Spectacular Lincon Loud

Capítulo 7 Natural (Imagine Dragons)

"Will you hold the line? When every one of them is giving up or giving in, tell me"

Aquella mañana de sábado Luna Loud, una de las hermanas mayores de Lincoln, vigilaba con presteza la página web de Amazon, esperando encontrar descuentos en la sección musical. Su cumpleaños estaba próximo al siguiente mes, pero diciembre aun parecía lejano mientras las temperaturas descendían gradualmente.

Estaba en su habitación compartida con la comediante Luan, sola, mientras una lluvia arrasaba en el exterior, no había rayos terribles, solo lluvia. La chica escuchaba un poco de rock ligero para pasar el rato. Finalmente encontró una guitarra particularmente bella, eléctrica, con cuerdas finas, pero fibras firmes, un pequeño acomodo de calavera y un kit de personalización para el amplificador. Era todo lo que necesitaba, solo tenía que ir con su padre, y convencerlo de comprarla el viernes negro como adelanto de su cumpleaños.

Sorprendida de su propia iniciativa Luna se levantó de golpe de su cama, intentando no chocar contra la pared contraria, vivir en un apartamento con poco espacio y siendo una familia grande no era lo mejor. Pasó por el pasillo principal de habitaciones, encontrándose con su hermana Lucy, la gótica, dibujando algo en medio del pasillo.

—¿Qué pasa sis?—habló Luna animadamente.

—Buenos días Luna.—respondió secamente Lucy al mismo tiempo que continuaba con su dibujo.

—¿Qué haces aquí tirada?—preguntó Luna sin entender porqué estar sentada en medio del pasillo.

—Lynn y yo peleamos, y Lincoln no está, así que prefiero quedarme en terreno neutral.—explicó ella con naturalidad.

—¿Y estás dibujando…?—preguntó Luna sin entender ese detalle.

—Al niño araña vestido de negro.—dijo Lucy mostrando un dibujo.

De calidad pobre, aunque decente para una niña de nueve años, era prácticamente un diseño parecido al que mostraban en las noticias, con un traje pegado al cuerpo y dos ojos blancos grandes, pero con la diferencia de que el color negro predominaba, junto a unos toques de blanco, como la supuesta araña en el pecho. Luna le agradaba ese pequeño vigilante, le daba cierta confianza de que por ahí había alguien que intentaba hacer lo correcto por su distrito de Queens, pero al mismo tiempo sentía pavor de encontrárselo, ella no sabía hasta que punto podía ser peligroso, aunque recientemente Lynn hablaba bastante de él en las cenas y ella supuso que terminó contagiando a la pequeña Lucy.

—Interesante, podemos usarlo de portada si Lincoln quiere que haga otra canción, aunque tengo que ser sincera, SpiderKid suena horrible, ¿No sería mejor algo como SpiderMan?—dijo Luna mientras comenzaba a bajar las escaleras—Digo, el niño algún día tiene que crecer, por las buenas o las malas.

—No lo sé, solo sé que a Lynn le va a enojar esto.—dijo Lucy volviendo a su dibujo.

—Ohhh, claro.—dijo Luna dándose cuenta de cual era las intenciones reales de Lucy y lanzando una risita leve mientras bajaba las escaleras—Por cierto si lo dibujas besando a otra chica, estoy bastante segura que harás que Lynn explote.

—Quiero que se enoje, no que me odie.—dijo Lucy regresando esa sonrisa maliciosa.

Finalmente, Luna llegó a la parte baja de las escaleras, esperando encontrar a su padre sonriente preparando el desayuno, encontró efectivamente a su padre, pero no estaba vestido con su delantal de cocina, sino que leía un periódico con sus pijamas puestas.

—¿Pa?—preguntó ella sorprendida.

—Luna, buenos días cariño.—dijo su padre fingiendo que bostezaba, aunque segundos antes tenía muy clavados sus ojos en la sección de empleo—¿Qué pasa cariño?

—Bueno, yo venía a hacerte una propuesta.—dijo ignorando todo y dando pasos firmes—Verás…

—¿Es una guitarra?—preguntó su padre de improvisto.

—Ni siquiera he dicho nada, además mi cumpleaños es el mes que viene.—comenzó a excusarse Luna.

—Cariño, sabes que normalmente te diría que sí, pero en este momento…—pudo ver como su padre se quedó mirando durante un momento por la ventana, mientras sus ojos caían de vuelta al periódico y luego volver a ella—En este momento creo que lo mejor será que aprendas el valor del trabajo.

—¿Qué?—dijo ella sin entender—Mi negocio es la música, ya lo sabes.

—Por supuesto Luna, pero de no puedes vivir siempre esperando que tu negocio musical llegue de la nada, tienes que conocer un poco lo que es trabajar.—dijo el señor Loud limpiándose la frente—Ya tuve esta charla con Lori y Leni, creo que eres lo suficientemente grande como para entender que somos trece personas en una casa.

Luna se quedó callada, casi ofendida, por supuesto que ella entendía sobre la importancia de trabajar, pero era su cumpleaños, una fecha especial, que además era cercano a navidad, por lo que le parecía ciertamente injusto esa actitud por parte de su padre. Se cruzó de brazos para mostrar su descontento y rápidamente entendió por qué su padre tenía el periódico en la sección de búsqueda de empleos.

—Vamos Luna, te hago esta propuesta, si consigues un trabajo y juntas una cantidad significativa, yo terminaré de pagarte la guitarra.—dijo el señor Loud con una sonrisa bastante falsa.

En aquel momento ella no sabía que sentir, cerró los ojos y decidió que era lo correcto, después de todo su padre no se equivocaba eran muchas personas en una sola casa, y si tanto Lori como Leni habían aprendido a tener que trabajar por lo que querían más o menos a su edad, no tenía nada de malo seguirles el paso, además era sábado, podía concretar varias entrevistas para el lunes, incluso podía pedirle consejos a su hermana Leni, o Lisa. Volvió arriba ya sin mal humor, sino pensando que tal vez no fuera lo peor del mundo.

"In this house of mine? Nothing ever comes without a consequence or cost, tell me"

El señor Loud lanzó un largo suspiro una vez que su hija se fue, no quería destrozar sus ilusiones realmente, y él sabía que Luna tenía mucho talento en la música, pero no podía permitirse un gasto innecesario en ese momento. Ciertamente Eugine, su examigo de trabajo, le había comentado que le darían un jugoso sueldo de despedida debido a sus años de estancia, y así fue, pero lo que Eugine no sabía era que sin importar cuanto dinero le dieran, no podía durar mucho en una casa como la suya.

Ya prácticamente sus ahorros se habían reducido hasta estar peligrosamente en la línea de la mitad. Incluso si se atreviese a pedirle sustento financiero a Lori (con sus trabajos veraniegos), Leni, y aparentemente también a Luna; no iban a aguantar dos semanas… A menos claro que Lisa pusiera parte.

A él no le gustaba la idea de desobedecer las ordenes de los doctores, y claramente el señor McBride le dijo que Lisa necesitaba un par de semanas de reposo y apenas había pasado poco más de una semana. Tomó el periódico que dejo en la mesa y volvió a encerrar otra oferta con tristeza. Estuvo apunto de perderse entre sus pensamientos financieros y la felicidad de sus hijas, cuando dos jugosas ofertas aparecieron frente a sus ojos. El diario Daily Buggle ofrecía una alta suma de dinero a cualquiera que tuviera fotos del niño araña en acción, mil dólares por fotografía profesional no era en absoluto una mala idea, fingir un proyecto con Lori sobre eso.

Aunque lo que más le sorprendió fue la oferta de una corporación farmacéutica que ofrecía casi diez mil dólares por ser conejillo de pruebas, claro, si pasaba todos los exámenes físicos. El señor Loud no era precisamente un hombre en forma, pero tampoco tenía enfermedades crónicas y para estar en sus cuarenta no le iba mal. Encerró la opción pensando que como última opción se lo pensaría, sin saber que en ese mismo instante esa misma noticia la veía un recién despertado Peter Parker a unas cuantas calles de distancia.

"Will the stars align? Will heaven step in?"

En ese momento Peter Parker estaba indignado, de nuevo el Daily Buggle había mandado una oferta, posiblemente sin haber revisado su propuesta que mandó hace semanas. Tal vez cuando Lincoln fuera a dejarlo en aquel edificio al que siempre iba, tendría que cruzar los limites de la oficina y decirle unas cuantas cosas al jefe del periódico, cosas como que él podía ser un perfecto fotógrafo… Aunque en el fondo Peter sabía que nunca lo haría, no significa que lo deseara menos, al menos eso lo distraería de la furia que cargaba cada día y veía su celular esperando un simple mensaje de Lincoln.

Pero no, ni siquiera su mejor amigo con los poderes de araña podía atrapar al escurridizo Marcus Flint, ya tenía prácticamente dos semanas libres, siendo un peligro para todos los que vivieran en Nueva York, pero seguramente Lincoln, pero se imaginaba que Lincoln debía estar pasándosela bien, recorriendo las contaminadas calles mientras él sufría los efectos colaterales.

Doblemente molesto se sentó en la mesa para desayunar, su tía May se encontraba tejiendo otra bufanda, desde que había conseguido a Lincoln, Clyde y Ronnie Anne de amigos su tía había pasado su producción de bufandas para navidad de dos (Siendo antes solo él y Gwen) a cinco. Lo cual significaba tenerla desde Noviembre preguntando cuál sería el color favorito de todos sus amigos. A Peter le gustaba, era calmado ver a su tía hacer esa actividad. Aunque estando en su estado de ánimo, no pudo evitar pensar que la de Lincoln debía tirarla por la ventana si no lograba atrapar al asesino del tío Ben.

—Peter, ¿Por qué tan callado?—preguntó su tía pasando nuevamente la aguja en la tela—Normalmente solías decirme buenos días tía May cuando bajabas, estos últimos días siempre bajas en silencio, ¿Hay algo de lo que deba preocuparme Peter?—preguntó dejando de lado la bufanda y mirándolo directamente a los ojos.

—No, nada.—dijo Peter de brazos cruzados y volteando a una ventana—Es complicado…

—¿Tiene que ver con chicas? Tal vez no soy la flor de loto que alguna vez fui, pero una o dos cosas de jovencitas aún sé.—dijo ella para terminar riendo, pero al ver que Peter solo estaba incomodo paró—Está bien, lo dirás cuando tengas que resolver el problema, pero te recuerdo que yo intenté ayudarte.—dijo con tono mandatorio.

Su tía apenas tenía cincuenta y ocho años, pero ya tenía bastantes dificultades al moverse, no podía ser amenazante para un joven de trece años. Para su suerte, Peter aún no estaba pasando por la etapa de rebeldía, él solo quería una cosa, ver muerto, o como mínimo en las rejas a ese horrible ser humano llamado Marcus Flint.

—¿Puedes ir por el correo cariño?—preguntó su tía, acto que Peter lo hizo.

Bajó las escaleras y comenzó a buscar entre los buzones, siempre se le olvidaba en qué fila estaba el suyo, como no estaban enumerados prácticamente la otra opción era probar cada uno de los que recordara con la llave que tenían. Llegó finalmente a su buzón y comenzó a revisar las cuentas.

—Bien veamos, la electricidad vence, también el agua, hey el gas nos dio prorroga.—comenzó a bromear consigo mismo mientras iba devuelta al apartamento—El catálogo mensual para tejer de tía May, sobre del Daily Buggle, publicidad de un gimnasio y…

Como si de una película se tratase, Peter regresó sobre sus pasos en los escalones al mismo tiempo que regresaba uno de los últimos sobre, era del periódico, y parecía oficial. Decidió que aquello debía ser más urgente que el recibo de agua vencido, si la pagaba antes de pasado mañana no se la cortarían.

Con premura abrió el sobre y con el corazón en palma, sentado en ese escalón leyó en voz baja:

—Estimado Peter B. Parker, el Daily Buggle aprecia a los lectores bla bla bla…—se saltó las formalidades—Recientemente llegó a nuestras manos la fotografía que usted envío sobre el tiroteo ocurrido en…—y volvió a saltarse los detalles—A pesar de su fidedigna fotografía, no cumple con los requisitos que estamos buscando para candidatos a fotógrafos profesionales, sin embargo, se solicita su presencia en el Daily Buggle en cuanto la presente llegue a sus manos, preséntese con esta carta a cualquier hora entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde en…—no necesitaba seguir leyendo el resto, sabía de memoria la dirección.

Y tampoco necesitaba dinero para un metro, solo tenía que convencer a Lincoln de hacer una rutina como siempre. Finalmente la suerte sonreía a Peter Parker.

"Will it sabe us from our sin? Will it? Cause this house of mine stands strong."

En aquel momento Lincoln cruzaba la ciudad mientras la lluvia y la neblina se ponían en su contra para cegar su visión, pero era una mañana de sábado, la mayoría de su familia no se daría cuenta de su ausencia hasta medio día, así que tenía tiempo para una inspección rutinaria.

Claro que Lincoln buscaba al asesino Marcus, pero también intentaba ayudar a todo lo que se encontrase, a eso de las ocho de la mañana, un tonto casi choca un carro en la intersección de la quinta avenida por no fijarse que el semáforo estaba en amarillo cambiando a rojo, no cambiando a verde. Fue bastante sencillo detener el choque, simplemente usó una de las telarañas bomba que Peter le había dado, apuntó con precisión y momentos antes del impacto una bolsa de aire arácnida frenó el acelerón de ambos automóviles. Claro que le lanzaron gritos de discordia, pero Lincoln estaba demasiado acostumbrado en ese punto de su carrera.

—Ni siquiera un gracias.—pensó media hora después cuando colgaba de un rascacielos para dar una voltereta—Hace falta una buena lección sobre humildad en esta ciudad.

Por supuesto que ayudó a una paloma que acaba de chocar contra la ventana de uno de esos altos edificios y estaba a punto de caer en picada, era sorprendente la cantidad de veces que tenía él que encargarse de esos animales, casi como si hubieran evolucionado para morir.

Llegó a una tienda de antigüedades en una de las tantas esquinas de la ciudad, encontrando los cristales rotos y uno de sus policías favoritos ahí:

—¡Oficial McBride!—lanzó el grito al aterrizar frente al hombre afroamericano y una mujer en sus cuarenta.

—¡Ahh!—gritó la mujer asustada al ver al niño y tratando de volver a la tienda, pero el oficial de policía la tomó de los hombros para calmarla.

—SpiderKid.—dijo el señor McBride con cierto respeto—Tranquila señora, no muerde…Creemos.

—Mientras no tenga veneno en estos dientes de por seguro que no morderé.—respondió Lincoln la broma, pero al ver que la mujer estaba asustada intentó volver a su faceta graciosa—Lamento interrumpirlo oficial, pero mi super habilidades de percepción me han traído hasta esta zona, y como buen samaritano, estoy dispuesto a ayudar en este crimen.

—¿Ayudar? ¿Un niño?—dijo indignada posiblemente la dueña del local—¡Los niños están prohibidos en esta tienda!

—Este niño puede recorrer Nueva York más rápido que un auto de policía señora.—lo defendió el oficial McBride, por eso le caía bien—Además el único lo suficientemente cabezotas como para arriesgarse a buscar signos de un ladrón que no deja huellas.

—¿Un ladrón que no deja huellas?—preguntó SpiderKid curioso—¿Cómo esto?—y trepó por las paredes.

—¡FUE ÉL, ARRESTELO!—gritó histérica la señora.

—Señorita Meyers, tranquilícese, solo está dando hipótesis… Por su propio bien.—dijo el oficial mirando con desconfianza al niño.

—Puede que sea alguien con poderes de levitación, como el duende verde.—explicó Lincoln con naturalidad—¿Cómo forzaron la puerta?

—No estaba forzada, tengo un sistema de vigilancia que cuenta cuántas veces fue abierta la puerta, y no hubo ninguna apertura en la noche.—dijo molesta con el niño—Pero tal vez eso un delincuente como tú ya debería saberlo.—le enseñó los dientes.

—Solo intento hacer mi trabajo señora.—dijo Lincoln molesto.

—De hecho es mi trabajo, y el de George, pero para este punto ya me rendí de intentar capturarte.—dijo el oficial mostrándole una agradable sonrisa.

—Bueno si no entró por la puerta, ¿Entonces rompió una ventana? ¿Piso? ¿Pared? ¿Techo?—preguntó cada vez con más velocidad al mismo tiempo que veía el interior de la tienda de antigüedades.

—Todo está intacto.—dijo ella indignada de que sugirieran esa idea.

—Menos sus pertenencias, casi como si hubieran desaparecido de la existencia…—dijo Lincoln llevándose una mano al mentón—¡Esto es un caso misterioso oficial McBride!

—Definitivamente señora Meyers, la policía investigará el caso en los alrededores, al menos podría decirnos ¿Qué antigüedad robó? Casi todo parece intacto.

—¡¿INTACTO?! ¡¿INTACTO?!—se indignó la mujer como si hubieran dicho algo horrible para después casi echarse a llorar—¡Se llevaron el diamante carmesí de la dinastía sexta dinastía china! ¡Vale miles!

—¡¿Y por qué algo de tanto valor estaba en esta tienda de chu…?!—iba a decir SpiderKid, pero se interrumpió al ver que ambos adultos voltearon a verlo mal—Quiero decir, continúe señorita.

—No logro entender cómo demonios…—dijo la mujer revisando toda la acera, descubriendo un mechón de cabello que impactó a ambos.

—Un mechón blanco.—dijo Lincoln preocupado casi olvidando fingir la voz—No es un color común de cabello.

—Fuera de algunas personas mayores, solo conozco a una persona con el cabello totalmente blanco… Aunque miren, de este lado aun es amarillo, es cabello tintado.—informó el señor McBride—Seguramente no tenga ya muestras necesarias debido a la humedad, pero una pista es una pista, sabemos que quien sea que estuviera detrás de este robo tiene un largo cabello tintado de blanco.

A Lincoln no solía encantarle este tipo de situaciones, pensó durante un momento que la policía debía de ser más competente que él en ese aspecto, pero decidió acceder de todos modos:

—Nos vemos señor McBride y señorita de la tienda de antigüedades.—dijo disparando una telaraña hacia un quinto piso.

—¡Arréstelo oficial! ¡Estoy segura que es el ladrón! ¡Haga algo!—comenzó a hiperventilar la señora.

—He estado en demasiadas misiones cerca de ese niño, tengo una extraña certeza en creer que él es inocente señorita.—dijo el oficial McBride con calma volviendo a su patrulla—Mandaré a analizar el cabello, y daremos una descripción a todas las patrullas, mientras antes lo haga, antes podremos encontrar a su ladrón misterioso.

—¡¿Es qué está sordo?! ¡Ya se escapó el mutante asqueroso!—gritó llena de rabia—¡Cuando Norman Osborn esté en el poder, sujetos incompetentes como usted o esa calaña no tendrán lugar en esta hermosa ciudad!—dijo la mujer con el rostro rojo.

—¿Lo dice porque soy negro o porque soy policía?—lanzó el señor McrBride entrando al automóvil y provocando un silencio sepulcral—Tenga un buen día señora Mayers, la gente de nuestra calaña hará todo lo posible para que recupere sus pertenencias.

Y arrancó el automóvil.

"That's the Price you pay. Leave behind your heatache, cast away"

—¡Pero es Sábado!—intentó convencer a su hermano de que no abandonara la casa.

—Lo siente Ronnie, pero sabes que papá no consiguió empleo aún y en la pizzería me ocupan, no les puedo decir no después de lo que han hecho por mí.—se justificó el joven Bobby Santiago con uno de sus uniformes de trabajo—Si hago esto tal vez finalmente me noten y me den un asenso.—dijo emocionado.

—¿Para qué pases menos tiempo conmigo?—le reclamó Ronnie Anne—¡Prometiste que me enseñarías nuevos trucos de patineta a medio verano y ya casi es Acción de Gracias!

El joven latino miró avergonzado a su hermanita, a sabiendas que no era justo que ella tuviera que pasar tanto tiempo sola.

—Lo siento Ronnie, pero sabes que necesitamos este dinero.—dijo Bobby dándole un beso en la mejilla.

—¿Cuándo volverás a tener libre?—dijo ella molesta.

—Dentro de dos sábado, en la noche.—contestó con seguridad el chico—Te debo una Ronnie.

Se marchó y utilizó su motocicleta, que era parte del trabajo como repartidor. Ronnie lo vio desaparecer rápidamente a la poca distancia debido a la neblina, luego se quedó unos segundos en la puerta, no queriendo entrar a su casa a ver a su padre acostado en el sillón exigiéndole un desayuno…

—Bueno, ya me debes cinco Bobby.—dijo ella molesta cerrando la puerta con llave detrás suya, acomodando su casco y saliendo por la avenida—Si tú no quieres estar conmigo para algo tengo amigos.

Tardó casi veinte minutos en llegar a la casa de Peter Parker, la más cercana, sin contar la de Gwen, pero estaba casi segura que Gwen Stacy y su aburrido padre iban a decir algo como "Oh Ronnie, no deberías estar montando en patineta con un brazo roto" o alguna cosa por el estilo. La puerta del departamento fue abierta.

—¿Ronnie? ¿Qué haces aquí?—se preguntó Peter Parker abriendo lentamente la puerta—¿Viniste en patineta?—dijo al ver las marcas de lodo en las ruedas.

—Sí…—contestó ella intentando sonar indiferente, pero sonrojada.

—Oh Ronnie, no deberías estar montando en patineta con un brazo roto.—dijo Peter Parker provocando que la chica lanzara un suspiro amplio—Adivinaré, estás aburrida en casa y pensaste que era buena idea venir a juntarnos.

—Ahhh, siempre olvido que estoy con el comité nerd.—dijo Ronnie golpeando su frente.

—Estás de suerte, estaba a punto de…—se detuvo a media oración abriendo ampliamente los ojos.

Se acababa de dar cuenta que no iba a poder llamar a Lincoln sin sonar sospechoso, no enfrente de Ronnie, por lo que tendría que ir hasta el daily buggle con el poco dinero que su tía May le había prestado… Al menos se emocionó de que iba a ir acompañado.

A diferencia de cierto hombre apestado en la ciudad.

"Just another product of today. Rather be the hunter tan the prey"

El apestado era Flint Marcus, el cual estaba aprovechando la neblina para asaltar un puesto comida en el central Park. Marcus era un hombre ya entrado en sus cuarentas, con falta una amplia entrada de cabello, aunque no el suficiente para llamarlo calvo. Además de una necesidad patológica de usar ropa con rayas, tanto en la cárcel, como fuera de esta. Llevaba puesto un suéter con rayas horizontales verdes y cafés.

Después de robar a ese puesto de comida corrió como alma que lleva el viento y se dedicó a dar probada a su frío desayuno oculto cerca de un sistema de alcantarillado con la malla de seguridad rota. Marcus no adoraba el olor a alcantarillas, pero estaba tan acostumbrado a hacer la mayoría de sus negocios ahí que no tenía otra opción.

Aunque siempre que iba a visitar a su hija, lo único que realmente le importaba a Marcus. Todo había comenzado cuando un joven Flint abandonó el bachiller dos años antes de graduarse porque había encontrado una mejor forma de vida. Siguió así hasta los veintidós, yendo de pandilla en pandilla, hasta que comenzó a conocer a las familias, hubo una temporada en la que estuvo a punto de unirse a la familia del Rey. Pero hasta Marcus sabía que no podía meterse con el Rey, una vez dentro, no era solo que no se podía salir, sino que uno oficialmente debía rendir todo su ser.

Fue justo antes de escoger una familia cuando conoció a Mara, su primer y único verdadero amor. Mujerzuelas había tenido a lo largo de su vida, pero ninguna como Mara, estudiada y aun así adicta frecuente, pero exitosa en la vida. ¿Cuál era su secreto? ¿Cómo podía controlarse tan perfectamente? ¿Cómo pasaba esos rigurosos test que solían hacer en los trabajos?

Esas y más incógnitas para su joven mente veinteañera fueron suficiente para que el gancho del amor pescara su corazón. Pero al igual que un pez que muerde el anzuelo, Flint conoció a Mara y el mundo en que ella vivía. De una familia disfuncional, llena de problemas emocionales y con ataques de pánico constante, se podía decir que las drogas la mantenían más cuerda, al relajarla, por lo que repentinamente no era sorprendente que se mantuviera en una jerarquía.

La señorita Mara casi nunca se dejaba tocar, por eso para Marcus fue como un imán, había algo hipnótico en que una se negara y mantuviera dignidad. Al final ganó Marcus más por insistencia a lo largo de años y aprovechando una vez que Mara quedó demasiado drogada como para entender del todo la situación. A los pocos meses le confirmó el embarazo y le dijo que podía ir a su departamento.

En ese entonces Marcus pensaba que lo quería matar por aprovecharse de ella, pero al contrario, su treta había salido bien, ella creía genuinamente que se habían acostado de manera legítima, solo que había un problema. Mara no quería abortar al bebé y quería hacerlo responsable.

Claro que se negó en un principio, no tenía ni siquiera un empleo, o dinero para sostenerse a él mismo, ¿Cómo esperaba Mara que pudiera con una familia? Perdió demasiado tiempo y las ofertas a las familias se fueron cerrando a medida que los años iban consumiéndolo, simplemente las calles eran de los jóvenes.

Flint Marcus trabajó durante un par de años como hombre de bien en un Walmart, fingiendo sus mejores sonrisas, al principio para pagar el aborto de Mara, pero tiempo después comenzando a pensar en la cuna de la bebe. Cuando su hija nació, tuvo una sensación tan distinta.

Pero con solo ese recuerdo Marcus era lo suficientemente fuerte como para hundirse de vuelta a las alcantarillas, "Recuerda a Megan", se repetía constantemente cuando sentía que todo estaba perdido. Por supuesto que lo descubrieron en Walmart, Marcus nunca fue lo suficientemente listo como para ocultar su pasado.

Y ahora, un manojo de emociones pasaba por su mente mientras buscaba una manera de regresar con Mara y Megan. Sus dos amores, pensando en qué decir, en cómo decirlo y las excusas a dar. Pero se encontraba sin palabras, su niñita especial ¿Lo seguiría amando después de lo que hizo ese verano? ¿Después de varios años de estar encarcelado volver a salir y a las pocas semanas asesinar a un viejo terco?

—Flint Marcus.—se acercó alguien desde la parte superior de la alcantarilla, tenía una voz serena, pero potente—Soy el señor Weasley, vengo a hacerle una propuesta que no podrá rechazar.

Aquella mañana neblinosa de sábado la vida de Flint Marcus cambió totalmente al encontrarse con ese señor Weasley. Hasta los peores seres humanos pueden tener un buen día sin merecerlo.

"And you're standing on the edge, face up 'cause you're a…."

—Señor Jameson.—entró la joven Becky Valmer a la oficina del señor con el bigote más vistoso y cuidado de todo Nueva York—El señor Peter Parker está presente.

—¿Quién?—dijo sin entender el hombre colgando una llamada—Becky tienes exactamente cinco coma cuatro segundos para explicarme quién ese tal señor Peter Parker.

—Es el fotógrafo que…—intentó hablar la joven llamada Becky.

—¡El que reemplazará a Brock por su excelente fotografía del delincuente juvenil!—dijo rápidamente Jameson contento.

—Hay un pequeño inconveniente señor…—intentó advertirle Becky.

—¡No hay ningún limite para ningún trabajo Becky!—dijo Jameson sirviendo dos vasos de wiski—¡Llama al hombre que entre a la oficina en exactamente dos punto tres segundos!

—Está bien.—se rindió la adolescente dejando pasar tanto a Peter Parker como a Ronnie Anne, los cuales miraban impresionados a su alrededor—Le presento al señor Peter Parker.

Dicho eso ella cerró la puerta, dejando al hombre adulto con dos niños encerrados en la oficina. Jameson no pareció entender eso, se quedó quieto un momento esperando algo, miró su reloj dos veces y luego por la ventana. En ese tiempo tanto Ronnie como Peter se sentaron en unas sillas de cuero rotatorias frente al escritorio de J.J Jameson.

—Buenos días.—saludó Peter.

—Silencio jovencito, estoy esperando al señor Peter Parker.—dijo Jameson confundido—¿Ustedes son los hijos del señor Muprhy? ¿O de la señorita Swayer?—dijo viendo confundido—No parecen hermanos…

—Disculpe señor, yo soy Peter Parker.—dijo el chico confundido de como le estaban hablando.

—¡Oh ósea que tu padre te mandó a ti primero!—dijo acertadamente Jameson—Dile a tu papá que yo no soy ninguna niñera y que es una pésima presentación…

—Mi padre murió cuando era niño.—dijo Peter ya molesto—Vengo aquí como Peter Parker, quien tomó la fotografía del tiroteo en…

—¡No puede ser un niño!—gritó Jameson molesto—¿Y su novia?

Ambos voltearon a verse, hicieron una muesca de asco y luego negaron rotundamente a la vez que decían al unísono:

—No somos novios.

—No tengo tiempo para romances adolescentes, ¡Fuera!—gritó Jameson bebiendo su vaso de wiski.

—Pero señor Jameson…—intentó decir algo Peter.

—¡Fuera!—gritó el hombre.

Al instante Peter se agachó totalmente y levantó comenzando su camino de vuelta, siendo detenido por Ronnie Anne, la cual lo tomó del brazo, estiró y volvió a sentar por la fuerza. Después de eso ella se levantó y miro directamente a los ojos de Jameson.

—No nos iremos.—dijo sin apartar la vista de Jameson a la vez que sus cejas se encontraban y los músculos de su rostro se tensaban.

—¡FUERA!—gritó Jameson molesto, pero vio que aquello no intimidó a Ronnie—Llamaré a seguridad en trece punto dos segundos si no salen de mi oficina en…

—No nos iremos hasta que escuche a mi amigo.—dijo Ronnie con una inexistente autoridad—¿O qué? ¿No tiene miedo que Peter vaya a otro periódico y les de a ellos más dinero?

—Ronalda…—intentó detenerla Peter con los ojos bien abiertos del temor, aquello no podía ser buena idea.

—Tienes valor niña, valor que necesito en este periódico… Me convenciste, veamos niñato, muéstrame tu equipo fotográfico entonces.

Peter tragó saliva.

—Tengo mi celular…

—¡¿Qué?!

—No tengo mucho dinero, pensaba tal vez mejorar mi equipo con la recompensa que anuncio.—arregló rápidamente Peter.

—Bueno, tu portafolio entonces.—dijo Jameson molesto.

—No tengo.

—Tú número del seguro social.

—…No lo sé…—en aquel momento la voz de Peter estaba resquebrajada.

—¡¿Entonces por qué me haces perder mi tiempo?!—gritó molesto Jameson.

—¡Basta!—gritó entonces Ronnie igual de molesta—Sigue anunciando que pagará mil dólares a quien le entregue fotografías del niño araña, mi amigo le entregó una, ¿Por qué le está haciendo una entrevista de trabajo si claramente no pidió eso?

—Eres la mejor Ronnie…—le dijo desde lo bajo Peter.

—Las injusticias me molestan Peter.—dijo Ronnie contenta para luego volver a ponerse furiosa con Jameson.

—Tienes razón, es el único que logró entregarnos unas fotos decentes del mocoso en mallas.—dijo Jameson tomando la otra botella de wiski—Creo que podremos hacer esto, si consigues más fotos, podré pagarte más de mil dólares.

—¡¿Mil qué?!—fue el turno de gritar de Ronnie—¡¿Solo por una tonta fotografía?!

—Una donde se muestre claramente a la araña siendo una amenaza.—corrigió Jameson— Tenemos que concienciar al mundo que es peligroso.

—Pero SpiderKid protege…—intentó defender Peter a su amigo.

—¡Por fin alguien que habla con sentido común y no eso de "los mutantes también tienen derechos".—dijo Ronnie haciendo una voz de mofa al final.

Peter estaba asustado, ahora definitivamente estaba metiéndose en algo muy malo. O que al menos haría enojar mucho a Lincoln. Ese día tanto Jameson como Ronnie llegaron a un acuerdo, en el cual Peter iba a tomar más fotos de SpiderKid y si le resultaban útiles al periódico, Jameson iba a pagar no solo para que Peter tuviera una cámara decente, sino también el sueldo mínimo, claro, siempre que Parker consiguiera la firma de su tutor legal.

—¡Lo conseguirá!—aseguró Ronnie.

—¡Me encanta la actitud de tu novia niñato!—dijo el señor Jameson dándole unas palmadas de felicitación.

Realmente Peter apenas y había podido decir una o dos frases en toda la reunión, pero Ronnie era demasiado cercana en la mentalidad de Jameson que no fue difícil que su pequeña empresa que originalmente iba a ser suya, se volvió nuevamente frustrada para compartir la fama con Ronnie. Peter Parker no podía tener nada para él mismo.

"NATURAL. A beating heart of Stone. You gotta be so cold. To make it in this world."

En aquella noche de Martes, tan solo unos días después de vender el diamante de esta tonta tienda de antigüedades se encontraba la ladrona aprovechando sus habilidades para moverse a las tres de la mañana, siempre buscando la oscuridad. El hecho de que sus ropas estuvieran ajustadas a su cuerpo permitía mayor soltura en el movimiento, si hubiera usado un tonto suéter o alguna estupidez de látex, entonces no tendría habilidades de escape.

Para su suerte, Carol no iba a tener mayor problema para robarle a otro pobre tonto que tuviera la mala suerte de que la Gata de Schrödinger estuviera cerca, realmente ella no ocuparía dinero en un par de semanas, pero no pensaba detenerse en pequeñeces, ella fue al tejado del centro comercial por unas escaleras de emergencia. En la parte alta no se encontró con nadie. Vio por las tiendas y esperó hasta que finalmente encontró una tienda de música, pensó en consentirse para variar y materializó su mano dentro de la tienda. A Carol siempre le hubiese gustado tener discos de música populares, aunque no era tonta, primero fue por el dinero, tocó la caja registradora con fuerza, la abrió con un accesorio gansua que llevaba puesto en su mano y una vez abierta tomó cuanto dinero pudo y teletransportó de vuelta su mano, junto a una nada despreciable suma de dinero.

Carol sonrió y después de echar ese dinero a su mochila comenzó a saquear algunos discos de música, hasta encontrar algunos de sus bandas favoritas, solo por el hecho de tener, además de quedarse con un par de objetos de valor, lamentablemente no encontró una chuchería mayor, pero tampoco tenía necesidad de más.

Aunque una vez ladrona, no podía evitar sentir el placer. Su penthouse con baño de burbujas la podía esperar unos minutos más mientras ella continuaba transportando su mano hasta la parte baja y regresando a la parte superior con objetos hasta casi dos horas cercanas al amanecer.

"Will somebody, let me see the light within the dark trees' shadows and what's happening? Looking through the glass find the wrong within the past knowing…"

Claro que lo dejo como última opción, pero ya no le quedaba nada al señor Loud, el dinero de su última paga, sin hacer ningún solo gasto adicional a la casa, había sido totalmente erradicado del mapa. Necesitaba dinero y cuanto antes mejor. No podía simplemente conformarse con ser conserje en una gran empresa, necesitaba algo inmediato. Lo único que debía hacer era pasar ciertos test físicos, alguna inyección de tratamiento experimental y tendría unos cuantos grandes en sus bolsillos. Aunque para su, no tan grata sorpresa, en la fila de espera, había una cola de por lo menos veinte metros de larga.

No le gustaba mucho esperar, pero lo estaba haciendo de maravilla, considerando que la mayoría de los que salían de aquella puerta eran gente molesta y cargados de odio, posiblemente por no haber pasado las pruebas, aunque sorpresivamente para el señor Loud, ninguno de los que se quedaban adentro volvían a salir.

Detrás de él en la fila se encontraba un joven alto de cabello castaño, el cual miraba demasiado a su alrededor, cosa que al principio el señor Loud no le importó, pero después de la quinta vez que ese joven detrás suyo casi espía lo que había en su celular, tuvo que quejarse.

—Disculpe buen hombre, ¿Podría por favor dejar de mirar a mi celular?—dijo el señor Loud molesto.

—Lo lamento, la costumbre.—dijo el joven, no mayor a veinticinco años, sudando mucho—Antes solía trabajar de banquero, y no confío en lo que tengo a mi alrededor.

—¿Banquero? ¿Tan joven?—dijo el señor Loud sin creérselo.

—Sí, es bastante sencillo entrar siendo joven.—dijo el chico haciendo de lado eso—A menos claro, que te vinculen con el robo a mano armada y el derrumbamiento del banco…

La conversación pudo haber terminado ahí, pero el señor Loud estaba intrigado por un pequeño detalle, recordaba haber visto hace un par de meses como un banco era derrumbado debido al ataque de un payaso con mascara.

—Así que… ¿No robaste en tu banco?—preguntó el señor Loud lanzando una risita culpable al final.

—Lo único que he robado recientemente ha sido su atención.—contestó el joven molesto—Aparentemente encontraron restos de ADN míos entre los escombros, y mi tonto jefe dijo que no podían arriesgarse a que los vincularan a ellos con el duende verde…

—¿Duende verde?—dijo sin entender el señor Loud.

—El que robó el banco, un tipo de color verde, con orejas punteagudas y traje morado.—describió el joven—Oh ya da igual, por culpa de ese tonto payaso no solo casi muero y perdí mi empleo, sino que también perdí mi presitigio, aparentemente recursos humanos me fichó como posible complice del Duende, con tal de limpiarse sus sucias y asquerosas manos.—dijo molesto el chico mientras se movían en la fila—¡Si yo pudiera legalmente podría decir verdaderos crímenes que cometieron esos sucios cerdos.—dijo lleno de rabia.

—Te entiendo…—dijo el señor Loud—A mí me despidieron porque soy padre de once, y "tu seguro social es demasiado caro", solo por eso decidieron que yo ya no era útil después de veinte malditos años rindiendo frutos.—dijo también molesto—Tranquilo niño, no creas que tu caso es único, es algo que se repite, muchas veces, a los grandes no les importas realmente.

—Por fin alguien que me entiende.—sonrió el joven—Me llamo Larry Burton Queen.—se presentó el joven.

—Lynn Loud, sin segundo nombre.—le estrechó la mano el señor Loud—Un momento, lo del banco fue hace casi 3 meses, ¿No?

—Como por mediados de agosto, sí.—dijo Larry al hombres mientras volvían a avanzar—¿Por qué?

—Es que, ¿Cómo te has mantenido a flote?—dijo el señor Loud antes de comenzar a frotar sus dedos.

—¿Dinero? Oh muy fácil, tengo un talento nato con el arco, doy clases en las afueras de Nueva York, no hay mucha gente interesada, pero peor sería nada.—admitió él.

—¿Arco? Interesante, mi hija que es música, también tiene un talento excepcional, pero aun no encuentra como canalizarlo para poder volverlo un estilo de vida.

—Puedo entenderla, ¿Cuánto tiene? ¿Veinte? ¿Veintidós?—comenzó a preguntar algo emocionado.

—Quince.—dijo el señor Loud levantando mucho su ceja mientras seguían avanzando, cada vez estaban más cerca, ya solo faltaba otro grupo antes de que ellos pudieran entrar.

—¿A los quince intentando emprender? ¡Usted debe estar muy orgulloso!—dijo Larry sonriendo y dándole unas palmadas al señor Loud—Yo a esa edad iba con mis padres para pedirles dinero por una play station.

—Ja, como gira el mundo, ¿No?—dijo el señor Loud al mismo tiempo que les tocaba a ambos junto a otros ocho en la fila entrar—Suerte señor Queen.

—Suerte señor Loud.

Tal vez no iba a ser un mal día para el señor Loud, tal vez todo podía mejorar… De no ser porque una vez que registraron su nombre, en la oficina de Norman Osborn sonó un pitido. Para su mala suerte, el señor Osborn estaba presente y decidió atender ese pitido.

—Así que Loud, vuelves arrastrándote ante el que te pisoteó.—dijo Norman complacido—Eres valiente como para venir a mi morada… O debes estar muy desesperado…—comenzó a sopesar—Por un lado, si te tuviera, tendría el control total de tu Lisa… Por otro no tengo ningún lugar para inútiles desechables dentro de…—se detuvo un momento a pensar para luego accionar el comunicador—Weasley.

—¿Si señor Osborn?—habló desde el otro lado la misma voz que Flint Marcus escuchó.

—¿En qué proyecto estás trabajando justo ahora?—preguntó Norman satisfecho.

—En el proyecto SandMan.—contestó el tal Weasley—Tenemos un candidato que puede ser ideal.

—¿Qué paso con el último?—dijo el señor Osborn molesto.

—Murió.—contestó Weasley como si nada—No tenía el carácter necesario.

—O esa máquina no sirve, esta es tú última oportunidad para construir una armadura bio integrada Weasley.—dijo Norman furioso.

—No se preocupe señor Osborn, estamos preparando todo para que no pase lo mismo que la anterior vez, en una semana tendrá su armadura. —dijo con orgullo la voz.

—No espero menos Weasley.—dijo con tono firme Norman—Por cierto, del proyecto anterior, ¿Encontraron candidatos?

—Lo lamento señor Osborn, aun no hay alguien lo suficientemente loco como para usarla…—dijo el señor Weasley molesto—¿Estoy despedido?

—No, solo puedo culparte de que intentaste buscar gente que valora su vida y no se arriesgará toda su vida por un solo caballo, ¿Acaso se lo ofreciste a alguien civil o seguiste esos tontos protocolos?—preguntó Norman.

—Señor Osborn…

—Está bien, tengo un candidato Weasley, es hora de terminar la fase 1.

"We are the youth. Cut until it bleeds, inside a world without the peace facing a bit of the truth, THE TRUTH"

Aquella mañana de viernes la joven Luna Loud llegó al centro comercial gracias a que Leni la llevó con ella. Llevaba toda la semana intentando conseguir diferentes trabajos en música, pero ninguna asociación había querido llamarle de vuelta, y todavía no estaba lo suficientemente desesperada como para empezar a tocar en bares pequeños. Además de que le faltaban algunos años para legalmente estar en ese tipo de ambientes, ella aún era joven.

Le sorprendió encontrar muy pocos carteles de "Se busca empleado", era como si las empresas no quisieran contratar a los transeúntes, tenía sentido para ella, seguramente si mostraran ese cartel estarían invitando a pasar, y si algo aprendió de su fallida entrevista en esa sucursal de helados cercana a su casa, era que las empresas necesitaban mucha iniciativa, cosa que luego no corresponderían sino con explotación laboral forzada.

Le sorprendió encontrar la tienda dedicada a música, que tanto había sido su sueño visitar de niña, totalmente vacía con un cordón policial. Frente a ella se encontraba una chica rubia, mirando el desastre igual que ella.

—¿Qué paso aquí?—preguntó Luna a esa chica, notando que al final de su cabello rubio tenía unas lindas extensiones celestes—¿Quién haría algo así a este precioso lugar?

—Bueno, están haciendo una investigación y nadie me aviso.—dijo la otra chica con los brazos cruzados—Parece que uno de mis compañeros se robó varios discos musicales y casi todo el dinero de la caja registradora.

—¿Enserio? Que horrible.—dijo Luna molesta—Es una tienda de música, no es un negocio muy fácil de sostener, es caer bastante bajo robar uno.

—Pienso igual que tú.—dijo la chica rubia—Soy Sam, por cierto.

—Sam te presento a Luna; Luna, Sam.—dijo fingiendo hablar como un mediado provocando que la chica llamada Sam riera—¿Tu trabajabas aquí?

—Afortunadamente el día que robaron fue mi día de descanso, así que dentro de todo soy básicamente la única empleada, aparte del jefe, que queda en esta tienda, pero insisto, pudo avisarme…—dijo molesta comenzando a marcar su celular—Ahora no sé si abrirá hoy o se esperará al lunes y no contesta su teléfono.

—Si quieres podemos ir a comer algo, te ayudo a esperar.—dijo Luna mostrando una sonrisa de medio lado.

Sam volteó a verla, como si la estuviera escaneando de arriba abajo, eso provocó nervios en Luna, pero aparentemente pasó por el filtro ya que rápidamente Sam le sonrió y asintió con la cabeza, al mismo tiempo que colgaba el teléfono, de todas maneras, su jefe no le contestó. Pero aquella chica Luna parecía alguien agradable para salir a comer.

"NATURAL… A BEATING HEART OF STONE"

Después de casi una semana de búsqueda feroz, ni el ladrón de pelo blanco, ni Flint Marcus habían aparecido, aunque los robos seguían aumentando por ciertas zonas del centro de la ciudad, así que entre Lincoln y Peter vieron un mapa y comenzaron a definir una circunferencia.

—Bueno si ese ladrón robó en esta tienda, tuvo que pasar forzosamente por el tejado para no ser visto por las patrullas que andaban por la zona.—comentó Peter analizando el mapa desde la comodidad de su casa mientras que Lincoln iba por el tejado de una zona departamental—Se va a hacer tarde, mañana deberías continuar con tu búsqueda amigo…

Pero Lincoln ignoró la advertencia de Peter, se sentía con la responsabilidad de resolver al menos un problema grave de la zona donde vivía todos los días podía aportar al menos algo en esa ciudad llena de criminales, pero toda gran amenaza que apareciese parecía como un muro infranqueable para Lincoln. Claro que se había enfrentado muchas veces al Duende Verde, pero nunca lograba ganarle, era como si su enemigo ya tuviera todo fríamente calculado y no le temblara el dedo ante realizar ciertas acciones, por más horribles que fuera, que le otorgaran la victoria.

Perdió varias veces contra el duende, fue incapaz de que Flint Marcus se quedara en la cárcel, fue apalizado por ese tal Mysterio y ahora dejaba en libertad al maldito ladrón de cabello blanco.

Tal vez eso era lo que más le molestaba, alguien con ese color de cabello debería ser visible a un kilómetro a la distancia, bien lo sabía él teniendo su cabello blanco, pero claro, Lincoln debía estar tonto, o ciego, tal vez ambos. No había duda alguna de su incompetencia, jamás lograría nada si…

De repente se detuvo en una grúa, le sorprendió ver una figura femenina subiendo por la pared del periódico donde su amigo Peter trabajaba. Rápidamente recordó que el mechón de cabello que había encontrado era blanco y largo, por lo que todo el tiempo se olvidó de algo importante, era muy probable que no buscase un ladrón, sino una ladrona. Lincoln se acercó con cuidado de no hacer ruido, saltando al edificio de al lado donde había visto esa oscura figura.

—Lincoln, ¿Me escuchas? ¿Lincoln?—intentó continuar la conversación Peter, provocando que Lincoln decidiera cortar la llamada, tenía que estar atento.

Notó como la figura femenina vigilaba hacia todas las direcciones para asegurarse que nadie la hubiera seguido, pero Lincoln podía jugar también ese juego, así que se ocultó detrás de un contenedor rojo, provocando que cuando la mujer volteara a su dirección ni siquiera le prestase atención.

Lincoln se dispuso a ver cuál debía ser su método de robo, pensando que podía hacerle frente a la mujer que robaba en lugares cerrados. Para su sorpresa la mujercita, porque mientras más se acercaba, más joven le parecía, tal vez tres o cuatro años mayor que él; estaba simplemente moviendo su brazo al azar desde la parte de arriba… Aunque eso no lo hubiera asustado de no haber visto que su brazo terminaba en una suerte de muñón donde debería estar su mano derecha.

Pensó que tal vez aquella chica de pelo blanco no debía ser la ladrona, aunque eso no explicaba cómo era posible que ella escalara el edificio por fuera solo para hacer un extraño ritual de baile. La gente en esa ciudad podía enloquecer gravemente con el tiempo suficiente y…

Fue sorprendido cuando repentinamente hubo una explosión de aire, apenas una brisa, pero al levantar su mirada no pudo creer lo que encontró, no solamente la chica había recuperado su mano derecha, provocando que el muñón de antes desapareciera totalmente, sino que también había regenerado una suerte de bolso de dama bastante lujoso.

Lincoln dedujo que aquello no había sido un ritual mágico, o un superpoder regenerativo, de alguna manera esa chica había teletransportado su mano al edificio de abajo y vuelto a transportar cargando una bolsa de mujer. Su confirmación de ese pensamiento fue cuando la chica comenzó a revisar las pertenencias.

Normalmente a muchos hombres les costaría pelear contra mujeres, pero Lincoln ha tenido diez hermanas a lo largo de su vida, para él las reglas del pasado de que no debía hacerle daño a una mujer no tenían validez cuando una injusticia se estaba aplicando. Y él sabía que esa ladrona no estaba haciendo algo bueno.

Lanzó una telaraña bomba cerca de la chica, para su sorpresa antes de que el proyectil llegara desde el otro edificio rebotó durante un segundo y siguió su camino. Con solo ese pequeño ruido la misteriosa muchacha volteó velozmente y saltó hacia adelante, esquivando por poco la explosión expansiva del artefacto. Rápidamente dio vuelta y tomó una especie de ventosas que acomodó en sus manos, y se lanzó del edificio.

—¡Hey señorita!—gritó Lincoln molesto saltando al otro edifico e impulsándose en la esquina del edificio, buscando donde podría estar aquella chica.

Encontró que una de las ventanas superiores estaba abierta y entró al edificio departamental, al fondo del pasillo las puertas del ascensor fueron cerradas, fuera de este había una de las piedritas de decoración de la bolsa que había robado esa mutante.

"YOU GOTTA BE SO COLD"

Ya habían pasado tanto el señor Loud como su recién adquirido amigo cuando tuvieron que comenzar a hacer distintos tipos de pruebas. Para la sorpresa del hombre, él continuaba sin dar la talla que otros sujetos como el mismo Larry lograban. No pudo con las pesas después de los cien kilos y no resistió la caminadora a máxima velocidad por más de diez minutos. Pero el señor Loud siguió luchando, curiosamente le tocó una ronda de ajedrez profesional y venció sin problema al sujeto enfrente suya. Seguidamente perdió casi de paliza quién daba con más fuerza un golpe. Una pequeña competencia de arquería ocurrió, quedando el señor Loud en tercer lugar, y su amigo Larry en primero con mucha diferencia de los demás.

—No mentías con lo del arco.—dijo el señor Loud a su joven amigo mientras ambos respiraban un poco y bebían agua entre mucho sudor—¿Cuántas pruebas faltan?

—Bueno, ya eliminaron a cuatro de nuestro grupo, no debe faltar mucho antes de que nos den resultados, ¿Verdad?—dijo optimista el banquero Larry.

Para mala suerte de ambos, un señor un poco más bajo que ambos, de cabellera roja, lentes y acento británico, se acercó a ambos con un sujetador de papeles y un rostro de molestia.

—Oh no…—dijo Larry temiendo que expulsaran a ese hombre.

—Señor Loud, señor Queen me presento antes ustedes como el señor Weasley, ¿Podrían acompañarme?—dijo el hombre mirando al portapapeles, provocando que ambos sujetos se miraran extrañados.

—¿No somos aptos para las pruebas?—dijo decepcionado el señor Loud molesto de haber desperdiciado todo el día.

—Al contrario, son los únicos candidatos que pasaron las pruebas.—dijo el hombre con una sonrisa en el rostro—Pero si hacemos el anuncio público nunca falta quienes utilizan la violencia para hacer al jurado cambiar de opinión.—dijo como si fuera lo más normal, guiándolos a una pequeña habitación oscura.

En ese lugar solo había tres sillas y una mesa, dos del lado más lejano a la puerta y una en el centro de la habitación. Ambos hombres se sentaron en las dos sillas alejados, al mismo tiempo que esperaban que el señor Weasley arreglara asuntos en la parte externa. Pasaron casi cinco minutos en total silencio, cuando el hombre pelirrojo volvió a la habitación cargando un maletín.

—Buenas tardes caballeros, parece que hemos encontrado dos candidatos ideales.—dijo sonriendo con calma—Aunque claro, deberán hacer más pruebas, como de disparo, o de control de saltos… Al menos usted señor Queen.

—¿Pase las pruebas?—preguntó el joven Larry emocionado.

—Por supuesto, ¿Está familiarizado con el término super soldado?—preguntó entonces el señor Weasley tomando asiento.

—No…—tuvo que admitir el joven.

—Yo sí.—dijo el señor Loud abriendo de par en par los ojos, no podía ser cierto aquello.

—La juventud olvidó al viejo Capitán señor Loud.—dijo el señor Weasley como si fuera lo más normal acomodando sus lentes y con brillo extraño en sus ojos—Señor Queen, necesito que firme estos papeles, donde acepta los riesgos que conllevarán estos experimentos fármacos.

—¿Nada letal?

—En su mayor parte del procedimiento, no.—dijo el señor Weasley con una sonrisa—Pero debe estar consciente que hay una parte delicada cuanto menos.—lanzó una sonrisa bastante serena, como si para él la vida de Larry no importase lo suficiente como para no firmar.

—Vaya, un tratamiento un poco extraño.—dijo el joven comenzando a sudar—¿Entonces los dos usaremos este tratamiento?

—Oh, no, el señor Loud estará en otra división, su puntería y estrategia lo volvieron candidato para las pruebas en armaduras de última tecnología.—dijo el sujeto pelirrojo mostrando una sonrisa con todos sus dientes—Aunque claro, dar más detalles sería ilegal, yo solo les estoy diciendo a qué se arriesgan.

Fue entonces que Larry firmó los papeles y el señor Loud vio asustado como dejaba todo en el mismo lugar que se lo habían dejado.

—No se arrepentirá señor Queen, siga este pasillo hasta el fondo.—dijo presionando un botón metido en su reloj, abriendo a espalda de ambos un corredor blanco que iba hacia abajo con una pequeña rampa.

Cuando el señor Loud y Larry Burton volvieran a encontrarse todas sus vidas habrían cambiado. Pero en aquel momento el joven se despidió del contrario como si nada. La puerta terminó de cerrarse y solo quedaron el señor Loud y el señor Weasley en esa pequeña habitación.

—Usted señor Loud, por sus antecedentes, como mencioné, fue seleccionado para testear armaduras de alta tecnología.—dijo comenzando a rebuscar en su sujetador de papeles el contrato de confidencialidad.

—¿Qué clase de armaduras? ¿Cómo las de ese millonario Iron Man?—dijo el señor Loud emocionado al imaginarse en esa armadura de vuelta con su familia.

—¿Qué?—se sorprendió Weasley para después lanzar una carcajada sólida y firme—No, no, no, nuestras armaduras no son tan refinadas, aún.—aclaró rápidamente Weasley—Aunque… Sí, usted podrá volar.

—¿Volar? ¿De verdad?—dijo el señor Loud emocionado.

—Depende, ¿Qué tanto le gustan los buitres?

"TO MAKE IT IN THIS WORLD"

Abrió las puertas del ascensor de golpe y decidió saltar, encontrándose con que estaba tan solo un piso más abajo detenido, abrió una compuerta que le permitía ver el interior, la puerta estaba abierta de par en par y la figura femenina vestida de negro salía corriendo a toda prisa. Lincoln saltó y rodó por el suelo hasta llegar al pasillo principal, donde todas las puertas se encontraban cerradas. Al final del pasillo la mujer ladrona estaba aún corriendo de él dirigiéndose a las escaleras de mano.

El chico solo lanzó su telaraña y se impulsó directamente hasta casi darle el golpe a la chica, pero fue esquivado rápidamente. La joven comenzó a rodar escaleras abajo ya con poca gracia, fuera quien fuera, no debía estar acostumbrada al combate.

El joven se lanzó encima de ella, solo para encontrar que la chica tampoco iba a rendirse e hizo desaparecer su mano, para que esta se teletransportara al rostro de Lincoln. Tapando sus ojos y provocando que el joven se golpeara contra el muro que tenía en frente fuertemente.

Al haber chocado a tanta velocidad todo el mundo de Lincoln comenzó a dar vueltas. Lincoln dejo de sentir el agarre de esa suave mano al mismo tiempo que llevaba a su frente su mano, pudo sentir algo de líquido, no mucho. Iba a estar bien siempre y cuando se dejara el cabello largo y ocultara ese golpe… Le tomó casi veinte segundos volver a levantarse, otros cinco en lo que abría y cerraba los ojos antes de volver a la realidad.

Estuvo a punto de tirarse cuesta abajo por las escaleras, cuando escuchó claramente que las puertas del elevador volvían a ser abiertas. Lincoln no tuvo tiempo que perder, intentó terminar el tramo de las escaleras antes de llegar al piso inferior, ahí nuevamente todas las puertas estaban cerradas, había un carrito de limpieza fuera de una habitación y el contador del elevador continuaba descendiendo.

Lincoln volvió a abrir la puerta del elevador por la fuerza, apuntó al techo con su telaraña y luego comenzó a descender con una mano apuntando al techo y la otra en su cabeza, el sangrado continuaba. Finalmente, cuando llegaron al primer piso, Lincoln aterrizó y volvió a pasar por la misma compuesta que antes había utilizado para ingresar. Las puertas estaban a punto de ser cerradas, pero Lincoln puso su mano para evitar que se cerraran y entonces comenzó a apuntar con su lanzatelarañas de uno a otro lado del lobby principal.

Sin darse cuenta varios guardias apuntaron a él con sus armas de fuego listas.

—¿Qué es esto?

—¡¿SpiderKid es el ladrón de Queens?!—gritó uno de los oficiales pasmado.

—¡Pues claro! ¡El daily buggle no mentía, solo aparenta ser bueno!—gritó otro guardia más dispuesto a disparar.

—Señores, señores, este es un gran malentendido.—dijo Lincoln dando un paso hacia atrás y notando que las puertas del elevador seguían abiertas—Yo estaba persiguiendo a la chica que…

—¡Disparen!—ordenó el hombre que antes lo había culpado.

Lincoln rápidamente dio media vuelta, una voltereta al suelo y con sus brazos se impulsó de vuelta por la rejilla del elevador, subió dos pisos antes de comenzar a notar que los policías, en la parte baja, disparaban a través del metal del elevador, por lo que sabiendo que no tenía más opción abrió la puerta en el cuarto piso, sintiendo caliente parte de su espalda, luego se daría cuenta que un disparo le rozó la espalda y le dejo cicatriz. Miró al fondo del pasillo donde había una ventana, sin esperar saltó y sintió que los cristales rodeaban su cuerpo e intentaban consumirlo en dolor.

Lincoln lanzó una telaraña y comenzó a cabalgar entre edificios, sintiendo un fuerte dolor en su estómago, pero no porque estuviera herido, estaba prácticamente intacto quitando su frente y la marca al rojo vivo en su espalda. Donde estaba más herido era mentalmente, estuvo tan cerca de detener a esa estúpida ladrona, pero la dejo ir…

Hasta ese entonces Lincoln había podido derrotar con simpleza a ladrones de pacotilla, ella era una mutante apenas unos años mayor que él, ni siquiera con super fuerza o tecnología avanzada como Mysterio y el duende, simplemente Lincoln había fracasado nuevamente. Sintió lágrimas amargas bajar por su rostro, eran solo de la vergüenza. Volvió a su casa sin contestar ninguna de las varias llamadas que Peter Parker le dedicó. No estaba de humor.

Era un fracaso como SpiderKid, un chiste y nada más. Lincoln nunca iba a ser grande con esas habilidades.

Lo que Lincoln no vio fue que ella nunca estuvo en ese ascensor, todo ocurrió momentos antes cuando él se dio el golpe en la frente y quedó unos segundos desorientado: La joven peliblanca siguió corriendo por el pasillo, teletransportó su mano de vuelta a su cuerpo y llamó al ascensor nuevamente, la puerta fue abierta de par en par, pero esta vez el niño araña se escuchaba recuperándose del golpe, Carol presionó el botón del piso más bajo y corrió a ocultarse detrás de un carrito de la limpieza.

"YEAH, YOU'RE A NATURAL. LIVING YOUR LIFE CUTHROAT"

El señor Loud y Weasley estaban frente a una maleta abierta de par en par, había varios casilleros alrededor.

—Vaya, definitivamente es un modelo atractivo.—dijo el señor Loud analizando la armadura.

—La usará para su primera misión la semana que viene, algo simple.—dijo Weasley con simpleza—No se preocupe.

—¿Misión?—dijo el señor Loud sin entender.

—De eso no se preocupe, por ahora vístase Loud, y sobre todo no nos decepcione.—cerró la puerta del vestuario.

El señor Loud se quitó sus zapatos primero, desatando las cintas canturreando una canción algo brusca pero que había escuchado de su hija Luna, pensó en cada uno de los rostros por los que hacía esto: Rita, Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lucy, Lana, Lola, Lily; las únicas mujeres por las cuales lucha día a día, incluiría a su madre si ella siguiese con vida. Le agradaba todas habían adquirido algo de él o de su esposa, Lori tenía la misma capacidad de plantar cara a las adversidades, Leni siempre buscaba una solución a pesar de las dificultades, Luna amaba la cultura británica que adoraba cuando él era universitario. Las tres incluso ya estaban comenzando a dar sus primeros pasos para abandonar su pequeña madriguera…

Puso unas botas metálicas, sorprendentemente ligeras y cargadas con unas garras grandes y fuertes que podrían pasar como cuchillas fácilmente.

"YOU GOTTA BE SO COLD. TO MAKE IT IN THIS WORLD"

En la residencia Santiago, estaba Bobby descansando en el sofá demasiado cerca de donde su padre solía recostarse. Debían de ser casi las cuatro de la mañana, pero Bobby acababa de llegar de su trabajo de "seis" horas como recolector de basura en el central park, sorprendentemente pagaban bastante bien. El chico solo quería recostarse para mañana a las 8 de la mañana ir al negocio de jardinería de la señora Clayton, hacer cuatro horas de pizzería en la tarde y tener finalmente la noche del sábado libre. Podría aprovechar para hacer una tarea que su profesor de historia les había dejado para el fin de semana, o tal vez…

Su teléfono celular sonó, sorprendiéndolo en el acto.

—Bobby.—gritó llena de euforia su novia Lori Loud—Bobby, Bobbito osito.

—Lori bubú…—dijo agotado recostando su cabeza en el sofá—¿Qué ocurrió?

—A que no adivinas.—dijo Lori emocionada—¿Recuerdas nuestra reservación en el Fornera Vine?

—¿La de diciembre?—dijo el chico cerrando los ojos, apunto de caer—Sí, ¿Qué paso Lori?

—Parece que una pareja canceló reservación Bobby osito, me mandaron un mail hace unas horas informando que podíamos mover nuestra reservación la semana que viene, y justamente un sábado en la noche.—dijo llena de emoción dando saltos de alegría.

—¿Cancelaron una cita en el Fornera Vine?¿Quién?—se preguntó Bobby.

—No lo sé, pero acepté, quería informarte apenas llegarás a tu casa para que tuvieras una buena noticia antes de dormir.—dijo Lori ilusionada—Sé que estás cansado osito, duerme bien.

—Duerme también Lori, nos veremos el próximo sábado…—dijo antes de siquiera colgar cayó rendido y comenzó a roncar.

Bobby no pudo ver que su hermana Ronnie se había despertado para recibirlo y estaba escuchando todo desde la distancia con los ojos entrecerrados. Por supuesto que Bobby iba a olvidarse de ella, pensó en su interior.

"YEAH, YOU ARE A NA TU RAL"

El señor Loud entonces pensó en su hija Luan, definitivamente ella había adquirido su mismo sentido del humor. Un poco sus pensamientos pasaron a su hija Lynn Junior, que heredó su muerto espíritu deportista, de no ser por ella, él nunca hubiera vuelto a tocar un estado. Y claro, también tuvo que pensar en su hija Lucy, la cual de hecho sacó bastante más de su madre.

Se acomodó unos pantalones verdes de metal negro, igual de ligeros, pero con unas membranas que iban desde su entrepierna hasta el tobillo.

"Deep inside me, I'm fading to black, I'm fading."

Al llegar a su casa Lincoln prácticamente estaba muriendo de frío, no había lloviznado y aun así su cuerpo estaba medio entumecido, logró abrir la ventana pequeña de su habitación y entró como contorsionista. Ya eran pasadas las doce de la noche, no iba a arriesgarse a que su padre volviera a descubrirlo, ya tenía de por sí demasiados problemas siendo un incompetente SpiderKid, como para agregar los regaños de su padre.

Estaba molesto consigo mismo, ¿Cómo pudo dejar que esa ladrona cualquiera se le escapara? ¡Él era el defensor de Queens! O al menos lo era hasta que apareció el tonto duende verde, desde que esa rata de alcantarilla llegó a la ciudad, mataron al tío de Peter, destruyeron un banco, hubo un tiroteo que terminó en pleno corazón de la ciudad, atacó Mysterio, su hermana Lisa quedó hospitalizada, y el tonto de Norman Osborn estaba subiendo en popularidad para hacer que la gente le tuviera miedo a personas como él.

Y no pudo hacer nada para frenar todo eso, intentó con todas sus fuerzas evitar hubiera lastimados, pero él solo no bastaba.

Lincoln tenía una responsabilidad, ser SpiderKid.

Él no tenía derecho a ser un niño, o adolescente o lo que fuera, tenía esa habilidad y solo podía ser eso, de lo contrario, no tendría nada, volvería a ser el Lincoln invisible que fue durante casi once años… Ocultó la cara debajo de su almohada, en parte para detener el sangrado, otra parte para evitar volver a pensar en el niño tonto que alguna vez fue, odiaba eso de su pasado.

"Took an oath by the blood of my hand, won't breakt it."

Se permitió entonces pensar en sus gemelas, Lola y Lana, ambas eran tan idénticas físicamente, pero tan dispares mentalmente que parecían polos totalmente opuestos, y eso provocaba que el señor Loud riera siempre que pensaba en ellas. Obviamente la que sacó más de él fue Lana con su pasión a arreglar coches y tuberías. En su repertorio de recuerdos de por quienes estaba haciendo eso, se encontraba sus dos hijas menores, tanto Lisa como Lily. Lily aun era muy pequeña, lo único que sabían de ella en sus gustos es que podía ser bastante manipuladora para obtener lo que quería con ternura, definitivamente eso era de su madre. La más parecida a él, lamentablemente era Lisa.

Si el señor Loud estuviera en su casa y no en medio de quién sabe donde de una instalación secreta, probándose una armadura experimental, no hubiera creído que él y Lisa tenían algo en común. Pero lo tenían, y eso era la ética de ambos. Él sabía que todo lo que Lisa quería hacer era prestigioso y necesario para ella, aunque solo fuera una niña estaba dispuesta a ser lo que fuera por su bien personal… La cosa es que mientras él se acomodaba una pechera de cuero con propulsores a los lados y unas alas membranosas verdes en la parte trasera, pudo entender finalmente a su hija Lisa.

Solo faltaba una pieza.

Una última lucha.

"I can taste it, the end is upon us, I swear. Gonna make it. I'M GONNA MAKE IT…"

Lincoln no podía volver a ser el niño tonto y nerd que era antes, no le importaba la popularidad, no le importaba la escuela, lo único importante era el legado que su abuelo había dejado sobre él cuando murió tres años atrás. Aun recordaba esa frase, aunque en su mente apareció otra más reciente de su padre:

Los hombres de verdad nunca rompen una promesa.

Él no podía rendirse y sentir pena por sí mismo, había hecho varias promesas, entre ellas vengar la muerte del señor Parker, convertirse en un mejor héroe, mejor hermano y estudiante. Todo aquello parecía imposible para él, pero tenía que haber un equilibrio. Y Lincoln estaba dispuesto a encontrarlo, no podía permitirse seguir perdiendo contra ladronzuelos o villanos cualquiera. Agregó una última promesa además de renovar las viejas: La siguiente gran batalla que tuviese, sin importar cuanto costase, no iba a dejarla hasta ver en la cárcel al ladrón, asesino o lo que sea que tuviese que enfrentar.

Fuera ese granuja, la ladrona de blancos cabellos, el Duende Verde, Flint Marcus, Mysterio, o cualquiera que se pusiera enfrente. No podía seguir perdiendo, debía mantener esa ciudad a salvo, no condenarla al infierno. ¡Él iba a luchar más duro contra todo lo que tuviese enfrente! En la mañana, haría su tarea antes de hacer el chequeo matutino, y se daría tiempo con sus hermanas, no podía seguir negándose a sí mismo. Pero tampoco podía negar la responsabilidad de proteger la ciudad siendo SpiderKid estaba haciendo lo correcto.

Solo de esa manera podía mantenerlas a salvo. A sus hermanas.

" NATURAL"

Si había cometido un fallo, tal vez ese era Lincoln. No le gustaba pensar de esa manera, pero ciertamente a esa edad tanto Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn e incluso Lucy ya habían establecido los patrones que las definirían como adolescentes y eventualmente como adultas, de eso estaba seguro. Pero Lincoln no parecía madurar, solo parecía estar cayendo en algo que él no podía entender. Estaba seguro que su hijo no podía drograrse, pero entonces, ¿Por qué desaparecía tan constantemente? ¿A dónde iba? ¿Qué ocultaba? ¡Era la primera vez que un descendiente suyo se comportaba de esa manera! Y el señor Loud estaba molesto, porque de no ser por ese mismo comportamiento, igual no hubiera hecho falta estar ahí en esa bodega, con el traje casi completo.

Los hombres de verdad nunca rompen una promesa. Era algo que solía decir Lynn Loud a sí mismo para mantenerse cuerdo en su casa, y la promesa que hizo en el nacimiento de todas y cada una de sus hijas e hijo, fue una muy simple. Haría todo lo que estuviera a su alcance para que ellos fueran felices, para protegerlos de la pobreza y la desgracia.

Tomó el casco con fuerza y lo acomodó en su cabeza. Tenía libre la boca y su pronunciada nariz en forma de pico. Se miró al espejo y reconoció la figura de buitre que tenía, una combinación animal con tecnológico. En el reflejo pudo ver a toda su familia, viva o muerta. Y sonrió. Estaba haciendo lo correcto.

Solo de esa manera podía mantenerlas a salvo. A sus hijas.

"A beating heart of Stone. You gott be so cold. To make it in this world."

"Yeah, you're a natural. Living your life cutthroat. You gota be so cold"

"CAUSE YOU'RE A NATURAL"

Continuara…

Notas: Lamento la duración, pero me emocione demasiado. Y para los que quieran más de Lincoln, estoy feliz de anunciar que el siguiente capítulo el foco será casi exclusivamente en está complicada relación padre—hijo. Gracias por su aceptación, sobre todo gracias a Arokham, Penguin Arrow, J0nas Nagera, ManuJM y a Sam the Stormbringer por ayudarme en los momentos difíciles con este fic, gracias.

*Fe de erratas: Me la pase diciendo Marcus Flint cuando era Flint Marcus, lo lamento tanto, corregido.