Spectacular Lincoln Loud

Capítulo 10 Future Days

"If I ever were to lose you, I'd surely lose myself"

Lana daba saltos entre los charcos de lodo de la calle donde vivía su tía Ruth, al ser una mujer aislada su casa se encontraba a las afueras de la ciudad, por lo cual ella tenía un jardín bastante más grande que el pequeño cuadrado que tenían ellas. Jardín el cual estaba totalmente descuidado, lleno de plantas amarillentas o muertas, además de que aquel día era uno de llovizna, así que Lana llevaba un impermeable azul océano que tenía su tía guardado.

La pequeña odiaba y amaba la lluvia por partes iguales, por un lado, permitía que la tierra se convirtiera en lodo con naturalidad, pero por otro lado, el agua era un recordatorio de que tendría que limpiarse, sin una posibilidad de escaparse de ese cruel destino. El viento era particularmente fuerte ese día…

Para su desgracia, al dar un salto casi resbala por el lodo, para su fortuna se logró sujetar de un árbol, en cambio, su gorra fue llevada por una ventisca de aire que casi la hace retroceder.

—¡Mi gorra!—dijo Lana viendo como esta se iba calle abajo.

No podía perderla, después de todo, esa era uno de los recuerdos buenos de su papá, no podía dejarla ir así de fácil. Lana corrió como alma que lleva el diablo, volteando hacia arriba, sin darse cuenta de que mientras más andaba más se acercaba a una corriente de agua. Finalmente ella chocó su brazo izquierdo contra un poste naranja que aconsejaba alejarse por inundación.

Rodó por el piso, sintiendo todas sus ropas mojarse, cuando abrió los ojos pudo ver su gorra roja estrellarse contra una pared y caer por el arroyo de agua que terminaba en la alcantarilla.

Casi sin importarle el dolor, Lana continuó andando lo más rápido que pudo para alcanzar su gorra roja tanto que se lanzó para obtenerla cuando estaba aún a tres metros, pero la corriente era demasiado rápida y su gorra se perdió en los abismos oscuros de Royal Woods para la eternidad.

Pelo rubio, coletas de caballo, inocencia…

¿Ser ella? Él no entender, él querer atacar… Atacar… Atacar… Atacar… MATAR.

Rayos, papá te he fallado…—dijo ella soltando una lágrima.

¡Pura! ¡Ser ella! Intentó estirar brazo, pero fracasó… Vio alrededor, cosa roja, agua… Ella querer cosa roja. Él tomar cosa roja. No estirar, crecer… Faltar arena, arena buena, niña buena, niña hija, hija, hija…

Lana vio algo moverse desde el fondo de las alcantarillas, luego creyó ver unos ojos amarillos… Su corazón prácticamente se detuvo y cayó al suelo impactada, a su mente vino la imagen de un payaso arrancando el brazo de un niño de su edad frente a una alcantarilla, ella no era tonta, ella no iba a caer en las trampas del payaso, ella…

Su gorra roja se mostraba detrás de la catarata, la sostenía una mano amarilla, debido al ángulo de la luz, apenas y era visible nada más que algo del rostro de la figura y su gorra.

—Es mía…—dijo ella sorprendiéndose de poder hablar a pesar del miedo que sentía.

—Tomar…

La voz era de un hombre adulto, pero prácticamente distorsionada, Lana creyó que por los ecos de la alcantarilla misma.

—¿Quién es usted?—preguntó Lana—Mamá dice que no puedo hablar con extraños…

—¿Quién ser yo?—preguntó la voz—¿Quién ser yo? Arena… Hombre…Tomar…—agitó la gorra.

Lana recordaba aquella horrible película con el payaso asesino pero, por otro lado, era un regalo de su padre.

Lana metió la mano a la alcantarilla y tomó la gorra. Sintió su corazón pararse al tocar la piel de aquel extraño hombre, puesto que tocó tierra mojada, como si el hombre estuviese cubierto en una capa de tierra siempre puesta.

—Vaya…—dijo ella sacando su mano y poniendo su gorra—Estás muy sucio.

Se puso de cuquillas, mirando de un lado a otro antes de continuar hablando, aquel ente no le había arrancado el brazo, además de que tenía una voz como perdida:

—¿Quién eres?

—¿Quién? Quien… Marcus… Ser Marcus.—hablo confundido el hombre mientras cerraba los ojos amarillos—Hija…

—Hola Marcus…Yo soy Lana, ¿Buscas a tu hija?—preguntó Lana intentando entenderlo.

—¡Hija!—dijo Marcus sonriendo y desmaterializarse de las alcantarillas hasta aparecer encima de una tapa de alcantarilla.

El hombre de arena, con apenas treinta centímetros, se terminó de formar, pero debido a la lluvia algunas partes de su cuerpo se volvieron tan duras que cayeron al piso.

—¡Mutante!—gritó Lana moviéndose hacia atrás asustada.

Marcus se quedó quieto viendo a Lana confundido, mientras varias partes de su cuerpo caían al suelo muertas. Lana negó hasta que finalmente intentó levantarse para huir. Pero al hacerlo notó que la figura de Marcus no se movía, de hecho, parte de su cara estaba partiéndose en varias partes… Ella aun siendo joven sabía que dejarlo ahí bajo la lluvia era dejar que ese mutante de tierra o arena muriera…

—Abajo los mutantes…—recordó Lana el lema que cantaron en la escuela aquel día que atacaron la torre donde trabajaba Lisa.

—Hija…—dijo Marcus levantando su mano de arena en dirección a Lana solo para que esta cayera al piso volviéndose polvo.

—No soy tu hija.—dijo Lana tragando en seco.

—Agua matar… Agua… Ayuda…

Lana soltó una lágrima al ver que la parte inferior del cuerpo comenzó a desmoronarse y solo quedaba un brazo, parte del pecho y la cabeza. El resto era simple y llanamente arena mojada. Era un monstruo, posiblemente un asesino… Pero también era un hombre.

—Yo Marcus, tu Lana… No ser extraños…—eso fue la gota que derribo el vaso, esa voz tenía miedo a morir.

Lana se quitó su impermeable y tomó la cabeza de arena medianamente seca, dejándola en el interior del plástico e ingresando el resto del cuerpo que pudo. No solo era lástima, no, Lana sabía que era mucho más que eso, era un instinto de proteger la vida, mucho mayor al odio a los mutantes que pudiera sentir, o el miedo de ver un ser hecho de arena.

—Gracias…—dijo la cabeza antes de deformarse y volverse un montón de arena, pero seca en el interior de la bolsa improvisada que armó Lana.

—¿Qué estoy haciendo?—se dijo ella misma molesta.

"Everything I have found here. I've not found by myself"

Realmente era asqueroso para la pequeña Lisa Loud y el señor Weasley caminar por los drenajes de la ciudad, siguiendo el rastro destructivo del ahora denominado "Hombre de Arena".

—Mire esa grieta.—dijo Weasley acercándose a zancadas mientras apuntaba al techo—Debió intentar volver a la superficie…

—Pero no pudo con la pared…—dijo Lisa rápidamente mientras controlaba sus brazos para estar por encima del nivel de agua—Debió de perder poder… ¡Mire!

Ambos se acercaron a una orilla, donde se encontraba un grupo de cucarachas que al verlos acercarse comenzaron a volar o correr en distintas direcciones. Una se estampó contra el rostro de Lisa, ella la aplastó con la mano sin inmutarse y se limpió el líquido blanquecino con un pañuelo que guardaba en su bata.

—¿Te encuentras bien, niña?—preguntó Weasley mientras tomaba las partículas—Es definitivamente arena, disuelta por agua…

Apuntaron ambos con las linternas en la dirección donde se dirigía el rastro, y vieron que había particular de arena por toda el agua.

—Es bueno saberlo, son débiles contra el agua.—dijo Lisa complacida—¿Esto cuenta como encontrar el cuerpo?

—Hay suficiente arena combinada con desechos como para afirmarlo.—dijo Weasley con muchas ansías de salir de aquel lugar y darse cuarenta duchas, sobre todo en las piernas—Al menos, por la cantidad que recorrió, podemos afirmar que el experimento fue todo un éxito.

—Así es y aún quedan dos horas de visita en la cárcel… ¿Crees que el señor Osborn me deje asistir para ver a mi unidad paterna?

—¿Después de lo que lograste hoy?—dijo Weasley horrorizado—Supongo que sí… Lamento que hayas tenido que ver eso Lisa…

—¿Qué cosa?—preguntó ella sin entender.

—Ya sabes, la muerte de tus compañeros científicos.—dijo Weasley preocupado.

—Un sacrificio, lamentable ciertamente, pero que estoy dispuesta a realizar en nombre de la ciencia, estoy segura que todos ellos murieron pensando lo mismo.—dijo Lisa para terminar con una sonrisa de satisfacción.

—La inteligencia emocional también es algo que deberías nutrir niña.—dijo Weasley sorprendido.

De todas las personas en el mundo, él, la comadreja, el que hunde a las personas en la droga y la miseria, o los usa como conejillos de india para experimentos crueles, era el que le estaba dando lecciones de moral a esa niña.

—La inteligencia emocional es un invento de la psicología, una pseudociencia.—afirmó Lisa sin ninguna duda en su voz—Mejor volvamos, señor Weasley.

Se fueron, sin saber que en la parte de arriba una niña caminaba en contra del viento, llevando una bolsa azul fuerte con un montón de arena. Una niña que una media hora más tarde preguntaría inocentemente:

—Tía Ruth, acabo de recordar que nos falta arena para gatos en nuestra casa, ¿Te importa si tomo un poco de la tuya en una bolsa?

"Try and sometimes you'll succed: To make this man of me"

El buitre lanzó una patada con sus terribles garras a Spiderkid en el tejado de un edificio de noche, atravesando su pecho y matándolo mientras reía sádicamente. Pero Lincoln no se dio por vencido, sino que lo atacó de vuelta, provocando que la pierna de su padre saliera de su cuerpo y este terminara en el suelo, golpeado y malherido.

Toda la familia de Lincoln repentinamente llegó corriendo, él ya no usaba su máscara y su padre tampoco, además Lincoln solo tenía un rasguño en su pecho, ahora todos sabían la verdad y comenzaron a insultarlo "Literalmente eres lo peor" "Eres como que basura" "Espero que sepas lo que hiciste bro" "Eres tan tonto que si hago un chiste contigo, ofendería a los retrasados" "¿Cómo pudiste traicionarnos así?" "Suspiro…" "¡Eres un sucio y apestoso mentiroso!" "¡Sí, mentiroso y mal hermano!" "Científicamente hablando, eres el peor hermano que jamás haya existido" "Popoh".

—Lincoln…—dijo su madre decepcionada.

—¡No era mi intención!

—Lincoln…

—¡Era mi deber!

—Lincoln…

Respiró profundamente, cerró los ojos y al volver a abrirlos ya no estaba en un tejado, ni era de noche, aunque ciertamente por la poca iluminación natural del lugar bien podía serlo. Volteó de un lado a otro, enfrente estaba su madre, y a su lado su hermana Lynn dormía recargando su cabeza en su hombro.

—¿Qué paso?—preguntó él frotándose los hombros.

—Falta poco tiempo para que el horario de visitas termine.—dijo Rita con cariño—No has hablado con papá.

Lincoln solo miró al piso y volvió a cerrar los ojos mientras apretaba sus manos.

—¿Qué podría decir?—dijo con la voz quebrada.

Pudo sentir como su madre acariciaba su rostro tan sutilmente, pero él se sentía alejado del tacto, como si una tela cubriera su rostro en todo momento. Estaba junto a su madre y hermana y a la vez estaba solo, encerrado en el traje que él mismo diseñó.

—Ve con tu padre, di lo que debas decir.—lo animó su madre mientras ella hacía que la cabeza de Lynn se recargase sobre el hombro de ella.

Lincoln se dirigió a la mesa, curiosamente vio que detrás suya entraba una niña, al principio no la reconoció, pero era Lisa. Lincoln le asombró que ella entrase sin saludarlos o decir nada, casi como si estuviese obligada a hacer esto. Aunque sí que notó un olor desagradable.

El señor Loud sonreía tímidamente frente a todas sus hijas que aún se encontraban ahí, todas se sorprendieron al ver que Lincoln y Lisa se acercaban.

—Niñas, ¿Podrían dejarme a sola con sus hermanos?—preguntó el señor Loud.

—Pero no podremos verte hasta el mes que viene…—dijo Leni con una voz demasiado aguda.

—No, no sis, está bien, Lincoln necesita hablar con papá también.—dijo Luna mientras la ayudaba a levantarse.

—La que no debería estar aquí es Lisa…—apuntó Luan, pero para ese momento los dos niños habían llegado ya a la mesa.

—El señor Osborn me dio un pase de excepción.—dijo Lisa mostrando su tarjeta de identificación del laboratorio—Unidad paterna, un placer verte.

El resto de las chicas se fueron, quedando solo en la mesa Lincoln, Lisa y su padre. Curiosamente todo quedó en un silencio profundo durante unos minutos.

—Me alegro que el trabajo te ayude a distraerte Lisa.—dijo el señor Loud con una sonrisa de medio lado.

—Entre mi trabajo y mi investigación para determinar quién fue el que te acusó falsamente, no he tenido descanso.—dijo ella con orgullo.

—Amor, ya pasó más de una semana, ¿Estás comiendo tres veces al día?—preguntó su padre.

—Cuando puedo.—contestó secamente Lisa mirando a otro lado—Realmente vengo más que nada porque con tu condena no tendré oportunidad hasta que nos reencontremos en Navidad.—dijo ella pensativa—Así que dime, ¿Quién fue? Conseguí información sobre algunos capos de pacotilla, ¿La comadreja? ¿Hammerhead? ¿Sable? ¿Tombstone? ¿Acaso fue todo esto una artimaña de Kingpin? ¿La mano?

La sola mención de ese nombre hizo que el señor Loud temblara de pies a cabeza.

—No lo entiendo.—dijo Lincoln.

—Claro que no podrías entenderlo.—contestó Lisa como si fuera lo más natural—Esa es la lista de los seudónimos con más registros clasificados dentro de los archivos de la policía.—dijo ella como si fuera nada.

—¿Entraste a los archivos de la policía? Lisa eso es ilegal.—dijo Lincoln rojo de la vergüenza y vigilando que no hubiera un guardia cerca.

—Solo si te descubren, cosa que no soy tan idiota como para permitir.—dijo Lisa con naturalidad—Padre, solo dime, es demasiado peligroso que busque información individual de cada grupo…

—No voy a ponerlos en riesgo Lisa, y tú tampoco.—dijo su padre entendiendo perfectamente lo que ella estaba haciendo.

—Pero padre, yo podría sacarte de aquí en un santiamén y terminar con la organización criminal que te obligó a…

—Lisa, eres solo una niña.—dijo su padre acariciando el cabello de su hija—No quiero que hagas esto… Ustedes estarán bien…

—No voy a descansar hasta que salgas de aquí padre, deberías agradecerme.—dijo ella molesta—Solo di el nombre del que te hizo esto…

—Lisa…—intentó hablar Lincoln, pero fue silenciado.

—Fui yo Lisa, nadie más.—dijo el señor Loud con una seguridad infranqueable.

—No tienes la capacidad intelectual para crear una máquina capaz de volar.—dijo Lisa perspicazmente.

—Yo te di la vida, ¿No?—dijo él ofendido—Si tú tienes la capacidad es por mí.

—Padre, podemos hacerlo por las buenas, o por las malas.—dijo Lisa molesta—Enserio, no lo diré a nadie, solo dime el nombre del culpable.

—De acuerdo, el culpable fue Lynn Loud, alias el Buitre, lo hizo solo.—dijo el señor Loud tenazmente.

Lisa solo cerró su libreta personalizada, se levantó de su lugar con los ojos cerrados y respirando lentamente.

—Está bien, me lo agradecerás luego, descartaré a los que no tengan el dinero suficiente.—dijo ella dando media vuelta—Nos veremos en Navidad, hasta entonces.

Acomodó su bata de laboratorio y caminó a la salida, sin voltear un solo momento atrás. Fue entonces que Lincoln y su padre quedaron solos. El ambiente era demasiado tenso que podría ser cortado por un cuchillo.

—Hijo yo, no espero que puedas perdonarme aún.—dijo su padre agachando la cabeza—No creo que puedas entender que lo que hice fue para ver a salvo y con bienestar a todas…Tus hermanas, tu madre… Tú.—dijo él limpiando una lágrima.

Lincoln intentó sonreír, pero al mirarlo a los ojos aún podía apreciar esas ansías asesinas que su padre le había dedicado.

—Puedo entenderlo mejor de lo que crees.—dijo Lincoln tragando en seco y desviando la mirada de los ojos de su padre.

—Ja, por supuesto que sí campeón.—dijo el hombre con una sonrisa de medio lado—Protégelas por mí…

—Ya lo hacía.—dijo Lincoln sin voltear a ver, teniendo que respirar lentamente para no alterarse.

—Lincoln, no sé qué hacías durante los últimos meses.—dijo el señor Loud—Pero has cambiado hijo, demasiado…

—También has cambiado.—dijo Lincoln a la defensiva mientras cruzaba sus brazos.

—Yo solo quiero saber que tú las cuidarás, a todas.—dijo el señor Loud cerrando los ojos—Mi único propósito en la vida es saber que todos estarán bien…

Pero Lincoln era incapaz de responder.

—Hey campeón, estaré aquí para siempre.—dijo él lanzando una risa forzada al final de la oración—Si alguna vez me necesitas.

De nuevo, más silencio.

—Lincoln, por favor, no me hagas esto, yo los amo más que a mi vida, estoy dispuesto a ir hasta el fin del mundo por ustedes…

—Lo sé, eso es lo que me preocupa… Creo que heredé eso de ti.—dijo él sonriendo genuinamente y levantando la mirada.

Ahí estaba, ese odio inmenso y asco, pero al mismo tiempo, esa mirada de compasión y cariño que su padre siempre tuvo. Lincoln sintió asco al inicio, pero abrazó a su padre tomándolo por sorpresa. El señor Loud durante un segundo se quedó mirando aquello sorprendido, solo para momentos después unirse al abrazo y permanecer así un par de minutos.

No les importaba que el resto de familias estuvieran viéndolos, que los guardias se burlaran de aquella muestra de afecto, o todo lo que pasó aquella oscura noche de Halloween. Era el primer paso de la reconciliación, y para Lincoln, eso valía más que cualquier otra cosa.

Ambos continuaron hablando, el señor Loud le dijo a Lincoln que se quedara con sus cosas, camisas, rastrillos, incluso con su colección de corbatas de distintas formas y colores. Ambos se permitieron reír un poco, pero rápidamente el tiempo terminó, la hora de visitas oficialmente cerró. Y, tomando en cuenta la condena de su padre, Lincoln sabía que no iban a volver a verse durante todo un mes. Había tanto que decir, pero al mismo tiempo, cosas que no podía…Así que dijo las palabras más poderosas que le vinieron a la mente, paradójicamente las más simples:

—Te quiero papá.

El señor Loud sonrió mientras limpiaba unas lágrimas y un oficial pasaba para llevarlo de vuelta a las celdas.

—Yo también te quiero Lincoln.

El niño sonrió, no dejó de ver a su padre hasta que este pasase por las puertas de vuelta al infierno. Lincoln sintió algo pesado cayendo en su estómago, pero al menos podía moverse. Además de que otro oficial de policía lo estaba empujando.

—Rápido don cariñosito.—dijo el oficial a manera de burla—Tenemos prisa…

—Son las cuatro de la tarde con dos minutos.—dijo Lincoln molesto.

—Te crees muy listo, ¿Verdad?—dijo el oficial agresivamente—Niño, yo que tú volvería a mi casa a jugar videojuegos, los hombres de verdad estamos ahí afuera arriesgando nuestras vidas, sobre todo estos días.

—¿Día de muertos?—preguntó Lincoln a manera de mala costumbre por siempre bromear con sus oficiales favoritos.

—El arquero asesino anda suelto, niño tonto, no debería de perder mi tiempo cuidando prisioneros que están mejor encerrados en la ratonera.—declaró el oficial antes de volver a empujar a Lincoln.

—¿El arquero asesino?

"All of my stolen missing parts. I've no need for anymore"

8:30 P.M.

Esa noche Lincoln estaba sin su comunicador habitual, después de todo ni siquiera tenía celular y aunque lo tuviese, Peter Parker era la última persona con quien Lincoln quería hablar en ese momento. Aun podía sentir enojo de tan solo pensar su nombre, pero eso no era importante, nop, Lincoln tenía un don natural para buscar criminales y lo iba a aprovechar.

9:00 P.M.

Ciertamente, aunque Lincoln llevaba media hora entre calles, siendo lo más importante que hizo detenerse para una selfie con una familia que estaba en su balcón, aún tenía bastante tiempo para encontrar criminales y llevarlos ante la justicia, justo como en sus viejos días de gloría, solo necesitaba…

10:30 P.M.

En su cabeza ya era la hora de volver a casa, el lanzatelarañas se había acabado desde hace media hora, por lo que Lincoln pasó de ser SpiderKid a JumperKid… Él definitivamente no recordaba lo difícil que podía llegar a ser antes de todos esos inventos de Peter Parker. Era él contra la naturaleza de la jungla artificial, intentó seguir una patrulla de policía solo para encontrar que estos se dirigieron a una tienda de donas de 24 horas…

—A veces los estereotipos son tan dolorosos.—dijo Lincoln aburrido mientras daba un salto a otro edificio.

11:30 P.M.

Estaba recostado en el techo de un edificio, mañana tenía escuela y él llevaba todo el rato saltando entre edificios, apenas y sentía sus piernas, probablemente iban a darle unos calambres mortales, pero no importaba, tenía que continuar investigando sobre el arquero asesino, la única información que tenía además del policía que le contó para tratar de intimidarlo era los pocos reportajes que encontró en Google. Desde hace casi un mes comenzaron a aparecer cada dos o tres días cuerpo de criminales, con la particularidad que siempre tenía una flecha clavada en el pecho, cabeza o cuello.

Si tan solo Lincoln tuviera la habilidad de Peter o Lisa para ingresar al cuerpo policiaco podría saber más del tema, pero no, tuvo que conformarse con los foros de Reddit y las noticias de twitter, con fotos de mala calidad. Aun así, era mejor que tener un traidor de compañero.

De todas formas, no había indicios del presunto asesino, ni de otros ladrones convencionales, SpiderKid debía volver a las andadas o todo el sacrificio que realizó durante los últimos meses se iba a ir al caño, iba a cumplir la promesa que hizo a su padre de hacer aquel lugar uno mejor para sus hermanas.

Intentó volver a su casa, pero al mirar con atención desde aquel tejado se encontró con que había una figura negra caminando por las paredes, probablemente con una cuerda. Se animó pensando que aquello iba a ser un clásico caso de asalto de principiantes, por algún motivo los ladrones creen que no los van a ver si trepan por el exterior de un edificio. La gente ordinaria seguramente no, pero Lincoln no era normal.

Él dio un salto entre edificios, atravesando más de veinte metros y casi resquebrajando el concreto donde aterrizó, acto seguido corrió en horizontal saltando tres edificios, descendiendo lentamente y asegurándose de nunca perder de vista a la figura oscura, continuó su camino hasta que llegó donde estaba la figura, notando que aquel ladrón tenía un cabello rubio y unas caderas prominentes debido a su vestimenta ajustada. Era una chica, Lincoln normalmente evitaba golpear a las mujeres, pero desde aquella experiencia con la mutante que lo venció… Las cosas podían cambiar.

Tomó a la chica de sus botas de escalar, provocando un gritito ahogado. Ella volteó a verlo, entonces Lincoln notó, era la misma mutante de la vez pasada.

—Hola señorita, es un lugar un poco extraño para pasear de noche, ¿No lo cree?

La mujer intentó darle una patada, pero perdió todo el equilibrio y quedó colgando de su propia cuerda que había usado, sujetándose solo de las manos.

—Ya no eres tan ruda, ¿Verdad que no?—dijo Lincoln satisfecho tomándola del otro tobillo—Vendrás conmigo a la estación de policía, te sentenciaran unos años y luego podrás salir a volver a hacer tu vida.

—Idiota.—dijo la chica con rencor al mismo tiempo que cerraba sus ojos y separaba sus tobillos del resto de su cuerpo, al lograrlo saltó hacia arriba .

En un segundo Lincoln notó como los pies de la señorita con las botas caían al precipicio mientras que su agarre se transformaba en aire y la chica daba un salto hacia arriba.

—Eso es trampa.—dijo Lincoln intentando volver a tomarla.

Pero la chica entonces hizo reaparecer sus pies por lo que comenzó a correr por la pared sujetándose de la cuerda para dar saltos largos. Lincoln la persiguió caminando como si nada, tanto así que comenzó a caminar de espaldas.

—Señorita no tiene caso escapar, solo acepte su destino.—dijo Lincoln poniéndose enfrente de ella.

—¡Ahhh!—gritó ella saltando encima del chico y abrazándolo para que ambos cayeran, pero Lincoln permaneció pegado a la pared—¡¿Qué clase de monstruo eres?!

—Normalmente le pediría que no me abrace, pero más le vale que no me suelte si no quiere caer…—dijo Lincoln caminando de espaldas hasta llegar a la cornisa.

Una vez arriba la gata intentó escapar dos veces, pero Lincoln rápidamente tomó la cuerda que ella misma había usado para escalar y le dio un segundo uso para dejarla atada de todo el cuerpo. Lincoln de todas maneras estaba sudando cansado, llevaba horas saltando entre edificios, por lo que cargar repentinamente el peso de una mujer adulta era agotador.

Se sentó enfrente de la chica, notó que, aunque parecía mayor por las ropas, verdaderamente no debería tener más años que su hermana Lori, sintió algo de pena, era una chica joven, pero al mismo tiempo una mutante.

—¿Sabes? Tu sentencia no será tan grande, no voy a decir que eres una mutante si prometes no seguir robando cuando te liberen.—dijo el intentando animarla mientras respiraba entrecortado.

—Eres un idiota.—le dijo la chica—Tú también eres un mutante…

—Técnicamente no, pero a nivel práctico sí.—respondió SpiderKid viendo la mano donde fue mordido.

—Solo te utilizan niño consentido.—dijo ella intentando relajar sus músculos—Cuando no te ocupen te encerrarán…

—No he hecho nada malo, a diferencia de ti.—contestó Lincoln ya casi recuperado.

—Yo tampoco hice algo malo.—dijo ella molesta—Y aun así tuve que escapar para que no me trataran como una criminal…

—Déjame entender, ¿Y en lugar de limpiar tu nombre te volviste una criminal?—preguntó Lincoln para soltar una risotada al final.

—Eres muy inmaduro para entenderlo.—dijo ella con sus hombros relativamente libres del agarre de la cuerda, para su fortuna el niño no se daba cuenta—SpiderKid, que nombre más tonto.

—Hey, úsalo con más respeto, es marca registrada.—dijo Lincoln.

—Adivinaré, SpiderMan ya estaba en el registro, por lo que tú pensaste que sería mejor idea ponerte kid, definitivamente, infantil.—dijo ella para lanzar también una risa débil, que en realidad usaba para que ese niño no viera como con su uña rompía la cuerda.

—Eres la primera desde el Duende Verde que sigue mis chistes, somos como agua y aceite.—dijo Lincoln.

—¿Qué nunca se combinan y una sustancia siempre está por encima de la otra?—dijo la gata sarcásticamente levantando mucho una ceja.

—¿Eso es lo que pasa cuando lo combinas?—preguntó Lincoln genuinamente sorprendido.

—Y ya vimos quién está por debajo.

Eso hizo reír a Lincoln genuinamente, llevo sus manos al estómago, acción que Carol aprovechó para teletransportar sus hombros a otra parte, liberando toda la tensión de la cuerda y con su garra cortando lo que la sujetaba de sus manos. Se puso en pie rápidamente, aunque SpiderKid quería darle una patada ella vio la dirección del golpe desapareciendo aquella parte de su cuerpo para que el puño de ese niño atravesara su cuerpo.

Durante un segundo temió haberse equivocado de sobre manera porque pudo sentir el puño desplazándose en su estómago vacío, pero no fue problema porque ella aprovechó para darle una patada en la parte baja al niño.

SpiderKid apenas pudo moverse, pero Carol no se iba confiar, así que dio un segundo rodillazo y un tercero, finalmente cuando el niño cayó al suelo ella le escupió encima y aplastó con sus botas el rostro del niño, no sin antes volver a aparecer el hueco que dejó en su estómago.

—¿Sabes algo? Me das pena niño.—dijo ella molesta—Enserio crees que los normales alguna vez nos aceptarán, no lo harán y tú nunca podrás cambiar quién eres…

Ella quiso irse, pero verlo ahí tirado le hizo tener compasión.

—Si alguna vez cambias tus ideales absurdos, la próxima vez que nos veamos tal vez tengamos una conversación que no acabe con violencia…Y-yo no soy la ma-mala…

Ella misma no estaba segura de sus palabras, pero eso era lo de menos, ella tenía una cita con sus padres a la que no podía faltar y que aun estaba pendiente. Tomó un gancho y lo lanzó al siguiente edificio, pasando por la cuerda. Al llegar al otro lado vio como el niño se levantaba, pero ella cortó la cuerda y entró al edificio donde estaba, solo para escapar por una ventana a otro edificio y comenzar a hacer un recorrido entre varios edificios departamentales, para cuando se dio cuenta estaba segura de que ese niño no la encontraría.

Y precisamente entonces fue cuando Lincoln pudo ponerse de pie, sujetando su entrepierna con mucho dolor.

—¿Por qué me confíe? Soy un idiota…—se dijo a sí mismo respirando entrecortado—Pero al menos casi la atrapé.

Sonrió antes de volver a su casa con mucha fatiga y dolor de piernas, al menos pudo hacer que esa chica comprendiese que estaba equivocada, aunque el costo tal vez podía ser su decendencia… Lamentablemente no se dio cuenta que el dueño de un club de pelea de gallos que le debía dinero a la Comadreja fue encontrado la mañana siguiente en uno de los puertos de Brooklyn.

"I believe. And I believe 'cause I can see

Our Future Days… Days of you and me."

Aquel día Luna no tenía humor, le dejaron faltar a la escuela y trabajo durante dos semanas, pero ella aún no se sentía lista para levantar la cabeza y simplemente seguir adelante. Cuando llegó a su salón la mayoría de sus amigos intentaron animarla diciendo cosas positivas sobre ella. Pero la cosa es que Luna ya tenía el estigma, ella era la hija del Buitre.

Más temprano que tarde comenzó a escuchar cuchicheos cuando ella pasaba al lado, risitas apagadas que no sentían pena por ella, sino asco. Ella normalmente hubiera ignorado todo ese ruido, pero era inevitable notar esas cabezas que giraban rápidamente, fingiendo que no la estaban espiando, esas sonrisas sin vergüenza, esas miradas donde la juzgaban activamente.

Todo el día fue igual, ni siquiera cuando su mejor amigo, Chunk (un hombre más cercano a los treinta años) fue a su escuela para darle un aventón al centro comercial, pudo conectar con él. De alguna manera Chunk estaba muy callado, en un intento de no hacerla sentir mal, o decir algo incorrecto, lograba que Luna sintiera pena por si misma. Ahora estaba marcada de por vida, y nadie iba a cambiar eso. La acompañaba su hermano mayor, Leni, la cual también trabajaba en el Centro Comercial en una tienda de ropa, pero que desde que Luna comenzó a trabajar ahí decidieron ayudar a Leni al transporte.

Ella de todas maneras agradeció a su amigo… O al menos esperaba que Chunk aun la considerara una amiga.

—Aquí estoy para ti Luna, si necesitas hablar.—dijo él cerrando la puerta y despidiéndose mientras su carro se movía a la salida.

Luna simplemente levantó la mano intentando moverla a manera de despedida, pero fue demasiado lenta, igual ella sabía que Chunk entendería. Aquel acto lo notó su hermana Leni y cuando ambas entraron al centro comercial fue el turno de la rubia de hablar:

—Deberías de agradecerle más al señor Chunk por traerte Luna.—dijo Leni con una sonrisa en su rostro.

—Es difícil sis.—dijo Luna sin ganas—No lo entenderías.

—Sé que es difícil, estamos pasando por lo mismo.—dijo Leni cerrando los ojos para calmarse a sí misma—Pero como que necesitamos salir adelante si queremos que las cosas malas terminen, ¿No?

A Luna le sorprendieron esas palabras, viniendo de su hermana Leni, pero aun así no pudo decir nada.

—Solo digo que, mientras más tiempo estemos tristes, más tiempo tardaremos en ser felices…—dijo Leni para luego darle un beso en la mejilla a Luna a manera de despedida—Sé que lo lograrás…

—Gracias.—dijo Luna al mismo tiempo que iba en otra dirección, esta vez sonriendo a su hermana mayor.

Aquel era un apoyo que no sabía que necesitaba tanto, después de todo su hermana Lori había quedado bastante más devastada que las demás, comprensible después de lo que tuvo que ver, y ella siempre creyó que Leni le afectaba menos por no entender la complejidad acerca de lo de su padre.

Luna entró a su trabajo, fue recibida por su jefe, el cual le dio una charla sobre que no debía juzgarla por las acciones de su padre, y que por el momento la iba a dejar en almacén debido a que no quería que los clientes la vieran:

—No es algo personal, pero fotos de ustedes salieron en las noticias.—dijo el hombre intentando sonar comprensivo.

—Gracias señor Eccleston.—dijo Luna acomodando su cabello y dirigiéndose a la parte trasera.

Así estuvo Luna durante un buen rato, la primera hora fue razonable, la segunda fue cuando comenzó a notar molestia ya que casi no le faltaba nada por hacer, para la tercera hora simplemente se dedicó a volver a contar todo, y aun faltaba la mitad de tiempo, fue entonces cuando ella llegó:

—Hola chica.—dijo Sam como normalmente lo hacía.

—Hola…—dijo Luna sin notar que estaba sonrojada—¿Necesitas algo Sam?

—Necesito que estés bien.—dijo la chica tomándola del mentón y levantando su mirada—Yo sé que todos te han dicho lo mismo, pero… Enserio creo que eres una chica fuerte Luna, pase lo que pase, sé que eres capaz de superarlo.—dijo ella para terminar en un abrazo.

—Lamento no seguir con la maratón que te prometí…—dijo Luna intentando no llorar, pero con la voz quebrada.

—¿Eso te preocupa?—dijo Sam acariciando el cabello de Luna—Me tuviste preocupada, solo quería saber de ti, quería consolarte, es algo terrible…

—Yo... Estoy bien.—dijo Luna volteando de vuelta a las cajas.

—No suenas como si estuvieras bien.—dijo Sam volviendo a hacer que Luna la mirara—Puedo verlo en tus ojos.

Luna también veía algo en los ojos de Sam, pero no era esa pena que sentían sus compañeros amigos, ni la compasión de los maestros de clase y sobre todo era lo contrario a esas miradas que la juzgaban por los pasillos, los ojos de Sam mostraban genuino interés en ella. Y Luna supuso que su mirada debía decir lo mismo.

Fue tan rápido que para cuando terminó ambas se vieron sorprendidas de lo que acababan de hacer. El rostro de Luna se puso colorado, mientras que el de Sam se volvió pálido a la vez que acariciaba su pecho. Ninguna de las dos sabía realmente quién fue la que lo inició, solo que todo había terminado.

—Cereza…—dijo Luna relamiendo sus labios—Yo… Wow… Tú…

—Tengo que volver a trabajar…—dijo Sam avergonzada dando media vuelta, pero no pudiendo evitar que todo su rostro enrojeciera—La oferta de salir juntas sigue en pie…Feliz cumpleaños adelantado.

Dijo guiñando un ojo antes de cerrar la puerta del almacén con una sonrisa demasiado grande como para que fuera natural. Si Luna se hubiese visto en un espejo, se habría dado cuenta que ella estaba igual de roja, decidió revisar su calendario, ese domingo era su cumpleaños y sabía de un bonito restaurante donde ambas podrían verse.

"Back when I was feeling broken, I focused on a prayer."

—¡Te lo advertí Parker!—dijo Lincoln molesto a la primera hora del día estrellando al chico contra los casilleros.

—¡Señor Loud!—gritó su maestra.

—¡Lincoln!—intentó hacerlo entrar en razón Clyde.

Pero Peter Parker seguía mirando al suelo sabiendo que era inútil, lo que pasó fue que aquel era el primer día en dos semanas que Lincoln volvía a la escuela, Peter intentó acercarse para disculparse, pero la situación escaló rápidamente cuando Lincoln comenzó a gritar, ahora todos lo veían, y estaba bastante seguro que la pelea entre Chandler y Liz no iba a ser tan recordada como aquel momento con Lincoln empujando contra los casilleros a Peter.

—Por favor, me asustas…—dijo Gwen tomando del brazo a Lincoln con suavidad.

Lincoln vio aquel gesto, luego volvió a ver a Peter Parker, y que él mismo estaba doblando el metal de los casilleros, si seguía ejerciendo esa fuerza seguramente todo el mundo sospecharía de él. Por otro lado, él no quería ver el rostro de ningún traidor cerca suya.

—Está bien.—dijo Lincoln de malas soltando a Peter para que este cayera al suelo—Iba enserio, no me hables.

Dio media vuelta y se alejó, nadie pareció querer detenerlo, ni siquiera los propios maestros, aquellos ojos de odio eran algo aterrador para un niño de su edad, el mismísimo director Efdez estaba considerando si hacer una revisión de mochilas para evaluar si Lincoln tenía un arma o no… Temiendo lo peor, pero al ver que Lincoln solo llegó a su casillero, ignorando a todos con cara de pocos amigos, el corredor volvió a su flujo normal.

Entre Ronnie y Clyde ayudaron a Peter, mientras que Gwen veía al piso apenada.

—Lo siento…—dijo Peter quitándose los anteojos y llevandose una mano al rostro para ocultar sus lágrimas.

—Te llevaremos a enfermería compañero…—dijo Clyde tomándolo del hombro.

—Pero tu premio por asistencia perfecta que tanto presumes…—dijo Peter conmovido.

—No importa.—dijo Clyde decidido—¿Una ayuda?

—Sí, ¿Desde cuando el patético consiguió esa fuerza?—dijo Ronnie Anne tomándolo del otro brazo y ayudándolo a caminar.

Gwen se quedó sola con Liam. Este solo miraba como se llevaban a Peter mientras .

—Deberías hablar con Lincoln.—dijo simplemente Liam.

—Es un bruto…—dijo Gwen a la defensiva.

—Un bruto muy herido, solo se detuvo hasta que le hablaste.—dijo Liam sin un tono de voz reconocible.

—Bastante extraño.—dijo Gwen mirando al piso con el rostro rojo.

—Le gustas.—dijo finalmente el pequeño, esta vez con un tono animado, casi como que volviendo a ser el mismo que era antes—Y a ti te gusta él.

—Tonterías…—dijo Gwen avergonzada.

—Ve por el tigre descontrolado.—dijo Liam casi sonriendo, pero en el último segundo volvió a su expresión aterrada de neutralidad que ha tenido desde el año pasado.

Liam se alejó por los pasillos, dejando que Gwen se quedara parada, aún quedaban cinco minutos antes de que las clases iniciaran y ya tenía todos sus libros necesarios. Se dirigió al casillero de Lincoln, encontrándolo, no con poca sorpresa, con la cabeza hundida dentro del mismo. Al ver por encima del ojo pudo ver que algún desalmado dejó un dibujo de un hombre pájaro.

—Lincoln…

—Lo sé, soy un idiota.—dijo Lincoln haciendo un esfuerzo monumental para no golpear al que hizo ese dibujo, aun sin saber quién fue.

—Sí, eres un poco bastante idiota a veces.—dijo Gwen agresiva para después respirar tranquila—Pero eres nuestro amigo…

—Lo dudo.—dijo Lincoln sonriendo—Gwen, no creo que entiendas que es por lo que estoy pasando…

Ella agachó la mirada.

—Lincoln, mi madre murió hace dos años.—dijo Gwen con un suspiro.

Repentinamente Lincoln se sintió como un idiota, por supuesto que sabía aquello, pero estaba tan hundido en sus lamentaciones que lo había olvidado.

—Lo siento.—dijo Lincoln levantando la cabeza.

—Está bien, duele al inicio, quieres culpar a todo el mundo de tu dolor.—dijo ella recordando lo que se sentía, apretando los bordes de su suéter rosado—Sé que lo que Peter hizo está mal, pero ¿Hubiera cambiado algo si no lo hubiera hecho?

—Sí… Digo… No…—dijo Lincoln molesto.

—Se siente bien estar enojado Lincoln, es tan adictivo, pero… Eventualmente esa rabia desaparecerá y notarás que estás sola…—dijo ella volteando a ver el piso con demasiada fuerza—Peter no pudo saber que él era tu padre, nadie pudo saberlo, ¿Verdad?

—Bueno… Tienes razón.—dijo Lincoln volviendo a hundir la cabeza en el casillero—Pero es que… Fue doloroso…

—Lincoln, yo no soy quién para decirte como debes sentirte acerca de lo que pasó, pero por favor, no dejes que la ira te consuma y solo quede el recuerdo de alguien que solía conocer.—dijo ella dándole palmadas en la espalda—Sé que harás lo correcto, eres un buen chico.

—Soy un monstruo.—la corrigió Lincoln.

—No lo eres, simplemente eres joven y aun te falta mucho por aprender, como a todos los demás.—dijo ella abrazándolo.

Aunque normalmente había un código de cero abrazos muy restrictivo, la mayoría de las personas reconoció al joven Loud por su cabello blanco, relacionándolo con el incidente del Buitre. Así que hicieron la vista gorda. La campana sonó provocando que ambos se separaran, Gwen se dirigió al salón de clases, mientras que Lincoln emprendió camino a la enfermería.

Al andar pudo apreciar como Ronnie Anne y Clyde venían en sentido contrario. Ambos se detuvieron a medio camino y le prohibieron pasar:

—Chicos…

—Lincoln, has cambiado…—fue lo único que dijo Clyde molesto.

—Yo… Tengo que disculparme con alguien.—explicó con simpleza a la vez que no oponía resistencia.

—Como le hagas daño te las verás conmigo Loud.—dijo Ronnie amenazante.

—No lo haré… Yo… He actuado como un patético Chandler.—dijo forzando una risa, aunque aun seguía enojado en su modales.

Tanto Clyde como Ronnie intercambiaron miradas confundidas, para luego dejarlo pasar, claramente no confiando en sus intenciones, pero sabiendo que si Lincoln y Peter tenían que resolver algo debía ser en un lugar donde pudiera haber alguien que detuviera sus peleas.

Lincoln llegó a la enfermería, encontrándose con que Peter estaba recostado en una camilla, probablemente le iban a hablar a la tía May en cualquier momento, pero aquello no importaba debido a que no había nada más en la enfermería, pudo ver claramente como Peter tembló en el momento que vio a Lincoln entrar a la enfermería.

—No… Te preocupes.—dijo Lincoln acercándose a una silla al lado de la camilla—¿Cómo estás?—dijo no muy convencido, casi con asco.

Peter se sintió confundido, hace menos de unos minutos el mismismo Lincoln había intentado lastimarlo, pero supuso que si estaba ahí para disculparlo era porque tal vez… Lincoln estaba dispuesto a perdonarlo.

—Igual que como dejas a esos ladrones.—dijo Peter después de revisar de uno a otro lado que no hubiera nadie más—Auch…

—Podremos perder los huesos, pero nunca el sentido del humor.—dijo Lincoln comenzando a sonreír, aunque aun volteando a otro lado.

—Es parte de los beneficios por formar parte del equipo dinamita.—dijo Peter intentando continuar la broma.

—Pensé que erramos el equipo arácnido.—dijo Lincoln reclamando forzándose a no reír.

—Muy cliché y sencillo de descubrir, ¿No lo crees?—dijo Peter sentándose correctamente.

Ambos se quedaron quietos viéndose fijamente durante segundos, esperando un momento para que uno de los dos hable, finalmente Peter continuó:

—Tú sabes que lo siento…No solo por bueno… Lo que hice…—Peter dijo lo que tenía que decir—Siento lo de tu padre, no tenía la menor idea.

—Yo lo sé.—dijo Lincoln llevando su mano izquierda al codo derecho volteando a ver a Peter—Nadie podría saberlo.

—¿Está tu familia bien?—preguntó Peter.

—No.—contestó con simpleza Lincoln.

—¿Estás tú bien?

—No.

—¿Aún me odias?—preguntó Peter triste.

—No.

Ambos sonrieron genuinamente, durante un segundo se logró ver la chispa de la amistad que habían cultivado los últimos meses.

"You came Deep as the Ocean. It's something out there here"

La tarde llegó y con eso la escuela hizo sonar su última campana, provocando que Lisa, Lola, Lana y Lucy salieran de sus clases, una de ellas particularmente interesada de volver a casa, aunque fueron recogidas por Lori, la cual tenía un aspecto totalmente descuidado.

—Lori, ¿Te bañaste hoy?—preguntó Lola al momento de subirse, frente a las demás.

—Hola.—fue la respuesta de ella, sin ánimos apenas, su cabello estaba tan desacomodado que algunos pelos rebeldes escapaban por todos lados.

—Suspiro…—dijo Lucy subiendo con el resto en la parte trasera.

Lana pudo espiar como su hermana gótica comenzaba a dibujar un cuerpo partido a la mitad por una oz… La parte de arriba tenía el traje del niño araña, mientras que la de abajo estaba quemada en el pasto, Lucy añadía con el movimiento del carro tintes de sangre para incrementar la violencia.

Llegaron a la casa Loud, la puerta tenía algunos huevos estrellados y las escaleras un grafiti que rezaba "Fuera Louds", aunque eso no era nada comparado con que Lori se encontraba llorando contra el volante, provocando que tanto Lola como Lucy salieran rápidamente del auto, mientras que Lana fue directamente al patio trasero (no sin antes asegurarse que todas las ventanas a la parte trasera estuvieran cerradas), fingió saludar a su perro Charles, el cual en aquel momento estaba atado con correa gruesa, debido a que no dejaba de atacar el arenero creando desastres por toda la pequeña área, aunque Lana ocultaba que en el fondo era porque tenía miedo que Marcus le hiciera daño a Charles.

—Charles sentado.—ordenó Lana al mismo tiempo que entraba al arenero—Marcus… ¿Estás bien?

—Lana… Lana…—dijo la voz en susurro formándose un rostro de arena con una sonrisa genuina.

Repentinamente enfrente de ella y al lado del rostro se formó un castillo de arena causando que Marcus sonriera aún más, en el fondo Lana pensó que Marcus debería creer que ella estaba ahí para jugar con él.

—Marcus, busque todas las Megan que había en la escuela, pero ninguna tenía tu apellido.—explicó Lana con pena—No puedo ocultarte para siempre, necesitas volver con tu familia.

—Tu familia, tu Megan.—dijo Marcus mostrando la figura de una chica con gorra y un hombre adulto en el castillo.

—No soy tu hija.—dijo Lana avergonzada, no era la primera vez que lo tenía que decir, pero ciertamente era lamentable—Megan, Megan es tu hija.

—Tu Megan.

—Marcus…—dijo ella llevándose las manos al rostro—Espera, tengo una idea.

Tomó su celular mientras volteaba de vuelta a su casa para evitar que fuera descubierta hablando con la arena, se preguntó durante un segundo si todo no era más que producto de su imaginación. No le dio importancia, buscó en Facebook el nombre Megan Flint, encontrando cero resultados en el área de Nueva York, claro que ya lo había intentado antes, pero al menos ahora tenía el celular junto a Marcus. Quitó el apellido buscando solo Megan, encontrando más de mil resultados, rápidamente filtró para que solo aparecieran niñas, aun así, eran unas cientas.

—Bien Marcus, necesito que mires las fotos de estas chicas y me digas cuál de todas ellas es tu hija.—dijo Lana lentamente para que el hombre de arena la entendiera.

—Megan…Matar…

—No, Marcus matar es malo, nunca matar, te ayudaré a encontrar a tu hija, pero matar no, matar no.—dijo Lana a regañadientes, tampoco era la primera vez que le tenía que explicar eso.

Al menos tenía algo que hacer, la otra opción era ir a su habitación y deprimirse con Lola, al menos tenía un amigo con quien pasar aquel tiempo difícil para los Loud, sin imaginar la tormenta de arena que se aproximaba a su vida.

"All the complexities and games. No one wins, but somehow, the still play."

Era ya domingo por la mañana, la pequeña iglesia católica "El cielo" cercana al Central Park estaba con más gente de lo habitual, posiblemente porque el día de acción de gracias estaba cerca, una chica rubia se encontraba ahí con gafas negras, refugiada entre la multitud, por respeto a sus padres (y la casa del señor) decidió dejar todas sus ropas ajustadas y solo vestirse como una adolescente normal para variar.

Ella estaba emocionada por ver el rostro de sorpresa de sus padres, llevaba mucho tiempo sin verlos y hasta ese punto ella no tuvo el valor para darles la cara. Estaba tan animada que incluso se dispuso a donar en las charolas comunitarias, al hacerlo pudo ver que aquel muchacho que las llevaba era un joven, unos cuantos años mayor que ella, con unos lentes de sol, un cabello pelirrojo y un bastón que usaba no para apoyarse al caminar, sino para ver…

—Matt.—susurró Carol dejando el dinero en la canasta, recordándolo de cuando eran niños.

Pareció que el tipo ciego escuchó algo, comenzó a escuchar de uno a otro lado, lo cual era un acto gracioso para Carol. Pero ella notó como Matt decidió no darle importancia, posiblemente creyendo que no escuchó nada y continuó andando por las filas de creyentes. Carol notó que la charola de Matt estaba más llena que las demás, tal vez ser ciego sí que tenía sus ventajas ocasionales.

La misa terminó y Carol buscó por todos lados esos rostros conocidos, finalmente hallándolos sentados hasta el frente, orando. Ella se arrodilló en el mismo banquillo donde estaban ellos y comenzó a orar.

—Yo…—intentó hablar ella.

—Ve al confesionario…—dijo su padre en un susurro, Carol entendió de inmediato lo que estaba él diciendo, aun seguían vigilados.

Ella se persignó y caminó con ambas manos juntas hasta llegar al confesionario, donde fue atendida por un sacerdote:

—Dime tus pecados, hija mía.

—Padre, he pecado.—dijo ella viendo en todas direcciones—Soy una mutante…

El sacerdote entonces abrió la rendija que los separaba, viendo de pies a cabeza a la chica.

—No eres la dulce e inocente Carol de la que me hablaron tus padres.—dijo el sacerdote—Pero el Señor sabe perdonar…

—Solo quiero verlos de nuevo.—dijo ella llorando sabiendo que finalmente podía ser ella misma—Los extraño.

—Y ellos te extrañan a ti… Me dijeron que estuviste en mi clase hace muchos años.—dijo él con añoranza—¿No recuerdas?

—Sí, sí lo recuerdo.—dijo ella con nostalgia.

—Yo no te recordaba hija mía, pero siempre estoy dispuesto a ayudar al projimo, así como nuestro Padre.—dijo persignándose a él mismo, saldré y distraeré a quienes queden, no puedo prometerles mucho tiempo, pero sí unos minutos.

—Oh Padre, es más de lo que merezco.—dijo Carol llorando de felicidad.

—A mi no es quien debes agradecer, sino al de arriba.—contestó el Sacerdote saliendo.

Pudo escuchar como el hombre tomaba el micrófono y pedía al público más devoto que seguía en su iglesia unirse en coro para un último canto. En la parte de visitas entraron dos adultos, los cuales no esperaron ni un segundo para atacar a la menor, le dieron un abrazo del cual ella no quería soltar.

—Papá… Mamá…—dijo ella haciendo fuerza al agarre—Lo siento tanto, tanto, tanto…—dijo con voz quebrada.

—Ahórrate las disculpas, nosotros tenemos la culpa.—dijo su madre acariciando su cabello—Nosotros te criamos y nunca supimos… Esto.

—Te hubiéramos enseñado a controlarlo princesa.—dijo su padre tomándola del hombro con ternura.

—Yo tenía miedo a mostrárselos, no me controlé en la escuela y… Solo necesito que sepan, estoy bien.—dijo ella respirando lento para no sucumbir a las lágrimas.

—¿Qué ha sido de ti Carol?—preguntó su madre angustiada—Cada día veía en la televisión cuerpos encontrados y siempre que veía un mechón amarillo era…

La mujer volvió a sofocar sus palabras con lágrimas. Provocando que Carol volviera a abrazarla.

—Tuve unas primeras semanas bastante difíciles.—dijo ella con sinceridad—Pero encontré… Un método para vivir.

—¿Te hiciste de un trabajo?—dijo sin entender su padre.

Fue entonces que el corazón de Carol dio un vuelco de ciento ochenta grados, por un lado, no quería mentirles a sus padres, por el otro, no quería arruinar aquel bello momento de reencuentro.

—Papá… Yo ya no soy una persona normal…—explicó ella arrepentida.

—Pero, ¿Encontraste una forma honrada de vivir?—insistió el hombre preocupado.

Solo hubo silencio.

—Carol, ¿Qué has hecho?—preguntó su madre horrorizada—Dime que tú no eras las que dejaba esas niñas en las alcantarillas partidas…

—No, no…—dijo ella provocando que su corazón latiera fuertemente—No lastimo a nadie, no de manera directa, yo… Solo robo.

—Carol…—dijo su madre horrorizada.

—¡¿Robar?!—dijo su padre indignado—No te educamos para que fueras así…

—Yo, quisiera que hubiera otras maneras, pero es que soy un monstruo.—dijo ella mirando sus manos.

—¿Has intentado dejar de ser una mutante?—dijo su madre—Pudiste actuar normal durante diecisiete años, ¿Por qué de repente ya no eres mi niña?

—Yo soy tu hija…—dijo Carol intentando que la miraran de nuevo a los ojos—Soy la hija de ambos, sigo siendo yo.

—Mi princesa jamás robaría.

—Si me encerraran jamás hubiera podido verlos de nuevo.—dijo ella triste de aquella reacción de sus padres—No estoy orgullosa de robar, pero no hay lugar en esta ciudad para personas como yo…

—¿Y el niño araña? ¿O el diablo de Hell's Kitchen? ¿Los cuatro fantásticos? Y quien sabe cuántos más hay solamente aquí en Nueva York, hay mucha gente que usa sus habilidades para el camino de la rectitud Carol.—la reprendió su padre.

—El primer día que estuve fuera de casa casi me viola un loco en el metro…—dijo ella llevándose ambas manos a la cabeza—No espero que lo entiendan, no han tenido que sufrir lo que yo, viví en la basura durante varias semanas.

—Carol, somos tus padres y te queremos.—dijo su papá abrazando a su madre—Pero, no puedo creer que mi princesita no haya sido lo suficientemente fuerte como para salir adelante a la dificultades.—continuó hablando con llanto—¿En qué hemos fallado Dios?

—Papá… Mamá… Yo…—intentó hablar ella.

Pero sus dos padres estaban llorando en aquel momento, hubo un silencio de casi un minuto, en el cual Carol sintió miedo de lo que iban a hacer sus padres con ella.

—Vive la vida que creas mejor para ti.—dijo finalmente su padre—Pero búscanos hasta que ese camino sea uno de rectitud.

—Papá…

—No criamos una ladrona, pero si Dios puede perdonarte, nosotros también lo haremos…—dijo el hombre con seguridad, aunque le temblaban las rodillas.

—Carol, solo queremos lo mejor para ti.—dijo su madre llorando demasiado por querer volver con su hija.

—Para ustedes es fácil decirlo…—dijo Carol soltando lágrimas—No tuvieron que comer pan mojado quitándole los gusanos…

—Dios nos pone retos más duros a algunos, pero él tiene un camino para todos.—dijo su padre compadeciéndose.

Carol lanzó un suspiro pesado, dio media vuelta y abrió la puerta.

—Espero que mi camino algún día se rencuentre con el de la rectitud, pero no será hasta que las personas como yo tengan derecho a vivir junto a los demás.

—Suenas como ese terrorista de Erik Lehnsherr…—dijo su padre bajando la mirada.

—¿Magneto?—preguntó la mujer recordando—Mi Carol jamás intentaría cometer genocidio…

Carol solo cerró los puños.

—Yo solo busco ser aceptada como soy, y hasta que no pueda, este será un adiós.—dijo ella decidida—Al menos uno mejor que mi fuga…

—Seguir hasta las últimas consecuencias de sus decisiones… Eso es algo que sí haría mi princesita.—confesó su padre—Normalmente te gritaría, pero sé lo que has tenido que vivir, o al menos me doy una idea… Hasta entonces.

—Los quiero, prometo que haga lo que haga, intentaré volver.

Pero ella sabía que mientras hubiera idiotas como Norman Osborn al poder, desacreditando sus derechos y encerrándolos en cárceles, no iba a tener oportunidad alguna de ver a sus padres de nuevo. Aunque se animó recordando que en el pasado la gente afroamericana y homosexual tuvieron luchas idénticas a la que ella tenía que lidiar… Tal vez no ese día, o ese mismo año, posiblemente tardaría una década o dos, pero Carol sabía que tarde o temprano ella podría volver con su familia.

"All the missing crooked hearts. They may die, but in us they live on"

—¡Becky!

Los inconfundibles gritos de Jameson inundaron su despacho, aunque más que ser algo molesto, era lo habitual, encontrar a Jameson hablando con un tono de voz que no rebasara los 90 decibeles. Peter mismamente admiraba como es que sus cuerdas vocales aguantasen en esa garganta.

—¿Qué ocurre señor Jameson?—entró la chica sin mucho interés en su rostro.

—¿Por qué hay dos niños en frente de mi escritorio? Exijo una explicación en punto cuarenta y tres segu…

—Son Ronnie Anne y Peter Parker, los fotógrafos junior que pidió ver.—dijo Becky mirando la agenda—No olvide de tomar su pastilla para la presión, ah y su hijo finalmente recibió el resultado para la misión Zeus, irá al asteroide, no a la estación internacional.—dijo ella leyendo todo de golpe—¿Algo más?

—Sí, no me interrumpas Becky, es de mala educación.—contestó Jameson avergonzado de que ella se le adelantara a todas sus preguntas.

—Por supuesto señor, mi error.—dijo ella sin ninguna emoción fija en su rostro.

Peter, Ronnie y Jameson quedaron solos en la pequeña oficina, la chica tenía una cámara de video, mientras que Peter sostenía una cámara fotográfica.

—Están despedidos.—dijo simplemente Jameson—Tomen las cosas de sus cubículos en cuatro punto seis segundos.

—¿Qué?—dijo sin entender Peter—Pero, señor Jameson, hemos cubierto todo lo que hemos podido.

—Solo dentro de Queens.—explicó el hombre—Necesito algo como el mes pasado, ya sabes, lo del Buitre y el niño, nuestras cifras bajan y solo tenemos lo del Arquero Asesino, necesitamos algo picante o caeremos en picada y ustedes no me están sirviendo.

—James, te recuerdo que estás hablando con niños.—dijo Ronnie faltándole totalmente el respeto.

—Ja, actitud, cambie de opinión, no estás despedida.—dijo entonces Jameson provocando que ambos chicos sonrieran—Solo la chica, tú puedes irte.

—¡Puedo conseguirle más fotos de SpiderKid!—dijo Peter provocando que Jameson lo viera con interés—Pero necesito tiempo...

—De acuerdo, Parker, tienes hasta la semana que viene.—fueron las palabras finales de Jameson—¡Ahora fuera de mi oficina!

"When hurricanes and cyclones rage. When wind turned dirt to dust

When floods they came or tides they raised ever… Closer became us"

Ambas tenían su mejor vestido de noche para aquel pequeño pub con temática británica, provocando que desentonaran del resto de invitados llamando mucho la atención, sobre todo Luna ya que su vestido era morado y tenía unas hombreras.

—Sigo sin creer que oficialmente tengo dieciséis años.—dijo Luna sonriendo.

—Te acostumbrarás con el tiempo, sobre todo cuando tengas tu licencia.—dijo Sam presumiendo la suya propia.

Ambas continuaron hablando sobre las ventajas de tener dieciséis, como estar más cerca de la edad legal para tomar cervezas de verdad, en ese momento tenían solo bebidas azucaradas frente a ellas, así como también poder entrar finalmente a lugares como pubs sin necesidad de un adulto, quedando ellas solas en la mesa.

—Además, también es la edad cuando la mayoría tiene su primer romance serio.—explicó Sam recargando su cabeza encima de su mano.

—Y cuando las bandas de rock comienzan a mostrar potencial, definitivamente este es mi año.—dijo Luna bebiendo más Coca Cola sin despegar la mirada de Sam.

Era extraño, pero había algo en la mirada que se dedicaban que siempre provocaba que quisieran prolongar el tiempo de exposición, casi como si de una droga se tratase, ni siquiera se dieron cuenta cuando una camarera se les acercó y dejo los platos de comida en su mesa.

—Vaya, demonios Luna, somos muy distraídas.—dijo Sam al percibir el olor.

—Es tu culpa por lucir tan bien.—dijo Luna atontada.

—Calla.—dijo Sam comenzando a reír.

Ellas comieron sin mayor interrupción, Luna no le contó a Sam que básicamente estaba gastando todo lo que su familia le pudo dar como cumpleaños aquel día, pero cada segundo valía la pena. Al fondo pudieron escuchar como una chica se sentaba en un banquillo a mitad del escenario, con una guitarra de mano, cantando una bella canción dedicada a una tal Dina, acerca de cómo hay esperanza de un mañana mejor siempre que esa persona especial este cerca.

Ambas se miraron, era como si la canción las hiciera conectar a ellas, sobre todo para Luna, debido a que sentía en esos versos calmados como las notas de la guitarra acústica llevaban a un camino dorado, Sam.

No pidieron postre, a pesar de que en parte tenían algo de hambre por las porciones pequeñas que servían, aunque lo ignoraron con tal de continuar escuchando el espectáculo musical, no solo el de la chica pelirroja, también el de varios artistas que pasaban a expresar sus sentimientos para que los demás los escucharan.

Había un sentimiento de genuinidad en el ambiente que era imposible de distinguir para Luna, tener la mano primero en los hombros de Sam y luego ir bajando a medida que acercaban más sus asientos una de la otra. Luna pudo sentir que tenía el mundo en sus manos, que finalmente era libre, joven y llena de vida. La noche acababa de comenzar, pero ambas se pusieron demasiado coloradas para no saber lo que venía.

Comenzaron a besarse, no de manera cortés y amable, sino con una pasión demasiado notoria, provocando que les tuvieran que llamar la atención en el restaurante. Ambas se disculparon antes de pagar su cuenta y salir del restaurante, sin despegarse en ningún momento de su abrazo.

"All the promises at sundown, I meant them like the rest. "

En aquel mismo momento, pero en otro punto de la ciudad, se encontraba Peter Parker en su habitación, manteniendo una llamada con el comunicador de Lincoln:

—Tienes suerte que mi tía te regalara el celular de tío Ben.—dijo Peter repentinamente.

—¿Qué quieres que diga? Soy muy carismático Parker.

—Eso y que ella siente pena por lo que te pasó.—aclaró Peter.

—Bueno, estamos aquí para resolverlo, ¿Has encontrado información del Arquero Asesino en el área que estoy recorriendo?

Rápidamente Lincoln dio su dirección y se quedó quieto un momento en lo que Peter Parker cargaba esto en Google Maps.

—No, pero en el Buggle tienen todos los reportes públicos que han salido del Arquero Asesino, por lo que solo debemos triangular la cede a partir de sus patrones siendo esta…—dijo Lincoln checando los pines y formando una figura geométrica—Chico listo.

—¿Qué paso Peter?

—Sea quien sea este asesino, no mata en una zona, sabes, estábamos tan concentrados pensando que era un lunático que no vimos a quienes estaba matando.

—No logro entenderlo Oráculo.—dijo Lincoln extrañado.

—Lincoln, solo tuve que googlear el nombre de la última víctima que mataron la semana pasada.—dijo Peter dando el nombre—Era un matón de Hammerhead.

—¿Cómo sabes eso?

—Su foto de perfil de Facebook, el muy idiota tenía su tatuaje al descubierto por su camiseta sin mangas.—dijo Peter antes de continuar buscando—Pero no es lo único, ya había rastreado antes estos perfiles, de manera superficial, Lincoln todas estas personas eran escoria al nivel de la mafia.

—Lisa mencionó algo sobre diversas familias criminales…—recordó SpiderKid llevándose una mano al mentón.

—Quien sea que este bajo el manto no es un Asesino… Es un justiciero violento…—explicó Peter.

—No hay justicia en asesinar a otros.—dijo rápidamente Lincoln mientras vigilaba de uno a otro lado—¿Por qué no puedes rastrearlo?

—Porque Lincoln, está formando unas palabras gigantes por todo Nueva York con los puntos.—confesó Peter—Me imagino que hay casos que no han sido descubiertos…

—¿Cómo puedes saber eso?

—Mira la foto que voy a pasarte.

Lincoln lo hizo y pudo ver dos palabras grabadas, aunque faltaban algunos puntos el mensaje era bastante claro "Hawk Arrow". ¿Era aquella la carta de presentación de un justiciero que buscase acabar la violencia con más violencia o de un villano tan terrible como otros que ha conocido?

"All the demons used to come around, I'm grateful now they've left"

Lori continuó en el sofá comiendo más helado, no se había levantado en todo el día y no tenía la menor intención de hacerlo, era hasta cierto punto preocupante, pero ya todos en la casa Loud habían perdido la esperanza de que ella volviera a ser la misma de antes, no después de lo que tuvo que vivir, la mayoría aún estaban procesando el hecho.

Por eso su madre tuvo que marcar a alguien que ella sabía perfectamente, iba a poder ayudar a Lori a superar su situación actual. La puerta principal sonó, era domingo por la noche, la mayoría de las niñas y Lincoln y estaban dormidos, además de que Luna estaba festejándose con unos amigos en un restaurante.

—Hola Bobby, gracias por llegar.—dijo la señor Loud en un susurro.

—Pedí salir temprano hoy.—comentó el chico dándole un abrazo a la señora Loud—Lamento no haber estado para ella.

—También tienes una vida Bobby, por favor habla con ella.

El chico pudo ver como la mujer tenía ojeras marcadas, así como el cabello desacomodado, su expresión seguía siendo una sostenible, pero claramente lo que Rita debía estar pasando en aquellos días le había robado la poca juventud que pudiera quedarle en su rostro, ya parecía más cercana a una mujer mayor de dad que a una mediando sus cuarenta. Pero Bobby no podía resolver todos los problemas del mundo, primero debía enforcarse en la tercera chica más importante en su vida.

Caminar hasta el asiento donde se encontraba Lori fue como andar hasta un ataúd, ciertamente no encontró a un muerto, pero tal vez hubiera sido mejor, la mirada de Lori no estaba perdida, sino que estaba desenfocada, como si aún le costase trabajo identificar dónde estaba.

—¿Lori?—preguntó el chico sentándose a su lado.

Ella simplemente lanzó un suspiro antes de comenzar a abrazarlo mientras lanzaba constantes comentarios de disculpas por no responder los mensajes. Mientras Bobby se limitaba a abrazarla y acariciarla.

A veces no se necesitaban palabras, simplemente que él estuviera ahí para ella, a sabiendas de lo que tuvieron que vivir aquella noche. Bobby mismo tuvo que recordar la expresión que el señor Loud le dedicó, odio puro… Odio que se desvanecía mientras continuaba abrazando a su novia y ambos quedaban fundidos como uno solo.

El amor siempre encuentra una manera de florecer.

"So persistent in my ways, Here an ángel, lying here to stay…

No resistance, no alarms, please this is just too good to be gone"

—Basta ya…—dijo Sam debido a que Luna le estaba dando pequeñas mordidas a su oreja—Tengo que dejarte en tu casa…

—El único lugar donde quiero estar esta noche es contigo baby.—dijo Luna perdida en el fino cabello de la chica.

—Pero yo…—intentó decir Sam, aunque fue callada cuando Luna le llevó un dedo a su boca—Yo…

Sam comenzó a lamer el dedo, era demasiado tarde. Ambas estaban frente al auto de la chica rubia, en un lugar separado de la entrada principal. Intercambiaron miradas, no entendían por qué la urgencia, solo sabían que no podían ocultar lo que sentían. Entraron al automóvil, y durante la siguiente media hora tuvieron suerte que nadie decidiera pasar cerca de donde ellas estaban, aunque tampoco tenía mucha importancia porque se quedaron dormidas a medio vestir en la parte trasera.

"I believe. And I believe 'cause I can see. Our Future Days… Days of you and me"

Lana volvió a su habitación agotada, estuvo todo el día mostrándole fotos de niñas que podrían ser las hijas de Marcus, pero ninguna logró el efecto deseado, era como si esa tal Megan no existiera… Buscó en Google como localizar a una persona, encontró en una página web usar una cosa llamada "Guía Telefónica", demasiado viejo como para que funcionara, la otra es que usara servicio de investigadores privados, pero era demasiado caro.

—Somos tú y yo grandulón… Solo tú y yo…—dijo ella apagando su teléfono y recostándose para dormir.

De cierta manera estaba contenta, al menos tenía alguien para acompañarla, sin saber que, durante esa noche, una ardilla utilizó la arena para hacer un agujero y ocultar sus bellotas, despertando a la figura de Marcus, el cual atrapó a esa ardilla con un puño de arena y en cuestión de segundos la estrujó hasta hacer que el contenido de su interior saliera por la boca. Eso Marcus sí podía recordarlo bien, sangre, sangre, sangre, sangre, sangre… Matar…

"You and me… It's… You and me"

Continuara…