soltándose de su brazo izquierdo adolorido, se sujetaba de la mesa solamente pendiendo de tres dedos—Por favor, esto es ridículo.
—¡Señor Osborn!—gritó Lisa molesta a voz de cuello—¡Tendrá que confiar en mí!—gritó ella tomando impulso y saltando hacia el hombre enganchándose a su ropa y activando sus brazos mecánicos con uno sujetó al señor Osborn y los otros dos los usó como piernas.
Ella pensó que los brazos caerían hacia la cristalera, pero al instante se dio cuenta, estos habían caído al piso, su centro gravitatorio no había cambiado. Suspiró aliviada, sin darse cuenta apenas que Mysterio había tomado una silla giratoria de la oficina y la transformó en una especie de tornado en miniatura.
—¡Tenemos que salir de aquí!—dijo ella intentando ver alguna escapatoria, pero la única parecía la pared detrás de la figura con la guadaña letal y la silla tornado.
Lisa entonces se atrevió voltear a su derecha, en lo que normalmente sería el techo había una ventilación, lo suficientemente grande como para que ella y el señor Osborn pudieran pasar… Aunque también Mysterio podría, pero al menos le llevarían ventaja. Era demasiado arriesgado, pero si obtenía…
—¡Me estoy desesperando con esa estúpida niña!—gritó Mysterio tomando con ambas manos su guadaña y dando un ataque en vertical a la mesa ejecutiva alargada, partiéndola en dos sin mayor dificultad.
—¡Ahhh!—gritó Lisa fingiendo que iba a atacar con sus dos tentáculos, provocando que Mysterio tomara una pose defensiva, grato error, puesto que Lisa aprovechó para apoyar sus brazos en una parte de la mesa rota.
Estos brazos actuaron lo mejor posible resorte, impulsándolos hacia el techo, pero cuando Lisa pensó que iban a llegar, comenzó a sentir todo su cuerpo perdiendo velocidad. Estaban a punto de llegar a los ductos, pero el impulso de sus brazos no había sido suficiente.
—¡Buen trabajo!—gritó Osborn sujetándose de la rendija y provocando que por el peso ésta cayera—¡Impúlsese!
Ella entendió la orden casi sin problemas, Lisa movió su cuerpo y ambos brazos para balancearse, a la vez que el señor Osborn se mantenía firme en su posición, provocando que cuando Lisa y los brazos mecánicos regresaran, los dos entraran por el impulso al ducto, aunque de una manera un poco más violenta de la esperada.
—¡¿Cómo hizo eso?!—gritó Mysterio cada vez más exasperado—¡Osborn vuelve aquí!
Tomó su guadaña y flotó en el aire para hacer un corte en el ducto antes de que salieran de la habitación, pero fue inútil, aunque la estructura metálica cayó cual plomo, los brazos habían sido más rápidos y ya habían entrado al sistema de ventilación principal, perdiéndose de su vista.
—No me pagan lo suficiente para soportar estas cosas.—dijo el villano saliendo por el pasillo y con la fila de su guadaña fantasmal en alto.
"WAKE UP! COME FIGHT ME, WHY ARE YOU HIDING?!
I'M YOUR BEST NIGHTMARE, STAND UP, IF YOU DARE."
—¡AHHH!—gritaba Ronnie Anne aun sin despegar los ojos.
—¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?—decía Clyde mientras navegaban por las oficinas llenas de gas verde.
—Dejémosla en esa silla.—intentó hablar con calma Gwen, pero se detuvo a media oración, mirando con miedo por algo que se encontraba detrás de Clyde.
El chico volteó, pero solo se encontró con una pila de papeles amontonada. Pero al volver la vista hacia Gwen, ésta tenía los ojos abiertos impactada, prácticamente temblado, y podía jurar que sentía el palpitar del corazón de ella. Clyde no supo por qué, pero comenzó a sentir que sus rodillas temblaban. Y no creía que era por estar sosteniendo de los hombros a Ronnie.
—¿Gwen?—preguntó intentando hacerla entrar en razón.
—No te muevas Clyde.—hablaba ella apenas con un hilo de voz—Te alcanzará…
Clyde volvió a ver su espalda, la misma pila de papeles, nada especial, aunque el tono verde era algo que inundaba el ambiente. Comenzó a entender que sus rodillas no iban a parar de temblar sin que antes él sucumbiera a lo que estaba detrás. Tragó en seco y se quedó quieto.
—No hay nada Gwen, ¿Okay?—dijo para intentar calmarla, o para intentar calmarse—Todo estará bien, tu papá ganará a ese monstruo raro y nosotros…
Fue entonces que Clyde parpadeó varias veces, ¿Se había encendido de repente el monitor que tenía detrás suya? ¿Y por qué mostraba una secuencia de imágenes ordenadas específicamente para que él las viera?
C
L
Y
D
E
M
U
E
R
E
C
L
Y
D
E
M
U
E
…
Una y otra vez, lo suficientemente rápido para considerarse instantes, pero también lo suficientemente lentos para que Clyde leyera el mensaje sin mayor problema. Tenían que seguir huyendo, no podían quedarse ahí.
—Vamos.—sugirió a Gwen, pero ésta no escuchaba ya a Clyde tenía la vista perdida ya no en las hojas del fondo, sino en algo que se acercaba a ellos—Gwen…—dijo intentando no ver directamente al monitor que ya no mostraba letras, sino imagines de Clyde cayendo desde una gran altura.
Él no sabía que Gwen veía desde su posición, una criatura amorfa que absorbía piezas de oficina, como lápices, papeles o cajas de cartón, formando una especie de babosa grande, que en cualquier segundo iba a caer sobre Clyde.
—¡Ahhh!—gritó Gwen histérica.
No se podían mover, aunque querían, mientras la computadora mostraba imágenes sangrientas en las cuales Clyde era decapitado, o perdía un brazo, le arrancaban los ojos y eso solo aquellas que alcanzaba a ver con sus ojos. Gwen seguía viendo la babosa cada vez más y más grande.
Repentinamente el techo comenzó a derrumbarse, tanto Clyde como Gwen corrieron en la misma dirección, con Ronnie casi como impulso, sin darse cuenta que la figura que había caído desde el techo no era un pulpo gigante, moviendo sus tentáculos de manera errática, sino Lisa Loud y el señor Osborn habiendo excedido el peso dentro de aquella parte de la estructura.
Aunque la parte de los tentáculos moviéndose de forma errática era cierta, para al menos dos de ellos, los cuales habían tenido que soportar todo el peso de la caída. No estaban diseñados para tano, así que Lisa no tuvo más opción que apagarlos.
—Ya veo por qué quiere mejorar su proyecto.—dijo el señor Osborn, el cual estaba sujeto por el único brazo mecánico que quedaba en el set de Lisa.
Ambos se ocultaron al escuchar el grito de Gwen y Clyde, interpretándolo como diferentes señales, para Lisa era una sirena parecida a las que suenan antes de un bombardeo. Mientras que, para Osborn, sonaba como el llanto de un bebe, su pequeño bebe… Si tan solo Osborn hubiera…
—¡Suficiente!—gritó la figura de Mysterio entrando en la habitación circular sin escrúpulo alguno, siempre flotando—Osborn, esto es caer bajo, incluso para tu nivel.
—¡No le hará nada al señor Osborn!—gritó Lisa manteniéndose en pie a duras penas y mostrando ambos puños junto al tercer brazo que ya lanzaba chispas.
—¿No?—se acercó entonces Mysterio flotando hasta estar enfrente—¿Y qué vas a hacer tú para impedirlo?—dijo tomando a Lisa de la cabeza y levantándola de su cabellera revuelta—¡Pequeña alimaña estúpida!
—¡Ahhh!—gritó entonces Gwen al ver la figura de Mysterio sujetando una aberración de tres brazos—¡No más!—gritó tomando un teclado y lanzándolo a la pecera.
Para sorpresa de todos los que se encontraban en la sala, aquel golpe había logrado crear una línea larga en la protección de Mysterio. Hasta al villano se le olvidó completamente Lisa, soltándola y dejando que su cuerpo se estrellara contra el suelo, quedando Lisa en el suelo, respirando dificultosamente, el señor Osborn se acercó.
—¿Una niña? Esto no estaba en el…—se detuvo a media oración, mirando a la pequeña rubia temblando—¿Qué tantos niños traías Norman?—susurró apenas en un tono que solo Gwen pudo escucharlo—Oh bueno, supongo que hay que enseñarle que con los adultos no se jode, ¿Verdad?—dijo para luego hablarle a Gwen como si estuviera haciéndole mimos a un perro.
—¡Aléjate de ella!—gritó entonces Clyde habiendo tomado una grapadora y disparando a la capa del monstruo hecho de tentáculos de computadora, provocando que la capa quedara rasgada—¡Tengo más de donde salió esto!
—Son valientes, pues claro, iban en la patrulla, debieron de haber sobrevivido.—dijo Mysterio llevándose una mano al mentón, o al menos lo intentó—Ya han sufrido demasiado—Levantó ambos guantes apuntando a ambos causando que se quedaran pálidos—Adiu…
Se escuchó un sonido de carga desde sus guantes, al mismo parecieron estar listos y apuntando a ambos niños. Mysterio entonces sintió los rayos saliendo de sus guantes, pero sintió un jalón repentino desde su espalda, provocando que fallara el disparo al techo.
—¡¿Quién se atreve a interrumpir a Mysterio?!—gritó girando la cabeza medio agrietada y viendo una sustancia pegajosa en sus guantes caer desde donde antes le habían estirado.
—¿Mysterio? ¿No tenían mejores nombres en el registro?—dijo una voz aguda que parecía no importarle nada la amenaza del villano y que venía desde el techo—¿O es qué estabas más ocupado revisando la tienda de disfraces por el más ridículo que pudieran obtener?
A tres escritorios de él, apareció la fuente de la telaraña. Nada más y nada menos que el ridículo niño que se disfraza de araña y va por ahí derrotando villanos de pacotilla, pero Mysterio tenía un poder muchísimo mayor que el de cualquier niñato, siempre y cuando aspirara el gas.
—Ahhh, la arañita.—dijo Mysterio tranquilo—Me sorprende que hayas venido, ¿No deberías estar en la guardería?
—Uhh buena esa, ¿Quién te lo dijo? ¿Tu abuelita?—saltó riendo SpiderKid sonriendo y escuchando una risa desde el otro lado de la línea.
—Sí, ella, ¿Quieres acompañarla?—sugirió Mysterio estando ya totalmente volteado al niño.
—Mi servicio de ayudar señoras a cruzar la calle es de tres a cuatro de la tarde.—dijo SpiderKid apuntando su lanzatelarañas a Mysterio.
—Oh no te preocupes, no la acompañarás a cruzar la calle.—dijo Mysterio desapareciendo en la neblina a la vez que los ojos de Lincoln parpadeaban de verde—¡Sino a la tumba!
Dio un golpe Mysterio desde su espalda con su guante dorado y lanzando a SpiderKid hasta la pared de frente.
"I'm a God, I command. And you don't, Stand a chance.
See the truth, it's the end. Say goodbye to all of your friends."
Momentos antes de su primer encuentro se encontraba Lincoln intentando cruzar un desfile de payasos a mitad del pasillo, pero Peter le había dicho que no se escuchaba nada de eso.
—Oráculo, te juro que cada maldita sombra trata de asesinarme, ¿No escuchas todas esas risas dementes?—dijo Lincoln tapándose un oído, la voz de Peter era lo único que lo mantenía cuerdo.
—Lincoln tienes que ser fuerte, por Gwen, Clyde y Ronnie.—dijo Peter Parker leyendo en las noticias—En los noticieros ya actualizaron tu aparición con el Capitán Stacy y ehhh.—se enojó.
—¿Todo bien oráculo?—preguntó Lincoln logrando ya salir de la vista del payaso pelirrojo mitad araña.
—Te dejaste tomar fotos.—reclamó Peter.
—Enserio que no es un buen momento para eso.—dijo SpiderKid colgando del techo al escuchar ruido a su derecha—¿Escuchaste eso?
—No trates de cambiar de tema Lincoln.—decía Peter de brazos cruzados.
—Peter, posiblemente mi hermana estaba en este edificio cuando se dio el ataque, o se encuentra aquí teniendo visiones de sus peores miedos, ¿Enserio crees que justo ahora tenemos que hablar de esto?
Hubo silencio por un momento en la línea.
—Tienes razón, lo siento.—dijo Peter calmándose—Además todos tomaron prácticamente la misma foto, jeje, pero ya enserio…
—Escucho algo.—dijo Lincoln interrumpiendo a Peter y estando en total silencio.
En aquel momento Lincoln estaba seguro de escuchar una voz, no una fantasmal o en su cabeza, sino en sus oídos, sus ojos no eran necesarios. Era una voz potente y fuerte, así que continuó arrastrándose en el techo sin siquiera hacer nada más que escuchar y avanzar. Entró en una habitación con los ojos cerrados, provocando que algo se escuchara en la línea.
—Esa voz… Lincoln, ¡Yo también lo escucho!—gritó entonces Peter a su oído.
—¡Aléjate de ella!—gritó entonces una voz que ambos reconocieron al instante con un vuelco en el corazón, era Clyde.
Preparó su lanzatelarañas.
Y casi un minuto después se estrelló contra la pared debido a un fuerte golpe del villano.
Contrario a lo que pudiera parecer, a Lincoln realmente no le había dolido tanto el golpe, cuando había aprendido a usar la telaraña prácticamente se rompió una rodilla por no calcular y chocar a toda velocidad contra un edificio.
Pero en ese momento estaba solo, él contra un villano real. No otro malhechor cualquiera de la calle, sino uno de los grandes, de aquellos que solo el Capitán América, Los Cuatro Fantásticos o Iron Man enfrentan. Pero ninguno de ellos había acudido, estaba él solo.
—¿Eso fue todo lo que tienes?—dijo entonces SpiderKid apartándose de la pared y cayendo con un sonoro golpe—Tengo que admitir, golpeas fuerte…—dijo sobando su cara, curiosamente no sentía dolor en la espalda donde había recibido el golpe.
—¿Golpea fuerte? ¿Lincoln? ¿De qué hablas?—decía Peter el cuál solo había escuchado el estrello.
Pero Lincoln tenía que valerse de sus sentidos para derrotarlo, no podía permitir que Mysterio se saliera con la suya. Al menos debía frenarlo el tiempo suficiente para que otros héroes también llegaran y lo pusieran en su lugar.
—¿Qué ocurre niño? ¿Tienes miedo?—dijo Mysterio apareciendo entre la niebla frente a él.
—No puedo escuchar nada…—comenzó Peter Parker—¿Dónde está?
—¡Enfrente mía!—gritó Lincoln girando sobre sí mismo para esquivar una patada que hubiera aplastado su cabeza.
—¡¿Enfrente tuya?!—dijo sin entender Peter dándose golpes en la cabeza—¡Lincoln es una proyección!
—¿Una qué?—preguntó sin entender Lincoln, distrayéndose un segundo y provocando que le diera un derechazo finalmente, provocando que se impulsara hasta el techo y quedara pegado al mismo—Yo lo sentí muy real.
—¡Efecto placebo!—dijo decidido Peter—Te duele porque quieres que te duela…
—¿Qué?—gritó SpiderKid levantándose e intentando acercarse a una sombra de Mysterio.
Entonces Mysterio agitó sus puños y se escuchó como estos cargaban energía, cosa que provocó que Lincoln intentara esquivar con volteretas hacia atrás, pero aquellos ataques estaban teledirigidos, porque no había manera humana que siguieran en el aire esperando el momento que él se detuviera para dar los tres ataques a la vez.
—¿Sigue disparando?—preguntó Peter desde la línea.
—¡Los rayos me siguen!—gritó entonces SpiderKid chocando contra una pared, agachándose logrando que uno de los rayos diera contra la pared, sorpresivamente esta no recibió daños.
—¡Así es niñato los disparos te siguen!—dijo Mysterio lanzando una carcajada al final.
—No Lincoln, solo disparó una vez y dieron contra el suelo, o eso creo, se escuchó claramente algo romperse inmediatamente después del disparo.
Fue entonces que el otro rayo finalmente alcanzó a Lincoln, él cerró los ojos y sorpresivamente… No sintió nada, si a lo mucho un poco de calor.
—Gracias Oráculo, pero necesito mi sentido de la orientación al cien por ciento.
Dijo desde el suelo y con los ojos cerrados, esperando que aquella fuera la solución, la llamada termino de golpe con un súbito "Suerte, Lincoln". Aunque desde debajo de la máscara Mysterio no tenía forma de saber aquello. Lincoln volvió a abrir los ojos, tenía que acercarse primero.
—¡Ahhh!—lanzó una telaraña a la figura frente a sus ojos, pero la red atravesó el cuerpo antes etéreo de Mysterio.
—Parece que has descubierto una parte de mi talón de Aquiles.—dijo Mysterio reapareciendo frente a SpiderKid para tomar la telaraña y estirar el cuerpo del niño.
SpiderKid rápidamente cortó sus propias telarañas, dándose de bruces contra un escritorio, pero al intentar ponerse de pie Mysterio había desaparecido en una nube verde que lentamente se volvió celeste, la nube a su lado se volvió roja y otra de color naranja, hasta que oficialmente tenía un remolino de nubes a su alrededor. Al principio nada paso, hasta que una comenzó a girar y todas le siguieron el ritmo, acelerando más y más. Hasta que finalmente se daban vuelta lo suficientemente rápido para que sus ojos vieran de todos los colores en cada segundo.
Lincoln intentó huir del remolino arcoíris, pero solo logró que los colores lo golpearan y lo regresaran al epicentro. Cerró los ojos y dio un salto hacia adelante, pensando que de esa manera se iba a deshacer de los colores veloces y aunque lo logró, repentinamente comenzó a sentir como si cayera en un abismo infinito con el viento chocando en su disfraz mientras caía.
Abrió de vuelta los ojos, esperando ver la ilusión, pero realmente estaba totalmente a oscuras, cayendo contra el viento, en alguna parte desconocida, a la vez que escuchaba una risa estridente mientras caía.
—¡Pelea cobarde!—gritaba Lincoln intentando moverse en el vacío, dando golpes hacia adelante, bastante torpes porque su cabeza parecía estar deformándose hasta volverse cuadrada.
—¿Con quién crees que estás hablando?—gritó la voz de Mysterio a la vez que su puño rompía la oscuridad y él comenzaba a caer de sentón aun en el vacío.
Pero desde donde Lincoln veía todo comenzó a aparecer solo el torso gigante de la figura de Mysterio, que no solamente se había filtrado a la oscuridad, sino que también estaba de brazos cruzados, como si aquello no le estuviera costando esfuerzo alguno.
Lincoln lanzó una telaraña para volver arriba, sorpresivamente sintió como podía elevarse hasta estar a la altura de la cabeza gigante de Mysterio. Con esa estúpida raya que cubría una parte de la superficie de vidrio, y el interior lleno de luces multicolores que provocan un mareo incesante. Si tan solo Lincoln supiera que él era tangible, que tanto Gwen como Clyde pudieron darle un golpe.
—Ya ríndete niño, yo gané.—dijo comenzando a cargar su puño para lanzarle un ataque directo.
Pero lo que Lincoln no sabía, es que mientras él estaba teniendo ese encuentro místico, desde la oficina su hermanita Lisa se ponía de pie nuevamente, con la ayuda del señor Osborn, que estaba ofreciéndole irse de aquel lugar en voz baja.
—Vamos, ya no es seguro aquí para usted, señorita Loud.—insistía Osborn por lo bajo a la vez que Lisa agitaba su cabeza.
—No, va a matar a la araña.—dijo Lisa viendo a la distancia la escena.
SpiderKid llevaba puesta una caja en la cabeza, mientras colgaba desde el techo con una sola mano y veía embobado como Mysterio cargaba energía.
—No nos importa.—dijo Osborn abriendo la puerta de escaleras contra incendios.
—Esto es personal.—dijo Lisa desplantando el último brazo que le quedaba.
Varios meses después, sin saberlo aún, Lisa se arrepentiría totalmente de la decisión que acababa de tomar. Aunque en ese momento, con su nobleza íntegra, ella lanzó disparado su último brazo, dándole a Mysterio en la parte baja de su esfera, rompiéndola en el acto y pudiendo ver su mandíbula cuando el vidrio cayó al suelo.
—Es humano…—dijo sorprendido Osborn.
—Por supuesto que es humano.—afirmó Lisa—Señor Osborn, había otros chicos aquí dentro, los que estaban en el auto que este engendro estrelló.—dijo Lisa en tono suplicante.
—Es demasiado noble para su propio bien, señorita Loud.—dijo Norman rodando los ojos y acelerando el paso siempre agachado al lado de Lisa.
Desde la perspectiva de Lincoln, una nave espacial futurística se estrelló contra la parte de debajo de Mysterio, revelando una mandíbula astronómicamente imposible y dientes humanos del tamaño de montañas.
Parte del efecto de las luces multicolores se había perdido, pudo sentir que recuperaba cierta movilidad en su cuerpo, así que decidió que lo más lógico a hacer era quitarse la cabeza, su hermana Lisa hubiera dicho que las cabezas cuadradas no podían existir.
No se impactó al momento de quitarse aquella mascara el espacio, junto a la figura gigante de Mysterio desaparecieran. Y frente a él tuviera de vuelta el ambiente de oficina con muchos escritorios y un Mysterio que intentaba ocultar su mandíbula con su capa, la cual tenía dos agujeros donde todavía se podía ver lo suficiente de sus carnes.
—¿Cómo te atreves a librarte del hechizo de Mysterio?—dijo la figura que tenía en frente, sintió sus oídos vibrar, era el verdadero.
Aprovechó la telaraña que tenía para impulsarse hacia atrás y juntar ambas piernas, Mysterio pudo ver venir el golpe, pero en la posición que estaba no tuvo tiempo de esquivarlo, y ahora le tocó a ese hombre salir volando hasta aterrizar en un escritorio que rompió en dos y que la parte trasera de su casco continuara rompiéndose.
Lincoln intentó lanzar telarañas, pero notó que se había quedado sin, se había trasladado por toda la ciudad a gran velocidad, además de toda la que uso a lo largo del día. Solo salió un pequeño lazo de no más de un metro de longitud.
Tanto Lisa como el señor Osborn aprovecharon esa distracción para finalmente hallar tanto a Clyde como Gwen, que se habían echado a llorar encima del cuerpo de Ronnie Anne, la cual se encontraba sudando mucho y retorciéndose entre muecas de dolor.
—Yo los conozco…—dijo Lisa levantando la cabeza de Gwen, notó que es como si Gwen no se diera cuenta y seguía llorando como si estuviera recargada sobre Ronnie—Interesante efecto prolongado del gas.
Lisa le dio una cachetada a Gwen, provocando que ella reaccionara y un dejo de brillo verde se perdiera de sus ojos. Era como si Gwen finalmente pudiera ver a la niña frente a ella.
—¿La hermana de Lincoln?—dijo sin entender Gwen llevándose una mano a la cabeza.
—Un placer, ahora dame la mano si quieres vivir.—dijo Lisa ayudando a la chica mayor a levantarse.
El señor Osborn dio una cachetada a Clyde también, provocando que el tono verdusco también lo perdiera, pero el chico afroamericano al mirar la figura que tenía frente suya, en lugar de parar de llorar llevó ambas manos a su cabeza y dijo:
—Fui un niño bueno esta vez, no me vuelvas a casti…—dijo mientras temblaba.
—Una sorpresa volver a verte, pero no hay tiempo, vamos a escapar de éste edificio, campeón, ¿Entiendes eso?—dijo Norman sin importarle esa actitud y tomando pulso a Ronnie—Sigue viva, ¿Qué le paso?
—Su derecho hombro se…—intentó explicar Gwen.
—Suficiente explicación.—dijo Norman escuchando como a su espalda Mysterio se seguía levantando del golpe que le había dado SpiderKid—Yo la llevo.
Y aunque Lisa estaba a punto de contrariarle, el señor Osborn levantó con toda simplicidad a Ronnie como si de un montón de ropa sucia se tratase. Fueron segundos para todos llegar a la puerta de las escaleras de emergencia, con Clyde hasta el final de la fila, siempre lo más alejado posible de Osborn.
—¡Osborn se escapa!—gritó Mysterio furioso, dando un golpe a la madera e intentando aun recomponerse del golpe.
Mysterio intentó flotar hacia aquella dirección, pero una ráfaga roja se interpuso en su camino, era SpiderKid, sin ningún brillo verde en los ojos, no por lo menos hasta que absorbiera suficiente gas de nuevo. Pero por la pose Mysterio sabía que el niño no quería prolongar su visita a Oscorp.
—Te olvidas de mí, ¿Ni siquiera una despedida?—dijo SpiderKid intentando dar un puñetazo.
Era demasiado rápido para Mysterio, causando que no pudiera esquivarlo y le tocara a él ser el que veía negro, porque tuvo que cerrar los ojos debido al dolor del puñetazo.
Además, él ahora también estaba inhalando los gases, por lo que estaba comenzando a sentir los efectos venir, si no se daba prisa…
—¿Crees que me has derrotado arañita? ¿Lo crees?—volvió a desaparecer entre la niebla, para su fortuna el brillo era verde por lo que corrió durante tres segundos, se puso en la misma posición y siguió andando hacia atrás—¡No has visto aún lo último de Mysterio!
—¡AHH!—intentó SpiderKid alcanzarlo con su lanzatelaraña, pero solo se hizo un ruino mecánico a la vez que recordaba que la sustancia estaba vacía.
—¿Qué paso? ¿Itsi bitsi araña ya no puede seguir con su telaraña?—dijo Mysterio viendo de nuevo el brillo en los ojos y alejándose más hasta llegar a una puerta—¿No falta ninguno?—dijo viendo que la estancia se estaba vaciando del gas verde, traído a esta por puntos negros que surcaban el suelo hasta pasar por debajo de la capa medio rasgada de Mysterio.
—¡No! ¡Idiota!—gritaba SpiderKid intentando alcanzarlo, pero con los últimos restos de gas que quedaban en su cuerpo sus ojos volvieron a brillar de verde.
—Adiós arañita.—dijo Mysterio dando media vuelta por el pasillo y continuara flotando hasta volver a salir por donde había entrado con cierta maestría—Que productiva mañana tuve hoy.—se dijo aun flotando sobre su nube verde en el aire—Ahora, a cobrar.—dijo a la vez que sacaba un celular—¿En dos horas en la zona acordada?
—Sí, sí, Quentin estamos bien.—dijo el señor Osborn ya estando a tres plantas del piso—Gracias por llamar, pero ya puedo oír las ambulancias.
—Entonces mi trabajo está hecho.—dijo mientras se alejaba varios edificios, no podía permitirse que supieran donde estaba Mysterio, o que el molesto niño lo siguiera. Pero nadie lo seguiría, ni SpiderKid, ni los Cuatro Fantásticos, o el Capitán América.
Mysterio había triunfado.
Y Lincoln, él apenas estaba despertando de su trance con un fuerte dolor de cabeza y un sabor amargo en la boca. No había podido detener nunca al duende verde, y ahora había otro maniático ahí suelto como mínimo que podía igualarse a él. Tampoco podía encontrar la manera de volverse mejor estudiante, y lo más seguro es que como salió de clases le reportarían a su papá todo. Para colmo, no solo le había fallado a sí mismo, también a sus hermanas, su padre, la ciudad.
Lincoln había perdido.
"Even if all these souls try to help you. You're nothing but a child.
Even so young, you're beggin to die. My powers will going wild!"
FIN SAGA I
… Sip, así terminamos la primera saga, no sé si esto llena sus expectativas, espero que sí, intenté ser creativo con la acción y el uso de los elementos de la historia, también hice que la canción, en lugar de estar a mitad de la narrativa, se pusiera como separador de escenas, de esa manera si no les interesa, no las encontraran en medio de una oración, pero si se detinen a ver, tal vez encuentren que no están de adorno bonito. Ah, disfruten de esta última escena, recopila más o menos puntos que serán importantes para la segunda saga, así que pueden tomarlo de referencia. Y les adelanto, la Saga II se llamará "Paternidad".
Epílogo
"There will be hope as long as you're breathing. There is a happy ending
Fighting your way, embracing your feelings. Reach victory by dreaming"
La prensa estaba enardecida cuando el señor Osborn salió cargando el cuerpo de la pequeña Ronnie Anne con un brazo rojo. Las luces eran abundantes se mirase por donde se pudiese, decenas de periodistas queriendo pasar las líneas policiacas. Los paramédicos no se hicieron de rogar y llegaron casi de inmediato, a pesar de toda la revuelta, atendiendo de buenas a primera a Ronnie Anne, mientras que Osborn subía a un pedestal para explicar la situación, afirmando que no lo habían tocado.
—¡Ciudadanos de Nueva York!—gritó al micrófono a la vez que todas las cámaras apuntaban a él—El día de hoy, cuatro de octubre, se produjo un atentado terrorista en mis instalaciones, mientras yo me encontraba tranquilamente realizando mi jornada.—explicó con fiereza.
Lincoln volvió a la escuela con dificultad, malherido por el combate y sin lanza telaraña, para su suerte todos estaban en el interior del gimnasio, por lo que tanto él y Peter Parker pudieron excusarse en estar en el baño mientras el resto veía las noticias y rezaban por sus amigos. Para sorpresa de Lincoln, su maestra le sonrió de reojo y su hermana Lynn se acercó para abrazarlo entre lágrimas. "Ahí estaba su Lisa". Aunque Lincoln, reaccionó de manera calmada.
—¡Ataque realizado por un mutante que se autonombraba a sí mismo como Mysterio!—gritó a todo pulmón—Primero ese tonto duende, luego, ¿Esto? ¿Acaso vamos a seguir aceptando esta creciente oleada de crimen?
El Capitán Stacy lo primero que hizo al ver a Gwen fue abrazarla y llorar por no haber estado ahí con ella, pero tanto Gwen como Clyde parecían no querer hablar, estaban más preocupado por la salud de Ronnie Anne. Para sorpresa de nadie, ella tuvo que ir directo al hospital. Horas más tarde, su hermano mayor, Roberto Santiago, tendría que ir a recogerla en su motocicleta, porque sus padres nunca respondieron el teléfono.
—¡Yo digo que no! ¡Yo digo que ya se les dio demasiadas riendas libres a esta gente enmascarada!—dijo señalando hacia arriba—Tal vez haya algunos buenos, como ese niño araña que fue el que nos salvó la vida, o ese hombre diablo de hell's kitchen, los hay, los hay hombres buenos.
Muchas horas antes de todos estos sucesos, Harold McBride hablaba al dueño del banco local que había sido robado por el duende verde hace unas semanas, indicando que tenían rastros de sangre de su empleado de la caja registradora, un tal Larry C. Queen. El banquero se desasoció de tal acusación, pero por sí acaso, despidió al cajero haciéndole una llamada furiosa, como si él tuviera la culpa de los crímenes.
—Sí, buenos hombres que nos vemos afectado por culpa de estos seres infernales que no pueden controlarse.—dijo llegando a un tono casi tan rojizo en su rostro como en su cabello.
Cerca del basurero de una pizzería, se encontraba una adolescente vagabunda, llevaba ya más de quince días en la calle, a Carol Pilgrim le rugía el estómago, pero sabía que no le darían nada, ni aunque fuera por piedad… Pero si tan solo usara su habilidad para… Mandó todo al demonio, ¿Qué más daba? Ya toda su vida se había arruinado, era una mutante. Así que hizo desaparecer su mano derecha y después de unos minutos volvió a reaparecerla, con tres pedazos de pizza calientita los cuales inundaron su estómago. Si iba a tener este poder, y si la sociedad no estaba dispuesta a aceptarla, ¿Por qué ella debería respetar a la sociedad?
—Por mi parte, me dedique a soportarlo, pero ¡ESTO! ¡Han colmado a mi paciencia! ¡No pienso permitir que ese Mysterio o el Duende Verde vuelvan a salirse con la suya! ¡Y para todos los mutantes que estén ahí afuera, buenos o malos, recuerden este rostro!—dijo mientras la multitud rugía de acuerdo a sus ideas, vociferando su nombre—¡Por qué éste será el rostro que verán cuando sean juzgados! ¡No voy a quedarme de brazos cruzados! ¡Las elecciones a la alcaldía serán en enero del año que viene! ¡Y no veo que estos políticos estén intentando arreglar todo este desastre!
Hubo un silencio por parte de Norman, que fue llenado por una multitud de personas gritando y canturreando "¡Osborn para alcalde, abajo los mutantes!".
—¡Me postulo como alcalde!
Lincoln veía la televisión que tenían en el gimnasio, mientras escuchaba como todos sus compañeros comenzaban a apoyar las palabras de Osborn, en mayor o menor medida. Solo él y Peter intercambiaron miradas de genuina preocupación, esto trascendía sus tareas, era la libertad de Lincoln contra lo que estaban atentando.
Y Norman Osborn miro directo a una cámara en específico, tal vez no siendo intencional, pero esa cadena, precisamente, estaba siendo transmitida en el gimnasio de la escuela secundaria Everdeen.
Durante solo un segundo Lincoln pudo ver a los ojos de Norman Osborn y comenzó a temblar, o cuanto menos, sentir nauseas. No sabía que era el único, muchos otros como él, gente que deseaba solo hacer el bien, comenzaban a sentir miedo por el hecho de que alguien, sobre todo alguien con tanto poder como Norman Osborn fuera tras ellos.
Tanto él, como una investigadora privada que lanzó su botella de whisky contra una pared, un abogado que había quedado sordo además de ciego durante varios segundos debido al impacto de escuchar.
Y peor aún, ese mensaje había causado la risa de alguien, un hombre bastante alto y calvo, el cuál solo agitó los dedos en el descanso de su sillón dorado.
—Ya veo Norman, buscaste una manera de saltarte las reglas.—dijo con una voz profunda y lenta, una sonrisa casi tan blanca como su traje invadía su rostro—Pero un rey, cuando se queda sin peones, comienza a enviar sus piezas más letales.
Y en las calles de Nueva York, se podía escuchar, casi de manera unánime en muchos rincones:
¡Osborn para alcalde, abajo los mutantes!
