Spectacular Lincoln Loud

Capítulo 9 Father and Son

"It's not time to make a change"

Aquel era un buen día para Gwen, había despertado tarde, como plus no había escuela y su padre tenía el día libre, por lo que les tocaba una mañana padre e hija, tal vez alguna salida a un lugar de comida chatarra durante la tarde y una noche de juego de mesas o videojuegos. Ella amaba cuando los días libres de su padre coincidían con los de ella.

Fue la primera en despertar, por lo que se animó a hacer el desayuno para ambos, tenían huevo y salchichas, tomó un cuchillo sin filo y algo de mantequilla a la vez que encendía la estufa eléctrica y canturreaba canciones inteligibles, pero que en la mente de ella sonaban bastante bien.

Ya estaba a medio cocer la comida cuando escuchó a su padre bajando rápidamente las escaleras, ella se quitó los guantes de cocina y se cruzó de brazos a la vez que veía a su padre vestido como agente de policía dando saltos mientras se lavaba los dientes y acomodaba su reloj.

El Capitán Stacy se detuvo en el último escalón al ver a su hija y tragó la pasta de diente que tenía en la boca a la vez que dejaba el cepillo en una mesa.

—Gwen, amaneciste temprano…—dijo el hombre sonriendo falsamente.

—Es urgente, ¿Verdad?—dijo Gwen mirando al piso.

—Cariño, yo… Es que tengo que ir.—dijo el Capitán Stacy—Es más, incluso viene bien, tal vez te interese venir.

—Yo voy a ser científica, no policía.—dijo ella dando varios pasos hacia atrás sin mirar a su padre y con los brazos pasando por debajo de su estómago.

—Cariño, no es lo que parece, tienes un amigo llamado Loud, ¿No?

—Sí, ¿Qué tiene?

—Su padre ha sido arrestado, es algo muy grave y posiblemente tenga que ir toda su familia a la estación, parece que fue algo muy gordo.—dijo el Capitán Stacy adolorido—Igual, puedes ayudarlo a pasar un momento difícil.

—Lincoln…—susurró Gwen, recordando todas las veces que Lincoln prometía estar con ella y faltaba a su palabra—No, está bien, lo veré en clases, dile que no estaba despierta…—dijo ella sonriendo de medio lado—Te esperaré en la cena.

—Cariño solo es un interrogatorio, ¿Qué tan largo puede ser?—dijo el Capitán Stacy abriendo la puerta de la vivienda con calma a la vez que acomodaba su corbata—Volveré antes de que te des cuenta.

Y se fue.

—Mhhh… Espero que Lincoln esté bien.—dijo ella al mismo tiempo que su nariz se contraía por un olor fuerte—¡Mi huevito!

Gritó ella a la vez que daba media vuelta y veía el humo salir de la cocina, para su suerte, solamente tuvo comida quemada y no toda su casa. Tal vez ese era su castigo por no ayudar a un amigo cuando la necesitara, pero, él casi nunca está para ella cuando lo necesita.

"Just relax, take it easy"

—¡Eres un traidor!—gritó desde su habitación.

—¡No lo sabía! ¡Perdóname!—decía desde el otro lado de la línea.

—¡¿Cómo pudiste?! ¡Pensé que éramos amigos!—su rostro estaba rojo.

—Tu… ¡No dijiste nada! ¡Lincoln yo no podía saber…!—decía Peter Parker dolido.

—No vuelvas a hablarme en tu vida si sabes lo que te conviene Parker.—colgó el teléfono, pero apretó tan fuerte con su dedo que lo atravesó—¡AHHHH!

Lanzó un grito y tiró al suelo aquel aparato ahora inútil, solo para darle un pisotón.

Como si no fuera suficiente todo lo que él hacía por la ciudad, como si no fuera suficiente todo lo que él sufría en la escuela, con su familia, con sus amigos y en su doble vida, ahora también tenía que soportar que al despertar apareciera una notificación del Daily Buggle, recordándole que todo no había sido una horrible pesadilla, conmemorando el circo que montó ayer en la noche entre padre e hijo.

—Fotografía Peter Parker… AHHHHH…—recordaba Lincoln mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos y se hincaba a llorar mientras se abrazaba a sí mismo.

Lincoln estaba solo, lo había tenido todo y lo perdió en solo una noche.

Recordó las fotografías del Buitre que había tomado con su celular para que Peter pudiera tenerlas, el traidor ni siquiera esperó a saber que él estuviera bien, las mandó al tonto periódico y ahora estaba en todos los blogs de noticias de Nueva York, "Hombre con traje de ave aterroriza Brooklyn". Probablemente ya era tendencia en Twitter, lleno de gente insultándolo.

—Maldita sea…—dijo tomando los lanzatelarañas de su mochila y tirándolos por la ventana con toda su fuerza.

Aún podía recordar como su madre llegó a eso de las tres de la mañana, entre llantos graves, podía escuchar los griteríos de sus hermanas que no entendían la situación. Pudo jurar que su puerta fue abierta diez minutos después. Alguien se quedó mirándolo.

—Está dormido…—dijo Lynn en voz baja, sonaba que tenía mocos—Debió haber vuelto al no encontrarnos…—se acercó un poco a su rostro—Tiene morados, lo golpearon…

—Déjalo dormir, necesita descansar.—escuchó con los ojos bien cerrados, el hilo de voz que salía de su madre—Intenten dormir niñas…

Pero Lincoln no pudo dormir, lo intentó, mínimo ocho veces, pero siempre que pensaba que el llanto iba a vencerlo, volvía a tener energías y no podía sentir paz en su interior, estuvo toda la noche recordando a detalle el rostro enfurecido de su padre intentando matarlo.

Pensó en tantas cosas que pudo haber dicho, como revelar su identidad para que lo escuchara… Haberlo derribado de un golpe y no ser gentil… Haberlo ayudado a escapar, cualquier cosa hubiera sido mejor que lo que terminó ocurriendo esa noche.

Otra vez lo había hecho, otra vez había arruinado otra vida buena. Pero al menos aquella vez Lincoln le había salvado la vida a su padre al ponerlo tras las rejas... O eso se decía mientras continuaba llorando en el suelo. Pronto entró su madre, la cual tenía líneas rojas en los ojos y el delineador corrido.

—Ya lo sabes.—dijo ella agachándose para abrazarlo.

—Yo…—dijo Lincoln llorando tanto que no pudo resistirlo, se lanzó encima de su madre y comenzó a llorar en un abrazo compartido.

—Quítate ese traje, vamos a ir a la comisaría, todo va a salir bien Lincoln, lo prometo.—dijo ella entre lágrimas, ni siquiera sonaba convincente, solo lo decía para que él se sintiera mejor—¿Rompiste tu celular?—dijo viendo detrás de él.

—Yo desperté y…—decía Lincoln, incapaz de pronunciar nada más.

—Solo vístete Lincoln, solo vístete.—dijo su madre levantándose y dando media vuelta—Solamente responde…—dijo ella sin voltear a verlo—Esa herida que tienes en el rostro, ¿Cómo te la hiciste?

—Unos grandulones me vieron solo y me exigieron mis dulces, me negué y me golpearon a cambio.—contestó Lincoln lo primero que se le vino a la cabeza… Pensé que sería más fácil llegar a casa que intentar encontrarlas…—dijo sabiendo que era mentira.

—Lo resolveremos eso después Lincoln, no te preocupes.—dijo Rita alejándose de su hijo de una manera muy seca.

Lincoln no pudo evitar sentir que ella sabía que esa historia no sonaba muy realista para nada, pero probablemente, la mente de su madre estuviese bastante más ocupada en tener que lidiar con la pesada realidad, otra vez, que las mentiras que él daba, no eran tan importantes.

Aquello era como del abuelo Pop Pop otra vez, pero ahora sentía que era mucho peor. No, no lo sentía, Lincoln sabía perfectamente que nada iba a ser fácil en adelante.

Cerró los ojos, recordando aquel horrible acontecimiento.

"You're still young, that's your fault. There's so much you have to know"

En aquella época Lincoln apenas contaba con nueve años, él ni siquiera era capaz de imaginarse a sí mismo como un héroe, al menos no como esos fantabulosos cuatro fantásticos que siempre ponían a salvo a la Tierra. Pero ese día aprendió, que a ningún héroe le importaba la gente de a pie, los problemas de las personas reales que mantenían el mundo siendo mundo.

Fue a visitar a su abuelo, era domingo y su madre aún estaba embarazada de su última hermana, Lily, aunque el embarazo era de apenas 3 meses y medio. Lincoln y el resto de las chicas corrieron a abrazar al abuelo, casi derrumbándolo. Lo sacaron del asilo durante un día, para ir a una cena familiar en un restaurante de cortes de carne.

Habían escogido ese lugar porque tenían una mascota que era un castor antropomórfico y una zona de juegos donde las niñas podrían jugar. Lincoln al inicio quiso ir con sus hermanas, pero su abuelo le pidió quedarse junto a él.

En la mesa solo se encontraban sus padres y abuelo, por lo que renegó mientras estiraba los tirantes de su viejo overol y hacía mala cara.

Oh vamos Lincoln, podrías intentar disimular un poco.—dijo el señor Loud mostrando una sonrisa que Lincoln ignoró.

¿Qué pasa Pop Pop?—preguntó Lincoln intentando ver a su abuelo, pero también volteando a ver a sus hermanas comenzando a utilizar la zona de juegos.

Oh, yo quería felicitarte, tus padres me contaron que saliste con notas bastante altas en la última revisión.—dijo su abuelo sonriendo.

Sí, sí…—dijo Lincoln volteando de nuevo a los juegos.

Lincoln.—lo regañó su madre.

Gracias Pop Pop.—dijo Lincoln con una sonrisa ensayada, pero convincente—¿Puedo?

Es muy animado, ¿No es así? Casi tanto como Lynn.—dijo el abuelo Pop Pop revolviendo el cabello de Lincoln.

Ninguna ha salido tan energética como Lynn, mi orgullo.—dijo el señor Loud mirando a sus niñas desde la distancia.

Todas son nuestro orgullo cariño.—le recordó la señor Loud.

Jaja, así es Rita, nunca lo olvides.—dijo el abuelo Pop Pop—De todas maneras, Lincoln, en vista de que probablemente seas el único hombre de esta familia, a menos que el bebe que lleva tu madre ahora mismo sea un chico, cosa que dudo, me gustaría darte unas palabras.

Después.—insistió Lincoln—Yo quiero jugar, todas están jugando.

Lincoln, tu abuelo quiere hablar contigo.—dijo su padre toscamente—Iré a pedir la comida…

Y yo al lavamanos.—dijo la señora Loud aprovechando para también dejar solos a abuelo y nieto—Papá cuida a Lincoln.—le guiñó un ojo.

Ambos se fueron.

Lincoln, mi nieto, mi único nieto varón.—dijo él insistiendo en eso—Escúchame solo un minuto, por favor.

Está bien.—dijo Lincoln ya resignado.

Lincoln, solo quiero decirte lo mismo que me dijo mi padre hace muchos años.—reclamó su abuelo.

¿Por qué?—preguntó Lincoln sin entender.

Porque tienes la edad para ser responsable, ¿No es así?—preguntó su abuelo.

Tal vez…—dijo Lincoln llevando una mano al mentón—Tal vez no.

Lincoln, es mi culpa que tu nacieras con pelo blanco, técnicamente fue por genética, pero no espero que entiendas eso.—dijo el hombre lanzando una risotada al final—¿Sabes que el cabello blanco es hereditario?

¿Hederitario?—preguntó Lincoln teniendo una vaga noción de aquella palabra.

Que si yo tuviera un hijo, mi hijo tendría el cabello blanco.—dijo el hombre con simpleza.

Pero mamá…

Ella es mujer, la genética funciona diferente y…—se detuvo a lanzar un suspiro pesado—Lo que quiero decir es que, van a venir tiempos difíciles, tu abuelo no se siente tan bien como cuando era joven y quisiera saber que vas a cuidar a tus hermanas y hacer lo correcto cuando seas grande.

Yo siempre cuido a mis hermanas.—dijo Lincoln sin entender.

No lo dudo campeón, no lo dudo…—dijo su abuelo volviendo a acariciar su cabello—Tu madre me dijo que estabas peleado con una de tus hermanas…

Con Lynn, es muy ruda.—dijo Lincoln mirando al suelo—Y me da golpes, ayer le estiré el cabello…

No deberías hacer eso.—dijo Pop Pop con calma.

Ella es mala.—insistió Lincoln.

Pero es tu hermana.—le dijo su abuelo animándolo—Mira, no ganas nada enojándote con ella.

Se siente bien hacer justicia…—dijo Lincoln volviendo a ver a los juegos.

A veces enojarte con las personas parece lo correcto, pero no vale la pena perder el cariño de los demás por una pelea… ¿Vas a disculparte?—preguntó su abuelo.

Supongo…—dijo Lincoln no muy seguro—¿Pero debo perdonarla siempre?

No siempre, pero sí debes pensar muy bien si quieres vivir el resto de tu vida con esa espinilla de estar enojado con alguien que amas.—dijo finalmente su abuelo volviendo a desacomodar su cabello—Ve con ellas, juega.

¡Gracias!—dijo Lincoln saltando de emoción.

Al menos sus últimas palabras fueron amables, o eso le gustaba pensar. Nadie pudo prever que justo cuando Lincoln estaba a medio pasillo entró una mujer mayor de treinta años, con los ojos llorosos. Lincoln sintió curiosidad al verla entrar al mismo tiempo que por fuera se escuchaban sirenas de policía.

¡NO SE MUEVAN!—gritó la mujer llevándose ambas manos a la cabeza—¡AL SUELO!

Todo el local solo se le quedó viendo hasta que ella golpeó con su puño desnudo las puertas de cristal a su espalda, destrozándolas y sin recibir un solo rasguño.

¡AL SUELO!

Lincoln se quedó quieto mientras temblaba y comenzaba a llorar en silencio, era incapaz de moverse.

¡NO SE MUEVAN!—gritó ella corriendo a las cajas registradoras y vaciándolas y doblando el metal.

La mujer dio media vuelta y vio a Lincoln a mitad del pasillo llorando, se pudo ver claramente como aquella escena lograba penetrarla, así que la mujer intentó sonreírle, solo logrando que Lincoln se pudiera mover, dando un salto del tremendo susto que ese monstruo supiera de su existencia.

No quiero hacerles daño…—volteó a todos lados tratando de justificar su posteura—Yo solo quiero volver con mi hija, Jessica…—dijo la mujer abriendo mucho los ojos—¿Qué estoy haciendo? Esta no soy yo. Niño, yo lo siento…—intentó acercarse a Lincoln causando gritos en todo el restaurante.

Lincoln pudo correr para evitar que ella estuviera tan cerca de él, pudo haber intentado retroceder o simplemente parar de llorar, pero simplemente se quedó congelado, viendo como esa horrible mujer se acercaba más a él, conmovida por su llanto.

¡Aléjate de él!—gritó el abuelo Pop Pop saltando sobre la espalda de la mujer para intentar alejarla, pero aquello era inútil.

Abuelo y nieto cambiaron una última mirada antes de aquel trágico desenlace, Lincoln pudo ver el miedo en los ojos de su abuelo, un miedo a no haber sido lo suficiente para protegerlo, aquello fue lo que finalmente lo rompió, debía hacer algo cuanto antes, estiró la mano e intentó dar unos pasos al frente.

Pop pop…—dijo Lincoln en un hilo de voz a la vez que la mujer lanzaba un codazo a su espalda.

Se escuchó claramente como varios huesos eran rotos, tal vez pulverizados en tan solo un segundo, ni siquiera pudo ver cómo caía, o como el alma escapaba del cuerpo de su abuelo, lo único que pudo ver fue que todo oscureció y fuerzas armadas comenzaron a entrar al mismo tiempo que un gas negro inundaba el restaurante.

¡NO!—gritaba la mujer con ira mientras tosía fuertemente por haber inhalado el gas—¡NO ME LLEVARAN!

Lincoln cerró los ojos cansado. Despertó varios minutos después, toda su familia lloraba mientras lo rodeaban.

Lo siento…—fue lo primero que dijo, notaba su voz cansada.

Nadie más habló durante aquel día, sin contar los gritos desgarrados de Rita al ver como se llevaban a su padre en ambulancia. Al día siguiente tuvieron que ir bien vestidos de negro a una capilla con la foto de su abuelo en la entrada. Lincoln podía ser joven, pero no tonto.

Lo peor de todo, y visto en retrospectiva, era que nunca hizo las paces con Lynn, aunque en el fondo sospechaba que aquello carecía de valor, pero nunca pudo aplicar la última lección que su abuelo le dio.

Lincoln se quitó el traje de SpiderKid y puso sus jeans de mezclilla, una camiseta blanca y su chaqueta naranja. Luego lanzó un largo suspiro y bajo las escaleras de su hogar, sin ninguna lágrima en su rostro y tomó el teléfono fijo… Sabía el número de Peter Parker, pero sus dedos aun temblaban.

—No tienes porqué perdonarlo hoy Linc…—se dijo a sí mismo con calma.

"I was once like you are now, and I know that it's not easy"

—Chaleco en mano y maletín puesto, señor Foggy.—dijo un joven, no mayor de veintidós años con unos lentes de sol, a pesar de que estaban dentro de un elevador.

—Matt, estamos en la comisaría de policía, no en el bar, es señor Nelson, además la frase es maletín en mano y chaleco puesto.—dijo un hombre de veintisiete o veintiocho años, rubio y con el cabello demasiado arreglado y una forma física bastante descuidada, pero unas vestimentas pulcras—¿Nervioso?

—Nunca estoy nervioso cuando se trata de ayudar a la gente, señor Nelson.—dijo el referido Matt mientras jugueteaba con su bastón.

—Es tu primer caso, y es uno gordo, cualquier asistente estaría nervioso.—dijo el señor Nelson al mismo tiempo que dejaba su mano para que la puerta del ascensor no se cerrara.

El joven Matt comenzó a tantear con su bastón por el suelo y con su mano libre enfrente suya, hasta que finalmente salió por la puerta con seguridad y continuó maniobrándose con cuidado de no tropezar.

—Estas yendo por la izquierda Matt, era por la derecha.—le dijo el señor Nelson tomándolo del chaleco y guiándolo en la dirección correcta mientras ambos reían mentalmente—Nuestro cliente será el señor Lynn Loud.—dijo al mismo tiempo que andaban por el pasillo.

—Lo sé, pero aún no me ha dicho de que se le acusa.—insistió el joven Matt.

—Algo muy grave, robo, asesinato y tráfico de drogas, así como destrucción de propiedad pública.—dijo cuando ya estaban frente a la puerta, solo esperaban a que un guardia los dejase pasar.

—Ahhh Dios, no ese tipo de gente… Adivinaré, soltero y con grandes problemas depresivos.—dijo Matt molesto.

—Con once hijos y desempleado.—dijo el señor Nelson—Recuerda Matt, no juzgues a tus clientes.

—Lo lamento señor Foggy…—se volvió a disculpar el joven.

—Señor Nelson, Matt.—lo corrigió entre risas a la vez que un guardia se acercaba con un llavero gigante y pasaba la correcta en la cerradura de la puerta—Gracias oficial.

—Solo el abogado defensor.—dijo el guardia intentando frenar al joven Matt.

—Es mi asistente, ya informé a sus superiores, es una oportunidad de oro para que aprenda del mundo laboral.—dijo el señor Nelson cortésmente.

El guardia los dejó pasar, aunque claro, Matt no vio eso, solo sintió como el señor Nelson lo empujaba para que ambos entraran a una habitación pequeña, con una mesa dividida a la mitad por un vidrio de protección.

Pudieron escuchar cómo la puerta al otro lado de la habitación era abierta, y acompañado por dos mastodontes entraba un hombre, Matt pudo escuchar el sonido de unas cadenas que venía prácticamente arrastrando, pudo imaginarse el rostro hundido, las ojeras, entre otros detalles para crear su mapa mental de lo que imaginaba. Hubo un forcejeo al sentarlo en la silla, Matt escuchó el ruido, era madera dura, mientras que ellos tenían dos asientos de plástico.

—Señor Loud, permítame presentarme.—habló el señor Nelson.

Pero el señor Loud solo se cruzó de brazos y volteó a otro lado.

—Acepto todos los cargos, no quiero un abogado.—dijo el señor Loud.

El señor Nelson le dio unas palmadas a Matt, era hora de usar el don especial del muchacho. Matt Murdoc pudo sentir los latidos del corazón del señor Loud, estaba mintiendo. Le hizo una señal por debajo de la mesa al señor Nelson.

—Señor Loud, mi nombre es Foggy Nelson, fui asignado por la suprema corte como su abogado defensor.—informó el señor Nelson.

Los latidos del señor Loud aumentaron y comenzó a ponerse colorado, o al menos eso percibió Matt mientras fingía acomodar los papeles por colores, logrando mezclarlos todos en el proceso.

—No hay nada que defender, soy culpable.—dijo el señor Loud reacio a que lo defendieran legalmente.

—No lo entiende, señor Loud, si este juicio se lleva acabo, bajo todos los cargos que tiene, puede ser condenado a muerte.—le dijo el señor Nelson intentando mirarlo a los ojos, pero el señor Loud se negaba.

Fue entonces que Matt pudo escuchar perfectamente como la respiración del señor Loud aceleraba, sus latidos aumentaban en intensidad y una gota de sudor recorría su espalda hasta evaporarse. Además de mover erráticamente el pie de arriba a abajo, como si eso sirviera para algo. Le hizo una señal a su jefe, que fue entendida rápidamente.

—Si muero se hará justicia…—dijo el señor Loud mirando a la mesa—No quiero defensa, largo…

—Señor Loud, ha rechazado un total de cinco abogados, legalmente mi asistente y yo podemos marcharnos, pero éticamente no creo que sea lo correcto.—dijo el señor Nelson convencido.

—¿Qué parte no entendió? Solo quiero que esta pesadilla termine…

Por una vez sus latidos desaceleraron, Matt sabía que aquello había sido real.

—Perdone que hable señor Loud, Matt Murdock, asistente…—dijo volteando a otro lado, pero no hacia donde estaba el señor Loud.

—Es ciego…—susurró el señor Nelson entre dientes.

—Señor.—continuó hablando Matt a la pared—Por lo que me contó mi jefe, usted tiene una familia de once niñas, ¿No es así?—dijo para luego volver a agilizar su oído.

—Diez niñas y un niño…—dijo el señor Loud lanzando un suspiro pesado al final y con su pecho bajando y subiendo a un ritmo más tranquilo.

—Si me permite hablar, por lo poco que sé, usted puede recibir una condena de muerte con tales cargos a los que fue acusado, permita a mi jefe representarlo legalmente, no para quitarle la condena, si así lo desea, pero al menos volverlo cadena perpetua…—dijo sonriendo a la pared—Piense en sus hijas…

—Matt, calla.—dijo el señor Nelson fingiendo ser duro, pero por debajo de la mesa dio tres golpes ligeros a la madera, indicando que el discurso barato había surtido efecto.

Y tan solo segundos después Matt pudo escuchar como gotas de agua caían desde los ojos del señor Loud. Aunque aun así hubo un silencio prolongado.

—… ¿Tengo que firmar algo?

—Nada en absoluto, si lo confirma los guardias pueden abandonar la sala y yo le explicaría todo el procedimiento legal que vamos a realizar, por su registro, está casado, si su esposa está interesada también podemos ponerla al corriente de todo con este caso.—dijo el señor Nelson con su sonrisa triunfal.

—De acuerdo…—dijo el señor Loud.

Los guardias que lo custodiaban sujetaron con mayor fuerza las cadenas antes de salir para dejar a cliente y abogados en la privacidad necesaria. El señor Loud no opuso resistencia aunque apenas y podía mover su cabeza.

Los dos guardias abrieron la puerta y salieron, suspirando relajados de ya no tener que estar guardando una postura agresiva y dominante.

—Hey Madison, ve por un par de rosquillas y un café.—dijo uno de ellos a su compañero.

—¿Por qué siempre voy yo?—reclamó el tal Madison.

—Porque yo lleno tus informes cuando quieres salir temprano por el partido.—canturreó aquel hombre de metro noventa de altura antes de darle una palmada fuerte.

—De acuerdo, de acuerdo, ¿Rellena o con chispas?

—La pregunta ofende Mad Man.—dijo aquel oficial mientras veía como su compañero desaparecía a la distancia.

El oficial de policía miró de uno a otro lado del pasillo antes de fingir estar revisando algo en el armario de limpieza, cerró la puerta con candado y se quitó su sombrero de policía, revelando que en el borde del sombrero tenía un burdo aparato de un tamaño no mayor a dos de sus gordos dedos. Lo accionó y se escuchó el sonido de una radio.

—Así es señor Weasley, aceptó ayuda de Foggy Nelson, abogado de segunda, pocos casos ganados, no quieren desmentir la tapadera, solo reducir su condena.—informó la situación a sus superiores.

—Excelente.—respondió la voz del señor Weasley—Es un buen piloto para el traje sería una pena perderlo hasta que no encontremos otro que pueda operar el traje, hablando de, ¿Pudiste recuperarlo?

—El Capitán Stacy lo está utilizando.—confesó el policía corrupto—Interrogan a sus familiares justo ahora.

—No puede caer en manos estatales.—ordenó Weasley.

—Entendido, solo para aclarar,¿Termino con la vida de Loud?—preguntó el oficial como si fuera el orden de acontecimientos natural.

—No, no, dejémoslo un tiempo en prisión, no representa una amenaza, igual nos puede ser útil en un futuro.—confesó Weasley—Recupere el traje y devuélvalo cuanto antes.—fue la orden del señor Weasley.

—Entendido jefe, aunque me puede tomar tiempo sacarlo sin provocar sospechas.—dijo el oficial de policía—Corto.

—Señor Holiday.—añadió el señor Weasley—No arriesgue su puesto en la policía, es demasiado útil como para que lo perdamos, si me trae el traje el mes que viene no me importa, mientras no termine en manos del gobierno, entonces nuestro trato prevalece.

Ambos hombres rieron sabiendo que era mentira, aunque maquillada con algo de verdad, la información que el señor Holiday podía recuperar era lo importante, si el oficial moría, a nadie le iba a importar, guardó su dispositivo de comunicación en el bordillo de su sombrero, asegurándose que no pudiese escuchar nada.

—Oh Weasley, siempre te gusta moverte en lo seguro, pero algún día el Rey los destronará a ustedes dos.—dijo el oficial Holiday mandando un mensaje de texto en su celular.

El mensaje era para un contacto "Wilson".

"To be calm when you've found something going on. But take your time, think a lot"

Para May Parker era raro que su sobrino, siendo ya casi mediodía, no hubiese salido de su habitación a buscar si había algo de desayunar, y ella no recordaba haber escuchado nada de su habitación fuera de una llamada donde se disculpaba con alguien entre llantos.

Ella no le gustaba meterse en la vida de Peter, sobre todo porque siempre creyó que era mejor dejarlo ser independiente, pero decidió abrir la puerta de la habitación sin tocar, solo para encontrar a su sobrino llorando entre sabanas mientras revisaba su celular.

—Tía May.—reaccionó Peter torpemente, causando que su celular cayera, mostrando fotos suyas con su tío Ben—¿Qué haces?

—Peter, cariño.—se acercó ella a la orilla de su cama y se sentó, mostrándole un espacio junto a ella, el joven Parker se arrastró con sus sabanas hasta al lado de su tía—¿Qué sucede?

—Tía May, hice algo muy muy malo… Sin saberlo.—dijo Peter primero llorando y luego tragando en seco para poner ese punto—Hice que un amigo que se enojara conmigo…

La tía May lo abrazó mientras asentía.

—Me imagino que ya te disculpaste.—dijo ella viendo la foto de su esposo Ben y su sobrino en el celular antes de que la pantalla se fundiese a negro.

—Sí, pero no sé si me pueda perdonar…—dijo Peter recargándose en el hombro de su tía ligeramente, sabía que ella no podía soportar mucho peso por su edad.

—Bueno, Ben siempre nos dijo, que debemos ser responsables de nuestras acciones, ¿No es así?

Peter comenzó a reír entre llantos, terminando más triste.

—Era fácil para él… Nunca se metía en problemas…—dijo Peter tomando su celular, encendiendo la pantalla y acariciando la imagen de su tío—Él no hubiera cometido mi error.

Fue el turno de May Parker de reír ligeramente para terminar con un suspiro cansado.

—¿Ben? Él siempre se metía en problemas, decía que la mala suerte lo perseguía todo el tiempo cuando era joven, ¿Sabes?—le confesó ella abrazándolo por el hombro—Su famosa suerte Parker…

—Pero…—intentó decir Peter.

—Cuando fue creciendo, él entendió que no podía quejarse todo el tiempo de sus desgracias, solo tenía que aprender a vivir con ellas y mira que Ben cometió muchos errores, casi aceptó ser parte de un fraude que lo hubiera llevado a la cárcel.—dijo la tía May causando que Peter cerrara los ojos—Ben era un buen hombre, Peter, pero todos somos humanos.

—Lo sé.—dijo Peter ya soltando a su tía.

—Discúlpate con tu amigo de manera formal, si es verdad que no fue tu intención lastimarlo, te perdonará… Eventualmente, tampoco esperes que todo sea rápido.—dijo ella levantándose—Y limpia tu cuarto para distraerte mientras lo haces, no es el fin del mundo Peter.

Ella salió de la habitación mientras él pensaba para sus adentros que posiblemente sí que podía ser el fin de SpiderKid, al menos el que aparece en las noticias, Lincoln no sabía hacer los lanzatelarañas, o bombas de aire y tampoco utilizar la radio de policía modificada. Y tal vez no quisiera usar nada de eso de nuevo, después de lo que tuvo que hacerle a su propio padre.

Pero Peter no tenía manera alguna de saber que aquel hombre con traje de pájaro era el padre de Lincoln, la idea sonaba absurda en todo su esplendor. Tenían un trato, pasarlas al Daily para que ambos tuvieran recompensa, Peter el dinero y Lincoln sus tareas. Ahora Peter tenía treinta dólares que no quería usar en nada solo por haber pasado la foto al correo de Jameson.

Peter se había preguntado durante toda la mañana, ¿Qué hubiera hecho su tío Ben en aquella situación? La disculpa ya la había dado, ¿Podría Lincoln perdonarlo? Él lo había perdonado respecto a lo de su tío…

Miró por la ventana aun pensando en Benjamín Parker, y la graciosa coincidencia que durante su funeral Lincoln le confesase todo…

"Why, think of everything you´ve got"

Estaban en un jardín oscuro, a pesar de que la capilla del tío Ben estaba llena a rebosar de gente, en ese espacio no había nadie, solo estaban ellos dos, Peter caminaba con los ojos rojos del llanto y entrecerrados por la desconfianza.

Déjame adivinar, tú y mi tío Ben descubrieron la identidad de Spiderkid, ¿Verdad?—dijo Peter de brazos cruzados—¿Es por eso que ese monstruo colaboró en el asesinato de mi tío?

Mhhh no.—dijo Lincoln volteando a otro lado—Si te lo digo vas a tener que dejarme explicarlo.

Lincoln, si me estás ocultando algo grave jamás te lo perdonaré…—dijo Peter Parker dando dos pasos al frente con el pecho sacado y una mirada glacial tras su rostro.

Yo soy SpiderKid…—dijo Lincoln cerrando los ojos.

Hubo casi treinta segundos de silencio, en los cuales Peter no sabía cómo reaccionar, hasta que negó con la cabeza.

Deja de jugar Lincoln, ¿Qué quería mi tío que me dijeras?—ordenó bruscamente.

El señor Parker me dijo que te protegiera, costase lo que costase.—dijo Lincoln al mismo tiempo que se acercaba a una pared y de un salto quedaran sus pies pegados en esta—Pero yo no maté a tu tío, lo juro…

No hubo tiempo de reaccionar, aun con el instinto arácnido, Peter le dio varios golpes en la cara a Lincoln, para el quinto o sexto Parker pudo notar como su mano estaba dañada, mientras que el rostro de Lincoln seguía intacto.

¡Asesino!—gritó Peter Parker.

No, no lo maté.—dijo Lincoln con tranquilidad—Escúchame, intenté salvarlo y no pude…

Lincoln le explicó a detalle lo que ocurrió en aquella gasolinera a las tres de la mañana, detalles como la ropa del tío Ben, o que Peter había estado enfermo, eran cosas que Peter no pudo dejar pasar por alto, dándole veracidad a su historia, si a eso sumaba algunos detalles como que Ben lo usaba como buen ejemplo de chico, le costaba trabajo no creerle a Lincoln.

No tiene sentido, ¿Por qué querría que me mezclase contigo?—dijo ya asqueado—Eres peligroso, he oído que enfrentas gente armada.

Y gano.—dijo Lincoln con un deje de orgullo.

Este funeral dice lo contrario, ¿No es así?—le reclamó Peter.

Lincoln se quedó sin palabras, estaba llorando, en silencio, mirando al piso, incapaz de hacerle frente a Peter Parker, a pesar de que claramente Lincoln podía aplastarlo como una mosca, había algo que no podía, y era evitar sentir una culpa embriagadora. Peter pudo verlo en sus ojos, sintió pena al ver ese arrepentimiento en el rostro de un amigo.

De acuerdo… Te creo… —dijo finalmente Peter—Mi tío siempre decía que iba a alcanzar grandes cosas después de todo, tal vez… Sobrestimó mis habilidades.

Ambos quedaron en silencio y se sentaron en el pasto uno enfrente del otro.

Es muy pronto Lincoln, hay mucho que debo procesar.—dijo Peter sonriendo—Pero gracias por ser honesto, eres un buen amigo…

-Tu también Peter, y mientras esté a mi alcance, cumpliré la promesa del señor Parker, te pondré a salvo…-dijo Lincoln convencido que era lo correcto.

"For you will still be here tomorrow, but your dreams may not"

El Capitán Stacy y su compañero McBride usaban la luz de la sala de interrogatorios para forzarlas a dar respuestas, las pusieron en orden de edad para hacerlas pasar una por una, menos a Lola, Lana y Lily, al ser tan pequeñas, Lisa sin embargo, la hicieron pasar en su turno por que ella trabajaba en ciencias y tecnologías avanzadas, a pesar de su corta edad.

—Usted estuvo involucrada ayer en la noche con el arresto, ¿No es así señorita Loud?—preguntó el oficial McBride.

—Sí, lo vi todo.—confesó Lori dándole otro sorvo a un café que le ofrecieron—Mi padre… Es peligroso, ¿Cuánto tiempo durara esto?

—Lo que tenga que durar señorita Loud, no sea impaciente y mejor cuéntenos lo que sepa de su padre.—dijo el Capitán Stacy.

—Es un buen padre, siempre fue bueno con nosotras, no lo entiendo.—dijo Leni entre lágrimas.

—Por favor, calma.—dijo el oficial McBride—Necesitamos saber esta información…

—¡¿Para encerrarlo?!—dijo Luna golpeando la mesa del interrogatorio con furia—Es un buen hombre.

—Estoy seguro que estás diciendo la verdad jovencita, pero es necesario que preguntemos esto, ¿Entiendes?—agregó el Capitán Stacy a la conversación.

—¿Entender?—dijo Luan asqueada de esa palabra—Entiendo que ustedes son unos payasos, en el peor sentido de la palabra… ¡Debe haber un error! ¡Papá es inocente!

—No hay ningún error, fue encontrado con el traje y visto por varios testigos, tu padre es el denominado Buitre, que creó pánico en Brooklyn, lo lamento.—dijo con pésame el oficial McBride.

—Lo entiendo.—dijo la joven Lynn Loud mirando al piso—SpiderKid… ¿Lo detuvo?

—Así es.—contestó el Capitán Stacy—Por lo que vemos en el registro tú eras especial para él, ¿No es así?

—…—pero Lincoln guardó silencio mientras miraba a ambos oficiales con cara de pocos amigos.

—Guardar silencio, no servirá de nada, estamos siendo amables, no somos los malos.—dijo el oficial McBride con suplica.

—Suspiro… Tal vez no lo sean desde sus mentes cerradas.—añadió Lucy rompiendo en dos un papel donde tenía un dibujo del niño araña.

—No hace falta que hagas eso.—dijo el Capitán al ver a la niñita tan pequeña y molesta—¿Podría prestarnos atención?

—No me interesa.—contestó Lisa reparando un mando de televisión, o al menos eso parecía—Me están haciendo perder tiempo, mi padre no tiene ni la mitad del cerebro para construir una tecnología tan refinada, tienen al hombre equivocado, y puedo demostrarlo.

—Tenemos que asegurarnos de encontrar toda información que ayude a que se haga justicia, independientemente de la percepción que tuviéramos de Lynn Loud antes de este incidente.—dijo el oficial McBride—Por favor señorita Loud, mire las fotos y dígannos, ¿Es él su padre?

—Sí… Sí lo es…—contestó Lori respirando aceleradamente.

—¿Y confirmas que él nunca vistió algo parecido en su casa?—preguntó el oficial McBride con delicadeza.

—No, jamás, él no era un mal hombre.—confirmó Leni limpiándose las lágrimas—¿Va a salir de la cárcel?

—Espero que entienda, no podemos prometer nada, él provocó la muerte de nueve individuos, muchos más heridos, entre otros tantos crímenes.—dijo con franqueza el Capitán Stacy.

—Acusaciones falsas, él nunca haría algo así.—dijo Luna aun renegando.

—Lamento que no esté de acuerdo con las evidencias señorita, pero solo queremos hacer lo correcto.—dijo el oficial McBride a la joven con calma.

—Déjenlo libre, así de fácil harían lo correcto, jaja, ¿He superado al sistema de justicia? Creo que sí, Luan te luciste.—comenzó a hablar con ella misma, pero los policías cambiaron de tema mejor.

—Podría decirnos, ¿Cuál era el trabajo de su padre entonces?—dijo el Capitán Stacy señalando unos papeles en la mesa.

—Trabaja en una compañía de marketing.—dijo Lisa con tranquilidad—Nada relacionado con tecnología.

—Pero su padre fue despedido el mes pasado de su empresa, ¿No es así?—preguntó el Capitán Stacy.

—¡Imposible!—alzó la voz Luna, ya estaba gritando—¡Lo hubiéramos sabido! ¡Él nos lo hubiera dicho!

—No estamos mintiendo, aquí están las pruebas.—dijo el oficial McBride señalando una carpeta—Hicimos una llamada telefónica y confirmamos.

—No lo sabía…—contestó a secas Lincoln mirando a la mesa de la sala, era de una madera fuerte, probablemente ni siquiera él podría partirla sin aplicar fuerza-Fue una sorpresa para mí…

—Bueno no estés triste, al menos nos diste la información que necesitábamos, gracias.—dijo el Capitán Stacy con una sonrisa sincera.

—Sí, sí… Papá hizo algo malo es justo que esto haya pasado, aunque como dije no tengo más información, eviten que lo lastimen, por favor.—dijo Lynn suplicando.

—No lo lastimaran.—dijo intentando calmarle el oficial McBride.

—Ya lo lastimaron.—dijo entre dientes Lucy dándoles la espalda a ambos—No tengo nada más que añadir.

—Por favor, no salga de la sala, es desacato.—la detuvo de la mano el Capitán Stacy.

—Esto va en contra de MIS derechos ciudadanos.—dijo Lisa golpeando a mano abierta el puño que le impedía mover su mano, sin provocar dolor alguno—¿Estoy arrestada acaso? Porque si no, esto es un hasta la vista, incompetentes, parásitos.—dijo bastante indignada y con lágrimas—Yo demostraré la inocencia de mi padre, pondré una orden judicial que me permita poner las manos en ese traje y con un simple proceso de ingeniería inversa demostraré quién se atrevió a molestarme.

Cerró la puerta con fuerza, causando que ambos policías se vieran el uno al otro y la sala en donde estaban.

El Capitán Stacy suspiró pesadamente, perdido en cuantas horas e interrogatorios seguidos había realizado ya y los que faltaban, en aquel momento estaba realizándolo al joven Lincoln Loud:

—Vamos, Lincoln, soy yo, soy Harold McBride.—dijo el oficial McBride cara a cara con Lincoln, intentando hacer su tono dulce de siempre—Entiendo lo que estás pasando, Lynn es también mi amigo.

—…—pero Lincoln solo guardaba silencio.

—No creo que vaya a decirnos algo útil, es solo un niño, nada más.—dijo el Capitán Stacy mirando desafiante a Lincoln—Un niño que desapareció la noche pasada…

Rápidamente Lincoln levantó la cabeza, mirando aún más molesto al Capitán Stacy, pudo ver en sus ojos esa chispa, la misma chispa que tenía Gwen cada que iba ganando en un juego de mesa o virtual. Casi podía leerse en el rostro del Capitán de policía "Te tengo justo donde quería".

—Fui a pedir dulces.—dijo Lincoln rápidamente.

—Para eso sí hablas, ¿No?—añadió rápidamente el Capitán Stacy—En la declaración que dio tu madre, dijo que no estuvieron en su hogar debido a que estaban buscándote, tus hermanas y ella salieron a pedir dulces contigo, ¿Por qué no estabas con ellas? ¿Y dónde te hiciste ese morado en tu rostro?

A Lincoln no le gustaba nada la idea de hacia dónde estaba dirigiéndose todo aquello, había perdido a su padre y a Peter, no podía perder su identidad secreta, no todo el mismo día.

—Me separé de ellas, unos grandulones querían mis dulces, me negué y me golpearon, fui a mi casa porque no encontré a mi familia.—mintió nuevamente, mirando a otro lado.

—Perdona que encuentre bastante poco creíble esa historia.—dijo el Capitán Stacy—Tiene doce, ¿Cuánta edad podía tener tu atacante?

—No lo sé, no le pregunte su edad al que me dio el golpe, si a eso se refiere.—contestó Lincoln de malas.

—Desapareciste aproximadamente a la hora del incidente en Brooklyn.—dijo el Capitán Stacy sabiendo que eso haría enojar más al niño—¿Coincidencia?

—¿A qué quiere llegar? ¿Qué me teletransporté de Queen a Brooklyn y luego de vuelta?—dijo Lincoln negando lentamente la cabeza.

—Lincoln, el Capitán Stacy solo quiere saber si alguna de tus hermanas llego a conocer de…

—No, esto es algo nuevo para todos, como acaba de decir señor McBride, conozco a mi padre… No negaré lo que hizo, pero tampoco tengo nada que añadir, no sé nada.—dijo con total seguridad.

A pesar de ser una mentira y pudo ver que ambos oficiales intercambiaron miradas no se puso nervioso, él tenía la fuerza para que ambos se callaran, para sacar de la cárcel a su padre. Sin embargo, ¿A qué costo?

—De acuerdo, puedes irte Lincoln.—dijo el Capitán Stacy dando media vuelta—Lamento lo de tu padre.

—Sí, yo también.—dijo Lincoln abriendo la puerta y cerrándola con delicadeza, tal vez esperando escuchar alguna reacción de los policías, pero no percibió nada, solo se fue.

—Pobre niño.—dijo Harold McBride cerrando los ojos una vez la puerta estuvo cerrada—Es un chico bueno George, muy bueno… ¿Qué conseguimos de todo esto?

—Fácil.—dijo el Capitán Stacy—Sabemos que tenía un trabajo, lo perdió teniendo once hijos y no dijo nada a nadie.—subió sus pies encima de la mesa—Ergo, esto no fue producto de una mente maestra...

—Fue un novato, alguien lo estaba utilizando.—dijo rápidamente McBride siguiendo el hilo.

—Así es, si informamos al fiscal, podemos hacer que reduzca su condena si decide confesar quién era ese pez gordo.—dijo el Capitán Stacy con malicia.

—A menos que esté amenazado…—reaccionó rápidamente el oficial McBride.

—Hay que confiar en el sistema Harold, si desconfiamos de la ley, ¿Qué nos queda? ¿La anarquía?

Ambos oficiales se levantaron, su labor aun continuaba.

"How can I try to explain?! 'Cause when I do he turns again. It's always the same, same old story!"

El señor Loud estaba en una celda, el juicio sería el mes que viene, hasta entonces estaría con el resto de los prisioneros. Ya había pasado más de una semana desde que lo habían arrestado, para su suerte le tocó una celda para él solo, aunque algo en el fondo le decía que no era suerte, sino un trato preferencial.

Lo notó también en que dentro de las raciones de sopa que les dieron hace dos días, había algo de pollo, aunque claro, la sopa solo tenía saborizante a pollo para el resto de sus compañeros.

Supuso que Weasley tenía contactos dentro de la cárcel, sobre todo porque ese día, él iba a tener derecho a una visita familiar en una mesa comunitaria, había estado tantos días sin ver a sus pequeñas, ya tenía rastros de barba y ojeras, estaba tan acostumbrado a su vida agitada del hogar, que cambiar a la actual, era casi un delito.

—Oh tú eres Loud, te vi en las noticias viejo.—dijo un criminal saludándolo efusivamente al pasar por su celda, pero el señor Loud estaba encerrado—Tú te enfrentaste a ese estúpido niño disfrazado, ¿No? ¿Pudiste ver un punto débil? Mi jefe te pagaría bien en nuestra pandilla si nos cuentas detalles…

Pero el señor Loud decidió ignorarlo mientras se recostaba en su cómoda. No quería recordar esa vergonzosa noche.

—¡Respóndeme imbécil! ¡O te mataré mientras duermas! ¡Te mataré!—gritó ese criminal a la vez que movía con violencia las rejas de la celda—¡¿Te crees superior a nosotros?! ¡O nos ayudas o te jodemos!

Pero el señor Loud solo cerró los ojos y llevó ambas manos a los oídos. Aquel sujeto no podía tocarlo.

—Marica…—se alejó ese criminal a la vez que escupía lo más fuerte que podía, intentando acertar en el señor Loud, pero fallando miserablemente.

Después de ese acto el señor Loud esperó pacientemente hasta la hora de la visita, siguió al oficial que lo guiaba y terminó en dos mesas circulares unidas, con un único asiento libre. Para su desfortunio, solo habían dejado entrar a sus hijas hasta Lincoln, probablemente por le edad, y sobre todo se sorprendió que Lori no estaba presente, aunque tampoco podía culparla.

El señor Loud pudo recorrer la mirada, Rita lo miraba con una sonrisa falsa, intentando ser fuerte, mientras que Leni simplemente lloraba al verlo, si eran lágrimas de felicidad o tristeza, era difícil saberlo. Tanto Luna como Luan se mostraban felices de poder verlo. Pero no pudo con la mirada de decepción que Lynn tenía al verlo, aquello estuvo a punto de romperle el corazón, de no ser porque Lincoln ni siquiera podía verlo. Se imaginó que tal vez mientras menos edad había, más difícil era procesar todo.

—Hola.—saludó a su familia con tristeza sentándose.

Nadie se movió de donde estaban, solo volteaban a verlo, el silencio era tan incomodo que podía ser cortado por el filo de un cuchillo casero, había tanto que decirse, y a la vez nada.

—Lo lamento…

—No, Lynn está bien.—dijo su esposa, ya no llamándolo cariño—He estado hablando con el señor Nelson, dice que están juntando muy buenas evidencias para darte permiso de vernos… Al menos unos cuantos días del año y navidades y eso…

—No lo merezco...—dijo el señor Loud al borde las lágrimas—No merezco el apoyo que me están dando familia, yo…

—En eso estamos de acuerdo.—dijo Lynn molesta, pero no añadiendo nada más.

—Lynn discúlpate.—intentó corregirla su madre.

Más silencio.

—Tal vez es un poco pronto para todas.—dijo Leni tratando de traer la calma al ambiente—Yo creo que, primero tenemos que aprender a perdonar.

—¿Perdonar?—dijo indignada Luan—Papá está tras las rejas por un sistema incompetente, él no es malo.

—Luan…—la detuvo su padre—Yo sí hice esas cosas que me acusan…—se detuvo a soltar un bramido de llanto—Pero quiero que sepan que fue por ustedes, yo no soy la mitad de hombre si ustedes no estuvieran en mi vida, niñas… Y Lincoln, cometí un grave error al intentar esto, pero no hay vuelta atrás.

Pero, para sorpresa de todos, Lincoln dio un puñetazo a la mesa, agrietando la madera, levantándose, siendo incapaz de ver a la dirección de su padre. Un policía se acercó a él, aunque no era necesario, Lincoln iba directamente a la salida.

—Leni tiene razón, es demasiado pronto para algunos.—dijo Rita avergonzada.

—No, Lincoln tiene razón, es un error haber venido, no quiero que me usen como excusa para matar gente.—dijo Lynn sin medir sus palabras y también dirigiéndose a la salida.

Cada vez había menos Loud en la mesa, pero el ambiente era el mismo.

—Son niños, algún día lo entenderán.—dijo Rita intentando de mantener la sonrisa—¿Has podido descansar?

—No.—contestó el señor Loud a secas—Quisiera hablar con Lori, disculparme…Aunque no lo merezca.

"From the moment I could talk, I was ordered listen"

Aquel día Lisa no iba a perder el tiempo otra vez en esa tonta estación de policía, ¿Ella? ¿Esperar? Ella tenía cinco años y medio, el mundo es joven, ella aún más, tenía que aprovechar cada minuto que pudiera para continuar experimentando, no dejar un granito de arena a la sociedad, ser una columna vertebral, dejar su lugar bien marcado en la ciencia moderna. La investigación para la prueba de inocencia de su padre, incluso podía esperar un par de días mientras ella progresaba en sus experimentos.

Y aquel, era el día indicado.

Ella y el señor Norman Osborn se encontraban en primera fila dentro de unas instalaciones subterráneas. Lisa cargaba un sujetapapeles lleno de planos avanzados de ingeniería y biología mientras miraba circuitos dentro de una cámara rectangular de color blanquecina. Había dos aspas gigantes en el techo y pequeños aparatos que parecían ametralladoras rodeando la sala. En cada una de las esquinas había cámaras protegidas por un cristal reforzado. Y la entrada, aunque automática, creaba un vacío para que dentro de aquella habitación hubiera menor resistencia al aire.

Parado, en medio de aquel desastre, se encontraba el señor Flint Marcus, con una camiseta de manga larga y rayas verdes, intercalando entre el mismo color, pero con intensidades fuertes y débiles, además de unos pantalones caqui. La razón por la cual vestía de aquella manera, era que Lisa creía innecesaria una ropa especializada para el experimento, solo podía afectar a la materia viva aquellos rayos de energía que salían disparados.

—Inicia el experimento en Te, menos tres minutos, todos afuera de la cámara de pruebas.—dijo el señor Weasley con autoridad—Usted también señor Osborn, es peligroso.

—Sé lo que es peligroso Weasley, pero tengo curiosidad, con la ayuda de la señorita Loud vamos a hacer historia.—dijo Norman dando media vuelta con calma y siendo seguido por Lisa y Weasley.

—No es nada señor Osborn, solo hago mi labor.—dijo Lisa avergonzada de su reconocimiento.

—No, no, señorita Loud, ¿Sabe cuánto he invertido en la creación de una armadura a prueba de balas? Millones, pero piense en los cientos de millones que ganaremos cuando el ejercito compre la patente.—dijo Norman con felicidad notoria—Oscorp crecerá como ninguna otra compañía.

—¿El ejercito de los Estados Unidos pagaría por este programa?—dijo Lisa ilusionada.

—Darían mucho más que dinero, así es señorita Loud, pero ¿Quién dijo el ejercito de los Estados Unidos?—se detuvo Norman a la vez que llegaban a una habitación con cuatro pantallas gigantes, cada una en las esquinas de la sala—Escuche atentamente mis palabras señorita, el ejercito que mejor pague, será el que tenga este acceso.

—Me gusta cómo suena eso, veamos, todos los sistemas están operativos, no hay nadie más que el señor Marcus en la sala y todos los comandos están listos para accionarse.—dijo Lisa orgullosa—¿Comenzamos la cuenta regresiva señor Osborn?

—Diez.—dijo Norman a la vez que Lisa presionaba el botón.

"Nos there's a way and I know that I have to go away"

Nueve.

Marcus comenzó a escuchar sonidos a su alrededor, sabía que eran los rayos láser que iban a chocar contra su cuerpo, se lo habían explicado tantas veces, pero aun así, no podía evitar sentir temor.

Ocho.

Lisa comenzó la revisión de todas las señales, no podía permitirse un solo error, todos confiaban en ella.

Siete.

Weasley veía por los monitores el rostro aterrorizado de Marcus, no sintió nada, ya había visto tantas veces ese tipo de rostros que incluso aunque aquel hombre muriera, no sabría si pudiera sentir algo.

Seis.

El señor Norman Osborn estaba impaciente, pensaba ya en las ganancias que generaría con aquel experimento, pensó un poco también en si anunciarlo como parte de su propuesta para la alcaldía, ¿Cómo detener a los mutantes? Con esclavos que tuvieran fuertes habilidades y controlables.

Cinco.

Lincoln y Lynn estaban sentados en la recepción, esperando que el resto de su familia saliera de aquel lugar, Lincoln lloraba, toda su familia creía que, porque se negaba a aceptar el arresto de su padre, sin saber que, en el fondo, eran lágrimas por la inmensa culpa que estaba cargando.

Cuatro.

El señor Loud comenzó a reír con un chiste que Luan contó para todos, aquella era la primera sonrisa genuina que había tenido en semanas.

Tres.

En la casa de la tía Ruth, donde las niñas menores y Lori habían sido dejadas al no poder ir a la visita, Lana pedía permiso para salir a jugar en el patio con los gatos y así poder estar más sucia, su tía le dio permiso, pero le prohibió tajantemente acercarse al alcantarillado.

Dos.

Lori ignoraba los mensajes de Bobby, a pesar de que este quería apoyarla, ella no se sentía lista aún para verlo a los ojos, no después de lo que tuvieron que pasar ambos.

Uno.

Lo último que Marcus pudo ver fue que todo se volvió blanco a su alrededor, a la vez que muchas luces comenzaban a darle en todo el cuerpo, sin dejarle tiempo a pensar o distinguir nada, podía sentir como sus extremidades perdían tacto, como su nariz dejaba de oler, como su boca dejaba de saborear, al mismo tiempo que esas partes de su cuerpo se volvían arena y caían al piso.

Flint Marcus intentó luchar y no hundirse con la arena que ahora eran sus pies, pero fue inútil, levantó su brazo, a pesar de que su mano ya se había desintegrado. Lo último que perdió fue la vista.

Entonces todo paso de blanco a negro, en los últimos restos de su conciencia se formó la imagen de su hija, su pelo rubio, sus coletas de caballo, su inocencia… Su… Su…

Desde las cámaras, fue cosa de apenas diez segundos ver como aquel sujeto de pruebas se desintegraba y volvía un montículo de arena en el piso. Sin vida alguna. Lisa miraba incrédula al mismo tiempo que tecleaba rápidamente para encontrar alguna solución o falla en sus cálculos, pero todo estaba correcto.

Weasley, corrió rápidamente a abrir la puerta de aquella habitación, mientras que Norman frunció el ceño.

—¿Y bien?

—Estamos trabajando en eso…—dijo Lisa con el rostro enrojecido.

—¿Trabajando en qué? ¿Un cadáver?—dijo Norman sin el mínimo interés—Decepcionante, pensé que usted señorita Loud sería diferente.

—Todos los cálculos están bien hechos, los estudios fueron corroborados diez veces al menos, no hay ningún error.—dijo Lisa sacando una lágrima.

—¿Y qué ve ahí? Fracasó, asúmalo.—dijo Norman con desprecio—¿Tiene usted la experiencia necesaria o no?

Mientras tanto Weasley abría la puerta para ver al señor Marcus, claro que había un equipo de científicos acompañándolo para confirmar su muerte y tomar mediciones y observaciones, pero al momento de que todos entraron y cerraron la puerta la arena comenzó a moverse, golpeando primero una pared, después una esquina. Tanto Norman como Lisa pudieron ver como la arena prácticamente agrietaba paredes hechas de aleaciones de acero.

—Es un monstruo…—dijo Lisa aterrada cuando comenzó a destruir las cámaras con golpes fuertes aquella masa amorfa.

—Nada mal para su primer intento.—dijo Norman satisfecho—Es la primera que no mata a uno de estos desalmados en años.

Desde la cámara de experimentación Weasley y el equipo médico retrocedía en el más profundo de los silencios, al menos comparado contra los horribles golpes que aquella masa de arena estaba dando a la pared de metal, hasta que las puertas del laboratorio donde estaban Lisa y Norman fueron abiertas con un sonido metálico de manera lenta.

La arena se detuvo, y casi como si una cabeza de un depredador volteara a ver a su presa, la arena dejó de golpear y se lanzó en aquella dirección.

—Cierre.—ordenó Norman a Lisa, la cual obedeció.

Weasley pasó por los pelos con la puerta abierta a la mitad, mientras que el resto de científicos, ya entrados en pánico comenzaron a apelotonarse contra la puerta. Había una rendija circular opaca, la cual tenía un cristal endurecido capaz de soportar balas. El señor Weasley acomodó su cabellera naranja a la vez que el primer golpe de arena azotaba, casi provocando un pequeño terremoto.

Se pudieron escuchar los gritos y lamentos de la gente, pero no había cámaras para ver, y el cristal a prueba de balas estaba tintado en rojo. Los gritos se extendieron a la vez que se escuchaba equipo de cómputo ser destrozado, o tal vez fueran los huesos de aquellos que habían trabajado en aquel experimento.

El señor Weasley retrocedía al escuchar a una mujer lanzar un grito prolongado hasta que algo cubrió su boca y luego se escuchó como metralla salpicando todas las paredes de la habitación antes blanca.

—Ah…—se asustó al sentir una mano en su hombro, era el señor Osborn.

El empresario solo hizo una señal de silencio, a la vez que llevaba de la mano a Lisa, ambos estaban serenos ante la situación, a diferencia de Weasley que sentía su corazón acelerarse. Volvieron a donde estaban las cámaras, de los quince integrantes que conformaban el experimento, solo quedaban ellos tres, o al menos eso parecía lo evidente.

Pudieron escuchar un último grito, secundado de un golpe macizo, antes de que todo volviera a estar silencioso unos momentos y luego a la distancia se escuchara una nueva embestida contra la pared de acero, colapsándola, o al menos eso pareció porque el ruido fue insoportable, escuchar vigas de acero siendo separadas con lentitud era una actividad horrible.

Finalmente hubo paz.

Pero ninguno de los presentes quiso asegurarse a entrar lo que fuera que paso dentro de ese lugar.

—Se guía por el sonido…—dijo Lisa fascinada.

—Mató a Gonzales, Miranda y el resto de nuestros mejores cientificos, ¿Qué hacemos con sus familias?—preguntó Weasley llevándose una mano a la frente mientras evitaba llorar, no quería que vieran sus debilidades.

—Mándales una canasta, con flores.—dijo el señor Norman—Y no sé, ¿Cinco mil a diez mil dólares por el silencio?—dijo al mismo tiempo que cerraba los ojos—No es importante, tenemos los contratos donde establece que aceptan los riegos de la experimentación con materiales peligrosos, si nos tratan de demandar, me encargaré personalmente que no les quede un centavo.—dijo Norman como si nada.

—Excelente decisión.—apoyó Lisa la moción—Pero, cabe preguntar señor Norman, el hombre de arena que acabamos de crear, ¿Fue al alcantarillado? Eso probaría mi teoría de guiarse por sonido.—dijo ansiosa por saber más.

—Bueno observación y correcta, señorita Loud.—informó el señor Norman—Lamento haber dudado de sus capacidades, ha demostrado un logro grande para esta compañía, no podría seguir adelante sin usted.

Lisa sonrió satisfecha, mientras que Weasley volvió a voltear por la escotilla, veía deslizándose algo, seguramente una parte de un cuerpo humano que él desconocía. Había visto violencia durante toda su vida, trabajando para Norman. Pero aquello… No era violencia, era bestialismo.

Ahora había una bestia suelta en Nueva York y era culpa de los tres.

"I know, I have to go"

Continuara…

Na.—Espero que les haya gustado, aunque parece que la paternidad ya la tocamos tanto con Lynn Senior, como con el Capitán Stacy, (y en menor medida Bobby con Ronnie Anne, o el tío Ben y Pop Pop) realmente estos primeros capítulos establecen una paternidad positiva, donde vemos distintas perspectivas de lo que es lidiar con el tema familiar, no son ideales, son positivas porque hay un deseo de esta protección a los hijos.

Esta escena final, la puse porque SandMan también es padre, Norman también es padre, hay un lado que falta tocar de este tema. La paternidad tóxica, y como afecta a los seres queridos. (Oh yo sé que no importa y la mayoría solo quiere ver los buenos putazos), pero tranquilos, en este no hubo, pero el siguiente ya ahora sí podremos ver más acción. (¿)

Abracen a sus familias, no siempre van a tener la oportunidad, no sé por qué me salió el mensaje, ok, la canción me puso triste, pero bueno, disfruten y esperen algo pronto jsjsjs.