Spectacular Lincoln Loud

Capítulo 8 The Nights (Avicii)

Nota: En este momento se está realizando la traducción de este fanfic en inglés por mi amigo ManuJM33, yo personalmente quiero felicitarlo y también que si alguien quiere recomendarlo a un angloparlante, me muero de felicidad. Gracias amigo, muchas gracias.

"Once upon a younger year. When all our shadows desappeared."

—¡Te lo dije McBride!—entró el Capitán Stacy a la habitación con una edición del Daily Buggle de esa mañana—¿No estaba yo en lo correcto?

El oficial McBride suspiró hondo para luego dar un largo trago a su café matutino, había tenido una noche difícil con su esposo gritando en sueños tonterías varias, pero tenía que trabajar. Después de un largo suspiro tomó el periódico y vio en el titular, con grandes letras.

—El increíble ladrón araña…—leyó en voz alta—No lo creo.

—Tienes que creerlo, confirmé con el departamento de Harlem, cuatro oficiales afirman haberlo visto bajando por un ascensor en un edificio con seguridad privada.—dijo el capitán rápidamente—No puedes confiar en nadie Harold

El señor McBride comenzó a leer la nota, viendo que efectivamente el edificio fue atracado por el niño araña, el mismo que hace tan solo una semana él había defendido de no haber robado. El señor McBride se sintió como un idiota, pero aun así le gustaba pensar que no estaba del todo mal, sino que el niño simplemente estaba haciendo algo más que no fuera robar… Aunque las pruebas estaban claramente en contra del niño.

—Te aconsejo que protejas a Clyde así como yo lo hago con Gwen, no quiero que ese niño la secuestre a ella.—dijo el Capitán Stacy impaciente.

—No sabemos la versión del niño.—dijo confiando el oficial McBride.

—Un mutante que abusa de su poder y fama para robar, creyendo que nadie lo detectaría.—dijo con simpleza el capitán yendo a su despacho—Al menos esta semana ha sido tranquila desde el incidente.

En ese momento el Capitán Stacy no sabía lo que estaba a punto de ocurrir, pero algo era claro, para él toda duda sobre si el niño enmascarado era bueno o malo quedaron disueltas. Tenía que celebrarlo de alguna forma.

"The animals inside came out to play"

Desde otro punto lejano de la ciudad se encontraba Marcus en una revisión médica para saber si iba a ser resistente o no a las pruebas que debían hacer con él, para su sorpresa el médico que lo atendía era bastante joven y amigable. Incluso tenía una hija de no más de cuatro años que estaba dibujando tonterías en un pisapapeles, fingiendo ser igual que su padre.

—Señor Flint.—habló la pequeña en tono formal—¿Ha consumido drogas o tenido relaciones sexuales recientemente?

El señor Marcus se quedó sorprendido por aquel interrogatorio de parte de la niña, primero se limpió el oído, pensando que el fallo estaba ahí, después la cabeza, hasta que el médico real le impidió seguir haciendo eso.

—Usted debería preguntarme eso doctor, no la niña.—dijo el hombre molesto con el médico.

—Yo no soy doctor, soy pasante, ella es su doctora.—dijo el pasante de doctor de manera firme a la vez que Lisa anotaba algo en su portapapeles.

—Señor Flint, ¿Se sentiría más cómodo si mi asistente…?—comenzó Lisa.

—Pasante.—interrumpió el señor joven.

—¿… Si mi "pasante" le termina de hacer la cita médica?—dijo Lisa con simpleza.

—No seas maleducada niña.—intentó corregirla Marcus, logrando solo que Lisa entrecerrara la mirada.

—Señor Marcus Flint, mi colega Weasley está financiando un importante proyecto en armaduras bio integradas al cuerpo.—dijo en términos sencillos Lisa—Mi jefe me pidió que yo fuera la que trabajase con usted para ver que está cualificado para soportar el duro proceso de asimilación molecular.

—¿Por qué los niños siempre se inventan palabras raras? Primero estenosaurio, luego bio moléculas…—dijo Marcus cruzándose de brazos—Pensé que sería tratado con respeto.

—Señor Flint, soy la mejor en mi trabajo, necesitaremos pruebas de su orina, sudor, excremento, lágrimas, o cualquier otra cosa que produzca su dermis u orificios respiratorios para ver si estos sistemas de defensa no intentaran destruir las partículas que se integraran a su cuerpo…

—¿Qué podría ser lo peor que podría pasar?—dijo confiado el hombre.

—Usted muere.—dijo Lisa sin rodeos.

Marcus Flint intentó regañarla, pero algo en como Lisa no reaccionó ante esas palabras le hizo comenzar a sudar en frío, ¿Acaso esa niña acababa de causarle miedo por culpa de su indiferencia? ¿Qué planes tenía el destino para él?

"When face to face with all our fears. Learned our lessons through the tears."

El señor Loud se concentró demasiado en no chocar contra el techo que olvidó desactivar las garras de combate, provocando una desestabilización por que la brisa era desviada a pesar de las garras ser bastante pequeñas. Dio una voltereta, accionando con su pie izquierdo el desplegue de las garras, estas obedecieron rápido y antes de terminar la voltereta el señor Loud volvió a abrir las alas, recibiendo mucho viento del frente y deteniéndose en seco con un control casi maestro del traje.

—Vaya, se me da bastante bien.—dijo el señor Loud orgulloso.

—También es cierto que hemos mejorado mucho ese traje.—tuvo que admitir Weasley por el comunicador—¿Qué dices Loud? ¿Te sentirías confiado para volar por Nueva York?

El señor Loud sintió como su corazón se detenía, una cosa era volar en un almacén con un ventilador gigante, otra muy diferente era simplemente lanzarse a lo desconocido en una ciudad tan peligrosa como era la vieja Nueva York.

—¿Esa es la misión que quería que hiciera jefe?—preguntó el señor Loud por el intercomunicador—Juro que no es sencillo recordar los botones internos…

—Es una prueba Loud, no, tienes un contrato, tranquilo, si cumples con lo que te mandemos este sábado, no deberías tener problema.—dijo con sinceridad Weasley—Además sí, sabemos la dificultad interna, muchos de los que la han probado tanto dijeron lo mismo.

El señor Loud comenzó a descender, recordando el nombre de su esposa e hijas por las cuales luchaba, el descenso dentro del traje siempre podía ser peligroso porque podía fallar uno de los impulsadores, o un ala doblarse antes de tiempo. Prácticamente el señor Loud era un vuelo de una persona, como si de un hombre cometa se tratase, o un pájaro planeador bastante torpe.

Había mejorado sorprendentemente desde que comenzó a trabajar, pero estaba a punto de realizar su primera gran hazaña, sobrevolar Nueva York en un solo vuelo. El señor Loud no estaba seguro si podía, pero no había vuelta atrás, el dinero ya había sido depositado en su cuenta bancaria, una suma por encima de lo que se podría considerar salario bueno, prácticamente lo que hubiera ganado en dos o tres años completos de su anterior trabajo.

Lo llevaron a la parte alta de las instalaciones, vio durante un segundo el ambiente oscuro, luego al piso a más de cien metros de altura, pero sabía que su jefe Weasley no aceptaría un no por respuesta, así que repasó mentalmente lo que debía de hacer. Manos firmes, pies de acero, cabeza congelada, alas desplegadas.

—Si en algún punto necesitas bajar, hazlo, recuerda que es una prueba.—dijo Weasley antes de dar media vuelta con una sonrisa de medio lado en su rostro.

El señor Loud primero accionó todo lo que necesitaba desde la configuración de botones que tenía en los dedos de sus manos, una pequeña pantalla holográfica aparecía frente a sus ojos, mostrando las partes del traje donde todos los sistemas estaban funcionando, nuevamente tenía las garras puestas. Las desactivo esta vez desde el menú de opciones y apagó la pantalla holográfica, quedando solo él y un salto de fe imposible de pensar si no fuera solo más que un suicidio.

El señor Loud saltó con el corazón en un puño, rechazando...

"Make memories we knew would never fade"

… claramente la idea de que su hija saliera a una cita en aquella peligrosa zona. Por supuesto que Lori no se lo vio venir en absoluto, su padre sabía de su relación con Bobby desde hace tantos años que le pareció poco natural que tan repentinamente rechazara su permiso.

—Voy a salir a trabajar, ¿Quién te va a recibir si llegas tarde? Sabes que tu madre tiene que llegar temprano al dentista.—dijo el señor Loud intentando sonar serio.

Habían pasado ya dos semanas desde su primera prueba. Ya le habían contado lo que tenía que hacer aquella noche y el señor Loud no quería imaginarse a su pequeña hija estando afuera y tener que verlo de esa manera, simplemente le dolía el corazón.

—Pero Bobby ya reservó para ir al restaurante.—dijo molesta y con razón.

—Es un no Lori, lo lamento.—dijo el señor Loud dando media vuelta hacia su habitación, le faltaba poco tiempo.

El dinero ya no podía devolverlo, era dinero sucio. Sabía a lo que se estaba metiendo pero, de todas formas, nunca pensó que le pedirían algo tan horrible como su primera misión, hacer estallar una vía de ferrocarril en un puente suspendido. Claro, colocar los explosivos debía ser más sencillo con alguien que pudiese volar, en vez de maquinaria cara, pero ¿Qué intentaban demostrar?

El señor Loud dejó esos pensamientos de lado y se dijo a sí mismo lo que se venía repitiendo desde que aceptó el trabajo, cerrando los ojos y juntando ambas manos.

—Rita, Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lucy, Lana, Lola, Lily y también Lisa y Lincoln.—a pesar de su furia, sabía que iba a necesitar todo el valor del mundo para hacer lo que debía.

—¿Estás bien cariño?—se acercó su mujer desde su espalda para abrazarlo, ella tenía un disfraz de momia—Las niñas están listas para pedir dulces, si eso te hace sentir mejor.

Siempre le hacía sentir mejor que sus hijas disfrutasen una noche de Halloween, había tantos niños afuera que los bandidos solían calmar el ambiente también, sobre todo porque muchos de ellos tenían hijos.

—No, no es nada Rita, solo cosas de trabajo.—dijo el señor Loud cerrando los puños y viéndose en el espejo.

Ahí estaba él, un hombre en sus cuarenta, con la calvicie ya apoderada de su cabeza y su larga nariz en medio de sus ojeras y sus labios tristes. Lo único que intentaba disimular en ese demacrado rostro eran sus cejas, las cuales se mantenían estáticas, decididas. Su esposa se acercó para darle un beso en la mejilla.

—Tranquilo, te movieron a un turno nocturno, no es tan grave, nos acostumbraremos.—dijo ella intentando darle un beso en la boca—Además puedo cuidarlas, van a venir Lincoln y Lynn… Solo prométeme que volverás temprano, te extraño en la cama...

Pero el señor Loud sabía que no se merecía un beso.

—Si te hace dormir mejor, lo prometo.

Así que apartó a su esposa, adjudicando que tenía que darse prisa para llegar a la empresa, disculpándose por no poder hacer la cena. Al llegar a su automóvil, el cual estaba en perfecto estado ya que "milagrosamente" la empresa de coches determinó que el choque no había sido culpa del señor Loud y el seguro lo cubrió totalmente.

Arrancó el coche, arrepintiéndose al instante, pero sabiendo que no tenía alternativa.

"One day my father – He told me: Son, don't let it slip away"

No era nada normal que el Capitán llegara a su casa con una pizza en los brazos, a pesar de saber que era la comida favorita de Gwen, ciertamente no quería arruinar la dieta balanceada que debía de estar comiendo su hija ahora que finalmente estaba en un deporte, pero era Halloween, aunque le prohibió a Gwen salir a pedir dulces, tenía que compensarlo de algún modo. Abrió tratando de hacer el menor ruido posible para asustarla, logró que solamente se escuchase el rechinar de la puerta, pero la televisión del salón principal seguía mostrando imágenes, su hija aun no notaba su presencia claramente porque estaba hablando en su juego en línea. Se acercó con la pizza en alto y gritó:

—Gwenas noticias…

Y se detuvo al ver que su hija saltó del sofa, derramando su vaso de soda en la alfombra, tenía una caja de pizza en la mesita de vidrio y cargaba con un plato donde tenía un pedazo completo y otro a medio comer. Ella rápidamente tragó el pedazo, intentando ocultar el plato detrás de su ropa.

—Hola papi…—dijo a la vez que un mechón de su cabello terminaba por cubrirle medio rostro.

—Cariño, ¿Qué estás haciendo?—dijo su padre dejando la pizza a un lado y casi tropezando por una botella de soda—¿Qué significa esto?

—¡Sorpresa!—dijo Gwen intentando fingir alegría, pero solo teniendo una sonrisa triste—Por salir temprano…—dijo entre dientes mientras abría mucho los ojos y escuchaba en sus audífonos como NoobMaster69 se quejaba de que ella se había quedado quieta.

—Gwen, ¿Por qué pediste pizza para comer? Mejor aún, ¿Cada cuanto pides pizza sin pedirme permiso?—dijo el capitán llevándose una mano a la cabeza—No está bien para tu rutina de ejercicios…

La chica miró apenada al suelo, viendo todo el desastre que tenía en la casa.

—No te esperaba tan temprano…—dijo ella en un susurro.

El Capitán Stacy bajó la mano de su rostro y lanzó un largo y pesado suspiro, por supuesto que ella no lo esperaba llegar a las ocho de la noche de un sábado, era en esos días cuando más crímenes tenía que resolver, pero aquella era una noche tranquila, no lo necesitaban en la estación.

—¿Eso significa que cuando no estoy haces esto regularmente?—dijo ofendido el hombre quitándose la corbata y el saco.

—No…—intentó decir Gwen a la defensiva, pero luego volvió a bajar la mirada—A veces… Cada semana….

No podía evitarlo, ella sentía la mirada de su padre, presionándola para decir la verdad y solo la verdad, como siempre la habían educado, pero esta vez el capitán notó que lágrimas resbalaban por el rostro de su querida hija. Podía ser estricto con ella, pero a él no le gustaba verla llorar. Se sentó, moviendo a un lado el control de la Poly Station, o como los jóvenes la conocieran.

—Hija, ¿Todo está bien?—preguntó aspirando hondo para tener paciencia.

George Stacy pudo ver el rostro de terror que su hija demostraba mientras cerraba la boca y negaba fuertemente con la cabeza. Sabía que no iba a lograr nada, así que le pidió que se sentase frente a él. Ella intentó resistirlo, pero terminó obedeciendo entre lágrimas, volteando siempre al suelo.

—¿Esto es por lo que paso el mes pasado?

El capitán Stacy lo dijo con la mejor de las intenciones, pensando que todo el incidente con el lunático de Mysterio podría haber dejado secuelas psicológicas duras.

—El psicólogo dijo que dejásemos de hablar de eso por un tiempo.—dijo finalmente Gwen—Pero no, simplemente me gusta la pizza papá…

—¿No te dice nada tu entrenadora?—dijo preocupado su padre.

Ella volteó a otro lado incomoda, el Capitán Stacy siguió su corazonada en ese interrogatorio, iba a descubrir la verdad detrás de esa timidez en su hija.

—¿Y bien?—la invitó a seguir el Capitán sabiendo que debía presionar un poco más—No te he visto seguir una dieta, aunque admito que no has subido de peso, ¿En qué deporte entraste cariño?

Gwen finalmente explotó en llanto:

—¡En nada!—dijo quitándose los lentes y dejando que buena parte de su cabello cubriera su rostro—No te lo quería decir…

—¿Cómo?—al principio no entendió el Capitán.

—No estoy en ningún deporte, me rechazaron en las porristas, luego no pude unirme al ajedrez…

—El ajedrez no es u…—la intentó interrumpir—Perdona, continua.

—Intenté unirme a vóleibol, pero Liz era la capitana y la hice enojar cuando ella terminó con su novio, así que me sacó del equipo.—admitió ella llevándose un brazo—Juro que lo intenté, pero ya no puedo y…

El hombre se llevó una mano a la frente, pensando en lo decepcionado que su esposa estaría de él por apenas enterarse de todo esto.

—Cariño, pudiste habérmelo contado.—dijo él intentando ser amable.

—¡Me dijiste que tenía que hacerlo si no quería terminar igual que mamá!—dijo ella limpiándose las lágrimas—¡No quiero morir!

—Gwen nunca dije eso.—intentó hablar el Capitán—Hija…

—¡Dijiste que me puede dar un ataque cardíaco si no hago ejercicio pero soy incapaz de unirme a un equipo en la escuela!—gritó ella molesta—Lo siento, ¿Está bien? ¡LO SIENTO!

Después de eso comenzó a llorar descontroladamente, volviendo a imaginar al hombre con la cabeza de pecera gracias a que su padre le trajo esa imagen nuevamente a la cabeza, como si todo lo malo quisiera apoderarse de ella. Gwen comenzó a llorar tanto que salió corriendo a su habitación y se encerró.

—Bien hecho Stacy, lo hiciste otra vez.—dijo el Capitán hastiado y comenzando a limpiar el desastre que era la sala de estar en lo que su hija se calmaba.

"He took me in his arms. I heard him say"

El señor Loud iba en una camioneta con ventanas oscuras, tenía el traje puesto y en un comunicador tenía a Weasley dándole las instrucciones finales sobre lo que tenían planeado:

La cosa era hacer estallar esas vías de tren para que cuando llegase un tren con mercancía de "El Rey", nombre por el cual solían referirse al mayor enemigo de aquel lugar donde estaba trabajando, los otros tres tipos que iban en la camioneta blindada fueran a tomar recursos. Le dijeron que, si todo salía bien, no deberían de enfrentarse a nadie, pero tenía ordenes muy claras de que si llegaba a ser herido, bajo ningún motivo debía de dejar que lo capturasen con el traje, bajo amenaza de hacerle algo a su familia.

El señor Loud aun recordaba lo enojado que estaba con respecto a que amenazasen a su familia, pero ciertamente entendía que se lo merecía, porque estuvo rechazando varias veces la propuesta que Weasley le ordenó cumplir. "Si no lo haces por las buenas Loud, sería una pena que tengamos que obligarte, tienes muchas hijas".

Pero claro, ya no podía salirse, ahora tenía que seguir adelante. Al menos toda su familia iba a estar del otro lado de la ciudad, por lo que él no corría ningún riesgo de que lo vieran, aun así, no evitaba esa sensación terrible en el estómago. Sus compañeros, sin embargo, parecían bastante tranquilos en la misión, probablemente porque ellos no tenían los explosivos, o el traje de Buitre ridículo, en cambio llevaban chalecos protectores y armas de fuego "por si acaso". El señor Loud no era tonto, ese "Por si acaso" significaba que todos sabían que iba a haber resistencia para robar lo que sea que viniese en ese cargamento de, el tan nombrado Rey.

El señor Loud tuvo curiosidad por eso mismo y preguntó:

—Solo una pregunta, ¿Por qué respetan tanto a El Rey?—dijo el señor Loud sin entender—¿Quién es?

—¿El Rey?—dijo uno de los matones—Es una de las personas más peligrosas de todo Nueva York.

—Pero si nosotros estamos haciendo esto que vaya a perjudicarlo, ¿Por qué mostrar tanto respeto?—dijo ya bastante confundido.

—Fácil, todos aquí sabemos que trabajamos para alguien que quiere arruinar las cosas de El Rey, pero no sabemos si eso solo es para hacer que algunos tengamos fe de pasarlo por encima, mientras en verdad estamos haciendo favores para él…—dijo la mujer, que estaba con él en la parte trasera, mientras cargaba un arma.

—Pero, ¿Cómo se llama?—dijo el señor Loud molesto de que no le respondieran sus dudas.

—Nadie sabe.—dijo finalmente el último de los matones que hacía de copiloto, un niño no mayor de veintidós años—Decimos El Rey por respeto, pero un tío mío conoce a alguien que dice que pudo trabajar para él en persona, y lo llaman… Kingpin

El señor Loud lanzó una risita forzada, provocando que todos voltearan a verlo.

—Es un poco creí…—se detuvo a media oración porque sabía que todos, de alguna manera que no se explicaba, tenían miedo de ese tal Kingpin—Lo lamento.

—Eres nuevo en esto Loud.—le dijo el niño—Si algo sabemos todos nosotros es, no te metas con vigilantes enmascarados, gente rica, políticos o con El Rey, nunca sabes cómo eso termina.—dijo como si de un sabio se tratase.

El señor Loud se sintió desilusionado, hasta ese entonces nunca se hubiese imaginado algo así, era como vivir en un mundo totalmente diferente a Nueva York, estando dentro de su propia ciudad.

"When you get older, your wild life will live for younger days"

—¡Que hermosos disfraces!—dijo la señorita Parker al mismo tiempo que sacaba de un tazón grande varios dulces para entregar aunque sea uno a cada una de las niñas.

Primero entregó a dos gemelas rubias que estaban vestidas como botargas de sal y pimienta, después a una bebe que iba de canguro, finalmente a una niña de cabello negro disfrazada de la muerte. Protegiendo al grupo se encontraba la madre, disfrazada de una momia con vendas por encima de una camiseta rosada, una jovencita castaña con muchas pecas disfrazada de el asesino con la máscara de Hockey, Martes 13 o algo así, la tía May odiaba mucho las películas de terror, no tenían nada que le llamasen la atención. Por último, se encontró con uno de los mejores amigos de Peter, el de cabello blanco que tenía un nombre gracioso, disfrazado como el niño araña.

—¡Peter llegó tu amiguito!—dijo emocionada la tía May para hablar al fondo del apartamento.

Todas las niñas comenzaron a reír al unísono mientras la piel de Lincoln pasaba de blanca a rojiza. En cambio, la señora Loud miraba todo con una felicidad de nostalgia, ella sentía que varias de sus hijas faltaban, pero Luan y Leni habían ido a una fiesta, Luna se quedó en una videollamada con una amiga, Lisa trabajando en algo que no pudo entender, y Lori molesta por que su padre no la dejase salir con Bobby.

—Bien Lincoln, no queremos molestarte con tu amiguito.—dijo Lynn al mismo tiempo que movía al resto de sus hermanas para continuar pidiendo dulces, aunque ella misma no llevase una canasta.

Las niñas comenzaron a reír mientras se alejaban a la siguiente puerta, la señorita Loud le dijo a Lincoln que las buscase cuando acabase de hablar con su amigo, que no se iban a ir sin él. Lincoln solo pensó que aquello no era importante, que él podría encontrarlas fácilmente, pero claro, para aceptar eso, tendría que admitir que lo haría saltando de edificio entre edificio.

Peter Parker entró a escena al mismo tiempo que la señora Loud se retiraba con sus hijas y la tía May pasaba a continuar viendo su "emocionante" telenovela. Peter no tenía ningún disfraz, sino que iba vestido con normalidad, llevaba un vaso de naranja casi vacío que resbaló de sus dedos al ver a Lincoln ahí parado sin la máscara. Peter vio como el vaso cayó al suelo y mojó la alfombra, Lincoln comenzó a reír mientras Peter levantaba el vaso y fingía que nada pasaba, finalmente se acercó a Lincoln y en lugar de saludarlo le dio un golpe suave en la cabeza.

—¿Cómo se te ocurre?—dijo Peter molesto viendo a la familia de Lincoln a unos metros de distancia—¿Es que no piensas?

—Tranquilo, todos los niños están vestidos de…—comenzó a explicar Lincoln como si fuera lo más natural.

—¿Qué? No, eso ya lo sé, eres popular duh.—dijo Peter Parker haciendo de lado esos argumentos—¿Cómo se te ocurre salir a pedir dulces a tu edad?

—Amigo, tenemos doce…—dijo Lincoln sin entender.

—¡Yo tengo trece!—dijo Peter Parker—¿Qué dirían si saben que mi mejor amigo aun sale a pedir dulces?

—¿Soy tu mejor amigo?—dijo Lincoln sorprendido—Vaya, siempre había sido el mejor amigo de Clyde y…—se detuvo a negar con su cabeza—Peter solo vine a saludar.

—¿Por qué no te pusiste la máscara?—dijo Peter molesto—Podrían descubrirte y hacernos bullying.

—¡Jugamos videojuegos, mazmorras y calabozos, te sabes de memoria las películas de Star Wars, yo y Clyde las, infinitamente superiores del Señor de los Anillos y Gwen conoce la cronología de Doctor Who!—dijo Lincoln para luego reír—Es un poco tarde para evitar el bullying.

Peter se quedó sin argumentos, solo de brazos cruzados mientras la familia de Lincoln iba escaleras abajo, Lincoln sacó de sus bolsillos un dulce para ofrecérselo, pero Peter lo rechazó mirando con anhelación a las hermanas de Lincoln.

—Eres afortunado, ¿Sabes?—dijo Peter nostálgico—Ahora que solo estamos tía May y yo, la casa es tan silenciosa, pero tú, siempre tienes a tus hermanas, aunque las hagas enojar, ellas están para ti.—dijo Peter sonriendo de medio lado.

—La vida es dura a veces.—dijo Lincoln a la vez que unos niños llegaban a la puerta y le pedían dulces a Peter—Por cierto, ¿Cómo van a hacer tú y Ronnie para tomar las fotos del Daily Buggle si no tienen poderes para llegar rápido a los sitios?—dijo de manera presumida—Creo que merezco parte del botín si quieres que tome una foto.

—¿Quieres que te siga haciendo las tareas y los lanzatelarañas gratis?—dijo Peter con los ojos entrecerrados.

—Tú lógica puede conmigo, amigo.—Lincoln guiñó un ojo de manera demasiado exagerada, tanto que Peter comenzó a reír—Oh cielos no llevo la mascara, es que tienes que exagerar mucho la expresión debajo de esa tela para que la gente note que le estas guiñando un ojo.

—¿Y no podrías derrotar al mal, oh espectacular SpiderKid, sin guiñarle los ojos a los criminales y hacer bromas malas?—dijo Peter parando de reír.

—Es parte del estilo araña, si tuvieras esta habilidad, lo entenderías.

Ambos rieron, estaban a punto de partir, cuando el celular de Peter comenzó a sonar en modo alerta. Algo estaba pesando.

—Lincoln, es día libre, no lo hagas.—aconsejó Peter, pero Lincoln ya había comenzado a buscar en sus bolsillos por su máscara—Al menos dile a tu familia que tienes que volver a casa.

Lincoln ya había comenzado a ir escaleras arriba, intentando no causar sospechas entre el resto de los niños disfrazados por el edificio departamental. Peter cerró la puerta de su casa y fue corriendo detrás de él, insistiéndole en que mejor fuera con su familia cuando ya no había nadie cerca de ellos.

—Ellas sabrán que volví a casa.—dijo Lincoln no prestándole atención—Como dijiste, mi familia tolera mis errores y esa alarma solo la pusimos en caso de que algo grave ocurriera, vidas podrían estar perdiéndose mientras hablamos Peter, ¿Tiene carga tu comunicador?—dijo a la vez que ajustaba el suyo moviendo sus blancos cabellos para encontrar su oreja y después ponerse la máscara.

—Sí, tiene carga, pero Lincoln…

—Dime la dirección Peter.—dijo Lincoln sabiendo que no tenían tiempo que perder, ya no con su voz tranquila, sino con la fingida—Por favor.

Peter volteó a ver a su celular.

—Es un puente elevadizo para ferrocarriles, casi al otro lado de la ciudad, cerca de los muelles de Brooklyn, eso es pasando Hell's Kitchen, Lincoln no es un lugar bonito…

Pero quedó callado al ver que Lincoln había desaparecido y la puerta de la azotea estaba abierta de par en par.

—¡Al menos pudiste cerrarla!—dijo sabiendo que ya no había nadie—¿Qué historia me invento para que su familia no se preocupe?—dijo sabiendo que él iba a tener que cargar con esa responsabilidad.

"Think of me if ever your afraid"

—¡¿Cómo de que no?!—dijo Bobby asustado—¡Lori acepté que movieran nuestra fecha ya y sabes que si no vamos…!

—¡Es literalmente lo que le dije, pero no quiso escucharme!—dijo Lori molesta desde su habitación, con su vestido elegante puesto—Por otro lado, si vamos y venimos sin que nadie se dé cuenta…

Bobby durante un segundo se detuvo ante aquella propuesta desde el teléfono, no parecía digna de su novia.

—No lo sé, yo te quiero y todo corazoncito, pero no me gusta la idea de desobedecer a tu papá, tengo una mala vibra, ¿Sabes?—dijo Bobby al mismo tiempo que se quitaba su moño elegante—Podremos ir cualquier otro día a la hamburguesa del eructo.

—Roberto Alejandro Martínez Millán Luis Santiago.—dijo Lori comenzando a cepillar su cabello—Vas a venir por mí en tu motocicleta y escaparemos para tener una romántica velada.

—Nada más romántico que Halloween.—dijo Bobby asustado por la lucha de conflictos.

Lori sabía que no tenía mucha alternativa, así que uso su arma más baja.

—Y tal vez después, saliendo, hagamos más cosas, ¿Sabes?—dijo con una sonrisa de medio lado.

En aquel momento Bobby agradecía que ella no pudiese verlo, porque se encontraba rojo de la vergüenza, con los ojos y boca bien abiertos, sin darse cuenta comenzó a generar mucha saliva que trago de un solo bocado.

—Llego contigo en diez minutos.—dijo Bobby aceleradamente para buscar en la oscuridad su moño que combinara con su traje, sin saber que estaba siendo espiado.

—Pensé que el señor Loud dijo que no.

Saltó desde el pasillo su hermana Ronnie jugando con las llaves de la motocicleta de Bobby y mirando decepcionada a su hermano.

—Circunstancias especiales, además la reservación y el permiso ya estaban, simplemente hoy le dijo a Lori que no.—dijo Bobby intentando justificarse—Además, es el señor Loud, es un buen hombre, estoy seguro que entenderá…

Definitivamente el chico perdió todo el color de su cara cuando su hermana le lanzó esa mirada con las cejas tocándose.

—Entonces, ¿Lori si es lo suficiente importante para ti como para romper las reglas?—dijo Ronnie furiosa—¿Tu hermana no?

Bobby no entendía de lo que ella estaba hablando, solo se acercó e intentó quitarle la llave, pero Ronnie dio varios pasos hacia atrás sin tropezarse y comenzó a alejarse más.

—Ronnie, dame las llaves.—dijo Bobby nervioso.

La chica vio las llaves, primero negando mucho con la cabeza, después lanzó un suspiro largo y dijo:

—Está bien, sabes tus prioridades.

La niña se retiró a su habitación, no sin antes devolver las llaves estrellándolas contra la puerta, al entrar a su cuarto lo hizo cerrando de un portazo que bien pudo haber hecho que la puerta se cayera. Bobby solo miró decepcionado, preguntándose qué mosca le había picado.

Aun así, Bobby seguía pensando que lo mejor era hablar con Ronnie, preguntar qué le pasaba y porqué tanta furia. Por otro lado, Lori ya debería de estar comenzando a esperarlo. Recogió las llaves del suelo y abrió la aplicación del celular ingresando la dirección del restaurante, justo en el corazón de Brooklyn.

"He said— One day you'll leave this world behind. So live a life you will remember"

El último explosivo estaba colocado en el puente Williamsburg, así como la última oportunidad de redención. El señor Loud sabía que cuando las bombas explotasen, él iba a ser el responsable directo. En la parte de abajo un montón de agua profunda, tanto o más como su decepción. Estiró una de sus alas, pasando en medio de dos columnas y volando de vuelta en terreno libre.

Habían detectado previamente que había varios soldados de El Rey en el puente, por lo que mantuvo un perfil bajo manteniéndose cerca del agua y no saliendo de las sombras, prácticamente haciendo un movimiento similar a las alas de un buitre cuando está volando en círculos alrededor de su presa. El señor Loud comenzó a entender por qué el multimillonario Tony Stark debía odiar usar una armadura, sin esa armadura estilizada nadie hubiera podido ser capaz de hacer tan velozmente la carga de explosivos, solo faltaba salir corriendo cuando el tren estuviera lo suficientemente cerca para que no hubiera oportunidad alguna de frenado.

—¡Ahora!—escuchó las órdenes del tipo afroamericano al mismo tiempo que el señor Loud salía de la zona de riesgo a toda velocidad.

Escuchó la explosión a su espalda, habían acordado que le iban a dar veinte segundos, pero el sujeto debió contar solo hasta cinco, porque el señor Loud salió disparado junto a la onda expansiva. Afortunadamente la armadura fue la que comió el daño más potente, pero aun así el señor Loud salió disparado casi rozando el nivel del agua, dando vueltas para intentar recuperar el control.

Todo pudo haber terminado, de no ser porque el señor Loud recordó una de las funciones de emergencia del traje, el de dar un ataque con sus alas en horizontal que si lo daba en la dirección correcta lo impulsaría hacia el otro lado. Presionó la combinación de botones, viendo como una de sus alas se movió rápidamente, comenzando su frenado y finalmente estabilizándolo después de varios segundos.

Fuera del susto, los sistemas estaban en su mayoría intactos, solo algunos daños en el localizador GPS y sistema de enfriamiento. Aunque el señor Loud se encontraba prácticamente a más de cien metros del lugar de la explosión. Al principio pensó que eso podía ser una desventaja, hasta que un tren en movimiento se acercó intentando desacelerar su marcha. Pero era demasiado tarde, el señor Loud pudo ver como la estructura metálica salió disparada comenzando a perder altura hasta que finalmente llegó al agua. Hubo un momento de calma hasta que la cabina explotó.

El señor Loud pudo ver su obra finalizada, se sintió horrorizado, pero al mismo tiempo aliviado, su familia podría respirar tranquila otro día.

—¡Ahora!—dio la orden el señor Loud mientras regresaba al desastre para tomar el cargamento.

Al llegar pudo ver las embarcaciones de sus tres compañeros, todas llenas de cajas, mientras desde la parte de arriba comenzaban a apuntar hacia ellos.

—¡Salgan ya!—dijo el señor Loud tomando una de las cajas con un símbolo de peligro biológico e impulsándose en el aire haciendo mucho ruido para que los secuaces de El Rey voltearan a verlo y no a sus compañeros.

—No debiste hacer eso Loud.—dijo el hombre afroamericano mientras se alejaba en su lancha por el intercomunicador—Te matarán.

—Me lo agradeces después.—dijo el señor Loud llegando al nivel donde antes había estado las vías ferraras. Pudo ver helicópteros acercándose a la distancia, posiblemente alertados por la explosión. Y a los aliados de El Rey sin saber qué significaba aquel hombre vestido de pájaro metálico.

El señor Loud sabía que era su vida o la de esos matones, así que activó sus garras en alas y pies, después volvió a lanzar el mismo corte horizontal que uso previamente, logrando cortar de un solo golpe por la mitad a las ametralladoras de la primera línea de ataque del enemigo.

"Estos ataques son con hojas de vibranium Loud" recordaba la voz de Weasley "Ni se te ocurra activarlo a menos que sea necesario, es un metal más resistente y cortante que el diamante".

Los matones soltaron las mitades de sus inutilizadas armas al mismo tiempo que comenzaban a tocar sus cuerpos, pensando que podían estar partidos en dos, la mayoría ni siquiera habían sido capaces de ver el ataque. Fue entonces que el señor Loud mostró sus pies y dio una patada en dirección de ellos, todos lo evitaron lanzándose a un lado y desformando sus filas. El señor Loud, satisfecho de no haber lastimado a nadie se impulsó hacia arriba y salió volando por la oscuridad, escuchando disparos en su dirección. Llevaba el cargamento atado con una cuerda a un par de metros de él. Solo tenía que volver a la parte donde le habían dicho y aquella pesadilla terminaba… Sintió un nuevo sentimiento que creía muerto desde hace mucho. Emoción. Limpió algo de sudor de su frente.

"My father told me when I was just a child: THESE ARE THE NIGHTS THAT NEVER DIE. Me father told me…"

Y una nueva telaraña que lo columpiase por una zona menos elevada, Lincoln pudo ver a la distancia una columna de humo, un puente que conectaba Manhattan con Brooklyn. El desastre era grande, pero a la distancia se podía apreciar el gran desastre que había ocurrido.

Iba a poner en su lista de reproducción alguna música electrónica, pero decidió que esta vez era algo grande, como aquella vez que tuvo la persecución con el Duende Verde, o también como cuando Mysterio atacó la torre Osborn. No podía permitirse fallar, no de nuevo.

Al llegar a la escena del crimen vio agua contaminada de un verde poco natural, mientras las autoridades locales intentaban crear una barricada y arrestaban a muchos sujetos. El chico encontró entre la marea de personas su cabeza favorita:

—Oficial McBride, Oficial…—comenzó intentando saludar pasiblemente, causando un espasmo en el hombre.

Lincoln pudo ver como el Oficial McBride dio media vuelta e intentó alejarse de él, solo para después desenfundar su arma y decir:

—SpiderKid estás arrestado.—no se veía nada amigable por su tono.

—Oficial he venido a ayudar.—se justificó Lincoln levantando las manos como muestra de buenas intenciones.

—No te muevas.—dijo apuntándole más con el arma—¿Por qué siempre apareces después de que ocurre la tragedia? ¡Esto ni siquiera está saliendo en los medios así que no mientas!

—¿Cómo?—dijo Lincoln sin entender y con un hilo de voz.

—Pensé que eras bueno, pero siempre apareces donde hay una desgracia, casualmente no pudiendo evitarla, y mucho antes de que sea conocimiento público.—dijo el Oficial McBride—¡¿Cómo sé que no eres tú el que hace toda esta ciudad más insegura?!

—Tengo hackeado el sistema de radio policial, no es tan difícil.—dijo Lincoln una excusa que si bien no era cierta del todo (Además de que él no sabía cómo demonios Peter lo había logrado), podía ayudarle a ganar la confianza del hombre, logrando lo contrario.

—Eso es ilegal.—levantó el arma apuntando a la cabeza.

—Pero necesario.—se justificó Lincoln—Por favor, déjeme detener a quien hizo esto, deme información.

Pero solo hubo un largo silencio:

—No te voy a dejar ir.—dijo el hombre decidido.

—Señor, por favor…—intentó suplicar Lincoln viendo que su voz estaba quebrándose—Solo quiero ayudar…

Hubo un momento de duda, Lincoln escuchó a Peter Parker llamando por su audífono de oído, Lincoln fingió rascar su cabeza y contestó la llamada procurando no hacer ruido.

—Lincoln no me creerás, ha habido avistamientos por todo Brooklyn de un hombre polilla, normalmente no haría caso, de no ser porque parece demasiada coincidencia.—dijo Peter al mismo tiempo que leía otro de los post en internet—¿Lincoln? ¿Puedes hablar?

—No tiene que hacer esto oficial, puedo ayudarles.—dijo Lincoln viendo que el oficial McBride comenzaba a temblarle la mano.

—¡Demuéstralo! ¡Únete a la policía!—dijo el señor McBride intentando bajar el arma—Aunque pareces joven, cualquiera daría todo por tenerte en su escuadrón.

—O para mandarme a Rykers.—dijo Lincoln dando un paso hacia atrás—Mientras el eslogan del alcalde sea Abajo los Mutantes, ayudaré desde el anonimato.

Eso fue lo que hizo el Oficial McBride bajara el arma y cerrara los ojos para luego dar media vuelta.

—Un hombre con traje de pájaro atacó a un tren lleno de contrabandistas de distintas drogas. Se llevó una caja con material radioactivo, aun así desaparecieron varias cajas con surtido variado.—dijo de brazos cruzados y sin voltear a verlo—¿Prometes detenerlo?

—Haré lo mejor que pueda.—dijo Lincoln lanzando una telaraña.

—¡NO!—gritó el Oficial McBride molesto—¡Hay gente saliendo lastimada! ¡Tú eres un niño, lo que acabo de hacer es ilegal, más te vale que me prometas que detendrás a ese lunático pájaro explosivo!

Lincoln se llevó su mano libre al mentón, al mismo tiempo que intentaba recordar algo que reconfortara al señor McBride, paradójicamente esa expresión en su rostro, le recordó bastante a lo que su padre le había dicho:

—Oficial McBride, un hombre sabio dijo cuando yo era solo un chico que los hombres de verdad nunca rompen una promesa.—dijo SpiderKid al mismo tiempo que estiraba de su telaraña y se impulsaba al tejado de un edificio—¡No descansaré hasta atraparlo!

Pudo Lincoln ver que el hombre se quedaba paralizado mientras él subía al edificio y volvía en dirección al centro de Brooklyn, donde habían visto al dichoso "hombre polilla".

—¿Sigues ahí oráculo?—preguntó Lincoln al mismo tiempo que de un salto cruzaba tres edificios.

—Así es Señor Urano.—respondió Peter al mismo tiempo que actualizaba el hashtag del hombre polilla en Twitter.

—¿Señor Urano? Debí de haberlo pensado primero.—dijo Lincoln al mismo tiempo que daba una voltereta y en el aire lanzaba otra telaraña—¿Por dónde se dirige?

—Paso por la cuarta estatal, se le vio en la estación de metro Hewes y después en Park Avenue… Señor Urano, en caso de que sea el hombre polilla, recuerda que por donde pasa siempre ocurre un desastre…—dijo Peter preocupado mientras seguía leyendo las noticias en distintas redes sociales y escuchando con el otro oído las conversaciones policiales en esa zona.

Lincoln en lugar de ir en línea recta por la quinta estatal, dio un salto en un edificio alto, impulsándose por la avenida Division y recortando parte de su recorrido, estar patrullando constantemente las calles le hacían saber bastante información.

Lincoln finalmente llegó a la estación de metro Broadway, aprovechando que la línea le iba a ayudar a llegar a su destino se montó en el techo de uno de los ferrocarriles, recostándose para tener algo de energía mientras se acercaba a toda velocidad al Hospital Woodhull, era el único lugar grande donde el criminal pudiese pasar desapercibido sin llamar la atención, fingiendo que estaba visitando a un paciente.

Podía ver grupos enteros de niños en las calles pidiendo dulces a establecimientos grandes, casi como en manadas. Pensó durante un segundo que él debería estar ahí, pidiendo dulces, protegiendo a sus hermanas, al menos una noche. Pero no, tenía que venir este hombre volador, hombre cometa, o lo que sea, para arruinarlo todo. No importaba de todas formas, en ese momento ya no era Lincoln Loud, no podía permitirse otro error, tenía que ser SpiderKid con todas sus fuerzas, derrotar a ese terrible sujeto para que el Oficial McBride no lo odiase, y tomar una fotografía para que Peter Parker tuviera su parte.

SpiderKid no tenía familia, SpiderKid detenía a los criminales, finalmente vio encima del hospital Woodhull un pájaro gigante, el hombre polilla trayendo la tragedia donde sea que apareciese.

Lincoln, sin saberlo, en aquel momento era solo parte de una cadena de eventos, pero a diferencia de la mariposa batiendo sus alas en Pekín, en este momento estaba en el ojo de la tormenta, la calma antes de los vientos devastadores. Mientras más se acercaba al hombre pájaro, era como ir contra el viento de un huracán, desafiando la gravedad.

"When thunder clouds starts pouring down. Light a fire they can't put out. Carve your name into those shinning stars."

En el ojo del huracán se encontraba Lori, sin saber qué sentir, una parte de ella estaba emocionada por el restaurante, en medio de una calle elegante, con música en vivo llena de tonadas románticas, una ligera decoración de Halloween que hacía que hubiera humo hasta las rodillas, además de algunas serpentinas por las paredes, lo suficiente como para invitar a los jóvenes, sin alejar la seriedad. Aun así, había una parte en su interior que le decía que todo estaba mal, tal vez porque Bobby estaba más serio de lo normal, o porque sentía aún la negativa de su padre muy palpable.

Pero aquel toque ligeramente acido no se comparaba a aquella cita casi mágica, era como una luz en medio de una tenue oscuridad, notaron que arriba había una cúpula de cristal que iba cambiando de color de morado a naranja, repentinamente verde y luego rojo, provocando que el cielo siguiera el ritmo de la música de fondo y reflejado en un bello candelabro gigante que colgaba fuertemente con cadenas del tamaño de cabezas que tenían color dorado, aunque claramente no eran de oro, pero podían pasar perfectamente por oro de imitación para Lori.

Ella y Bobby siguieron al amable camarero hasta encontrarse con una mesa con dos asientos, uno enfrente del otro y con un papelito en cada uno. El de Lori era más estilizado porque tenía para recargar sus brazos y almohadilla en la parte de la espalda, además de que la nota donde venía su nombre había el dibujo de una estrella fugaz, dejando una estela que formaba su nombre en llamas.

Ella se sintió alagada, mientras que Bobby tenía una silla elegante de color negro, bonita, pero no tanto como aquella donde se encontraba ella. Estaba siendo tratada como la princesa que merecía ser.

—El menú, caballero y señorita.—dijo el mesero que los guio con tranquilidad—¿Desean algún champán?

—Oh no, somos…—iba a decir Bobby, pero fue interrumpido.

—Por supuesto que nos encantaría, ¿Cuál recomendaría que fuera económico?—dijo Lori sonriendo cómplice a Bobby.

—¿En este restaurante?—dijo el camarero luego de lanzar una risa sarcástica y señalar el penúltimo de la lista del menú.

—Es ligeramente más caro que el último.—dijo Lori levantando mucho la ceja.

—Pero es servido en un vaso más grande.—contó el secreto el camarero al mismo tiempo que anotaba en su libreta—¿Caballero?

—Lo mismo que la señorita.—dijo Bobby viendo el menú y tragando en seco.

Hubo un minuto entero en el cual no hablaron, solo veían alrededor, asombrados de estar en aquel lujoso establecimiento. Finalmente, cuando el camarero dejo las bebidas y fue a atender otras mesas en lo que ellos decidían sus comidas, Lori notó que fue cuando Bobby miró la copa con culpabilidad.

—Amorcito, ¿Crees que sea correcto?—dijo Bobby viendo el licor sudando nervioso—No somos mayores de edad.

Pero Lori en aquel momento ya había dado un sorbo mientras cerraba los ojos, sintió asco durante unos segundos antes de que el rastro de sabor llegase a su garganta e hiciera el efecto deseado.

—No nos preguntaron por credenciales.—dijo Lori como si fuera lo más simple—Además, debemos disfrutar, es nuestra noche especial.

—No lo sé Lori…—dijo Bobby mirando su copa sin interés— Es hermoso estar contigo, pero no dejo de pensar en mi hermanita.

Fue entonces que Lori comenzó a juguetear con el tenedor mientras mostraba una mirada fría.

—Es, literalmente, lo menos romántico que me has dicho en meses.—dijo ella intentando volver al buen tono previo.

—Lo siento, es que ella se enojó antes de que viniéramos y no logro sacarlo de mi cabeza…—se detuvo un momento—Tienes razón, no debería estar hablando de esto, no te pregunte, ¿Cómo ha estado tu día?

Lori lanzó un suspiro para luego sonreír.

—No, Bobby Osito, cuéntame qué te pasó primero.—dijo Lori cruzando los dedos de sus manos y mirándolo con interés.

—Yo…—el chico se puso nervioso antes de continuar hablando.

A la distancia ambos escucharon un ruido muy fuerte, pero no le prestaron atención mientras Bobby comenzaba a contarle sus preocupaciones con respecto a su hermana a Lori. Aunque al principio ella parecía seria, a medida que iban avanzando, comenzó a involucrarse en la conversación y a sonreír.

"He said— Go Venture far beyond the shores. Don't forsake this life of yours. I'll guide you home, no matter where you are."

El señor Loud comenzó a resentir el peso extra de la caja que llevaba sobre sus hombros cuando estuvo lo suficientemente lejos como para que la explosión del ferrocarril se viera como minúscula. Estaba sudando a mares y sentía los controles más difíciles de alcanzar que de costumbre. Lo único bueno es que estaba casi seguro que nadie lo vería, así que vio el edificio más alto de la zona, siendo este con diferencia un hospital al lado de unas vías de metro. Él se tomó unos minutos de descanso, quitándose el casco y limpiándose el sudor de la cara, debió pensar en lo apestoso que iba a quedar el traje.

—Weasley, tengo parte del paquete, ¿Me copias?—dijo desde el comunicador—Al habla El Buitre, Weasley ¿Me copias?—dijo frustrado al ver que solo estática resonaba en su comunicador—De todo los sistemas que se tenían que dañar tenía que ser las comunicaciones y el enfriamiento, ¿No?—dijo molesto al ver que el aparato no respondía a ningún estimulo externo como agitarlo violentamente—Bueno, al menos estas de una pieza Loud, la pesadilla está a punto de acabar…

La pesadilla estaba a punto de iniciar.

El señor Loud volvió a colocarse el casco y comenzó a volar en círculos alrededor del hospital, analizando la zona, tenía diez minutos antes de que se agotase la energía interna del traje, por lo que decidió que seguir la línea de metro podía ser la mejor opción hasta que encontrase algún lugar donde ocultarse.

Comenzó su descenso al mismo tiempo que uno de los vagones que iba en dirección contraria pasase a toda velocidad. El señor Loud flotó varios metros por encima, sintiéndose afortunado de que esa cosa le permitiera ocultarse, pero sus planes se vieron arruinados cuando escuchó el ruido de una cámara analógica ser accionado.

Acto seguido sintió una patada en el estómago y salió disparado en vez de la dirección del metro hacia una calle conocida como Puerto Rico Avenue, pudo ver como la caja caía de vuelta a la vía de metro y se destrozaba en miles de pedazos desde esa altura, no tuvo mucho más que hacer mientras comenzaba su descenso acelerado. Al ser una calle de comercios, había muchos niños, pero el señor Loud logró no estrellarse contra el concreto y alzar el vuelo con un movimiento firme de sus alas.

Intentó revisar toda la zona para ver quién le había dado aquel golpe, cuando repentinamente en uno de los techos de tiendas apareció una figura roja con colores azules. El señor Loud supo al instante qué significaba eso, Weasley le había advertido, no pelear a menos que fuera necesario. El señor Loud estaba flotando al lado de un seven eleven de dos pisos, mientras que el niño araña se acercaba con precaución.

—Lamento interrumpir tu viaje, no parecía que pagases el ticket de ida.—dijo el insolente niño.

El señor Loud no podía verlo del todo, pero sintió algo muy familiar de esa voz, aunque claro, no tenía tiempo que perder, si se quedaba sin energía ese niño iba a encarcelarlo. Así que tomó el logotipo con el número siete de la tienda y lo lanzó en dirección a una calle llena de gente, sabiendo que si aquel niño era un héroe de verdad no tendría más opción que dejarlo en paz.

Ni siquiera se detuvo a verificar si había lastimado o no a unos inocentes niños, simplemente comenzó a correr en línea recta, tenía ordenes claras de no enfrentar particularmente a ese niño molesto, al diablo de Hell's Kitchen o a cualquiera con un traje que mostrase interés en él.

El problema es que era Halloween, todos tenían trajes. El señor Loud avanzó con prisa por la avenida, pasando rápidamente una juguetería pequeña, una tienda de videojuegos y pasó en medio de dos hoteles con la misma estructura de ladrillos. Cruzó en línea recta 3 calles hasta que encontró con una iglesia de ladrillos, dio vuelta a la izquierda, encontrándose con una calle usada de estacionamiento que él comenzó a sobrevolar con fuerza. Aún tenía siete minutos y ese tonto niño debía de estar tan lejos que se le antojó dar una carcajada, feliz de que vería a su familia.

—¿Sabes? Para ser rápido no tienes la menor idea de cómo moverte por la ciudad, ¿Verdad?—escuchó una voz en el edificio que tenía cerca—¿Me escuchas? ¡Lo atrape, estoy en Johnson Avenue…!—comenzó a decir de manera acelerada al mismo tiempo que el señor Loud luchaba por equilibrarse.

—¡Ahhhh!—gritó el Buitre perdiendo el equilibrio y cayendo, solo que esta vez de poca altura, dando contra el concreto, rodando un poco—¡Maldita sea!

—¡Señor cuide su lenguaje!—dijo el niño aterrizando frente a él—Esta es una ciudad limpia, llena de gente honrada.

—¡No te acerques!—dijo el señor Loud arrastrándose de espaldas apuntando con su brazo, fingiendo que tenía una especie de arma, alejándose de las luces que había en las farolas.

—Oh ya sé que es una mentira, pero soy joven, me gusta pensar que puedo hacer un cambio en el mundo, ¿No lo pensó también antes?—dijo el niño al mismo tiempo que miraba alrededor—Esto es demasiado fácil.

—¡Cállate!—le gritó el señor Loud molesto viendo como su tiempo iba reduciéndose considerablemente, no debía dejar que ese niño lo atrapase.

—No eres mi padre amigo, de hecho quítate ese tonto casco, a la policía le gusta reconocer a los criminales.—dijo el niño apuntándole a la cabeza y estirando con fuerza.

El señor Loud intentó tomar el casco, pero la rapidez de ese movimiento fue tal que no pudo evitar que el casco saliera volando en el aire, ahora no tenía manera de ver cuánto tiempo le quedaba en el traje, ni la lista de los comandos de voz… Estaba todo perdido.

El señor Loud protegió su rostro, sabiendo que si el niño lo reconocía iba a meterse en problemas, pero recibió una patada en una de sus alas que lo mandó a volar tres edificios de distancia.

—Señor, ríndase, usted va a la cárcel, paga todos sus pecados y yo obtengo la admiración del…—se detuvo a media frase.

El señor Loud se levantó en aquella oscura noche de octubre, a su espalda una farola hacía brillar su silueta descubierta con una gran herida en su rostro gracias a esa tonta patada. El hombre vio a los ojos durante un segundo a aquel aberrante niño.

Nada iba a impedirle ver a su familia de nuevo.

Ni nadie. Muchos menos ese tonto niño de mierda. El señor Loud vio que aquella figura roja y azul se quedaba quieta en donde habían estado antes, respiraba muy agitadamente, probablemente se había dañado con alguno de los sistemas de defensa del traje. El hombre sonrió, preparándose para escapar, no sin antes decir:

—Tengo una promesa…

"One day my father, he told me – Son don't let it slip away. When I was just a kid I heard him say:"

… que cumplir, ¡Aléjate!—terminó la frase aquel hombre al mismo tiempo que agitaba sus alas una vez y comenzaba a flotar en el aire.

No podía serlo, Lincoln se negaba a creerlo. Sentía ganas de vomitar, al mismo tiempo que todo en su mente se volvía nubloso, aquello era solo una pesadilla, o un doble gemelo perdido que nunca conocieron, tenía que ser cualquier otra persona, no podía aquel criminal ser su padre. Lincoln sabía perfectamente que su padre trabajaba en una compañía de electrónica mediana, no como un traficante de droga, mucho menos como un ladrón.

"Los hombres de verdad nunca rompen una promesa" escuchó eso en su cabeza como si le diera vueltas. ¡¿Cómo demonios hacer volar un puente en mil pedazos podía ser una promesa honrada?! Lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, manchando la máscara en las mejillas y provocando que Lincoln negra fuertemente con la cabeza.

Aquel villano no tardó un momento en volver al vuelo, pero Lincoln no se podía mover, sentía sus piernas temblar.

—¡Lincoln!—gritó Peter por el comunicador—¿Lincoln? ¡Responde amigo! ¿Te lastimó?—decía aquella vocecita a muchos metros de distancia a pesar de tenerla en su oído.

La, ya de por sí, oscura calle, perdió todo brillo para Lincoln, quien sintió como su corazón dejaba de latir un segundo. No había forma de explicarlo, simplemente estaba lastimado al ver aquel rostro que tanto admiraba y quería, en el cuerpo de un ladrón y posible asesino.

Sintió que detrás suyo aparecían de nuevo su abuelo y el señor Parker, traídos de vuelta a la vida. Intentó gritar, pero tenía la garganta obstruida. Estaba a punto de retirarse, sabiendo que aquello de ser un héroe era demasiado para él… Cuando entonces vio la figura del señor Parker… Muerto porque él no actuó a tiempo.

Luego la visión de su propio abuelo, si Lincoln hubiera… ¡Si Lincoln hiciera las cosas a tiempo hubiera evitado esas tragedias!

Una tercera sombra difuminada comenzaba a formarse, una con calvicie y unos ojos amables, pero estrictos. Ojos que unos segundos atrás lo miraban con odio.

—Los hombres de verdad…—comenzó a decir moviendo frenéticamente la cabeza para librarse de aquella carga que tenía en el cuello—¡No huyen!—gritó sintiéndose libre al mismo tiempo que las lágrimas volvían a fluir.

—¿Lincoln? ¿Amigo?—dijo Peter desde su oído, pero él colgó la llamada.

Nadie más debía enterarse de aquello, ni siquiera Peter. Esto era entre su padre y él, si no lo detenía en aquel momento, Lincoln estaba seguro que la figura a medio hacer estaría totalmente recreada. Por otro lado, si lo detenía… Entonces podría preguntarle si él fue el que hizo aquellas obras… Tenía que saber la verdad. Y la verdad le llevaba un minuto de ventaja.

Dio un salto con su telaraña, impulsándose con todas sus fuerzas, llegando a más de cincuenta metros sobre el suelo, pudiendo ver que su padre iba en dirección de vuelta al metro. Lincoln aterrizó en un edificio departamental, pero solo lo usó como impulso para dar una voltereta en el aire y lanzar una telaraña a otro edificio cruzando una calle de nueve carriles con poca altitud, casi es arrollado por un camión, aunque sintió que aquello hubiera sido mejor que seguir en aquella retorcida persecución, aceptó que no quedaba de otra. Tenía que detenerlo.

Se lanzó en estampida, corriendo a toda la velocidad que podía cada que estaba en los edificios y lanzando sus telarañas, no solo como cuerdas, sino también para impulsarse y salir cada vez a mayor velocidad. No se dio cuenta ni siquiera de sus movimientos, simplemente estaba esperando que cuando volviera a ver aquel rostro de cerca, fuera el de un traficante de drogas o lo que sea, todo menos su padre.

Aquel hombre no era tonto moviéndose, como Lincoln había afirmado previamente, simplemente estaba intentando llegar a un destino, pero no iba a poder lograrlo, porque mientras el señor Loud daba la vuelta por la derecha a un edificio, Lincoln acortó entrando por una ventana y saliendo por la otra con mucha velocidad, apenas sintiendo unas cortaduras leves.

Aquel hombre al escuchar el ruido volteó a ver, solo para que Lincoln volviera a sufrir viendo la cara de su padre. Pero aquella vez no fue solo eso, sino que lo atrapó con las garras de sus pies metálicos con fuerza y comenzó a exprimir.

—¡Te lo advertí!—dijo el señor Loud molesto.

—¡Deténgase!—gritó Lincoln lanzando una telaraña al edificio por donde había entrado, provocando que ambos salieran disparados.

Fueron desviados porque el Buitre intentó salir volando, pero SpiderKid se lo impidió, provocando que ambos chocaran fuertemente contra una de las paredes del edificio. Fue entonces que Lincoln notó que una de las alas estaba bastante doblada.

El buitre movió su ala que aún servía, haciendo un ataque con cuchillas en horizontal demasiado rápido, de no ser porque Lincoln tenía su sentido arácnido hubiera sido cortado a la mitad por su padre. El concreto del edificio terminó cayendo, y con este los dos siguieron la trayectoria de vuelta a la calle, forcejeando por ver quien era el que amortiguaba la caída del otro.

Prácticamente, respondiendo a sus instintos Lincoln arrojó telaraña al rostro del Buitre y luego con su otra mano apuntó a la torre de la iglesia, acertando a unos metros del campanario. Pasaron de caída libre en edificio departamental a salir disparados en dirección a la iglesia. Para suerte de ambos, no chocaron contra la estructura, sino que continuaron volando gracias al ala del señor Loud que seguía funcionando.

Pero Lincoln no podía estar en paz, porque la garra del pie derecho de su padre intentaba partirlo en dos cada dos o tres segundos, tomándose solo el tiempo necesario para cambiar la dirección del impulso del ataque. Lincoln sabía que no iba a durar mucho tiempo en aquella situación, así que agradeció cuando se estrellaron en el techo de un restaurante y ambos comenzaron a rodar en direcciones opuestas. A pesar de su rapidez, Lincoln pudo notar que tenía varias heridas en el vientre y la espalda, sobre todo una en la pierna que estaba comenzando a sacarle montones de sangre. Vio al frente y su padre estaba relativamente igual, tenía su brazo izquierdo en un ángulo demasiado surrealista como para considerar que no estaba roto, además de que cuando intentó levantarse se encontraba temblando, y no porque aquella batalla lo lastimara psicológicamente… Pero sí físicamente.

Aquel hombre que tanto lo había protegido, le había dado refugio y que le enseñó su moral y sus creencias fundamentadas, era el mismo que estaba ahí, medio muerto en la azotea de un edificio con una cúpula de cristal gigante que iba cambiando de color constantemente, iniciando roja y luego siendo morada, luego verde... Cuando llegó al naranja fue que el señor Loud pudo levantarse.

—¡¿Por qué me sigues?!

Pero Lincoln no podía seguir hablando tenía algo muy pesado en la garganta y aunque físicamente no estaba ni siquiera cerca de estar demolido, no podía seguir en pie. Sus lágrimas eran ya secas debajo de su máscara.

—Por favor…—intentó hablar Lincoln apenas lanzando un suspiro.

Vio como su padre, enfurecido, se acercaba para terminar con su existencia dándole una patada… Lincoln negó con la cabeza mientras todo se ralentizaba, su sentido arácnido le estaba dando la oportunidad de escapar ya que sabía que de quererlo hubiera podido derrotar con facilidad al señor Loud.

El problema era que Lincoln no quería pensar en ese escenario, así que se dejó golpear en el pecho por aquella garra, para su suerte simplemente salió disparado en el aire hasta chocar fuertemente contra el cristal.

—¡Ahhh!—gritó el señor Loud cegado por la ira en su mirada y lanzando otra patada que Lincoln no esquivó.

Araña y Buitre comenzaron a caer en picada cuando la cúpula de cristal fue destrozada en cientos de pedazos fue entonces que Lincoln escuchó no unos cuantos, sino decenas de gritos de terror debido a la ventana partida en pedazos, algunos de estos dañaban…

"When you get older. Your wild life will live for younger days. Think of me if ever you're afraid."

…a Bobby, quien rápidamente cubrió a Lori de aquella lluvia de cristales lanzando su propia mesa a un lado. Para suerte, ambos salieron con apenas rasguños, mientras que otras personas terminaron con heridas de sangre recorriendo por todo su rostro.

—¿Bobby Osito?—preguntó rápidamente Lori al ver aquel escenario devastador.

—Estoy bien nena, estoy bien.—dijo al mismo tiempo que limpiaba del rostro de Lori unos pequeños escombros de vidrio—Vamos…Nena, hay que salir.—dijo sin voltear atrás.

En aquel momento a Lori solo le importaba estar segura junto a su novio, no le interesaba como aquellos dos lunáticos lograron colarse por el techo, pero cuando vio que se estaban levantando, agarró a Bobby fuertemente y lo hizo que se agachara, justo a tiempo porque un hombre vestido de pájaro lanzó a ese niño con vestido de látex varias mesas hasta terminar en una pared.

Los gritos en el restaurante eran demasiado agudos como para escuchar declaraciones, o nada que no fuese llamados de socorro y gente huyendo en todas direcciones, algunos incluso saltaban rompiendo los ventanales y causando más heridos por cortaduras.

Bobby al ver ese desastre comenzó a gatear en dirección contraria.

—¡¿Qué haces?!—le gritó Lori molesta.

—Tenemos que buscar donde ocultarnos…—dijo Bobby abrazándola para que ambos siguieran moviéndose debajo de las mesas.

Lori solo podía ver por debajo de los manteles un par de pies metálicos que tenían grandes garras de un material que ella nunca había visto. Esas garras se extendieron incluso más cuando el niño intentó contratacar colgándose de una cuerda rara, pero fue repelido por aquella oscura figura con un golpe que hizo al niño volar.

Lori pudo reconocer entonces al niño, tenía un cuerpo pequeño, tal vez un poco más alto que Lincoln y delgado, con ese traje de látex rojo y azul que pasaban tanto en las noticias.

—Es…—se detuvo a media oración.

El hombre con traje de pájaro volteó de uno a otro lado, y fue entonces cuando Lori gritó horrorizada, tan alto y fuerte que llamó no solo la atención de Bobby, sino también de las figuras que peleaban, el primero en voltear fue…

"He said – One day you'll leave this world behind. So live a life you will remember."

…Lincoln, claramente aquel había sido el grito de Lori, su Lori. Aquello no podía ponerse peor, de no ser porque confirmó visualmente. No solo estaba enfrentando a su padre en aquel momento, sino que también su hermana se encontraba aterrada a mitad de un pasillo de mesas elegantes con Bobby abrazándola. Ella no le prestó atención a él, porque Lincoln seguía llevando la máscara, pero su padre no.

Pudo ver el rostro de horror tanto de Lori como Bobby que se abrazaban mientras retrocedían del monstruo al que alguna vez habían llamado padre. Lincoln respiraba aceleradamente mientras más lágrimas caían de su rostro que ya parecía seco, pero escuchar los gritos de su hermana, no de una desconocida, no de un amigo, sino de su propia hermana mayor, era un nuevo nivel que hasta ese momento desconocía.

—¡TÚ!—gritó entonces el señor Loud molesto al mismo tiempo que señalaba a Bobby—¡¿QUÉ HACEN USTEDES DOS AQUÍ?! ¡TE ORDENE QUE NO VINIERAS A BROOKLYN!

Estaba claramente fuera de sí, con una furia mucho mayor a la que Lincoln hubiera visto nunca en su padre. El hombre empujó varias mesas a los lados para acercarse a ambos, claramente no con buenas intenciones a la vez que tanto su hermana como Bobby se cubrían entre gritos.

—Yo prometí cuidarlas…—dijo Lincoln en un susurro.

Apuntó con su lanzatelaraña con una mano, con la otra se limpió los mocos de la nariz, embarrando todo su rostro ya de por sí humedecido. Lincoln accionó el botón con los ojos cerrados al mismo tiempo que el señor Loud estuvo a punto de acercarse a ambos jóvenes. Le dio justo en la espalda y hubo un momento donde nadie se movió.

—¡Aléjate de ellos!—gritó Lincoln tomando con firmeza la telaraña y comenzando a dar vueltas.

Provocó que su padre terminara siendo arrastrado por su espalda, derribando sillas y mesas en su primera vuelta, luego golpeándose con una columna en la tercera y para la quinta salió disparado al techo, dando contra el candelabro gigante que colgaba con cadenas doradas. Aquel impacto fue tan duro que hizo, no que las cadenas se rompieran, sino una parte del techo al candelabro haber chocado contra este.

El pequeño niño respiraba demasiado agitado al mismo tiempo que el candelabro caía aceleradamente y empujaba el cuerpo magullado de su padre causando una gran nube de polvo, fragmentos de techo, polvo, el humo que antes había estado en el piso como decoración o las almas de los únicos presentes en el restaurante, cualquier opción era válida, incluso podían ser todas juntas. Lo único que pudo escuchar Lincoln fueron los llantos desgarradores de Lori al mismo tiempo que Bobby intentaba calmarla mientras titubeaba y probablemente temblaba.

La nube fue disipándose, afuera las luces cambiaban, pero en esta ocasión no por motivos estéticos, posiblemente ese restaurante tardaría meses en volver a tener un nivel cercano al que tuvieron antes, la verdadera causa de ese cambio de luces era por el rojo y el azul, la policía había llegado… Lincoln supo entonces que ya no quedaba tiempo, era su momento de decidir el destino de su padre.

Hubo un oscuro momento donde sintió un vacío en el pecho al ver que su padre sangraba de una herida en la cabeza, rodeado por las grandes cadenas doradas y con las piernas enterradas debajo del candelabro. Aquel hombre que él tanto admirado… Parecía… Parecía…

Estuvo a punto de vomitar cuando su padre comenzó a toser, Lincoln se acercó, sin arrodillarse, no podía, necesitaba entenderlo…

—¡¿Por qué lo hiciste?!—gritó con reclamo al mismo tiempo que apuntaba con su mano.

—¡NOOOO!—escuchó un grito desgarrador a la vez que Lori se levantaba y corría en menos de un segundo prácticamente veinte metros para acercarse a la escena, empujar con toda su fuerza a SpiderKid y tratar de ayudar a su padre—¡Es un buen hombre!

Ella estaba devastada en llanto, uno inútil porque se podía escuchar claramente como su grito había alertado a toda la gente fuera y era cuestión de segundos que unas fuerzas armadas entraran. Escuchó a su lado también a Bobby acercándose para liberar al señor Loud.

—¡AYUDALO POR FAVOR! ¡ES TODO UN MAL ENTENDIDO!—gritó Lori mientras con todas sus fuerzas combinadas apenas y lograban mover poco el candelabro.

El señor Loud levantó la mirada y Lincoln bajo la mirada, definitivamente el hombre no conocía la identidad de su hijo, porque pudo verlo suplicando con el rostro, era un llanto de puro arrepentimiento. Lincoln se acercó para ayudarles y escapar, pero…

"My father told when I was just a child"

…se detuvo antes de empujar. Volvieron a verse a los ojos ambos, entonces Lincoln recordó el puente que explotó y el tren que se estrelló, los desechos tóxicos que podrían causar enfermedades en todos aquellos que tuvieran contacto, en las varias veces que su padre casi terminaba con su vida durante aquella batalla.

¿Era su padre un buen hombre?

Si Lincoln lo lideraba, ¿Qué iba a impedir que volviera a hacerlo todo? ¿Y si mataba más personas? ¡¿Tenía el derecho de liberar a su propio padre aun sabiendo de lo que era capaz?!

Independientemente de las circunstancias que lo llevasen a aquel extremo, o de las mil justificaciones que se daba en su cabeza, nuevamente sintió a su espalda la sombra de aquellos que consideraba sus brújulas de moral.

Y un último pensamiento cruzó por su cabeza, ¿Y si en lugar de ser su padre el que mataba era Lynn Loud el asesinado por otro criminal y nunca se enteraban donde dejarían su cuerpo?

Ya no caían lágrimas de sus ojos, simplemente Lincoln levantó una de sus manos. Apuntando al hombre que lo había criado, escuchó la policía a su espalda, entrando al recinto, era ahora o nunca.

—Si alguna vez están en peligro… Cuídalas…—dijo cerrando los ojos.

Lincoln tomó su decisión con firmeza.

"These are the nights that never die."

Lincoln se balanceaba de edificio a edificio, tomando mayor velocidad para escapar de lo que había hecho, pero sentía su cuerpo frío, no había emoción, solo un gran vacío que le provocaba difícil columpiarse y que chocara fuertemente contra edificios, causándose incluso más heridas que en la pelea, ni siquiera se quitó el traje al llegar a su casa, o durmió. Solo se recostó y vio el techo mientras ocasionalmente limpiaba sus lágrimas con fuerza y hacía sonidos de estarse ahogando con su propia culpa.

"My father told me…"

El señor McBride encontró en medio de la escena a dos jóvenes que estaban siendo arrestados, rápidamente reconoció la cabellera rubia y comenzó a usar su placa para acercarse.

—¡Oficial McBride! Lo conozco…—dijo uno de los sujetos que estaban arrestando a los niños.

—Y yo a esos niños, ¿Bajo qué cargos los está arrestando?—dijo el señor McBride molesto confirmando sus sospechas.

—¿Arrestándolos? Creo que está confundido, ellos son testigos, pero pueden ir a prisión si siguen rehusándose a hablar.—dijo el policía golpeando el costado de Bobby—Es ilegal, ¿No es así jovencito?—dijo con una sonrisa burlona.

Aunque el señor McBride solía tener paciencia, sabía perfectamente las connotaciones de esa declaración, al ser Bobby de piel morena. Aun así, mantuvo la calma:

—Está bien, ¿Entonces qué ocurrió?—preguntó a la vez que el oficial que había arrestado a los niños giraba las llaves.

—Un sujeto vestido de pájaro metálico, enredado con telarañas por tú sabes quién, creo que este tipo hizo explotar unas vías de tren y destrozó este restaurante elegante, ¿Alguna duda?

—Nombre del sujeto…—dijo el señor McBride demasiado seco de sentimientos.

—Lynn Loud, creo que confesó todo, caso cerrado, ese bastardo estará encerrado un buen…—fue interrumpido porque Lori desde la parte trasera dio varios golpes con su hombro para intentar golpear al oficial—¡¿Qué le pasa a esta niña?!

—Ese bastardo que quieren encerrar es su padre.—dijo el señor McBride respirando muy fuerte para mantener la calma—Consigue un psicólogo para ella, y tal vez otras diez hijas…—dijo al mismo tiempo que daba media vuelta.

El señor McBride admiró la noche, había luna llena, era hermosa, pero los horrores que acababa de vivir esa noche, eran equiparables a la fecha que estaban festejando. Soltó una simple lágrima antes de continuar investigando.

"These are the nights that never dies. My father tol me…"

Enserio Luna no podía creer que fuera prácticamente la una de la madrugada y ambas siguieran charlando emocionadas, con tantas risas y payasadas, bastante mejores chistes que los de su hermana Luan, sin duda alguna. Porque, además, esa chica conocía tanto como ella de música, y no solo de la popular, sino también de la antigua y buena.

—Ohhh buena esa, ¿Eso fue antes o después de que te mudaras?—dijo entre lágrimas de risa.

—Fue antes, antes, definitivamente odiaría volver a ver la cara del señor Jefferson cuando le dije que no, soy una estudiante de música, no un modelo.—dijo Sam recordando con cariño aquel momento—¿Y tú? ¿Alguna experiencia con alguien de malas intenciones?

Luna lanzó un suspiro al mismo tiempo que se sonrojaba.

—Pues claro, hubo esta chica, rubia y bastante molesta…—ambas rieron al mismo tiempo—Que nunca aceptó mis propuestas de invitarla a algo para comer o pasear en el centro comercial, ¿Sabes?

Hubo una segunda risa al mismo tiempo que Sam se llevaba una mano a su pecho, donde colgaba un crucifijo.

—Ya sabes que no puedo.—dijo con simpleza la rubia perdiendo el color rojo de su rostro.

—Vamos, una sola vez, te prometo que si no te gusta pararé, no como el señor Jefferson uhhh…—dijo al mismo tiempo que hacía una voz asquerosa.

Sam comenzó a reír bastante al mismo tiempo que se tapaba la boca para no hacer ruido y le salía una lágrima.

—De acuerdo, una noche pronto.—dijo Sam volviendo a sonrojarse.

—Cuanto antes mejor.—dijo Luna casi saltando desde la cama de arriba en la litera—Gracias Sam, eres la mejor chica que conozco.

—Lo sé.—dijo ella intentando sonar presumida, pero no lo logró, solo Luna se puso a reír en esta ocasión—Tu también Luna, eres la mejor…—y bostezo.

—Por cierto, antes de que vayas a dormir, ¿Qué te parece si la siguiente llamada seguimos con el maratón de las películas de Halloween?—dijo Luna sonriendo ampliamente.

—Que aunque me gustaría, estarás muy desfazada, a partir de mañana la única fecha importante será día de acción de gracias.—dijo Sam cerrando los ojos y tocando su monitor, como si intentara acariciar el rostro de la chica detrás de la pantalla.

—Ni tanto, mi hermana tiene un novio mexicano, ¿Sabes que ahí Halloween dura casi toda una semana? Le llaman, día de la muerte o algo así.—recordó Luna—Así que, estaremos desfazadas aquí, pero no en el resto del mundo.

Una última risita seguida de un sonido muy prolongado de dubitación, Sam se llevó el dedo índice a la boca y comenzó a juguetear, sin saber que el color de Luna estaba comenzando a ponerse en un rojo demasiado incomodo.

—Tú ganas, solo si el siguiente maratón es High School Musical.—dijo ella cruzándose de brazos.

—Ahhh, ¿Por qué eres tan cruel?—dijo Luna entre risas al mismo tiempo que comenzaban ambas a despedirse.

Les tomó quince minutos despidiéndose, enserio no querían colgar, pero ya era tarde y Sam tenía turno matutino al día siguiente en la tienda. Luna se sintió orgullosa de conseguir una cita con la chica rockera más linda que jamás hubiera conocido, al menos de su edad, porque había otra niña, pero definitivamente Luna no tenía interés romántico.

Aquel era el día más feliz de su vida. Todo gracias a que su padre le dio el mejor consejo de todos tan solo pocos días atrás. Aquel hombre enserio era un sabio tomando decisiones para Luna, ella debía encontrar una forma de agradecerle aquella cálida sensación que tenía… Cuando su padre llegase se lo diría… Porque sin él, ella nunca hubiera encontrado la felicidad.

Ella no sabía que tan solo a cinco metros su hermano Lincoln finalmente había quedado dormido, mientras que su familia seguía buscándolo con lágrimas en sus rostros.

Continuara…

Nota: Gracias por todo el apoyo, y reitero las gracias a ManuJM por su increíble traducción al inglés, gran consejero, excelente inglich, best amigo.